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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Ucrania Archives | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La vida, un instante. A propósito del libro Ahora y en la hora de Héctor Abad Faciolince.</title>
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        <description><![CDATA[<p>Algunos hemos venido definiendo a la gran novela El Olvido que Seremos, como una larga carta de amor de un hijo hacia su padre. Por estos días, el autor de esa entrañable obra nos regala a sus lectores, un documento testimonial, que son varios libros en uno, Ahora y en la hora, el cual podría ser calificado como el testamento de amor de un padre a sus hijos, su esposa y amigos. Siendo un texto diferente al primero, Héctor Abad Faciolince vuelve a estremecer el alma del lector.</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="1024" width="643" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/06/ahora-y-en-la-hora-643x1024.jpg" alt="" class="wp-image-116760" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/ahora-y-en-la-hora-643x1024.jpg 643w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/ahora-y-en-la-hora-188x300.jpg 188w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/ahora-y-en-la-hora-768x1223.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/ahora-y-en-la-hora-964x1536.jpg 964w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/ahora-y-en-la-hora-1286x2048.jpg 1286w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/ahora-y-en-la-hora-scaled.jpg 1607w" sizes="(max-width: 643px) 100vw, 643px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota preliminar</strong>: Esta reseña literaria, fue publicada originalmente en el periódico&nbsp;<em>El Correo del Golfo</em>, en donde el autor publica una columna semanal con su nombre de pila (Dixon Moya).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos hemos venido definiendo a la gran novela&nbsp;<em>El Olvido que Seremos</em>, como una larga carta de amor de un hijo hacia su padre. Por estos días, el autor de esa entrañable obra nos regala a sus lectores, un documento testimonial, que son varios libros en uno,&nbsp;<em>Ahora y en la hora</em>, el cual podría ser calificado como el testamento de amor de un padre a sus hijos, su esposa y amigos. Siendo un texto diferente al primero, Héctor Abad Faciolince vuelve a estremecer el alma del lector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este libro no sólo es el testimonio de solidaridad y afecto con una causa justa, la de Ucrania, cuya población ha sufrido la invasión y constantes ataques del poderoso ejército ruso que sigue las ordenes de Vladímir Putin. En ese sentido, el autor se ubica en el lado correcto de la historia, como lo hicieron quienes expusieron el holocausto de los nazis en contra de los judíos, o los que ahora denuncian el genocidio del pueblo palestino por el gobierno de Benjamín Netanyahu, como también lo ha hecho Abad Faciolince.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los lectores fieles de Héctor Abad, siempre estamos a la espera de una nueva novela suya, pero en esta ocasión nos trae un libro diferente. Algo que no le es ajeno, si recordamos aquel&nbsp;<em>Tratado de culinaria para mujeres tristes</em>, que el mismo autor no sabía definir en su esencia. En el caso de&nbsp;<em>Ahora y en la hora</em>, es un libro misceláneo, en donde aparece como invitada especial, la poesía, que llega por momentos a salvar en aquello que la prosa se reconoce incapaz de resolver. Pero también podría verse como un trabajo penitente, que ayude a compensar el peso de la culpa que atormenta al escritor. Una culpabilidad por demás injusta, porque el autor no es el responsable del suceso que cuenta, ni de la crueldad humana en general.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="998" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/06/Charla-Ricardo-Silva-HAF-998x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-116762" /><figcaption class="wp-element-caption">Ricardo Silva Romero y Héctor Abad Faciolince en la FILBO 2025 (fotografía de Dixon Moya)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El mejor momento de la&nbsp;<em>Feria del Libro de Bogotá</em>&nbsp;del presente año, a mi juicio, se dio en la conversación entre dos escritores colombianos, Ricardo Silva Romero y Héctor Abad Faciolince, uno de Bogotá y el otro de Medellín, que coinciden en el inmenso país de la literatura. En esa deliciosa charla, Héctor presentaba su libro como la&nbsp;<em>crónica de una muerte anunciada</em>, porque de antemano se sabe sobre la muerte de la protagonista, la escritora Victoria Amelina, quien fue asesinada con otras doce personas, incluyendo menores de edad, por un misil ruso, lanzado contra un restaurante, donde sólo había civiles inermes, pero es necesario saber las causas y los detalles del terrible hecho. Héctor había cambiado de sitio en la mesa con Victoria, momentos antes del ataque, hecho que salvó la vida del autor, pero se la cambió para siempre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro del cual hablamos, no sólo trata sobre ese momento terrible, que podría resumirse en la anécdota de un superviviente. No, es mucho más, habla sobre la historia e historias transcurridas en Ucrania,&nbsp;pero también nos acerca a los autores ucranianos o nacidos en lo que es, fue o será Ucrania, que figuran incluso con otras nacionalidades como el gran autor de ciencia-ficción Stanislaw Lem, sobreviviente del Holocausto nazi. Lista a la que se suma Victoria Amelina, a quien seguramente luego del libro de Abad Faciolince será más conocida en nuestro idioma, especialmente su novela&nbsp;<em>Un hogar para Dom</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El texto, también es una reflexión sobre la escritura en general y los motivos para su ejercicio. En el caso de Héctor Abad, llega a la conclusión que escribe para los que él quiere (hijos, esposa, allegados), no como García Márquez que escribía para que los amigos lo quisieran más. Es decir, dos formas diferentes de concebir el acto de la creación literaria con el amor. El escribir y el querer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un libro que invita al diálogo, no impone criterios y creo que el lector puede estar en desacuerdo con algunas ideas expresadas por el autor, que no posa de profeta o gurú, tampoco de héroe.&nbsp;El autor insiste en autodenominarse como un viejo que debería haber muerto en lugar de su joven colega, Victoria Amelina, y no deja de reiterar lo que él llama su cobardía.&nbsp;Disiento profundamente con el autor, en su insistencia en presentarse como cobarde, no lo es, aunque haga todo lo posible por convencernos. Alguien que se presenta con total transparencia, sin fingir lo que no es, sin colgarse medallas como otros lo habrían hecho, no sólo es un hombre honesto, sino valiente, en estos tiempos tramposos y&nbsp;<em>trumposos</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">También disiento con Héctor cuando dice que no hay cielo azul como el de Madrid y lo compara con Jericó y el Carmen de Viboral, dos poblaciones entrañables de Antioquia, bello Departamento cuya capital es Medellín. Eso no es cierto, no hay un cielo azul más bello que el de Bogotá a finales de diciembre y comienzos de enero. Aquí la mayoría de lectores subirán la ceja, moverán la cabeza y me renegarán, los entiendo, porque los extranjeros, no suelen venir a Bogotá en esas fechas y la mayoría de bogotanos salen de la ciudad, dejando a quienes nos quedamos un regalo maravilloso. En general, todos tienen la imagen del cielo gris o marrón de mi ciudad, así que ni se lo imaginan. Bueno, la verdad es que cada uno tiene su cielo azul preferido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las últimas páginas del libro, hay una profunda reflexión sobre la muerte, la propia y la de los demás, pero muy especialmente la de aquellos que amamos, el peor mal, como lo califica Héctor. “La inmortalidad debió de inventársela un padre que perdió a su hijo”, eso lo dice un hijo que perdió a su padre demasiado temprano en la vida. Cuál es la palabra que designa a quien ha perdido a sus hijos? En español no existe una palabra así, Héctor se pregunta si puede ser&nbsp;<em>deshijado</em>.&nbsp;<em>La Federación española de Padres de Niños con Cáncer</em>, ha propuesto&nbsp;<em>huérfilo</em>, para describir semejante dolor, utilizando la misma estructura del latín.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Héctor Abad, se pregunta si en algún idioma existe una palabra para designar el dolor de los padres que han perdido a sus hijos. En efecto, querido Héctor, en hebreo y en árabe, sí cuentan con las palabras&nbsp;<em>shjol</em>&nbsp;y&nbsp;<em>thaakil&nbsp;</em>respectivamente, pueblos que saben de sobra ese terrible significado, especialmente desde el 7 de octubre de 2023, con el ataque terrorista de Hamás a población civil israelí y el genocidio desatado por el criminal gobierno de Benjamín Netanyahu contra el pueblo palestino de Gaza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como diplomático colombiano, creo que un acto de justicia y solidaridad, sería en el futuro abrir una embajada de Colombia en Kiev, además porque nuestro país no sólo a través de personalidades como Sergio Jaramillo (fundador del movimiento #AguantaUcrania) y el mismo autor, han expresado su afecto a Ucrania, sino que cientos de colombianos han participado en la llamada&nbsp;<em>Legión Internacional</em>, aunque sea un tema complejo, pero de todas formas, involucra intereses de compatriotas en el conflicto. Si se me permite la recomendación, creo que el mejor embajador sería Héctor Abad Faciolince, aunque él seguramente no lo aceptaría si se diera esa lejana posibilidad.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Espero que una de las primeras traducciones de este libro sea al idioma ucraniano y ojalá en&nbsp;<em>Compás</em>, aquella editorial que primero se llamó&nbsp;<em>Macondo</em>, nombre tan cercano a los colombianos. Seguramente será bien recibido por los lectores ucranianos, este libro que es varios en uno, crónica de un instante, pero también biografía de valientes que luchan por la paz, elegía de un pueblo heroico que enfrenta a los gigantes de la Tierra, todas y todos ellos, representados en una escritora mártir.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seres humanos llegamos a este mundo en una hora determinada, de cierto día, mes y año, así como nos iremos en incierta hora del futuro. La vida, un instante, o como lo dijo otro paisa universal, Juan Esteban Aristizábal, más conocido como Juanes,&nbsp;<em>la vida es un ratico</em>, que así le decía su mamá. La recomendación para los lectores, que este libro no falte en su mesita de noche…o de día. En cualquier caso, que nunca falte, pues tampoco sobra, la oración que conmueve incluso a los agnósticos,&nbsp;<em>Ahora y en la hora de nuestra muerte…Amén</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img decoding="async" width="780" height="565" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/Sergio-Jaramillo-Victoria-Amelina-Hector-Abad.webp?quality=60&amp;w=780" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/Sergio-Jaramillo-Victoria-Amelina-Hector-Abad.webp 780w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/Sergio-Jaramillo-Victoria-Amelina-Hector-Abad.webp?resize=300,217 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/06/Sergio-Jaramillo-Victoria-Amelina-Hector-Abad.webp?resize=768,556 768w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Mon, 09 Jun 2025 12:01:23 +0000</pubDate>
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        <title>Clarice Lispector (1920-1977)</title>
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        <description><![CDATA[<p>“Vivir no es reportable”, escribió Clarice Lispector, y sin embargo haría de su vida un cuento para contar. Su madre fue contagiada de sífilis por unos soldados bolcheviques que la habían violado, y Clarice fue concebida bajo ciertas peculiaridades propias de una época que no mucho conocía de esta enfermedad. En medio de esta revolución [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>“Vivir no es reportable”, escribió Clarice Lispector, y sin embargo haría de su vida un cuento para contar. Su madre fue contagiada de sífilis por unos soldados bolcheviques que la habían violado, y Clarice fue concebida bajo ciertas peculiaridades propias de una época que no mucho conocía de esta enfermedad. En medio de esta revolución en la que ya había sido asesinado el abuelo, los padres de Clarice abandonan Ucrania con sus tres hijos, huyendo hacia Moldavia para luego cruzar la frontera, e instalarse de paso en la capital rumana, donde conseguirían pasaportes rusos que les permitieron viajar a la tierra brasileña de Maceió.</p>
<p>Cuando Clarice tiene 5 años sus padres deciden instalarse en Recife, Pernambuco, donde cada miembro de la familia sería rebautizado con un nombre portugués. Chaya Pinjasivna se convertía así en Clarice, conservando su apellido Lispector. Un tiempo después se mudarán a la que fuera la ciudad que sintió propia, la paradisiaca Rio de Janeiro.</p>
<p>Cuando Clarice tenía 10 años su madre fallece, y será también por esta época cuando empieza a explorar el mundo de las palabras, apropiándose del idioma portugués, y presentando varios de sus escritos y cuentos al <em>Diario de Pernambuco. </em>Es así como la futura gran escritora comenzaría su carrera literaria siendo rechazada en múltiples ocasiones, y las revistas no se decidían a publicarla arguyendo que sus cuentos carecían de un contenido dramático, y que eran más una descripción de sensaciones. Pero es que al parecer para Lispector escribir era otra cosa distinta de lo que anteriormente se había escrito: “Escribir es tratar de entender, es tratar de reproducir lo irreproducible.”</p>
<p>En la adolescencia ya Clarice se había convertido en una lectora voraz, siendo importantes las lecturas de algunos escritores nacionales como Machado de Assis, Eça de Queiroz, Jorge Amado, además del ruso Fédor Dostoievski. Pero especialmente recuerda la fuerte impresión que de niña le dejaría el libro <em>Las travesuras de Naricita</em>, de Monteiro Lobato, libro del cual comenta: “Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí algunas líneas maravillosas, lo cerré de nuevo, me fui a pasear por la casa, lo postergué aún más yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad.”</p>
<p>El padre de Clarice quería darle a sus hijos una educación de élite, y aunque su oficio vendiendo ropa no lograra cubrir los gastos de una educación formal; pero fue gracias al promedio obtenido en las calificaciones de bachillerato que Clarice consiguió matricularse en la Facultad de Derecho Nacional de la Universidad de Brasil. Al interior de la academia Lispector tendría que soportar una fuerte presión, tratándose de la única judía y una de las tres mujeres que integraban la facultad.</p>
<p>Clarice ya había presentado algunos escritos a periódicos y revistas, pero sería a los 21 años cuando publicaría su primera obra, <em>Cerca del corazón salvaje, </em>y que le valdría el reconocimiento de ganar el Premio Graça Aranha a la mejor novela.</p>
<p>Durante sus años estudiantiles conocería a quien sería su esposo, el diplomático Maury Gurgel Valente, un católico, y por lo cual resultaba complicada la relación ante los ojos de ambas familias, pero de quien se enamoraría convirtiéndose como en su escudera, y acompañándole en sus tantos viajes alrededor del mundo. “Es casi imposible evitar que el exceso de amor haga que uno actúe como tonto. Solo el tonto puede amar demasiado”, escribió. Es así como los próximos 15 años serían un recorrer constante, una falta de estabilidad, instalándose varias veces en Inglaterra, París, Berna, y teniendo que apartarse no solo de su familia y sus amigos sino también de su trabajo periodístico, en el cual ya empezaba a sobresalir. Pero ella tuvo clara su apuesta. Escribió: “La vida es para ser vivida intensamente como el amor, que tiene que ser experimentado hasta la última gota sin ningún temor.”</p>
<p>Durante la Segunda Guerra Mundial Lispector trabajó en hospitales como voluntaria con el cuerpo de enfermeras de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB), asistiendo a los soldados brasileños heridos.</p>
<p>“Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano, y es solitario”, escribió la mujer que ya empezaba a desistir de su condición de acompañante, y parece ser que la rutina de viajar acabó sumiéndola en el aburrimiento: “En realidad no sé escribir cartas de viaje, en realidad ni siquiera sé viajar.” Pero a pesar de haberse convertido en una mujer que vivía a la sombra de un hombre, y de que nunca dejaría de añorar su vida en Brasil, Clarice no abandonó su pasión por narrar, y fue así como en 1946 publicó su segunda novela: <em>El lustre.</em></p>
<p>Unos años después, en Berna, Clarice tiene a su primer hijo, y unos meses tarde estará de regreso con su esposo a tierras brasileñas. Nuevamente en Rio de Janeiro, Lispector vuelve a hacer la apuesta, dedicando parte de su tiempo a la labor periodística y escribiendo columnas para el diario local, y que firmaba bajo el seudónimo de “Teresa Quadros”.</p>
<p>Para 1949 publica <em>La ciudad sitiada, </em>y en 1952 el libro titulado <em>Algunos cuentos, </em>para luego volver a emprender viaje al lado de su marido, esta vez con destino a la capital estadounidense, y en donde para el año de 1953 tendría a su segundo hijo. Un año más tarde, en 1954, el público francés se interesó en su primera novela, y la obra sería traducida y publicada, teniendo como portada una ilustración de Henri Matisse.</p>
<p>En Estados Unidos estuvo casi ocho años, y desde allí continuaría enviando cuentos y artículos a revistas brasileñas, hasta que en 1959 se divorcia de su marido y regresa finamente a la tierra de sus orígenes. Residenciada en Rio de Janeiro, Clarice Lispector reclamará su independencia abriéndose camino como una reportera y escritora consagrada. Esto recomendaba a las demás mujeres: “La vida no es cine, y es muy difícil ‘usar’ la excentricidad. La excentricidad es un deseo desesperado de agradar. El instinto de las mujeres las avisa de ‘hasta dónde pueden llegar’ en su deseo de agradar. ¿Has pensado alguna vez en el esfuerzo enorme que la excentricidad exige de una mujer? Casi un esfuerzo físico para mantener algo antinatural. Después de algunas horas se ve</p>
<p>en el rostro de la excéntrica su enorme cansancio, sus ganas de volver a casa… ¿Qué es la excentricidad? De manera general, la exageración. ¿A los hombres les gusta el perfume? La excéntrica se baña en perfumes… ¿El escote es bonito? Ella entonces se desnuda. ¿Entrar con seguridad en una sala es elegante? Entonces vamos a hacer una entrada teatral. ¿La naturalidad es agradable? Entonces vamos a fingir naturalidad confundiéndola con la vulgaridad. ¿A los hombres les gusta el ‘compañerismo’? Entonces vamos a beber como un hombre, a decir palabrotas y a demostrar que estamos por encima de esa cosa ridícula que es una mujer educada. La excentricidad es un esfuerzo que termina en tristeza.”</p>
<p>A comienzos de 1960 publica el exitoso libro de cuento <em>Lazos de familia, </em>y un año más tarde publicará <em>La manzana en la oscuridad</em>, obra aclamada por el público y que unos años después tendría su adaptación teatral. Sin embargo sería en 1963 cuando Lispector maravillaría al mundo dándonos a conocer su obra más reconocida: <em>La pasión según G.H.</em> Escrita a vuelo de pájaro, de un solo tirón, y concluida en un par de meses, la novela cuenta la historia de una mujer que queda perpleja frente al hallazgo casual de una cucaracha, suceso tras el cual experimentará un profundo cuestionamiento existencialista. Porque sus palabras tendrán siempre ese matiz inquietante que desafía el asombro de lo cotidiano: “Siento una claridad tan grande que me anula como persona común y corriente. Es una lucidez vacía, ¿cómo explicarlo?, algo así como un cálculo matemático perfecto que, sin embargo, no se necesita. Y no entiendo aquello que entiendo.”</p>
<p>Para finales de la década de los sesenta Clarice se dedica a publicar notas personales en el diario <em>Jornal do Brasil</em>, donde contará acerca de la cotidianidad brasilera y de sus aventuras propias, permitiendo que el público la conociera a través de sus escritos, y revelándonos piezas de su intimidad y los seres y las cosas que rodeaban su vida, como su perro Ulisses al que haría famoso por haberlo citado en un sinnúmero de artículos.</p>
<p>Sin embargo para dejarse ver más allá de las palabras Clarice Lispector resultaba ser una presencia enigmática, casi fantasmal. No le gustaba conceder entrevistas, y una vez las aceptaba, solía contestar de manera enfática, sustancial, lacónica, casi diríamos que monosilábica. Su personalidad solitaria, nostálgica, depresiva, engrandecía esa imagen de la poetisa atormentada por el delirio de la palabra.</p>
<p>Esta figura poseída por la poesía se vería engrandecida luego de que se quedara dormida con un cigarrillo en la mano, provocando un incendio que le ocasionaría quemaduras por todo su cuerpo y especialmente en su mano derecha, en la cual habría terminado por perder su movilidad. Admirada también por su belleza exótica, las cicatrices que le dejaron el siniestro episodio acabarían por acrecentar su condición depresiva. Pero a esta mujer no tenía por qué preocuparle en últimas su belleza física cuando se sabía ciertamente poderosa: “¿Eres ‘moralmente’ tan anticuada que consideras la vanidad femenina una frivolidad? Ya deberías saber que las mujeres quieren sentirse guapas para sentirse amadas. Y querer sentirse amada no es una frivolidad. Si piensas que ‘has nacido’ así y que no tiene remedio, ten la seguridad de que estás desistiendo de algo muy importante: de propia capacidad de atraer. ¿Quieres saber algo? La obesidad tiene remedio. El pelo sin vida tiene remedio. Una cara sin gracia tiene remedio. ¿La solución? La solución es no ser una mujer desanimada y triste. Y la otra solución es tener como objetivo ser ‘tu misma’, pero más atractiva, y no alcanzar un tipo de belleza que nunca podría ser el tuyo.”</p>
<p>Hacia comienzos de los años setenta Clarice publica varios libros de cuentos infantiles, dedicándose también a dictar conferencias y charlas en diferentes institutos y universidades, pero especialmente sirvió como traductora de una cantidad de obras que gracias a ella los lusófonos pudieron conocer. Conocía el inglés, el francés y el español, además del hebreo y el yiddish que hablaba con fluidez, e incluso se atrevió traduciendo algunos libros escritos en ruso. En español apenas se tiene un registro, se trata del cuento <em>Historia de los dos que soñaron, </em>de Jorge Luis Borges, y que publicarían en el <em>Jornal do Brasil.</em></p>
<p>Para Lispector lo que importaba era dejarlo por escrito, dejar en el papel eso que le dictaba su alma: “Escribo porque me resulta un placer que no puedo traducir. No soy pretenciosa. Escribo para mí, para sentir mi alma hablando y cantando, a veces llorando.”</p>
<p>La originalidad de su estilo es indudable, y de hecho lo peculiar de su expresión narrativa será su distintivo propio. Es difícil no identificar cuando un texto, un poema principalmente, fue escrito por la pluma convulsa de Clarice Lispector. Pareciera que muchas de sus líneas, dispersas, confusas, entreveradas, responden al método empleado también por James Joyce y Virginia Woolf (autores con los que mucho se le ha asemejado) conocido como el “libre fluir de la conciencia”, y a pesar de que la autora confesara que es plenamente consciente de lo que escribe y al momento en que lo escribe. Así describe esta experiencia: “Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo haya intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío.”</p>
<p>Emocional y emotiva, trascendente y compleja, en Lispector aflora el lirismo y una prosa dinámica, inquietante, conflictiva y siempre marcada por la profundidad. Solía usar la primera persona, y en sus historias lo primordial no será la trama como sí ahondar en el interior de los sentimientos, sensaciones y afectos de sus personajes. Es por esto que sus personajes gozan de esa misma profundidad psicológica y que sus comentarios sean siempre tan suspicaces, reflexivos y acertados, centrándose en develar sus pensamientos y dejando así que sea el lector quien concluya sobre la personalidad de cada uno. A través de sus personajes la autora indagaba por la esencia del ser como tal y el autoconocimiento, la vida y asimismo la muerte, la infancia y la vejez, la soledad y el amor, la maternidad y lo femenino.</p>
<p>Su obra era ya motivo de análisis cuando la autora aún estaba con vida, y hoy día, siendo la escritora latinoamericana más leída y afamada a nivel mundial, y una de las más buscadas en Internet, Clarice Lispector no para de suscitar una conexión particular con las nuevas generaciones y un entusiasmo cariñoso entre las nuevas poetisas.</p>
<p>“La realidad no tiene sinónimos”, escribió. Y es que, moviéndose entre lo real y lo fantasioso, Lispector pareciera muchas veces divagar, por lo que varios críticos vacilan al no saber dónde ubicar su fascinación, siendo que tantas veces parece como tan tonta y otras tantas deslumbra por su indudable originalidad: “Escribo sin la esperanza de cambiar nada. No cambiar nada… Porque en el fondo no estamos tratando de cambiar las cosas. Estamos queriendo florecer.” Algunos dirán que leerla es enfrentarse a una lectura compleja. Ella misma declaraba que lo suyo, respecto al estilo, era una cuestión de “no-estilo”. Porque lo cierto es que su estilo, propiamente, es difícil de encasillar, ya que su capacidad para explorar el lenguaje en vertientes insospechadas hacen que esta autora sea imposible de clasificar. Carece, pues, de género: “El género ya no me atrapa”, dirá en <em>Agua viva. </em></p>
<p>Metalingüísta, le llamarían algunos. Creadora, ella supo transgredir e interrogar el lenguaje mismo, irrumpiendo en sus reglas más básicas, y permitiéndose comenzar por ejemplo una de sus novelas con una coma y finalizándola con dos puntos. Y es por esa prosa irreverente, renovadora, única, que Clarice Lispector es elevada a la categoría de Guimarães Rosa y a otros importantes escritores en lengua portuguesa de la segunda mitad del siglo XX, ubicándosele en la tercera fase del modernismo conocida como la “Generación brasileña del 45”.</p>
<p>Reportera, periodista, traductora, escritora de novelas, cuentos, libros infantiles y poemas, Lispector constituye un ejemplo de la mujer decidida a encarar el destino que desde niña se fijaría, y no tuvo reparos en que su propuesta pudiera no convencer, rompiendo con los estilos y maneras tradicionales y constituyéndose como un estilo definitivamente propio, sincero y peculiar. No tuvo miedo de presentar su propuesta, y a pesar de que esta no correspondiera a lo acostumbrado, y tal vez de allí la admiración que despierta por su manera única y libre de escribir. “Lo indecible me será dado solamente a través del lenguaje.”</p>
<p>En sus escritos Lispector también servirá como un ejemplo que insiste en la formación intelectual de la mujer, instándola a que se conozca y cumpla poderosa con su vocación propia, sin pretender responder obsecuentemente a los cánones impuestos por la sociedad: “¿Nunca leíste de pequeña el cuento de una princesa muy guapa pero que por la maldición de un hada mala no podía abrir la boca sin que le salieran sapos, lagartos y ratones? Pues la manera moderna de que salgan ‘sapos y culebras’ de la linda boca de una joven es decir muchas tonterías con los labios perfectamente maquillados. Pero esto no sucede por la maldición de un hada mala, sino por la ignorancia, por falta de cultura. Una de esas ‘princesas’ modernas, al escuchar una conversación sobre Hemingway, preguntó: ‘¿Cuál es la última película que ha hecho?’ Leer es una costumbre que todo el mundo debería tener. No queremos decir con eso que todos lean ‘cosas difíciles’. Incluso una revista bien informada -y bien leída- puede ser una fuente de cultura que al menos evite ‘sapos y culebras’.”</p>
<p>Sus manuscritos y la biblioteca con todos sus libros y algunos documentos personales como correspondencia, se conservan disponibles en los archivos de la Fundación Casa de Rui Barbosa y en el Instituto Moreira Salles, ubicados ambos en Rio de Janeiro.</p>
<p>Clarice Lispector murió de cáncer de ovario a los 56 años de edad en su amada Rio de Janeiro, meses antes de haber publicado su última novela. Al día siguiente, sábado, era su cumpleaños, por lo cual postergaron su entierro para el domingo. Su cuerpo fue cubierto por un manto de lino blanco, y sería sepultada bajo el ritual de la religión judía ortodoxa. Sus restos reposan en el cementerio de Cajú. En su lápida se lee su nombre de pila, cuyo significado es “La hija de Pinkhas”. Alguna vez escribió: “Al final, ¿qué importa más: vivir o saber que se está viviendo?”</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90372" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/281.-CLARICE-LISPECTOR-291x300.jpg" alt="CLARICE LISPECTOR" width="291" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                    <category>Sin categoría</category>
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        <pubDate>Sat, 20 Apr 2024 06:15:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Clarice Lispector (1920-1977)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
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        <title>Red para salvaguardar el arte de Ucrania</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/red-salvaguardar-arte-ucrania/</link>
        <description><![CDATA[<p>Me encontré un texto sobre los esfuerzos por preservar obras y piezas del patrimonio cultural ucraniano, y quiero compartirlo contigo porque pocas veces se informa sobre estos temas en medio de la guerra. No me muevo en las entrañas de los museos, así que no sé qué tan verdadera esta información, no sé si realmente [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Me encontré un texto sobre los esfuerzos por preservar obras y piezas del <strong>patrimonio cultural ucraniano</strong>, y quiero compartirlo contigo porque pocas veces se informa sobre estos temas en medio de la guerra.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-93777 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/Red-arte-Ucrania-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p>No me muevo en las entrañas de los museos, así que no sé qué tan verdadera esta información, no sé si realmente los trabajadores de los museos ucranianos puedan validarla; pero creo que dan pistas sobre las redes de apoyo que bien pueden hacerse efectivas en diferentes lugares del mundo ante las diversas amenazas posibles.</p>
<p>Cuando leí el texto recordé que el museo español Thyssen-Bornemisza exhibe “<a href="https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/vanguardia-ucrania-una-exposicion-arte-una-leccion-historica" target="_blank" rel="noopener noreferrer">En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930</a>”, y cuando la presentaron el año pasado dijeron sobre la importancia de la muestra, no sólo para conocer las vanguardias, sino por la complejidad del traslado de piezas catalogado como “el mayor transporte de arte legal que sale de un país devastado por la guerra hasta la fecha”.</p>
<p>Este texto “<a href="https://icom.museum/es/news/un-ano-apoyando-a-los-museos-ucranianos-y-sus-profesionales/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Un año apoyando a los museos ucranianos y sus profesionales</strong></a>” fue publicado por el Consejo Internacional de Museos, más conocido como ICOM, y destaco algunos puntos que me parecieron importantes:</p>
<p>-Desde abril de 2022 ICOM Ucrania elaboró la Lista Roja de Emergencia, que dio a conocer en noviembre de ese año, una herramienta contra el saqueo y el tráfico de objetos culturales y patrimoniales de Ucrania.</p>
<p>-Durante las primeras semanas de la invasión rusa se creó una red de apoyo para que profesionales de museos ucranianos, así como las obras, estuvieran protegidas. Se identificaron necesidades y el tipo de apoyo.</p>
<p>-Francia, Alemania, Austria y Suiza fueron algunos de los países que enviaron camiones a Ucrania con material de embalaje donado: cajas y contenedores de almacenaje, así como materiales de embalaje para archivos y extintores, entre otros, y se distribuyeron entre Lviv y Odessa.</p>
<p>-ICOM Polonia lanzó una <a href="https://icom-poland.mini.icom.museum/icom-poland-appeal-help-us-help-ukraine/">convocatoria de apoyo</a> y recibió donaciones para establecer una oficina de habla ucraniana con el objetivo de localizar a profesionales de museos ucranianos.</p>
<p>-Letonia también trabajó para mejorar la cooperación entre los museos letones y los profesionales de museos ucranianos, así como la Red de Organizaciones de Museos Europeos (NEMO).</p>
<p>-ICOM sostiene que durante este año la comunidad museística ha mostrado su apoyo a Ucrania con donaciones, ofertas de envío de material y equipo, puestos de trabajo temporales y alojamiento para los colegas ucranianos de los museos, y almacenamiento de emergencia en caso de evacuación fuera de Ucrania.</p>
<p>-La Lista Roja de Emergencia se sigue engrosando y difundiendo en algunos medios de comunicaciones, portales y cuentas oficiales de instituciones culturales.</p>
<p><em>*Foto de ICOM</em></p>
<div class="entry-content">
<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@LiarteconArte</a></p>
</div>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93765</guid>
        <pubDate>Fri, 03 Mar 2023 16:53:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Red para salvaguardar el arte de Ucrania]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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        <item>
        <title>Vanguardia en Ucrania: una exposición de arte y una lección histórica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/vanguardia-ucrania-una-exposicion-arte-una-leccion-historica/</link>
        <description><![CDATA[<p>“En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930” es la exposición que hasta abril de 2023 presenta el museo español Thyssen-Bornemisza en sus instalaciones físicas de Madrid, y virtual. Esta muestra no sólo es un recuerdo a las expresiones artísticas que se produjeron en Ucrania entre 1900 y 1930, también es un ejercicio que [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>“En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930”</strong> es la exposición que hasta abril de 2023 presenta el museo español Thyssen-Bornemisza en sus instalaciones físicas de Madrid, y virtual.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-93200 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Ucrania-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p>Esta muestra no sólo es un recuerdo a las expresiones artísticas que se produjeron en Ucrania entre 1900 y 1930, también es un ejercicio que permite conocer las vanguardias de ese territorio al tiempo que se narra la diversidad artística y se salvaguarda el patrimonio de ese país al que Rusia le declaró la guerra, nuevamente, hace un año.</p>
<p>Eso quiere decir que en <strong>“<a href="https://www.museothyssen.org/exposiciones/ojo-huracan-vanguardia-ucrania-1900-1930" target="_blank" rel="noopener noreferrer">En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930</a>” </strong><em>se pueden apreciar obras del</em> Museo Nacional de Arte de Ucrania y del Museo nacional de Teatro, Musical y Cinematográfico de Ucrania.</p>
<p>Y explican, además, que ese traslado de piezas es “el mayor transporte de arte legal que sale de un país devastado por la guerra hasta la fecha”, un dato no menor teniendo en cuenta que en cada guerra y conflicto el patrimonio cultural sufre importantes pérdidas.</p>
<p>Otro dato interesante es que los nombres de las ciudades están en ucraniano y no en ruso, por lo que se lee Kyiv en lugar de Kiev, y Járkiv en vez de Járkov. Las guías escritas y auditivas están en ucraniano, español e inglés, y los ciudadanos ucranianos tienen entrada gratuita a la exposición en el Thyssen-Bornemisza.</p>
<p>Confieso que de Ucrania no sé nada aparte de lo que veo esporádicamente en las noticias, así que al leer el texto de esta exposición los curadores me ubicaron en los primeros años del <strong>siglo XX</strong>, tiempo en el que sucedió de todo por la represión estalinista contra la intelectualidad ucraniana.</p>
<p>En esas décadas colapsaron los imperios, tuvo lugar la Primera Guerra Mundial, las revoluciones de 1917, la guerra de independencia de Ucrania (1917-1921), la posterior creación de la Ucrania soviética y el ‘Holodomor’, la hambruna que mató a millones de ucranianos y que en diciembre de 2022 fue reconocida por el Parlamento Europeo como genocidio.</p>
<p>Todo este contexto político y social motivó a escritores, directores de teatro y artistas plásticos para desarrollaran diferentes tendencias que van desde el arte figurativo hasta el futurismo o el constructivismo.</p>
<p>Los curadores sostienen que en estos años “el arte ucraniano vivió en esos años un verdadero renacimiento y un periodo de experimentación artística. En el ojo del huracán recupera este capítulo esencial pero poco conocido del arte de vanguardia occidental, reuniendo 69 obras entre las que se encuentran pinturas, dibujos, collages o diseños teatrales”.</p>
<p><strong>“En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930” </strong>sigue un orden cronológico y está dividida en siete secciones: Cubofuturismo, Kultur Lige, Diseño teatral, Járkiv, Boichukistas, El Instituto de Arte de Kyiv y La última generación.</p>
<p>Como no sé nada de nada sobre estos temas, la visita virtual la comencé con el video ‘<strong>Tour de bienvenida</strong>’ en el que explican la importancia de estos artistas en el desarrollo del arte mientras que uno puede ver, aunque rápidamente, algunos detalles de textura, color y formas.</p>
<p>La ‘<strong>Visita libre</strong>’ ofrece la posibilidad de recorrer la exposición tal cual se hace en la planta física del Thyssen-Bornemisza. Adelantar, girar y acercar el foco para ver el máximo detalles es de las cosas que más me atraen de las exposiciones virtuales, además de poderlas ver y retomarlas cuantas veces uno quiera o pueda.</p>
<p>Como siempre, la lectura es fundamental, sobre todo de la línea de tiempo “<strong>Acontecimientos históricos en Ucrania</strong>”, ubicada al inicio de la sala. Es una clase histórica imperdible que sirve tanto para entender la exposición como los acontecimientos actuales.</p>
<p>Una vez ingresé a la sala opté por no leer mucho para no confundirme con los nombres. Decidí recorrerla y girar el cursor muchas veces para apreciar los colores, las figuras o los temas tratados en cada una de las secciones.</p>
<p>Como ha sucedido en otras partes del mundo, los artistas ucranianos fueron censurados y ejecutados. Muchas obras se perdieron porque las quemaron, pintaron sobre ellas o escondidas hasta que en 1950 y 1960 resurgió el interés por la vanguardia ucraniana y Occidente supo de esta.</p>
<p>Como siempre, el Thyssen-Bornemisza tiene unos recursos digitales de apoyo que no se pueden desperdiciar, como el pódcast o la <a href="https://open.spotify.com/playlist/6PG33sl0s8cxDoxt8FBBHI?si=80d96683199442f7&amp;nd=1" target="_blank" rel="noopener noreferrer">lista de reproducción.</a></p>
<p>Luego de haber hecho mi tour virtual lamenté no haber escuchado primero el <a href="https://www.museothyssen.org/thyssenmultimedia/podcasts/arte-vanguardia-ucrania" target="_blank" rel="noopener noreferrer">pódcast</a> porque ahí me contaron que esta muestra, que empezó a gestionar desde antes el <strong>Museo de Arte de Ucrania</strong>, tomó fuerza a principios de 2021 cuando Rusia declaró la guerra a Ucrania.</p>
<p>Menos de medio año les tomó a los organizadores hacer real esta exposición que no tenía presupuesto, pero que tiene como premisa “sacar las obras cuanto antes del país (Ucrania)”. Trabajaron y la organizaron en una sala donde normalmente están las obras de la colección, es decir, las que siempre están a disposición del público.</p>
<p>Un dato impresionante fue escuchar los esfuerzos de los trabajadores del <strong>Museo de Arte de Ucrania </strong>y del<strong> Museo nacional de Teatro, Musical y Cinematográfico de Ucrania</strong> por cuidar las obras, en medio de la guerra, y asegurar su traslado a España.</p>
<p>En el epílogo (ubicado al final de la exposición), dicen los curadores, quieren con <strong>“En el ojo del huracán. Vanguardia en Ucrania, 1900-1930”</strong> presentar al público la vanguardia ucraniana poco conocida en Europa.</p>
<p>Creo que solo por este hecho vale la pena ver, leer o escuchar algo sobre esta exposición. ¿Cómo no darme la oportunidad de aprender de la vanguardia ucraniana mientras me enseña del pasado y dialoga con el presente?</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Podcast Thyssen: El arte de vanguardia en Ucrania" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/H_re3nH3VgM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong><u>Secciones por recorrer</u></strong></p>
<ol>
<li> <strong>Cubofuturismo</strong>: dedicado a jóvenes artistas ucranianos que combinaron elementos del cubismo francés y del futurismo italiano dando lugar a una versión autóctona, caracterizada por su dinamismo compositivo y la simplificación de las formas, y por un movimiento gradual hacia la abstracción y la abundancia de color heredada de las tradiciones folclóricas y el arte decorativo ucraniano. Alexandra Exter, los hermanos Davyd y Volodymyr Burliuk, Oleksandr Bohomazov, Wladimir Baranoff-Rossiné o Vadym Meller son algunos de los artistas representados en la sala.</li>
<li> <strong>Kultur Lige</strong>: asociación fundada en Kyiv en 1918 para promover el desarrollo de la cultura yidis contemporánea en todas sus facetas. Su sección de arte reunió a jóvenes artistas judíos de numerosas ciudades ucranianas que propugnaban una síntesis de la tradición artística judía y los logros de la vanguardia europea. Fue la organización más significativa de la vida cultural judía en la Ucrania de principios de los años 1920, pero dejó de existir a mediados de esa década bajo la creciente presión del régimen soviético. Marko Epshtein o Issakhar Ber Ryback son algunos representantes.</li>
<li> <strong>Diseño teatral</strong>: en las dos primeras décadas del siglo XX las principales ciudades ucranianas se convirtieron en centros de experimentación teatral, coexistiendo directores, dramaturgos y escenógrafos que revolucionaron el teatro: Les Kurbas, director teatral que introdujo un repertorio europeo moderno en sus producciones e incorporó como escenógrafos a los artistas más progresistas para explorar las intersecciones creativas entre los logros de Occidente, y Alexandra Exter, pionera en la traslación de los principios cubistas a la escenografía; en 1918 abrió en Kyiv un taller en el que ofrecía un curso específico de escenografía del que surgieron algunos de los diseñadores teatrales más aclamados de la siguiente generación.</li>
<li> <strong>Járkiv</strong>: tras la guerra de independencia (1917-1921), los bolcheviques derrotaron a las fuerzas nacionalistas ucranianas y fundaron La República Socialista Soviética de Ucrania, con Járkiv como capital. La ciudad, hasta entonces un centro provinciano, se transformó rápidamente en un refinado núcleo cultural y en trampolín para el ambicioso proyecto de crear una nueva identidad cultural que fuera a la vez ucraniana y soviética, reuniendo a los mejores escritores, académicos y artistas. Aquí se puede ver el trabajo de Vasyl Yermilov, Kazymyr Malevych y Borys Kosarev.</li>
<li> <strong>Boichukistas</strong>: Mykhailo Boichuk, originario de Halychyna, al oeste de Ucrania, fue uno de los que viajó a diversas capitales europeas para completar su formación. A finales de 1917 abrió un taller de pintura al fresco, al temple y de mosaicos en la recién fundada Academia de Arte de Ucrania, en Kyiv.</li>
<li> <strong>El Instituto de Arte de Kyiv</strong>: principal impulsor de las artes visuales en Ucrania en las décadas de 1920 y 1930 fue el Instituto de Arte de Kyiv, sucesor de la Academia de Arte de Ucrania, primera institución de enseñanza artística superior en el país, fundada al proclamarse su independencia en 1917. El cambio de nombre se produjo en 1924, para adecuarse al nuevo programa ideológico del régimen soviético y alinear sus métodos educativos a las tendencias artísticas del momento, como el diseño industrial.</li>
<li> <strong>La última generación</strong>: graduados en su mayor parte en el Instituto de Arte de Kyiv, la última generación de la vanguardia ucraniana estaba fascinada por los movimientos internacionales de la Nueva Objetividad y del <em>Novecento </em>italiano, pero su actividad se vio truncada por un cambio radical en el clima político. En 1932 se introdujo el realismo socialista como único estilo artístico oficial soviético, valorándose las cualidades propagandísticas del arte por encima de la experimentación vanguardista. En la sala se muestra la obra de Kostiantyn Yeleva, Semen Yoffe y Oleksandr Syrotenko.</li>
</ol>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-93199 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Ucrania1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@LiarteconArte</a></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93198</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Jan 2023 16:03:09 +0000</pubDate>
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