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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 08 Apr 2026 20:05:48 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de La gran marcha del silencio | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La Marcha por Miguel Uribe y la Memoria de Diana Turbay:</title>
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        <description><![CDATA[<p> Es imperativo que la batalla política se libre en el campo de las ideas, y no se convierta en una batalla a muerte, como el mismo Petro convocaba en televisión nacional y en medios, quién sabe con qué ideas pacifistas en mente, al hablar de &#8220;guerra a muerte&#8221;. El ejercicio partidista no puede ser una guerra a muerte, sino una manera de convivir en la diferencia; nuestro país tiene que ser pluralista. Que el odio se dirija a las acciones injustas, no a las personas.</p>
<p>Los debates, las discusiones y las herramientas políticas legítimas son las únicas armas aceptables; los atentados, nunca.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Un Relato  desde mi experiencia</p>



<h4 class="wp-block-heading has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-9548767460c826c1073c477f2e8602f8"><strong>reflexiones desordenadas</strong></h4>



<p>El pasado domingo, <strong>Día del Padre</strong>, las calles de Colombia se llenaron de una inusual energía colectiva, marcada por la convocatoria de la <strong>Marcha del Silencio</strong>.<sup></sup> Esta manifestación, más allá de la coyuntura, evocó un doloroso patrón histórico en nuestra <strong>Nación</strong>.</p>



<p>Por ello, mi presencia en esa marcha fue un firme testimonio a favor de los derechos políticos y la libertad de expresión. Nadie debería perder la vida por ejercer sus derechos, por expresar su opinión, por hacer resistencia.</p>



<p>Mi opinión pone el foco en ello: a pesar de su nombre, esta marcha no fue completamente silenciosa. Y aunque hubo personas reclamando que no hubo quietud absoluta, que esto no fue una réplica idéntica de la histórica marcha de Gaitán, la verdad es que hoy en día no es fácil guardar silencio por muchos factores.</p>



<p>Sin embargo, en mis más de 25 años conscientes de activismos y resistencias, asistiendo a manifestaciones, debo reconocer que jamás he presenciado una marcha 100% silenciosa en la práctica, a pesar de las intenciones de sus organizadores. La única verdadera experiencia de silencio coordinado y absoluto a la que he asistido fue una convocada por Héctor Buitrago de <strong>Aterciopelados</strong>, a través del movimiento <strong>Canto al agua</strong>.</p>



<p>El silencio en la marcha por Miguel fue, sin duda, simbólico. No hubo silencio absoluto, aunque sí una clara intención de lograrlo. Fue muy difícil de mantener porque la <strong>marcha necesitaba de sus manifiestos</strong>. Al ser interpartidista y multipartidista, había demasiados desafíos que no permitían el silencio absoluto.</p>



<p>En términos generales, la manifestación fue mayoritariamente pacífica, mayoritariamente cívica y, sí, mayoritariamente silente. Hay que decirlo. Excepto por unos casos aislados de bullicio y violencia que no debieron suceder, no podemos darle protagonismo a esos incidentes.</p>



<p>En algunos momentos, yo misma levanté levemente mi voz hablando de: &#8220;tenemos derecho a vivir sin miedo&#8221;, &#8220;tenemos derecho a ejercer los derechos políticos sin perder la vida por ello&#8221;. Lo dije porque el silencio no era viable en esos instantes, y quien critique eso es posible que no esté entendiendo la coyuntura en la que estamos.</p>



<p>También debo reconocer que me equivoqué llevada por pasiones. Aunque no hice nada extremo ni fui vehemente, si de alguna manera incumplí el silencio y fui contestataria (entre dientes), aún así no estuvo bien.</p>



<p>Honrando la vida de Miguel Uribe Turbay, la <strong>Marcha</strong> trajo a la memoria a su madre, Diana Turbay, una destacada periodista y figura pública cuyo compromiso con la <strong>Democracia</strong> le costó la vida a manos de la violencia.<sup></sup> La situación de Miguel es un eco perturbador de esa misma violencia; resulta horrible que hoy su hijo esté padeciendo exactamente la misma violencia.</p>



<p>Nadie, absolutamente nadie, debería sufrir la violencia por su trabajo o sus convicciones. Es imperativo que la batalla política se libre en el campo de las ideas, y no se convierta en una batalla a muerte, como el mismo Petro convocaba en televisión nacional y en medios, quién sabe con qué ideas pacifistas en mente, al hablar de &#8220;guerra a muerte&#8221;. El ejercicio partidista no puede ser una guerra a muerte, sino una manera de convivir en la diferencia; nuestro país tiene que ser pluralista. Que el odio se dirija a las acciones injustas, no a las personas.</p>



<p>Los debates, las discusiones y las herramientas políticas legítimas son las únicas armas aceptables; los atentados, nunca.</p>



<p>Para ilustrar y argumentar mis decisiones políticas, recurro a los elementos del ejercicio de la autobiografía. Como bien lo expresó Paulo Freire, &#8220;autobiografiarse es un acto político&#8221;; esta columna es, pues, un reflejo de esa convicción, tejiendo mi vida misma con las posturas que defiendo.</p>



<p>Esta columna busca reflexionar sobre esa persistente herida histórica y el clamor que hoy se alza en la <strong>Nación</strong>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El hombre de la camisa blanca, Carolina Soto, la Colombia que tiene futuro y Manuela</h3>



<p>ya sabemos que  ella es el amor de su vida</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="653" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-653x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117151" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-653x1024.jpg 653w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-191x300.jpg 191w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-768x1204.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-980x1536.jpg 980w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1.jpg 1021w" sizes="(max-width: 653px) 100vw, 653px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" width="640" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523.jpg" alt="" class="wp-image-117154" style="width:27px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-3b5afe5dab146eb602dbecf76b92af60">Decidí marchar de la mano de la fundación <strong>Colombia Tiene Futuro</strong>. En este andar, fui acompañada por Manuela Villamizar de la Torre, una joven estudiante de gastronomía de 22 años.</p>



<p>Su presencia fue profundamente significativa, pues ella es parte de la subcolectiva <strong>Feminismo Artesanal Neurodivergencia Sin Resistencias</strong>. Su juventud y su campo de estudio contrastan con la complejidad de la arena política, haciendo su compromiso aún más elocuente y esperanzador.</p>



<p>Manuela caminaba junto a mí portando un modesto cartel de cartulina. Con sencillez, declaraba algo elemental y potente:<strong> &#8220;Nadie debe morir por ejercer sus derechos políticos&#8221;.</strong></p>



<p>Este mensaje resuena con la esencia de nuestro colectivo –la neurodivergencia que no encuentra resistencia en el reconocimiento de su valor y sus derechos–. Se convirtió en un manifiesto silencioso en medio de la marcha.</p>



<p>Fue un privilegio observar y narrar, desde mi rol como <strong>Educomunicadora</strong> y <strong>Periodista para el Desarrollo Humano</strong>, cómo estas voces diversas se unieron en un clamor por la <strong>Democracia</strong> y la vida.</p>



<p>Caminé junto a un hombre en camisa blanca, sin logos ni publicidad. No lo acompañaba una docena de gigantes velando por su seguridad.</p>



<p>Saludaba con amabilidad, ignoraba improperios; firme, sin hacer campaña ni espectáculo, defendió la <strong>Democracia</strong>, el pluralismo y la vida. Se unió a un <strong>País</strong> que clama por una transformación auténtica.</p>



<p>Mi presencia fue en nombre propio y, por supuesto, de quienes coincidían conmigo a pesar de no poder marchar a mi lado. Tuve clarísimo por qué él decidió marchar: vio en ese ejercicio una acción ciudadana a favor de la vida y la libertad política, en contra de la violencia partidista.</p>



<h4 class="wp-block-heading">La Esperanza Encarnada en un Liderazgo</h4>



<p>El futuro es hoy</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117152" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela.jpg 1200w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Mi presencia en esta marcha, al lado de lo que algunos llamarían &#8220;las dos extremas&#8221;  ala derecha y a la izquierda de este país, y mi postura &#8221; la linea del medio&#8221;, requiere una explicación. Para ilustrar y argumentar mis convicciones, y para defender la búsqueda de una alternativa política sólida, eficiente y necesaria para pacificar a Colombia a través de políticas posibilistas, constructivistas y teórico-prácticas desde las ciencias diversas, es fundamental que comparta mi propio contexto político.</p>



<p>Ahora mismo, abiertamente, le creo a Alejandro Gaviria. No sé si asumirá el reto proselitista en 2026, si será presidente o senador, o si dejará pasar las elecciones.</p>



<p>Sin embargo, esta opinión mía, con todo el sesgo de confirmación y la subjetividad emocional, quiere dejar sobre la mesa que tuve el privilegio de ver a su esposa, Carolina Soto, y a uno de sus hijos, percibiendo una familia preciosa.</p>



<p>Alejandro podría ser una celebridad que agrega valor a la sociedad colombiana, sin necesidad real de buscar el partidismo para vivir de él. Es un economista con trayectoria, con una marca personal sólida. Podría dedicarse a la <strong>Academia</strong>, a ser un líder motivacional, o un escritor. Con eso, cumpliría su deber productivo en esta sociedad, sin la necesidad de exponer su vida en el partidismo, que es una complejidad.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Transparencia y Coherencia en mi Voz</h4>



<p>Aun debatiéndose entre su faceta intelectual y su parte política, siempre se yergue para defender los principios democráticos y la libertad de conciencia, fundamentales para mí.</p>



<p>No puedo mentirles sobre mis líneas políticas ni mis posturas frente a la vida pública y social. No guardo secretos, guardo intimidad; es mi derecho. He sido un diario ambulante, un estandarte político, solamente para defender el derecho a vivir sin miedo, el derecho a ser una mujer putamente libre. En ese sentido, les digo que nunca les he mentido y no voy a empezar hoy.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Un Liderazgo Deseado para el País</h4>



<p>Definitivamente, le creo a Alejandro Gaviria como ser humano.</p>



<p> Espero aprender mucho de él en los diferentes escenarios donde lo vea.</p>



<p>Llevo seis años analizando su línea de pensamiento. No siempre estoy de acuerdo.</p>



<p> Me agrada saber que es una persona de oídos abiertos con la que puedo disentir sin sentir que eso nos convierte en enemigos. Me gustaría algún día verlo como presidente de este <strong>País</strong>.</p>



<p>Confío en que en algún momento el <strong>País</strong> esté listo para un presidente  sobrio y equilibrado, intelectual y académicamente preparado. </p>



<p>Que busque ser teórico-práctico, sin olvidar la solidaridad, la empatía, creyendo firmemente en las transformaciones sociales posibilistas, en el constructivismo, y valorando tanto lo cualitativo como lo cuantitativo.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un Viaje de Convicciones y Decepciones: La Política como Trayectoria Personal</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Las Raíces de mi Convicción y mi Mirada en la Marcha</h4>



<p>Mi presencia en esa <strong>Marcha del Silencio</strong> no fue una mera coincidencia.</p>



<p>Como <strong>Feminista Artesanal</strong> y <strong>Activista</strong> forjada en la pobreza extrema, en la ausencia de verdaderas oportunidades y herramientas, mi sendero ha sido un constante ganar a pulso cada espacio. Hoy me encuentro radicalmente distanciada de ese punto de partida, gracias a un tejido social y colectivo que me ha sostenido.</p>



<p>Aquí estoy, fortalecida desde mis activismos, hablando abiertamente. Un testimonio vivo de esa transformación.</p>



<p>Siempre he defendido mi derecho a disentir, a cuestionar, a confrontar los hechos. Fue con esa perspectiva única que viví cada instante de la manifestación.</p>



<h4 class="wp-block-heading">El Despertar Político y la Búsqueda de un Lugar</h4>



<p>Durante años, reflexioné sobre mi lugar en el mundo. Descubrí que la inicial creencia de ser &#8220;apolitica&#8221; no era más que una ignorancia.</p>



<p>Como Carol Hanisch articuló fundamentalmente en 1970, &#8220;lo personal es político&#8221;.<sup></sup> Cada aspecto de nuestra existencia está, en esencia, impregnado de esa dimensión ineludible. Me sumergí en el anarquismo y exploré diversos pensamientos políticos. Buscaba comprenderme. Buscaba mi lugar en el mundo con conciencia.</p>



<h4 class="wp-block-heading">La Decepción Partidista y mi Emancipación</h4>



<p>Mi trayectoria política ha sido singular. La decepción llegó al depositar mi confianza en el partidismo, incluso en el progresismo que, en el contexto colombiano, hallaba eco en el <strong>Petrismo</strong>.</p>



<p>Esta desilusión, que nunca he ocultado y por la que he sido vehemente y procaz, me llevó a desencuentros y pérdidas de amistades. Comprendí que muchas se aferraban a proyectos políticos más allá de la convicción. Mientras tanto, yo trabajaba por mi propia emancipación: intelectual, material, social y psicológica.</p>



<p>Hoy, con claridad, afirmo que ya no me identifico con esa vertiente. La esperanza que un día representó se ha disipado en la práctica partidista.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Alianzas Inesperadas y Preguntas Incómodas</h3>



<p>Tuve la capacidad de marchar al lado de la <strong>Iglesia Católica</strong> y de miles de personas que no representan mi sistema de valores. Ese ejercicio me recuerda que lo primero, ante todo, es la vida y la existencia, que quiero una Colombia donde quepamos absolutamente todos. Aunque sea un desafío en medio de la criminalidad y de gente realmente malvada, guardo la esperanza de un mundo donde quepan todos los mundos, y empiezo trabajando por una Colombia donde aquellos seres oscuros se disipen con la luz de quienes decidimos brillar contra todo pronóstico, y podamos tener un país donde sea posible el pluralismo. Nuestras discusiones, virtuales y presenciales, fueron intensas. No pocas compañeras se opusieron a mi presencia en un evento con tales matices.</p>



<p>Si bien muchas decidieron no asistir por diversas razones, el miedo a un estallido social violento fue un factor latente. Afortunadamente, esa tensa expectativa no se materializó.</p>



<p>Surge entonces una pregunta fundamental, que resuena con fuerza en mi interior: ¿Por qué no marchamos todos los días por las cientos de vidas perdidas a causa de ejercer sus derechos políticos? ¿Por los líderes sociales que continuamente pierden su vida?</p>



<p>La respuesta es dolorosamente compleja. Sería imposible sostener una movilización diaria de tal magnitud. Lo queramos o no, hay ciertas coyunturas y ciertas marcas personales que marcan pautas mediáticas.</p>



<p>Y cuando digo &#8220;mediáticas&#8221;, no me refiero a la prensa en sí misma, pues la prensa no se manda sola. La prensa se mueve por la coyuntura que se crea hoy en día en medio de la internet. Es la gente la que tiene la capacidad de poner la agenda mediática a través de su performatividad.</p>



<p>Esto fue precisamente lo que pasó aquí. El partido, como era natural, convocó a favor de la vida de Miguel. Fue una movida política, espiritual y filosófica absolutamente lógica. Desgraciadamente, no todos los líderes sociales y no todos los políticos de este <strong>País</strong> tienen ese poder.</p>



<p>Me parece miserable que exista gente en redes sociales usando una obviedad para deslegitimiziar la marcha. Repiten incansablemente que la marcha fue convocada por la derecha. Evidentemente, la víctima fue una persona de derecha. Que la marcha fue hecha por el apellido y el linaje de la víctima. Tal vez haya algo de eso, y eso no le quita fuerza.</p>



<p>Estoy ya tan cansada de que todo, absolutamente todo, se trate de linaje y de clase. Por supuesto que tiene que ver, y muchísimo. El apellido, la cuna, tienen que ver. Eso es una realidad innegable.</p>



<p>Y en vez de revictimizar a Miguel por haber nacido en el hogar que no pidió, en la clase que no eligió, y por tener una mirada política que no es del agrado del petrismo y de quienes no nos identificamos con los valores de la ultraderecha, lo revictimizan por cualquier tema.</p>



<p>Sacan memes, lo señalan con odio como si lo conocieran, como si supieran quién es. Como si algún ser humano mereciera la pena de muerte por lo que dice, piensa y defiende al ejercer sus derechos políticos y ciudadanos.</p>



<p>Es asqueroso ver cómo tantas personas que se hacen llamar defensoras de derechos caricaturizan y deslegitiman esa manifestación. Eso sí, levantan la voz por los cientos de jóvenes víctimas de la violencia que no tienen eco mediático, que no tienen apellido, que no tienen linaje.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Encuentros en el Camino y el Resurgir de una Convicción Liberal</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Desafíos y Autorregulación en el Recorrido</h4>



<p>Al llegar a la <strong>Plaza de Bolívar</strong>, nuestra colectiva decidió alejarse. No queríamos ser parte de ninguna manifestación extremista.</p>



<p>Nuestro corazón acompaña firmemente la vida de Miguel y la vida de todas las personas demócratas, que se atreven a expresar su opinión. Me aterra ver cómo la imagen de Miguel puede ser instrumentalizada por diferentes partidos.</p>



<p>A pesar de mi promesa de no reaccionar, de no prestar atención a ningún agresor verbal, en el cierre de la travesía respondí a una ofensa con una exclamación popular: &#8220;¡Gente boba!&#8221;. Un hombre me llamó la atención, y le di toda la razón. Racionalicé y comprendí que mi reacción incitaba a más violencia.</p>



<p>Sin embargo, me cuestioné: ¿Por qué debemos guardar silencio frente a la agresión política de otros, solo por pensar y expresarnos distinto?</p>



<h4 class="wp-block-heading">Una Nueva Identidad Política: El Liberalismo</h4>



<p>Lo cierto es que nuestra marcha fue absolutamente limpia de oportunismo político. Quienes estuvimos allí lo hicimos de corazón, sin camisetas publicitarias; fue precioso.</p>



<p>Fui testigo de que logramos marchar en la diversidad, con autorregulación, a pesar de los pocos violentos. Para mí, es inaceptable la manera en que abuchearon y maltrataron a Claudia López. Marchábamos justamente para intentar integrarnos en la diferencia.</p>



<p>Tuvimos que soportar que nos gritaran &#8220;petristas&#8221; a quienes alguna vez habíamos respaldado a Gustavo Petro y nos habíamos arrepentido. El partidismo es muy difícil. Hoy, con absoluta franqueza, puedo decir que soy una mujer <strong>Liberal</strong> de convicción, hoy más que nunca.</p>



<p>El <strong>Liberalismo</strong> también me ha decepcionado, sí; no obstante, me representa en la mayoría de sus valores. Quizá algo de mí es progresista, aunque estoy decepcionada del progresismo colombiano, y estoy dispuesta a tender puentes en medio de los muros.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Sembrando Esperanza en la Diversidad Democrática</h3>



<h4 class="wp-block-heading">El Futuro Electoral y mis Banderas</h4>



<p>Ya se los digo: voy a poner mi voz y mi criterio a favor de la línea de pensamiento de Alejandro Gaviria, simplemente porque le creo. El día que le deje de creer, se los haré saber, como siempre, transparentemente.</p>



<p>No es cierto lo que dijo un medio de comunicación alternativo. Es un disparate que ahora en bloque me afilié o afilié los lineamientos de este <strong>Feminismo Artesanal</strong> a la derecha. Eso es falso, irresponsable y también violencia política. Lo que sí voy a hacer es dar eco a mi voz en la línea de pensamiento de Alejandro Gaviria porque me representa.</p>



<p>Y, por supuesto, si él decide hacer proselitismo, contará conmigo; seré divulgadora de sus propuestas. El día de hoy lo considero un referente de política equilibrada. No creo las acusaciones de corrupción sin evidencias sólidas, y lo creo muy superior a muchos de los funcionarios que han defendido a este gobierno.</p>



<p>Para mí, la <strong>Democracia</strong> es un ejercicio de conciencia; es el derecho a elegir sin que ello implique una condena perpetua con un político que, en el camino, dejó de representarnos.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Un Clamor por la Vida y la Democracia</h4>



<p>Esta marcha fue un clamor por la vida de Miguel Uribe Turbay y un acto de solidaridad con su familia. Así mismo, fue un tributo a la icónica Diana Turbay.</p>



<p>Esta solidaridad también es política: un apoyo irrestricto a una mujer que perdió la vida ejerciendo sus derechos políticos y ciudadanos, en defensa de la <strong>Democracia</strong>.</p>



<p>Deseo de todo corazón que Miguel venza a la muerte, que nos motive a seguir viviendo en un <strong>País</strong> democrático.</p>



<p>Espero poder tener diálogos educomunicativos con él algún día. Por lo demás, en el 2026 voy a votar en contra de Gustavo Petro a la presidencia, sin respaldar ningún liderazgo ungido por él. Buscaré una persona para el senado a la que pueda depositarle mi esperanza, para defender las causas que me atraviesan: el <strong>Feminismo</strong>, los niños, los jóvenes y las <strong>Neurodivergencias</strong>.</p>



<p>Necesito tener esperanza a pesar de la desesperanza. Escuchar los podcasts de Alejandro, leer sus libros y dialogar con él me dio esperanza. No tengo por qué esconderlo; en un <strong>País</strong> democrático, tengo derecho a vivir sin miedo, a ejercer mis derechos políticos sin perder mi integridad.</p>



<p>Como siempre, mi gratitud. Cada palabra entregada va acompañada de mi más profundo aprecio por el tiempo que cada lector ha invertido en estas publicaciones.</p>
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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117134</guid>
        <pubDate>Wed, 18 Jun 2025 16:05:25 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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        <item>
        <title>La marcha sin silencio </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/usted-marcho-el-divino-nino-si-en-silencio/</link>
        <description><![CDATA[<p>La marcha del silencio transcurrió con bombos y platillos, y pequeñas hipocresías. Se perdió una oportunidad histórica de reconciliarnos, aunque fuera por un día y sin el peso maligno de las palabras mal dichas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen tomada de video en redes sociales. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e1f1beaff589d01a39c2e1bb57bf2fa6"><strong><em>“Has logrado liberarte de la muerte. Y esta liberación, producto de las búsquedas que llevaste a cabo en tu propio camino, la has conseguido a través del pensamiento, la meditación, el conocimiento y la iluminación”:</em> De la novela Siddartha, de Hermann Hesse, escritor alemán.</strong></p>



<p>El silencio es la tumba de las palabras. Cuando la violencia de las palabras pesa, el silencio está ahí para sostenernos. Quizás lo que nos faltó fue otro mandamiento más para incumplirlo: “Harás silencio cuando sea necesario”.</p>



<p>La derecha se levantó ayer con el pie izquierdo, pues aunque marcharon con ambos píes, varios lunares le quitaron brillo a su marcha del silencio, que arrancó con megáfono en mano.</p>



<p>En “La marcha del silencio” hubo de todo menos silencio. La oposición salió a las calles para, por infinitésima vez, pedir la renuncia del presidente Gustavo Petro. El silencio fue interrumpido por la arenga. O más bien, la <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/el-uribismo-arrecia-contra-petro-en-marcha-por-miguel-uribe/">arenga uribista</a> no halló paz ni sosiego. El único que marchaba calladito era el Divino Niño, dando ejemplo como siempre. La buena noticia es que no le sacaron un ojito por hacer uso de su derecho a marchar.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-silla-vac-a wp-block-embed-la-silla-vac-a"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="R8iI2Y5RvC"><a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/el-uribismo-arrecia-contra-petro-en-marcha-por-miguel-uribe/">El uribismo arrecia contra Petro en marcha por Miguel Uribe</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;El uribismo arrecia contra Petro en marcha por Miguel Uribe&#8221; &#8212; La Silla Vacía" src="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/el-uribismo-arrecia-contra-petro-en-marcha-por-miguel-uribe/embed/#?secret=TPJB35OCuu#?secret=R8iI2Y5RvC" data-secret="R8iI2Y5RvC" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>Paloma Valencia aprovechó este paseo dominguero por las calles bogotanas para decirle al presidente que “queremos que entienda que su lenguaje de odio y sus ataques institucionales no son aceptados por la mayoría de los colombianos”. Mientras hablaba ante las cámaras, al fondo marchaban con su estrépito las vuvuzelas, los pitos y los silbidos. En Medellín, en medio del ruidajo, gritaban “Uribe Uribe”. La prensa también se unió: “A marchar todos por Miguel y por la democracia”, tituló El Colombiano en primera plana.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="867" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/16073851/ZETA-MARCHA-5-867x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117070" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/16073851/ZETA-MARCHA-5-867x1024.jpg 867w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/16073851/ZETA-MARCHA-5-254x300.jpg 254w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/16073851/ZETA-MARCHA-5-768x907.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/16073851/ZETA-MARCHA-5.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 867px) 100vw, 867px" /></figure>



<p>Mientras que a Claudia López la tachaban de oportunista, a un reportero del canal público RTVC lo trataron de guerrillero y hachepé; debieron taparle sus castos oídos al Divino Niño, ¡qué pena con Él!</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Ahí tienen a sus pacifistas 👇🏻 <a href="https://t.co/JClk8A6LK9">pic.twitter.com/JClk8A6LK9</a></p>&mdash; MISS POIROT (@MissPoirot07) <a href="https://twitter.com/MissPoirot07/status/1934281471465832649?ref_src=twsrc%5Etfw">June 15, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p>Quedó claro que los colombianos no conocemos el significado de las palabras. Nos falta diccionario. Es entendible, porque Colombia está en el top tres de los países que menos aguantan el silencio. “Los colombianos solo soportan seis segundos de silencio en conversaciones, antes de sentir ansiedad”, dice Noticias Caracol que este año recogió un informe de la <a href="https://www.noticiascaracol.com/colombia/colombianos-solo-soportan-6-segundos-de-silencio-en-conversaciones-antes-de-sentir-ansiedad-so35">plataforma Preply.</a></p>



<p>Quedó claro que, tratándose de políticos, no hay acto genuinamente desinteresado, donde estos personajes pongan al país en el centro, y no sus intereses partidistas. Una marcha del silencio bulliciosa persigue en sí misma un fin político.</p>



<p>Distinto hubiera sido que la oposición y el uribismo hubieran convocado a todas las fuerzas políticas, empezando por sus archirrivales progresistas, con quienes se tienen que ver las caras todos los días en el Congreso de la República –lo de todos los días es un decir, por mucho tres veces por semana-, y no únicamente contar con los suyos para increpar al presidente de la República.</p>



<p><strong>&#8220;Ese pichón de dictador no se va quedar. Si se quiere quedar, lo sacamos de allá&#8221;,</strong> dijo una doctora María Fernanda Cabal desbordada para alborotar a sus huestes. Las palabras de la senadora uribista me transportaron en el tiempo. Recordé la forma cómo el 11 de septiembre de 1973 sacaron al presidente Salvador Allende de la Casa de la Moneda en Chile: muerto. Y lo siguiente fueron los años de oscurantismo en que se sumió ese país en manos de, él sí dictador, Augusto Pinochet.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/FuerzaMiguel?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#FuerzaMiguel</a> Colombia no se arrodilla ante los violentos. Estamos de la mano de Dios. <a href="https://t.co/IUq3VlkMyb">pic.twitter.com/IUq3VlkMyb</a></p>&mdash; María Fernanda Cabal (@MariaFdaCabal) <a href="https://twitter.com/MariaFdaCabal/status/1934301247344939434?ref_src=twsrc%5Etfw">June 15, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p>Ojalá no vuelva la violencia política de antes que eliminaba físicamente al contradictor, como la que debió soportar la Unión Patriótica desde el Estatuto de Seguridad de Julio César Turbay. Hoy existe una peligrosa violencia mediática que descalifica. Se necesita que los violentólogos nos ayudan a descifrar cómo este lenguaje exacerbado de insultos y señalamientos podría desembocar, más temprano que tarde, en hechos fatídicos que nos conduzcan a marchar no hacia las plazas públicas, sino enjuagados en llanto hacia los cementerios. Si los políticos no miden sus palabras, tendremos que hacerlos directamente responsables de cualquier desenlace funesto. Hay que insistir: las palabras mal dichas tienen el poder de hacer sangrar los libros de historia. No confundamos marchar con márchate. </p>



<p>La senadora Cabal también dijo &#8220;Dios nos hizo libres&#8221;. Ni tanto, porque de entrada se nos impuso la tarea de perpetuar la especie, que es perpetuar los problemas sin multiplicar los peces. Las cosas estarán bien en Colombia cuando los unos no tengan que marchar para defender lo que se tiene o los otros no deban marchar para exigir aquello de lo que carecen. <br><br>No obstante, en un acto de gallardía, el presidente de los colombianos celebró en sus redes sociales la marcha de la derecha. Hay que poner fin a este tire y afloje. Divino Niño: te rogamos que siga así de conciliador. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15190046/ZETA-MARCHA-3-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117048" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15190046/ZETA-MARCHA-3-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15190046/ZETA-MARCHA-3-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15190046/ZETA-MARCHA-3-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15190046/ZETA-MARCHA-3-768x767.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15190046/ZETA-MARCHA-3.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El silencio es la tumba de las palabras. Cuando la violencia de las palabras pesa, el silencio está ahí para sostenernos. </strong></h2>



<p>Cuando escuché la palabra “marcha del silencio” me alegré. —Por fin nos vamos a callar todos, pensé. Leyeron <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-dia-despues-del-atentado-a-miguel-uribe-turbay/">mi artículo del lunes</a>, concluí emocionado. Por fin el silencio triunfará. Me lo imaginaba con un minuto de silencio eterno, una sola plegaria, el recogimiento profundo sobre qué nos pasa y en qué hemos fallado cada uno de<strong> </strong>nosotros. Nos quedaron debiendo el saludo de la paz. ¡Ay, Divino Niño, haznos el milagrito! </p>



<p>Seguía alelado.</p>



<p>¡Buda se ha metido en nuestros cuerpos y almas! Bailé de alegría, imaginando que todos y todas leyeron “Siddartha” al derecho y al revés. ¡Si conocieran la maravillosa pluma edificante de Hermann Hesse! Me fui de bruces sobre mi utopía. Ojalá los políticos se refugien más en la literatura, no sólo en la matemática electoral. Tiempo es lo que tienen los cuatro días de la semana que no van a legislar.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="1oa2nWhg4H"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-dia-despues-del-atentado-a-miguel-uribe-turbay/">El día después del atentado a Miguel Uribe Turbay</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;El día después del atentado a Miguel Uribe Turbay&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-dia-despues-del-atentado-a-miguel-uribe-turbay/embed/#?secret=Do13pN9XwT#?secret=1oa2nWhg4H" data-secret="1oa2nWhg4H" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>Por fin será el fin de tanto proselitismo disociador, soñé que soñaba. Pero fue pura ilusión.  Una vana ilusión, como el título de la novela de un amigo. Según la oposición, el único que debe reflexionar en este país es el jefe de Estado, porque los demás no tienen pecado concebido. No rompen platos porque ya no hay vajilla. Mirar la viga en el ojo ajeno es la mayor torpeza de unos y otros, a la derecha y a la izquierda y los del medio. Convirtieron moral en moralina. La pequeña hipocresía. </p>



<p>Un confidencial de <strong>El Espectador</strong> dice que durante el anuncio de “la gran marcha del silencio”, liderada por María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Efraín Cepeda y Vicky Dávila, se quedaron por fuera de la foto quienes hacen parte del grupo político del senador Miguel Uribe, objeto del homenaje, a quien debemos desear que “se debata entre la vida y la vida”, recogiendo las palabras del primer mandatario.</p>



<p>“Extraordinariamente se sigue hablando de diferencias en el Centro Democrático”, dice el periódico. La batalla que libra solo el congresista Miguel Uribe fue apenas una excusa para un golpe de opinión válido. Cuando él, ya recuperado, retorne al ruedo político tendrá tiempo para ver cómo sus posibles contendores aprovecharon su ausencia en beneficio propio.</p>



<p>Para completar, los expresidentes Duque y Uribe no se pueden ni ver. A la Fundación Santa Fe fueron cuidándose de no cruzarse. En fin, ese es el resumen de un país divididito, donde incluso los iguales con sus rencillas sienten que duermen con el enemiguito.  Y dicen tener el corazón más grande que los demás, pero lo han llenado de resentimiento. Así está toda la nación: resentida. </p>



<p>La prueba de un país fraccionado es que mientras en la marcha de ayer ondeaba la bandera de Israel, en el concierto de la Esperanza, convocado por la Izquierda, ondeaba la bandera de Palestina. Es decir, ni siquiera somos capaces de ponernos de acuerdo para agitar unidos la bandera de Colombia y defender la vida de cada ser humano.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15185503/ZETA-MARCHA-2-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117045" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15185503/ZETA-MARCHA-2-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15185503/ZETA-MARCHA-2-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15185503/ZETA-MARCHA-2-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/15185503/ZETA-MARCHA-2.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p>El otro día la congresista Katherine Miranda dijo lo siguiente: <strong>“No volveremos a ver un gobierno de izquierda”. </strong>Congresista, recuerde que las palabras tienen poder y que el silencio también es poder. Hay que poder entonces aprender a callar para no violentar más el discurso, diciendo quién sí tiene derecho a gobernar y quién no lo tiene. El genocidio de la Unión Patriótica partió de miramientos como ese.</p>



<p>En <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/elecciones-2026-miguel-uribe-y-los-otros-57-politicos-asesinados-amenazados-y-victimas-de-violencia-politica-noticias-hoy">este informe</a>, <strong>El Espectador</strong> nos recuerda que, aparte del precandidato Miguel Uribe, hay más víctimas de la violencia política en lo corrido de 2025. “Las cifras revelan que, en muchos territorios, la campaña electoral se libra entre el miedo y las balas”, dice la periodista Cindy Morales Castillo.</p>



<p>Invito al progresismo a que organice una marcha del silencio por todos nuestros muertos, sin importar su color político; esta izquierda que conoce el significado de la palabra silencio tiene la autoridad para hacerlo, porque históricamente la han callado a la fuerza, casi hasta la extinción. Marchemos sin color político para que los humanos seamos incluidos en el Libro Rojo de Especies Amenazadas hasta lograr que la vida humana se proteja y la Constitución cumpla esa promesa.</p>



<p>Impulsen una verdadera “marcha del silencio” silenciosa, como aquella que convocó Jorge Eliécer Gaitán <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/la-fuerza-del-silencio-la-marcha-de-gaitan-que-marco-la-historia-de-colombia">el 7 de febrero de 1948</a>, para repudiar el asesinato de liberales y la <a href="https://youtu.be/7moMR6jiYHc?si=TBjOI9xq-in5UayX">ferocidad bipartidista</a>, sin saber que la siguiente victima sería él. Marcharon unas cien mil en una Bogotá que tenía entonces 450 mil habitantes, más o menos. En la marcha de ayer marcharon en la capital unas 70 mil personas de una ciudad con alrededor de 8 millones, lo que significa que es amplísimo el número de ciudadanos que hoy se muestran indiferentes con la cosa política, y ahí tanto la izquierda como la derecha y los del medio tienen tema para reflexionar. </p>



<p>La marcha concluyó sobre el mediodía. Al final todos regresaron a sus casas y por fin reinó el mutismo en las calles. Cuando las gargantas se apagaron, solo quedaba una cosa por decir: Denle el uso de la palabra al silencio. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117041</guid>
        <pubDate>Mon, 16 Jun 2025 12:46:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La marcha sin silencio ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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