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Publicado el Bajolamanga

Vivir como se quiere

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¿Cuántas horas trabajamos al día? Mejor, ¿cuántas horas del día pensamos en trabajo? Más allá de ganar dinero, absolutamente necesario para vivir, o sobrevivir ¿las funciones que cumplimos día a día transforman la vida de alguien? ¿transforman, por lo menos, la nuestra?

Se ha vuelto normal escuchar evaluaciones que se le hacen a alguna persona en las que se le etiqueta como buen o mal trabajador según el horario al que responde: entre más horas trabajadas mejor calificado está.

También es común asociar productividad con la utilidad material de un trabajo y éxito con el número de ceros en el salario.

Hay un plan de vida generalizado: vas al colegio, luego a la universidad, consigues un trabajo para ganar un sueldo con el que debes hacer dos cosas como mínimo: comprar un carro y un lugar para vivir; debes ahorrar para estudiar una maestría, tener un buen celular y salir de vacaciones, por lo menos a una ciudad costera, una vez al año. Obvio: debes tener hijos, uno como mínimo, ‘ojalá la parejita’ dicen otros, y un perro, o un gato, todo depende del gusto. Pero antes de los niños, cuando tienes ‘más tiempo’, haber salido del país es fundamental: antes que viajar por el tuyo, tienes que ir a Estados Unidos para estrenar la visa que con tanta humildad le pediste, o imploraste, a los gringos de los que tanto te burlas. Cuando vayas pasando de los 40 tienes que pensar en tu retiro, qué mejor que una casa a las afueras de la ciudad y un cambio de carro por uno más amplio, más grande, más… lo que sea, pero más.

Y llegas a los 60, y ves en retrospectiva que tu vida fue un check list elaborado de antemano. Que tus metas se diferenciaron muy poco de las de los demás y que fuiste presa fácil del molde compuesto del miedo al ‘fracaso’, al ‘error’ y a la incertidumbre.

Fuiste exitoso, justo lo que la sociedad te pedía. Puedes decir con orgullo que te equivocaste poco según las reglas del juego. Pero, tal vez, sí, tal vez, hubieras sido más feliz comportándote distinto. Buscando más lo que querías que lo que debías hacer.

 

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