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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:15:47 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
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	<title>Blogs de Hugo Reyes Saab | Blogs El Espectador</title>
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        <title>“La industria editorial  aumenta de forma dolorosa la soledad del escritor”: Hugo Reyes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-industria-editorial-aumenta-de-forma-dolorosa-la-soledad-del-escritor-hugo-reyes/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cedo hoy el espacio del blog al escritor barranquillero Hugo Reyes Saab. Él habla sobre el oficio de escribir y la encomiable labor de las editoriales independientes. &#8220;Es nuestra responsabilidad permitir que la literatura nos siga guiando a través de las oscuridades del mundo&#8221;, dice. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Hugo Reyes Saab, escritor colombiano. </em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Los insectos</strong></p>



<p><strong>Por: <em>Hugo Reyes Saab</em>, </strong><em>filósofo y escritor colombiano</em></p>



<p>La publicación del ensayo <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/">“La literatura colombiana está en crisis”,</a> </strong>del bloguero Alexander Velásquez en <strong>El Espectador</strong>, me hizo reflexionar sobre la tarea de ser escritor en Colombia. Este oficio, más parecido a la alquimia que a la ingeniería, enfrenta el doble reto de producir una buena obra literaria y además, ser publicada. No basta con que el escritor haya vencido el miedo a exponerse, pasado los filtros estilísticos y ortográficos, para que alguna editorial le preste atención. Si no se ha ganado un concurso o si no se llega por recomendación, el novel escritor se enfrenta a una frialdad casi autista.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cruzado este umbral, la obra, que debe defenderse por sí sola basada en su calidad, enfrenta la indiferencia de un público cada vez menos interesado en la lectura, pero sí en la rapidez y la superficialidad; y esto no está mal, es seguramente el signo de los tiempos. Pero la soledad del escritor, materia prima de su forma de ser y estar en el universo, es aumentada de forma dolorosa e incomprensible, por la industria de producir libros.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Afortunadamente, ese vacío ha sido llenado por las editoriales independientes; “los insectos”, como con humor se refiere a sí mismo mi editor. El nombre que él preside podría acomodarse al inglés como la famosa banda inglesa que transformó a la juventud en los años sesenta, o también al escarabajo, símbolo de la laboriosidad de todos esos animalitos que se miran con indiferencia, pero que en su dimensión y disciplina, construyen edificios invisibles al ojo humano.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/15114318/ZETA-LITERATURA-HUGO-REYES-AUTOR-Y-LIBRO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-118060" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/15114318/ZETA-LITERATURA-HUGO-REYES-AUTOR-Y-LIBRO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/15114318/ZETA-LITERATURA-HUGO-REYES-AUTOR-Y-LIBRO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/15114318/ZETA-LITERATURA-HUGO-REYES-AUTOR-Y-LIBRO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/15114318/ZETA-LITERATURA-HUGO-REYES-AUTOR-Y-LIBRO-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/15114318/ZETA-LITERATURA-HUGO-REYES-AUTOR-Y-LIBRO.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em> Hugo Reyes Saab, filósofo y escritor colombiano, autor de la novela </em><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/las-bajas-pasiones-a-30-mil-pies-de-altura/">&#8220;Toque de Silencio en la Tropósfera&#8221;</a><em>, (editorial Escarabajo) y del blog </em>El diván de Hugo<em>. </em></p>



<p>Allí he tenido la oportunidad de leer las nuevas voces de la literatura colombiana. Me he sorprendido con el vigor y el talento de unas narrativas cada vez más alejadas de la magia macondiana, de la vulgaridad predecible de la cultura narcotraficante, y de maneras ya caducas de narrar la violencia endémica. Es cierto que a estas voces por su reciente aparición les faltan tonos para afinar el corifeo de la próxima narrativa colombiana; pero el director que se necesita para esta tarea sólo aparecerá de la unión por el amor a las letras y no a los intereses personales. Hay una obra pendiente más allá de lo impreso, de los reconocimientos y de la ganancia económica, y es nuestra responsabilidad permitir que la literatura siga hablando, nos siga guiando a través de las oscuridades del mundo.</p>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No quiero parecer detractor de la manera clásica como las grandes editoriales manejan su negocio ni un romántico para defender la forma disruptiva como las independientes hacen el suyo, ¿pero habría una posibilidad de mejorar el arte de traer los libros a los estantes? Creo que un poco de amabilidad y empatía, podrían ayudar en este difícil parto.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="uUdDpdN75F"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/">La literatura colombiana está en crisis</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La literatura colombiana está en crisis&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/embed/#?secret=aRguTb68rz#?secret=uUdDpdN75F" data-secret="uUdDpdN75F" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ec65624ca7280262a702b69f93dedd4f"><strong>Si usted quiere opinar sobre el tema, envíe su escrito al siguiente correo: alexvelasquezcolombia@gmail.com</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118058</guid>
        <pubDate>Wed, 23 Jul 2025 11:24:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“La industria editorial  aumenta de forma dolorosa la soledad del escritor”: Hugo Reyes]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Las bajas pasiones a 30 mil pies de altura</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/las-bajas-pasiones-a-30-mil-pies-de-altura/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hugo Reyes Saab escribió una novela que sucede en las alturas. ¡Ajústense los cinturones porque se presagia un vuelo turbulento como la historia misma de Colombia con su arribismo, pesadillas y amoralidad política!  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abd73b78b961214f35a3bd99e0d312ae"><strong>“Presiento que nuestra conversación es el homenaje a una aviación que ya no existe”. (Hugo Reyes, T<em>oque de silencio en la tropósfera</em>)</strong></p>



<p>Lo que pasa en el avión…&nbsp; ¡no se queda en el avión!</p>



<p>Hugo Reyes hizo para la literatura colombiana lo que el español Pedro Almodóvar para el cine: un relato, compuesto de varios relatos amenos, que escudriña en los recodos del alma humana, allá donde las miserias, el glamour y el arribismo se juntan azarosamente.</p>



<p>Su obra <em>“Toque de silencio en la tropósfera”</em> (editorial Escarabajo), tiene un hálito de esa pluma exquisitamente venenosa con la que Truman Capote se hizo odiar por la élite neoyorquina, tras publicar en 1975 <em>La Côte Basque</em>, uno de los capítulos de su novela <em>“Plegarias atendidas”</em>, donde sacó la mugre de debajo del tapete y tendió los trapitos de sus amigas al sol. En clave literaria, Reyes se mete con la doble vida de la <em>gente de bien</em>, esa alta sociedad colombiana salpicada de la alta suciedad.</p>



<p><em>“… muestra la tragedia política de Colombia, desnuda su sociedad y pone de presente las grandes desigualdades a través del humor, la ironía y un tono light muy inteligente”, </em>escribe el prologuista Eduardo Bechara.</p>



<p>Cuando toqué tierra en la página 256, tuve la impresión de que absolutamente todo lo leído tiene una base real, contado con desparpajo, en prosa hilarante, que se deja leer fácil: aquello que empieza dentro de un avión y terminará venga usted a saber dónde.</p>



<p>La dicha y la desdicha, las gracias y las desgracias que se cocinan cuando se revuelven miembros de la tripulación y pasajeros, y del mismo modo en el sentido contrario. La élite política y empresarial <em>untándose de mundo,</em> y los otros, los asistentes de vuelo, comprobando que sí es posible tocar el cielo a dos manos… ¡pero a qué precio! Trata de la buena vida, aunque falsa a ratos, esa vida glamurosa que se fabrica a punta de dinero y apariencias.</p>



<p><em>“Todos los cuentos están basados en hechos reales. Se cuentan bajo apodos para evitar tener problemas con los protagonistas reales”,</em> me confirmó vía WhatsApp el escritor barranquillero, quien fue jefe de cabina internacional y coordinador de la <em>Escuela de Servicio a Bordo </em>en una prestigiosa aerolínea. Hugo Reyes voló durante 20 años como tripulante y sacó tiempo para obtener su licenciatura en Filosofía y Letras, con una especialización en Creación Narrativa.</p>



<p>Los personajes de esta novela viven literalmente en las nubes –ascenso, crucero y descenso- cada quien con su drama, pequeño o grande, o con algún secreto inconfesable, aunque en estas páginas nada quedará oculto para el lector, que de entrada tendrá papel propio en cada relato: <em>Doris </em>o <em>Dorotea</em>, que para el caso es lo mismo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-168af790e8f7d17f80d3eb64afa155d3"><blockquote><p><strong><em>&nbsp;“Dile que te cuente cómo lo subían los guardaespaldas por los recovecos de Palacio para que pudiera estar con él, mientras la primera dama, impecable, presidía un banquete de caridad en el primer piso”. </em></strong>(Hugo Reyes, <em>Toque de silencio en la tropósfera)</em></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="363" height="566" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15081219/HUGO-REYES-PORTADA.jpg" alt="" class="wp-image-105369" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15081219/HUGO-REYES-PORTADA.jpg 363w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15081219/HUGO-REYES-PORTADA-192x300.jpg 192w" sizes="(max-width: 363px) 100vw, 363px" /></figure>



<p>El protagonista se llama Énola Gay, cuya historia intuimos a medida que transcurre el monólogo; de su lengua corrosiva emergen las demás historias y personajes: <em>La Palillo</em>, una azafata con su amante bipolar que es espía del FBI; <em>El Muá</em> que colgó la bata blanca para hacerse auxiliar de vuelo. Jack, el que tiene novia pero juega “en ambos equipos”; <em>El Michi </em>y <em>Katya,</em> la de las <em>puchecas </em>nuevas; <em>La Duquesa</em> criolla que salió de un barrio bogotano “de calles sin pavimentar”; La Luminosa (La Lumi aquí en confianza), de quien su padre dijo que la concibió por error; <em>El Kike </em>y sus enredos con el vicepresidente de la compañía, <em>“descendiente de las familias más rancias de este país”</em>; <em>Guillo,</em> que nació gay en una familia de militares; <em>El Sebas</em>, que de niño se refugió en los libros”; Juliet, la amante de un capitán rubio; <em>El Mauro</em> y su aventura con un presidente de la República, La <em>Cristóbal Colón</em> (<em>–“La apodamos así, pues se peinaba igual a él”)</em>; <em>El Dorian</em>, acostumbrado a la <em>“maricocracia”</em>, que se enredó con la versión criolla de <em>Jack, El Destripador</em>; <em>La Ballenita Ninfómana, El Sangre Negra, Madame Freud, Leslie, El Manga</em>, <em>La Coco</em>…</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-06c7a521050e8207dd14bb47d96e57fa"><blockquote><p><strong><em>“Al estar encerrados en esta cabina podemos ver al Presidente de la República borracho, de media rota… y a su esposa, modelo de moralidad, con la novia de turno y sin disimular cariñitos”.</em> </strong>(Hugo Reyes, <em>Toque de silencio en la tropósfera)</em></p></blockquote></figure>



<p>Es una novela no apta para homofóbicos, aunque si esas personas la leen podrán entender que la <em>maricada </em>no hace menos humana a las personas.</p>



<p>Desde las primeras líneas, se nos revela un paisaje ampuloso unas veces, y temerario en otras. Embelesador a ratos, embriagador por momentos, pero cargado siempre de una tensión cruel. Son las vidas miserables y las aristocráticas, -o falsamente aristocráticas, pero genuinamente miserables-, porque aquí no basta con ser, sino que hay que parecer, mientras la procesión viaja por dentro y por fuera.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f86d010df01f778ec3f36d11689f49d6"><blockquote><p><strong><em>“Tiempos después llegó la época de las lechugas. No porque nos hubiéramos vuelto vegetarianos, sino porque así les decían a los dólares”.</em></strong> (Hugo Reyes, <em>Toque de silencio en la tropósfera</em>)</p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="329" height="341" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15082732/HUGO-REYES-FOTO.jpg" alt="" class="wp-image-105371" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15082732/HUGO-REYES-FOTO.jpg 329w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15082732/HUGO-REYES-FOTO-289x300.jpg 289w" sizes="auto, (max-width: 329px) 100vw, 329px" /></figure>



<p>Reyes recrea esa Colombia que chorreaba sangre y lágrimas en los 80s y 90s, como la avalancha de Armero, la toma del Palacio de Justicia, &nbsp;el magnicidio del “Comandante Papito” del M-19, Carlos Pizarro Leongómez, o el funesto vuelo 203 de Avianca, desintegrado siete minutos después de decolar. <em>(“Una mano fue encontrada dentro de los restos humeantes cruzando los dedos para la buena suerte”).</em> Una época en que <em>“el olor a alcohol era normal en las cabinas”.</em> Un submundo donde se juntan la sordidez y la vileza humanas, donde hay <em>“bandas de asesinos que seducen homosexuales”</em> y hombres y mujeres, azafatos y azafatas, atraídos por el contrabando (de whisky, cigarrillos, droga) y la vida a todo dar.</p>



<p>Una <a href="https://www.buscalibre.com.co/libro-toque-de-silencio-en-la-troposfera/9789585303317/p/53164465">novela </a>que vale la pena leer antes, durante o después del siguiente vuelo comercial, con una copa de las grandes en la mano… porque el chisme está buenísimo.</p>



<p>Sobre <em>“Toque de silencio en la tropósfera” </em>uno podría decir lo mismo que Walter Nash dijo acerca de<em> Plegarias atendidas: «No he podido por menos que soltar la carcajada ante la voluble impudicia de algunos episodios, ante los súbitos arranques cómicos».</em></p>



<p>¡Feliz vuelo literario!</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c089bd6050cf8880166cb39e558f578"><strong>Nota: Este autor no utiliza inteligencia artificial (IA) Modestamente, quiero decir que con la mía me basta. Todavía me considero un humano que escribe para humanos. Ejerzo mi derecho a pensar y por lo tanto me niego a dejar que mi cerebro sea remplazado por una máquina.</strong></p>



<p></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 15 Sep 2024 13:37:22 +0000</pubDate>
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