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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Calidad de la educación | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Primera cara al suicidio (1 de 4)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/primera-cara-del-suicidio-1-4/</link>
        <description><![CDATA[<p>Introducción Una noticia me pasma: alguien cercano se quitó la vida. Justo yo preparaba un ensayo sobre los posibles riesgos que enfrenta la salud mental de las generaciones más jóvenes, sobre todo después de la pandemia y en un año tan propicio a las crisis como el 2023. No pude pensar en algo distinto. Ray [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<h2>Introducción</h2>
<p><em>Una noticia me pasma: alguien cercano se quitó la vida. Justo yo preparaba un ensayo sobre los posibles riesgos que enfrenta la salud mental de las generaciones más jóvenes, sobre todo después de la pandemia y en un año tan propicio a las crisis como el 2023. </em></p>
<p><em>No pude pensar en algo distinto. Ray Bradbury decía que escribir es una forma de supervivencia. A lo mejor es eso lo que palpita en las diferentes descripciones de las caras del suicidio que me atrevo a enfrentar: sentir que la muerte me respiraba en la nuca me hizo querer vivir de todas las formas posible.    </em></p>
<p><em>Dudé mucho entre ofrecer esta serie o guardarme mis reflexiones. El suicidio, dicen, tiene poderes contagiosos. Al final lo hago considerando que explorar nuestras sombras puede ser un manera contra su tortura. Cada vez que encaramos a nuestros fantasmas se amansa el frío de sus apariciones. </em></p>
<p><em>Ni una sola de estas partes puede, por ninguna razón, considerarse una apología o un rechazo al suicidio. No soy quien para juzgar personas de dolores o convicciones tan profundas que optan para acortar la distancia entre sus pálpitos y la nada. Tal vez a alguien que tenga mi misma posición pueda servirle también para explorar abismos.</em></p>
<p><em>A lo mejor este texto sirve para comprender, o al menos conocer, más a fondo las turbaciones que pueden llegar a nublar a nuestros jóvenes, que en todo caso son los que más necesitan reflexión y peor les sientan los dogmas. A lo mejor hay cómo transformar para ellos el horror del suicidio en algo que le anteceda y que haga la vida más valiosa para su falta de esperanzas. Si las siguientes caras del suicidio sirven para ello habrá cómo darle gracias a estos insomnios.                   </em></p>
<p>Justo cuando recibió la noticia repasaba <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8110323/">algunos estudios</a> que invitan a reconsiderar la presunción (muy justificable) de que la epidemia había aumentado las tasas de suicidio. Incluso <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0272775711000677">un estudio</a> de Benjamin Hansen de la Universidad de Oregon, Joseph Sabia de la Universidad Estatal de San Diego y Jessamyn Schaller de Claremont McKenna College estableció que la tasa de suicidios entre personas de 12 a 18 años disminuyó durante el cierre de los colegios en Estados Unidos. La escolaridad virtual protegió a los niños y a los jóvenes más vulnerables del bullying, de la presión académica y de los agrestes entornos institucionales. Y esa vida virtual, paradójicamente, les afirmó su esperanza en esta dimensión.</p>
<p>El Centro para el Control de Enfermedades de EEUU (Centres for Disease Control o CDC) <a href="https://www.cdc.gov/suicide/facts/index.html">estableció</a> que un estudiante que ha sido matoneado o ha sufrido de bullying en algún punto de su vida escolar tiene 320% más de posibilidad de suicidarse que uno que ha pasado esta etapa de su vida sin mayores traumas sociales. El regreso a la modalidad presencial disparó el índice de suicidios: un 12% y un 18%, con respecto a los casos anteriores al COVID. Si algo tiene de bueno la posibilidad de armar vidas en pantallas y universos ajenos al trato presencial es que la salvación de muchas tensiones puede estar en un botón de apagado, en un corte de energía que está en sus manos.</p>
<blockquote>
<h3>Durante la pandemia el suicidio dejó de ser la segunda causa de mortandad de personas en edad escolar secundaria.</h3>
</blockquote>
<p>Por otra parte, <a href="https://www.tfah.org/report-details/pain-in-the-nation-2022/">no pocos</a> estudios muestran un dramático incremento de muertes por uso excesivo de drogas (30%) y alcohol (27%), sobre todo desde los primeros meses de la pandemia. Abusar de sustancias también es programarse una cita con la muerte. Que lo digan, entre otros muchísimos escritores, los poetas Georg Trakl, Dylan Thomas o Malcolm Lowry (que &#8220;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=SPJk457iVi8">murió tocando el ukelele</a>&#8220;)&#8230;</p>
<p>Los colegios, como siempre, son una fuente de enseñanza para los adultos. Es hora de dejar de creer que el abuso por parte de pares con un status de más jerarquía en nuestros ambientes son males exclusivos de las edades escolares o de las universidades. Sin importar la fecha de nacimiento se vienen años de represión, censura y control. Sea por las medidas contra un nuevo pico del COVID o por la imposición de gobiernos autoritarios o plutocracias que se vienen instalando en todo el planeta. Parece solo una cuestión de para que la invasión a Ucranía desate una guerra de grandes proporciones.  La ansiedad, la incertidumbre parecen sumarse al colapso de los valores que la Democracia y los Derechos Humanos medio habían instalado como pilares para el siglo XX.</p>
<p>Falta tiempo para saber qué consecuencias colectivas concretas dejarán los hitos y los sucesos que nos están marcando como individuos de nuestra época. Pero contamos con herramientas que nos permiten anticipar algunas: la velocidad de la información, la cantidad de estudios que ilustran casos y tendencias o las crecientes manifestaciones artísticas que exhibieron los temas-tabú (el suicidio, los abusos intrafamiliares, los tormentos íntimos, etc.). Ya podemos percibir la dimensión del eco que aún nos aturde.</p>
<blockquote><p>Algo sabemos con certeza: hace años empezó una era que nos exige acciones constantes, compromisos explícitos y sutiles que nos son ineludibles. Vivimos en la era de un presente puro y simplón, en el scroll down perpetuo y monótono que distrae de los oficios y disipa las preocupaciones y las oportunidades. Y eso no resulta cómodo para todos.</p></blockquote>
<p>La muerte de alguien cercano catapulta nuestro pensamiento a lo infinito, al incierto paso por la vida que en realidad compartimos todos. Ya lo han explorado otros que, más allá de soluciones, nos dan compañía y luces para que el miedo no anule la oportunidad de aprender de lo indeseable. Sin endiosarlo ni dejándonos cegar por su terrible llama, el suicidio puede ser, como <a href="https://plato.stanford.edu/entries/camus/">para muchos</a>, la cuestión filosófica definitiva y el arte una manera de abordarla.</p>
<p>No ceder ante la tentación de romantizar una decisión dolorosa e incurable, pero tampoco volvernos verdugo de quien la toma, requiere de serenidad y disposición para superar las cátedras y las ideologías que usamos para sentirnos cómodos. El arte, esa voz que con frecuencia irrumpe de manera estridente y provocadora, sirve para explorar algunas versiones del mismo laberinto al que somos llamados todos o en el transitaremos todos con más o menos complacencia.</p>
<h2>PARTE UNO</h2>
<p>El cuadro &#8220;El suicidio de Dorothy Hale&#8221; (1938) de Frida Kahlo narra los tres últimos momentos de la vida de una fabulosa <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Dorothy_Hale"><em>socialité</em></a> que se dejó caer desde el piso 36 de un edificio de Nueva York. Una leyenda, casi a la manera de una carta de lotería mexicana, es la base de todo el cuadro:</p>
<h2 style="text-align: center">“<em>En la ciudad de Nueva York , el 21 de octubre de 1938, a las seis de la mañana, se suicidó la señora Dorothy Hale tirándose desde una ventana muy alta del edificio Hampshire House. En su recuerdo (borradas algunas palabras ) ese retablo, pintándolo Frida </em><i>Kahlo</i>”.</h2>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_93256" aria-describedby="caption-attachment-93256" style="width: 825px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-93256 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/the-suicide-of-dorothy-hale.jpg" alt="" width="825" height="1000" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/the-suicide-of-dorothy-hale.jpg 825w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/the-suicide-of-dorothy-hale-124x150.jpg 124w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/the-suicide-of-dorothy-hale-248x300.jpg 248w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/the-suicide-of-dorothy-hale-768x931.jpg 768w" sizes="(max-width: 825px) 100vw, 825px" /><figcaption id="caption-attachment-93256" class="wp-caption-text">&#8220;El suicidio de Dorothy Hale&#8221; (1938) de <a href="https://www.fridakahlo.org/the-suicide-of-dorothy-hale.jsp">Frida Kahlo</a>. Este retrato fue regalado por la pintora a la madre de Dorothy. Apenas abierto la señora sufrió un ataque de nervios que casi la mata y quiso quemar la pieza.</figcaption></figure>
<p>La obra es punzante, dolorosa, incómoda. Seguro hay muchos que no puedan evitar los escalofriantes recuerdos del 9/11 , cuando muchas personas atrapadas entre las llamas, y ante el inminente colapso de las Torres Gemelas, optaron por <a href="https://www.thebraziltimes.com/blogs/ivyjackson/entry/67080">saltar</a> a la amplia lista de los mártires que no tenían por qué serlo.</p>
<p>Un cielo, quizás nacido en un Magritte, es surcado por lo que parecen nubes algodonadas: sus sombras y vuelos despegan de lo que puede ser un broche de rosas amarillas anclado sobre el cuerpo de la muerta ensangrentada. Sus ojos ya no pueden parpadear fuera de los del espectador. Aún es hermosa y delicada.</p>
<p>Más arriba, la misma Dorothy cae de cabeza. Viste de blanco, como soñando desde una pijama cosida para volar. Las nubes son plumas de su faceta de Ícaro en picada. Suavizan el vértigo.</p>
<p>En el tercio superior del cuadro, entre el espejismo de la punta del Hampshire House, una sombra, anónima por la distancia, salta. El cuadro fija los segundos que pasan desde la decisión de acabar con su vida hasta el momento en el que el espectador se enfrenta a la incómoda inmovilidad de su mirada. Es una bitácora del vértigo aniquilador que no termina en la pintura.</p>
<p>Quien mira sufre una hipnosis paradójica: horror y belleza, vuelo y colapso, alguien eligió una muerte anticipada, pero se volvió inmortal en una pintura. Logra vivir en colores, desde el otro lado del tormento. Una mujer nos habla con su cuerpo, a través de los trazos de otra, sobre los tiempos y el universo inclemente de quien salta al vacío.</p>
<p>Antonin Artaud aparece pronto ante quien sigue los senderos en los que la pintura y la literatura se trenzan. Su premiado ensayo &#8220;<a href="https://www.buscalibre.com.co/libro-van-gogh-el-suicidado-por-la-sociedad/9789509282674/p/28071694">Van Gogh, el suicidado por la sociedad</a>&#8221; de 1947 señala cómo el holandés logró impactar la historia del arte por &#8220;deducir el mito de las cosas más pedestres de la vida&#8221;. Por su parte, los psiquiatras (para Artaud nada menos que &#8220;erotómanos&#8221;, &#8220;pedazos de cochinos inmundos&#8221; o &#8220;sanioso y purulento cancerbero&#8221;) son los antihéroes más vergonzosos, los fieles representantes &#8220;de una realidad hostil, de la bajeza, de la mentira, de la hipocresía, de la debilidad del mundo&#8221;. Solo pueden contrarrestar el poder del arte aislando la sensibilidad y la genialidad o quemando cerebros más poderosos con electrochoques y medicamentos.</p>
<p>(Para <a href="https://fortnightlyreview.co.uk/2018/01/van-gogh-gachet/#:~:text=Gachet's%20and%20Van%20Gogh's%20relationship,the%20intercession%20of%20mutual%20friends.">sazonar este cuestionamiento</a>: el psiquiatra que trató a Van Gogh al final de su vida resultó ser, coincidencialmente, uno de sus coleccionistas más apasionados (y un artista menos celebrado que se apodaba Paul Van Ryssel). El Dr. Paul Ferdinand Gachet, que lo &#8220;trató&#8221; los últimos meses de vida, fue criticado por el propio Van Gogh ante su hermano, pero resultó ser el dueño de por lo menos siete pinturas suyas y el agente de muchas otras. Luego esa valiosa colección pasó a manos de sus hijos Marguerite y Paul-Louis, quienes en 1952 vendieron por una cifra astronómica la colección al Estado francés. En esa colección varios cuadros resultaron burdas falsificaciones (o, al menos, muy malas copias) del maestro holandés, de Gaugin y de otros impresionistas).</p>
<p>El mismo <a href="https://www.worldmime.org/en/about-mime/vipersonalities/105-vipersonalities/295-antonin-artaud.html">Artaud</a> pasó más de la mitad de su vida en sanatorios, pero en una etapa más evolucionada de la psiquiatría y de los medicamentos. Aún así declaró que una persona creativa usualmente es &#8220;al que la sociedad se niega a escuchar, y al que quiere impedir que exprese determinadas verdades insoportables&#8221;. Tal vez este aislamiento e incomprensión general pueda llevar a los artistas a tener una inclinación más clara al suicidio.</p>
<p>De acuerdo a <a href="https://ajp.psychiatryonline.org/doi/abs/10.1176/ajp.144.10.1288?journalCode=ajp">un estudio</a> de 1987 de la Doctora Nancy Andreasen de la facultad de psiquiatría de la Universidad de Iowa los cerebros creativos (es decir, un 25% de los humanos) son más propensos a tener trastornos bipolares, depresiones devastadoras, ataques de esquizofrenia o de pánico y otro tipo de anomalías que pueden llevar a la autodestrucción. Dentro de este grupo, a los escritores se le identifica un 30% de riesgo mayor que a los músicos o a los pintores.</p>
<p>Quizás todos los escritores, como escribía la <a href="https://elpais.com/diario/1982/04/14/cultura/387583204_850215.html">primera Pulitzer</a> Silvia Plath, tengan corazón capaces de crear relatos y convertir su dolor en muestras de belleza. Quizás con eso compensan su desequilibrio: &#8220;dos corrientes eléctricas: alegre, positiva y desesperantemente negativa; lo que esté corriendo en este momento domina mi vida, la inunda&#8221;. Pero esa capacidad de manejar descargas excesivas, como cualquier aptitud de una persona, se acaba. Así sucedió para ella a los 30 años, el 8 de febrero de 1963 y terminó suicidándose, a pesar de los métodos que inventaron para tratarla. O gracias a ellos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/suicidio-2-4">(Continúa)</a></h2>
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        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
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        <pubDate>Tue, 07 Feb 2023 10:10:02 +0000</pubDate>
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        <title>Llamado a la educación privada</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/llamado-la-educacion-privada/</link>
        <description><![CDATA[<p>El complejo panorama del año 2023 ofrece la oportunidad de integrar los Colegios privados a posibles curas de hábitos muy perjudiciales  del pasado.  Los colegios privados deben esforzarse más por romper el ciclo vicioso de la inequidad. Generación tras generación se perpetúan las ventajas a una minoría (ya bendecida por los azares del nacimiento) y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em>El complejo panorama del año 2023 ofrece la oportunidad de integrar los Colegios privados a posibles curas de hábitos muy perjudiciales  del pasado. </em></p>
<p>Los colegios privados deben esforzarse más por romper el ciclo vicioso de la inequidad. Generación tras generación se perpetúan las ventajas a una minoría (ya bendecida por los azares del nacimiento) y se arrojan las sobras de la esperanza a la vasta mayoría de siempre. Y la responsabilidad de esta continuidad también de los beneficiados pasivos de siempre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>En buena parte aquí radica la llama constante de la violencia, la dilación del progreso, la costumbre a vivir de la inestabilidad.</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Colombia celebra, vota y bendice con impunidad a los más pudientes: muchos de ellos son de los <a href="https://cambiocolombia.com/articulo/peso-peso-paso-paso/asi-esta-la-piramide-de-la-educacion">pocos</a> bilingües y trilingües cuyas familias pagaron una fortuna a cambio de educación de talla mundial, esos que logran hablar como nativos en lenguas foráneas, pero que no necesariamente han hecho lo suficiente para dialogar de manera constructiva con otras sociedades del país. Algunos se vuelven <a href="https://forbes.co/2022/07/19/red-forbes/la-educacion-como-fuente-de-desigualdad-en-colombia">expertos de diploma</a> y señalan con reverencia sobreactuada a los culpables; claramente nunca ellos, nunca sus ancestros.</p>
<p>No reclaman la calidad de la educación como garantía básica para mejores oportunidades. Crecen en colegios que, a la mejor manera de clubes sociales, cobran una alta cuota de ingreso (“<a href="https://www.mineducacion.gov.co/1621/article-86982.html">el bono no es obligatorio</a>, pero si obligante”, me dijo alguno meneando la copa). No reconocen su potencial aporte a un cambio.</p>
<p>Conservan a la fuerza un esquema abolengo en el que los colegios y las universidades son meramente unos “senderos de interacción”, una oportunidad para codearse con los indicados. Quizás por esto, porque están enseñados a mantener entre ellos mismos las corazas de la burbuja, hablan desde el miedo a sus contrapartes, no desde el reconocimiento a un contrario como interactor ni desde la oportunidad que tenemos todos para ser fuentes de dialéctica constructiva, sino desde la paranoia que caracteriza a quien se sabe demasiado vulnerable.</p>
<figure id="attachment_93210" aria-describedby="caption-attachment-93210" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-93210" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/white_mans_burden-300x230.jpg" alt="Barry Deutsch" width="300" height="230" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/white_mans_burden-300x230.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/white_mans_burden-150x115.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/white_mans_burden.jpg 745w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93210" class="wp-caption-text">Barry Deutsch</figcaption></figure>
<p>Así son buena parte de nuestros líderes: normalizan venir de un sistema en el que más pesa ser amigo de los poderosos (o de los mañosos) que el desempeño académico, técnico o profesional (no hablemos de ética o de, siquiera, valores). De manera reaccionaria se apresuran a nombrar culpables fuera de su círculo de comodidades antes de cuestionar la validez de sus propios pedestales. Bajo esta lógica cualquier crítico del sistema es una amenaza. Como en la <a href="https://www.instagram.com/lavalijadefuego/?hl=en">modernidad líquida</a> de Zigmund Bauman y descrita en <a href="https://www.instagram.com/lavalijadefuego/?hl=en">crónicas</a> por Umberto Eco, muchos de nuestros líderes resultan ser fanáticos individualistas que saben lo que temen, pero no saben lo que quieren.</p>
<figure id="attachment_93211" aria-describedby="caption-attachment-93211" style="width: 323px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-93211 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/bowling-cartoon1.jpg" alt="" width="323" height="303" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/bowling-cartoon1.jpg 323w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/bowling-cartoon1-150x141.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/bowling-cartoon1-300x281.jpg 300w" sizes="(max-width: 323px) 100vw, 323px" /><figcaption id="caption-attachment-93211" class="wp-caption-text">Los violentos suelen estar más asustados que convencidos. Así lo explicó <a href="https://www.youtube.com/watch?v=SDl-atwBzf0">&#8220;Bowling for Columbine&#8221;</a> (2002), documental de Michael Moore.</figcaption></figure>
<p>Y no es que yo esté en contra de la educación privada. Ni cerca. Trabajo todos los días <a href="https://josemaxleon.edu.co/">en uno</a>. Entiendo su valor en Colombia, tan compleja y frágil en su condena, en donde el valor desmedido del poder del Estado y el ceder las responsabilidad a Gobernantes (también los mismos de siempre) impide paradójicamente nuestra entrada a el progreso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h3>El equilibrio que ofrece la educación privada debe empezar por generar los primeros escépticos ante el despotismo de cualquier poder: el Gobierno, las propias herencias, etc.</h3>
</blockquote>
<p>No basta con que los mejores colegios privados repliquen sus buenas prácticas en los públicos a través de modelos de apadrinamiento. Esto puede resultar benéfico para un número muy reducido de instituciones, pero no soluciona la falta de preocupación hacia el sistema educativo que sigue marcando las nuevas generaciones de estudiantes colombianos que heredan una posibilidad laboral demasiado apretada, a pesar de lo que se ha ensanchado <a href="https://www.las2orillas.co/graduados-de-la-educacion-superior-y-sin-empleo-mejor-uber/">los cupos en universidad en los últimos años</a>.</p>
<p><a href="https://elpais.com/economia/2023-01-10/el-banco-mundial-advierte-del-riesgo-de-recesion-global-ante-la-fragilidad-economica.html">Una recesión global</a>, como la que ya entonan los jinetes del 2023, seguramente favorecerá a la misma minoría cuyo poder o patrimonio no resulta tan golpeado por la depreciación de dinero, el estancamiento de la economía, etc. Incluso pueden ser ellos los favorecidos: pueda que sean capaces de adquirir acciones baratas a cambio de una valorización futura e invertir con la paciencia que permiten las reservas bien abastecidas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Ellos también pueden tomar medidas para demostrar su buena educación y el poder de su visión.</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se repite hasta el cansancio en círculos de preocupación: los millones de excluidos necesitarían <a href="https://www.oecd.org/economy/surveys/Overview_Colombia_ESP.pdf">11 generaciones</a> para superar su condición de pobreza en Colombia. Si la <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julian-de-zubiria-samper/por-que-es-tan-baja-la-calidad-de-la-educacion-en-colombia/">tendencia</a> no cambia con el pasar de los años, si los líderes de este país, formados bajo los mejores estándares de calidad educativa del mundo, tampoco habrán resuelto el cáncer de la desigualdad mundial que mantiene esta sociedad en cuidados intensivos ni han sembrado lo que se requiere para empezar a sanarla.</p>
<p>Desliguemos los privilegios al simplismo drástico o la rigidez cognitiva. El <a href="https://www.britannica.com/topic/Manichaeism">maniqueísmo</a> es propio de quien no se cuestiona la contundencia de sus verdades. Y de quien se forma para hacer malabares con argumentos sesgados e información extraída con pinzas de contextos más intrincados, mucho más interesantes. Enseñemos a admitir lo pasajero de muchos pedestales de hielo.</p>
<h3></h3>
<h3>“Les falta mucho”, “viven en negación”. Con frases de cajón señalan a los críticos del continuismo, incluso viviendo en otros países, como si la distancia les diera alguna claridad sobre los problemas externos, pero les impidiera revisar sus propias taras.</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>El privilegio puede <a href="https://www.proquest.com/docview/912504746">corromper</a>. O que lo digan <a href="https://www.nytimes.com/2022/12/19/opinion/columnists/elon-musk-twitter-oligarchs.html">los plutócratas</a> que pasaron de ser “genios del emprendimiento” a celebridades en el mismo torrente de frivolidad de cualquier rimador con micrófono (pero sin idea de cantar), teniendo que vivir de su marca personal, de escándalo en escándalo para <a href="https://www.forbesargentina.com/lifestyle/de-millonarios-mendigos-tres-series-imperdibles-sobre-negocios-brillantes-terminaron-mal-n13610">evitar su cripto- debacle</a>.</p>
<p>Como ellos, muchos vendieron primaveras que no germinaron, iniciativas de cooperación románticas que fueron en sus inicios la base de las redes de conocimiento y del “trabajo en equipo”. Amazaon.com resultó ser <a href="https://medium.com/@adamscrabble/amazon-is-a-country-jeff-bezos-is-its-tyrant-and-we-are-the-useful-idiots-5bf7940cfc89">el reino de un tirano</a> (y nosotros sus borregos); Wikipedia es cada vez menos una enciclopedia colaborativa y cada vez más una <a href="https://www.clarin.com/tecnologia/cara-oculta-wikipedia-denuncian-sigue-pidiendo-donaciones-necesita_0_EGJ_Yv5Qu.html">fundación que no invierte en su causa inicial</a>. Twittter es cada vez menos ese espacio de constante ebullición de la libre expresión (para bien y para mal) y cada vez más la vitrina de caprichos de un multimillonario tan infantil como cínico. Una más. <a href="https://www.businessinsider.es/opina-ciencia-financiacion-startups-1121353">WeWork</a> acaba de pasar el peor mes de su historia financiera (al menos en <a href="https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Acciones-de-WeWork-pasan-el-peor-mes-en-su-historia-20221222-0078.html">México</a>), sin importar los salvavidas que le han arrojado a su glóbulo carismático. La promesa de lo colectivo sucumbe ante intereses de individuos más parecidos a déspotas narcisos que a líderes capaces de impulsar el bien de la especie.</p>
<figure id="attachment_93213" aria-describedby="caption-attachment-93213" style="width: 800px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93213 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/932-elon-musk-twitter.jpg" alt="" width="800" height="533" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/932-elon-musk-twitter.jpg 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/932-elon-musk-twitter-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/932-elon-musk-twitter-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/932-elon-musk-twitter-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-93213" class="wp-caption-text">Así apareció Elon Musk en la revista española <a href="https://ctxt.es/es/20220501/Firmas/39581/Juan-Bordera-tecnofeudalismo-ecofascismo-Elon-Musk-Twitter-escasez.htm">Contexto y Acción el 5.11.2022</a></figcaption></figure>
<p>La unión de iguales (y no solamente la sobreposición del más fuerte) <a href="https://ankulegi.hypotheses.org/2405">garantiza la prolongación de una especie</a> y la supervivencia de las buenas prácticas. Pero para nuestros líderes, portadores de la verdad porque ellos si han sido educados en instituciones de primera calidad, usualmente esto no es sino una afirmación de zurdos incoherentes. Deberían tener en cuenta al menos la simbiogénesis, fenómeno descrito desde la década de 1870 por el multifacético y fascinante alemán Anton de Bary. Según esto las bacterias, a las cuales debemos buena parte de nuestra existencia, fueron producto de incorporaciones de dos entes autónomos que generaron nuevas formas de vida, con capacidad de autorregulación y con su propio ecosistema. Las neuronas, <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9169541/">entre otras</a>, son producto de esta simbiosis.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-93212 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/origen-de-la-novedad-evolutiva.jpg" alt="" width="600" height="727" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/origen-de-la-novedad-evolutiva.jpg 600w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/origen-de-la-novedad-evolutiva-124x150.jpg 124w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/origen-de-la-novedad-evolutiva-248x300.jpg 248w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>
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        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93208</guid>
        <pubDate>Thu, 12 Jan 2023 12:56:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Llamado a la educación privada]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
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