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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 17 Jun 2026 17:55:37 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Iván Cepeda | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Es mejor ser guerrillero que paramilitar?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/es-mejor-ser-guerrillero-que-paramilitar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia enfrenta una elección crucial: recuperar los principios democráticos para garantizar el futuro del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El debate sobre las elecciones presidenciales de 2026 parece haberse reducido a una disyuntiva tan simplista como peligrosa. Da la impresión de que los colombianos estuviéramos obligados a escoger entre dos extremos opuestos y excluyentes, dos etiquetas que evocan algunos de los capítulos más dolorosos de nuestra historia: guerrilleros o paramilitares.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img decoding="async" src="https://ichef.bbci.co.uk/ace/ws/640/cpsprodpb/bf54/live/86675f70-da5d-11ef-bc01-8f2c83dad217.png.webp" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mi abuela solía contarme historias sobre la violencia entre “godos” y “cachiporros”. Más tarde, la literatura me retrató aquella tragedia nacional; basta recordar la obra <em>Cóndores no entierran todos los días</em>, donde Gustavo Álvarez Gardeazábal describe a “los pájaros” y a las guerrillas liberales como protagonistas de una época marcada por el odio político. Décadas después, el país volvió a dividirse entre guerrillas y paramilitares, prolongando un ciclo de violencia que parece no tener fin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ello demuestra que Colombia arrastra una herida que nunca ha terminado de sanar. Por el contrario, cada generación parece encontrar nuevas formas de reabrirla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso resulta tan preocupante que el debate presidencial se pretenda resumir en una confrontación entre “paras” y “guerrilleros”. No solo porque se estigmatiza a ciudadanos inocentes al asociarlos con organizaciones armadas ilegales que tanto daño causaron al país, sino porque se alimenta una lógica de confrontación que impide discutir los verdaderos problemas nacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después del 21 de junio, independientemente de quién resulte elegido presidente, Colombia seguirá existiendo. Los ciudadanos tendrán que convivir, trabajar juntos y construir futuro. Ningún proceso democrático puede sostenerse si una parte de la sociedad considera que la otra es, por definición, enemiga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, vale la pena detenerse en una afirmación reciente del actual ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, quien durante un debate de control político manifestó que había sido guerrillero “a mucho honor”. Más allá de la discusión política coyuntural, la frase invita a una reflexión de fondo: ¿cuál es el honor que puede derivarse de haber pertenecido a una organización armada que se levantó contra el Estado, desconoció la ley y contribuyó a prolongar la violencia en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta adquiere aún mayor relevancia si invertimos los papeles. ¿Qué habría ocurrido si una declaración similar hubiera sido pronunciada por un exparamilitar? ¿La reacción pública habría sido la misma? ¿Habría existido igual tolerancia frente a semejante afirmación?. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://pbs.twimg.com/media/HKD0uKKXQAAfjjP?format=jpg&amp;name=medium" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y es precisamente aquí donde quiero responder la pregunta que da título a esta columna: no, no es mejor ser guerrillero que paramilitar, como tampoco es mejor ser paramilitar que guerrillero. Ambos representan expresiones de la ilegalidad, de la violencia y del desconocimiento de las reglas que sostienen la convivencia democrática.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reducir la discusión presidencial a una disputa entre estos dos referentes no solo es un error político, sino también una renuncia intelectual. Ninguno de los dos caminos ofrece una respuesta a los desafíos que enfrenta Colombia. Más grave aún, ninguno puede convertirse en referente moral para una nación que aspira a fortalecer sus instituciones y consolidar la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, considero que el problema de fondo es aún más profundo que la crisis de la salud, la inseguridad, la polarización, la situación económica o cualquier otra dificultad que hoy ocupe los titulares. El verdadero problema es que como sociedad hemos comenzado a perder la capacidad de distinguir con claridad entre lo correcto y lo incorrecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada vez con mayor frecuencia confundimos la justificación con la legitimidad, la simpatía política con la razón y la conveniencia con los principios. Hemos llegado al punto de relativizar conductas que antes resultaban evidentemente reprochables, dependiendo de quién las cometa o de la causa que diga defender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso este debate no puede limitarse al plano jurídico. Debe abordarse también desde la ética, la moral y la deontología. Necesitamos volver a preguntarnos qué conductas son aceptables y cuáles no; qué valores queremos promover como sociedad y cuáles debemos rechazar sin ambigüedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia no avanzará mientras siga confundiendo el bien con el mal, lo correcto con lo incorrecto o lo legítimo con lo conveniente. No podemos permitir que lo indebido termine desplazando lo debido, ni que el mérito sea equiparado con la ausencia de esfuerzo, ni que la legalidad sea vista como un obstáculo y no como una garantía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las fronteras entre lo correcto y lo incorrecto deben reconstruirse y fortalecerse. Solo así podremos recuperar la confianza en nuestras instituciones, elevar la calidad del debate público y construir una nación capaz de mirar hacia adelante sin renunciar a los principios que hacen posible la convivencia democrática.</p>
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        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130205</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 13:41:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Es mejor ser guerrillero que paramilitar?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
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        <title>Nueva encuesta de la Fundación Génesis Crea confirma segunda vuelta, pero entre Cepeda y Paloma Valencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/nueva-encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-confirma-segunda-vuelta-pero-entre-cepeda-y-paloma-valencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Encuesta de la Fundación Génesis Crea indica que la segunda vuelta sería entre Iván Cepeda y Paloma Valencia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La más reciente medición de la Fundación Génesis Crea confirma algo que desde hace meses viene consolidándose en el panorama político colombiano: la elección presidencial de 2026 parece encaminarse hacia una segunda vuelta profundamente polarizada entre dos proyectos ideológicos claramente definidos. Por un lado, el senador Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico; por el otro, la senadora Paloma Valencia, figura del Centro Democrático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados de esta nueva encuesta muestran a Cepeda liderando con 34,3 % y a Valencia consolidándose con 27,9 %. Más allá de las cifras individuales, el dato políticamente más relevante es que ambos fortalecen la percepción de inevitabilidad de una segunda vuelta entre izquierda y derecha, dejando poco espacio para candidaturas de centro o figuras alternativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, al comparar esta medición con la primera encuesta publicada por la misma firma, aparecen movimientos interesantes que permiten interpretar tendencias más profundas del electorado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda sigue arriba, pero pierde impulso</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la primera medición, Iván Cepeda registraba 35,1 %. Hoy marca 34,3 %. Aunque la caída es moderada —menos de un punto porcentual— sí puede interpretarse como una señal de estabilización de su techo electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda conserva un voto sólido y altamente fidelizado. Su liderazgo sigue siendo claro y ningún otro candidato logra disputarle el primer lugar. Pero el descenso, aunque pequeño, sugiere que parte del electorado indeciso comienza a mirar otras opciones o que la capacidad de crecimiento del Pacto Histórico empieza a encontrar límites naturales fuera de sus bases tradicionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, el dirigente de izquierda mantiene una ventaja considerable y continúa siendo el candidato con mayor reconocimiento y estructura política entre todos los aspirantes medidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Paloma Valencia: la candidata que más crece</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La gran ganadora de la encuesta es, sin duda, Paloma Valencia. En la primera medición obtenía 25,4 %; ahora alcanza 27,9 %, creciendo 2,5 puntos porcentuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese aumento no es menor. En escenarios electorales altamente fragmentados, subir más de dos puntos en tan corto tiempo suele indicar consolidación política, mejor posicionamiento mediático y transferencia efectiva del voto de opinión conservador.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo de la Espriella se mantiene, pero no despega</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El abogado Abelardo de la Espriella pasa de 21,6 % a 21,7 %. En términos estadísticos, prácticamente no hay variación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto revela un fenómeno interesante: De la Espriella tiene una base electoral muy visible mediáticamente, pero hasta ahora no logra expandirse más allá de ella. Su discurso confrontacional y altamente mediático le permite mantenerse competitivo, pero no crecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema para su candidatura es estratégico: mientras Cepeda conserva el liderazgo y Valencia sigue creciendo, De la Espriella empieza a correr el riesgo de quedarse atrapado en un “tercer lugar permanente”. Y en política presidencial, la percepción de viabilidad es casi tan importante como los votos mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El centro político aparece prácticamente desaparecido</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los números de Claudia López y Sergio Fajardo son quizá los más preocupantes para el llamado centro político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claudia López cae de 3,6 % a 3,1 %, mientras Fajardo baja de 2,9 % a 2,4 %. Ninguno logra romper el umbral simbólico del 5 %, tradicionalmente considerado el mínimo para aspirar a protagonizar una campaña competitiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lectura es contundente: el electorado colombiano parece haberse desplazado hacia posiciones más emocionales y polarizadas, reduciendo el espacio para discursos moderados o conciliadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La narrativa del “centro racional” que tuvo fuerza en elecciones anteriores hoy parece desconectada de un país marcado por la confrontación ideológica, la inseguridad y el desgaste institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Roy Barreras y los demás: candidaturas testimoniales</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El desplome de Roy Barreras también es significativo. Pasó de 0,7 % a 0,3 %, una caída que evidencia enormes dificultades para consolidar una opción propia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, nombres como Miguel Uribe Londoño, Santiago Botero, Carlos Caicedo, Sondra Macollins y Gustavo Matamoros aparecen con porcentajes marginales que hoy no alteran el panorama electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que realmente está diciendo la encuesta</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de quién sube o baja unas décimas, la encuesta deja tres conclusiones centrales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero, Colombia se encamina hacia una elección altamente polarizada entre izquierda y derecha, con un centro político debilitado y sin narrativa movilizadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segundo, Paloma Valencia emerge como la candidata con crecimiento relativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tercero, aunque Iván Cepeda sigue liderando, su candidatura parece haber entrado en una etapa de consolidación más que de expansión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el camino que falta, podrían darse alianzas que podrían alterar las cosas, aunque no mucho porque las cifras muestran un país dividido en dos grandes corrientes políticas que vuelven a convertir la presidencia en un plebiscito ideológico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta que queda abierta no es solamente quién llegará a la Casa de Nariño, sino qué tan profunda será la fractura política y social que dejará esta campaña presidencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-pone-a-ivan-cepeda-y-paloma-valencia-en-segunda-vuelta/">Nota recomendada: Encuesta de la Fundación Génesis Crea pone a Iván Cepeda y Paloma Valencia en segunda vuelta</a></strong></p>



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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
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        <pubDate>Fri, 22 May 2026 18:35:15 +0000</pubDate>
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        <title>Nueva encuesta: Cepeda lidera; Paloma y De la Espriella disputan el pase a segunda vuelta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/nueva-encuesta-cepeda-lidera-paloma-y-de-la-espriella-disputan-el-pase-a-segunda-vuelta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una nueva encuesta de intención de votos para las elecciones presidenciales en primera vuelta, realizada por la Corporación Miguel Maldonado Manjarrez, quien tiene autorización del Consejo Nacional Electoral con la Resolución No 06185 del 30 de julio de 2025, fue dada a conocer en las últimas horas. La encuesta refleja un escenario político altamente polarizado [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Una nueva <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-pone-a-ivan-cepeda-y-paloma-valencia-en-segunda-vuelta/">encuesta</a></strong> de intención de votos para las elecciones presidenciales en primera vuelta, realizada por la Corporación Miguel Maldonado Manjarrez, quien tiene autorización del <strong><a href="https://www.cne.gov.co/">Consejo Nacional Electora</a></strong>l con la Resolución No 06185 del 30 de julio de 2025, fue dada a conocer en las últimas horas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encuesta refleja un escenario político altamente polarizado de cara a las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia. Aunque Iván Cepeda lidera con una amplia ventaja del 35,3%, el verdadero foco del debate político se concentra en la disputa por el segundo y tercer lugar entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, quienes representan dos sectores ideológicos distintos de la derecha colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paloma Valencia, con el 27,5% de intención de voto, demuestra una consolidación importante como figura política tradicional del uribismo y del conservadurismo institucional. Su desempeño evidencia que aún existe una base electoral sólida que busca continuidad en propuestas asociadas con seguridad, autoridad y defensa del modelo económico tradicional. Además, el hecho de que su porcentaje de rechazo (“nunca votaría”) sea del 17%, considerablemente menor que el de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, le otorga una ventaja estratégica. Esto significa que, aunque no sea la candidata favorita de todos, genera menos resistencia entre sectores moderados y podría crecer en una eventual segunda vuelta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, Abelardo de la Espriella alcanza un 20,4%, una cifra significativa para un candidato cuya trayectoria ha estado más vinculada al debate mediático y contestatario, más que a la confrontación de ideas y a la política electoral tradicional. Su crecimiento parece apoyarse en un discurso confrontacional y de oposición fuerte frente a la izquierda. Sin embargo, su principal debilidad está en el nivel de rechazo: el 28% asegura que nunca votaría por él. Esto indica que, aunque posee una base de apoyo considerable, tiene dificultades para ampliar su electorado hacia sectores independientes o moderados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Iván Cepeda es particularmente interesante porque, a pesar de liderar ampliamente la intención de voto con el 35,3%, también encabeza el nivel de rechazo con un 31,5% de personas que afirman que nunca votarían por él, quizás por el lastre que carga al ser el candidato del Pacto Histórico, partido de Gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda parece concentrar el respaldo de sectores progresistas, sindicales y de izquierda que respaldan cambios estructurales en el país, especialmente en temas sociales y de paz. Sin embargo, el alto rechazo demuestra que todavía existe un temor o resistencia importante frente a proyectos políticos asociados a la paz total y los malos resultados que hoy arroja la presidencia de Gustavo Petro en esta materia. Su principal reto será convertir su liderazgo inicial en una mayoría más amplia, capaz de atraer votantes independientes y moderados que podrían definir una eventual segunda vuelta presidencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Continúa Claudia López quien aparece débil en esta medición con apenas un 2,1% de intención de voto. Aunque fue una figura política de gran relevancia durante los últimos años y logró posicionarse como una alternativa de centro y anticorrupción, la encuesta refleja dificultades para recuperar apoyo ciudadano. Su porcentaje de rechazo, aunque relativamente bajo frente a otros candidatos principales, tampoco se traduce en intención efectiva de voto. Esto podría indicar que muchos electores no la consideran una opción prioritaria dentro del panorama actual, posiblemente debido al desgaste político de su gestión en Bogotá o a la pérdida de fuerza del discurso de centro frente a una elección dominada por la polarización ideológica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resto de candidatos presenta cifras marginales que muestran poca capacidad de consolidar una opción competitiva. Sergio Fajardo, Santiago Botero, Miguel Uribe Londoño, Carlos Caicedo, Roy Barreras y Mauricio Lizcano no superan el 2% individualmente, lo que refleja dificultades para conectar con un electorado que parece inclinarse hacia figuras más visibles y polarizantes. Algunos de estos candidatos representan sectores regionales o técnicos, pero aún no logran construir un discurso nacional fuerte. También llama la atención el porcentaje de voto en blanco (5,7%), superior al apoyo de la mayoría de candidatos minoritarios, lo que evidencia un nivel importante de inconformidad o falta de identificación política entre los ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También resulta relevante observar que la encuesta muestra una participación electoral potencialmente alta: más del 88% afirma que votaría o probablemente votaría. Esto indica un ambiente político de fuerte movilización ciudadana, posiblemente motivado por la polarización y la incertidumbre económica y social del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La composición de género de la encuesta —48,7% hombres y 51,3% mujeres— sugiere además un electorado equilibrado, donde las campañas deberán conectar tanto con preocupaciones económicas y de seguridad como con temas sociales y de representación. En este contexto, Paloma Valencia podría beneficiarse de una imagen de liderazgo político institucional, mientras Abelardo de la Espriella mantiene atractivo entre votantes inconformes que buscan figuras más radicales y disruptivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En conclusión, aunque Iván Cepeda lidera actualmente la intención de voto, la verdadera batalla política parece estar ocurriendo entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. Valencia proyecta mayor viabilidad electoral por su menor nivel de rechazo y capacidad de atraer votantes de centro-derecha, mientras De la Espriella representa un fenómeno de opinión fuerte pero más limitado por la polarización que genera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, Cepeda deberá enfrentar el desafío de reducir la resistencia que despierta en amplios sectores del electorado.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="466" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085815/encuesta-1-1024x466.jpg" alt="" class="wp-image-129256" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085815/encuesta-1-1024x466.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085815/encuesta-1-300x137.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085815/encuesta-1-768x349.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085815/encuesta-1-1536x699.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085815/encuesta-1.jpg 1580w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="550" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085913/ficha-2-1024x550.jpg" alt="" class="wp-image-129258" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085913/ficha-2-1024x550.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085913/ficha-2-300x161.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085913/ficha-2-768x413.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085913/ficha-2.jpg 1189w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="574" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085931/encuesta-3-1-1024x574.jpg" alt="" class="wp-image-129259" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085931/encuesta-3-1-1024x574.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085931/encuesta-3-1-300x168.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085931/encuesta-3-1-768x430.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085931/encuesta-3-1.jpg 1196w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="568" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085948/encuesta-4-1024x568.jpg" alt="" class="wp-image-129260" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085948/encuesta-4-1024x568.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085948/encuesta-4-300x166.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085948/encuesta-4-768x426.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18085948/encuesta-4.jpg 1192w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="581" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090002/encuesta-5-1024x581.jpg" alt="" class="wp-image-129261" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090002/encuesta-5-1024x581.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090002/encuesta-5-300x170.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090002/encuesta-5-768x436.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090002/encuesta-5.jpg 1187w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="581" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090024/encuesta-6-1024x581.jpg" alt="" class="wp-image-129262" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090024/encuesta-6-1024x581.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090024/encuesta-6-300x170.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090024/encuesta-6-768x436.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090024/encuesta-6.jpg 1183w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>





<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="580" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090042/encuesta-7-1024x580.jpg" alt="" class="wp-image-129263" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090042/encuesta-7-1024x580.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090042/encuesta-7-300x170.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090042/encuesta-7-768x435.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18090042/encuesta-7.jpg 1189w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129254</guid>
        <pubDate>Mon, 18 May 2026 14:01:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Nueva encuesta: Cepeda lidera; Paloma y De la Espriella disputan el pase a segunda vuelta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Encuesta de la Fundación Génesis Crea pone a Iván Cepeda y Paloma Valencia en segunda vuelta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-pone-a-ivan-cepeda-y-paloma-valencia-en-segunda-vuelta/</link>
        <description><![CDATA[<p>La más reciente encuesta de la Fundación pone a Iván Cepeda y a Paloma Valencia en la segunda vuelta. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La más reciente encuesta de la <strong>Fundación Génesis Crea</strong>, autorizada por el <strong><a href="https://www.cne.gov.co/">Consejo Nacional Electoral </a></strong>mediante la <strong>Resolución 02524 de 2025</strong>, no solo confirma el liderazgo d<strong>e Iván Cepeda con 35,1 %</strong> en intención de voto, sino que instala a <strong>Paloma Valencia en un segundo lugar con 25,4 %</strong>, desplazando al mediático abogado<strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/atlasintel-la-revista-semana-y-las-elecciones/"> Abelardo de la Espriella </a>al tercer puesto con 21,6 %.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de los números, el dato verdaderamente relevante es la tendencia política que empieza a consolidarse, según la encuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante meses, buena parte del debate público asumió que la derecha colombiana terminaría aglutinándose alrededor de figuras disruptivas y de fuerte presencia mediática como De la Espriella. Sin embargo, la encuesta revela otra realidad: el electorado parece estar inclinándose por una candidatura más estructurada ideológicamente, con experiencia parlamentaria y capacidad de articulación política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paloma Valencia ha logrado algo que parecía improbable en un escenario altamente fragmentado: convertirse en el punto de convergencia del voto conservador, uribista y de centroderecha. Su crecimiento no responde únicamente a la fidelidad de una base ideológica tradicional, sino también al desgaste de candidaturas construidas más sobre la confrontación emocional que sobre propuestas de gobierno viables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fenómeno tiene varias explicaciones. La primera es que Valencia ha entendido mejor que nadie que las elecciones de 2026 no se ganarán únicamente apelando al rechazo del petrismo. Mientras otros candidatos han centrado su discurso en la indignación permanente, ella ha comenzado a posicionarse como una dirigente con capacidad de gobernar, de debatir temas económicos y de ofrecer estabilidad institucional en medio de la incertidumbre nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda explicación está relacionada con el perfil del propio electorado. El estudio, realizado sobre 4.352 encuestas en 134 municipios del país y ponderado con criterios técnicos de sexo, edad, región y participación electoral, muestra una muestra de las principales regiones político-electorales. En ese contexto, el crecimiento de Valencia no puede reducirse a un fenómeno de redes sociales ni a una burbuja mediática. Hay un movimiento territorial real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, Abelardo de la Espriella parece enfrentar el límite natural de las candidaturas construidas desde la polarización extrema. Su discurso vehemente y confrontacional le permitió crecer rápidamente en notoriedad, pero no necesariamente traducir esa visibilidad en confianza mayoritaria. El salto entre ser un personaje mediático y convertirse en presidenciable competitivo es mucho más complejo de lo que suele creerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encuesta evidencia precisamente ese techo. Aunque un 21,6 % sigue siendo una cifra considerable, quedar fuera de la segunda vuelta en esta etapa inicial representa un golpe político importante para una candidatura que aspiraba a monopolizar el voto de oposición. Más aún cuando quien lo supera no es una outsider, sino una dirigente con trayectoria institucional, disciplina política y respaldo partidista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En contraste, el panorama para las figuras de centro resulta desolador. <strong>Claudia López apenas alcanza el 3,6 %, Sergio Fajardo un 2,9 % y Roy Barreras un marginal 0,7 %.</strong> El centro político, que durante años se presentó como alternativa a la polarización, parece haberse desdibujado frente a una contienda cada vez más marcada por bloques ideológicos definidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda, por su parte, capitaliza claramente el voto de continuidad del actual gobierno y de los sectores progresistas. Su 35,1 % lo convierte en el gran favorito para llegar a segunda vuelta, especialmente ante la dispersión de sus adversarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí radica precisamente la importancia estratégica del crecimiento de Paloma Valencia. A diferencia de otros aspirantes, tiene la capacidad de dialogar tanto con el uribismo duro como con sectores empresariales, conservadores moderados e incluso votantes independientes preocupados por la seguridad y la economía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Falta camino por recorrer y las campañas presidenciales colombianas han demostrado ser impredecibles. Pero las encuestas empiezan a revelar algo más profundo que una simple fotografía del momento: están mostrando qué tipo de liderazgo busca el país para el próximo ciclo político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hoy, según los números de la Fundación Génesis Crea, indudablemente habrá una segunda vuelta, y esta sería disputada por Paloma Valencia e Iván Cepeda.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="578" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-1024x578.jpg" alt="" class="wp-image-129046" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-1024x578.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-768x433.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-1536x867.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta.jpg 1912w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="824" height="462" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151043/HIR0r2TWgAE8ZYl.jpg" alt="" class="wp-image-129041" style="aspect-ratio:1.783562045221468;width:571px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151043/HIR0r2TWgAE8ZYl.jpg 824w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151043/HIR0r2TWgAE8ZYl-300x168.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151043/HIR0r2TWgAE8ZYl-768x431.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 824px) 100vw, 824px" /></figure>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-129044" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="813" height="459" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151139/HIR0r2VXcAAsSlb.jpg" alt="" class="wp-image-129045" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151139/HIR0r2VXcAAsSlb.jpg 813w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151139/HIR0r2VXcAAsSlb-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151139/HIR0r2VXcAAsSlb-768x434.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 813px) 100vw, 813px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="/Users/Hp%20Elitebook/Downloads/Encuenta%20Presidencial.pdf">Descargue aquí la encuesta completa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="/Users/Hp%20Elitebook/Downloads/(17676)%20RESOLUCI%C3%93N%2002524-2025%20FUNDACI%C3%93N%20GENESIS%20CREA%20FIRMADO.pdf">Fundación Génesis Crea </a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129033</guid>
        <pubDate>Thu, 14 May 2026 19:58:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14145505/Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Entradas-2026-05-14T145402.271.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Encuesta de la Fundación Génesis Crea pone a Iván Cepeda y Paloma Valencia en segunda vuelta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Si Cepeda no seduce a la clase media, la izquierda pierde la presidencia de la República</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/si-cepeda-no-seduce-a-la-clase-media-la-izquierda-pierde-la-presidencia-de-la-republica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con 35% de intención de voto, sin el apoyo de la clase media, la presidencia para Iván Cepeda resulta una quimera. Porque en un país indolente con las víctimas del conflicto armado, los ciudadanos votan sin pesares: con la mano puesta en el bolsillo, no en el corazón.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-2b427a06d4a2aa700695c5dd3dd13874 wp-block-paragraph"><em><strong>“Ser de clase media es querer ascender individualmente”: </strong></em>Antonio Gómez Villar, filósofo español. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese cuento de que toca conquistar al centro puede ser un sofisma: la falacia de distracción. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro día la portera me dijo: —<em>&#8220;Usted es de los poquitos en este edificio que habla bien de Petro&#8221;.</em> La frase me dio mucho qué pensar, porque sé cómo piensan esos otros residentes y cuáles son sus preocupaciones reales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Más de 17 millones de colombianos pertenecen a eso que llaman la clase media, aquella franja de la población ubicada por lo general en los estratos 3 y 4: Hogares que sumando el ingreso <em>per cápita</em> (por persona), ganan hasta $4.835.315 al mes, según el Dane.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes devengan más de $5 millones de pesos mensuales pueden considerarse clase alta. Por debajo están la clase baja (con ingresos inferiores a $420.676) y la clase vulnerable (con ingresos por debajo de $781.000), de acuerdo con la clasificación que hace la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Portafolio, <a href="https://www.portafolio.co/economia/regiones/estratos-y-clases-sociales-en-colombia-que-son-y-en-que-se-diferencian-642683">“en 2024, <strong>el 34,4% de la población en Colombia se ubicó en la clase media</strong></a>, lo que corresponde a cerca de 17,7 millones de personas en un país con una población aproximada de 51,5 millones”. &nbsp;Diecisiete millones de almas representan un caudal atractivo para ganar una elección presidencial, sí, pero el asunto es cómo seducir a una población que anhela continuar en ascenso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el 35% de intención de voto que le otorgan las encuestas a Iván Cepeda —una cifra bastante alejada de la mitad más uno para ganar en primera vuelta—, esa clase media puede ser hoy el mayor obstáculo para la izquierda o, al mismo tiempo, representar una oportunidad para buscar dentro de ella los votos que le faltan al Pacto Histórico para siquiera soñar con renovar por otros cuatro años su contrato con la Casa de Nariño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La clase media son una especie de <em>Ninis</em>: Ni pobres, ni ricos, pero con la ambición lícita de saltar hacia el siguiente estrato (no descender en todo caso). En ese orden de ideas, de manera consciente o inconsciente, podría estar evaluando cuál es ese candidato o programa de gobierno que no se interpone en su lógica aspiracional. Porque la clase media quiere algo más que el pan que reclaman los pobres.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes se mueven en esa franja, no piensan en términos de derecha, izquierda o centro. Una encuesta callejera sería suficiente para determinar que el ciudadano común no comprende el significado de esas palabras desde una perspectiva ideológica, como no sea asociándolas a un rostro. El colombiano corriente entiende la política en términos de amores y odios, porque eso han implantado en su mente los propios políticos. Por eso, ningún argumento por fuera de esos dos sentimientos convencerá a un convencido de lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La clase media piensa en términos monetarios; es decir, en quién sería la persona que mejor les cuide el bolsillo o, dicho de otra forma, quién tiene el remedio menos perjudicial para los privilegios conquistados. Así es como la gente —más pragmática que los políticos— entiende una campaña presidencial. ¿¡Para qué buscarle la quinta pata al gato!?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, las personas clase media piensan en asegurar su discreto tren de vida —los ingresos suficientes para cubrir ciertas comodidades, léase calidad de vida—: propiedades, colegio medianamente bueno para los hijos, recreación y una vida social activa, viajes y, muy importante, contar con empleada doméstica del estrato 1 y 2 (o al menos con <em>la señora de por días</em>, así las llaman), que en eso la clase media se parece a la clase alta, con marcadas diferencias, claro está.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La clase media colombiana goza de ciertos privilegios pero desea más, y en virtud de ello son personas con una conciencia social más teórica que auténtica. <em><a href="https://elpais.com/ideas/2026-03-27/antonio-gomez-villar-filosofo-ser-de-clase-media-es-querer-ascender-individualmente.html">&#8220;No tiene conciencia de clase, tiene conciencia de estatus&#8221;</a></em>, dice el filósofo español Antonio Gómez Villar. A mi modo de ver, les puede sonar muy bonito el discurso sobre la justicia social, pero a la hora aplicarlo se muestran reticentes a <em>meterse la mano al dril</em>, precisamente por su condición de <em>Ninis</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero está su confort, ganado a pulso, con sacrificio y deudas en los bancos -nadie dice lo contrario-, que las necesidades ajenas. Al fin de cuentas, el capitalismo y el poder adquisitivo se rigen bajó la misma lógica: la del sálvese quien pueda. Es una mirada bastante egoísta en un mundo cercado por la miseria, pero es lo que hay. Por supuesto, los <em>Ninis</em> no tienen la culpa de los millones de desarrapados que pueblan la Tierra. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Estrato versus sensibilidad social</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras la clase alta se protege en su hermética burbuja, viviendo a sus anchas y sin afugias, la clase media considera la paz como algo importante más no urgente, porque la guerra no está en sus narices, ni la pobreza respirándoles en la nuca. Lo que ocurre en los territorios apenas les alcanza para santiguarse a la hora del noticiero, porque luego viene la telenovela y el <em>reality show</em> qué son los más efectivos anestésicos contra la realidad nacional, tan cruda y dura pero siempre ajena, distante. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son los pobres (los estratos 1 y 2 o clase obrera que llaman), los que ponen sus esperanzas en el progresismo, en que un día alguien los sacará de pobres como prometía la propaganda de cierta lotería. Los ricos, pero sobre todo los superricos colombianos —aquellos a los que Petro quiere imponerles más impuestos sin&nbsp;conseguirlo— tienen dinero de sobra y saben que necesitan muchas vidas para gastarlo,&nbsp;y aun así no están dispuestos a compartir sus tesoros con nadie. Hay pruebas de ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El discurso sobre la redistribución de la riqueza es ese vals que nadie quiere que le toquen. Prefieren poner a salvo su capital en paraísos fiscales, donde cada centavo esté a salvo de gravámenes o cargas impositivas onerosas. &nbsp;Según el diario El País,<a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-07-18/asi-es-como-los-superricos-colombianos-evaden-eluden-y-pagan-menos-impuestos-que-los-pobres.html"> <strong>el 40% de las personas que hacen parte del 0,01 % con más riqueza de Colombia, admitió que evadió impuestos. </strong></a>No entiendo por qué nadie se ha escandalizado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sociedad tan desigual como la colombiana, la falta de sensibilidad social debe verse como un problema grave que profundiza las injusticias. Veámoslo a la luz de las estadísticas reales. Según el Registro Único de Víctimas (RUV), <strong><a href="https://www.defensoria.gov.co/web/guest/-/conmemoraci%C3%B3n-dia-de-las-victimas?redirect=%2F">en Colombia hay más de 10 millones de personas afectadas por el conflicto armado</a></strong>, de las cuales más de 7,8 millones son sujeto de atención y reparación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Colombia fuera un país con conciencia social sobre su tragedia histórica, diez millones de personas y sus familias serían suficientes para elegir a un candidato que ponga la paz como eje central de su plan de gobierno. Pero insisto: la paz no hace parte de la canasta familiar de los colombianos y por eso estamos condenados a la sinrazón de los conflictos no resueltos que continuarán sin nosotros cuando hayamos desalojado este mundo, porque tristemente llegamos a un nivel de polarización tal, que estar a favor de la paz da votos, lo mismo que oponerse a ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿La prueba? &nbsp;Llevamos diez años y tres gobiernos sin que se implemente debidamente lo acordado con las FARC en 2016. Y peor que eso: si la derecha y la extrema derecha ganan la presidencia, (en cabeza de Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella), figuras como el tribunal de la JEP, creado para buscar verdad, justicia y reparación, podrían desaparecer, y podrían truncarse otros avances significativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A tal nivel de inconciencia colectiva hemos llegado, que los propios <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/congreso-no-mostro-compromiso-con-las-victimas/"><strong>congresistas&nbsp;que aprobaron la <em>Ley de Víctimas y Restitución de tierras</em> dejaron plantadas a las víctimas el 9 de abril</strong>,</a> día escogido para honrar cada año su memoria. Cuando un país pierde el rubor y la vergüenza, ¡qué importa lo demás! A veces pienso que si esta nación se mueve es por osmosis, por una fuerza superior distinta a la humana, porque hace rato se perdió toda voluntad política que permita enderezar nuestro destino común. Y no habrá redención, sin una clase política dispuesta a construir un legado que perdure en el tiempo. Que distinto sería si en 50 años alguien pudiera hablar algo bueno, aunque sea una sola cosa, de alguno de los políticos de hoy. Es pedir demasiado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda, doblemente víctima del conflicto colombiano —luego de que asesinaron a su padre en 1994, él huyó por su vida a otro continente— tiene la conciencia social del país perseguido y despojado, pero esa no es una carta suficiente en una nación donde el dinero se ha impuesto sobre la sangre derramada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por encima de la paz, e incluso de la seguridad, el colombiano promedio vota con la mano puesta en el bolsillo, no en el corazón. Y la clase media tiene claro que los empresarios (clase alta) generan el empleo que da estabilidad a sus familias, pero no ha entendido que hay una población trabajadora —clase baja y clase media— que está ayudando a generar esa riqueza, que está bien pero mal distribuida. Porque de la clase media hacia abajo todos son clase trabajadora o asalariada, sin importar qué tantos ingresos tengan unos y otros según las odiosas etiquetas de la estratificación socioeconómica. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El candidato que sea capaz de seducir a esa clase media con un discurso que reconcilie lo económico con lo social —es decir, que tenga la virtud de reconciliar a pobres y ricos, a empresarios y clase trabajadora—, podría inclinar la balanza a su favor de aquí a las elecciones del 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaría tener la certeza de que un político y filósofo como Iván Cepeda puede ser esa persona. Pero veo a la izquierda muy triunfalista, alérgica a la autocrítica y demasiado confiada en su liderazgo en las encuestas. En la siguiente columna me referiré a los pecados que podrían arruinar a fiesta.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127753</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 12:36:19 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12071831/ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CLASE-MEDIA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Si Cepeda no seduce a la clase media, la izquierda pierde la presidencia de la República]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Análisis de las elecciones legislativas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/analisis-de-las-elecciones-legislativas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Proyecciones y posibilidades para la primera vuelta presidencial</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Como toda jornada electoral, las urnas ofrecieron claridad donde había especulación. Hoy sabemos que la izquierda es la primera fuerza, pero con síntomas de desgaste. La derecha celebra un repunte que fue más disciplina que epopeya. El centro naufragó en su propia fragmentación. De la Espriella vive en un limbo que ningún analista honesto puede resolver.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las cifras</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://resultados.registraduria.gov.co/">Con el preconteo del 99,14% de las </a><a href="https://resultados.registraduria.gov.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">mesas</a>, el Senado quedó configurado de la siguiente manera: </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pacto Histórico: 4.402.601</p>



<p class="wp-block-paragraph">Centro Democrático: 3.020.459</p>



<p class="wp-block-paragraph">Partido Liberal: 2.268.658</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alianza por Colombia: 1.899.096</p>



<p class="wp-block-paragraph">Partido Conservador: 1.859.493</p>



<p class="wp-block-paragraph">La U: 1.560.593</p>



<p class="wp-block-paragraph">CR-Alma: 1.244.811</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora Colombia: 896.527</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salvación Nacional: 698.074</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/resultados-elecciones-8-de-marzo-2026-boletines-y-ganadores-de-consultas-senado-y-camara/">Las consultas interpartidistas dejaron </a><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/resultados-elecciones-8-de-marzo-2026-boletines-y-ganadores-de-consultas-senado-y-camara/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">huella</a>. La Gran Consulta por Colombia movilizó 5.842.145 votantes. Paloma Valencia obtuvo 3.225.482, el 55,2% del total. La Consulta de las Soluciones reunió apenas 617.998 personas. Claudia López ganó con 574.025, el 92,9% de un universo pequeño. La consulta del Frente por la Vida congregó 482.465 votantes: Roy Barreras se impuso con 255.912 —el 53,1% de un universo todavía más reducido que el de López—. La Consulta del Pacto Histórico, celebrada en noviembre de 2025, convocó 2.715.212 votantes: Iván Cepeda se impuso con 1.522.347.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La derecha: disciplina de voto, no terremoto</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera conclusión es que la Gran Consulta no implica una movilización extraordinaria del uribismo, sino una concentración del voto existente. Los 3.225.482 votos de <strong>Valencia superan en cerca de 200 mil a los 3.020.459 que obtuvo el Centro Democrático en el Senado</strong>. No hubo crecimiento orgánico masivo: hubo disciplina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso no es un elogio menor. En 2022, Federico Gutiérrez ganó su consulta con 2.161.686 votos y luego obtuvo 5.058.010 en primera vuelta. Un factor de crecimiento de 2,34 veces. Ese coeficiente, sin embargo, no es una constante: depende de una campaña sin fracturas internas, de un clima político que movilice en lugar de desanimar y, sobre todo, de que no exista un candidato disputándole el mismo electorado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Valencia replica ese patrón, sobre su base de consulta, el resultado teórico superaría los 7,5 millones. Ese número es probablemente alto para la realidad del 2026: la derecha es más grande que la de 2022, pero está más fragmentada gracias a la disputa con Abelardo De la Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un rango honesto para Valencia, en primera vuelta, estará entre 4,8 y 5,5 millones</strong>. Su piso lo establecerán los partidos que gravitarán en torno a ella: los 2,98 millones del Centro Democrático, más una parte de los 1,86 millones del Conservador y los 1,24 millones de CR-Alma. Su techo lo fija De la Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La izquierda: de la mística a la maquinaria</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Pacto Histórico pasó de 2.692.999 votos en el Senado (2022) a 4.402.601</strong>. El crecimiento es palpable. Sin embargo, hay un número que lo opaca: en 2022, la consulta de Petro reunió 4.495.831 votos; en 2025, la de Cepeda reunió 1.522.347. Una caída del 66% en participación de consulta es una señal más elocuente del ciclo electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuánto puede crecer Cepeda en primera vuelta?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2022, Petro multiplicó por 1,9 el voto de su consulta (4,49 millones → 8,52 millones). Aplicar ese mismo factor a la consulta de Cepeda daría apenas 2,9 millones, un resultado desmentido ayer en las elecciones legislativas: el Pacto obtuvo 4,4 millones, tres veces más que esa proyección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La razón es simple: la consulta del Pacto de 2025, celebrada cinco meses antes con reglas de participación más restrictivas: fue un termómetro de militancia activa, no de electorado real. Por esa razón, el piso más honesto para proyectar a Cepeda no es su consulta sino los votos al Senado del Pacto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aplicando el factor 1,9 sobre los 4,40 millones, <strong>se obtiene un resultado teórico para Cepeda de 8,36 millones</strong>, <strong>que se ajusta hacia abajo —entre 7,5 y 8,2 millones</strong>— para incorporar el desgaste de pertenecer al partido del gobierno. Como cualquier factor histórico, 1,9 es una referencia, no una garantía. El 2022 tuvo características que no se repitieron en el 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al anterior análisis se agrega que las encuestas de intención de voto lo confirman como favorito: la Gran Encuesta de febrero le asignaba el 34%, e Invamer lo ubica en el rango del 31–37%. Pero una cosa es ser favorito en encuesta y otra convertir esa intención en votos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El centro: la tragedia en números</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2022, la consulta de la Coalición Centro Esperanza reunió 2.159.465 votantes. En 2026, la Consulta de las Soluciones apenas alcanzó 617.998. <strong>El centro atrajo menos de una tercera parte de lo que movilizó hace cuatro años</strong>. Ese colapso de participación no es un accidente: es el síntoma de un electorado que ha optado masivamente por la polarización, dejando al centro sin el oxígeno para ser fuerza de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El triunfo de Claudia López es contundente en términos internos, pero irrelevante en términos de volumen electoral. La Alianza por Colombia obtuvo 1.899.096 de votos en el Senado, pero ese universo no le pertenece íntegramente: es una coalición con sectores que no migrarán a su candidatura presidencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sergio Fajardo suma al problema: sin consulta y sin estructura partidaria, depende de su capital y de la fatiga con la polarización, el mismo recurso del que depende López. Dos candidatos y un mismo electorado. López puede llegar a recibir entre 0,8 y 1,2 millones; Fajardo, entre 0,7 y 1,0 millones. La suma de los dos suman no supera los 2,2 millones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roy Barreras completa el cuadro con una variable adicional de fragilidad. Su consulta obtuvo 482.465 votos —menos que la de López—, y los 255.912 que lo eligieron apenas superaron a un Quintero sin partido ni recursos. Los 900 mil votos de Ahora Colombia en el Senado, son votos de partido, no de adhesión personal. Barreras, además, compite en el mismo segmento progresista que Cepeda, un terreno donde llegó tarde y cojeando. Los tres —López, Fajardo, Barreras— serán agentes decisivos en la segunda vuelta, pero espectadores de la primera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De la Espriella: la variable que los datos estructurales no pueden resolver</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí el análisis responsable exige honestidad metodológica. Si uno proyecta desde la votación de Salvación Nacional en el Senado —cerca de 700 mil votos—, De la Espriella llega a la primera vuelta como un candidato menor —entre&nbsp;1,2 y 1,8 millones—. Esa lectura tiene coherencia interna: los partidos cuentan, pero las estructuras y las maquinarias consiguen votos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay un problema:&nbsp;Rodolfo Hernández en 2022.​</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hernández tenía un partido casi inexistente, sin estructura nacional. Era un candidato de voto de opinión. Aun así, obtuvo&nbsp;5.953.209 votos&nbsp;en primera vuelta, el 28,15% del total. El voto antisistema en Colombia existe como fenómeno estructural —no solo como accidente— y busca un vehículo en cada ciclo electoral. En 2026, las encuestas le asignaban a De la Espriella entre el 18 y el 28% de intención de voto. AtlasIntel lo ubicó liderando en enero con el 28%, por encima de Cepeda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es probable que las elecciones legislativas no hayan destruido a De la Espriella, pero sí lo redimensionaron. Valencia ganó la Gran Consulta con más de 3 millones de votos, <strong>arrebatándole el argumento de ser “el único capaz de derrotar a la izquierda”</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El rango honesto para De la Espriella está entre&nbsp;2,5 y 4,0 millones: demasiado alto para ignorarlo, demasiado incierto para precisarlo. Es la variable que más puede alterar la narrativa de la primera vuelta si logra transformar las encuestas en votos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segunda vuelta: el mismo forcejeo del Plebiscito del 2016 &nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El escenario más probable es de Cepeda vs. Valencia, pero la amplitud del rango de Abelardo obliga a tener sobre la mesa también el enfrentamiento Cepeda vs. De la Espriella. La encuesta de Invamer de diciembre de 2025 modeló ese escenario, dándole ventaja a De la Espriella de 9,3 puntos. <strong>¿Esa ventaja persiste después de la consolidación de Valencia como candidata de derecha?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En este escenario el Partido Liberal merece más que una nota al pie página. Sus 2,27 millones de votos serán valiosos en la segunda vuelta. También serán los más esquivos. La fractura entre la facción de Gaviria y el sector a favor del gobierno, impide que ese caudal se vaya en bloque para un candidato. Se moverá por fragmentos regionales, con lógicas de negociación local que ninguna encuesta nacional puede capturar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La analogía del plebiscito no es retórica: es estructural. En octubre de 2016, el país votó en bloque por dos orillas sin que una tercera fuerza tuviera masa electoral para ofrecer una alternativa real. La diferencia entre el Sí y el No fue de 53.894 votos sobre más de doce millones de sufragios válidos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2026, el mapa recuerda ese esquema: dos candidatos con una base fija y consolidada, y un bloque centrista —López, Fajardo, Barreras— sin ninguna posibilidad. Quien seduzca al Centro, se irá a la Casa de Nariño. Valencia y Cepeda se disputarán los votos anti-polarización, que será el más codiciado y el menos predecible. Al presidente lo elegirán los votantes, pero a los candidatos inclinan sus cabezas ante las maquinarias. Al menos eso susurran las cifras.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126685</guid>
        <pubDate>Mon, 09 Mar 2026 17:18:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/09123725/elecciones2-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Análisis de las elecciones legislativas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿A cuál de los presidenciables beneficia la intromisión de EE.UU. en Venezuela?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/a-cual-de-los-presidenciables-beneficia-la-intromision-de-ee-uu-en-venezuela/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los candidatos presidenciales están opinando en caliente, con poco conocimiento de los asuntos geopolíticos, y algunos ya están dando muestras de desespero en las redes sociales. En campaña los votos importan más que la suerte de los venezolanos. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Los tres candidatos presidenciales que ocupan los primeros lugares en las encuestas: Sergio Fajardo, Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">De cara a las elecciones de mayo de 2026, lo que está pasando en Venezuela, un país que hoy sigue órdenes de Estados Unidos, tras la captura de su presidente Nicolás Maduro, deja en una posición complicada a los candidatos presidenciales de Colombia y sitúa a la campaña misma en una especie de limbo, al menos hasta que conozcamos el desenlace de la cumbre Petro-Trump, la primera semana de febrero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En principio, la derecha levantó el trofeo tras el ataque del ejército estadounidense en suelo caraqueño, pero cuando se supo que el régimen chavista no cayó, aparecieron las caras largas y el mundo quedó en desconcierto.&nbsp; Vestidos y alborotados, la fiesta se apagó y todos volvieron a sus quehaceres, a esperar con resignación -vaya uno a saber por cuánto tiempo- hasta que la cosa realmente cambie en Venezuela y la democracia plena regrese, que es lo deseable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este mar de confusiones y suspensos, la pregunta obvia sería: ¿quién, si la derecha, el centro o la izquierda,&nbsp;capitalizará mejor el caso Venezuela? Pues la respuesta no depende de lo que estén pensando con el corazón o con el deseo los partidos políticos en disputa, sino de los desarrollos que tengan los acontecimientos durante los próximos días y semanas, porque lo que estamos viendo es a un Donald Trump en piñata: lleno de sorpresas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy seguramente ya alguna encuestadora debe estarles preguntando a los colombianos si están o no de acuerdo con la intromisión de Estados Unidos en Venezuela y la respuesta a ese interrogante aportará luces para determinar, al menos, de qué lado está el segmento más amplio de la población. La respuesta dependerá también&nbsp;de si la pregunta se formula con o sin sesgo. No es lo mismo preguntarle a la gente si está de acuerdo con que enjuicien al dictador Nicolás Maduro, que preguntarle si respalda la invasión militar de Estados Unidos a Venezuela. No es lo mismo y los encuestadores lo saben.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sería interesante formular ambas preguntas para saber qué tanto cambia la percepción de los ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a los y las presidenciables, lo que un asesor ecuánime debería recomendarles es cautela y un té de agüita de hierbas para los nervios antes de salir a vociferar cualquier cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los candidatos deberían concentrarse en sus correrías más que en sus trinos, porque ahí corren el riesgo de decir vainas que luego tengan que tragarse, aunque se ahorren las disculpas. Las redes sociales pasan factura al instaste, y la suma de un meme con el otro se traduce en descrédito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veámoslo con un ejemplo: Vicky Dávila, mujer casos de la vida real, objeto de burlas casi que a diario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La candidata ha venido repitiendo como mantra la misma frase: <em>“Trump, haz lo tuyo” </em>(aunque yo, con esta medio sordera, entendí <em>“Trump, hazlo tuyo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Vicky Dávila celebró la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Maduro, pero luego en redes sociales salió a decir: <em>“Presidente Trump, una intervención militar en Colombia como en Venezuela nos pondría en riesgo de que el neocomunismo, hoy encarnado en Iván Cepeda, gane las elecciones presidenciales, porque se victimizarían y despertarían el nacionalismo”.</em> Y más adelante, en el mismo video, contradiciéndose respecto de lo que hizo el gringo en Venezuela, dijo<em>: “… de ningún modo es aceptable que se viole por parte de Estados Unidos o de cualquier otro país la integralidad territorial de Colombia y la soberanía”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/01/07/vicky-davila-acuso-a-petro-de-convocar-marchas-para-iniciar-su-plan-de-perpetuarse-en-el-poder-ha-llamado-a-la-calle-de-nuevo-a-los-revoltosos">según recoge Infobae,</a> acusó a Petro de convocar marchas para iniciar su plan de perpetuarse en el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Al fin qué, el peligro es Cepeda o Petro? Si Petro inició un plan para perpetuarse en el poder: ¿Sí invasión o no invasión? Ella, por supuesto, no contaba con la llamada de Trump a Petro para invitarlo a dialogar, y rapidito le dio la vuelta al  discurso. Ya volveremos con ella. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre tanto, Álvaro Uribe volvió a revivir el fantasma de <em>“nos volveremos Venezuela”</em>, usando por enésima vez&nbsp;el cuento trasnochado del tal <em>Castrochavismo, </em>con un Fidel Castro y un Hugo Chávez que permanecen varios metros bajo tierra en Cuba y Venezuela. Y para que se note lo ridículo de ese tipo de consignas, diré que como Petro y Trump sigan de compinches, nos volveremos Estados Unidos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A María Isabel Rueda, que en entrevista para El Tiempo le preguntó si Estados Unidos podría hacer en Colombia lo que en Venezuela, el expresidente Uribe le contestó<strong>.<a href="https://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/ee-uu-podria-hacer-en-colombia-lo-que-en-venezuela-las-circunstancias-se-van-pareciendo-con-el-gobierno-petro-alvaro-uribe-3522379"><em>“Las circunstancias se van pareciendo con el gobierno Petro”</em></a></strong><em><a href="https://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/ee-uu-podria-hacer-en-colombia-lo-que-en-venezuela-las-circunstancias-se-van-pareciendo-con-el-gobierno-petro-alvaro-uribe-3522379">.</a> </em>A Noticias Caracol le respondió: <a href="https://www.pulzo.com/nacion/alvaro-uribe-dice-que-colombia-pareciendo-venezuela-PP4983260"><em><strong>“Colombia es casi una foto de Venezuela”.</strong></em> </a>&nbsp;(El casi no se vale decía mi sabia abuelita). En tanto que <a href="https://www.elespectador.com/politica/alvaro-uribe-hablo-sobre-las-amenazas-del-presidente-donald-trump-a-colombia-y-sobre-la-invasion-en-venezuela-noticias-hoy">a <strong>El Espectador </strong>le dijo:</a> <em>“Cuando un país no controla su criminalidad, terceros países reaccionan”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">A los políticos colombianos no les importan los venezolanos, ni siquiera a Donald Trump, que en Venezuela ve barriles de petróleo, no seres humanos.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo concreto: Venezuela vuelve a ser el balón que unos y otros se lanzan en busca de réditos políticos, lo que se está volviendo una jugada torpe por dos razones: porque no nos volvimos Venezuela en cuatro años y porque, al menos hasta el momento de escribir estas líneas, Estados Unidos se abraza con el régimen chavista y hace negocios con él. Seamos honestos, a los políticos colombianos no les importan los venezolanos, ni siquiera a Donald Trump, que en Venezuela ve barriles de petróleo y <em>business</em>, no seres humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que al uribismo, le toca reescribir su viejo cuento del lobo feroz porque, como se dice vulgar y coloquialmente, <em>al perro no lo capan dos veces</em>. La gente está ya curada de espantos. Y cuando eso pasa, cualquier nuevo relato adobado con <em>más de lo mismo</em> pierde fuerza. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que queda claro, volviendo a las desesperadas declaraciones de Vicky Dávila, es que ella no tiene ningún plan de gobierno para los colombianos (aporreada en las encuestas, sus posibilidades de ser la presidenta se diluyeron hace rato), y el único recurso que le queda es satanizar a la izquierda, y lo hará hasta el final, cuando seguramente ya habrá quedado descartada como presidenciable, y quizás guarde la esperanza de ser <em>ministeriable</em>, repitiendo el descalabro de María Fernanda Cabal, la otra candidata ultraderechista que, al fracasar en los sondeos del Centro Democrático, tuvo que claudicar con pena y sin gloria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En últimas, el problema de campañas como la de Vicky Dávila es no tener asesores competentes que actúen desde la racionalidad y sean capaces de decirles a sus candidatos que cuenten hasta diez antes de dejarse arrastrar por sus impulsos, haciendo evidente sus flaquezas en la cosa política. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie, a excepción&nbsp;del propio Donald Trump y su cerebro de anciano malévolo, conoce el plan b, c o z del presidente estadounidense. ¡Nadie! Todo lo que se diga son meras especulaciones al son de los tarros… o sea, producto del ruido mediático. Podemos anticipar, eso sí, que lo que se haga arriba se sentirá con fuerza abajo; es decir, las movidas de Estados Unidos impactarán la campaña presidencial colombiana, con resultados impredecibles, para alegría de unos y desconsuelo de otros. No sabemos si Trump, con sus decisiones —fríamente calculadas en función de los intereses de su país— terminará siendo el jefe de campaña de la izquierda o de la derecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los candidatos están leyendo los titulares, que es lo que hacemos todos, sin conocimiento de cómo funciona el parqués geopolítico, donde –recordemos- se puede ir a la cárcel facilito y facilito salir también de ella, dependiendo de lo que indiquen los dados. Ojalá se entienda el símil. Y ojalá los candidatos sepan quién es, por ahora, el dueño de los dados. (Y no estoy hablando de Diosdado Cabello, ¿ok?)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, un candidato presidencial no puede rebajarse a la condición del ciudadano de a píe que opina sobre lo divino y humano y en caliente, porque lo que ese <em>cristiano </em>opine de forma individual al fin de cuentas resulta intrascendente en el juego por el poder. Pero la opinión del político en campaña termina siendo un arma de doble fijo para él, y en ese caso la prudencia del solapado resulta menos contraproducente que la ligereza de aquel o aquella que se levanta con el ánimo alebrestado, pensando <em>esta boca es mía</em>, a ver qué <em>genialidad</em> se le ocurre para marcar en las encuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al margen de eso, la derecha siempre tuvo un plan para gobernar pero nunca un plan para ser oposición, y los congresistas creyeron torpemente que al oponerse a las reformas y celebrarlo en las redes sociales hacían lo correcto.&nbsp;Quizás esas torpezas la lleven a perder también en 2026 las elecciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia es hoy más nacionalista que nunca frente a Trump, y ese sentimiento patriótico afecta el discurso de una derecha colombiana recalcitrante que, hasta el incidente con Venezuela, fue más <em>trumpista </em>que Trump pero hoy, apática, lo observa con desdén. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La invitación que le hizo el presidente Trump al presidente Petro para dialogar de tú a tú en la Casa Blanca, abre un nuevo episodio&nbsp;para las relaciones bilaterales, pero también podrían significar un giro inesperado en la campaña presidencial. Petro tiene, por ahora, el sartén por el mango. La suerte de la izquierda dependerá de cómo juegue sus cartas en el Despacho Oval. ¿Cuál será el as bajo la manga de cada uno? Eso es tema para otra columna.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124412</guid>
        <pubDate>Sun, 11 Jan 2026 12:59:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿A cuál de los presidenciables beneficia la intromisión de EE.UU. en Venezuela?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Consejos exprés para Iván Cepeda que lidera (por ahora) todas las encuestas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/consejos-expres-para-ivan-cepeda-que-lidera-por-ahora-todas-las-encuestas/</link>
        <description><![CDATA[<p>El candidato Iván Cepeda no debería creer en las encuestas, ni siquiera sabiendo que hoy las lidera todas. Por el contrario, debe diseñar una campaña capaz de derribar todos los obstáculos que se le vienen encima. Ningún candidato ha ganado nada.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Esta imagen corresponde a la última encuesta Invamer para Noticias Caracol y Blu Radio.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-9149c0d11b75747bf37905163008ee98 wp-block-paragraph"><strong>Estar de primero o de quinta en una encuesta no significa nada cuando falta medio año para la elección más importante de todas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Vamos a calmarnos todos: izquierda, derecha y el supuesto centro. Las elecciones se ganan en las urnas, no en los sondeos de opinión. La última encuesta Invamer tiene a todo el mundo haciendo cuentas alegres. Se les recuerda que para montar el potro antes hay que ensillarlo. La foto de hoy no será más que un recuerdo  mañana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda está liderando sí, pero la izquierda debe tener los pies sobre la tierra, pensar que <em>de eso tan bueno no dan tanto</em> y no <em>dormirse sobre sus laureles.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que pensar en todo aquello que no dice la encuesta de Invamer, incluyendo esa pregunta novedosa sobre personajes foráneos. Para los colombianos encuestados, Nayib Bukele tiene mejor imagen (51,8%), que Donald Trump (31,0%). Solo este dato ya da mucho para pensar.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="547" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/01072401/ZETA-ENCUESTA-INVAMER-2-1024x547.jpg" alt="" class="wp-image-123030" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/01072401/ZETA-ENCUESTA-INVAMER-2-1024x547.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/01072401/ZETA-ENCUESTA-INVAMER-2-300x160.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/01072401/ZETA-ENCUESTA-INVAMER-2-768x410.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/01072401/ZETA-ENCUESTA-INVAMER-2.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí revela la encuesta es que casi una tercera parte del país tiene hoy alma orgullosa y definidamente zurda, con tendencia a crecer. Y en el peor de los escenarios,&nbsp;la izquierda colombiana se consolida como opción real de&nbsp;poder para esta nueva elección o para futuras elecciones, lo que significa que ha resucitado después de que la quisieron borrar del mapa mediante el exterminio de sus líderes. Esa es, digamos, la buena noticia para la izquierda. Y de ella, solo de ella, dependerá si capitaliza o no el buen momento político que atraviesa, sin triunfalismos anticipados.&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es temprano para cantar victoria. Faltan seis meses para la elección y eso, en una carrera presidencial, son años luz. Después de&nbsp;cantar&nbsp;villancicos y atiborrarse de buñuelos y natilla, todo vuelve a empezar. Faltan los escándalos y la guerra sucia, armas harto conocidas para influir en la opinión de la gente y en la decisión final del elector. Además, faltan los debates donde se sabrá quién es quién, quién <em>se traga vivo</em> a quién.</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un equipo de asesores visionarios debe ser capaz de anticipar los posibles escenarios en que sus enemigos atacarán a Cepeda, posicionándolo como el representante de una guerrilla que ya no existe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ojo al concepto de marketing electoral de “cuarto de guerra”. Es el equipo central que planifica y ejecuta la estrategia de una campaña para ganar la elección. Coordina acciones, establece objetivos y toma decisiones basadas en información y análisis, a partir de herramientas que monitorean la opinión pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La izquierda debe jugar un rol ofensivo, ya no defensivo. Sus enemigos ya están regando el cuento del neocomunismo. La derecha es buena exportando términos, aunque ni siquiera los entienda. Sin embargo, se les recuerda que un neocomunista, Gustavo Petro, tiene hoy la economía creciendo al 3,6%, algo que parecía impensable, y con el desempleo a la baja y en un dígito (8,2%).</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El escenario más realista es lo que está pasando en Chile, donde la derecha toda se junta para cerrarle el paso el proyecto progresista. Si ese fenómeno no se estudia hoy, no habrá nada qué hacer mañana, salvo lamentar haber desatendido las señales. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, y quien lidera en la encuesta de Invamer con el 31,9%, debe mejorar su esquema de seguridad, especialmente lo relativo a su presencia en plaza pública. Los antecedentes en esta campaña hacen pensar lo peor. Pero también debe trabajar en su propia imagen con miras a conquistar el voto indeciso, que lo convierta en opción real de triunfo. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Del candidato se espera un programa de gobierno de alcance progresista para que en enero, cuando volvamos en sí, tras los estragos de las fiestas de fin de año, sepamos qué es lo que nos propone para un mejor país durante el siguiente cuatrienio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Está bien que proponga bajarse el sueldo como presidente, y así con el salario de los ministros, pero los colombianos también esperan propuestas de cómo mejorar sus propios ingresos y la seguridad, que <em>con toda seguridad</em> ocupará la agenda electoral. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Debería ser motivo de preocupación el que hoy Iván Cepeda no tenga rivales fuertes en la propia izquierda. Eso es más malo que bueno por una razón. Se trata de crecer en intención de voto (hasta pasar del 50 + 1), y la pregunta del millón es cómo lo hará. Creo que la tesis de un gobierno fuerte de centro-izquierda es la única opción que existe. Y la única del ramillete que hoy podría representar esa posibilidad se llama Claudia López (4.1%). Pero por ahora ella está dedicada en cuerpo y alma a hablar mal del presidente Gustavo Petro. Hay que esperar para saber cuánto falta para que también empiece a hablar mal de Iván de Cepeda. El siguiente en la izquierda se llama Camilo Romero con un lánguido&nbsp;1.0%. Y Roy Barreras, el más interesado en el Frente Amplio de centro-izquierda, no aparece, por ahora, ni por las curvas: en la encuesta de Invamer registra apenas un 0,6%.</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El destino de la izquierda, aún con Iván Cepeda liderando la <em>pole position</em>, está en manos del presidente Petro, cuya aprobación según Invamer alcanza un 37,0%, menos que en la encuestas de Cifras y Conceptos (45%) y menos que en la encuesta del Centro Nacional de Consultoría (40%).</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Para bien o para mal, el futuro del progresismo -la continuidad de la izquierda en el poder-, dependerá en buena medida de cómo le vaya a Gustavo Petro en los seis meses que faltan para las elecciones de mayo de 2026.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llama la atención que el Centro Democrático sigue en <em>el peor de los mundos</em>. Sumando la intención de voto de Miguel Uribe papá (4,2%); María Fernanda Cabal (1,1%) y Paloma Valencia (1,1%), no rozan ni el 7%.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">·       Ese pésimo resultado de los uribistas afecta directamente a Abelardo De La Espriella, quien ya debería estar pensando si un guiño de Álvaro Uribe es bendición o lastre. Me anticipo a sugerir que es lo segundo. Los enredos judiciales del expresidente, más los números de la encuesta, confirman que este podría ser el principio del fin del uribismo, como lo conocimos. El Centro Democrático debe preguntarse si vale la pena gastar dinero en una encuesta interna que, como están las cosas hoy, parece embeleco. Denle un mejor uso a esa platica, por favor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">·       En cambio, los malos números del uribismo, abren una posibilidad grande para que un Sergio Fajardo (con 8,5%) colonice los espacios de una derecha indecisa o antiuribista. Ya el <em>fajardismo </em>debe estar envalentonado, preparando su nuevo discurso como los siguientes salvadores, la alternativa a los extremos. Llegan las vacaciones, veremos si Sergio el matemático se va al Amazonas a ver delfines rosados, para que podamos variar el cuento de las ballenas jorobadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuento las horas para que María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, empatadas con el 1,1%, salgan muy dignas a decir <em>que muchas gracias</em> pero que ya no les seduce la presidencia. No es fácil cambiar el generoso sueldo que ofrece una curul en el Congreso por una derrota estruendosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vicky Dávila, un poco más orgullosa, preferirá seguir en la pelea con su 3,7%, sin saber a qué hora le llegó la debacle: con ella se confirma el viejo dicho de que <em>no por madrugar amanece más temprano</em>. Comenzó tan rápido su campaña, que nos pareció que llevaba tres campañas consecutivas encima, apareciendo de día y de noche, aquí, allá y más allá. —<em>Me la encontraba hasta en la sopa,</em> dice una amiga. Ya no. Sin embargo, toca esperar a ver cómo negocia ese 3,7%, pues en política son votos al mejor postor y cada voto sirve, vale, cuesta. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Solita se desgastó, y es bastante posible que, sin una estrategia audaz, más su discurso anti-Petro ya trasnochado, Vicky Dávila siga descendiendo en las encuestas, porque al final nadie quiere hacerse con los perdedores. Y ella ya se puede dar por mal servida. Alejada del periodismo, con su credibilidad herida, le queda la satisfacción de haberse llevado por delante a mujeres con más cancha en la política.&nbsp; En el fondo de su corazón, ya despojada del sueño de la banda presidencial, como la princesa de su zapatilla, le queda también la ilusión de despertar prontico de la pesadilla en la que se embarcó… o la embarcaron. Sólo ella lo sabe.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123023</guid>
        <pubDate>Mon, 01 Dec 2025 12:26:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Consejos exprés para Iván Cepeda que lidera (por ahora) todas las encuestas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Es Iván Cepeda el candidato del presidente Gustavo Petro?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/es-ivan-cepeda-el-candidato-del-presidente-gustavo-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es posible que el mayor rival de la izquierda colombiana, de cara a las elecciones del 2026, esté a cinco horas y media de vuelo en avión, y no entre nosotros, ¿ok?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>El senador Iván Cepeda (de joven) con su padre, el periodista Manuel Cepeda, asesinado en Bogotá el 9 de agosto de 1994. Foto: cortesía Semanario Voz.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Casi tres millones de votos son una pésima noticia para quienes creían y siguen creyendo que Gustavo Petro está derrotado. Así que la izquierda colombiana sí tiene motivos para estar de plácemes. Les&nbsp;cerró literalmente la boca a quienes auguraban que la consulta del Pacto Histórico no llegaría ni al primer millón. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo habrá hecho bien el primer gobierno de izquierda, así sus detractores digan que no.&nbsp;Sin embargo, quedan cinco meses para que el presidente respalde con números ciertos su gestión.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, la voz de Petro cuenta y lo que diga Petro inclinará la balanza hacia donde él diga, para bien o para mal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, no significa que esos casi tres millones sean los votos totales de la izquierda. Mucha gente no vota en consultas por física pereza, a sabiendas de que es una elección importante más no definitiva. Lo que quiero decir es que muchos dejaron que otros eligieran por ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, en medio del festejo, hay que mantener los pies en la tierra. En primer lugar, se debería reforzar la seguridad del doctor Iván Cepeda ahora que es el candidato oficial de la izquierda colombiana. No olvidar que a su papá, el periodista y senador Manuel Cepeda, lo mataron en los años 90 por militar en la izquierda, dentro de esa ola de magnicidios y asesinatos que quiso borrar del mapa al partido Unión Patriótica.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Por la memoria de Manuel Cepeda el padre de <a href="https://twitter.com/IvanCepedaCast?ref_src=twsrc%5Etfw">@IvanCepedaCast</a> <a href="https://t.co/OXBsj2Lt1m">pic.twitter.com/OXBsj2Lt1m</a></p>&mdash; ᴍᴀʀɪᴘɪʟɪ🐦 (@mari_pili68) <a href="https://twitter.com/mari_pili68/status/1982674008819581323?ref_src=twsrc%5Etfw">October 27, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No se deben echar en saco rotos las amenazas de la extrema derecha cuando cierto precandidato dijo que a la izquierda había que destriparla (cómo no creerle, si ya la destriparon en el pasado).</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, la historia de los progresistas de este continente se ha escrito con sangre. Al ver el increíble parecido de Iván Cepeda con su padre, y a la vez el parecido físico de ambos con el presidente Salvador Allende, icono de la izquierda latinoamericana, sólo puedo recordar la muerte cruel de la que fue víctima tras el bombardeo al Palacio de La Moneda, como consecuencia del golpe de Estado del general Augusto Pinochet en Chile (1973). Iván Cepeda tenía 11 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que sí: con el antecedente del precandidato Miguel Uribe asesinado en junio pasado, la izquierda debe considerar este como un momento difícil, de enormes riesgos para hacer política; además, está de por medio un presidente Trump desatado y metiendo manos y píes en las elecciones ajenas. <strong><em>“</em></strong><a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/cz6nwj3486xo"><em>Si pierde, no vamos a ser tan generosos con Argentina”</em>,</a> dijo el gringo, refiriéndose a Javier Milei, cuyo partido, oh sorpresa, triunfó en las elecciones legislativas del domingo.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Milei ganó porque así lo quiso el gringo? Creo que es un tema suculento para abrir un buen debate. Porque hoy por hoy, pareciera que la palabra de Trump es palabra de Dios, te alabamos míster. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que el año entrante no tendrá problema en decir que no será generoso con Colombia si no gana este o aquella. Incluir a Petro en la “lista Clinton” sin pruebas es un anticipo de lo que se ve venir. Y súmele, que desde Washington varios senadores republicanos empezaron hace rato la campaña contra Petro y la izquierda colombiana. </p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El enemigo a derrotar es el uribismo.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda la tendrá más difícil que la derecha por una razón. Será víctima de la guerra sucia en redes sociales y esa será la narrativa de un sector radical de la derecha, cuyo único discurso se llama Petro y el antipetrismo calculado que los habita, porque eso da votos sin mayor esfuerzo, en un momento en que el debate de las ideas importa un pepino y la polarización dicta que atacar es mejor que proponer, a menos de que los ciudadanos nos pongamos mas exigentes con quienes nos quieren gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si ya pusieron a Iván Cepeda vestido de camuflado en una valla para pintarlo de guerrillero sin serlo, calculen la andanada que se viene contra él. Una imagen vale más que mil palabras, y por más buena gente que quiera mostrarse&nbsp;el candidato del Pacto Histórico, investido de mansedumbre y buenas maneras,&nbsp;la ferocidad de sus rivales la obligará a despojarse de tanta amabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de eso, me surge la duda de quién es realmente el hombre o la mujer que en serio está en el corazón del presidente Petro para continuar su legado. Uno podría decir que es Iván Cepeda tras ganar la consulta del Pacto Histórico el domingo, pero resulta que el mandatario no lo ha mencionado ni una sola vez en las redes sociales, tampoco lo ha felicitado públicamente y con nombre propio; simplemente, ha celebrado el triunfo del partido, señalando, eso sí, el frente amplio de centro izquierdo en el que están, sin decirlo, Roy Barreras, Juan Fernando Cristo y Daniel Quintero. Ninguna mujer por ahora  Hay silencios que hablan y es hora de que la izquierda interprete esos silencios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sea cual sea su pensamiento, ojalá el presidente actúe con transparencia, es decir sin dobleces frente a la izquierda, porque en sus manos está que llegue unida hasta el final. Un paso mal dado, una palabra mal dicha, puede causar fracturas y echar a la caneca lo poco o mucho que han ganado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo personal, pienso que la ecuación es simple: la izquierda no es el enemigo a derrotar. Los mayores males de lo que va de este siglo corren por cuenta del uribismo que puso presidente entre 2002 y 2022, contando a aquel presidente que según el propio Uribe se le volteó. El enemigo a derrotar es el uribismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda es un buen candidato, pero le falta carisma y ser más combativo señalando los errores del Centro Democrático. Eso es clave en cualquier estrategia de marketing político. Si algo ha enseñado Petro es que la pelea es peleando, y se puede pelear sin caer en agresiones o calumnias. En política no funciona eso de poner la otra mejilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ver quién baila ese trompo en lo que falta de campaña.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Tue, 28 Oct 2025 12:34:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Es Iván Cepeda el candidato del presidente Gustavo Petro?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>El próximo gobierno será de centro izquierda, pero…</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-proximo-gobierno-sera-de-centro-izquierda-pero/</link>
        <description><![CDATA[<p>Aunque no es fácil hacer futurología política en Colombia, todo parecería indicar que la izquierda y el centro se necesitan mutuamente para llegar a la Casa de Nariño en 2026. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Claudia López, Carolina Corcho, Iván Cepeda y Roy Barreras. Fotos tomadas de las redes sociales de los precandidatos presidenciales. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda colombiana no tiene la mitad más uno para ser gobierno en 2026. No lo tuvo en las elecciones de 2022 y esa es la razón para que hoy tengamos un presidente de izquierda al mando de un gobierno compartido con gente del centro y de la derecha. Sí, en política es común <em>bailar con la más fea</em>. Y ese fue el caso de Gustavo Petro durante los cuatro años que corren. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha tampoco tiene la mitad más uno para ser gobierno en el próximo cuatrienio. O eso fue lo que mostraron las encuestas hasta cuando estaban permitidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y el Centro? El centro político escasamente existe en la teoría, porque en la práctica lleva varias elecciones presidenciales sin cuajar. Al parecer, la política no se hizo para tibios. Se los ve como pañitos de agua tibia en un país polarizado, y ese es el principal factor que juega en su contra. Es decir, mientras derecha e izquierda hacen campaña para “eliminarse” mutuamente –en el buen sentido de la palabra, como los antagonistas políticos que son-, el centro se queda sin discurso en una pelea que los supera. El principal enemigo del centro son los egos de quienes se hacen llamar de centro. En las últimas elecciones presidenciales hubo una implosión por ese pecado capital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el centro por sí solo no tiene el suficiente músculo electoral para ser poder; necesita la ayuda de otras fuerzas del espectro político, como las necesitó en su momento Claudia López para ser alcaldesa de Bogotá. Con todo, ese centro tendrá que definirse –otra vez- en esta oportunidad: ¿O está a la derecha o está a la izquierda? Sí o sí terminarán dando ese paso. No podrán estar de parte de Dios y del Diablo… aunque en política se está más cerca del infierno que del cielo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un 30% de favoritismo del presidente Gustavo Petro es un caudal electoral que nadie puede despreciar.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero creer que el próximo gobierno será de centro izquierda por una razón básica: La izquierda, con presidente a bordo, tiene la ventaja por delante. Un 30% (puede ser más) de favoritismo del presidente Gustavo Petro se traduce en un caudal electoral que nadie puede desconocer, menos despreciar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, se viene un escenario interesante. Por la derecha estarán Álvaro Uribe, Germán Vargas Lleras, César Gaviria y Enrique Peñalosa inclinando la balanza en favor de una de las figuras que suenan como posibles presidenciables. En las manos de tales personajes estará echada la suerte de los partidos tradicionales, que representan a la rancia clase política de siempre con las maquinarias de siempre. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tendrán que escoger entre María Fernanda Cabal, Abelardo De La Espriella, Juan Carlos Pinzón y Vicky Dávila. Si ninguno de estos cuatro precandidatos consigue alzar vuelo de aquí a noviembre, la única carta que le queda a la derecha es aplicarle los primeros auxilios a una posible candidatura de Germán Vargas Lleras, que tiene en contra una pésima imagen ante la opinión pública por su fama bien ganada de político cascarrabias. Pero se sabe que es un zorro viejo en el arte de la negociación burocrática, aspecto clave a la hora de juntar votos para conformar gobierno.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="W7hOj72uEL"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/german-vargas-lleras-el-olafo-de-la-politica-colombiana/">Germán Vargas Lleras: ¿el Olafo de la política colombiana?</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Germán Vargas Lleras: ¿el Olafo de la política colombiana?&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/german-vargas-lleras-el-olafo-de-la-politica-colombiana/embed/#?secret=RDh6DxfVzh#?secret=W7hOj72uEL" data-secret="W7hOj72uEL" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien: La última portada de <em>Semana</em> da a pensar que Pinzón podría ser el gallo de los Gilinski, y no Vicky Dávila. De ser así, a la periodista le quedarían tres caminos: retirar su nombre, aceptar ser la segunda a bordo de otro candidato con opción real o volver al periodismo, y para esto le tocará esperar un largo rato hasta ver quién viene en su rescate. Su último salvador, recordemos, fue Julio Sánchez Cristo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el centro están Claudia López, Sergio Fajardo, Roy Barreras y David Luna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claudia y Roy son los más afines a la izquierda por así decirlo. Ambos, López y Barreras, saben que si un día quieren ser presidentes de Colombia, necesitarán los votos de la izquierda; así que pelear con Petro es poco rentable en términos electorales. Ambos tienen fama de camaleónicos, más no sé si estemos de acuerdo en que Roy tiene más calle y, como Vargas Lleras, es otro zorro viejo en el arte de la negociación burocrática.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda está representada por Iván Cepeda, Carolina Corcho y Daniel Quintero. Hay quienes creen que Cepeda y Corcho podrían constituir una dupla poderosa. A Quintero se lo ve como a un impostor en amplios sectores de la izquierda. No obstante, la rigidez en esta imagen dice mucho de las grietas que persisten en el progresismo; por más juntos y sonrientes que salgan en la foto los tres precandidatos, se percibe cierta incomodidad entre ellos. ¿Qué tan lejos están de abrazar genuinamente la unidad para cantar victoria? De eso depende el futuro de la izquierda. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="710" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/30153910/ZETA-CENTRO-IZQUIERDA-710x1024.jpg" alt="" class="wp-image-120917" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/30153910/ZETA-CENTRO-IZQUIERDA-710x1024.jpg 710w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/30153910/ZETA-CENTRO-IZQUIERDA-208x300.jpg 208w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/30153910/ZETA-CENTRO-IZQUIERDA-768x1108.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/30153910/ZETA-CENTRO-IZQUIERDA.jpg 887w" sizes="auto, (max-width: 710px) 100vw, 710px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Daniel Quintero, Carolina Corcho e Iván Cepeda. Foto tomada de la cuenta en X del Pacto Histórico: </em></p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Trabajará el centro en favor de una candidatura de izquierda o pondrá la izquierda sus votos en favor de un candidato de centro?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta natural es: ¿Trabajará el centro en favor de una candidatura de izquierda o, por el contrario, pondrá la izquierda sus votos en favor de un candidato de centro, sea Claudia López o sea Roy Barreras?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la izquierda y el centro barajan bien las cartas podrían ser gobierno durante los dos próximos periodos: en 2026 con presidente de izquierda y en 2030 con presidente de centro o, del mismo modo en el sentido contrario: en 2026 con presidente de centro y en 2030 con presidente de izquierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que quiero decir es que el capital electoral de Petro posibilita&nbsp;dos caminos interesantes para 2026: Un (a) presidente de izquierda y un (a) vicepresidente de centro o, al contrario, un (a) presidente de centro y un (a) vicepresidente de izquierda</p>



<p class="wp-block-paragraph">En consecuencia, la última palabra la tendrá el presidente Gustavo Petro, como jefe natural del Pacto Histórico. La&nbsp;izquierda esperaría que el guiño sea para Iván Cepeda o Carolina Corcho, pero si eso no ocurre, amén de las encuestas a partir de noviembre y de la consulta del Pacto Histórico en octubre, el presidente tendrá que mirar hacia el centro&nbsp;—¿Roy Barreras? ¿Claudia López?—&nbsp;y hacerlo de la manera más inteligente para que&nbsp;la izquierda no se sienta traicionada, lo que podría desembocar en divisiones peligrosas para la continuidad del proyecto progresista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuál será la decisión correcta que le sirva a la izquierda para fortalecerse con miras a seguir siendo una opción real de poder para las décadas siguientes? Ese es el <em>quid</em> del asunto que deben resolver la izquierda y el propio mandatario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se me ocurre una teoría: Si el próximo presidente no es de izquierda, la izquierda tiene que garantizar mayorías en el Congreso en 2026 para asegurar una participación real dentro de un posible gobierno liderado por una figura de centro y, más que nada, para dar continuidad al proyecto de cambio emprendido por Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roy dice que él es el <em>man</em>. Eso está por verse.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120915</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Oct 2025 13:16:29 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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