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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 20:38:04 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de desamor | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Cuarta cara al suicidio (4 de 4)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/cuarta-cara-al-suicidio-4-4/</link>
        <description><![CDATA[<p>Parte cuatro (viene de la Parte Tres) En su libro El peligro de estar cuerda , Rosa Montero enlista algunos suicidas que recorrieron su vida con intensidad excesiva. Y propone una conclusión: quienes gozan y sufren la vida de manera intensa son más propicio a perder su capacidad de gestionarla. Muchos pasan del hedonismo al [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<h2>Parte cuatro</h2>
<p>(viene de la <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/tercera-cara-al-suicidio-3-4">Parte Tres</a>)</p>
<p>En su libro <a href="https://www.buscalibre.com.co/libro-el-peligro-de-estar-cuerda/9786280002361/p/54141125?bmkt_source=google&amp;bmkt_campaign=878570393&amp;gclid=CjwKCAjw5dqgBhBNEiwA7PryaLmOWArmSQaxGfquQVxOyKUyHj9Zy8c1jtVCKtFgyHGjXDG5kSFxTRoCpFwQAvD_BwE"><em>El peligro de estar cuerda</em> , </a>Rosa Montero enlista algunos suicidas que recorrieron su vida con intensidad excesiva. Y propone una conclusión: quienes gozan y sufren la vida de manera intensa son más propicio a perder su capacidad de gestionarla. <span style="font-weight: 400">Muchos pasan del hedon</span><span style="font-weight: 400">ismo al sufrimiento insoportable, de extremo a extremo del péndulo de la existencia, cuyo impulso contrario al éxtasis es la fuerza inevitable de una muerte deseada. </span><span style="font-weight: 400">De cualquier manera, todos ellos evaden la inercia de la indiferencia con la que muchas veces saboteamos el pulso de nuestra existencia. </span></p>
<blockquote><p><em>El poeta dadaísta francés Jacques Rigaut, muerto por un disparo propio, escribía en &#8220;<a href="http://rigaut.blogspot.com/2019/">Todos les espejos llevan mi nombre</a>&#8220;, que &#8220;el suicidio y todas las corrupciones sólo nacen del tedio&#8221;.</em></p></blockquote>
<p>No se trata de una simple pregunta entre locura o cordura, sino de una posición en las temperaturas del universo, una certeza de que no se puede vivir sino desde una pasión particular y propia, sea ésta compuesta por brillos vigorizantes o por la completa oscuridad. Como Don Quijote (¿otro suicida?), que se entrega a la parsimonia y a la simpleza de Alfonso Quijano cuando por fin entiende que su condición de heroico Caballero Andante ya no tiene una segunda oportunidad sobre la tierra.  Sancho, que alguna vez asumió la voz de la aburridísima cordura, al final llora, no al hacendado pasivo y cuerdo, sino al héroe inolvidable de la Triste Figura:</p>
<blockquote><p>&#8220;No se muera vuestra merced, Señor mío (…) porque la mayor locura que pueda hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que la melancolía&#8221;.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_93416" aria-describedby="caption-attachment-93416" style="width: 455px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-93416 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/sanmcho-llora-a-quijote.jpg" alt="" width="455" height="533" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/sanmcho-llora-a-quijote.jpg 455w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/sanmcho-llora-a-quijote-128x150.jpg 128w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/sanmcho-llora-a-quijote-256x300.jpg 256w" sizes="(max-width: 455px) 100vw, 455px" /><figcaption id="caption-attachment-93416" class="wp-caption-text">Sancho Panza, ahora fiel escudero, llora a Don Quijote en la agonía de Alonso Quijano. Grabado de A.B Houghton de <a href="https://www.cervantesvirtual.com/portales/quijote_banco_imagenes_qbi/ficha_imagen/?id=6429">la Biblioteca Cervantes</a>.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un final grandilocuente puede ser la coherencia natural de una vida grandilocuente. Tendemos, y no se puede culpar a nadie por ello,  a ampliar el manto de tragedia sobre quien tomó la decisión de suicidarse hasta opacar una posible coherencia entre su última decisión y el fulgor de su vida. Y quizás resulte sano creer que en muchos casos no había otra opción, que no se trataba de evitarlo, sino de encontrar el momento exacto de una conjunción precisa.</p>
<p>Porque existen predisposiciones, esquemas mentales irreversibles, formas en las que el cableado neuronal se teje para no poder escapar de la idea de aniquilarse. Una <a href="https://www.researchgate.net/publication/350166791_Implication_of_cerebral_astrocytes_in_major_depression_A_review_of_fine_neuroanatomical_evidence_in_humans">investigación</a> reciente de Liam O’Leary y Naguib Mechawar de McGill University de Montreal encontró en la mayoría de cerebros de suicidas menores densidades de astrocitos (las neuronas encargadas, entre otras, de limpiar los desechos del cerebro) en comparación con cerebros sanos. También se encontraron en estos cerebros disminuciones similares en la corteza prefrontal, el núcleo caudado (que ayuda a controlar el comportamiento dirigido a objetivos) y el tálamo (que pasa información sensorial información a la corteza). Si existe una predisposición cerebral, seguramente también la hay en el plano emocional.</p>
<blockquote><p>El amor trágico es otra forma de destino inevitable. No existe el Amor Absoluto, solo actos de amor absoluto que lo hagan real.</p></blockquote>
<p>Así lo veían cientos de amantes que en la década de 1930 decidían subir el Monte Mihara en Japón y se arrojaban a la boca del volcán activo. Y es que el suicidio (sobre todo cuando tiene carga dramática) también es contagioso. De acuerdo a algunos reportes entre 1936 y 1937 más de 1500 personas murieron fusionándose con la lava. Muchas de ellas lo hicieron en pareja en un último gesto de unión que se dio a conocer como <em><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Shinj%C5%AB">shinjuu</a>, </em>palabra tomada de <a href="https://www.britannica.com/topic/The-Love-Suicides-at-Amijima">una obra</a> de teatro para títeres del siglo XVI. Las autoridades decidieron cercar el borde el volcán, instalar guardias constantes y criminalizar la compra de tiquetes de ferry de trayecto único. Japón, imperio de rituales, no podía escapar de ninguna reflexión sobre misterios y encantos oscuros.</p>
<p>La primera persona de la que se tiene noticia de haberse arrojado por la boca del volcán se llamaba Kiyoko Matsumoto, una estudiante de 21 años que sostenía una relación con su compañera Tomita Masako, a pesar de que el amor entre personas del mismo género estaba severamente prohibido. Decidieron viajar juntas al volcán el 12 de febrero de 1933, pero solo Kiyoko se dejó caer. En su carta de despedida, divulgada por Tomita poco después, como si se tratara de un manifiesto, escribió:</p>
<blockquote><p>&#8220;Amada mía: estoy desconcertada por las incertidumbres de maduración femenina. No soporto más. ¿Qué puedo hacer? Me arrojaré a un volcán&#8221;.</p></blockquote>
<p>Para entonces, ya el suicidio de mujeres resultaba frecuente en Japón.  Iniciativas como las de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Nobu_Jo">Nobu Jo</a>, con sus <a href="https://news.google.com/newspapers?nid=1734&amp;dat=19310928&amp;id=rNEbAAAAIBAJ&amp;sjid=AVEEAAAAIBAJ&amp;pg=6737,3961664">hogares de paso</a> que brindaban asistencia a las mujeres severamente deprimidas, fueron desplegadas en varias partes del país, sobre todo en áreas rurales. Muchas personas fueron trasladas de manera clandestina a ciudades, pues allí tenían mayores oportunidades de encontrar educación o trabajo y de encontrar parejas.  Pero poco escapa del sino trágico en una cultura que busca la trascendencia en todas sus capas.</p>
<figure id="attachment_93417" aria-describedby="caption-attachment-93417" style="width: 265px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-93417 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/NobuJoSignboard.jpg" alt="" width="265" height="433" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/NobuJoSignboard.jpg 265w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/NobuJoSignboard-92x150.jpg 92w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/NobuJoSignboard-184x300.jpg 184w" sizes="(max-width: 265px) 100vw, 265px" /><figcaption id="caption-attachment-93417" class="wp-caption-text">Los letreros de las campañas de Nobu Jo se solían desplegar en los lugares que las suicidas frecuentaban como rieles, puentes y terrazas de edificios.</figcaption></figure>
<p>Dice Marc Caelles que el suicidio también es un acto de exhibicionismo. Un manifiesto con vocación teatral. La expresión más estruendosa y dramática que alguien pueda dar. También por eso tantos suicidas escogen sitios públicos para hacerlo (puentes, edificios, torres, hoteles bien equipados, etc). Los suicidas saben que su último acto será registrado. Y muchos intuyen que si hay una buena antesala, más vistoso va a ser el cierre.</p>
<p>En 1924 un hombre sombrío se paseaba por los barrios más cuestionados de Tokyo. Prostitutas y maleantes lo veían pasar con recelo. Su rostro, completamente cubierto de polvo blanco, no lograba ocultar del todo su identidad. Algunas lo reconocían como cliente habitual, pero no se atrevían a pasar con él ninguna noche por su aspecto fantasmal.</p>
<p>Ryūnosuke Akutagawa había sido apodado &#8220;Ryūnosuke&#8221; o <i>hijo del dragón</i> por haber nacido el primer día del año de ese animal mitológico. A sus 32 años ya se le consideraba el padre del cuento japonés, pues había escrito piezas tan importantes como &#8220;Rashomon&#8221;, años después <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xCZ9TguVOIA">adaptado para cine</a> por Akira Kurosawa. Era celebrado como un autor que era capaz de fusionar la entonces aún críptica cosmogonía del Sol Naciente con el mundo occidental.</p>
<p>Su cuidadoso maquillaje blanco tenía un objetivo central: que quienes lo conocían tuvieran una antesala de su muerte. En julio de ese año, Akutagawa ingirió una calculada dosis de veronal que lo mató en segundos, pero que no fue suficiente para desfigurarlo o para hacerlo ver menos bello. Desde entonces, fue común ver a jóvenes parejas paseando sus caras blancas por pasillos de universidades y calles de las ciudades, concubinas descubiertas en sus amoríos con hombres de alta sociedad maquillándose antes de perderse para siempre, como última expresión de despecho.</p>
<p>La vida no tiene otra dirección que la eventual separación de todo, la entropía desligará todo hasta el silencio y la distancia. ¿Vale creer, como lo sugieren aquellos <a href="https://www.smithsonianmag.com/smart-news/1500-year-old-chinese-skeletons-found-locked-embrace-180978509/">dos esqueletos abrazados, </a>descubiertos hace poco por el profesor Qian Wang y el Instituto Provincial de Arqueología de Shaanxi, que el amor puede ser un remedio contra el vacío?</p>
<p>&#8220;Ningún hombre ni ningún destino pueden compararse a otro hombre o a otro destino&#8221;, escribió Viktor Frankl en &#8220;El hombre en búsqueda de sentido&#8221;, pero las personas que me han servido para redactar este texto comparten un mismo pabellón dentro de las voces que me han enseñado. Al abrazar de manera voluntaria la muerte, me dejan sobre todo un mensaje sobre la vida.</p>
<p>Sin que importe el medio o la escena que eligieron, los suicidas me han hablado más sobre lo que necesita ser vivido que sobre lo que podemos esperar de la muerte. A veces su último gesto ha sido confuso, otras veces muy claro, la mayoría críptico. Han buscado redención o venganza contra fantasmas propios y ajenos. Han elegido actos sublimes o impulsos desesperados. De cualquier manera me han resultado inspiradores.</p>
<blockquote><p><em>Nada del suicidio es fácil: ni siquiera hablar desde la posición del duelo lejano, afectado por uno de los aros amplios de su epicentro de tristeza y desconcierto. </em></p>
<p><em><strong>Pero hay que intentarlo.</strong> </em></p></blockquote>
<p>Hace algunos días alguien cercano se quitó la vida. Sin él no hubiera llegado a este texto, sino posiblemente a uno más estructurado y frío. El presente me angustia y me calma al mismo tiempo. Como la vida misma: cruza emociones, contra el viento algunas veces y aprovechando su impulso otras. Me moldea frente a un tema que me ha rondado con el paso de los días. A lo mejor sea esta una fuerza que me sorprenda hasta detenerme algún día, lejano o cercano,  habiendo percibido el puerto final o no. Habiéndolo adelantado o no.</p>
<p>No conozco a nadie que sostenga que la vida nos prepara para la muerte. Al contrario: las personas que me rodean insisten en aplazarla  a toda costa, bien sea con sesiones de gimnasio y visitas cada vez más frecuentes a los consultorios o en salones donde las sustancias aturdidoras y la alegría (muchas veces con demasiado maquillaje) tratan de hacernos olvidar que el barco que nos lleva se hundirá de todas maneras. Si se habla de calidad de vida también deberíamos hablar de calidad de muerte. Sin pasiones, sin morales alquiladas.</p>
<p>Cerrando esta serie siento que la muerte puede enseñarnos a vivir. A lo mejor, si una persona que contempla suicidarse se toma el tiempo y reflexiona sobre esta decisión antes de realizarla, decide aplazarla.  Quizás si alguien escoge un ejercicio de reflexión (como el de estas entregas) logre encontrar una razón apasionante en su cabeza y decida que sin la vida esta reflexión dejará de nutrirle.  Pensar en el suicidio (más allá del morbo, más allá del dolor) es una cuestión apasionante, incluso la han llamado &#8220;el único problema serio de la vida&#8221;. Ese alguien que contempla suicidarse se perdería este debate si se mata.</p>
<p>Durante estas charlas con la muerte yo mismo he pasado noches enteras escribiendo <strong>sobre el suicidio</strong>, mas no <strong>en suicidarme</strong>. Por primera vez, la muerte ha sido mi cálida interlocutora, no algo que me amenaza.</p>
<p>Desde las incertidumbres que aún me abruman y que aún me impulsan quiero honrar por última vez a ese muerto porque ahora él también enriquece todos los veranos que me hacen invencible y le da fuerza reparadora a los inviernos que me esperan para dormir, tarde o temprano, esta intensidad que también me palpita.</p>
<p>Ojalá hasta siempre, JM. Y gracias.</p>
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        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93438</guid>
        <pubDate>Thu, 23 Mar 2023 16:16:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cuarta cara al suicidio (4 de 4)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
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        <item>
        <title>¿Todo Tiempo Pasado fue Mejor?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/psicoterapia-y-otras-posibilidades/tiempo-pasado-fue-mejor/</link>
        <description><![CDATA[<p>“El pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar, o lo que pretendes recordar” -Harold Pinter- Era todo magnífico. La vida era como un cuento de hadas. La suerte no parecía acabar nunca. El amor llenaba los días y las noches. Ni un enojo, ni una pizca de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em>“El pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar, o lo que pretendes recordar” -Harold Pinter-</em></p>
<figure style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-6871" src="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2016/06/idealizando-el-pasado.jpg" alt="idealizando-el-pasado" width="820" height="238" /><figcaption class="wp-caption-text"><span style="color: #999999;"><em>Imagen de exposición en &#8220;Art Institute of Chicago&#8221; &#8211; Mayo de 2015</em></span></figcaption></figure>
<hr />
<p style="text-align: justify;">Era todo magnífico. La vida era como un cuento de hadas. La suerte no parecía acabar nunca. El amor llenaba los días y las noches. Ni un enojo, ni una pizca de soledad y hasta levantarse temprano cada mañana resultaba inmensamente satisfactorio. Luego llegó el presente y todo se derrumbó, anticipando el futuro como una imposible misión que pesaba ante unos ojos temerosos por lo que vendría.</p>
<p style="text-align: justify;">El presente se convertirá mañana en el pasado y vuelve la rueda a girar, con la misma versión ampliada a medida que pasan los años, ya que habrá algunas historias más por recordar.<span id="more-55670"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Le pasó al Doctor Juvenal Urbino, personaje de “<i>El amor en los tiempos del cólera”</i>, de Gabriel García Márquez:</p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #808080;">“En París, paseando del brazo de una novia casual en un otoño tardío, le parecía imposible concebir una dicha más pura que la de aquellas tardes doradas, con el olor montuno de las castañas en los braseros, los acordeones lánguidos, los enamorados insaciables que no acababan de besarse nunca en las terrazas abiertas, y sin embargo, él se había dicho con la mano en el corazón que no estaba dispuesto a cambiar por todo eso un solo instante de su Caribe en Abril. Era todavía demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado. pero cuando volvió a ver desde la baranda del barco el promontorio blanco del barrio colonial, los gallinazos inmóviles sobre los tejados, las ropas de pobres tendidas a secar en los balcones, sólo entonces comprendió hasta qué punto había sido una víctima fácil de las trampas caritativas de la nostalgia.”</span></em></p>
<p style="text-align: justify;">Y así es como caemos una y otra vez en nuestra propia trampa, la que nos pone la venda en los ojos para evitar estar en el aquí y ahora, escapando del presente por lo que trae de incertidumbre, de esfuerzo o de pura y dura realidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>“Todo tiempo pasado fue mejor”</i>, dice con sorna este refrán tan popular. Y así es como vamos seleccionando los mejores momentos para acabar sumidos en una nostalgia que condiciona la percepción. Porque ese amor que se perdió sí, fue bonito cuando estuvo, pero también hubo alguno que otro desencuentro… ¿recuerdas?. Esa persona, o nosotros mismos, no llegamos a tiempo cuando se esperaba o, de cualquier manera, hubo algo que se pareció demasiado a lo imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">Y ese otro episodio que recordamos con rencor, seguramente tuvo sus buenos ratos, si es que permanecimos un tiempo participando de sus acontecimientos. <strong>Lo que acabó siendo nos gusta o nos disgusta pero, como mínimo, algo nos enseñó.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los años de la infancia, de la adolescencia o de la primera juventud estuvieron llenos de colores pastel, pero también de grises oscuros, rojos intensos y blancos con tonos de nada. <strong>Dudas, inquietudes, abandonos e incertidumbres</strong> que la experiencia de los años siguientes parecieran no comprender aunque, por cierto, muchas veces se repiten con algunas variaciones en otros rostros, en otros espacios, en diferentes circunstancias, se tengan los años que se tengan.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El país que se dejó</strong> estaba lleno de paisajes hermosos, de risas, de gente querida, de momentos cuyas fotos se mantienen en nuestra memoria selectiva. Son esas vivencias las que permiten seguir adelante, al menos al principio. Pero poco a poco la vida en el nuevo lugar va creando historia, entre nuevos y no menos hermosos paisajes, diferentes pero no menos queridas personas y risas que frecuentemente se nublan con la melancolía.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>“Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás, otra”,</i> decía el poeta Charles Caleb Colton. Por esto es que reconocer el pasado y mirarlo de frente, es muy diferente de engancharse con él. No se trata de evadirlo ni de olvidarlo, pero tampoco de seleccionar solamente los momentos convenientes para sufrirlo o para añorarlo. El pasado es nuestra memoria y estaría bien utilizarlo como fuente de nuestra biografía y no como sillón paralizante.</p>
<p style="text-align: justify;">Así es como se puede vivir en el presente, dando a cada día su lugar y su tiempo, mientras creamos el incierto futuro con la confianza que da el gusto de estar vivos.</p>
<p style="text-align: right;" align="JUSTIFY"> <i style="font-family: angelina; color: #524e4e; font-size: 2em; text-align: right;">María Clara Ruiz</i></p>
]]></content:encoded>
        <author>María Clara Ruiz</author>
                    <category>Psicoterapia y otras Posibilidades</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=55670</guid>
        <pubDate>Wed, 03 May 2017 13:54:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Todo Tiempo Pasado fue Mejor?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">María Clara Ruiz</media:credit>
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        <item>
        <title>¿Por qué hay personas que olvidan más rápido?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/solteras-debotas/por-que-hay-personas-que-olvidan-mas-rapido/</link>
        <description><![CDATA[<p>Olvidar es quizás una de las tareas más complicadas que quedan luego de terminar una relación, todavía no se han inventado pastillas para esto, ni lo cubre el POS, ni existe un aparato como el que salió en la película “eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, ni hemos desarrollado amnesia selectiva que borre de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-1167" alt="amelie" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/amelie.jpg" width="584" height="394" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Olvidar es quizás una de las tareas más complicadas que quedan luego de terminar una relación, todavía no se han inventado pastillas para esto, ni lo cubre el POS, ni existe un aparato como el que salió en la película <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/que-dificil-fue-olvidarte/" target="_blank">“eterno resplandor de una mente sin recuerdos”</a>, ni hemos desarrollado amnesia selectiva que borre de un solo tajo las nostalgias. En el sentido literal no nos olvidamos ni de las personas ni de las situaciones experimentadas, estas siempre quedan guardadas en alguna parte de nuestra memoria, cabeza y corazón.  Cuando ya deja de doler o cuando surge la indiferencia hacia aquello que antes nos afectaba tanto, se puede decir que “olvidamos” o que más bien <b>soltamos</b> ese sufrir al que nos habíamos aferrado y empezamos a <b>superar</b> esa difícil etapa.</p>
<p style="text-align: justify">La pregunta del millón es porqué algunas personas tardan tanto en reponerse y duran los siglos de los siglos lamentándose por el amor perdido o hablando a través de la herida, quizás porque en nuestra <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/senales-de-una-relacion-toxica/" target="_blank">cultura latina</a> seguimos teniendo esa concepción errada, de que si <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/4-pasos-para-entender-y-superar-una-tusa/" target="_blank">la tusa</a> dura un montón se debe al significado que tuvo esa persona para nosotros, y de cierta forma ese alargue del mal de amores se convierte en una especie de homenaje obligado, lo cual es una práctica cruel y masoquista porque de manera consciente decidimos perder el tiempo reviviendo lo que no fue, en vez de seguir adelante con nuestras vidas. En cambio otras personas en cuestión de semanas, o pocos meses ya se ven felices, rozagantes y a veces hasta con pareja nueva. ¿Será que no quisieron lo suficiente a su ex o más bien son resilientes?</p>
<p style="text-align: justify">Luego de indagar, de leer y también de vivirlo en carne propia, puedo decir que no hay una única respuesta, hay muchas maneras de “olvidar”, algunas son sanas y otras no tanto. Algunas son sinceras y otras puro teatro, algunas duelen y sacan la piedra, algunas producen admiración  y  otras generan envidia por esa “capacidad” que tienen ciertos seres humanos para continuar con su camino.</p>
<p style="text-align: justify">Tras un largo debate con las amiguis llegamos a varias hipótesis y partiendo de eso creamos tres categorías, el olvido sano, el olvido fake y el olvido H.P. (este último no es precisamente la marca de impresoras)</p>
<p style="text-align: justify"><b>El olvido sano:</b> lo pone en práctica la gente madura y es tal vez el más escaso. Y es lo que en teoría tod@s deberíamos hacer, pero como dice el meme,  <i>un día de estos me iré a vivir al país de “en teoría” porque en “en teoría” todo está bien. </i></p>
<p style="text-align: justify">Es cuando se realiza de manera consiente el respectivo proceso de duelo y al llegar a la etapa de aceptación, entonces se hace la tarea, es decir se acepta que ya la otra persona no hace parte de nuestra vida, se reconoce que es el fin de un ciclo y por ende hay que cerrarlo bien.  Con una gran fuerza de voluntad se elige no seguir alimentando ningún tipo de sentimiento, ni bonito que genere nostalgia, ni feo que aumente la frustración. La gente sensata cambia hábitos, reorganiza su mundo y no piensa que todas las canciones de despecho le “pegan”. Estas prefieren buscar soluciones en vez de andar quejándose, realizan una limpieza emocional y física, y por su bien cortan de raíz cualquier tipo de contacto con su anterior compañer@, hasta que hayan tomado la distancia suficiente para que surja el perdón.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-1168" alt="Amelie pelicula" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/Amelie-pelicula.jpg" width="319" height="437" /></a></p>
<p style="text-align: justify"><b>El olvido fake: </b>como su nombre lo indica es falso, es de mentiras, es el que se dice de labios para afuera, es el dolor que no se procesa sino que se encierra, se disfraza o se amuralla, como si al negarlo fuera a desaparecer, lo cual es un grave error.</p>
<p style="text-align: justify">Existen varios tipos de olvido falsos, que son el pan de cada día y algunas de sus manifestaciones son muy claras:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Utilizan una máscara de orgullo porque la procesión va por dentro y alardean acerca de lo bien que están y de lo fuertes que son, se pavonean frente al círculo de amistades que tienen en común con la expareja y también publican indirectas en las redes sociales. <i>Si el tema en realidad estuviera finiquitado, no habría necesidad de presumir o de demostrarle nada a nadie. </i></p>
<p style="text-align: justify">-El típico de un clavo saca a otro clavo, el cual es perfecto para algunas personas que no saben estar solas, que no se tomaron el trabajo de <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/lo-que-la-tusa-me-enseno/" target="_blank">efectuar un balance </a>de su relación anterior para no volver a repetir errores. <i>Buscan anestesiar su verdadero dolor a través de conquistas exprés. Piensan que llenando su cama, van a llenar sus vacíos</i>.</p>
<p style="text-align: justify">-La gente que se vuelve en extremo desconfiada y resentida,  que siempre espera lo peor de los demás, que manifiesta recelo y dudas, o se niega a la posibilidad de tener más adelante una nueva relación.  <i>Es porque no han superado aquella experiencia fuerte que los marcó y tienen miedo de volverla a repetir,  es contradictorio, en apariencia “olvidaron” a la expareja pero siguen haciendo un recuento de los daños. </i></p>
<p style="text-align: justify"><b>El olvido H.P.: </b>lo practica un rango amplio de especímenes, los que no fueron capaces de reconocer que la embarraron, los que nunca se despidieron, los que no dieron mayores explicaciones y acabaron la relación, los que juraron y re juraron que no querían algo serio y a los dos meses ya se estaban casando, o los que te dijeron “te amo” pero que al final fue puro <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/ese-hombre-no-te-conviene/" target="_blank">bla, bla, bla</a>. Y en estos casos su “olvido” no fue cuestión de estoicismo sino de insensibilidad o ¿Por qué creen que pasaron la página con una rapidez sorprendente?</p>
<p style="text-align: justify">Para que decir mentiras, lo cierto es que no es nada sencillo sacarse a alguien del corazón y subyugar al ego hasta el punto de hacerle entender que ya no nos debería importar lo que el otro hace o deja de hacer, porque ya no es parte de nuestra vida. Y en vez de pensar tanto en el susodicho o en la vieja, deberíamos mentalizarnos que será imposible tener un nuevo comienzo sino se hace el esfuerzo de <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/ama-y-suelta/" target="_blank">soltar el dolor</a>, la rabia o la culpa.</p>
<p style="text-align: justify">El olvido sano es el ideal para aplicar en estas situaciones y es propio de las personas con autoestima elevada y que son conscientes de lo injusto que es seguir maltratándose a sí mismas con el pasado, que se aman demasiado como para continuar haciéndose daño. Por esta sencilla y poderosa razón es que eligen superar el mal momento.</p>
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<pre><i>Imágenes de la película Amélie</i></pre>
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        <author>Solteras DeBotas</author>
                    <category>Solteras DeBotas</category>
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        <pubDate>Sun, 09 Oct 2016 17:48:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Por qué hay personas que olvidan más rápido?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Solteras DeBotas</media:credit>
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        <title>Lo que la tusa me enseñó</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/solteras-debotas/lo-que-la-tusa-me-enseno/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tuve algunas relaciones que yo denominé del tipo “Titanic”, por grandes, catastróficas y que al final se hundieron en el turbulento mar de mis lágrimas derramadas. Llegué a pensar que mi sentido común había saltado cobardemente por la borda, me quejé mil veces de la vida porque no existía el respectivo manual de instrucciones, pues [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-775" alt="Audrey Hepburn" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/04/Audrey-Hepburn.jpg" width="435" height="272" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Tuve algunas relaciones que yo denominé del tipo “Titanic”, por grandes, catastróficas y que al final se hundieron en el turbulento mar de mis <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/razones-obvias-para-no-volver-con-tu-ex/" target="_blank">lágrimas derramadas</a>. Llegué a pensar que mi sentido común había saltado cobardemente por la borda, me quejé mil veces de la vida porque no existía el respectivo manual de instrucciones, pues a mí náufrago corazón le costó bastante trabajo aprender sobre el amor.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al pasar la tempestad, con cabeza fría y <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/remedios-caseros-para-el-despecho/" target="_blank">sentimientos suturados</a>, empecé el proceso de reflexión que me permitió ver con claridad mi panorama sentimental, fue allí cuando encontré una tabla de salvación y salió el sol.</p>
<p style="text-align: justify">Y no es que me sepa todas las respuestas, ni más faltaba que me vaya a montar en un pedestal cual gurú de quinta, solo que ahora tengo la experiencia que hace algunos años escaseaba. Y aunque no me arrepiento de mis <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/no-se-pueden-domesticar-los-perros-de-dos-patas/" target="_blank">malas decisiones</a>, si me encantaría montarme en una máquina del tiempo y darle una que otra cachetada a mi “yo” del pasado.</p>
<p style="text-align: justify">En fin… lo importante es que no me ahogué entre recuerdos, rencores, culpas y pendejadas. En las circunstancias adversas salió a flote una fémina fuerte que se convirtió en la versión mejorada de mi misma.</p>
<p style="text-align: justify">¿Y qué me enseñó la tusa?</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-776" alt="Graceful Crying" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/04/Graceful-Crying.gif" width="500" height="274" /></a></p>
<p style="text-align: justify"><b>El tipo de situaciones que no deseo repetir en mi vida</b>: Escogí alejarme de <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/senales-de-una-relacion-toxica/" target="_blank">los dramas</a>, de los escenarios explosivos e innecesarios y de las personas que los orquestan. Le dije adiós a cualquier forma de maltrato verbal, psicológico y físico. Le dije adiós a la zozobra, no quiero estar con alguien que me inspire desconfianza sino tranquilidad. Fortalecí mi voluntad y aprendí que decir NO, en ciertas ocasiones es algo muy positivo.</p>
<p style="text-align: justify"><b>A valorar los momentos de soledad:</b> Al terminar una relación extrañaba aquellas actividades en pareja, miraba con desdén la cama vacía y el celular que se quedaba mudo el viernes por la noche. Pero luego comprendí que mi <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/el-extrano-que-alguna-vez-ame/" target="_blank">nostalgia</a> era producto de la costumbre y no del amor. Entonces me hice la gran pregunta ¿Qué era prioridad para mí, ser feliz o tener pareja? Allí supe que era preciso reencontrarme, sanarme, fortalecerme, que mi felicidad era algo interno que debía buscar dentro de mí y que no debía ponerla en manos de terceros.</p>
<p style="text-align: justify"><b>Dejé de hacerme la víctima: </b>Nadie me obligó a estar con determinado sujeto, yo solita tomé las decisiones e hice caso omiso a las señales, por tanto no sería justo echarle toda la culpa al otro. Acepté mis fallas y me propuse mejorarlas, reconocí mi responsabilidad y que no soy un dechado de virtudes, pues yo también hice mucho daño. Ahora sé que el tipo no era el malo de la película, ni yo fui la mártir, esta novela no se trató de <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/razones-obvias-para-no-volver-con-tu-ex/" target="_blank">culpables</a>, de arpías o villanos. Simplemente de seres humanos que debido a sus rollos mentales cometieron errores que causaron dolor.</p>
<p style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-777" alt="audrey-audrey-hepburn-7964012-1273-12801" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/04/audrey-audrey-hepburn-7964012-1273-12801.jpg" width="374" height="376" /></a></p>
<p style="text-align: justify"><b>Todo es impermanente y la vida sigue: </b>Tuve que aceptar con valentía la realidad de mi situación, que mi aparente romance de <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/y-vivieron-felices-la-mentira-mas-grande/" target="_blank">cuento de hadas </a>no fue eterno y finalmente se acabó. Entendí que nada es para siempre y hay que disfrutar todas las situaciones mientras duren. No podía quedarme sentada llorando por aquello que dejé atrás, decidí continuar con mi vida, porque el mundo gira rápido y no me va a esperar. El tiempo pasó y las heridas pudieron cicatrizar en el instante que las dejé de tocar.</p>
<p style="text-align: justify"><b>No volví a decir que era de malas en el amor: </b>Comprendí que en ciertos aspectos yo era inmadura y que así mismo atraía personas en condiciones similares.El problema no era mi mala suerte sino mi mal gusto, mi patrón de elección estaba descompuesto y por eso no salía del círculo vicioso de relaciones sin futuro, con <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/ese-hombre-no-te-conviene/" target="_blank">sujetos inestables </a>de diferente rostro pero en el fondo idénticos, que al final eran un espejo de lo que yo también llevaba dentro y me negaba a reconocer.</p>
<p style="text-align: justify"><b>Me importa un bledo lo que piensen los demás y la presión social: </b>Luego que me quité los lentes grises pude vislumbrar todas las oportunidades y retos que tenía en frente. Ahora no me interesa  mantener una relación por necesidad, por apariencia,  por miedo a <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/la-vida-es-demasiado-corta-para/" target="_blank">saltar al vacío</a>,  o por tener más de treinta y quedarme solterona, como si un marido fuera la única opción que tengo en mi camino.</p>
<p style="text-align: justify"><b>Ya no pierdo el tiempo rehabilitando gamines: </b>En la vida real el sapo no se convierte en<a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/lo-que-sucedio-cuando-deje-de-buscar-al-amor-verdadero/" target="_blank"> príncipe azul.</a> Cada quien experimenta su proceso de crecimiento y no soy tan fantasiosa como para creer que seré su hada madrina o la excepción de la regla que lo transformará en el caballero perfecto que quiero que sea. El desgaste emocional es enorme y un tipo no cambia por arte de magia, ni por cantaleta, ni por milagros, sino cuando le da la gana.  También aprendí a escuchar a mi mamá y a mis amigas, cuando ellas dicen que el<a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/ese-hombre-no-te-conviene/" target="_blank"> personaje no conviene</a>, es porque vieron algo que yo por obvias razones relacionadas con la traga, no vi.</p>
<p style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-778" alt="tumblr_l1tp057RH01qarb68o1_500" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/04/tumblr_l1tp057RH01qarb68o1_500.jpg" width="329" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: justify"><b>Tener pareja no es perder la libertad: </b>Decidí que quería estar con alguien que respete mis espacios y mi desarrollo individual. Que no se intimide ante mis triunfos sino que antes se sienta orgulloso de la mujer que tiene al lado.  Que comprenda sin esfuerzo que soy la <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/solteria-para-dummies/" target="_blank">dueña de mi existencia </a>y que no tengo que fingir ser otra o pedirle permiso para ser quien soy. De la misma manera, también aprendí a no coartar la libertad de mi pareja, pues la confianza es más significativa que cualquier apego.</p>
<p style="text-align: justify"><b>La importancia de perdonar: </b>Debí perder importantes batallas para ganar grandes lecciones, pero cargué durante mucho tiempo con los resentimientos que solo hicieron mi vida menos placentera y más neurótica.  Ahora agradezco los <a href="http://www.solterasdebotas.com/articulos/que-dificil-fue-olvidarte/" target="_blank">dolores pasados</a> porque los veo como las herramientas que me ayudaron a ser más fuerte. Perdonar y perdonarme fueron ejercicios que limpiaron mi cabeza de tanta basura y sanaron mi corazón.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque todo se sumergió ante mis ojos, no soy una víctima sino una sobreviviente del desamor. Así el barco se hunda, mi instinto de supervivencia siempre me hará nadar con mayor determinación para encontrar la tierra firme.</p>
<p style="text-align: justify">Y tal vez la lección más importante de todas, es que dejé de buscar el verdadero amor, cuando al mirarme al espejo entendí que primero tenía que aprender a amarme a mí misma.</p>
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<p>P.D. Ahora dizque soy resiliente</p>
<p><i style="font-family: Consolas, Monaco, monospace;font-size: 12px;line-height: 18px">Imágenes: Audrey Hepburn </i></p>
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        <author>Solteras DeBotas</author>
                    <category>Solteras DeBotas</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/solterasdebotas/?p=774</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2015 22:25:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Lo que la tusa me enseñó]]></media:description>
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