<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/mario-mendoza/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 11 Apr 2026 12:53:09 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Mario Mendoza | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Abusaron de la salsa de tomate en la miniserie sobre “Pozzetto”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/abusaron-de-la-salsa-de-tomate-en-la-miniserie-sobre-pozzetto/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una historia que se habría podido contar en máximo dos horas, Netflix la alargó ocho episodios de 45 minutos cada uno, con sangre a chorros entre escenas. La miniserie “Estado de fuga: 1986” no es muy distinta de “Satanás”. Con todo, tiene escenas memorables. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Campo Elías Delgado, el hombre que inspiró la cinta &#8220;Estado de Fuga: 1986&#8221;, protagonizada por Andrés Parra. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-b95095593a512ab6f72fd2b74f6ab2a5"><strong><em>&#8220;No todos nacimos para hacernos notar&#8221;:</em> De la miniserie “Estado de fuga: 1986&#8243;.</strong></p>



<p>Formidable la actuación de Carolina Gómez. Su personaje sorprende tanto, que toma tiempo descubrir que es ella quien está detrás de la detective Indira Quinchía.</p>



<p>La literatura y el cine todavía nos deben la historia sobre la masacre de Pozzetto, desde la veracidad de los hechos, más allá de los detalles conocidos, y no necesariamente desde lo que añade la ficción. &nbsp;</p>



<p>La literatura nos ha regalado extraordinarios libros sobre asesinos seriales y no seriales, aunque a Campo Elías se lo conoce como <em>spree killer</em> o “asesino relámpago”. Tres obras que llegan a mi mente son “El adversario” de Emmanuel Carrére; “A sangre fría”, de Truman Capote y “La canción del verdugo”, de Norman Mailer.</p>



<p>He leído las tres y las tres me cautivaron con su prosa envolvente. Dos de estas obras se centran en un solo asesino y en la de Capote dos asesinos matan a toda una familia. De “El adversario”, permítanme dejarles este diálogo de la página 139: “<em>Cuando el juez le acusó de la carnicería en Clairvaux, él se indignó: ´Uno no mata a su padre y a su madre, es el segundo mandamiento de Dios´”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5cd5dd124d90d8ef385f4cd70b5c35f1"><strong><em>&#8220;Nos vemos en el infierno, mamá&#8221;.</em></strong></p>



<p>Lo que quiero decir es que en la historia sobre la masacre de Pozzetto no ha sido posible concebir una novela centrada única y exclusivamente en la figura de Campo Elías Delgado, el hombre que mató a 29 personas, incluida su madre, en la Bogotá de los años 80. Una Navidad negra para muchas familias, incluidos los sobrevivientes. Éramos adolescentes aquel 4 de diciembre de 1986.</p>



<p>Sabemos más sobre el verdugo y poco sobre sus víctimas, entre ellas su propia madre y los cinco inquilinos del edificio de Chapinero donde ambos vivían.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="921" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES-921x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123465" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES-921x1024.jpg 921w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES-270x300.jpg 270w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES-768x854.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES.jpg 1022w" sizes="(max-width: 921px) 100vw, 921px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes tomadas del documento &#8220;Anatomía de un resentimiento. Invención mediática del psicópata de Pozzetto&#8221; (Universidad Católica Luis Amigó).</em></p>



<p>Con cada aniversario, los periódicos nos recuerdan los horripilantes crímenes de aquella mente trastocada: el veterano de la guerra de Vietnam que sufre de estrés postraumático.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-681df754a8f178986ffcea0adec35094"><strong><em>&#8220;El mundo no necesita más mala literatura&#8221;.</em></strong></p>



<p>En la intro de la miniserie queda claro que es una mezcla de verdades y mentiras: ficción inspirada en hechos reales; en el último episodio, el espectador desprevenido sabrá que la historia está inspirada en Campo Elías Delgado y la masacre de Pozzetto. &nbsp;</p>



<p>El escritor Mario Mendoza, autor de la novela <em>Satanás,</em> en la que se basó la película del mismo nombre, y productor ejecutivo de “Estado de fuga: 1986”, <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/czdgyy0gdz4o">le dijo a la BBC</a>: <em>&#8220;La primera idea que teníamos clara es que no íbamos a hacer Satanás, que ya la hicimos&#8221;.</em></p>



<p>Pues mucho me temo que no lo lograron del todo. La miniserie es más de lo mismo, por más que hayan cambiado de locaciones, actores y efectos especiales. Y lo es porque la historia tiene tres momentos culmen que son imposibles de alterar: las tres escenas del crimen múltiple por donde se movió el exsoldado.  </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f8c267ebdc1dc7436c60eeee8c4c5137"><strong><em>&#8220;Le voy a regalar una muerte memorable&#8221;</em></strong>.</p>



<p>Se perdió la oportunidad de explorar otros personajes y otras posibilidades ligados a los hechos verídicos. Las historias alternas permitieron alargar las escenas y saciar, eso sí, el morbo de una audiencia que no había nacido cuando se estrenó la película <em>Satanás</em> (2007).</p>



<p>No se ha hecho aún la película que aborde los entresijos de una psique perturbada -sin que sea documental, claro-, para comprender el impacto de las enfermedades mentales y el estigma tenaz sobre quienes padecen alteraciones de la personalidad y el comportamiento. Cuando menos, hizo falta la figura de un psiquiatra. Hasta en <em>Los Soprano</em> encontraron <em>una manera simple</em> (aunque en el campo de la psiquiatría nada es simple), de abordar el tema, sin necesidad de academicismos. Porque más allá de las conductas violentas, detrás de los trastornos mentales hay siempre un drama profundamente humano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Estado de fuga 1986 | Tráiler oficial | Netflix" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/aKEdke8pknw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-40dac1c329cc7059953eb7a72fdfda29"><strong><em>“Mr. Hyde anda suelto&#8221;.</em></strong></p>



<p>De las víctimas se habla menos. Nadie recuerda, por ejemplo, la historia del periodista Jairo Gómez Remolina, al que llamaban el <em>Ciego Evaristo </em>por sus gafas de miope. Se desempeñaba como director de la revista Vea, dedicada a la crónica roja, y se encontraba en Pozzetto durante aquella cena memorable y trágica, como lo recuerda <a href="https://www.elespectador.com/judicial/la-cronica-roja-del-ciego-evaristo-en-la-masacre-de-pozzetto-article-668740/#google_vignette">esta nota de El Espectador </a>de 2016.</p>



<p>Remolina fue un reconocido reportero judicial, trabajó en <strong>El Espectador</strong> entre 1968 y 1972 y fue autor de un libro muy famoso, “El estrangulador de los Andes”, sobre otro asesino en serie, Pedro Alonso López: mató a 300 niñas en Ecuador, Perú y Colombia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-795352cbcd9cfd50db442fe88a4fcc5b"><strong><em>&#8220;No vale la pena ser escritor en una sociedad como esta que todo lo desprecia&#8221;. &nbsp;</em></strong></p>



<p>A quien más beneficia esta&nbsp;producción&nbsp;es a Mario Mendoza, el escritor superventas, que halló una mina de oro en la breve relación de amistad que sostuvo con el asesino, siendo ambos estudiantes de Literatura. Su alter ego es Camilo León, en la piel del actor José Restrepo.</p>



<p>Hasta cierto punto, Mendoza logró monopolizar el relato sobre Delgado hasta volverlo oficial desde la literatura. Cualquier otro escritor habría hecho lo mismo. No obstante, considero que el tema no se agota y confío en que el próximo año, cuando se cumplan cuarenta años de la matazón, el cine, las editoriales y el periodismo nos sorprendan con la historia contada desde otros ángulos. &nbsp;&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123467" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA.jpg 1080w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p>Hay varias cosas más para rescatar además de las buenas actuaciones.  La banda sonora (episodio dos) con la canción <a href="https://www.youtube.com/watch?v=50VuaEUx830&amp;list=RD50VuaEUx830&amp;start_radio=1">“Navidad sin ti” </a>tan oportuna y al final con el bellísimo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Zi8vJ_lMxQI&amp;list=RDZi8vJ_lMxQI&amp;start_radio=1">Réquiem de Mozart</a>; escenas con buen suspenso y hasta un par de frases memorables, entrecomilladas y en rojo en este artículo, más las referencias literarias; en una época en que la imagen amenaza con tragarse los libros, se agradecer todo gesto que invite a la lectura.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f23c713a1d2f9b728e7e6c31e0162b36"><strong><em>&#8220;Cuide mucho a sus lectores, son la única esperanza que nos queda&#8221;.</em></strong></p>



<p>En una historia sobre crímenes la violencia no siempre tiene porque ser gráfica, por lo cual resultó <em>gratificante</em> la escena del vidrio molido puesto dentro del comedero de los pajaritos. Extraordinario el maquillaje de Jorge Enrique Abello. Andrés Parra, como el asesino Jeremías Salgado, hace un buen papel, incluso infunde miedo y nos muestra el rostro desencajado de los estados melancólicos. Me debato en un estado de indecisión: No podría decir si el actor colombiano supera lo hecho por Damián Alcázar, el actor mexicano que personificó a Campo Elías Delgado en <em>Satanás</em>.</p>



<p>De la miniserie “Estado de fuga: 1986”, me quedo también con este aviso final: <em>“A la fecha, el cuerpo del asesino sigue desaparecido y documentos claves de su caso están extraviados o son inaccesibles:</em></p>



<p>Ese podría ser el principio para un nuevo relato.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123462</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Dec 2025 13:20:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080501/ZETA-POZZETTO-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Abusaron de la salsa de tomate en la miniserie sobre “Pozzetto”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>En busca del lector perdido</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-busca-del-lector-perdido/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cedo hoy el espacio del blog a César Augusto Ruiz Bulla, formador de lectores, en respuesta al ensayo “La literatura colombiana está en crisis”. Él habla acerca del valor de la lectura compartida en voz alta y la importante labor de los mediadores de lectura.   </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Lectora: Angélica Sánchez. Fotografía tomada en la sala de lectura de la Librería Garabato en Bogotá. </em></p>



<p></p>



<p><strong>Por César Augusto Ruiz Bulla, </strong>artista formador, escritor y promotor de lectura.</p>



<p>Quiero comenzar mencionando una frase que por su permanencia en el tiempo viene tomando forma de máxima: “En Colombia los niveles de lectura son muy bajos”. Así el estudio realizado por la Cámara Colombiana del Libro,<em> Hábitos de lectura: visita a bibliotecas y compra de libros en Colombia en 2023</em>, demuestre un ascenso en la práctica de la lectura, los índices siguen siendo muy bajos: 3.75 libros al año por habitante.</p>



<p>Sin embargo, que se haya mostrado un ascenso resulta esperanzador, un logro pequeño pero significativo para quienes durante los últimos años nos hemos venido dedicando a la promoción de la lectura en un país que enfrenta una aberrante desigualdad social, en la cual un amplio margen de la población se debate diariamente en el ejercicio de suplir sus necesidades básicas, en las que el libro y la lectura están ausentes de sus “rituales” de esparcimiento y ocio.</p>



<p>Desde que comencé a dedicarme a este oficio, en enero del 2007, el panorama siempre se ha mostrado retador, un ir y venir de emociones que péndula entre la alegría y la frustración, un ejercicio propicio para curtir la piel y el espíritu, en el que leer en colectivo ha resultado ser una experiencia que logra congregarnos alrededor de una historia y de los diálogos que surgen en su apreciación, una experiencia que propone escenarios de escucha y reflexión en una cultura que ha adolecido de ellos y que históricamente se ha debatido entre el regionalismo y la guerra, formas de relacionarse tan intrincadas como la geografía del territorio habitado en común.</p>



<p>La lectura compartida en voz alta ha sido una forma única de encontrarnos y de reconocernos, de desmantelar la idea de la lejanía y evocando a Eduardo Galeano o, al mejor estilo Fahrenheit 451, imaginar a las personas como libros, para desde su consulta experimentar en comunidad los alcances de la palabra. </p>



<p><strong>Hemos transgredido la placentera experiencia de leer en silencio y soledad, para explorar la literatura como un hecho social</strong>, en el cual los libros dialogan con las vivencias y opiniones de las personas que desprevenidamente o por interés propio participan de estos espacios colectivos de lectura, en los cuales se asume en comunidad el reto lector fundamental de completar el sentido de las historias.</p>



<p>Creo que, por este motivo, el lector termina siendo para mí el eslabón esencial de una “cadena” que aparentemente termina en él. El reto a mi parecer será seguir construyendo “parnasos de lectores”, que se vean enriquecidos desde la selección de obras y la manera que estas puedan dialogar con otras manifestaciones artísticas; solo cultivando espacios de lectura será posible ampliar el universo cultural de los lectores, quienes en el ejercicio irán reconociendo referencias que les permitan fortalecer su criterio estético.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-9bbed9c5fb3e52b910c51638cc75e797"><strong>A mí no me resulta malo que Mario Mendoza sea el autor de culto del momento; lo malo es que su lectura no se ponga en diálogo con otras obras del género negro o policiaco sobre el cual ha cimentado su obra.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="960" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/14154510/ZETA-LITERATURA-CESAR-AUGUSTO-RUIZ-clarita.jpg" alt="" class="wp-image-118046" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/14154510/ZETA-LITERATURA-CESAR-AUGUSTO-RUIZ-clarita.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/14154510/ZETA-LITERATURA-CESAR-AUGUSTO-RUIZ-clarita-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>César Augusto Ruiz Bulla, artista formador, escritor y promotor de lectura.</em></p>



<p>Persistir en la creación de estos espacios me parece entonces un hecho esencial, para preservar un ecosistema que recopile obras icónicas de la literatura nacional y universal de escasa consulta, en la que también se tengan en cuenta a escritores y escritoras jóvenes, que desde hace algunos años vienen haciéndose un camino y son la apuesta valiente de algunas editoriales independientes, artistas que quizá no hayan sido apreciados de la mejor forma por distraernos en la búsqueda infructuosa de hallar un nuevo Premio Nobel.</p>



<p>Me pregunto hasta qué punto el propósito de una “literatura nacional” debe ser ganar un Nobel, si hasta el mismo García Márquez ha sido absorbido por el mismo marketing del cual hoy Mario Mendoza es erigido como su principal representante. Es sabido por propios y extraños que García Márquez es el escritor mayor de esta vasta e intrincada geografía denominada Colombia, el Nobel lo convirtió en un símbolo de la nación, que junto a un himno y un estropeado escudo bregan por mantener una confusa y resquebrajada identidad nacional. El aedo de Aracataca es admirado hasta la alabanza; sin embargo, tengo la impresión de que pocos lo leen, su figura alegre y luminosa es recordada aún después de su muerte.</p>



<p>Aun así, siento que el personaje suele devorar al autor y que la riqueza de su obra es eclipsada por su figura, permaneciendo muchos de sus escritos en las sombras para un amplio margen de la población nacional, que se conforma tan solo con reconocerlo o que en medio de los rigores del día a día por suplir sus necesidades básicas no ven el libro como un “elemento vital”</p>



<p>A mí no me resulta malo que Mario Mendoza sea el autor de culto del momento, venerado por masas impresionables de jóvenes, ávidas de historias de crimen y misterio; lo malo a mi parecer es que su lectura no se ponga en diálogo con otras obras del género negro o policiaco sobre el cual el autor bogotano ha cimentado su obra. Autores como él o como Fernando Soto Aparicio o Germán Castro Caycedo, hasta el mismo Héctor Abad Faciolince con su “El olvido que seremos” podría entrar en la denominación de <em>betsellers</em>, tan necesarios para el sostenimiento de una industria editorial que los necesita para sobrevivir; incluso <strong>con las limitaciones de las que se les pueda señalar, estos autores han sido para muchas y muchos una puerta de entrada al mundo del libro y la lectura.</strong></p>



<p>Comparto la intención de no solo quedarse en el umbral de lo comercial, de hacer del atreverse e ir más allá una sensata necesidad, una labor en la que el promotor o promotora de lectura si así lo desea puede llegar a ayudar.</p>



<p>El panorama es tanto retador como interesante para quienes nos dedicamos a procurar experiencias literarias junto a las comunidades en las cuales sea posible leer y reflexionar en colectivo, hacer ecos de obras de autores nacionales que permanecen ocultas, continuar formándonos como lectores en espacios en los que el pasar y pasar de las páginas sea un ejercicio de comunidad que rememore las noches en las que junto al fuego nos sentábamos a escuchar historias. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="lnKxAI4cPJ"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/">La literatura colombiana está en crisis</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La literatura colombiana está en crisis&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/embed/#?secret=takFZuVWxt#?secret=lnKxAI4cPJ" data-secret="lnKxAI4cPJ" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ec65624ca7280262a702b69f93dedd4f"><strong>Si usted quiere opinar sobre el tema, envíe su escrito al siguiente correo: alexvelasquezcolombia@gmail.com</strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118009</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Jul 2025 10:47:30 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/14083907/ZETA-LITERATURA-EN-BUSCA-DEL-LECTOR-PERDIDO-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[En busca del lector perdido]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Réplica a la andanada de Mario Mendoza contra el presidente Gustavo Petro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/replica-a-la-andanada-de-mario-mendoza-contra-el-presidente-gustavo-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para deconstruir a Gustavo Petro, hay que deconstruir a toda la élite política colombiana, pasando por las causas que dieron origen al M-19.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Mario Mendoza (fotografía del libro &#8220;La ciudad de los umbrales, Editorial Planeta&#8221;) y Gustavo Petro (fotografía de El Espectador)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aba8451dacd2ab47b8d564d67e0f0242"><em><strong>&#8220;Frente a la tentación del yo y del ya, el arte es diálogo. Es conversar con esa fragilidad que nos hace fuertes&#8221;: Irene Vallejo, </strong>escritora<strong>.</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aac85d781e1e1bbce332da37f5399f1a"><em><strong>“El sabio Tucídides decía que en las guerras las palabras pierden su significado. Hace ya más de veinticinco siglos, el ateniense observó que la manera de emplear ciertos términos permite diagnosticar el estado de salud colectivo”: Irene Vallej</strong></em><strong><em>o</em>, </strong>escritora<strong>.</strong></p>



<p>¿Quién fue el que dijo <em>“No hables a menos que puedas mejorar el silencio”</em>?</p>



<p>El antipetrismo está feliz <em>viralizando </em>el “perfil” o retrato escrito que hizo Mario Mendoza sobre el presidente de la República para la revista <em><a href="https://cambiocolombia.com/pais/retrato-de-gustavo-petro-en-blanco-y-negro-por-mario-mendoza">Cambio</a></em><strong><em>.</em></strong> Se zambullen en la artillería del escritor, nada nuevo o distinto a la palabrería y adjetivos que circulan a diario por las redes sociales: <em>“gurú religioso”, “personalidad mesiánica”, “enviado del cielo”, &#8220;división esquizofrénica”, &#8220;discursos energúmenos&#8221;,</em> etcétera, etcétera.</p>



<p>Ah, pero lo dice Mendoza que es el super… ventas.</p>



<p>No juzgaré si su literatura juvenil es buena, regular o mala, pero en <a href="https://cambiocolombia.com/pais/retrato-de-gustavo-petro-en-blanco-y-negro-por-mario-mendoza">este texto</a>, lleno de lugares comunes, repite lo que dijo hace un año. Como lector, habría agradecido mayor belleza literaria, más poesía y menos retórica, para que la lectura alimentara de algún modo. Tomo prestadas las palabras de la escritora española  Irene Vallejo en su discurso de ingreso a la Academia Colombiana de la Lengua.<strong> <em>“Cuando todo se vuelve público al instante, en una atmósfera preñada de los truenos de la polarización, es más necesario que nunca un espacio literario para confrontar pensamientos complejos”.</em></strong></p>



<p>El autor bogotano se regodea deshilvanando la personalidad del presidente, sólo le faltó decir —y ganas no debieron faltarle— que a Petro toca ponerle ya la camisa de fuerza y encerrarlo… quizás en alguno de los frenocomios o manicomios por donde transitan ciertos personajes de su obra. &nbsp;</p>



<p>Los antipetristas se frotan las manos y bailan alrededor de la hoguera, como si Mendoza hubiera descubierto el fuego. Sin haber completado un año de gobierno, ya había confesado su arrepentimiento y cantado sus verdades: <strong><em>“Si yo pudiera echar para atrás, me uniría a la gente que votó en blanco”</em>,</strong> le contó a su amigo Juan Carlos. Botero en esta <em><a href="https://www.eltiempo.com/cultura/mario-mendoza-si-petro-no-corrige-va-a-llevar-a-la-nacion-al-desastre-780658">entrevista</a></em> de junio de 2023.</p>



<p>Se le abona, eso sí, su mirada de observador independiente, que no es la del activista en ejercicio.</p>



<p>Lo que causa un poco de risa es la pose de psiquiatra, o al menos de psicólogo, que asume el escritor al escribir el “perfil”. Después de elogiar para justificar su voto, ataca sin contemplaciones.</p>



<p>Comienza diciendo: <em>“El problema es que poco a poco empezó a mostrar su lado más <strong>oscuro y siniestro:</strong> el del <strong>narcisista paranoico</strong> que no soporta que le lleven la contraria, que lo cuestionen o lo vigilen”.</em></p>



<p>Sinceramente, pensé que&nbsp;con esas cuatro palabras describía&nbsp;a su tristemente célebre amigo Campo Elías Delgado, cuya historia demencial (y su final sangriento en el restaurante <em>Pozetto </em>de Bogotá), le dio para cosechar fama y fortuna a tres bandas: <em>“Satanás”, </em>la novela, la película y la novela gráfica. Los escritores de ficción tienden a la exageración en sus párrafos; lo sé porque soy uno en ciernes, sin fama claro está.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b7d0149d98ce551d1e324e363cec65ea"><em>“Desearía reivindicar la labor saludable de la humilde filología, que, ejerciendo la meditación sobre las palabras, sana los textos y nos enseña, en tiempos de hipérboles y bulos, la importancia de regresar siempre a las fuentes primarias, de cotejar y contrastar, de leer entre líneas y <strong>buscar la expresión justa.</strong> La filología también se ocupa de investigar y conocer a fondo cada idioma, <strong>para protegernos de todo intento de manipulación lingüística, para salvaguardar una conversación saludable y serena, para proteger el legado de leyes y leyendas que nos permite vivir juntos”. </strong></em><strong><a href="https://elpais.com/america-colombia/2024-10-13/palabras-anatomia-de-un-misterio.html">Irene Vallejo</a>, </strong>escritora<strong>.</strong></p>



<p>Quede claro que no hago una defensa del presidente —no me fío ni de mi sombra— sino una exigencia como lector para que se cuide el rigor en los contenidos, las palabras que se escogen para describir o calificar.</p>



<p>Sinónimos de persona siniestra: maligno, perverso, malvado, pérfido. No soy fan de la obra de Mendoza, pero sé por lo que me cuenta mi hija que se nutre de esta clase de personajes oscuros y siniestros.</p>



<p>En Colombia ha habido —los hay y seguirán existiendo— criaturas realmente oscuras y siniestras. Y en la política más, pero con esa gente da miedo meterse.</p>



<p>El presidente es un ser lleno de contradicciones, quizás de inseguridades e improvisaciones también, y, aceptémoslo, de <em>“temperamento retador y pendenciero”</em>, pero en los dos años largos en la Casa de Nariño, todavía no ha matado ni comido del muerto. Creo que Mario Mendoza escribió de afán y sin diccionario de sinónimos a la mano. Lástima que esos <em>libracos</em> quedaron en desuso.</p>



<p>También usa los términos <em>narcisista </em>y <em>paranoico.</em> ¿Acaso para ser presidente de una nación, lo mismo que rey o dictador, no hay que tener aires de superioridad y un exagerado amor propio? No se nos olvide que aquí ya hubo un <em>Mesías</em> con dos periodos encima, el segundo conseguido a las malas, tras violentar ese libro sagrado que es la Constitución de 1991.  </p>



<p>Se me ocurre que paranoicos estamos todos en Colombia, más después de la Pandemia. El propio Mario se lo confesó a <em>El Tiempo </em>a principios de año y con esta frase abrió ese periódico su reportaje: <em><strong>“Me di cuenta de que me estaba enloqueciendo”, </strong></em>dijo, refiriéndose al desajuste mental que trajo la cuarentena, a causa del Covid-19, y al dolor profundo que experimentó tras el fallecimiento de su señora madre.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-48dc72e63744514b2485be9de2e2a6e2"><em>“Para mí fue muy duro, fue un duelo muy mal hecho, lleno de culpas y de recriminaciones. En algún momento me di cuenta de que me estaba enloqueciendo, yo ya no confiaba en mí, entonces tuve que pedir ayuda, hacer terapia y empezó una precipitación en el abismo, una caída, pero <strong>poco a poco me fui dando cuenta de que no era solo mi caída, sino era toda una sociedad la que se estaba cayendo, una sociedad entera, una civilización que se iba a pique”</strong></em>: Mario Mendoza.</p>



<p>En el programa <em>Hablando con Francisca</em>, a propósito del mismo tema, Mendoza cuestionaba a los psiquiatras. <em>“¿Qué es normal?, que es el grave problema que yo tengo cuando los psiquiatras empiezan a diagnosticar. Parten de un concepto de normalidad. Pero ¿Qué es normal?, ¿Quién es normal?, ¿Dónde tenemos un ejemplo de una persona al ciento por ciento equilibrada? Lo que ellos llaman la normalidad psiquiátrica, ¿dónde está eso? Yo creo que eso no existe. <strong>Nadie está al ciento por ciento en su lugar, perfecto, equilibrado, </strong>que tenga el control de sus emociones y de sus sentimientos”. &nbsp;</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mario Mendoza: Increíble historia de Superación 😱 - De la Depresión a la Escritura Sanadora" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/EY7xC4WmCCs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Pues bien: Mendoza, que no es psiquiatra, ya valoró al presidente, sin diván, a la distancia.</p>



<p>Pero comparto algo de lo que dice, porque de algún modo todos estamos mal de la cabeza en estos tiempos. Si se diagnostica a cada colombiano habría que construir más instituciones psiquiátricas. Por lo pronto, podrían empezar con los escritores, a los que con frecuencia nos falta un tornillo, porque para escribir sobre la realidad colombiana no basta la cordura.</p>



<p>También creo que el presidente está siendo víctima de lo que llaman <em>la soledad del poder.</em></p>



<p>Si el maestro Gabriel García Márquez viviera, además de votar por Gustavo Petro, (también a mí me gustan los relatos distópicos), lo habría definido con dos de sus frases certeras: <em>“</em><strong><em>No hay soledad comparable a la soledad del poder”,</em> <em>“La soledad del poder se parece mucho a la soledad del escritor”.</em></strong></p>



<p>Con todo, es posible que Petro y Mendoza tengan parecidos razonables. Añade el escritor en el programa <em>Hablando con Francisca. “A mi socializar me cuesta mucho. Es algo que al día de hoy todavía lo tengo, y es que no me gusta, no me siento cómodo. Es como un pequeño ermitaño que huye hacia su cueva, y ahí se siente seguro y ahí se protege un poco”.</em></p>



<p>De pronto, al presidente también lo posee ese espíritu de anacoreta, ¿un ser acaso retraído e incomprendido? Cuando salió del cargo, la exministra <em><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/la-carta-abierta-de-la-exministra-de-cultura-patricia-ariza-a-gustavo-petro">Patricia Ariza</a></em>, su amiga, en una carta pública de agradecimiento hizo esta observación: <em>“Allí aprendí mucho, son gente inteligente: escuché discusiones de alta economía y vi en sus intervenciones, presidente, a un hombre profundamente humano, pero, a la vez, triste. No logré comunicarme con usted y lo siento, de verdad. Le pregunté a mucha gente: ¿Qué le pasa al presidente conmigo? Y me decían: no te preocupes, él es así con todo el mundo. Eso me tranquilizaba, por momentos”.</em></p>



<p>Esas palabras dicen más del<strong> </strong>presidente de lo que cualquiera de sus detractores repite sin evidencia médica. &nbsp;</p>



<p>Analicemos otras frases del dictamen del escritor, casi <em>bestseller.</em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca5f186d4f890d5fb8cda7cc0a2a9328">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“…no llegaba puntual a ninguna cita e iba quedando cada vez más encerrado en sus <strong>alucinaciones </strong>de víctima perseguida, <strong>una herencia que quizás le queda de la tortura que sufrió en la cárcel”.</strong></em></p>



<p>Si es así, entonces el mismo Mendoza ya resolvió el caso, ahorrándole el tratamiento al presidente. &nbsp;</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-26f022f9af69a17e943adea88585c7b9">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Parecía Doctor Jekyll y Míster Hyde. <strong>Un caso clínico</strong>”.</em></p>



<p>En un país con escasa compresión lectora, le faltó decir quiénes eran esos personajes. Jekyll&nbsp;y Hyde son la misma persona: un científico que por medio de una pócima despierta su humanidad maléfica, hasta convertirse en un criminal capaz de cometer atrocidades. La comparación es bastante desafortunada porque el presidente no es lo uno ni lo otro. De serlo, tocaría encerrarlo de por vida. Insisto: escribir símiles es tan complicado como hacer hipérboles, todo un arte.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7c63fdd03272ed6036993b48c857ee41">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Y a este Mesías tan nuestro, al que su ego le dicta que puede ser el <strong>presidente del planeta entero</strong> y el <strong>embajador de las estrellas</strong>”.</em></p>



<p>Reto al escritor de distopías a que nos diga dónde se autoproclamó como ta<strong>l</strong> el presidente. Más que un retrato -o perfil, como lo llamó él-, esta es otra columna de opinión. Una interpretación libre como lo hizo la oposición con los discursos del presidente ante la ONU. Un perfil es otra cosa. Es más bien un resumen juicioso de titulares y trinos. Perfiles los que hacían Gay Talese y Truman Capote.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ab3c1f91caa4b811755ad8f91c87fef8">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Fue el primero de <strong>tantos brotes de paranoia</strong> que vendrían después. <strong>Narciso</strong> empezaba a <strong>delirar </strong>atrapado en la Casa de Nariño”.</em></p>



<p>La frase, para que no se caiga de su peso, requiere la firma de un psiquiatra con cartón. Lo demás son creencias, opiniones, no hechos comprobados ni sustentables. En dos palabras, es literatura, es ficción. <em>“La verdad de las mentiras”, </em>que así dijo otro Mario: Vargas Llosa.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-6cea62c91a37113e65718e5c76f520cf">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “<em>No se puede ser fraterno cuando se está lleno de <strong>odio y resentimiento</strong>”</em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c5f54fcdc9df4a33660dd7c7577defb">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Petro, que tiene una moral fluctuante y acomodaticia”.</em></p>



<p>Dos frases elocuentes, sin duda, que aplican casi que sin excepción a toda la clase política de este país y alrededores, incluidos los prontuarios que pesan sobre muchos de ellos. Desde el Plebiscito de la paz, que ganó el “No” con mentiras, en Colombia toda la tragicomedia política (nuestro teatro del absurdo y el cinismo) se ha basado en inquinas y marrullas.</p>



<p>Un retrato “en blanco y negro”, donde no se le reconoce un acierto al gobernante, es un cuadro inacabado, porque deliberada y convenientemente&nbsp;el autor dejó el tono blanco sin destapar, olvidando, por ejemplo, que en los últimos 50 años es el primero en encarar el problema de la tierra, origen de nuestro conflicto interno. Además, en tiempos de polarización no se puede hacer el perfil de un líder sin analizar a la contraparte, sus contradictores. En una democracia,&nbsp;donde fungen tres poderes, ese contexto ameritaba, siquiera, un párrafo.</p>



<p>Si se trata de <em>deconstruir </em>a Petro, hay que <em>deconstruir </em>a toda la élite política, (partiendo de las elecciones que se robó Misael Pastrana el 19 de abril de 1970, génesis del M-19), sin favorecimientos y mucho menos sin mandar el mensaje equivocado de que la única opción posible es volver al pasado, como si nos persiguiera un sino trágico al que toca resignarnos.  &nbsp;</p>



<p>Para el caso colombiano (y sin ánimo de lavarle la cara al presidente por sus pecados), el Congreso de la República ha sido hasta cierto punto la <em>vaca muerta </em>en el camino de las reformas que el país necesita, satanizando&nbsp;proyectos o amenazando con no debatirlos, sin siquiera haberlos leído. A ver cuándo pintamos en blanco y negro el retrato de los &#8220;<em>honorables Padres de la Patria”</em> y su cuota de irresponsabilidad (orfandad) política. </p>



<p>A Mendoza se le olvida un concepto elemental: que el poder es un juego y ese juego se alimenta de intríngulis y estrategias. Para entenderlo, hay que ser un animal político (concepto aristotélico sobre la dimensión socio-política del ser humano) y la mayoría de nosotros, analfabetas sin formación política, no pasamos de ser humildes espectadores. </p>



<p>A eso llamamos democracia cada cuatro años. Son las reglas del juego, y por eso hasta el <em>&#8220;Fuera Petro&#8221;</em> de la oposición en los estadios parece otra pataleta fuera de lugar.&nbsp;Cabe pensar, entonces, que todos estamos paranoicos, buscándole la quinta pata al gato en todo lo que dice o hace el mandatario.&nbsp;Nunca sobra leer o releer a autores como Platón (<em>La República</em>) o Maquiavelo (<em>El príncipe</em>). </p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right">Decía Platón, el filósofo griego: <em><strong>“Debemos construir una sociedad en la que cada uno haga aquello en lo que es mejor”.</strong></em></h2>



<p>Yo también voté por Petro, pero a diferencia de Mendoza no me arrepiento. Asumo la responsabilidad sobre mis decisiones, aunque entiendo que algunos denigren para liberarse de posibles culpas. Este es un gobierno imperfecto, como todos, pero es el gobierno que millones elegimos. Estaremos en manos de Petro hasta el 7 de agosto de 2026, a menos que la Comisión de Acusaciones de la Cámara -no el Consejo Nacional Electoral- encuentre razones justificadas para destituirlo. De haber ganado Rodolfo Hernández hoy nadie sabría en manos de quién estaría la nación.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>La gracia es resistir y Mendoza claramente no resistió. El que dijo una vez que <em>“escribir es resistir”</em> y luego escribió un libro completo para convencernos también de que <em>”leer es resistir”, </em>al final cayó vencido, derrotado, apuñalado por sus propias frases, que quedan vacías y carentes de significado en momentos en que la Derecha, locuaz, se anticipa a “celebrar” su posible regreso al poder.&nbsp;</p>



<p>Hay que ver la dicha con la que están colgando en las redes el “retrato” hecho por Mendoza, porque al final nadie sabe para quién trabaja, aún quienes se las dan de independientes o apolíticos. Hace un año un Mendoza <em>Nostradamus</em> había echado el mismo cuento de hoy durante la misma conversación con su amigo Juan Carlos Botero: <em>“Petro nos va a conducir de regreso a una derecha más radical y violenta de la que hemos conocido”.</em> Y repitió su profecía, por si alguien no entendió: <em>“Si Petro no corrige, va a llevar a Colombia al desastre”.</em></p>



<p>Querido Mario: en el eterno desastre, siempre cerca del abismo, hemos esta​d​o sumidos desde el principio de los tiempos, mal contados hace 214 años, porque hacia atrás la Historia dice más de los españoles y de Colón que de nosotros, tanto así que ni siquiera tenemos conciencia de lo que pasaba en Colombia durante el Medioevo. La falta que nos hace un Stefan Zweig criollo, uno con la mirada intelectual verdaderamente amplia, de pensamiento humanista y no reduccionista de las cosas, un pensador desapasionado que nos permita entender el presente desde <em>“El mundo de ayer” </em>colombiano.</p>



<p>En los mismos libros de Mendoza sé qué están contados algunos de nuestros cataclismos políticos, los recientes y los pasados. Y si no están todos, nos quedan los textos de Historia; sería bueno quitarles el moho. Antonio Caballero hizo un resumen ameno, ilustrado por él, en <em>“Historia de Colombia y sus oligarquías”</em> para quien quiera leerlo <a href="https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/proyectos-digitales/historia-de-colombia/libro/index.html">aquí<strong> </strong></a>gratis.</p>



<p>Aunque la literatura tampoco está ayudando a conjurar tantas desgracias, al menos la letra impresa ha servido para mantener una clientela cautiva, que eso ya es mucho decir en un país que no lee, que lee a medias, o, como en el caso de las columnas de opinión, lee únicamente lo que conviene.</p>



<p>Ya me acordé: el que dijo <em>“No hables a menos que puedas mejorar el silencio”</em>, fue Jorge Luis Borges. Creo que todos en este país, del presidente hacia abajo, hemos hablado demasiado. Deberíamos intentar por un ratico el silencio esclarecedor.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106560</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Oct 2024 12:07:13 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/14185739/Z-MARIO-MENDOZA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Réplica a la andanada de Mario Mendoza contra el presidente Gustavo Petro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>