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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de laureano Gómez | Blogs El Espectador</title>
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        <title>De chicha y enchichados: La historia de los odios políticos en Colombia</title>
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        <description><![CDATA[<p>Un nuevo libro cuenta que la chicha y las chicherías, herencia indígena del periodo colonial, ayudaron a escribir la historia de la violencia política durante el siglo pasado. La radio y la oratoria hicieron su parte. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-5a0067b30be14ee73a5f7a86064f2d7c"><strong><em>“Colombia ha sido un país desangrado por una violencia alentada por líderes políticos, religiosos y sociales”:</em> Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>Este libro debería leerse en colegios y universidades.&nbsp;Aparece en un momento clave en que los odios políticos andan desatados no solo en Colombia, sino en el mundo.</p>



<p>Ubíquese en los años 30 del siglo XX. Imagine que Colombia es una persona. Piense en una criatura que, chicha&nbsp;o aguardiente en mano, se tambalea de la borrachera, mientras en la otra mano sostiene un arma; un machete, por decir algo. Esa persona departe con otras en una chichería de cualquier pueblo o ciudad, pongamos Bogotá. Todas escuchan a través de la radio los feroces discursos de unos políticos también feroces. En la mente de los radioescuchas hay sed de venganza. Los azules quieren comerse vivos a los rojos: conservadores y liberales son el agua y el aceite. Hay que hacerse matar. &nbsp;</p>



<p>El libro&nbsp;<em>“Discordia y progreso: La primera mitad del siglo XX en Colombia”&nbsp;</em>recorre los acontecimientos, buenos y malos, que van desde la Guerra de los Mil Días hasta el Frente Nacional. Su autor, el historiador Carlos Roberto Pombo, actual presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, propone una tesis novedosa, según la cual tres elementos contribuyeron a la sinrazón: el consumo de licor, la oratoria política cargada de sectarismo y la radio que llegó para amplificar esos discursos y alborotar a las masas.</p>



<p>Fue&nbsp;“la guerra civil no declarada entre el Partido Liberal y el Partido Conservador”, anota en el prólogo el escritor Juan Esteban Constain.&nbsp;<em>“No todos las muertes tuvieron una motivación política”</em>, aclara el historiador.</p>



<p>El Frente Nacional viene siendo el&nbsp;<em>mea culpa</em>&nbsp;de los dos partidos políticos tradicionales por los desmanes que ocasionaron, aunque al final lo que hicieron fue alternarse el poder. &nbsp;</p>



<p>Incluso se ejercía violencia contra los propios copartidarios. <em>“En algunos casos la filiación política de las víctimas no interesaba a los victimarios. Eso explica por qué hubo numerosas masacres llevadas a cabo por liberales donde los muertos eran liberales, y lo mismo ocurrió con aquellas perpetradas por conservadores donde los muertos eran conservadores”, </em>escribe el autor:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fac21378e46600c14c614b13d5ca35f3"><strong><em>“La venganza alimentó, en gran medida, las masacres registradas durante la Violencia. La mayoría de ellas (…) para vengan la muerte de parientes ocurridas en hechos anteriores”: Carlos Roberto Pombo, autor del libro “Discordia y progreso”.</em></strong></p>



<p>Dicha confrontación tiene su génesis en la Guerra de los Mil Días, por cuenta del malestar que produjo en los liberales el gobierno conservador de Rafael Núñez, y en el que fue clave la intromisión de la iglesia y la fuerza pública. <em>“El ejército y la policía (…) intervinieron en política, tomaron partido más de una vez, intentaron usurpar el poder, e incluso dieron el golpe de Estado del 13 de junio de 1953”,</em> explica el historiador.</p>



<p>Se necesitaron tres tratados para poner fin, en 1902, a la Guerra de los Mil Días que dejó a Colombia “sumida en la ruina económica”. Se habla de entre 80 mil y 300 mil muertos en una Colombia con apenas tres y medio millones de habitantes.</p>



<p>Hay quienes piensan que la Violencia comenzó en las elecciones de 1930&nbsp;<em>“cuando el clero descalificó al candidato Olaya Herrera”,</em>&nbsp;que las ganó, lo&nbsp;que <em>“desató la persecución de los liberales triunfantes contra los conservadores vencidos”.</em>&nbsp;Un dirigente liberal ofreció&nbsp;<em>“generosas dosis de aguardiente y de cocaína”</em>&nbsp;a los campesinos, que gritaban:&nbsp;<em>¡”Godos miserables, somos nosotros los que ahora estamos en el poder!”.</em></p>



<p>La iglesia era la niña díscola metiendo la cucharada cuando todavía se le permitía.&nbsp;Los curas católicos hacían política con la sotana puesta.&nbsp;<em>“Monseñor Miguel Ángel Builes (…) llegó a afirmar desde el púlpito (…) que ser liberal era pecado”. “…el liberalismo es esencialmente malo”, </em>dijo en la pastoral de 1931.</p>



<p>Cuenta el autor que el mismo sacerdote publicó una proclama en el diario El Siglo, de filiación conservadora:&nbsp;<em>“Si sois cristianos y católicos, A VOTAR POR LOS CANDIDATOS QUE DEN GARANTIAS A VUESTRA RELIGIÓN, a vuestras creencias, y aún más, que no entreguen después la patria misma a los poderes extraños, a la Rusia soviética, al comunismo internacional”.</em></p>



<p>En 1936, la reforma a la&nbsp;Constitución&nbsp;del 86 separó&nbsp;Iglesia y Estado,&nbsp;y trajo la libertad de cultos.&nbsp;<em>“Los conservadores, defensores a ultranza de la iglesia católica, llegaron a afirmar que la Reforma había remplazado una Constitución cristiana por una atea”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-63c06e29817193ceb11083c655f8bb63"><strong><em>&nbsp;“No volvió a oírse un disparo. Solamente el ruido seco de las hojas de acero contra los huesos. Y el rodar de cabezas por el suelo y de troncos decapitados”:&nbsp;</em></strong><strong>Del libro “Discordia y progreso”.</strong></p>



<p>La obra abunda en detalles sobre uno de los capítulos más sangrientos de nuestra historia: la huelga de las bananeras (1928), que terminó en matanza: cien muertos y 238 heridos. El general Cortés Vargas, borracho lo mismo que su tropa, ordenó abrir fuego contra los trabajadores de la United Fruit Intenational.</p>



<p>Jorge Eliécer Gaitán pronunció un discurso en defensa de las víctimas.&nbsp;<em>“El señor Cortés Vargas con los de la United, sus amigos, se encerró en el cuartel a emborracharse. (…) cientos de vidas caen bajo la metralla asesina. La orden la había dado un hombre ebrio”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="640" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg" alt="" class="wp-image-121253" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-187x300.jpg 187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-768x1229.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO.jpg 921w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Una tragedia alimentada por el licor</strong></p>



<p>Según el autor, otro factor determinante de la violencia fue la dieta de los trabajadores colombianos, que<em>&nbsp;“a principios del siglo XX era completamente inadecuada. Deficiente en nutrientes esenciales, calorías y proteínas, estaba sobrecargada de carbohidratos, en especial el alcohol contenido en la chicha” (…) con lo cual no solo estaban desnutridos, sino frecuentemente alcoholizados”.</em></p>



<p>A casusa de las borracheras, en el combate fluvial de Los Obispos (1899) perdieron la vida 500 soldados, entre ellos cinco generales.</p>



<p>Con tal grado de irresponsabilidad, el general Benjamín Herrera ordenó que los soldados&nbsp;<em>“derramaran el aguardiente y demás licores en los estancos y las tiendas”,</em>&nbsp;al entrar a una plaza, antes o después de una victoria. Luego, para atajar el consumo, el presidente Pedro Nel Ospina subió el precio del alcohol, pero esto trajo más disturbios, como ocurrió la Bogotá de 1923:&nbsp;<em>“más de doscientas personas envalentonadas se dirigieron a varias chicherías, especialmente a la conocida como El Nuevo Ventorrillo, le arrojaron piedras, rompieron sus vidrios y cometieron otros desmanes”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-762aeeac4d4715e39848f5596857e763"><strong><em>&nbsp;(…) a machetazos murieron varios miles de colombianos”: </em>Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>El licor también se usó para motivar a la gente a votar en elecciones.Yasí, en 1904 en Riohacha, tuvo lugar un fraude histórico: “El chocorazo de Padilla”.&nbsp;<em>“Políticos de todas las tendencias repartían gratuitamente chicha y otras bebidas embriagantes durante los comicios, para motivar a los electores”.</em></p>



<p>Laureano Gómez, conservador él, decía que&nbsp;<em>“el fraude electoral desencadenaba la violencia política</em>”, y López Pumarejo, liberal él, aducía que la violencia electoral&nbsp;<em>“era inherente a la naturaleza misma de los partidos”.</em></p>



<p>En el crimen del General Rafael Uribe Uribe el licor hizo su festín, el 13 de octubre de 1914, a manos de dos artesanos después de emborracharse en&nbsp;<em>“dos oscuras chicherías del centro”</em>&nbsp;de Bogotá.&nbsp;<em>“A la una y media de la tarde, sobre la acera oriental del Capitolio, los carpinteros tasajearon con cólera y sevicia al líder liberal”.&nbsp;</em>Por aquella época se consumían unos 35.000 litros de chicha al día y&nbsp;<em>“las chicherías eran los sitios de esparcimiento más populares en Bogotá”.</em></p>



<p><em>“Chicha va y chicha viene, hasta que al amanecer, ya muy enchichados, los carpinteros Galarza y Carvajal fueron a comprar unas hachuelas y a la entrada del Capitolio mataron a hachazos al general. El asesinato del líder liberal generó un impacto muy grande en Bogotá, que no llegaba a los 120 mil habitantes”,</em>&nbsp;rememora el investigador durante una charla. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Radio y alcohol: mezcla explosiva</strong></p>



<p>El libro contiene un detallado inventario de hechos de sangre atribuibles alcohol, incluidos los llamados “duelos de honor”.</p>



<p>Sobre&nbsp;<em>El Bogotazo</em>&nbsp;dice el autor:&nbsp;<em>“La mezcla explosiva de la violencia con el alcohol y las alocuciones políticas desafortunadas, transmitidas por radio durante toda la jornada”,</em>&nbsp;fueron elementos fatales.&nbsp;La gente, armada de fusiles, pistolas, machetes y garrotes,&nbsp;<em>“se dedicó al saqueo y al pillaje en el centro de la ciudad”.</em></p>



<p>A su manera, Manuel Marulanda, el guerrillero conocido con el alias de Tirofijo, para entonces vendedor de quesos, contó que supieron la noticia por la radio. “… todo el mundo se echó a la plaza a oír el único radio que había y que era del otro jefe liberal…&nbsp;<em>“…sacó la radio para que todo el mundo oyera la algarabía que las emisoras formaron. (…) los vivas al partido y los mueras a Laureano salían de más adentro, traían las tripas prendidas. Los vivas y los mueras fueron creciendo y andando solos: nombrando alcalde y destituyendo policías, pidiendo armas y asaltando almacenes para tomar aguardiente. Tres días, los reglamentarios de todo duelo, se estuvo bebiendo y gobernando”.</em></p>



<p>Tras el asesinato de Gaitán, por decreto el gobierno prohibió&nbsp;<em>“la fabricación y el expendio de la chicha y productos similares”.</em></p>



<p>Por fortuna, en medio de estos tragos amargos, el país pudo avanzar de manera admirable.&nbsp;<em>“La sociedad colombiana fue capaz (…) de crear la civilidad necesaria para contrarrestar esa violencia”.&nbsp;</em>La obra habla ampliamente de esa otra cara amable.</p>



<p>Al aterrizar en la página 270 de este magnífico libro, me quedo preguntando si hoy, pleno siglo veintiuno, las redes sociales y ciertos políticos en campaña están repitiendo la historia con su violencia verbal: ayer se hablaba se sectarismo, hoy se habla de polarización. Aunque es una obra sobre el pasado, se convierte en un espejo para el presente.</p>



<p>Nos queda&nbsp;la ilusión de que el encono de los odios pueda extinguirse para seguir avanzando como nación. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121249</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Oct 2025 12:45:40 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Álvaro Leyva: ¿Conspirador o &amp;#8220;conspiretas&amp;#8221;? (Historia de otras conspiraciones)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/alvaro-leyva-conspirador-o-conspiretas-historia-de-otras-conspiraciones/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia ha sido un país de conspiradores. De intrigas, confabulaciones y golpistas se ha nutrido la política para tumbar gobiernos o asesinar presidentes y políticos. Giremos las manecillas del reloj hacia atrás a ver qué encontramos. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1dbd536346e30a9a84183d7d667dc709"><em><strong>“</strong>Una de las tantas veces en que el general pensó en renunciar, le había dicho a Santander que se iba tranquilo de la presidencia, porque ´lo dejo a usted, que es otro yo, y quizás mejor que yo´. En ningún hombre, por la razón o por la fuerza de los hechos, había depositado tanta confianza. Fue él quien lo distinguió con el título de El Hombre de las Leyes. Sin embargo,<strong> </strong>aquel que lo había merecido todo estaba desde hacía dos años desterrado en París, por su complicidad nunca probada en una conjura para matarlo”:</em> Gabriel García Márquez en <strong><em>El general en su laberinto</em></strong>.</p>



<p>Que dos precandidatos presidenciales de la derecha –Vicky Dávila y Miguel Uribe- hayan sido<a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-06-29/alvaro-leyva-busco-en-estados-unidos-la-complicidad-de-trump-para-tumbar-a-petro.html"> mencionados en los audios</a> de Álvaro Leyva Durán dentro de un presunto plan para derrocar al presidente de la República, Gustavo Petro, no es asunto nuevo en Colombia, país de conspiradores, <em>conspiretas</em> y <em>conspiránoicos</em>.</p>



<p>El término &#8220;conspiretas&#8221; se acuñó en los años 90 para aludir a un especie de complot infantil que buscaba derrocar a Ernesto Samper.&nbsp;</p>



<p>“Un grupo grande de periodistas se unió&nbsp;para tumbar, como fuera, al presidente”, cuenta el periodista Felipe Zuleta Lleras, refiriéndose a Samper Pizano y al <em>Proceso 8000 </em>por dineros de la mafia que ensuciaron su elección. Lo relata en <em><a href="https://www.kienyke.com/kien-opina/la-venganza-del-sugar-daddy-felipe-zuleta-lleras-por-alex-velasquez">“Más allá de la familia presidencial&#8221;</a></em><strong><em>,</em></strong> un libro de memorias, por cierto, con vergonzosas fallas de redacción.</p>



<p>En la lista que publica el columnista aparecen los nombres de los periodistas Mauricio Vargas, María Isabel Rueda y Enrique Santos Calderón. “<em>Los ´conspis´ arremetían en contra del presidente de una manera violenta”.</em></p>



<p>Zuleta Lleras, sobrino del expresidente Alberto Lleras Camargo, confesó lo siguiente en las páginas 81 y 82: “Samper es una persona de buen trato, amable, no se descontrola fácilmente y, eso sí, tiene un cinismo a toda prueba. Y tal vez fue eso lo que evitó realmente que lo tumbaran (…) El narcotráfico ya se había metido en otras campañas, pero se las cobraron todas a Samper”.</p>



<p>Luego afirma: “Samper me ofreció que fuera jefe de Gabinete, cargo que tenía que crear porque no existía. Decliné y le dije que yo sería más útil por fuera del gobierno, pero ayudándole. (…) No hubo un solo día que no pasara algo malo y se nos ocurriera algo para cambiarle la agenda al país”.</p>



<p>En otro libro <em>“El hombre detrás de la revista Semana”,</em> Felipe López Caballero, ex dueño de esa publicación, cuenta lo siguiente: “Samper lo que logró fue no caerse, lo que era de por sí una hazaña pues tenía en su contra al gobierno de los Estados Unidos, a la mayoría de los periodistas, a casi todo el sector empresarial y a prácticamente todo el estrato seis. Y fuera de eso tenía al gerente de su campaña, Fernando Botero, y al tesorero, Santiago Medina, acusándolo”.</p>



<p>La prueba es el libro <em>“El presidente que se iba a caer”,</em> escrito a seis manos por periodistas de la antigua revista&nbsp;<em>Semana</em>, que presidía entonces el propio Felipe López Caballero.</p>



<p>Se especuló que detrás de la conspiración habría estado el político conservador Álvaro Gómez Hurtado (asesinado en 1995), confabulando con mandos militares. Ante la <a href="https://youtube.com/live/1zwQvIo08Zc?si=Cj6jONL6RvFuYUTc">Comisión de la Verdad</a> el expresidente Samper contó la suya en diferentes oportunidades. </p>



<p>En una ocasión dijo: &#8220;Las fuerzas armadas son bastante civilistas; es decir, no se atreverían a dar un golpe de Estado&#8221;. Sobre Gómez Hurtado afirmó: “Mi convicción es que los conspiradores o una parte de ellos, los que he llamado aquí conspiradores de sangre, buscaron a Álvaro Gómez para que sirviera de jefe de gobierno de la oposición en una especie de transición no democrática y él se opuso, -porque él y su familia vivieron lo que era un golpe de Estado con su padre- y tal vez sabía demasiado y eso le costó la vida. Esa es la versión que encuentro coherente y consistente sobre el lamentable episodio del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado”, contó el expresidente. </p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>A partir del minuto 40:40 el expresidente Samper habla sobre la conspiración, que según él se movió en tres niveles. </em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Espacios de Contribución a la Verdad: Ernesto Samper" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/1zwQvIo08Zc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Golpe con golpe yo pago</strong></p>



<p>El general Gustavo Rojas Pinilla llegó al poder como resultado de un golpe militar (1953) que terminó derrocando a Laureano Gómez (padre de Álvaro Gómez Hurtado) y el propio Rojas Pinilla fue víctima de la conspiración entre liberales y conservadores para sacarlo del poder (1957): el llamado Frente Nacional. &nbsp;</p>



<p>“Se buscó al depuesto presidente Gómez, que se hallaba en casa de un amigo horneando pandeyucas para el chocolate, y bajo escolta militar se lo envió al aeropuerto de Techo, rumbo al exilio”, cuenta Antonio Caballero en <em><a href="https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/proyectos-digitales/historia-de-colombia/libro/index.html">Historia de Colombia y sus oligarquías.</a></em></p>



<p>Al asumir el poder Rojas Pinilla, “la prensa unánime, salvo <em>El Siglo</em>, saludó al general llamándolo ´el segundo Libertador´, y comparándolo no solo con Bolívar sino con Jesucristo. Rojas prometió que gobernaría en nombre de los dos”.</p>



<p>Con el tiempo, el general empezó a llamarse a sí mismo Jefe Supremo y la suya “se transformó también en una dictadura cada vez más dura”, como las había entonces en Guatemala, Venezuela, República Dominicana, Paraguay y Cuba.</p>



<p>“Se fue acumulando el descontento, que el gobierno atribuía a las intrigas de las oligarquías” (…) Laureano, desde el exilio en España, era un resuelto opositor al ´usurpador´ que lo había desterrado”. (…) Rojas se quedó solo. (…).</p>



<p>El 10 de mayo de 1957 el general se vio forzado a dejar el poder en manos de una Junta Militar para irse exiliado a la España del dictador Francisco Franco. Según Caballero, el propio general dijo que los responsables de su salida fueron “las oligarquías económicas en criminal maridaje con las oligarquías políticas”.</p>



<p>Como lo conté <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/gaviria-y-cepeda-podrian-revivir-el-frente-nacional/">en este blog</a>, tras el Frente Nacional, los partidos Liberal y Conservador pudieron&nbsp;<em>repartirse</em>&nbsp;la presidencia y los puestos cada cuatro años, entre 1958 y 1974. En esos dieciséis años mandaron Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d7c7d3a682d1e499dd6c4c10bc4bf27"><strong>¿Con quién o quiénes conversa el excanciller Leyva Durán en esas grabaciones mientras fraguaba el aparente complot contra el presidente Petro? &nbsp;</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="372" height="656" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01175326/ZETA-LEYVA-CABALLERO.jpg" alt="" class="wp-image-117603" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01175326/ZETA-LEYVA-CABALLERO.jpg 372w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01175326/ZETA-LEYVA-CABALLERO-170x300.jpg 170w" sizes="(max-width: 372px) 100vw, 372px" /></figure>



<p class="has-text-align-left has-small-font-size"><em>Libro publicado por la Biblioteca Nacional de Colombia.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿El asesinato de Gaitán fue una conspiración?</strong></p>



<p></p>



<p>La historia oficial cuenta que Juan Roa Sierra fue quien mató a Jorge Eliécer Gaitán y luego murió víctima del linchamiento de una turba enfurecida. A casi 80 años de ese crimen y de <em>El Bogotazo</em> –así bautizado por la prensa- no hay certeza de los autores intelectuales. Se acusó a los comunistas. “El primero en hacerlo fue el presidente Ospina Pérez”, dice Caballero. “Los comunistas por su parte respondieron acusando tanto del asesinato de Gaitán como del levantamiento consiguiente ´al imperialismo y a las oligarquías´</p>



<p>Continúa Caballero en su <em>“Historia de Colombia…”: </em><em></em></p>



<p>“Con menor vaguedad, se ha culpado también a la entonces recién creada CIA. (…) Los documentos e informes clasificados de la CIA sobre <em>El Bogotazo</em> son, curiosamente los únicos de esa época cuya reserva no fue levantada cuando se cumplieron cincuenta años de los hechos, como ha sido lo habitual. De modo que no han podido ser consultados por los historiadores”.</p>



<p>También desde la literatura se han explorado distintas hipótesis sobre los autores del magnicidio. Lo hizo el escritor Miguel Torres en su trilogía sobre el 9 de abril: “El crimen del siglo”, “El incendio de abril” y “La invención del pasado”. En la última de las tres novelas históricas, Magdalena, la protagonista, se propone “demostrar que Juan Roa Sierra no fue el asesino de Gaitán” y, en cambio, sí víctima de una conspiración.</p>



<p>En la página 286 de “La invención del pasado” dice Magdalena: “También están los testimonios de personas que se hallaban en el lugar del crimen y que aseguran que mi papá no fue el asesino. Hablan de otras personas, con pelos y señales. Incluso mencionan al director de la policía de la época, Virgilio Barco, que en el momento del asesinato estaba en la puerta del Café El Molino, precisamente al frente del lugar en donde se cometió el crimen, y que al decir de algunos, fue el que ahuchó a la multitud para que lincharan a mi papá”.</p>



<p>A través de los recursos de la ficción, la obra de Torres aborda la posibilidad de que a Roa Sierra lo hayan obligado a participar en el crimen de Gaitán, no como su asesino, sino como asesino del asesino, y terminó convertido en chivo expiatorio. &nbsp;</p>



<p>“Gaitán tenía muchos enemigos poderosos. Que si la CIA, la Unión Soviética, los conservadores, los mismos liberales. Como bien dice Roa en la obra, cualquiera lo hubiera querido matar”, contó el escritor Miguel Torres <a href="https://revistadiners.com.co/cultura/152792_el-crimen-del-siglo/">en esta entrevista</a>.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="636" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01221938/ZETA-LEYVA-MIGUEL-TORRES-636x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117625" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01221938/ZETA-LEYVA-MIGUEL-TORRES-636x1024.jpg 636w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01221938/ZETA-LEYVA-MIGUEL-TORRES-186x300.jpg 186w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01221938/ZETA-LEYVA-MIGUEL-TORRES-768x1236.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01221938/ZETA-LEYVA-MIGUEL-TORRES-955x1536.jpg 955w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01221938/ZETA-LEYVA-MIGUEL-TORRES.jpg 1084w" sizes="auto, (max-width: 636px) 100vw, 636px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>“La nefanda noche septembrina”</strong></p>



<p>“Bolívar estaba ahora en Bogotá tan en condición de dictador en país extranjero protegido por su guardia pretoriana de militares venezolanos como lo había estado antes en Lima protegido por sus regimientos de tropas colombianas. El odio lo rodeaba. Y estalló en la conspiración tramada por los amigos de Santander que terminó en la tentativa de darle muerte la noche del 25 de septiembre de 1828, llamada desde entonces, prosopopéyicamente, ´la nefanda noche septembrina´”.</p>



<p>Cuenta Antonio Caballero que en el grupo de asesinos se encontraban Mariano Ospina Rodríguez –fundador del Partido Conservador y futuro presidente- y Florentino González –futuro inspirador del Partido Liberal-. Aunque mataron a los guardias de Palacio de San Carlos, el general Bolívar, ayudado por Manuelita Sáenz, se salvó escapando por una ventana y pasó la noche debajo del puente del río San Agustín.</p>



<p>El Libertador retomó el poder. “Santander, indudable cabeza de la conspiración, aunque no había pruebas en su contra, fue condenado a muerte. Bolívar intervino para conmutar la sentencia por la de destierro”.</p>



<p>El político conservador Álvaro Leyva Durán, él sí con pruebas en su contra, <a href="https://www.pares.com.co/post/%C3%A1lvaro-leyva-temiendo-ser-procesado-sale-del-pa%C3%ADs-y-se-refugia-en-espa%C3%B1a">huyó a España</a>, según el portal Pares –como huyó en los años 50 del siglo veinte Laureano Gómez, también conservador- después de que se hicieran públicos los audios de su supuesta conspiración para derrocar al presidente Gustavo Petro: &#8220;una conversación íntima&#8221;, que así se defendió aquel. </p>



<p>Más allá de preguntarnos cuál es la pena que podrían aplicarle, hay una pregunta que nadie se ha hecho: ¿con quién o quiénes conversa el excanciller Leyva Durán en esas grabaciones mientras fraguaba en un restaurante el aparente complot contra el presidente Petro? </p>



<p>¿Qué creo yo? Que a sus 82 años el señor Álvaro Leyva necesita llamar la atención, y lo está logrando. Todo este episodio del supuesto golpe de Estado no pasará de ser otro sainete más de nuestra vergonzosa historia política con gente necia y sin oficio, y una prensa que hace eco de cada puesta en escena, como lo hicieron con <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/paris-era-una-fiesta-sin-el-doctor-alvaro-leyva-claro/">las tres cartas </a>del mismo personaje en las que maltrata al mandatario y viola su intimidad. Con todo respeto, a su edad el único golpe posible es una fractura de cadera si se descuida. </p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="YOIFJoG1aR"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/paris-era-una-fiesta-sin-el-doctor-alvaro-leyva-claro/">París era una fiesta (sin el doctor Álvaro Leyva, claro)</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;París era una fiesta (sin el doctor Álvaro Leyva, claro)&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/paris-era-una-fiesta-sin-el-doctor-alvaro-leyva-claro/embed/#?secret=mVRf1moLIv#?secret=YOIFJoG1aR" data-secret="YOIFJoG1aR" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117597</guid>
        <pubDate>Wed, 02 Jul 2025 12:04:57 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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