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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Kalimán | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Kalimán, el hombre increíble, película para rescatar.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/kaliman-el-hombre-increible-pelicula-para-rescatar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nota preliminar: Este artículo se publica simultáneamente en el Sitio de Ciencia-Ficción, publicación española que se puede leer aquí: https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op03243.htm “Serenidad y paciencia Solín, mucha paciencia”. Kalimán, el hombre increíble. En varios textos, he destacado la importancia de la radio, para incentivar la imaginación, en la infancia de varias generaciones de latinoamericanos, cuando crecimos alrededor [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><strong>Nota preliminar</strong>: Este artículo se publica simultáneamente en el Sitio de Ciencia-Ficción, publicación española que se puede leer aquí: <a href="https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op03243.htm">https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op03243.htm</a></p>



<p class="has-text-align-right">“Serenidad y paciencia Solín, mucha paciencia”.</p>



<p class="has-text-align-right"><em>Kalimán, el hombre increíble.</em></p>



<p class="has-text-align-left">En varios textos, he destacado la importancia de la radio, para incentivar la imaginación, en la infancia de varias generaciones de latinoamericanos, cuando crecimos alrededor del medio por excelencia para informarnos y entretenernos, antes que las diferentes pantallas nos atraparan, con su torrente de imágenes.&nbsp;</p>



<p>Surgieron una serie de héroes radiofónicos que luego hicieron la transición a las historietas, todos de origen latinoamericano, que hicieron la competencia a los protagonistas de los cómics estadounidenses como fueron,&nbsp;<em>José el Valiente</em>&nbsp;(en otra versión era&nbsp;<em>Martín</em>),&nbsp;<em>Kadir el Árabe</em>,&nbsp;<em>Arandú el Príncipe de la Selva</em>,&nbsp;<em>Tamakún el Vengador Errante</em>, pero sobre todo y sobre todos:&nbsp;<em>Kalimán el hombre increíble.</em></p>



<p>Esos fueron los nombres que poblaron la infancia de aquellos niños latinoamericanos, que teníamos esa ventaja sobre chicos de otras latitudes que sólo contaban con los superhéroes de&nbsp;<em>Marvel</em>&nbsp;y&nbsp;<em>DC comics</em>. En el caso de&nbsp;<em>Kalimán</em>, sus creadores eran cubanos residenciados en México, Rafael Cutberto Navarro Huerta, Modesto Vázquez González.&nbsp;</p>



<p>Los señores Navarro y Vázquez, iniciaron en Ciudad de México el 16 de septiembre de 1963, una serie de radio con este misterioso personaje, que se convirtió en éxito de magnitud continental, con su posterior paso a otros medios de comunicación como las historietas y al cine, con dos películas estrenadas en 1972 y 1976. Sobre la primera película, es que vamos a concentrarnos, luego de la necesaria introducción.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="698" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051145/Kaliman-editora-5.jpg" alt="" class="wp-image-104064" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051145/Kaliman-editora-5.jpg 698w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051145/Kaliman-editora-5-204x300.jpg 204w" sizes="(max-width: 698px) 100vw, 698px" /></figure>



<p>La serie de historietas de Kalimán ha tenido una vigencia inusitada en nuestro medio. En principio dos ediciones, una mexicana de la editorial<em>&nbsp;RaCaNa</em>&nbsp;que llegó a 1384 números, y una colombiana de&nbsp;<em>Editora Cinco</em>&nbsp;que alcanzó 1206 ediciones. El origen de Kalimán era enigmático, pues se trataba de uno de los pocos sobrevivientes de una perdida civilización, educado por monjes tibetanos, dotado de una mente poderosa, que ha desarrollado la telepatía, experto en artes marciales y discípulo de la diosa Kali, en fin, un ser ecléctico en su naturaleza especial.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="530" height="487" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051215/Kaliman4.jpg" alt="" class="wp-image-104065" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051215/Kaliman4.jpg 530w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051215/Kaliman4-300x276.jpg 300w" sizes="(max-width: 530px) 100vw, 530px" /></figure>



<p>Destaco la primera versión de&nbsp;<em>Kalimán</em>&nbsp;en el cine, una película que vale la pena rescatar, por una serie de factores que la convierten en un curioso objeto cinematográfico. Producción mexicana, estrenada en 1972, aunque conforme la misma cinta fue filmada en 1969 en escenarios egipcios en su mayoría, rodada en el sistema Panavisión y un reparto internacional. El protagonista fue el actor canadiense Jeff Cooper, secundario en diversas producciones estadounidenses en cine y televisión, aunque se le recuerda por una cinta que protagonizó con David Carradine, “<em>El Círculo de Hierro</em>” (“<em>La Flauta Silente</em>” 1978), así como por el personaje del Dr. Simon Ellby en la serie&nbsp;<em>Dallas</em>.</p>



<p>Es llamativa la introducción de la película en la cual, la voz del supuesto auténtico&nbsp;<em>Kalimán</em>, autoriza al actor Cooper para representarlo en este filme. Es claro que los realizadores de&nbsp;<em>Kalimán</em>, buscaron un actor norteamericano, que les sirviera para proyectar la película en el mercado internacional, lo cual, al parecer no se logró.&nbsp;</p>



<p>Como productores aparecen Rafael Cutberto Navarro y Modesto Vázquez González, y asistentes de producción sus hijos, Rafael Navarro Arronte y Modesto Vázquez Rodríguez, el director fue Alberto Mariscal. Para destacar al compositor Carlos Jiménez Mabarak, quien logra crear una atmósfera musical adecuada.</p>



<p>Ignoro el presupuesto, pero tuvo que ser mayor al del promedio de cintas mexicanas de su época, en su género. En la tradición de cintas mexicanas de acción, aventuras, fantasía o ciencia-ficción, se destaca el subgénero de la lucha libre, cuando los protagonistas de las películas eran luchadores reales, que se convirtieron en héroes cinematográficos, con sus máscaras de carnaval y sus robustos cuerpos, como&nbsp;<em>El Santo</em>&nbsp;o&nbsp;<em>Blue Demon,</em>&nbsp;quizás los más reconocidos. Sin embargo, aquellas películas sólo buscaban ganar dividendos sin mucha inversión, no eran las más cuidadas en aspectos artísticos o técnicos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="780" height="439" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051245/Kaliman-3.jpg" alt="" class="wp-image-104066" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051245/Kaliman-3.jpg 780w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051245/Kaliman-3-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051245/Kaliman-3-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" /></figure>



<p>En ese sentido,&nbsp;<em>Kalimán, el hombre increíble</em>, con este héroe que surge de la radio y el cómic, es una película diferente, así su guion sea enrevesado y fantasioso. El argumento se basó en la primera historieta del personaje,&nbsp;<em>Profanadores de Tumbas</em>, que transcurre en Egipto y que da pie para introducir a&nbsp;<em>Kalimán</em>&nbsp;y explicar su encuentro con<em>&nbsp;Solín</em>, el niño egipcio que le acompañará en sus aventuras y quien siendo un jovencito buscavidas, termina convertido en el último descendiente de los faraones.&nbsp;</p>



<p>La película, conforme algunas informaciones, fue la más taquillera de México en 1972, curiosamente la segunda fue&nbsp;<em>María</em>, la coproducción colombo-mexicana que llevó a la pantalla la novela del autor colombiano Jorge Isaacs, filmada en los escenarios naturales del Valle del Cauca, un éxito cinematográfico en América Latina. Los reportes incluso afirman que en algunos cines,&nbsp;<em>Kalimán</em>&nbsp;estuvo en cartelera durante todo el año, lo que seguramente hizo recuperar con creces la inversión inicial. En cuanto a la proyección internacional, fue un éxito en aquellos países latinoamericanos en donde el personaje ya era muy popular por los otros medios, pero no tuvo la repercusión mundial que esperaban los realizadores.</p>



<p>Debe decirse que el argumento que mezclaba arqueología y extraterrestres, en cierta forma se adelantó a Indiana Jones, al menos, a la de su aventura amazónica (<em>Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal</em>, 2008) que también resultaba muy forzada en su planteamiento. Sin embargo, hay que destacar el esfuerzo en dotar de credibilidad la historia, en el caso de la realización mexicana, dentro del equipo de producción se contó incluso con un experto en arqueología y cultura egipcia.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="285" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051314/Kalimaan_.jpg" alt="" class="wp-image-104067" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051314/Kalimaan_.jpg 285w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051314/Kalimaan_-214x300.jpg 214w" sizes="auto, (max-width: 285px) 100vw, 285px" /></figure>



<p>En cuanto a la secuela (<em>Kalimán en el siniestro mundo de Humanón</em>, 1976), se trató de una lamentable puesta en escena, a pesar de contar con los mismos director y protagonista, pero terminó siendo un sainete sin sentido, con escenas que daban pena y provocaban la carcajada automática, aunque no fuera su intención. Algunas tomas se rodaron en Brasil, pero sin contar con los recursos de la primera, hecha de forma descuidada que no vale la pena comentar. Sólo tendrá algún valor para los fanáticos del personaje, pero quienes tengan un sentido crítico, se quedarán con el recuerdo de la primera.</p>



<p><em>Kalimán, el hombre increíble</em>, es una cinta con excelente fotografía, con buena dirección de arte, especialmente en algunas escenas muy bien logradas en exteriores en Egipto. En cuanto a las actuaciones, Jeff Cooper, cumple con el papel, pero quien se destaca es el joven actor español Nino del Arco, quien luego de dejar la carrera artística, se ha convertido en novelista y seguro podrá escribir las anécdotas de la filmación.&nbsp;</p>



<p>Para los curiosos y aquellos que nunca supieron sobre la existencia de&nbsp;<em>Kalimán</em>&nbsp;o de esta película, se puede buscar en internet y formar su propio criterio sobre una cinta, que aunque no sea una obra de arte cinematográfica, resulta una entretenida historia de ciencia-ficción, fantasía y aventuras, con un personaje entrañable para quienes crecimos escuchándolo o leyendo sus historietas.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter, me encuentran a la hora del recreo como @dixonmedellin&nbsp;</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1600" height="2455" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051032/kaliman_el_hombre_increible_by_hamletroman_dgytnru-fullview.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051032/kaliman_el_hombre_increible_by_hamletroman_dgytnru-fullview.jpg 1600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051032/kaliman_el_hombre_increible_by_hamletroman_dgytnru-fullview-196x300.jpg 196w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051032/kaliman_el_hombre_increible_by_hamletroman_dgytnru-fullview-667x1024.jpg 667w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051032/kaliman_el_hombre_increible_by_hamletroman_dgytnru-fullview-768x1178.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051032/kaliman_el_hombre_increible_by_hamletroman_dgytnru-fullview-1001x1536.jpg 1001w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/05051032/kaliman_el_hombre_increible_by_hamletroman_dgytnru-fullview-1335x2048.jpg 1335w" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Mon, 16 Sep 2024 12:00:17 +0000</pubDate>
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        <title>60 años de Kalimán, el hombre increíble.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/60-anos-kaliman-hombre-increible/</link>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_96347" aria-describedby="caption-attachment-96347" style="width: 205px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96347" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman2-205x300.jpeg" alt="" width="205" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman2-205x300.jpeg 205w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman2-103x150.jpeg 103w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman2.jpeg 525w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /><figcaption id="caption-attachment-96347" class="wp-caption-text">Revista Kaliman, publicación de Editora Cinco.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Nota preliminar</strong></em>: Una versión previa de este artículo se publicó el 10 de septiembre de 2003, en &#8220;<em>Quinta Dimensión</em>&#8220;, sitio argentino especializado en ciencia-ficción, terror y fantasía, firmado con mi nombre de pila (Dixon Moya). Es decir que celebro dos aniversarios, los 60 de <em>Kalimán</em> y los 20 de esta columna.</p>
<p class="notasderecha" style="text-align: right;">&#8220;Serenidad y paciencia Solín, mucha paciencia&#8221;</p>
<p>Mi infancia, como la de miles de latinoamericanos que hoy pasamos de los cincuenta años, transcurrió al lado de un aparato de radio. A diferencia de las generaciones actuales que están al frente de una pantalla de televisión o de computador con los ojos bien abiertos, en aquella época el sentido más importante para efectos de entretenimiento e información era sin duda el oído, órgano que tendía un puente al mundo real o imaginario. De esa manera, aquellas complejas cavernas a cada lado de la cabeza eran el mejor receptáculo de diversos programas, entre los que se destacaban las radionovelas de aventuras.<span id="more-96334"></span></p>
<p>Recuerdo bien que al regreso del colegio, la mejor compañía a la hora de hacer las tareas (casi siempre a escondidas de mi madre-abuela) era la serie de programas radiales que poblaron de héroes fantásticos la imaginación, los cuales después contemplaría en su representación gráfica en historietas. De allí surgió la sucesión de nombres de quienes fueron mis primeros referentes de superhéroes, nombres acompañados de un adjetivo superlativo sobre sus cualidades. Ejemplos de ello,<em> José el Valiente</em>, <em>Kadir el Árabe</em>, <em>Arandú el Príncipe de la Selva</em> (es posible que su apelativo se debiera a que ya existía un Rey reconocido en la jungla), <em>Tamakún el Vengador Errante</em>, pero sobre todo y sobre todos, <em>Kalimán el hombre increíble</em>.</p>
<p>Por aquellos días, ignoraba la procedencia de estos personajes dotados de poderes, virtudes y atributos que los hacía superiores a los demás mortales, no sabía de su importancia, pues su origen era latinoamericano, por lo menos el de sus creadores. Muchos niños de aquella época que no habíamos descubierto a <em>Supermán, Batman, El Hombre Araña, X-Men</em> y los demás seres fantásticos de la Marvel comics y de la DC comics, ya teníamos nuestros propios modelos a seguir.</p>
<p>Es seguro que en cada país de esta tierra latinoamericana, aunque los nombres de los actores cambie, el recuerdo es el mismo, sobre la emoción que proporcionaban los sonidos de aquellos días. Se trataba de un carrusel de voces, varoniles de los protagonistas, seductoras con pizca de inocencia de las nobles heroínas, seductoras con dos pizcas de picardía de las mujeres fatales, horribles de los malvados villanos y sus traicioneros secuaces, así como las misteriosas de los locutores. Los efectos especiales, que nos transportaban a mundos lejanos, realizados por un experto cuya profesión nunca he visto en el currículum de ninguna universidad, el &#8220;ingeniero de sonido&#8221;. Por eso apreciar &#8220;<em>Días de Radio</em>&#8221; de Woody Allen, o rememorar &#8220;<em>La Tía Julia y el Escribidor</em>&#8221; de Vargas Llosa, son selectas golosinas tanto para el ojo como para el oído, y sobre todo para el sentido de la añoranza.</p>
<p>Aunque si de profesiones difícilmente identificables se trata, recuerdo que a eso de las dos de la tarde en la radio que imperaba por entonces, la cadena <em>Todelar</em> de Colombia, tan importante como <em>Radio Cadena Nacional</em> (R.C.N) o la <em>Cadena Radial Colombiana</em> (Caracol), se transmitía un programa de consultas sentimentales, al cual llegaban cartas de muchachas que firmaban en ocasiones con el seudónimo de &#8220;<em>Margarita sin deshojar</em>&#8220;, preguntando si debían darle la &#8220;<em>pruebita de amor</em>&#8221; a su novio. Siempre con su entonación de seria especialista respondía la &#8220;Doctora&#8221;, de quien se ignoraba en qué rama del conocimiento humano era doctora, pero brindaba consuelo a sus corresponsales. Mi tía-abuela Ana era fanática de ese programa, lo escuchaba mientras hacía sus deberes domésticos, yo le acompañaba y ella en compensación me acolitaba la posibilidad de escuchar las radionovelas de aventuras, quizás para enfurecer a mi madre-abuela Carmen. La tarde transcurría mientras me dejaba llevar por las tribulaciones de aquellos seres extraordinarios.</p>
<p><figure id="attachment_96348" aria-describedby="caption-attachment-96348" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96348" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Gaspar-Ospina-300x212.jpeg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Gaspar-Ospina-300x212.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Gaspar-Ospina-150x106.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Gaspar-Ospina-768x542.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Gaspar-Ospina-1024x723.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Gaspar-Ospina.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96348" class="wp-caption-text">Gaspar Ospina y colegas actrices, grabando un episodio de radionovela.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin duda, el rey de aquellos personajes era <em>Kalimán (</em>en su versión de historieta durante mucho tiempo lo escribieron sin tilde<em>)</em>, con su pequeño protegido <em>Solín</em>, el chico a quien le recomendaba ser discípulo del santo Job, como lo enuncia el epígrafe del presente texto, mientras el pobre niño debía afrontar los más terribles peligros que al final eran solucionados por la fuerza o los poderes mentales del &#8220;<em>Hombre Increíble</em>&#8220;. Una de las grandes frustraciones de mi primera juventud, fue cuando en televisión (los ojos comenzaban a ganarle la partida a los oídos), un día reconocí al actor que le proporcionaba la voz a <em>Kalimán</em>, el talentoso <em>Gaspar Ospina</em>, dotado de una garganta privilegiada pero lógicamente sin el físico del héroe. Luego supe que la voz de <em>Solín</em> era de una actriz, ya mayorcita, la señora Erika Krum, así como la del presentador misterioso era otra respetable dama, Esther Sarmiento de Correa.</p>
<p>Ahora bien, cuando hablo de la procedencia latinoamericana de estos héroes, como señalaba hace unos párrafos no me refiero en el caso de Kalimán, al chiste popular que habla de un &#8220;man&#8221; de Cali, sino sobre el origen de sus creadores. Como en la historia de la radio hispanoamericana, en particular de las novelas melodramáticas que empezaron a transmitirse por este medio, el inicio debe buscarse en Cuba. Para nadie es un secreto, que en esa isla se marcaron hitos con historias como &#8220;<em>El derecho de nacer</em>&#8221; de Félix B. Caignet, quien también debe considerarse precursor de los relatos de aventuras con un personaje, el detective chino Chan Li Po, en donde introdujo el recurso del narrador que ubica a los radioyentes.</p>
<p>En cuanto a los personajes de aquellos relatos de aventuras que nos apasionaron, la mayoría de sus autores fueron cubanos, residenciados en otros países como México y Venezuela. En particular se destacaron Rafael Cutberto Navarro Huerta, Modesto Vásquez González y Armando Couto. Los señores Navarro y Vásquez, creadores de Kalimán, iniciaron en Ciudad de México el 16 de septiembre de 1963 con este personaje, una serie de radio que se convirtió en éxito de magnitud continental, con su posterior paso a otros medios de comunicación como las historietas e incluso al cine, con dos películas realizadas en 1970 y 1976. Los libretos fueron escritos inicialmente por Benjamín de la Torre y luego por el legendario Victor Fox.</p>
<p>Lo importante es que estos autores, herederos de Caignet, al igual que aquel, son continuadores de la vieja tradición oral de América Latina. En Cuba fueron famosos los &#8220;<em>Cuenteros de Santiago</em>&#8220;, así como en la mayoría de nuestros países hubo narradores o juglares. En Colombia un género musical como el vallenato, no podría entenderse, si no se busca en su génesis la manera en que se divulgaban las noticias, los chismes y las ocurrencias de aquellos músicos trashumantes que pretendían informar y entretener a los pobladores de diversas comarcas de nuestra costa caribe. Toda la mitología latinoamericana poblada de fantasmas, apariciones, brujas y seres terroríficos, fueron el mejor medio con el cual abuelos divirtieron y amedrentaron a sus familias, en noches sin luna a la luz de una vela.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-96349" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman_323_-224x300.jpeg" alt="" width="224" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman_323_-224x300.jpeg 224w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman_323_-112x150.jpeg 112w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman_323_-768x1028.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman_323_-765x1024.jpeg 765w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Kaliman_323_.jpeg 1195w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /></p>
<p>Pero regresando a los héroes de radio, en cuanto a su representación gráfica, debe decirse que se inició otro capítulo memorable para los creadores latinoamericanos. La serie de historietas de <em>Kalimán</em> ha tenido una vigencia inusitada en nuestro medio. En principio dos ediciones, una mexicana de la <em>editorial RaCaNa</em> que llegó a 1384 números, y una colombiana de <em>Editora Cinco</em> que alcanzó 1206 ediciones. Estas editoriales publicarían otras historias que en el caso colombiano no llegaron a la radio, pero que para los jóvenes lectores de la época, también fueron determinantes como <em>Águila Solitaria</em> o <em>Starman el Libertario</em>, obra de ciencia ficción, que recuerdo particularmente por la calidad del dibujo y el realce de la voluptuosidad de las mujeres que allí aparecían. Sin duda todos estos héroes, de alguna manera estaban influenciados por sus colegas norteamericanos, quienes los antecedieron, pero no por ello se debe despreciar la creatividad y capacidad artística de sus realizadores.</p>
<p>Para los aficionados al género de la fantasía, quienes recibimos la avalancha de personajes y situaciones de ficción (ciencia ficción, terror, y fantasía en general) procedentes de otras latitudes, especialmente de Estados Unidos, debe ser motivo de celebración el hecho que tanto en la producción gráfica de historietas como en el caso que motivó esta nota, el mundo de la radio, hubo una época dorada de producción latinoamericana. Claro, quizás habría sido más impactante que <em>Kalimán</em>, por ejemplo, volviendo al viejo chiste, en efecto fuera un &#8220;man&#8221; de Cali, o de cualquier otra ciudad latinoamericana, pero quizás sus autores conscientes de cierto complejo de inferioridad nuestro en relación a lo foráneo, prefirieron explicar que su origen era enigmático, pues se trataba de uno de los pocos sobrevivientes de una perdida civilización, educado por monjes tibetanos, experto en artes marciales y discípulo de la vengativa diosa Kali, en fin, un ser ecléctico en su naturaleza especial.</p>
<p>En ocasiones se utilizaban escenarios nuestros, recuerdo levemente que <em>Kadir el Árabe</em>, era una historia de piratas, tipo <em>Sandokán</em>, cuyas aventuras transcurrían en Cartagena de Indias, la Heroica, sitio más que apropiado para una ilusión. Quizás quien rompió la tradición sobre la procedencia extranjera o misteriosa de aquellos personajes fuera <em>José el Valiente</em> (en su versión original se llamó <em>Martín,</em> como amablemente me lo recordó en su momento, <span class="tiny">el escritor venezolano Carlos Yusti </span>), pues se trataba de un héroe latinoamericano que luchaba contra las injusticias de terratenientes sin escrúpulos y gobernantes corruptos, si mi endeble memoria no falla de nuevo.</p>
<p>Ahora por estos días, nuestras emisoras de radio (por lo menos en el caso colombiano), se convirtieron en centros de información demasiado serios, noticieros o programas periodísticos que incluso a la hora del humor, se concentran en la parodia e ironía política; la radio por estos días es para los adultos sin sueños. Los chicos (y no sólo aludo a los infantes de edad, sino a los seres con conciencia pueril) escapan a otro tipo de medios que proporcionan entretenimiento. Por eso, quizás el tema de los héroes de radio sea materia para nostálgicos sin remedio.</p>
<p>Cómo olvidar que muchos de nosotros, en nuestra infancia y primera juventud, antes de quedar dormidos, seguíamos escuchando el caballo de <em>Kadir el Árabe</em> por las calles empedradas de Cartagena, que fue una creación del escritor colombiano Fulvio González Caicedo. A Kadir le dedicamos una columna aparte que se puede leer aquí: <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/kadir-arabe-heroe-radio">https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/kadir-arabe-heroe-radio</a></p>
<p>Continuábamos intrigados por la suerte de <em>Arandú</em> y su fiel amigo <em>Taolamba</em>, divertidos por las ocurrencias de <em>Frijolito</em> el compañero de <em>José el Valiente</em>, y sobre todo aterrados porque en el episodio de hoy, <em>Kalimán</em> tuvo que recurrir a su acto más peligroso de poder mental, el &#8220;rigor mortis&#8221;, en el cual suspende a voluntad todas sus funciones vitales, fingiendo estar muerto, lo que supone un grave riesgo. Aunque seguro, algo se le ocurrirá a nuestro héroe para salir de la encrucijada, todo es cuestión de tener &#8220;serenidad y paciencia&#8221; y esperar la continuación. Hasta mañana.</p>
<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong><br />
En lo que antes se llamaba Twitter, me ubican ocasionalmente como @dixonmedellin</p>
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        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sat, 16 Sep 2023 11:17:22 +0000</pubDate>
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