Líneas de arena

Publicado el Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)

AQUEL JESÚS EN BLANCO Y NEGRO

El Mártir del Calvario (1952)

El cine ha intentado proyectar la historia de Jesús de Nazaret, en diversas interpretaciones, decenas de actores han encarnado a quien partió en dos la historia del mundo, pues independiente de la filiación religiosa, nuestro calendario es uno antes y otro después de su nacimiento. Una vida fascinante y dramática que ni siquiera la trágica muerte interrumpe. Dios se constituye en el mejor guionista cinematográfico.

La más reciente versión sobre Jesús es protagonizada por Ewan McGregor en una película dirigida por el cineasta colombiano Rodrigo García Barcha quien imagina y recrea uno de los episodios más significativos del hombre signado por su destino divino. Se trata de “Últimos días en el Desierto” (2015), la cual fue estrenada en el reciente Festival Internacional de Cartagena de Indias.

Ewan McGregor en “Últimos días en el Desierto”

Algunos de los más famosos filmes inspirados en la figura de Jesús, que llegan a la memoria, van desde las versiones fieles a la Biblia como “Rey de Reyes” (1961) de Nicholas Ray ó “Jesús de Nazaret” (1977) del director Franco Zeffirelli, las musicales como “Jesucristo Superstar” (1973), las controversiales como “La última tentación de Cristo” (1988), o “La pasión de Cristo” (2004), humorísticas como “La vida de Brian” (1979), reinterpretaciones como “El Evangelio según San Mateo” (1964) de Pier Paolo Pasolini. Algunas en donde Jesús es protagonista subyacente, las vemos de manera cumplida en televisión durante Semana Santa como  es el caso de “Ben Hur” ó “La Túnica Sagrada”.

Jesús de Nazaret con Robert Powell
“Jesús de Nazaret” con Robert Powell

Recuerdo la primera película que presencié siendo niño, en aquella Bogotá, que se me antojaba como ese filme, un escenario en blanco y negro, cuando mi ciudad era fría en todo sentido.

La Semana Santa se revivía con ecos de tiempos idos, tan propensos al pecado. Bañarse en Viernes Santo podría acarrear una cola de pescado; todo era quieto y callado, invariablemente caía un aguacero en la hora nona. Era tradicional, por lo menos antes del calentamiento global, que en Bogotá lloviera a mares en marzo y abril (“abril, aguas mil”, reza el refrán). Las procesiones, en las incontables parroquias bogotanas, repetían las estaciones del vía crucis.

Rememoro cuando al terminar la procesión, el sacerdote invitó a su feligresía al salón comunal, para presenciar “El Mártir del Calvario”. Fue mi primera película vista en algo semejante a un cine, la pantalla improvisada con una sábana blanca, le iba muy bien a la deteriorada imagen, lo cual no restaba emotividad a la presentación. Los fieles y silentes espectadores, al final lloramos luego de atestiguar la pasión de Nuestro Señor.

“El Mártir del Calvario” (1952), protagonizada por Enrique Rambal Jr., corresponde a una interesante etapa del cine mexicano. Gracias a la influencia de la Iglesia, que percibía en la cinematografía una herramienta de catequización moderna, se produjeron varios filmes, dedicados a la vida del Mesías. Aparte del “Mártir…”, “Jesús de Nazaret” (1942), interpretado por José Cibrián y “Maria Magdalena” (1946), con Luis Alcoriza (a Alcoriza y su esposa Janet, García Márquez dedicó “Cien años de Soledad”).

Tres películas mexicanas con actores españoles rubios en el rol de Cristo, no creo que fuera casualidad. Para nuestro imaginario religioso, no es creíble ver un Jesús de rasgos latinoamericanos, pues la iconografía determinó que el rostro de Cristo correspondía al de un hombre europeo, aunque los judíos de aquella época tuvieran más semejanza con los latinos del presente.

Muchos de los cincuenta millones de colombianos, hemos visto “El Mártir del Calvario”, fenómeno que seguro se repite en otros países latinoamericanos, tornando esta cinta en un singular éxito de taquilla, que competiría con cualquier superproducción de Hollywood, si fuera posible sumar el número de espectadores que durante más de 60 años han visto la película.

Seguirán llegando nuevas versiones de “la historia más grande jamás contada” (título de la película protagonizada por Max Von Sydow en 1965). Sin embargo, siempre queda espacio para añorar, cuando el mundo se reducía a un pequeño espacio en blanco y negro.

Dixon Acosta Medellín

En Twitter de vez en cuando: @dixonmedellin

P.D.: Una versión preliminar del presente artículo fue publicada por su autor hace algunos años en la revista Magazine del periódico La Prensa de Nicaragua.

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