<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/aficionados/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 14:00:00 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de aficionados | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Romeral, el papá de todos los puertos de montaña cercanos a Bogotá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/romeral-papa-todos-los-puertos-montana-cercanos-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lo que inició como un proyecto de exploración, terminó una jornada de alto esfuerzo y felicidad. No sospechábamos que al final del recorrido nuestras caras y nuestros uniformes iban a estar llenos de sal. Bogotá, 19 de octubre de 2020. La ruta por explorar era El Cajón + Romeral, es decir, Bogotá – Mondoñedo, Puerto [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #993366">Lo que inició como un proyecto de exploración, terminó una jornada de alto esfuerzo y felicidad. No sospechábamos que al final del recorrido nuestras caras y nuestros uniformes iban a estar llenos de sal.</span></p>
</blockquote>



<span id="more-79930"></span>



<p><span style="color: #ff9900"><strong>Bogotá, 19 de octubre de 2020</strong>.</span> La ruta por explorar era El Cajón + Romeral, es decir, Bogotá – Mondoñedo, Puerto Araujo, San Antonio del Tequendama, Santandercito, Salto del Tequendama, Muña, Sibaté, Romeral, Sibaté Bogotá.</p>



<p>Afortunadamente, el clima seco y el sol fueron nuestros aliados durante todo el recorrido. Sin duda, muchos preferimos darle al pedal bajo esas condiciones.</p>



<p>En un primer momento, nos encontramos con una gran presencia de ciclistas en Mondoñedo, una subida corta y explosiva, que pone las piernas a prueba. Tras la ampliación de la vía, el ascenso es más seguro y motivante.</p>



<p>En un segundo momento, el grupo dejó la vía principal y giró a la izquierda en Puerto Araujo, desde donde se divisaban muy nítidos el nevado del Tolima y del Ruíz. En ese tramo, entre la vía principal a la Mesa y Santandercito ‘el cajón’, hay una serie de bajadas y subidas que van consumiendo nuestra energía.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79931"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/IMG-20201011-WA0018.jpg" alt="" class="wp-image-79931" /><figcaption class="wp-element-caption">Joan Benitez, Diego Largo, César PEnagos, Guillimero Pinillos, Indira Moreno, Julián Bernal y Sergio Bustos</figcaption></figure>



<p><span style="color: #3366ff"><strong><a style="color: #3366ff" href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/vuelta-al-tequendama-gran-ruta-ciclistas-aficionados">Le puede interesar: Vuelta al Tequendama&nbsp;</a></strong></span></p>



<p>En un tercer momento, el ‘parche’ tomó confianza, hasta encontrar un paso rendidor y constante, que le permitió llegar al maravilloso Salto del Tequendama, en menos de que canta un gallo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79948"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/Altimetría-Romeral.jpg" alt="" class="wp-image-79948" /><figcaption class="wp-element-caption">Perfil del Romeral, según Strava. En la mitad de la subida hay rampas hasta del 18%</figcaption></figure>



<p>En el cuarto y último momento, apareció DON ROMERAL, el papá de todos los puertos de montaña cercanos a Bogotá. Sus diez kilómetros de rudeza nos parecieron los 80 kilómetros de Letras. Sus curvas cerradas y de altísima dificultad, nos llevaron a esa introspección en la que no hay nada más, sino la lucha contra el dolor. Vencer o morir, no hay otra salida.</p>



<p>Romeral tiene esa cualidad, que es el mejor lugar para expiar nuestras culpas y nuestros ‘pecados’. Una vez salimos victoriosos, el alma se purifica, permitiéndonos una metamorfosis bien particular: pasamos de ser ciclistas a ángeles del olimpo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79938"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/IMG-20201011-WA0068.jpg" alt="" class="wp-image-79938" /><figcaption class="wp-element-caption">César Penagos</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79947"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/IMG-20201011-WA0114.jpg" alt="" class="wp-image-79947" /><figcaption class="wp-element-caption">Joan Benitez</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79940"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/IMG-20201011-WA0073.jpg" alt="" class="wp-image-79940" /><figcaption class="wp-element-caption">Julián Bernal</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79939"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/IMG-20201011-WA0069.jpg" alt="" class="wp-image-79939" /><figcaption class="wp-element-caption">Guillermo Pinillos &#8216;El Tigre&#8217;</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79937"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/IMG-20201011-WA0057.jpg" alt="" class="wp-image-79937" /><figcaption class="wp-element-caption">Diego Largo</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79949"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/Indira.jpg" alt="" class="wp-image-79949" /><figcaption class="wp-element-caption">Indira Moreno, por segunda vez fue elegida como la combativa de la jornada</figcaption></figure>



<p>Los números mágicos del día fueron 120 kms de distancia, 2700 metros de desnivel y 5.5 horas de duración.&nbsp;Esta ruta es de alta dificultad, recomendada para personas con experiencia en subidas largas. Volveremos pronto.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong><span style="color: #ff6600">Romeral Bless Point</span></strong></h5>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-79944"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/10/IMG-20201011-WA0095.jpg" alt="" class="wp-image-79944" /><figcaption class="wp-element-caption">Romeral Bless Point, un sitio para ciclistas a 3333 msnm</figcaption></figure>



<p>Es importante destacar que el Alto del Romeral ahora cuenta con una tienda pensada para los ciclistas. Allí, a 3333 metros sobre el nivel del mar, los ciclistas encuentran empanadas, sánduches, huevos cocidos, bebidas y tinto. El negocio cuenta con mesas, sillas, bicicleteros y un baño para los visitantes. No hay excusas para no ir a esta mágico lugar.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><span style="color: #ff6600"><strong>Escrito por César Penagos Collazos</strong></span></h5>



<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Club Strava: La Sinfonía del Pedal</p>



<p>Twitter: @Sinfonia_Pedal</p>



<p>Mail: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>



<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=79930</guid>
        <pubDate>Mon, 19 Oct 2020 21:18:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/10/08103444/Foto-Facebook.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Romeral, el papá de todos los puertos de montaña cercanos a Bogotá]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/boqueron-gran-puerto-las-entranas-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas. Bogotá, 18 de agosto de 2020. Boquerón es uno de los balcones [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08694.jpg" alt="" class="wp-image-78165" /></figure>



<p></p>



<p><em>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas.</em></p>



<span id="more-78164"></span>



<p><strong>Bogotá, 18 de agosto de 2020</strong>. Boquerón es uno de los balcones más impresionantes que tiene Bogotá. Como todos los páramos, es muy alto, frío y casi siempre está cubierto de las nubes que duermen en su cima. Boquerón es hijo del Sumapaz y hermano del Verjón.</p>



<p>Con una altitud de 3206 msnm, Boquerón es un puerto de montaña atractivo para los ciclistas y atletas, que llegan por dos caminos: por la Avenida Boyacá o por San Cristóbal (antigua vía al Llano). En esta ocasión, detallaré el ascenso por la segunda vertiente.</p>



<p>La antigua vía al Llano dejó de ser usada masivamente, tras la inauguración del túnel de Bóqueron, en 1999. Antes, todo el tráfico de carga, pasajeros y particular serpenteaba por los barrios del suroriente de Bogotá. No obstante, cuando hay cierres en el corredor principal, el camino vuelve a cumplir su función original.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78166 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08681.jpg" alt="" class="wp-image-78166" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Sebastíán Tabares, Luis Olaya, Valentina Rozo, Camilo Guevara. César Penagos y Alejandro Amaya pasan por el mural del barrio Guacamayas</em></figcaption></figure>



<p><strong>Primera parte</strong></p>



<p>La subida inicia a 2604 msnm, en la carrera 10 con calle 34 sur, en el barrio San Isidro de la localidad de San Cristóbal. Inmediatamente aparece una pendiente de unos 400 metros a un promedio del 8% y con una máxima de 12%. La intensidad de este primer momento disminuye al desembocar a una recta que conecta con un inmenso mural.</p>



<p>“Es muy lindo saber que hay lugares tan bonitos dentro de Bogotá, tan cercanos, que no se conocen por miedo o por cosas que han dicho como ‘no vayan por allá’, ‘el sur es peligroso’, pero que sí se puede subir; hay demasiada gente y es super tranquilo, en Bogotá es más la gente buena y los lugares bonitos. Es una subida bien empinada, me encantó”, comenta Valentina Rozo (@lvalentinarozo) , invitada especial de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78168 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08718.jpg" alt="" class="wp-image-78168" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Valentina Rozo le pone paso al grupo que pasa por la &#8216;Y&#8217;</em></figcaption></figure>



<p>Los paraderos de los buses del SITP sirven como referencia de los lugares que van pasando, y así aparecen los nombres de los barrios Guacamayas, La Victoria y Bellavista, que conforman el primer tramo de 3.8 kilómetros al 6%. En ese segmento, donde la vía es amplia y el pavimento está en muy buen estado, aparece el primer descanso de unos 200 metros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78169 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08734.jpg" alt="" class="wp-image-78169" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Camilo Guevara no pierde la rueda del grupo y va atento a los cambios de velocidad</em></figcaption></figure>



<p>“Es otra de las tantas subidas que tenemos en Bogotá, otro mirador más, espectacular para que vayan y conozcan. La cantidad de ciclistas subiendo es impresionante, cualquier subida o en cualquier rincón donde uno vaya en Bogotá siempre va a encontrar a centenares de ciclistas”, agregó Camilo Guevara (@camilovelo ), un gran aficionado al ciclismo de ruta e invitado especial de la jornada.</p>



<p><strong>Segunda parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08425.jpg" alt="" class="wp-image-77366" /></figure>



<p>La siguiente sección está comprendida entre la ‘Y’ y Juan Rey, de una longitud de 4.1 kms con una pendiente promedio de 5%. La señalización va indicando que los barrios Los Alpes, La Grovana, Nueva Delhi y Los Libertadores llenan las bellas montañas de la cordillera oriental, donde nacen las quebrada Toches, Aguamonte, Silverio, Chiguaza, Seca, Morales y Verejones , entre otros afluentes.</p>



<p>Juan Rey es uno de los barrios con mayor altitud en Bogotá con sus 3060 msnm, un punto en el que el ascenso suma 9 kilómetros y 400 metros de desnivel positivo. Posteriormente, siguen 2 kilómetros planos, entre Juan Rey y Tihuaque, el último barrio de la ciudad por este costado. El carácter rural es evidente por los cultivos de papa, los potreros y las vacas que embellecen el paisaje.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78170 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08752.jpg" alt="" class="wp-image-78170" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Remate de Alejandro Amaya al llegar a Juan Rey; defiende el uniforme de la Universidad Nacional</em></figcaption></figure>



<p>“Es un puerto que no conocía, me agradó bastante, uno ve muchísima gente, y lo importante del ciclismo es seguir conociendo, porque definitivamente, a veces, uno se cierra a ir siempre a los mismos lugares y se pierde de conocer muchas cosas por prejuicios o por miedos bobos”, compartió Alejandro Amaya (@alejomagno2), integrante del grupo explorador convocado por este blog.</p>



<p><strong>Tercera parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-77382 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08471.jpg" alt="" class="wp-image-77382" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Tramo plano entre Juan Rey y Tihuaque, los cultivos de papa hacen parte del paisaje</em></figcaption></figure>



<p>En el último fragmento, hay un kilómetro de la vía en mal estado, muy deteriorado, pero conecta con el pavimento de los últimos 4.000 metros, al 4% de dificultad promedio.</p>



<p>“En los últimos kilómetros se vale chupar rueda, porque el viento es demasiado fuerte. También, es muy llamativo que la parte final de Boquerón es similar a la llegada de Romeral, por el frío, la niebla y la sensación de que el terreno se aplana”, complementó Sebastián Tabares (@sebastabaresm)&nbsp; de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78171 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/IMG_20200628_083342.jpg" alt="" class="wp-image-78171" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Entrada al páramo de Boquerón, donde la vía pierde inclinación, pero donde el viento y la altitud hacen lo suyo</em></figcaption></figure>



<p>Como es característico en casi todos los páramos, el final del recorrido se divisa desde lejos, lo que anima a muchos a aumentar la velocidad para desprenderse de sus amigos o para alcanzar a los punteros.</p>



<p>“El puerto es atractivo por su exigencia y la belleza oculta del páramo; espero tener la oportunidad de seguirlo visitando muchas veces más”, concluyó Guillermo Pinillos (@guillermo_pinillos) de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78172 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/Guillermo-Horizontal-.jpg" alt="" class="wp-image-78172" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Guillermo Pinillos en el Boquerón, ese paso angosto que se abre hacia los Llanos orientales de Colombia</em></figcaption></figure>



<p><strong>Explorar, conocer y gozar</strong></p>



<p>Definitivamente, en Bogotá hay mucho terreno por pedalear. El ciclismo es un deporte que nos permite conocer lugares mágicos y es tal vez por esa razón que cada día nos multiplicamos sin descanso. Dejarnos sorprender siempre será un gran aliado de nuestra pasión por las bielas.</p>



<p><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1674412716043624">Álbum de fotografías del ascenso a Boquerón</a></p>



<p>Agradecimientos a los pedalistas:</p>



<p>Valentina Rozo @lvalentinarozo</p>



<p>Camilo Guevara @camilovelo</p>



<p>Alejandro Magno @alejomagno2</p>



<p>Sebastián Tabares @sebastabaresm</p>



<p>Luis Olaya @luis_olaya3</p>



<p>Guillermo Pinillo @guillermo_pinillos</p>



<p>Fisioterapeuta-fotógrafa: Tatiana Nossa Caballero @Tatiananc12</p>



<p>Acompañante-escolta: Jaime Bautista @Jaime.Bautista</p>



<p>Escrito por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



<p>Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=78164</guid>
        <pubDate>Tue, 18 Aug 2020 19:33:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/08/08104940/DSC08690-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>A Villeta en bicicleta: pierna, sol y mucha resistencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/villeta-bicicleta-pierna-sol-mucha-resistencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bogotá, julio de 2018. Los ciclistas aficionados de Bogotá somos muy afortunados, pues tenemos rutas para todos los gustos: montaña media, montaña alta, llano, trocha y todas combinadas según las necesidades y capacidades. Una de ellas, entre las más exigentes y completas, es la vuelta a Villeta, un fondo de 190 kilómetros, tema de esta [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Bogotá, julio de 2018. </strong>Los ciclistas aficionados de Bogotá somos muy afortunados, pues tenemos rutas para todos los gustos: montaña media, montaña alta, llano, trocha y todas combinadas según las necesidades y capacidades. Una de ellas, entre las más exigentes y completas, es la vuelta a Villeta, un fondo de 190 kilómetros, tema de esta publicación.</p>



<span id="more-63679"></span>



<p>Una de las grandes dificultades de este recorrido es el desnivel del trazado cuya altitud máxima es de 2869 y la mínima de 860 msnm para un total de altura ganada de 2770 metros. Lo anterior se ve reflejado en el cambio extremo del clima que en nuestra salida osciló entre 8 y 33 grados.</p>



<p><strong>Vuelta a la capital de la panela</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63681"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/La-Vega.jpg" alt="Llegada al municipio de La Vega" class="wp-image-63681" /><figcaption class="wp-element-caption">Llegada al municipio de La Vega</figcaption></figure>



<p>El grupo inició la extensa jornada en la gasolinería Siberia, pasadas las 7 a.m., el domingo 15 de julio de 2018. La rodada contó con la participación de integrantes de Al Soko Biela Team, La Sinfonía del Pedal y KHS Freeagent. Entre los 21 protagonistas de la historia se contaban 8 mujeres experimentadas en la ruta.</p>



<p>El primer reto de la mañana es el Alto El Vino, el tradicional ascenso de 3.5 kilómetros y de una pendiente media de 5.4% que lleva a los aficionados de las bielas a 2835 msnm. El <em>grupetto</em> lo asumió con calma, haciendo el ahorro energético para encarar la larga montaña entre Villeta y el Alto de la Tribuna.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63682"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LosRepechos.jpg" alt="Varios repechos se encadenan entre La Vega y Villeta" class="wp-image-63682" /><figcaption class="wp-element-caption">Varios repechos se encadenan entre La Vega y Villeta</figcaption></figure>



<p>Luego de los 27 kilómetros de ‘felicidad perfecta’, sólo bajada, los pedalistas trasegaron los múltiples repechos a lo largo de los 25 kilómetros existentes entre La Vega y Villeta. En la parte final de ese segmento encontraron una rampa al 10,8%, apenas para empezar a sudar y subir las pulsaciones por el cambio de temperatura.</p>



<p><em>La Ciudad Dulce de Colombia</em>, como también se le conoce a Villeta por su alta producción de panela, recibió a los ciclistas con miradas de admiración y sorpresa. Por su puesto, a muchos parroquianos no les interesó, porque estaban pendientes del final de la Copa Mundo de Futbol.</p>



<p>Bajo las sombras de las ceibas que adornan el parque de Villeta, nuestros protagonistas desayunaron y recargaron el ‘tanque’ que les permitiría salir airosos del gigante que los esperaba: esos 37 kilómetros de subida, desde Villeta, hasta el Alto de la Tribuna (Puerto Especial). En cuestión de horas, los pedalistas pasarían del sol intenso a la cuna de las nubes.</p>



<p><strong>El poder de las piernas, el poder de la mente…</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63684"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LA-TRIBUNA.png" alt="Alto de la Tribuna por Villeta. Imagen de Altimetrías de Colombia" class="wp-image-63684" /><figcaption class="wp-element-caption">Alto de la Tribuna por Villeta. Imagen de Altimetrías de Colombia</figcaption></figure>



<p>Como era de esperarse, los ‘capos’ midieron fuerzas desde el inicio, mientras los demás fueron encontrando el ritmo. En ese premio de montaña de categoría especial, los primeros seis kilómetros son relativamente suaves, seguidos de cinco kilómetros al 6.8%, con una rampa al 10%.</p>



<p>“Es una ruta con una alta exigencia debido al calor y al desnivel acumulado, pero es un excelente entrenamiento para preparar las competencias futuras, porque se gana fondo y se sufre demasiado”, aseguró Diego Felipe Rodríguez del grupo <em>Al Soko Biela Team</em>.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63685"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/llegada.jpg" alt="De izquierda a derecha los escarabajos del día " class="wp-image-63685" /><figcaption class="wp-element-caption">De izquierda a derecha los escarabajos del día</figcaption></figure>



<p>La cuesta bordea al municipio de Albán, donde la carretera se inclina al 6.8%, que dan la sensación de ser menos rigurosos, aunque los últimos kilómetros son de verdadero sufrimiento por el agotamiento.</p>



<p>“Es una ruta dura, donde debes poner a prueba tu mente y tu resistencia, mi dificultad es el viento, pega muy duro cuando subes, me toca llenarme de mucho valor y seguir adelante”, expresó Michels suarez Díaz de KHS Freeagent, primero en coronar el puerto.</p>



<p>Así quedó el gran premio de montaña:</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/posiciones.jpg" alt="posiciones" class="wp-image-63687" /></figure>



<p>En la fotografía no aparecen ni Oscar Andrés Neachan (tercero), ni quien escribe (llegué a la rueda de Kevin Briñez). La primera chica en llegar al Alto de la Tribuna fue Alejandra Cadena.</p>



<p>“Fue una etapa de alta montaña que puso a prueba los ánimos, las sensaciones y la concentración con tantos kilómetros que ya había acumulado, y con los muchos más que nos esperaban al culminar el alto de la tribuna.&nbsp; ¡Pero la buena compañía hace la diferencia! Me alegró mucho ver que fueron varias chicas. Qué lindo ver tanta disposición y amistad en la ruta”, dijo Alejandra Cadena.</p>



<p>“Gran entreno en buena compañía”, comentó Manuel Ricardo Contento ‘Happy’ de Al Soko Biela Team.</p>



<p><strong>De regreso a casa</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63686"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LaTribuna.jpg" alt="Alto de la Tribuna" class="wp-image-63686" /><figcaption class="wp-element-caption">Alto de la Tribuna</figcaption></figure>



<p>Como si fuera poco, al <em>grupetto</em> le faltaba por pedalear 50 kilómetros planos hasta Bogotá. Es un dato de primera importancia para los aficionados que quieren repetir la vuelta a Villeta o para los que la van a realizar por primera vez. Además de sobrevivir al premio de montaña, en las piernas deben quedar energías para aguantar el ‘tren’ de regreso.</p>



<p>Sin duda alguna, más allá de sumar kilómetros y mejorar el nivel, el ciclismo es el deporte para hacer amigos y un medio por excelencia para conocer la geografía de nuestro país.</p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>email: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>



<p>Instagram: @la_sinfonía_del_pedal</p>



<p>facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Twitter: @Sinfonía_Pedal</p>



<p>Club Strava: La Sinfonía del Pedal</p>



<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=63679</guid>
        <pubDate>Tue, 17 Jul 2018 15:51:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2018/07/08110713/LosRepechos-1-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[A Villeta en bicicleta: pierna, sol y mucha resistencia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>