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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 08 Jul 2026 14:50:02 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Elecciones 2026 | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Catarsis sobre la democracia: Más allá del tribalismo del miedo</title>
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        <description><![CDATA[<p>¿Tenemos o no presidente? El veredicto en las urnas es inapelable, la diferencia es matemática y la atmósfera democrática se ha tornado sencillamente irrespirable.</p>
<p>Escribo estas líneas con la autoridad vital que da la desventaja superada y desde una independencia absoluta. La izquierda colombiana demostró una fuerza masiva e incuestionable en el tarjetón; aun así, hoy enfrenta su encrucijada más oscura por haberse matriculado a ciegas bajo la marca de un solo hombre: Gustavo Petro. En una democracia real, el mandatario saliente tendrá que rendir cuentas ante las instituciones de la misma forma exacta en que le correspondió en su momento a Álvaro Uribe Vélez. Cuando las caretas de la superioridad moral se caigan, los extremos se verán obligados a mirarse cara a cara para reconocer sus profundas semejanzas estructurales.</p>
<p>No podemos seguir edificando un país desde el pánico ni desde la sumisión eterna. Les invito a leer esta disección detallada para desmontar la farsa del tribalismo, recuperar la autonomía intelectual y comprender por qué una tercera vía de centro es el único camino viable para salvar nuestra democracia del abismo de la polarización.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo De la Espriella versus Iván Cepeda</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por: Mar Candela Castilla</p>



<p class="wp-block-paragraph">El debate sobre la legitimidad de los recientes resultados electorales en Colombia se encuentra atrapado en una compleja encrucijada metodológica y conceptual. Por un lado, la investigadora Laura Bonilla expuso en su cuenta oficial de X, el 20 de junio de 2026, que los datos electorales oficiales solo permiten análisis a nivel municipal o veredal, mientras que el control territorial de actores armados se concentra en microterritorios delimitados, no en espacios completos de un municipio. Su análisis se enmarca en el marco teórico planteado por el sociólogo Francisco Gutiérrez Sanín en su obra <em>Clientelistic Warfare: Política y Violencia en Colombia</em> (Editorial Universidad de los Andes, 2019), donde se explica que las alianzas políticas no obedecen a directrices nacionales, sino que se negocian a escala local según lógicas propias de cada región. Según su criterio, para confirmar prácticas como el llamado voto fusil o proselitismo armado se requiere identificar patrones repetidos en al menos tres procesos electorales consecutivos y trabajo de campo directo, por lo que las inferencias basadas solo en cifras agregadas generan incertidumbre metodológica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, los analistas Mauricio García y Andrés Pachón, investigadores del Centro de Estudios Constitucionales y Sociales (CECONS), han publicado en el informe <em>Dinámicas de Poder y Elecciones en Colombia: 2022-2026</em> (mayo de 2026) que la historia electoral del país registra de forma constante la interacción entre violencia y dinámicas partidistas. En su estudio advierten que en zonas con trayectoria histórica de presencia de grupos armados se presentaron resultados electorales muy elevados para determinadas candidaturas, lo que permite suponer que estas prácticas pudieron haberse materializado en espacios específicos. Plantean que la dificultad para demostrarlo con los datos disponibles no equivale a su inexistencia, por lo que el escrutinio completo mesa por mesa se convierte en el paso fundamental para cruzar información y constatar con rigor lo que hasta ahora es materia de debate. Se trata por tanto de un fenómeno no binario, donde la duda metodológica y la experiencia histórica conviven en el análisis público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante este panorama de tensiones, resulta imperativo nombrar las responsabilidades con la mayor contundencia: Gustavo Petro desperdició de manera rotunda una oportunidad histórica para la transformación del país. El mandatario tenía pleno conocimiento de que el camino no sería sencillo; aun así, la constante improvisación, los recurrentes escándalos y una gestión operativa, administrativa y ejecutiva profundamente decepcionante terminaron por sepultar las expectativas ciudadanas, dejando a los sectores de izquierda ante una encrucijada crítica. La contienda en las urnas ya se definió; corresponde actuar bajo los principios de la madurez civil, reconocer a quien obtuvo el triunfo en franca lid y volcar los esfuerzos a defender la institucionalidad democrática. En mi ejercicio como educomunicadora y periodista ciudadana expresé en los escenarios de debate lo que consideraba necesario, de frente, con total independencia y sin cálculos acomodados. Hasta este punto llega mi participación en esa disputa, bajo la certeza de que un proyecto político que perdió el rumbo y traicionó sus promesas de mejora no merece respaldos eternos. Ejercer la autocrítica frente al poder no constituye un acto de traición; representa una obligación ética ineludible. Quienes gobernaron deberán asumir el costo de haber conducido a la nación hacia este escenario de vulnerabilidad. Muchas voces advertimos con suficiencia los descarrilamientos del proceso, las directrices erráticas y los riesgos de la soberbia, la cual prefirieron anteponer antes que abrirse a la corrección y al diálogo técnico. El resultado de ese empecinamiento está a la vista de toda la ciudadanía. Frente a la incertidumbre venidera, mi postura se mantiene firme: seguiré defendiendo los principios democráticos y los derechos humanos, no gobiernos ni caudillos de turno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando sostengo que la izquierda se encuentra en una situación crítica, es necesario hacer una precisión conceptual de rigor: este momento de quiebre no se debe a una falta de respaldo en las urnas. Los más de 12,6 millones de votos obtenidos por Iván Cepeda constituyen un caudal histórico incuestionable que le otorga una legitimidad indiscutible a su propuesta, consolidando a ese sector como una fuerza política masiva e impresionante que dejó atrás la condición de minoría marginal. La fragilidad real radica en el vaciamiento de su independencia: la izquierda está debilitada en la medida en que se convirtió en sinónimo exclusivo de petrismo. El error estratégico consistió en que casi la totalidad de los liderazgos progresistas se matricularon bajo la marca personal de Gustavo Petro, una subordinación identitaria que difícilmente tendrá larga duración. En una democracia real que ejerza un control político efectivo, el presidente saliente tendrá que rendir cuentas ante las instituciones y la sociedad de la misma forma exacta en que le correspondió en su momento al expresidente Álvaro Uribe Vélez. La historia se repite y las exigencias de transparencia deben ser idénticas: se requiere investigar formalmente y a fondo cada hecho presuntamente irregular acontecido en este gobierno. Si las evidencias lo ameritan, Petro deberá ser llamado ante la justicia. De materializarse este escenario judicial, la izquierda enfrentaría el periodo más complejo de su historia, trayendo consigo un desenlace saludable para el debate público: el derrumbe definitivo de la superioridad moral que exhiben los extremos. Sin pedestales éticos falsos, ambos bandos se verían obligados a mirarse cara a cara desde la ventana, reconociendo que, a pesar de sus discursos opuestos, guardan profundas y lamentables semejanzas estructurales. El futuro dirá qué rumbo toman los acontecimientos; no considero impecable la gestión de la izquierda petrista y resulta evidente que la entrega absoluta de las banderas sociales a un único apellido pasará una factura política sumamente alta en el porvenir partidista de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribo esta columna hoy, justo un par de días después de que las urnas de la segunda vuelta presidencial se cerraron y mientras los escrutinios oficiales confirman con precisión matemática lo que el preconteo nos arrojó el domingo. El debate nacional está encendido: ¿tenemos o no tenemos presidente? Considero que sí debemos aceptarlo. La diferencia en los números es mínima, un margen estrecho que nos ubica ante una realidad innegable. Este resultado ocurrió bajo la política del miedo, en unas elecciones donde las mayorías no estaban conformes ni felices; todo lo contrario, la ciudadanía salió resignada a las urnas. Votó mucha más gente de la habitual, buscando evitar lo que consideraban el mal mayor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La atmósfera democrática actual se ha tornado irrespirable. El gobierno saliente profundizó una horrible polarización cargada de miedo, un escenario donde todas las personas habitan la incertidumbre y ya nadie sabe en qué creer exactamente. Esta estrategia del antagonismo constante ha fracturado de tal manera la confianza colectiva que, paradójicamente, convierte al mandatario en el responsable principal del regreso de la derecha al poder. Al dinamitar los puentes y asfixiar los matices, su gestión clausuró la posibilidad de construir un proyecto de cambio sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante este panorama, la urgencia de una tercera vía democrática —un partido sólido de centro— se hace evidente. Mientras esa alternativa real se consolida, surge una certeza ciudadana pragmática: para salvaguardar la democracia y asegurar algún tipo de equilibrio en el juego del poder, la alternancia drástica parece el único camino viable. Preferiría que la dirección del país cambie de manos de forma estricta, cuatro años para la derecha y cuatro años para la izquierda, antes que permitir que un solo bando arrase con las instituciones en nombre de su verdad absoluta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta realidad me evoca inevitablemente una época oscura que, por cuestiones cronológicas, no viví directamente. Nací en 1979, un año donde el Frente Nacional ya había concluido formalmente su vigencia de alternancia obligatoria (1958-1974), y los ecos de la violencia rural bipartidista de los años cincuenta se sentían lejanos en el calendario. Sin embargo, entiendo de forma nítida lo que sucedió gracias a la memoria viva de las personas adultas que me explicaron detalladamente ese horror. Comprendo perfectamente cómo el fanatismo sectario deshumanizó a la sociedad colombiana. Volver a recrear esos escenarios de odio totalitario, donde el país se divide de forma binaria entre salvadores y villanos, es un retroceso histórico que la ciudadanía no merece sufrir otra vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tocará esperar el rumbo de los acontecimientos. Es tiempo de comprender lo que está sucediendo: un país dividido, polarizado, asustado. Una realidad que supera la ficción. Ya es hora de empezar a pensarnos la democracia desde un lenguaje que construya, cuestionando la política social tanto como la política económica, encontrando la manera de proponer respuestas con filigrana pedagógica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El lugar de enunciación: Memoria y autoridad vital</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para comprender a cabalidad las tensiones de esta Colombia post-electoral, necesito situar el lugar exacto desde donde construyo este pensamiento. Esta narrativa no responde a la vanidad académica ni al ánimo de victimismo; se presenta para evidenciar que lo que aquí se afirma, se critica y se confronta nace de una autoridad vital grabada en la piel y una metaconciencia forjada en la superación que ha acompañado todo mi recorrido. Yo me ubico como educomunicadora y no doy por sentado que mis interlocutores e interlocutoras saben todas las cosas que menciono; por eso, desde el lenguaje educomunicativo, mi deber es explicar cada concepto con filigrana, desmenuzando los términos para que nadie quede excluido de la comprensión de este análisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nací en la pobreza extrema, una condición que marcó mis primeros años de vida en un entorno donde el sistema educativo tradicional no supo responder a mi realidad. Sin una red de apoyo familiar que comprendiera lo que significaba crecer en la precariedad, alcancé solo hasta octavo grado —la mitad del bachillerato—. En ese entonces era plenamente consciente de mi analfabetismo funcional, condición definida en estudios educativos como aquella en la que una persona, a pesar de dominar la lectura y escritura básica, no logra adquirir las herramientas necesarias para comprender textos complejos, redactar con fluidez o estructurar pensamientos con la profundidad que exige la autonomía intelectual. A los 21 años, sin haber validado la primaria ni el bachillerato, gané por mérito propio un espacio de formación en actuación, compitiendo con personas que buscaban la misma oportunidad. Fue un encuentro determinante que me acercó a los textos, a las historias y a la comprensión de la condición humana. Allí pude nombrar lo que hoy se define como alta sensibilidad, característica estudiada en neurociencia como una variación del sistema nervioso central que procesa estímulos sensoriales, emocionales y cognitivos con mayor intensidad y profundidad que el promedio poblacional. La vida siguió su curso en medio de profundas desigualdades y durante años continué construyendo mi formación de manera empírica y reflexiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo hasta los 33 años, tras múltiples intentos, logré validar mis estudios básicos. Lo hice con el propósito de ocupar mi lugar en el mundo con dignidad integral, sin sentirme en desventaja ni en condición de usufructuaria de espacios ajenos. Ese proceso fue posible gracias al acompañamiento de mujeres del tejido social que promovieron los recursos para mi empoderamiento. Debí esperar siete años más para ingresar a la educación superior; mientras tanto, me desempeñé como activista y periodista ciudadana, aplicando los conocimientos de la vida, aun sin contar con un título profesional, con convicción y experiencia demostrable. Finalmente, a los 40 años, una persona que prefirió mantenerse en el anonimato financió mi educación universitaria sin pedir lealtades ni obligaciones. Gracias a ello terminé mi pregrado y actualmente curso la Maestría en Interculturalidad y Educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la sociología se entiende mi trayectoria a través del concepto de movilidad social, definida como la capacidad de un individuo o grupo para desplazarse de un estrato social a otro, de forma ascendente o descendente. Nací en la pobreza y me resistí a permanecer en ella; hoy pertenezco a la clase trabajadora. Cuento con una familia donde, gracias a un empleo de carácter estable, no faltan los bienes fundamentales para la vida. Conozco con precisión la vulnerabilidad de este estrato: lo único que sostiene nuestra situación es el ingreso mensual, y su pérdida implicaría de nuevo el riesgo de caer en la privación. Esta dualidad —el logro alcanzado y la memoria de la precariedad— es lo que me permite ver la realidad sin filtros. Por ello distingo entre conciencia de clase y odio de clase. La conciencia de clase se define como la capacidad de identificar la propia posición social, comprender las dinámicas estructurales que la determinan y actuar con solidaridad estructural colectiva. El odio de clase se manifiesta como rencor irracional, que niega la complejidad de las relaciones sociales, estanca el progreso en demandas sin contrapartida y dificulta la construcción de soluciones compartidas. Mi autoridad proviene de la verdad inapelable de la desventaja superada a través del esfuerzo, la solidaridad real y una profunda formación académica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Desigualdades, capital y la farsa electoral</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No me alcanzaría una sola columna para desglosar la totalidad de mis testimonios de vida y mis experiencias, que abarcan realidades profundamente complejas. Es necesario visibilizar un asunto altamente problemático: el impacto que produce la llegada abrupta del dinero a la vida de una persona cuya historia ha estado atravesada por las desigualdades, por factores psicosociales desfavorables y por traumas personales derivados de la carencia. La existencia me permitió experimentar en un momento dado la posesión de una cantidad de dinero exuberante que bajo ninguna circunstancia esperaba. Al tenerla en mis manos, el peso de los vacíos históricos y la falta de preparación previa hicieron que no supiera qué hacer con ella, lo que me llevó a un proceso de reestructuración personal y conceptual. Tuve que volver a entender la existencia desde la perspectiva de quienes no tienen recursos, reafirmando que los medios económicos son importantes, si bien su efectividad real tiene que ir de la mano de la formación, de la información veraz, de la capacidad para asumir responsabilidades estructurales, de la actitud constructiva y del talento desarrollado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esta razón resulta indispensable pensarnos un capitalismo humanista, modelo económico que protege la libre empresa, el mercado y la propiedad privada, sitúa el bienestar de las personas, el acceso equitativo a las oportunidades y el desarrollo integral como los ejes rectores de la productividad, impidiendo que el capital se deshumanice o se convierta en una herramienta de opresión. Mi forma de ser y pensar se ha consolidado con respaldo profesional: soy una persona autista, disgráfica y con alta sensibilidad. Esta condición constituye una perspectiva distinta para percibir lo que permanece oculto: las reglas no escritas, los mecanismos de dominación y la forma en que se construye la opinión colectiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia colombiana funciona actualmente como una farsa coercitiva donde la deliberación técnica, ejecutiva o programática ha desaparecido. Asistimos a una movilización histórica: más de 12 millones de personas respaldaron la opción de Abelardo De la Espriella y una cifra equivalente arropó la propuesta de Iván Cepeda. El análisis operativo de estas cifras revela un contexto complejo que invita a la reflexión. Esta histórica afluencia de ciudadanos y ciudadanas a las urnas no fue la consecuencia de una ya madurada ola de conciencia democrática o de una epifanía colectiva sobre el destino nacional. Millones de personas salieron a las calles impulsadas por la necesidad de manifestarse, buscando desahogar el pánico profundo que la campaña mediática sembró en sus conciencias. En Colombia no se votó esperando lo mejor para el país; se votó con el único objetivo de contener un mal mayor. El electorado acudió a las urnas movido por el temor, atrapado en una encrucijada donde la deliberación política desapareció para dar paso a la gestión del riesgo percibido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal como se describe en estudios sobre comportamiento electoral, las elecciones se convierten en momentos de polarización extrema donde el voto funciona como un mecanismo de protección frente a la amenaza percibida del bando contrario. Para la mitad del país, el peligro inminente estaba encarnado en Abelardo De la Espriella, percibido como figura asociada a cambios estructurales profundos. Para la otra mitad, el espanto se materializaba en la figura de Iván Cepeda, presentado como representante de una línea política determinada. La ciudadanía no eligió modelos de desarrollo; eligió la alternativa que consideró menos dañina frente a la perspectiva de cambio radical propuesta. Incluso el voto en blanco y el notable incremento del voto nulo fueron respuestas directas a este diseño del escenario electoral. No constituyeron salidas cómodas ni posturas de tibieza intelectual; fueron la manifestación física de la postura de miles de personas que no se reconocieron en ninguna de las propuestas presentadas. Vivimos una etapa donde la democracia se ve atravesada por dinámicas de polarización y manipulación de percepciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El asunto del proselitismo armado es un tema que ha sido cuestionado históricamente en este país. Se trata de una situación delicada que se ha presentado en distintas campañas a lo largo del tiempo. En esta ocasión hay quienes afirman que también se presentó. Para sostener esta afirmación se requieren pruebas contundentes, evidencias reales y verificables, que se presenten ante la autoridad competente para su revisión. Sabemos que estas versiones han circulado y también reconocemos que, a lo largo de la historia, el proselitismo armado ha estado presente en mayor o menor medida para favorecer a ciertas candidaturas. Igualmente tenemos conocimiento de que algunos grupos armados expresaron abiertamente su respaldo a Iván Cepeda, situación que fue denunciada públicamente por Claudia López.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es necesario contrastar esta información con las realidades del tejido social independiente. Es cierto que miles de ciudadanos, ciudadanas y colectivos organizados reunieron recursos propios para la mejora de las condiciones de desplazamiento de votantes: pagaron transportes y cubrieron gastos para que la gente pudiera acudir a las urnas por decisión propia. No es justo ni preciso desconocer esta realidad comunitaria, homologando toda movilización popular a la influencia de los actores al margen de la ley. Colombia es una nación marcada históricamente por la influencia del narcotráfico, el paramilitarismo, la guerrilla y la corrupción; en este contexto, cualquier escenario resulta posible. Si existe evidencia real de que la movilización masiva en las periferias se produjo por presión armada a favor de alguna candidatura, esa información debe demostrarse ante las instancias correspondientes con rigor y sin generar alarmas destinadas a infundir terror.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo constancia de que muchas organizaciones civiles recolectaron fondos de manera autónoma para que personas de bajos recursos económicos pudieran llegar a los puestos de votación. En contraste, en zonas urbanas como Bogotá, muchos trabajadores y trabajadoras de la clase menos favorecida no lograron ejercer su derecho al voto por no obtener permisos de carácter laboral en sus empleos. Es una realidad innegable: el voto sigue siendo, en la práctica, un privilegio de clase. No todas las personas cuentan con las mismas condiciones de tiempo, recursos o libertad para ir a sufragar. Esa exclusión estructural ha sido la verdadera cara de nuestra democracia a lo largo de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Desmontar el secuestro de las causas y el dolor</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El propósito fundamental de esta reflexión sobre la democracia colombiana es denunciar y desmontar el tráfico de derechos, la instrumentalización del dolor, el secuestro ideológico de las causas sociales por parte de los paradigmas partidistas de turno y, por encima de todo, levantar una demanda innegociable por la libertad individual y colectiva. Todos y todas deberíamos ser profundamente agradecidos por los apoyos recibidos a lo largo de la vida. El tejido humano se sostiene cuando reconocemos la solidaridad recibida, y todos y todas deberíamos actuar con reciprocidad y responsabilidad para impulsar las transformaciones sociales que el país reclama de manera urgente. El servicio mutuo es la base de la dignidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es necesario trazar una línea ética divisoria: nadie, absolutamente nadie en esta tierra está obligado a mantener obediencia permanente a otra persona. La gratitud por los apoyos recibidos jamás puede confundirse con una hipoteca de la conciencia o una sumisión perpetua, por mucho que signifique la compañía de determinados liderazgos en la historia del país, por mucho que hayan aportado sus procesos y por valioso que haya sido su papel en su momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rechazo tajantemente la pretensión clasista e inaceptable de que las personas que pertenecemos a las clases medias trabajadoras y que hemos venido desde las entrañas de la desventaja tengamos por obligación una deuda de obediencia eterna con una fuerza política determinada o con el redil ideológico de la izquierda petrista. Las causas sociales en este país existen, han existido desde antes y desde siempre. Seguirán existiendo con fuerza propia y sin matrícula partidista; existen independientemente de cualquier Mesías o color de bandera. Es profundamente violento que se pretenda forzar a una persona a adherirse a un único redil ideológico, aunando o anulando su capacidad crítica, bajo el pretexto de que su origen popular la condena a ser sumisa a una postura o a una bandera política. Habito el &#8220;sin lugar&#8221;, un territorio de independencia absoluta donde mi voz no se negocia ni se somete a casillas de identidad estatales para obtener representatividad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda insistió de manera reiterada en que un modelo con características sociales y económicas determinadas era lo que su campaña proponía y buscaba para el país. Su discurso no logró convencer a una inmensa porción del electorado por encontrarse ligado de manera directa a la línea política del gobierno anterior. Su propuesta careció de fuerza persuasiva debido a que, hasta el último momento, se introdujeron modificaciones en sus planteamientos para responder a coyunturas y directrices externas. Tampoco logró conectar plenamente porque el país fue privado de debates abiertos y profundos donde se pudieran contrastar los modelos con rigor técnico y ejecutivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo personal, tenía una claridad absoluta desde hace mucho tiempo: mi postura política se definió con antelación, independientemente de las contiendas electorales. La democracia no se define por la voluntad de un individuo aislado; estas elecciones fueron el resultado de millones de personas tomando decisiones bajo la influencia de factores emocionales y contextuales. Por un margen muy estrecho, el escenario colectivo permitió que ganara Abelardo De la Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Necesitamos entender la historia del país, reconocer el dolor histórico, tratar de restituir derechos a las víctimas, buscar la reparación y no permitir que la impunidad se convierta en cultura. Paralelamente, tenemos que avanzar. No hay otra vía posible. No podemos quedarnos estancados en la memoria del sufrimiento. Tenemos que poder leer las páginas de nuestra historia y seguir avanzando, de manera que logremos asimilar la vivencia colectiva, aun cuando algunas partes nunca podamos comprender plenamente. De eso se trata la reexistencia: la construcción de vida y futuro fuera de los márgenes impuestos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entender que la corrupción y la violencia atraviesas de manera transversal toda la historia de la política colombiana es una realidad sumamente dura. Es doloroso saber con certeza que habitamos un país donde ejercer los derechos políticos, levantar la voz o manifestar disidencia nos puede costar la vida. No se nos puede olvidar la memoria de los cientos de personas que han perdido la vida en el territorio nacional por el simple hecho de ser activistas, por defender los derechos colectivos, por no alinearse con posturas determinadas, por militar en sectores políticos diversos o, en incontables ocasiones, por mera sospecha en medio del conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el periodo gubernamental reciente, cientos de pacientes perdieron la vida dentro de un sistema de salud que se propuso renovar y transformar. Al no contar con el consenso técnico ni con la viabilidad operativa para sacarlo adelante, las decisiones institucionales terminaron por colapsar la estructura de aseguramiento y prestación de los servicios. La realidad objetiva es que el sistema colapsó y ese desabastecimiento cobró vidas humanas reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venimos de ejercicios políticos profundamente violentos que se han manifestado en todos los colores ideológicos y en todas las formas posibles. Es la hora de que entendamos lo que verdaderamente está sucediendo: la sociedad colombiana está asustada y estamos edificando una noción de país a partir del terror. Nada bueno ha surgido jamás cuando el motor que lo impulsa es el pánico. Tenemos la obligación ética de encontrar la manera de hacer política donde la deliberación democrática no proceda del temor, ya sea este de carácter moral, psicológico o físico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El andamiaje teórico: La coordinación tribal y la hipermoralización</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí es donde mis señalamientos encuentran su eje central en la tesis de David Pinsof, expresada en su ensayo <em>Democracy is Bullshit</em> (2026). Este texto constituye el marco conceptual que sustenta este análisis. Mis posturas dialogan directamente con estas ideas para desarmar la visión romántica de la democracia, al demostrar que los sistemas electorales no son espacios libres de deliberación racional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia funciona como un mecanismo de coordinación grupal donde las propuestas políticas y los discursos morales no operan como conocimientos técnicos, sino como señales de lealtad para aglutinar bandos, acumular estatus y enfrentar al adversario. El conocimiento auténtico y la libertad individual suelen ser sacrificados en el altar de la aprobación colectiva, obligando a la ciudadanía a adoptar posiciones dogmáticas solo para demostrar pertenencia a una coalición. Esta dinámica se define como tribocracia: orden político donde la sociedad se fragmenta en grupos cerrados, unidos por vínculos de identidad y lealtad, más que por ideas o acuerdos. Su regla fundamental es la división entre quienes pertenecen al grupo y quienes son considerados ajenos o enemigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tribocracia opera a través de dos mecanismos centrales: la indoctrinación y las doctrinas que limitan la libertad. La indoctrinación consiste en transmitir una única versión de la realidad de forma unidireccional, sin permitir duda ni confrontación con otras perspectivas. Su objetivo es generar seguidores obedientes, no personas con pensamiento propio. Por su parte, las doctrinas que restringen la libertad se presentan como la única vía hacia la justicia, imponiendo un modelo único de pensamiento y conducta que elimina la pluralidad de visiones mediante la repetition de consignas vacías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta dinámica se ve agravada por la hipermoralización detallada por Pablo Malo Ocejo, donde las demandas sociales se convierten en armas punitivas de linchamiento público y estigmatización grupal. Vivimos el fenómeno que Pier Paolo Pasolini denominó el &#8220;fascismo de los antifascistas&#8221;. Sectores que se proclaman enemigos del autoritarismo adoptan métodos dictatoriales de censura, cancelación y deshumanización contra la disidencia. Este totalitarismo moral se disfraza de corrección política para exigir obediencia ciega, transformando la justicia social en un pretexto para el control de las conciencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La lucidez de la orilla comunitaria: La urgencia del equilibrio</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como mujer que habita este rincón del mundo, soy plenamente consciente de mi escala. Yo sola no puedo fundar movimientos ni proponer grandes transformaciones estructurales; carezco de la riqueza económica, del poder institucional y de la fuerza política organizada para alterar este tablero por mi propia cuenta. Soy una sola ciudadana frente a maquinarias gigantescas. Sin embargo, desde la orilla de la comunicación ciudadana, la labor periodística comprometida con el desarrollo humano, la experiencia viva acumulada en el cuerpo y las herramientas conceptuales aportadas por mis estudios sobre interculturalidad crítica, se me hace un imperativo ético advertir la realidad sin rodeos. Con base en esta visión, resulta completamente evidente que la sociedad colombiana necesita con urgencia una tercera vía democrática y un partido sólido de centro con el carácter necesario para sacarnos del secuestro de los extremos ideológicos. Mientras esa opción se forja colectivamente en el tejido social, la sensatez nos obliga a valorar la alternancia drástica de fuerzas como un mecanismo para asegurar el equilibrio mínimo. Romper la inercia del miedo totalitario y devolverle la autonomía intelectual a las personas es el único camino para resguardar las instituciones, permitiendo que la democracia sobreviva más allá de las fronteras de la manipulación y el fanatismo corporativo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130731</guid>
        <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 00:54:37 +0000</pubDate>
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        <title>Noticias falsas en tiempo de elecciones: ¿Usted también cree en las mentiras que comparte?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/noticias-falsas-elecciones-2026/</link>
        <description><![CDATA[<p>En vísperas de la segunda vuelta presidencial, vale la pena mirarnos al espejo: ¿por qué los votantes consumimos, creemos y difundimos noticias falsas, incluso cuando en el fondo sabemos que algo no cuadra?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Por:  David Van Der Woude De Vries &#8211;  Profesor investigador</p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Es muy cómodo culpar a los políticos. Y con razón: en plena contienda electoral, candidatos y activistas de todos los partidos amplifican afirmaciones sin verificar o exageran. Pero señalar solo a los emisores es tan solo una trampa. La pregunta que más nos incomoda, y que la investigación en comportamiento del consumidor lleva años respondiendo, es otra: ¿por qué nosotros, los votantes, les creemos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seres humanos operamos con un &#8220;sesgo de verdad&#8221; incorporado: asumimos por defecto que quien nos habla dice la verdad. En condiciones normales, este mecanismo funciona bien. El problema es que la política lo interrumpe. Cuando la información proviene de alguien de nuestro propio bando, el escepticismo no solo se apaga: se invierte. Nos volvemos hipercríticos con todo lo que diga el rival y absurdamente condescendientes con las invenciones de los nuestros. No es hipocresía voluntaria, es biología.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto se suma lo que los psicólogos llaman &#8220;sesgo de compromiso&#8221;: una vez que hemos invertido capital emocional en apoyar a un candidato, admitir que nos han defraudado se vuelve psicológicamente insoportable, pues el costo de reconocerlo es mayor. Por eso en tiempos electorales no buscamos la verdad; buscamos confirmación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En entornos de alta polarización, como el que Colombia vive hoy, con dos visiones de país opuestas disputándose la segunda vuelta, compartir información sesgada se convierte en un acto de lealtad tribal. El usuario sabe, o intuye, que la historia es exagerada, pero la difunde porque sirve a la causa. La veracidad pasa a un segundo plano frente a la victoria del propio bando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el país a pocos días de elegir presidente, la pregunta que vale la pena hacerse no es solo &#8220;¿es esto verdad?&#8221;, sino &#8220;¿por qué quiero que sea verdad?&#8221;. Si una noticia encaja demasiado bien con lo que ya creemos, si destruye con demasiada comodidad al candidato que no queremos, si produce ese cosquilleo satisfactorio de la indignación confirmada, ahí, precisamente ahí, está la señal de alerta. El primer paso para proteger la democracia no empieza en el Congreso ni en la Registraduría. Empieza en esa fracción de segundo antes de presionar compartir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130497</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 22:22:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/16171247/Noticias-falsas-elecciones.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Noticias falsas en tiempo de elecciones: ¿Usted también cree en las mentiras que comparte?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Petro y Uribe son los grandes perdedores de la primera vuelta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/petro-y-uribe-son-los-grandes-perdedores-de-la-primera-vuelta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Uribe y Petro fueron los grandes perdedores de la primera vuelta en las elecciones de presidente. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones del pasado domingo 31 de mayo dejaron dos grandes perdedores: el primero de ello es el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el segundo el actual presidente Gustavo Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Uribe Vélez se empieza a demostrar que no es ni de cerca el gran elector que fue en las elecciones de 2010 cuando gracias a su evidente participación en política desde la Casa de Nariño, Juan Manuel Santos ganó la presidencia, y luego en 2018, logró que Iván Duque ganara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la realidad le fue contraria, porque por más que quiso influir en el electorado con sus intrigas y cizañas queriendo enlodar el nombre de Iván Cepeda no logró, ni que Paloma Valencia pasara a la segunda vuelta, ni que sus seguidores y militantes del Centro Democrático le obedecieran ciegamente como sucedía en el pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para nadie es un secreto que más de la mitad del Centro Democrático estaba ya con Abelardo De La Espriella mucho antes del 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Álvaro Uribe Vélez comienza a verse como lo que realmente es: un pasado, que ni el ni su circulo cercano quieren aceptar, y lo que es peor, cree que la Colombia es igual a la del año 2002 cuando fue elegido presidente de la república, que sus problemas son iguales y que por tanto las soluciones también.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No entienden que de ese tiempo acá han corrido dos generaciones y que los tiempos cambiaron y que aunque los problemas de una u otra manera se mantenga, las fórmulas para solucionarlos son otras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Les sucede lo mismo que le pasa a algunos funcionarios de la Alcaldía de Carlos Fernando Galán cuando se les pide mayores escenarios de educación en lo que tiene que ver con cultura ciudadana, y lo primero que se les ocurre es sacar la foto de Antanas Mockus, como si todavía estuviésemos en el año 1995 y lo que es peor, como si los ciudadanos fuesen los mismos de aquel entonces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro perdedor fue el presidente Gustavo Petro, no porque Iván Cepeda no lograra la mayor votación en la primera vuelta, no. Sino porque el ciudadano del común le demostró la inconformidad que siente por los desastres de su mandato en materia de seguridad, por la crisis de la salud y por su costumbre de generar caos, desorden y mayor grado de discusión y enfrentamientos verbales, en momentos en que el país pide calma y discusiones moderadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si a los resultados electorales de la primera vuelta le sumamos los de las pasadas elecciones locales, podemos concluir sin ninguna duda que es la segunda derrota electoral que sufre Gustavo Petro durante su presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recordemos que Bogotá estrenaba segunda vuelta y lo que sucedió fue la elección contundente de Carlos Fernando Galán en la primera vuelta, claro mensaje de los bogotanos a Gustavo Petro, de que no permitirían más interferencias de la presidencia en las decisiones de la ciudad, especialmente en lo que tiene que ver con grandes obras de infraestructura como el metro, <strong>TransMilenio</strong> por la avenida 68, la ampliación de la Autopista Norte, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estas elecciones quedó claro que a los colombianos poco les importa lo que digan expresidentes, incluso el mismo presidente de la república si no esta ejerciendo un buen mandato y que están dispuesto a ejercer un voto castigo si el caso lo merece. Por ahora hay que esperar que resulta en la segunda vuelta y ya el tiempo dirá si el remedio fue peor que la misma enfermedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/nueva-preocupacion-por-aparentes-manejos-turbios-en-ecopetrol/">Nota recomendada: Nueva preocupación por aparentes manejos turbios en Ecopetrol</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130077</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 13:49:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Petro y Uribe son los grandes perdedores de la primera vuelta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Nueva encuesta de la Fundación Génesis Crea confirma segunda vuelta, pero entre Cepeda y Paloma Valencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/nueva-encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-confirma-segunda-vuelta-pero-entre-cepeda-y-paloma-valencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Encuesta de la Fundación Génesis Crea indica que la segunda vuelta sería entre Iván Cepeda y Paloma Valencia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La más reciente medición de la Fundación Génesis Crea confirma algo que desde hace meses viene consolidándose en el panorama político colombiano: la elección presidencial de 2026 parece encaminarse hacia una segunda vuelta profundamente polarizada entre dos proyectos ideológicos claramente definidos. Por un lado, el senador Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico; por el otro, la senadora Paloma Valencia, figura del Centro Democrático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados de esta nueva encuesta muestran a Cepeda liderando con 34,3 % y a Valencia consolidándose con 27,9 %. Más allá de las cifras individuales, el dato políticamente más relevante es que ambos fortalecen la percepción de inevitabilidad de una segunda vuelta entre izquierda y derecha, dejando poco espacio para candidaturas de centro o figuras alternativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, al comparar esta medición con la primera encuesta publicada por la misma firma, aparecen movimientos interesantes que permiten interpretar tendencias más profundas del electorado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda sigue arriba, pero pierde impulso</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la primera medición, Iván Cepeda registraba 35,1 %. Hoy marca 34,3 %. Aunque la caída es moderada —menos de un punto porcentual— sí puede interpretarse como una señal de estabilización de su techo electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda conserva un voto sólido y altamente fidelizado. Su liderazgo sigue siendo claro y ningún otro candidato logra disputarle el primer lugar. Pero el descenso, aunque pequeño, sugiere que parte del electorado indeciso comienza a mirar otras opciones o que la capacidad de crecimiento del Pacto Histórico empieza a encontrar límites naturales fuera de sus bases tradicionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, el dirigente de izquierda mantiene una ventaja considerable y continúa siendo el candidato con mayor reconocimiento y estructura política entre todos los aspirantes medidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Paloma Valencia: la candidata que más crece</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La gran ganadora de la encuesta es, sin duda, Paloma Valencia. En la primera medición obtenía 25,4 %; ahora alcanza 27,9 %, creciendo 2,5 puntos porcentuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese aumento no es menor. En escenarios electorales altamente fragmentados, subir más de dos puntos en tan corto tiempo suele indicar consolidación política, mejor posicionamiento mediático y transferencia efectiva del voto de opinión conservador.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo de la Espriella se mantiene, pero no despega</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El abogado Abelardo de la Espriella pasa de 21,6 % a 21,7 %. En términos estadísticos, prácticamente no hay variación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto revela un fenómeno interesante: De la Espriella tiene una base electoral muy visible mediáticamente, pero hasta ahora no logra expandirse más allá de ella. Su discurso confrontacional y altamente mediático le permite mantenerse competitivo, pero no crecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema para su candidatura es estratégico: mientras Cepeda conserva el liderazgo y Valencia sigue creciendo, De la Espriella empieza a correr el riesgo de quedarse atrapado en un “tercer lugar permanente”. Y en política presidencial, la percepción de viabilidad es casi tan importante como los votos mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El centro político aparece prácticamente desaparecido</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los números de Claudia López y Sergio Fajardo son quizá los más preocupantes para el llamado centro político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claudia López cae de 3,6 % a 3,1 %, mientras Fajardo baja de 2,9 % a 2,4 %. Ninguno logra romper el umbral simbólico del 5 %, tradicionalmente considerado el mínimo para aspirar a protagonizar una campaña competitiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lectura es contundente: el electorado colombiano parece haberse desplazado hacia posiciones más emocionales y polarizadas, reduciendo el espacio para discursos moderados o conciliadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La narrativa del “centro racional” que tuvo fuerza en elecciones anteriores hoy parece desconectada de un país marcado por la confrontación ideológica, la inseguridad y el desgaste institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Roy Barreras y los demás: candidaturas testimoniales</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El desplome de Roy Barreras también es significativo. Pasó de 0,7 % a 0,3 %, una caída que evidencia enormes dificultades para consolidar una opción propia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, nombres como Miguel Uribe Londoño, Santiago Botero, Carlos Caicedo, Sondra Macollins y Gustavo Matamoros aparecen con porcentajes marginales que hoy no alteran el panorama electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que realmente está diciendo la encuesta</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de quién sube o baja unas décimas, la encuesta deja tres conclusiones centrales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero, Colombia se encamina hacia una elección altamente polarizada entre izquierda y derecha, con un centro político debilitado y sin narrativa movilizadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segundo, Paloma Valencia emerge como la candidata con crecimiento relativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tercero, aunque Iván Cepeda sigue liderando, su candidatura parece haber entrado en una etapa de consolidación más que de expansión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el camino que falta, podrían darse alianzas que podrían alterar las cosas, aunque no mucho porque las cifras muestran un país dividido en dos grandes corrientes políticas que vuelven a convertir la presidencia en un plebiscito ideológico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta que queda abierta no es solamente quién llegará a la Casa de Nariño, sino qué tan profunda será la fractura política y social que dejará esta campaña presidencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-pone-a-ivan-cepeda-y-paloma-valencia-en-segunda-vuelta/">Nota recomendada: Encuesta de la Fundación Génesis Crea pone a Iván Cepeda y Paloma Valencia en segunda vuelta</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="564" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1-1024x564.jpg" alt="" class="wp-image-129398" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1-1024x564.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1-300x165.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1-768x423.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1.jpg 1432w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



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]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129393</guid>
        <pubDate>Fri, 22 May 2026 18:35:15 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Nueva encuesta de la Fundación Génesis Crea confirma segunda vuelta, pero entre Cepeda y Paloma Valencia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Encuesta de la Fundación Génesis Crea pone a Iván Cepeda y Paloma Valencia en segunda vuelta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-pone-a-ivan-cepeda-y-paloma-valencia-en-segunda-vuelta/</link>
        <description><![CDATA[<p>La más reciente encuesta de la Fundación pone a Iván Cepeda y a Paloma Valencia en la segunda vuelta. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La más reciente encuesta de la <strong>Fundación Génesis Crea</strong>, autorizada por el <strong><a href="https://www.cne.gov.co/">Consejo Nacional Electoral </a></strong>mediante la <strong>Resolución 02524 de 2025</strong>, no solo confirma el liderazgo d<strong>e Iván Cepeda con 35,1 %</strong> en intención de voto, sino que instala a <strong>Paloma Valencia en un segundo lugar con 25,4 %</strong>, desplazando al mediático abogado<strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/atlasintel-la-revista-semana-y-las-elecciones/"> Abelardo de la Espriella </a>al tercer puesto con 21,6 %.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de los números, el dato verdaderamente relevante es la tendencia política que empieza a consolidarse, según la encuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante meses, buena parte del debate público asumió que la derecha colombiana terminaría aglutinándose alrededor de figuras disruptivas y de fuerte presencia mediática como De la Espriella. Sin embargo, la encuesta revela otra realidad: el electorado parece estar inclinándose por una candidatura más estructurada ideológicamente, con experiencia parlamentaria y capacidad de articulación política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paloma Valencia ha logrado algo que parecía improbable en un escenario altamente fragmentado: convertirse en el punto de convergencia del voto conservador, uribista y de centroderecha. Su crecimiento no responde únicamente a la fidelidad de una base ideológica tradicional, sino también al desgaste de candidaturas construidas más sobre la confrontación emocional que sobre propuestas de gobierno viables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fenómeno tiene varias explicaciones. La primera es que Valencia ha entendido mejor que nadie que las elecciones de 2026 no se ganarán únicamente apelando al rechazo del petrismo. Mientras otros candidatos han centrado su discurso en la indignación permanente, ella ha comenzado a posicionarse como una dirigente con capacidad de gobernar, de debatir temas económicos y de ofrecer estabilidad institucional en medio de la incertidumbre nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda explicación está relacionada con el perfil del propio electorado. El estudio, realizado sobre 4.352 encuestas en 134 municipios del país y ponderado con criterios técnicos de sexo, edad, región y participación electoral, muestra una muestra de las principales regiones político-electorales. En ese contexto, el crecimiento de Valencia no puede reducirse a un fenómeno de redes sociales ni a una burbuja mediática. Hay un movimiento territorial real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, Abelardo de la Espriella parece enfrentar el límite natural de las candidaturas construidas desde la polarización extrema. Su discurso vehemente y confrontacional le permitió crecer rápidamente en notoriedad, pero no necesariamente traducir esa visibilidad en confianza mayoritaria. El salto entre ser un personaje mediático y convertirse en presidenciable competitivo es mucho más complejo de lo que suele creerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encuesta evidencia precisamente ese techo. Aunque un 21,6 % sigue siendo una cifra considerable, quedar fuera de la segunda vuelta en esta etapa inicial representa un golpe político importante para una candidatura que aspiraba a monopolizar el voto de oposición. Más aún cuando quien lo supera no es una outsider, sino una dirigente con trayectoria institucional, disciplina política y respaldo partidista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En contraste, el panorama para las figuras de centro resulta desolador. <strong>Claudia López apenas alcanza el 3,6 %, Sergio Fajardo un 2,9 % y Roy Barreras un marginal 0,7 %.</strong> El centro político, que durante años se presentó como alternativa a la polarización, parece haberse desdibujado frente a una contienda cada vez más marcada por bloques ideológicos definidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda, por su parte, capitaliza claramente el voto de continuidad del actual gobierno y de los sectores progresistas. Su 35,1 % lo convierte en el gran favorito para llegar a segunda vuelta, especialmente ante la dispersión de sus adversarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí radica precisamente la importancia estratégica del crecimiento de Paloma Valencia. A diferencia de otros aspirantes, tiene la capacidad de dialogar tanto con el uribismo duro como con sectores empresariales, conservadores moderados e incluso votantes independientes preocupados por la seguridad y la economía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Falta camino por recorrer y las campañas presidenciales colombianas han demostrado ser impredecibles. Pero las encuestas empiezan a revelar algo más profundo que una simple fotografía del momento: están mostrando qué tipo de liderazgo busca el país para el próximo ciclo político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hoy, según los números de la Fundación Génesis Crea, indudablemente habrá una segunda vuelta, y esta sería disputada por Paloma Valencia e Iván Cepeda.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="578" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-1024x578.jpg" alt="" class="wp-image-129046" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-1024x578.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-768x433.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta-1536x867.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151155/encuesta.jpg 1912w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="824" height="462" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151043/HIR0r2TWgAE8ZYl.jpg" alt="" class="wp-image-129041" style="aspect-ratio:1.783562045221468;width:571px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151043/HIR0r2TWgAE8ZYl.jpg 824w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151043/HIR0r2TWgAE8ZYl-300x168.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151043/HIR0r2TWgAE8ZYl-768x431.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 824px) 100vw, 824px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151107/encuesta-3-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-129042" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151107/encuesta-3-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151107/encuesta-3-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151107/encuesta-3-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151107/encuesta-3-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151107/encuesta-3.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-129044" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151129/encuesta-2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="813" height="459" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151139/HIR0r2VXcAAsSlb.jpg" alt="" class="wp-image-129045" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151139/HIR0r2VXcAAsSlb.jpg 813w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151139/HIR0r2VXcAAsSlb-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/14151139/HIR0r2VXcAAsSlb-768x434.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 813px) 100vw, 813px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="/Users/Hp%20Elitebook/Downloads/Encuenta%20Presidencial.pdf">Descargue aquí la encuesta completa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="/Users/Hp%20Elitebook/Downloads/(17676)%20RESOLUCI%C3%93N%2002524-2025%20FUNDACI%C3%93N%20GENESIS%20CREA%20FIRMADO.pdf">Fundación Génesis Crea </a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129033</guid>
        <pubDate>Thu, 14 May 2026 19:58:39 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Encuesta de la Fundación Génesis Crea pone a Iván Cepeda y Paloma Valencia en segunda vuelta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Senadora Paloma, su rival inmediato es Abelardo De La Espriella</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/senadora-paloma-su-rival-inmediato-es-abelardo-de-la-espriella/</link>
        <description><![CDATA[<p>Paloma Valencia debe concentrarse en disputar los electores a Abelardo De La Espriella. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Ha llegado el momento de que la campaña presidencial de Paloma Valencia analice y examine lo que están haciendo y diga si de verdad quiere pasar a la segunda vuelta o si prefiere llegar hasta el 31 de mayo dejando el camino libre para que sea Abelardo De La Espriella quien<strong><a href="https://www.cne.gov.co/"> dispute</a></strong> la presidencia con Iván Cepeda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A juzgar por los hechos, pareciera que ni Paloma Valencia ni su círculo más cercano se han dado cuenta de que su rival a vencer el 31 de mayo no es Iván Cepeda, y que el contrincante al que debe superar se llama Abelardo De La Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paloma tiene con qué dar el debate y demostrar que su capacidad intelectual y sus conocimientos sobre política pública y manejo del Estado están a años luz de los del abogado, quien podrá saber mucho sobre cómo defender a los bandidos y criminales más peligrosos del país, pero poco o nada sobre cómo proteger a los colombianos de bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sorprende que Paloma, conociendo los problemas del país y habiendo estudiado posibles fórmulas para superarlos, no las ponga sobre la mesa en el debate con quien le está quitando seguidores, que no es precisamente Iván Cepeda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La confrontación de programas y propuestas con Cepeda, sin abandonarla del todo, debería reservarse en un 80 % para la segunda vuelta y, en cambio, concentrarse en la manera de vencer a De La Espriella, un personaje al que le falta la decencia que le sobra a Paloma Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La candidata del uribismo es una persona con la que se pueden tener diferencias, pero con quien se puede dialogar tranquilamente, porque es la demostración clara de que hay una derecha decente, dispuesta a hacer bien las cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paloma Valencia tiene la oportunidad de darle a su sector político la posibilidad de competir en la segunda vuelta con propuestas claras, bien formuladas y, lo mejor del caso, representadas por una persona de bien como ella, y no por un personaje como De La Espriella, que se comporta como un gamín vestido con ropa fina, incapaz de expresar una idea sin destilar veneno y lanzar insultos a diestra y siniestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La prioridad para Paloma Valencia y toda su campaña política debe ser pasar a la segunda vuelta, y para lograrlo debe entender que su rival inmediato es Abelardo De La Espriella, no Iván Cepeda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La confrontación ideológica y programática —más no personal— con Iván Cepeda es para la segunda vuelta, no para la primera, senadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/hablemos-con-la-verdad-debates-si-se-han-hecho/">Nota recomendada: Hablemos con la verdad: debates si se han hecho</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Oscar Sevillano</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128708</guid>
        <pubDate>Mon, 04 May 2026 12:41:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/04074014/WhatsApp-Image-2026-05-02-at-8.50.25-PM.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Senadora Paloma, su rival inmediato es Abelardo De La Espriella]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El centro que nadie imaginó: Más allá de Paloma Valencia  Y Juan Daniel Oviedo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/el-centro-que-nadie-imagino-mas-alla-de-paloma-valencia-y-juan-manuel-oviedo/</link>
        <description><![CDATA[<p>El centro que nadie imaginó: Un manifiesto de sobriedad ciudadana</p>
<p>¿Es posible votar por la derecha sin ser de derecha? En esta columna, Mar Candela Castilla se sitúa en el derecho a votar &#8220;putamente libre&#8221; para desglosar la urgencia de salvar la democracia frente a la mediocridad administrativa del presente. A través de una mirada pedagógica y visceral, la autora analiza el naufragio del sistema de salud, la orfandad de los millones que no encajan en los extremos y la apuesta por una &#8220;llanta de repuesto&#8221; que permita al centro volver a rodar.</p>
<p>Este no es un texto para fanáticos, es una invitación a pasar del saber sabido al saber comprendido. Es la voz de una feminista artesanal que prefiere una conversación incómoda hoy, que el silencio de una dictadura mañana. Pasen y lean: el centro también se moja</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background wp-block-paragraph">Un ejercicio de <strong>sobriedad</strong> personal </p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribo desde la tensión de dos mundos que hoy me habitan y me chocan: la frialdad de las cifras que analizo y el calor de las vísceras que me dictan el camino; la esperanza que alguna vez cultivamos y la mediocridad administrativa que hoy nos asfixia. Esta columna es un ejercicio de <strong>sobriedad</strong> personal frente al ruido ensordecedor de los fanatismos. Para explicarles por qué hoy decido &#8220;mojarme&#8221;, recorreremos cinco estaciones necesarias: la fragilidad de nuestra democracia, el naufragio de la salud pública, el vacío que dejó un centro tradicional errático, la honestidad de una &#8220;llanta de repuesto&#8221; y, sobre todo, mi urgencia de re-existir sin entregar mi conciencia. Pasaremos del dolor que veo en los hospitales al cálculo pragmático de las urnas, porque para mí, elegir hoy es un acto de pura supervivencia ciudadana.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Mi derecho a elegir la democracia: un ejercicio de re-existencia</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy me planteo una pregunta sencilla: ¿queremos esta democracia imperfecta que nos deja pelear por lo nuestro, o nos arriesgamos a una dictadura perfecta? El peligro no es un invento. Autores como <strong>Steven Levitsky</strong> explican que las democracias mueren hoy cuando los líderes usan los votos para romper las leyes desde adentro. Eso es lo que percibo con el modelo del petrismo: un plan para entregar el poder a su propia línea ideológica, defendiendo procesos que solo muestran grietas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Soy una mujer feminista de tiempo completo, una convencida del <strong>Feminismo Artesanal</strong> hasta los tuétanos. No hablo en nombre de todo el movimiento colombiano; hacerlo sería abusivo. Declaro que no me he matriculado en ningún partido político, aunque he estado absolutamente activa en procesos proselitistas y desde los activismos. He hecho el control político que ha estado a mi alcance, además de los trabajos sociales posibles y posibilistas. Digo esto sin puritanismo y sin delirios de superioridad moral: como educomunicadora, entiendo que la educación cívica se hace desde conversaciones situadas. Tengo claro que los partidos no son religiones. Mientras el político matriculado debe lealtad a su estructura, yo, como ciudadana común, solo me debo a mi criterio. <strong>Hoy me sitúo en el derecho a votar, putamente libre.</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">¿Es justo premiar a este Gobierno después del desastre en la salud?</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Me pregunto con profunda preocupación: ¿es justo premiar a este Gobierno después de la crisis que ha provocado en la salud? Las cifras me desgarran y no mienten. Los informes más recientes ubican a Colombia con un rezago preocupante en mortalidad evitable y las tutelas por servicios han alcanzado niveles históricos. Veo con dolor cómo la inasistencia médica y las barreras de acceso están costando vidas que el Estado debería proteger.  Este es solo uno de muchos motivos para no votar por Cepeda que encarna el modelo de gobierno petrista .</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sospecho que cuando logremos poner un Gobierno distinto y revisemos la gestión ejecutiva —incluyendo la llamada restitución de tierras—, la <strong>mediocridad administrativa</strong> brillará en todo su esplendor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Los retrasos en la ejecución de presupuestos me demuestran que el problema no es solo de recursos, sino de una profunda incapacidad para gestionarlos. </p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La &#8220;llanta de repuesto&#8221; y mi orfandad política</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Daniel Oviedo ha sido brutalmente honesto y esa honestidad me interpela. La vicepresidencia en Colombia es, literalmente, una llanta de repuesto. Si revisamos la historia, desde <strong>Humberto de la Calle</strong> hasta <strong>Francia Márquez</strong>, el cargo ha sido a menudo  ha sido ese &#8221; llanta de repuesto&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta figura de una centro-derecha intenta contener a los millones de colombianos que, como yo, estamos huérfanos de partido y no nos vemos en los extremos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo la esperanza de que, si este vicepresidente se hace visible y vela por los derechos con acciones concretas, podamos gestar en el futuro un movimiento social de centro fuerte. Oviedo decidió jugársela en esa posición para que el centro no se quede varado frente al desorden de quienes se dejaron absorber.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> En el pasado escribí que Claudia López no sería mi presidenta por sus formas, mas luego voté por ella. Hoy, la realidad me pone frente a un escenario hostil: nos quitaron el Partido Verde y nos dejaron sin el espacio que se acercaba al equilibrio.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Mojarme en el centro frente a la sombra del fanatismo</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En su libro <strong>&#8220;En contra del fanatismo&#8221;</strong>, <strong>Alejandro Gaviria</strong> advierte que el fanatismo es la renuncia a la duda. Yo creo que la democracia exige ciudadanos dispuestos a la conversación difícil. Mientras los idealistas dicen que la victoria de la izquierda no es segura, las cifras me muestran que el país podría quedar en manos del desquicio sin un control político que modere lo que viene. </p>



<p class="wp-block-paragraph">He decidido mojarme con la derecha en esta vuelta sin ser de derecha. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si mi voto sirve para que la primera presidenta sea una mujer uribista y el primer vicepresidente sea un hombre abiertamente homosexual  de derecha moderada gana la política del simbolismo  y tendremos que ver que pasa con los procesos ejecutivos y operativos en el transcurso. Si  esta victoria llega  es responsabilidad de las acciones de este Gobierno  de  nadie más.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Re-existir en mi propia sobriedad intelectual</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Busco pensar mi propio pensamiento; pasar del saber sabido al saber comprendido y aplicado: la defensa del menor mal posible. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Voto sin idealismo porque hoy no encuentro una candidatura ideal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Para mí, la diferencia radical es quiénes se comprometen a respetar la Constitución de 1991 y quiénes buscan una Constituyente para cambiar las reglas y abrir espacio a un modelo sin separación de poderes. Como sugería <strong>Joan Didion</strong>, mi deber es no dejarme seducir por las consignas que anulan mi criterio propio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribo desde una trayectoria que nace de mis vísceras. Mi huella está en mis años de resistencia y en las calles. He perdido amistades por no arrodillarme ante una izquierda que hoy no me representa. Mi mente no es de piedra; tengo la valentía de cambiar de opinión cuando la realidad me demuestra que es lo justo y lo necesario.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Colofón:</strong> Al final del día, no busco el aplauso de las barras bravas ni la validación de un carné partidista. Mi compromiso no es con una bandera, sino con la posibilidad de seguir teniendo una voz en un país donde la libertad no sea un lujo. La vida me exige hoy una <strong>sobriedad intelectual, cognitiva, moral y emocional sin precedentes</strong>. Yo elegí. Estoy en el centro que se moja.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128565</guid>
        <pubDate>Fri, 01 May 2026 03:19:23 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/30221641/WhatsApp-Image-2026-04-29-at-6.30.06-PM.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El centro que nadie imaginó: Más allá de Paloma Valencia  Y Juan Daniel Oviedo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Vicepresidentes para ganar pero no para gobernar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/vicepresidentes-para-ganar-pero-no-para-gobernar/</link>
        <description><![CDATA[<p> Si Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo llegasen a ganar las elecciones, su luna de miel no durará mucho tiempo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No quiero ser ave de mal agüero, pero desde ya me atrevo a predecir que, si Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo llegasen a ganar las <strong><a href="https://www.registraduria.gov.co/">elecciones</a></strong>, su luna de miel no durará mucho tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior no ocurre porque no exista afinidad en la fórmula Valencia-Oviedo, sino porque es una alianza pensada más para ganar que para gobernar. Y algo similar sucede con las demás fórmulas del resto de candidatos: están integradas por personajes interesantes, que pueden proponer y trabajar por el país, pero que no han construido el proyecto político del aspirante presidencial desde cero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es por eso que la fórmula Gustavo Petro–Francia Márquez no dio resultado. Ni Petro estaba convencido de que la líder afrodescendiente fuera su compañera de fórmula, ni Francia —aunque siempre ha sido petrista— estaba realmente seducida por acompañar un proyecto que no surgía desde su territorio ancestral ni desde sus raíces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo ha ocurrido con otras presidencias. Recordemos la de Santos–Vargas Lleras, dos personajes que no se quieren mucho a pesar de pertenecer a la misma élite política. El entonces vicepresidente nunca enarboló la principal bandera de su jefe: la paz con las Farc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco dio resultado la fórmula Angelino Garzón–Juan Manuel Santos. Su vicepresidente se dedicó a incomodar con sus comentarios, declaraciones y actitud díscola.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así ha sucedido con el resto de fórmulas vicepresidenciales: aunque hacia afuera mostraron armonía y entendimiento, hacia adentro vivieron un mar de tensiones y conflictos que supieron disimular ante cámaras y micrófonos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes conocen a Juan Daniel Oviedo saben que es una persona a la que no le gusta ser opacada y que siempre busca llamar la atención. Es claro, entonces, que la figura presidencial podría eclipsarlo, más aún si se tiene en cuenta que, en caso de que la candidatura del Centro Democrático gane y llegue a la Casa de Nariño, detrás de cada decisión estará Álvaro Uribe Vélez. Eso es indiscutible</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Paloma Valencia le resultaría difícil tomar decisiones sin el aval de Uribe, algo que probablemente no sería del agrado de Oviedo, quien se caracteriza por su autonomía. Tampoco está claro si sería bien recibido dentro del Centro Democrático que el vicepresidente tenga vuelo propio y no acostumbre a consultar al exmandatario cada cosa que piense hacer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cosa es la campaña presidencial y otra muy distinta es gobernar. Para gobernar en conjunto no basta con haber compartido tarima o repartido volantes: es necesario compartir la visión y los objetivos del programa de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ninguna de las fórmulas presidenciales parece cumplir plenamente con este requisito, aunque lo nieguen y posen sonrientes en las fotografías. Esto ocurre porque son fórmulas diseñadas para ganar elecciones, pero no necesariamente para gobernar de manera conjunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/mi-respuesta-a-ricardo-rodriguez-yee-y-a-luis-felipe-henao/"><strong>Nota recomendada: Mi respuesta a Ricardo Rodríguez Yee y a Luis Felipe Henao</strong></a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127217</guid>
        <pubDate>Sat, 21 Mar 2026 21:27:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Vicepresidentes para ganar pero no para gobernar]]></media:description>
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        <title>Las dudas que rodean a la curul de paz en el Catatumbo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/las-dudas-que-rodean-a-la-curul-de-paz-en-el-catatumbo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La población en los territorios pide respetar las curules de paz. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La promesa de las curules de paz nació como un acto de justicia histórica. En territorios golpeados por décadas de violencia, como el Catatumbo, estas circunscripciones no solo buscaban abrir un espacio institucional a las víctimas, sino también dignificar su voz y garantizar que nunca más fueran silenciadas por las armas. Sin embargo, cuando el mecanismo concebido para reparar termina rodeado de sospechas, la pregunta deja de ser política y se convierte en moral: ¿se está traicionando el espíritu mismo de la paz?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo ocurrido en la Circunscripción Transitoria Especial de Paz #4, en Norte de Santander, es profundamente inquietante. Las sospechas sobre posibles irregularidades no han cesado. Si esto se confirma estaríamos frente a una distorsión grave del principio democrático en uno de los espacios más sensibles del posconflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún más preocupante resulta la aparente indiferencia institucional frente a las alertas tempranas. Testigos electorales y ciudadanos aseguran haber presentado reclamaciones formales por votaciones atípicas en mesas específicas, donde la concentración de sufragios a favor de una sola candidatura supera lo razonable en contextos de competencia electoral. La ausencia de respuestas claras por parte de las autoridades competentes no solo alimenta la desconfianza, sino que envía un mensaje peligroso: que incluso los mecanismos diseñados para proteger la democracia pueden volverse impermeables al escrutinio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Catatumbo no es un territorio cualquiera. Es una región donde el miedo ha sido históricamente un actor político, donde grupos armados han condicionado la vida cotidiana y donde ejercer el derecho al voto en libertad no siempre ha sido una garantía. Por eso, cualquier indicio de coacción electoral en esta zona debe ser tratado con el máximo rigor. Minimizarlo o ignorarlo sería desconocer el contexto y, peor aún, revictimizar a quienes precisamente estas curules pretendían proteger.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es necesario señalar que la legitimidad no se decreta; se construye. Y en este caso, la elección de Tatiana Gaona Pinzón, más allá de su resultado formal, enfrenta un desafío profundo de credibilidad. Cuando una representación nace bajo cuestionamientos de esta magnitud, su capacidad para encarnar auténticamente la voz de las víctimas queda inevitablemente en entredicho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los  aspectos que ha llamado  la atención de los denunciantes es que por parte del otro candidato, <strong>Wladimir Gómez Becerra</strong>, también se presentaron ante los testigos electorales reclamaciones en las comisiones escrutadoras municipales y departamentales por lo que calificaron “una concentración desproporcionada de votos en determinadas mesas, lo que constituye una votación altamente concentrada y posiblemente atípica (..) lo que podría constituirse como un indicio razonable de posibles prácticas que afectan la libertad del elector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los documentos aportados ante las autoridades competentes, se registra que el candidato, Wladimir Gómez Becerra, evidencia que una mesa de Hacarí, Norte de Santander, con un potencial de 239 electores, 138 votos fueron para la candidata Tatiana Gaona Pinzón. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El mismo escenario se repite en otra mesa de San Calixto en la que 166 votos fueron para la misma aspirante con un potencial electoral de 256 personas. Voces de esta zona adjudican a Gaona Pinzón un vínculo político muy cercano con Silvano Serrano, ex gobernador del departamento de Norte de Santander.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La democracia no solo consiste en contar votos, sino en garantizar que cada voto sea libre. Si existen dudas razonables sobre ese principio básico, la revisión no es una opción política, sino una obligación ética. Que el <strong>Consejo de Estado</strong> estudie nuevamente este proceso no debería interpretarse como un ataque a la institucionalidad, sino como una oportunidad para fortalecerla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las curules de paz no pueden convertirse en otro escenario de disputa clientelista. Si eso ocurre, se estaría cerrando una puerta que costó años abrir. Y en regiones como el Catatumbo, cerrar puertas suele tener consecuencias que van mucho más allá de lo electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La paz no se construye únicamente con acuerdos firmados, sino con confianza. Y la confianza, una vez rota, es mucho más difícil de recuperar que cualquier escaño en el <a href="https://www.senado.gov.co/">Congreso</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/mi-respuesta-a-ricardo-rodriguez-yee-y-a-luis-felipe-henao/">Nota recomendada: Mi respuesta a Ricardo Rodríguez Yee y a Luis Felipe Henao</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127107</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 22:51:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/09120119/elecciones1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las dudas que rodean a la curul de paz en el Catatumbo]]></media:description>
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        <title>Uribe no perdió las elecciones, las ganó.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/uribe-no-perdio-las-elecciones-las-gano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Uribe no obtuvo curul, pero fortaleció al Centro Democrático, impuso candidata y reafirmó su liderazgo político aún más.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">A pocos días de terminarse las elecciones al Congreso de la República, aún me cuesta entender cómo algunos medios y algunos “analistas políticos” llegan a decir que el expresidente y ex senador Álvaro Uribe Vélez perdió las elecciones o, peor aún, que se había quemado en su intento por llegar al Senado de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de seguir esta lectura, usted, lector, deberá saber que no soy uribista y lo que busco en estas líneas es un poco de objetividad. Debemos reconocer, a la luz de la verdad, cuando algo es cierto y cuando nos quieren &#8220;meter gato por liebre”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien es innegable que Uribe no logró un escaño, el escenario debe verse de forma más integra. No puede hacerse un análisis apresurado en este caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las cosas que más se deben analizar es que fue el mismo Uribe quien eligió la casilla 25 en una lista cerrada. Él mismo sabía que la tarea que se proponía era impulsar desde atrás la lista, ocasionalmente entrar. En el caso de que quisiera entrar, habría sido el cabeza de lista (número 1) como lo hizo en 2018 cuando obtuvo casi 900.000 votos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="950" height="534" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12091206/S._Uribe.jpeg" alt="" class="wp-image-126818" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12091206/S._Uribe.jpeg 950w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12091206/S._Uribe-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12091206/S._Uribe-768x432.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2018 el expresidente Álvaro Uribe Vélez fue el candidato al Senado más votado con 891.964 votos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, el expresidente ha sido objeto de los procesos judiciales más importantes de los últimos años: testigos falsos, ejecuciones extrajudiciales entre otros. Muy a pesar del costo mediático y del desgaste de su imagen, su colectividad aumentó la cantidad de escaños en el Senado de la República, con una proporción parecida a la bancada de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunado a lo anterior, plausible que los resultados obtenidos por el Centro Democrático (partido de Uribe Vélez) logró ese crecimiento sin las cuotas burocráticas, los cuantiosos contratos y la “mermelada” que tienen aquellos que están en el Gobierno nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, el expresidente logró imponer a su candidata a la Presidencia, Paloma Valencia, como la persona que hoy día tiene mayor votación real y demostrada en Colombia. Rompiendo el paradigma que se venía construyendo de la dualidad entre Cepeda y de la Espriella, dejando a este último en una situación extremadamente compleja de cara a la contienda electoral.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090545/Captura-de-pantalla-2026-03-12-085625-1024x480.png" alt="" class="wp-image-126817" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090545/Captura-de-pantalla-2026-03-12-085625-1024x480.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090545/Captura-de-pantalla-2026-03-12-085625-300x141.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090545/Captura-de-pantalla-2026-03-12-085625-768x360.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090545/Captura-de-pantalla-2026-03-12-085625-1536x720.png 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090545/Captura-de-pantalla-2026-03-12-085625.png 1919w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, a pesar de que muchos nos quejamos de la cumbre que tuvieron los expresidente Álvaro Uribe Vélez y César Gaviria en el mes de octubre de 2025, su encuentro resultó muy provechoso para ambos, Uribe lidera la segunda fuerza política más grande del país y Gaviria hace lo suyo con la tercera, el Partido Liberal Colombiano.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090315/GaviriA-y-uribe-scaled-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-126816" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090315/GaviriA-y-uribe-scaled-1-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090315/GaviriA-y-uribe-scaled-1-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090315/GaviriA-y-uribe-scaled-1-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090315/GaviriA-y-uribe-scaled-1-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/12090315/GaviriA-y-uribe-scaled-1-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">El 31 de octubre de 2025 los expresidentes Uribe y Gaviria se reunieron para dialogar sobre las elecciones, especialmente el candidato presidencial.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pueda ser que los medios profanen una derrota y hablen de quemados, pero la realidad dista mucho de esos titulares. Uribe ganó las elecciones, volvió a demostrar que es un líder con capacidad de organizar sus equipos y enfilarlos para sus objetivos.</p>
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        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126814</guid>
        <pubDate>Thu, 12 Mar 2026 14:12:15 +0000</pubDate>
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