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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 01 May 2026 04:20:50 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de vallejo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Confirmado: nueva especie de pulpo en aguas profundas chilenas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/confirmado-nueva-especie-de-pulpo-en-aguas-profundas-chilenas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Era 2007 y Javier Sellanes llevaba cuatro años explorando el fondo marino del margen continental de Chile. El oceanógrafo uruguayo estaba a bordo de un crucero científico, investigando zonas de filtración de metano. Tras hacer una rastra científica, que consiste en arrastrar una red por el lecho durante unos 10 minutos, salió un&nbsp;pulpo con características [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Graneledone Sellanesi, un pulpo capturado en 2007 frente a las costas de Chile, fue confirmado como especie nueva en 2026.</em></li>



<li><em>La combinación de estudios morfológicos y análisis genéticos fue determinante para distinguirlo de las 10 especies ya conocidas del género Graneledone.</em></li>



<li><em>Las colecciones de museos naturales y la colaboración internacional fueron indispensables para obtener las muestras necesarias para los análisis.</em></li>



<li><em>El descubrimiento ocurre mientras la taxonomía enfrenta una crisis de recursos humanos y una carrera desigual contra la pérdida de biodiversidad.</em></li>
</ul>



<p>Era 2007 y Javier Sellanes llevaba cuatro años explorando el fondo marino del margen continental de Chile. El oceanógrafo uruguayo estaba a bordo de un crucero científico, investigando zonas de filtración de metano. Tras hacer una rastra científica, que consiste en arrastrar una red por el lecho durante unos 10 minutos, salió un&nbsp;<strong>pulpo con características que no coincidían con las especies conocidas.</strong>&nbsp;Diecinueve años más tarde y tras una exhaustiva investigación sería nombrado en su honor:&nbsp;<strong><em>Graneledone sellanesi</em></strong>.</p>



<p>“Cuando sacas muestras a esas profundidades y en áreas del mundo tan poco estudiadas como Chile o Perú, lo que sacas tiene un potencial muy alto de ser nuevo para la ciencia”, dice en conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;el profesor titular del Departamento de Biología Marina de la Universidad Católica del Norte de Chile.</p>



<p>El animal en cuestión pertenece al género&nbsp;<em>Graneledone</em>, un grupo de<strong>&nbsp;pulpos distribuidos en diferentes océanos del planeta</strong>. El género tenía diez especies conocidas, Sellanes y sus colegas sospechaban que tenían frente a ellos a la undécima.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/semana-especies-invasoras-peces-insectos-caracoles-amenazan-ecosistemas-latinoamerica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Semana de las especies invasoras: historias de peces, insectos y caracoles que amenazan ecosistemas en Latinoamérica</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269909"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045003/FKt240108-NicoAndJavierComputerElectronicsLab-20240112-Ingle-4592.jpg" alt="" class="wp-image-269909" /><figcaption class="wp-element-caption">Javier Sellanes a bordo del buque de investigación Falkor (too), en 2024. Foto: cortesía Alex Ingle/Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>En febrero de 2026, sus colegas Cecilia Pardo-Gandarillas y Christian Ibáñez publicaron un&nbsp;<a href="https://www.mdpi.com/2077-1312/14/3/311" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artículo científico</a>&nbsp;en el que confirman que se trata de una nueva especie. Pardo-Gandarillas, todavía emocionada, señala que ha sido una experiencia en la que han experimentado asombro y humildad por revelar un poco del misterio que cobija al océano profundo. “Y orgullo porque estamos contribuyendo al&nbsp;<strong>conocimiento científico de nuestro planeta</strong>”, añade la bióloga y ecóloga evolutiva de la Universidad Andrés Bello de Chile.</p>



<p>El ejemplar fue hallado al norte de la isla Mocha, en la zona central del país. Ahora se conoce que la nueva especie de pulpo&nbsp;<strong>habita entre el norte de las aguas peruanas y el sur de Chile</strong>. Su rango de distribución también es amplio en cuanto a profundidad. Está entre los 400 y los 2400 metros de profundidad.</p>



<p>“Le dedicamos el nombre a Javier Sellanes por su trabajo y por todo el conocimiento que ha entregado”, cuenta Pardo-Gandarillas. Para el científico uruguayo que se ha dedicado a estudiar la biodiversidad de los&nbsp;<strong>moluscos en Chile</strong>, esta es una forma de trascender. “Es un honor que te dediquen una especie, es un reconocimiento”, dice emocionado.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269914"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045039/Museo-Santa-Barbara-USA-2015-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269914" /><figcaption class="wp-element-caption">Cecilia Pardo-Gandarillas y Christian Ibáñez analizan muestras en el Museo Natural de Historia Natural de Santa Bárbara, Estados Unidos, en 2015. Foto: cortesía Cecilia Pardo-Gandarillas</figcaption></figure>



<p><strong>Entre la comunidad científica marina uruguaya también hay orgullo.</strong>&nbsp;“Recibimos con mucha alegría y en gran sentido de justicia esta novedad”, señala Fabrizio Scarabino, docente investigador del Centro Universitario del Este de Uruguay.</p>



<p>Además, el hallazgo le parece asombroso. “Esto habla de que no solo las especies pequeñitas son desconocidas, sino también las de tamaño importante, y que tenemos especies propias de cada lugar geográfico de este planeta, por lo que cada país o región tienen&nbsp;<strong>responsabilidad de cuidar esa biodiversidad</strong>”, añade.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un trabajo de casi 20 años para describir la especie</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254343"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140106/FKt240708-FalkorToo-NazcaRidge-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254343" /><figcaption class="wp-element-caption">El buque de investigación Falkor (too) en el Pacífico Sur, navegando sobre la cordillera submarina de Nazca. Foto: cortesía Misha Vallejo Prut/Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Pardo-Gandarillas e Ibáñez le han seguido<strong>&nbsp;el rastro a esta especie</strong>&nbsp;desde antes del crucero científico de 2007, cuando se obtuvo el holotipo o espécimen de referencia. “Esto ya es de varios años de recopilación de información, de muestras, de trabajo arduo”, puntualiza la científica.</p>



<p>En el año 2000 hubo un primer registro del género&nbsp;<em>Graneledone</em>&nbsp;en aguas chilenas y a partir de esa fecha encontraron más ejemplares sin clasificar en el Museo Nacional de Historia Natural de Chile y en muestras obtenidas de&nbsp;<strong>pesquerías de profundidad de bacalao</strong>&nbsp;(<em>Dissostichus eleginoides</em>) y crustáceos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269911"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045015/Graneledone-sellanesi-2024-1-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-269911" /><figcaption class="wp-element-caption">Las características del género son la disposición y número de ventosas. Foto: cortesía Javier Sellanes</figcaption></figure>



<p>Recién en 2012 obtuvieron el número suficiente de muestras para reportar el género&nbsp;<em>Graneledone&nbsp;</em>en Chile. Estas especies&nbsp;<strong>se caracterizan por habitar aguas profundas</strong>, de acuerdo con un&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/235256542_Morphological_and_molecular_description_of_a_new_record_of_Graneledone_Cephalopoda_Octopodidae_in_the_southeastern_Pacific_Ocean" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artículo</a>&nbsp;de ese año liderado por Ibáñez y en el que también participaron Pardo-Gandarillas, Sellanes y Elie Poulin.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269918"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045603/NIWA-Nueva-Zalandia-2016-3.jpg" alt="" class="wp-image-269918" /><figcaption class="wp-element-caption">Conocer las características del género fue la base para describir a la especie. Foto: cortesía Cecilia Pardo-Gandarillas</figcaption></figure>



<p>Uno de los rasgos del género es la<strong>&nbsp;ausencia de un saco de tinta</strong>. Gran parte de los cefalópodos, incluidos los pulpos y los calamares, tienen esta estructura que les permite&nbsp;<a href="https://oceanconservancy.org/blog/2022/06/23/cephalopods-ink/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">expulsar un fluido oscuro</a>&nbsp;para distraer o confundir a sus depredadores mientras escapan. Sin embargo, algunas especies del mar profundo carecen de este saco, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://www.britannica.com/animal/mollusk" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enciclopedia Britannica</a>.</p>



<p>Después consiguieron más muestras y viajaron a museos naturales de Alemania, Estados Unidos y Nueva Zelanda, donde compararon ejemplares recolectados mediante pesca de arrastre y cruceros de investigación. Al analizar los rasgos fenotípicos, los investigadores encontraron que&nbsp;<strong>el pulpo chileno tenía más ventosas</strong>&nbsp;que sus especies hermanas y sus verrugas seguían un patrón distinto.</p>



<p>“Sin embargo, estas características diagnósticas han demostrado ser insuficientes para distinguir de manera fiable entre las especies del género”, señalan los autores en el estudio. La dificultad&nbsp;“probablemente refleja el origen relativamente reciente del linaje, estimado en aproximadamente de 3 a 7 millones de años”, explican.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los estudios moleculares fueron determinantes</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269912"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045022/Graneledone-sellanesi-2024-2-scaled.jpeg" alt="" class="wp-image-269912" /><figcaption class="wp-element-caption">Detalle del ojo izquierdo y de un tentáculo del pulpo&nbsp;<em>Graneledone sellanesi</em>. Foto: cortesía Javier Sellanes</figcaption></figure>



<p>Los&nbsp;<strong>análisis genéticos confirmaron que se trata de una nueva especie</strong>. De hecho, en la publicación científica de febrero de 2026, los autores destacan el valor de la taxonomía integrativa –la que combina el estudio morfológico con los datos moleculares o de ADN– para resolver los límites entre especies del género&nbsp;<em>Graneledone</em>. “Con estas dos herramientas pudimos indicar que estamos frente a una nueva especie”, explica Pardo-Gandarillas.</p>



<p>Para Scarabino, este proceso de casi dos décadas “muestra a la ciencia como una construcción colectiva”. Además, el docente investigador uruguayo&nbsp;<strong>destaca la importancia de las colecciones zoológicas</strong>. “Los museos como el de zoología de la Universidad de Concepción y el Museo Nacional de Historia Natural en Santiago son instituciones fundamentales para el conocimiento de la biodiversidad de Chile, de Sudamérica y del mundo”, agrega.</p>



<p>El artículo científico, que se publicó en el&nbsp;<em>Journal of Marine Science and Engineering</em>, apunta las principales características del pulpo recién descrito.&nbsp;<strong>Es de tamaño mediano</strong>, con una longitud que oscila entre 52 y 81 centímetros y, como las especies hermanas, carece de un saco de tinta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269917"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045557/Chile-2011-Octopus-mimus-1.jpg" alt="" class="wp-image-269917" /><figcaption class="wp-element-caption">Cecilia Pardo-Gandarillas junto a un pulpo de la especie&nbsp;<em>Octopus mimus</em>. Foto: cortesía Cecilia Pardo-Gandarillas</figcaption></figure>



<p>Presenta una sola fila de ventosas en brazos de longitud similar. El tercer brazo derecho es más corto y tiene menos de la mitad de ventosas que el brazo opuesto. “Entre todos los caracteres examinados,&nbsp;<strong>el número de ventosas opuestas proporciona el rasgo morfológico más sólido</strong>”, de acuerdo con la publicación.</p>



<p>Los científicos detallaron que&nbsp;<em>G. sellanesi</em>&nbsp;<strong>tiene ojos grandes</strong>, proyectados y se posicionan en forma más lateral que frontal. Representan aproximadamente el 20 % del tamaño de su manto.</p>



<p>Con la descripción formal del pulpo hallado en Chile, el género ahora comprende 11 especies reconocidas a escala mundial. Para los autores, esto subraya la necesidad de actualizar los análisis moleculares para&nbsp;<strong>afinar la historia evolutiva de este grupo de pulpos</strong>&nbsp;de aguas profundas. Según investigaciones previas citadas en el artículo, se cree que el género&nbsp;<em>Graneledone</em>&nbsp;se originó en el Océano Antártico.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/video/2026/02/el-bosque-el-pueblo-que-fue-tragado-por-el-mar/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El Bosque, el pueblo que fue tragado por el mar</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La investigación frente a la triple crisis planetaria</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269913"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045031/Javier-Sellanes-2017-scaled.jpeg" alt="" class="wp-image-269913" /><figcaption class="wp-element-caption">Investigadores de la Universidad Católica del Norte revisan lo obtenido tras una pesca científica en un crucero de investigación en el océano Pacífico sur, en 2017. Foto: cortesía Javier Sellanes</figcaption></figure>



<p>La historia de la investigación del&nbsp;<em>Graneledone sellanesi</em>&nbsp;también muestra cómo&nbsp;<strong>la ciencia cambió a lo largo de los años</strong>. Cuando Sellanes hizo sus primeras expediciones del margen continental, a inicios de los 2000, la pesca de rastra era un método para obtener muestras, pero a ciegas. “Sacas una ensalada de cosas, todo revuelto”, describe.</p>



<p>Los&nbsp;<strong>nuevos buques de investigación científica</strong>&nbsp;cuentan con vehículos operados a control remoto y equipados con cámaras de alta resolución que permiten filmar el fondo marino e incluso hacer zoom para ver los detalles de las características de las especies. “Puedes ver su comportamiento, el hábitat en el que se encuentra, las especies con las que se relaciona”, explica Sellanes.</p>



<p>A pesar de los avances tecnológicos, para el científico uruguayo, la investigación de la biodiversidad enfrenta una carrera contra el tiempo. La Organización de las Naciones Unidas habla de la&nbsp;<a href="https://unfccc.int/news/what-is-the-triple-planetary-crisis" target="_blank" rel="noreferrer noopener">triple crisis planetaria</a>: el&nbsp;<strong>cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad</strong>. Aunque de manera frecuente se describen especies nuevas, los investigadores saben que la extinción acelerada por las presiones humanas está afectando incluso a especies todavía desconocidas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_250066"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/03/11174912/El-robot-ROV-SuBastian-Foto-Alex-Ingle-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-250066" /><figcaption class="wp-element-caption">El vehículo de operación remota ROV SuBastian regresa a la embarcación Falkor (too). Foto: cortesía Alex Ingle/Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>A esto se suma otro problema. De acuerdo con Sellanes,&nbsp;<strong>cada vez hay menos taxónomos</strong>, pues se trata de una carrera larga con pocas salidas laborales y una remuneración que no representa un retorno a la inversión realizada en estudios. “Quiero relevar la importancia de la taxonomía, la importancia de que los gobiernos apoyen la ciencia”, apunta el científico. “Hay muchas cosas interesantes por descubrir,&nbsp;<strong>es una nueva era de exploración marina</strong>”, añade.</p>



<p>Pardo-Gandarillas e Ibáñez lo saben bien. Desde hace cinco años trabajan con científicos de países de América, Europa, Asia y Oceanía para descifrar la&nbsp;<strong>diversidad y la distribución de los cefalópodos en todo el mundo</strong>. Están integrando análisis morfológicos y moleculares de unas 800 especies. “Este trabajo es tremendo, esperamos que pronto salga alguna publicación”, dice la científica.</p>



<p>Sellanes, por otro lado, está estudiando desde 2016 los montes submarinos ubicados frente a Chile, zonas aún menos exploradas que el margen continental. En 2024, a bordo del Falkor (too), el buque de investigación de Schmidt Ocean Institute, dirigió a un equipo que observó y recolectó muestras de más de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/03/los-secretos-del-mar-cientificos-descubren-mas-de-cien-especies-marinas-que-podrian-ser-nuevas-para-la-ciencia/">100 especies potencialmente nuevas para la ciencia</a>. Tendrán que recorrer un proceso similar al del&nbsp;<em>G. sellanesi</em>&nbsp;para ser descritas formalmente como especies nuevas. “Tenemos mucho trabajo por delante”, asegura Sellanes.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> avistamiento in situ de la especie G. sellanesi durante la expedición del margen continental de Chile, a bordo de la embarcación Falkor (too).<strong> Foto:</strong> cortesía Javier Sellanes</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/02/nueva-especie-pulpo-chile-oceanos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Tue, 24 Feb 2026 22:52:45 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>El cerebro &amp;#8220;sexualizado&amp;#8221; de Carolina Sanín (Breve ensayo sobre feminismo y feministas)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-cerebro-sexualizado-de-carolina-sanin-breve-ensayo-sobre-feminismo-y-feministas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Queriendo hacer una supuesta defensa de las mujeres y su dignidad, la escritora bogotana termina ofendiéndolas, adrede o no, no lo sé, y de paso arremete contra hombres y ciudades enteras. Aboguemos por un feminismo que, para encontrar soluciones, abrace a los hombres, no que los criminalice por el género que nos tocó.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Carolina Sanín, escritora bogotana, en una escena de su monólogo para la revista Cambio. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-411041fc0d985a77d464bf8ce03f9c19"><strong><em>&#8220;La palabra feminismo necesita ser rescatada. Necesita ser reclamado de manera que sea inclusivo para el hombre&#8221;:</em> Annie Lennox, cantautora, filántropa y activista política.  </strong></p>



<p></p>



<p>No creo en ese feminismo que criminaliza al hombre por ser hombre. Y no creo en ese feminismo que habla desde el discurso —cuando no desde el privilegio o la conveniencia—, porque asumo que se trata de un movimiento, no una moda, mucho menos una impostura: la convicción de que el mundo necesita cambiar lo que está mal pero desde la acción —desde el activismo para decirlo con nombre propio—, no desde el lenguaje adornado de las palabras bien dichas. El mundo sobrepasó hace rato el límite de la teoría y por eso seguimos en obra negra, generosos con el adjetivo, escasos con el verbo. &nbsp;</p>



<p>Si hay tantos feminismos como colores tiene el arco iris, confieso con honestidad no tener claro qué es el feminismo y cuál es su fin último. Tengo amigas feministas y advierto posturas diferentes entre ellas, que a veces se traducen en recriminaciones mutuas. </p>



<p>Con todo, las encuentro tan fascinadoras como inexpugnables, merecedoras de mi admiración y respeto dentro de la diferencia. Aprecio a las que hablan desde el activismo porque gracias a sus convicciones han motivado transformaciones importantes en las sociedades, resultado además de una evolución cultural. No es una etiqueta en su frente. Ni es algo que se quitan o se ponen al tiempo con la piyama. Hacen, no dicen. Y entonces su causa cobra sentido… para ellas… pero también para nosotros.</p>



<p>Sin importar que un hombre sea o no feminista, desde el respeto a la individualidad, hay una verdad compartida: siendo seres íntegros, enteros, las mujeres son nuestra mitad y nosotros su mitad en esta aventura que llamamos vida, con su subsiguiente capítulo, el de la vida en común, que es la manera como se juntan esas unidades independientes: en las relaciones de pareja, en las relaciones de trabajo, en las relaciones de amistad, en la misma silla que ocupamos de camino al sitio de trabajo.</p>



<p>Sin embargo, hay mujeres que creen saberlo todo acerca de los hombres, que son rotundas en sus conceptos y que van por la vida generalizando —no todos somos monstruos ni depredadores sexuales—, como si todos estuviéramos bajo sospecha, responsabilizados por lo que pueda venir, incluso si no viene.</p>



<p>Hablo de Carolina Sanín, claramente, de aquella teórica del feminismo —no sé si eso la hace feminista— que fascina incluso cuando habla sola. Por supuesto, hablo de su monólogo, a veces brillante, a veces objetable. Un feminismo que parece dirigirse no a las mujeres, sino a ciertas mujeres,&nbsp; cosas bien distintas entre sí.</p>



<p>La escucho únicamente cuando hago cardio en la bici y me surge la misma pregunta inquietante: ¿Por qué algunas mujeres, con el pretexto de salir en defensa de otras mujeres, terminan hablando mal de las propias mujeres?</p>



<p>En ese feminismo que pregona la escritora Sanín hay algo que no termina por cuadrarme, y es ese afán suyo por querer demostrar que la cabeza de los hombres gravita alrededor del sexo, como si todo comportamiento tuviese un origen fálico.</p>



<p>Su último monólogo se titula “Epstein”, pero podría llamarse Pastrana o Petro, aunque el segundo nada tiene que ver con los archivos del extinto pedófilo, y el primero sí. De modo que si todos los caminos conducen a Roma, todos los monólogos (de Carolina Sanín), conducen a Gustavo Petro. Hay una obsesión de la escritora bogotana con el presidente y debo decir que, algunas veces, encuentro esa obsesión justificada, pero otras veces, como en este caso, no; ya aterrizaremos allá.</p>



<p>Para hablar de los hombres —de los hombres que pagan por sexo— y de las mujeres que intercambian sexo por dinero, Sanín termina llevándose por delante lo que sea y a quien sea, sin reparar en daños. </p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c5f5b3f8e763e2337585c583212dc0df"><strong><em>“Cartagena es un prostíbulo para turistas, como es Medellín también”</em>,</strong> soltó sin más Carolina Sanín.</h2>



<p>Cartagena no son solamente prostitutas, prostitutos y niños explotados sexualmente, lo que es aberrante, claro. No se trata de Cartagena, querida Carolina; es la condición humana, que lleva siglos lidiando con el oficio más antiguo del mundo. Desde Sodoma y Gomorra, pasando por la Gran Ramera descrita en el Libro de Apocalipsis (y a la que Fernando Vallejo llamó “La puta de Babilonia”, a secas, pero que en realidad se refiere a la Iglesia de Roma y sus excesos en nombre de Cristo), en la Biblia hay todo tipo de menciones a la prostitución.</p>



<p>Dense cuenta, queridos lectores, que ya me estoy pareciendo a la Sanín que para hablar de una cosa termina jalando otra de los cabellos, a veces sin aparente conexión. &nbsp;</p>



<p>Sobre las mujeres, Sanín hace esta afirmación tajante como si fuera una prédica bíblica: <em>“Deberíamos <strong>no aceptar nunca una invitación cara de un hombre,</strong> no aceptar nunca una invitación a un viaje de un hombre que no sea nuestro familiar, o pareja o gran amigo. Y yo <strong>no he conocido a muchas a mujeres que sinceramente estén dispuestas a hacer eso.</strong> <strong>A mí me parece problemático y no bien salir con un hombre que tenga mucho más dinero que yo”.</strong></em></p>



<p>Me preguntaba si habla por ella o también por sus amigas o por historias de vida que le son cercanas o familiares; al final, cualquier escritor se sirve de todo para construir sus universos literarios.</p>



<p>Y sigue: <em>“Es aceptadísimo que las mujeres manifiesten que quieren conocer a un tipo que tenga plata; a mí me parece, pues, que eso es puterío, y me parece que eso es complicidad con los hombres que compran mujeres”.</em></p>



<p>Es decir, ¿todos los hombres adinerados son <em>compradores</em> de mujeres por el hecho de poseer dinero o el dinero nos convierte automáticamente en criaturas malintencionadas? ¿Qué hay de los sentimientos nobles y genuinos del hombre adinerado, están acaso camuflados en su chequera? (¡Y ni hablemos de los que no tenemos en qué caernos muertos!) ¿Qué hay de las mujeres adineradas que invitan hombres a lo que sea que quieran invitarlos? ¿Y qué hay del derecho de las mujeres de decidir sobre sus cuerpos? ¿Es la moral de unas la regla para las demás?</p>



<p>Por sus diatribas sabemos que Carolina Sanín mojigata no es, pero a veces se comporta como si fuera la profesora que imparte clases de moral en la época victoriana, aquella en la que se hacía, hasta la promiscuidad, todo lo prohibido. En nuestro tiempo, en que la sangre circula hirviente por las redes sociales, creo que la época victoriana está de vuelta bajo otros códigos, otras costumbres y la misma doble moral. Porque, ante todo, seguimos siendo nosotros y nuestros prejuicios</p>



<p>En el cerebro “sexualizado” de la escritora Sanín toda afirmación se torna definitiva. Nótese ese detalle cuando usa la palabra “nunca”.</p>



<p>Al fin llegamos a Petro.</p>



<p>Afirma la escritora bogotana: <em>“… por los mismos días en que está este escándalo de Epstein (…) y están salpicando a Trump y Trump está haciéndoles el quite, Petro en su visita a Washington invita a Trump a Cartagena. Y luego en un medio nacional en el que vi la noticia se dice que ´Petro tentó a Trump con venir a Cartagena´. La palabra tentar. Y luego ´Petro le hizo un guiño a Trump´, decía en esa noticia. A mí me pareció tan intencionado el uso de ese lenguaje, el guiño y tentar, además porque sabemos que “Cartagena es un prostíbulo para los turistas, como es Medellín también”.</em> (Perdonen la repetición de esta línea).</p>



<p>Luego hace aclaraciones no pedidas: <em>“No estoy haciendo teorías de conspiración, no es lo mío; creo que Petro no estaba pensando en eso necesariamente, pero toma esa forma también”.</em></p>



<p>¿Al fin qué, Carolina? ¿Es blanco o es negro?</p>



<p><em>“… ofrecerle al poderoso conozca mi país tiene todo que ver con ofrecerle al poderoso tome a mis muchachas, a las muchachas de aquí”.</em></p>



<p>Y veámonos cómo enseguida, al referirse a la sexualización del discurso de Petro, agarra a las <em>muchachas</em> para no soltarlas después de enjuiciarlas.</p>



<p><em>“Hay algo con respecto a escoger muchachas muy jóvenes por parte de Petro, muy jóvenes y sin experiencia, y darles mucho poder. No estoy diciendo que se acueste con ellas, ni me interesa en este caso. Pero ¿no hay en eso también una promesa a una mujer joven de algo que no va a cumplir y que no tiene con qué cumplir ella?; es decir, también la fabricación de una fantasía (&#8230;) y la fabricación de una imagen de ella misma para ella; es también una seducción; se acueste con ellas o no Petro, además no son menores de edad. Pero ¿qué hay en eso de escoger mujeres jóvenes, muchachas?”.</em></p>



<p>Si el feminismo se reduce eso, pues ¡pobres <em>muchachas</em>! El solo uso de ese término para denominar a una mujer me parece complicado y, hasta cierto punto, usado aquí con una intención solapadamente ofensiva.</p>



<p>Sigue examinando a los hombres desde nuestra entrepierna.</p>



<p>Analiza el atractivo de Epstein y cómo los hombres tienen, según ella, el deseo común de compartir mujeres, <em>“es decir, en entrar en las mismas mujeres, porque ese deseo de compartir mujeres es fundamental en el patriarcado, porque informa el sueño de la fraternidad, no solo porque a través de una mujer se puedan tocar los penes sin en efecto tocárselos, sino habiendo estado dentro de la misma mujer —una manera de realizar o de no realizar la fantasía homosexual, etcétera—, sino que creo que hay un sentido más profundo y político del hecho de compartir mujeres, que era lo que hacían el abusador Epstein y sus amigos abusadores: el entrar en un mismo útero tiene que ver con la fantasía de haber salido de un mismo útero y de ser hermanos (…) la fantasía de ser iguales”.</em></p>



<p>¿En serio, Carolina? ¿Cuál es el soporte científico o psiquiátrico detrás de tanta verborrea? ¿Cuántos cerebros diseccionó antes del monólogo o cuántos hombres le confesaron sus deseos más perturbadores en el diván?</p>



<p>Si se me permite un paréntesis, en las novelas de Jane Austen el deseo es ese algo con lo que se negocia, sin miramientos y donde no caben sentimientos, ni sentimentalismos. Y esas novelas tienen un pie (sino los dos) en la realidad de una época. Qué bueno sería que una Austen de nuestro tiempo (acaso una Jane  Sanín), pudiera novelar con una pluma igual de exquisita lo que pasa hoy con las pasiones humanas, pero sobre todo con el deseo, el femenino y el masculino, así sea para condenarlo de entrada.</p>



<p>Hablar de los hombres que tienen el cerebro enchufado con el pene, aguanta el mismo análisis de cuando criticaron a Petro por afirmar que <em>“una mujer libre hace lo que se le dé la gana con sus clítoris y con su cerebro, y si sabe acompasarlo será una gran mujer”.</em> Presiento que son el mismo discurso queriendo traer de vuelta la guerra de los sexos.</p>



<p>Para insistir en el mismo tema, desde su psicoanálisis de escritorio, Sanín la emprende contra los bonitos de la especie.</p>



<p><em>“Yo creo que la belleza de un hombre tiene que ver con la rabia contra las mujeres y la rabia contra lo femenino. Porque muchas veces la belleza de un hombre lo feminiza y desde muy pronto lo hace deseable para otros hombres. (…) Es decir, los otros hombres lo quieren no para poseerlo y destruirlo, como desean (hacer con) las mujeres, sino para ser como él. (…) Quería pensar en todo esto, en la relación de la apostura con el poder. Cómo un hombre que puede seducir a otros hombres, que no quiere decir que se acueste con los otros hombres; entonces el poder es muchísimo mayor: seduce a los otros hombres y se acuesta con ellos a través de las mujeres que unos y otros explotan, y de las que unos y otros abusan, y eso es lo que yo he llamado, desde hace tiempo en distintos monólogos y textos el cacorraje (…) No hay que ir a Epstein y su isla; está en los clubes de cualquier sociedad”.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-71764bbf859435dd0197508386fde680"><strong>Debemos abogar para que el feminismo sea también&nbsp;tarea de los hombres y no los hombres el blanco de las luchas feministas.</strong></h2>



<p>Considero que es suficiente por hoy.</p>



<p>Estamos de acuerdo en que debemos cambiar esta sociedad patriarcal y sexista que les permite a muchos hombres satisfacer sus ansias de dominación, incluso alardear de sus perversiones sexuales, gracias al dinero que los empodera y encubre. </p>



<p>Pero el feminismo no puede generalizar, porque acabar con las malas conductas, pasa por entender que hombres y mujeres se necesitan y que la re-educación de unos y otros debe hacerse como una tarea compartida por la supervivencia de la especie humana, a menos de que pensemos como E.M. Cioran cuando dijo: <em>“Sólo los animales deberían dedicarse a procrear”.</em></p>



<p>Es decir, debemos cambiar la ecuación: abogar para que el feminismo sea también&nbsp;una tarea de los hombres y no los hombres el blanco de las luchas feministas. Al abordar en este presente las relaciones entre hombres y mujeres, —y claro los abusos de toda clase de ellos hacia ellas—, debemos reexaminar los patrones de crianza (labor en la que participan hombres y mujeres, y a veces más las mujeres), y los posibles traumas que cada quien está arrastrando desde su infancia.</p>



<p>El asunto es que estamos jodidamente rayados y ese es el primer escollo a superar para intentar <em>desexualizar </em>la conversación alrededor del feminismo y el machismo. La violencia sexual machista, enjuiciable y condenable siempre, es otro asunto. Podemos empezar por dejar de decir bobadas como que las mujeres son de Venus y los hombres son de Marte, porque unos y otros tenemos los pies puestos sobre la misma tierra y sobre la misma Tierra.</p>



<p>Y si me piden una opinión sobre Epstein o Trump, diré que la historia tiende a reciclarse, y que cada época viene con su <em>Calígula </em>incluido —el emperador romano, famoso por sus excesos sexuales, que las instrumentalizaba a ellas—, como si el mudo estuviera condenado a convivir con seres abominables y crueles con las mujeres.</p>



<p>Puede ser que al final esas mentes trastornadas sean un defecto “químico” de fábrica desde la <em>creación-evolución </em>de la especie y no desde la manera cómo nos han educado, aclarando, claro está, que lo que se sigue enseñando sobre el sexo, por desgracia, poco tiene que ver con el respeto por el cuerpo ajeno, cuando ni siquiera hay respeto por el propio.</p>



<p>Estamos frente a un monstruo histórico. Y en vez de resolver nada, más allá de esperar a que los códigos penales hagan su parte, luego del monólogo nos quedan dos problemas para abrir la conversación: los hombres que instrumentalizan a las mujeres y las mujeres que instrumentalizan el feminismo.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-da74235eb64cb6a944726247ba44ef7a"><em><strong>Este espacio queda a disposición de quien tenga algo para decir. El correo es: <a href="mailto:alexvelasquezcolombia@gmail.com">alexvelasquezcolombia@gmail.com</a> Favor incluir su nombre y un breve perfil.&nbsp;</strong></em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125950</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Feb 2026 13:34:47 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/21111825/ZETA-ZETA-ZETA-CAROLINA-SANIN-EPSTEIN-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El cerebro &#8220;sexualizado&#8221; de Carolina Sanín (Breve ensayo sobre feminismo y feministas)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: científicas se aventuran a conocer el mar, la selva y especies asombrosas en Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-de-la-mujer-y-la-nina-en-la-ciencia-cientificas-se-aventuran-a-conocer-el-mar-la-selva-y-especies-asombrosas-en-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las mujeres representan menos de un tercio de los investigadores a escala mundial, de acuerdo con&nbsp;información&nbsp;de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Ciencia (UNESCO). Por eso, este año, el&nbsp;Día Internacional de la Mujer y la Niña&nbsp;en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero, se enfoca en las recomendaciones [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mongabay Latam habló con tres científicas latinoamericanas destacadas por el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.</em></li>



<li><em>Desde Argentina, Graziella Bozzano contó sobre dos expediciones al cañón del Mar del Plata que tuvieron gran revuelo en la región.</em></li>



<li><em>La colombiana Vicky Flechas habló de los retos de investigar durante el conflicto armado y de ser mamá y científica, pero también de sus conquistas.</em></li>



<li><em>La bióloga molecular peruana Rosa Vásquez detalló sobre cómo la feminidad y la sabiduría ancestral pueden contribuir a la ciencia de la conservación.</em></li>
</ul>



<p>Las mujeres representan menos de un tercio de los investigadores a escala mundial, de acuerdo con&nbsp;<a href="https://www.unesco.org/en/articles/2026-international-day-women-and-girls-science" target="_blank" rel="noreferrer noopener">información</a>&nbsp;de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Ciencia (UNESCO). Por eso, este año, el&nbsp;<strong>Día Internacional de la Mujer y la Niña</strong>&nbsp;<strong>en la Ciencia</strong>, que se conmemora cada 11 de febrero, se enfoca en las recomendaciones de buenas prácticas para construir ecosistemas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas más inclusivos.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/video/2026/02/esta-es-la-primera-jaguar-en-regresar-a-su-habitat-natural-en-bolivia/">Esta es la primera jaguar en regresar a su hábitat natural en Bolivia</a></strong></p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con tres científicas latinoamericanas sobre los obstáculos que enfrentaron durante su formación y a lo largo de su ejercicio profesional, sus motivaciones y mayores logros.</p>



<p>Graziella Bozzano, geóloga marina italiana radicada en Argentina, contó algunas de las emocionantes experiencias que ha vivido en las&nbsp;<strong>más de 20 expediciones marinas</strong>&nbsp;que ha realizado en Europa y Latinoamérica. Aunque siente que en general no vivió momentos duros que frenaran su carrera científica, el sexismo no faltó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269429"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06234955/IMG_0015-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269429" /><figcaption class="wp-element-caption">La geóloga italiana en la Antártida, abordo del buque español Hespérides, en 2013. Foto: cortesía Graziella Bozzano</figcaption></figure>



<p>Para&nbsp;<strong>hacer la ciencia más inclusiva</strong>, Bozzano recomienda que las niñas tengan modelos a seguir más allá de lo relacionado a la belleza o el rol materno. “Que las niñas entiendan que hay otras formas de vivir la vida como mujer de forma muy plena”, invita. Además, desmitificar que las mujeres no sean buenas en las ciencias “es una cuestión de estímulos tempranos”, puntualiza. Por eso, aconseja algo que le acompañó en su niñez: regalarles libros y herramientas tecnológicas y científicas.</p>



<p>Vicky Flechas, herpetóloga colombiana, sí ha tenido experiencias negativas con repercusiones en su vida laboral. En entrevistas laborales, ha visto que las oportunidades se han cerrado cuando los entrevistadores supieron de su maternidad. Propone la adopción de políticas que eviten la<strong>&nbsp;discriminación por género</strong>.</p>



<p>Específicamente, espera que pronto se deje de indagar sobre aspectos familiares que no están relacionados con la posición laboral, algo que usualmente no les sucede a los hombres.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269433"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07000439/DSC03605-scaled.jpeg" alt="Vicky Flechas tomando muestras de la piel de una rana del género Atelopus. Foto: Cortesía Vicky Flechas" class="wp-image-269433" /><figcaption class="wp-element-caption">Vicky Flechas tomando muestras de la piel de una rana del género&nbsp;<em>Atelopus</em>. Foto: cortesía Vicky Flechas</figcaption></figure>



<p>Rosa Vásquez, bióloga molecular peruana, anima a las mujeres y a las niñas a&nbsp;<strong>cumplir sus sueños&nbsp;</strong>sin dejar su feminidad de lado, algo que se exigió mucho a las profesionales en décadas pasadas. “Las perspectivas artísticas y femeninas pueden sumar. Corremos el riesgo de perder si no integramos esas voces”, opina.</p>



<p>Cree que haber sido bailarina profesional durante su niñez le ayudó a ganar confianza para hablar ante audiencias grandes, pero también a tener creatividad a la hora de aplicar sus conocimientos científicos. “<strong>No se avergüencen de su feminidad</strong>”, aconseja.</p>



<p>Estas son las historias de&nbsp;<strong>tres científicas latinoamericanas destacadas</strong>:</p>



<h2 class="wp-block-heading">Graziella Bozzano, la geóloga marina que rompió barreras en Argentina</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269431"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06235002/WhatsApp-Image-2026-02-03-at-13.39.30.jpeg" alt="" class="wp-image-269431" /><figcaption class="wp-element-caption">Graziella Bozzano y Emiliano Ocampo procesando un push core, pequeño testigo de sedimento recuperado del fondo marino. Foto: cortesía Misha Vallejo / SOI</figcaption></figure>



<p>Graziella Bozzano nunca imaginó que terminaría&nbsp;<strong>explorando el fondo marino</strong>. De niña, soñaba con ser vulcanóloga mientras recorría las montañas de su natal Génova, en Italia, y los nevados de los Alpes. “Siempre hacía muchas preguntas sobre los eventos extremos, los terremotos, las erupciones volcánicas”, recuerda. Tanto que a sus diez años sus padres le regalaron una enciclopedia de ciencia. “Estaban hartos de mis preguntas”, dice entre risas.</p>



<p>Mientras cursaba la carrera de geología, cerraron la clase de vulcanología. Una beca para hacer una estancia en Barcelona, España, cambió su destino. Allí se unió al Grupo de Geología Marina del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y&nbsp;<strong>participó en su primera campaña oceanográfica en el Mediterráneo</strong>&nbsp;y a bordo del buque Hespérides. “Me quedé totalmente enamorada de la geología marina”, afirma.</p>



<p>Aunque asegura que no fue algo común, recuerda que al inicio de su carrera recibió un&nbsp;<strong>comentario sexista</strong>&nbsp;por parte del docente de geología regional. «Vos que sos mujer, vamos a hablar de los residuos”, aunque hablaba de algo técnico, lo dijo en referencia al estereotipo de que las mujeres se encargan de las tareas de limpieza en el hogar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269432"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06235058/DSC_0085-1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269432" /><figcaption class="wp-element-caption">Graziella Bozzano en el buque argentino ARA Austral, en 2022. Foto: cortesía Graziella Bozzano</figcaption></figure>



<p>Años después de especializarse, se radicó en Argentina, donde ocupa un cargo como geóloga en el Servicio de Hidrología Naval. En 2025, Bozzano participó en dos expediciones a bordo del Falkor (too), el buque de investigaciones científicas marinas del Schmidt Ocean Institute. En la primera, realizada en agosto,&nbsp;<strong>fue</strong>&nbsp;<strong>la única geóloga entre un equipo de biólogos</strong>&nbsp;que&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/en-vivo-expedicion-submarina-argentina-oceanos/">exploraron el cañón Mar del Plata</a>, en Argentina. “Me sentí con mucha responsabilidad, quería ver si podía estar a la altura”, dice.</p>



<p><strong>La campaña científica se volvió viral en la región.</strong>&nbsp;A pesar de que creía que los internautas que se conectaban a las transmisiones en vivo estaban más interesados en la fauna submarina, los comentarios le dejaron ver que no era así. Los seguidores de la expedición&nbsp;<strong>preguntaban sobre los cañones</strong>,<strong>&nbsp;esas misteriosas y enormes pendientes</strong>&nbsp;que aparecían en los videos.</p>



<p>“Finalmente hablé y los chicos [sus colegas] hacían fotos de los comentarios donde la gente me agradecía”, relata todavía con emoción. Poco a poco fue ganando confianza para explicar las&nbsp;<strong>formaciones geológicas de la zona</strong>. Recuerda especialmente un comentario que dejaron en el chat de la transmisión: “No sabía que me gustaba tanto la geología marina”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269430"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06234959/WhatsApp-Image-2026-02-03-at-13.39.29.jpeg" alt="" class="wp-image-269430" /><figcaption class="wp-element-caption">Bozzano a bordo del Falkor (too) procesando los push cores. Foto: cortesía Renata Pertossi</figcaption></figure>



<p>En octubre colideró junto a otras tres científicas la expedición&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/ecos-de-dos-canones-la-expedicion-cientifica-liderada-por-mujeres-que-exploro-el-fondo-marino-en-argentina/">Ecos de dos Cañones</a>. En esta ocasión&nbsp;<strong>colaboró en la planificación de las inmersiones del ROV Subastian</strong>, el vehículo de operación remota que toma imágenes y muestras del fondo marino. También estuvo a cargo de analizar aspectos técnicos para elegir los lugares de inmersión y obtener resultados. “Fue desafiante desde un punto de vista científico y personal, estaba 24 horas sin dormir”, cuenta.</p>



<p><strong>Tras las expediciones, no acabó el trabajo</strong>.&nbsp;<strong>Ahora está en la fase de analizar las rocas y el sedimento</strong>&nbsp;recuperados en la primera campaña. El objetivo es conocer qué tipo de sustrato prefieren los organismos bentónicos. Además, en la campaña de octubre obtuvieron información batimétrica (profundidad oceánica) de la plataforma continental y del talud que ahora se está analizando para conocer mejor la morfología del fondo marino.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Vicky Flechas, la herpetóloga colombiana que enseña ciencia a niños y niñas</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269442"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07002329/DSC01723.jpeg" alt="" class="wp-image-269442" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante una salida de campo, Vicky Flechas captura ranas para analizarlas. Foto: cortesía Andrew J. Crawford</figcaption></figure>



<p>Vicky Flechas quería ser veterinaria y trabajar con animales grandes. Sin embargo, durante su época universitaria llegó a la biología y terminó fascinada con los anfibios. “<strong>Las ranas son organismos increíbles</strong>”, dice. El género&nbsp;<em>Atelopus</em>, por ejemplo, es conocido como el de las<strong>&nbsp;ranas arlequín</strong>&nbsp;por sus llamativos colores. Actualmente trabaja en el&nbsp;<a href="https://www.iucn-amphibians.org/wp-content/uploads/sites/4/2021/08/HarleCAP-2021-Espanol.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Plan de Acción</a>&nbsp;que&nbsp;<strong>busca evitar la extinción de las 99 especies de arlequín descritas</strong>.</p>



<p><strong>El mayor reto de estudiar biología tuvo que ver con la época de conflicto interno en Colombia</strong>. A veces sola y en otras ocasiones con alguna compañera, tenía que viajar a zonas conflictivas para realizar trabajo de campo. “Íbamos a sitios donde no había nadie, éramos dos mujeres solas en una casa con sus hamacas, eso me aterraba”, confiesa. “Salir a campo a buscar ranas también implicaba estar de noche a solas”, relata.</p>



<p>Durante su formación, la mayoría de docentes eran hombres y&nbsp;<strong>había pocas mujeres referentes</strong>&nbsp;<strong>en herpetología</strong>. Eso está cambiando, asegura. Además, a medida que se especializó, se fue vinculando con más investigadoras.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269436"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07000526/IMG_7822-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269436" /><figcaption class="wp-element-caption">Una actividad llamada Ciencia bajo cero, donde niñas y niños exploran un fenómeno conocido como sublimación, en el que un sólido pasa a estado gaseoso. Foto: cortesía Vicky Flechas</figcaption></figure>



<p>Tras graduarse, al aplicar a trabajos los entrevistadores hacían preguntas que está segura que sus compañeros nunca recibieron. “¿Tienes hijos? Si vas al campo, ¿con quién se van a quedar?”, recuerda que indagaban. En una ocasión, se presentó a una entrevista mientras estaba embarazada. “Estoy segura de que no conseguí el trabajo por eso”, dice.</p>



<p>Durante su especialización se consolidó como referente en la investigación del hongo&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2019/04/hongo-anfibios-latinoamerica/"><em>Batrachochytrium dendrobatidis</em></a>&nbsp;que ha causado un&nbsp;<strong>descenso significativo de las poblaciones de anfibios en Latinoamérica</strong>. Tuvo que buscar becas y apoyo financiero en el extranjero para continuar con sus estudios, que buscan encontrar soluciones para evitar la desaparición de anfibios por la enfermedad provocada por el hongo.</p>



<p>Las preguntas que hacían sus hijos sobre cuestiones científicas la motivaron a cofundar&nbsp;<a href="https://www.bichosteam.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bichos.team</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6gEc2OKh1shfw63RXBOQb4" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El Microscopio Podcast</a>,<strong>&nbsp;espacios dedicados a incentivar el amor por la ciencia en la infancia</strong>. En los talleres de Bichos.team, los pequeños se transforman en investigadores al explorar jardines y aprender sobre la clasificación de los seres vivos. También se vuelven científicos cuando experimentan y observan cómo el calcio puede endurecer una sustancia gelatinosa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269434"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07000444/DSC06183.jpeg" alt="" class="wp-image-269434" /><figcaption class="wp-element-caption">Frotis de piel para determinar la presencia del hongo patógeno&nbsp;<em>Batrachochytrium dendrobatidis</em>. Foto: cortesía Vicky Flechas</figcaption></figure>



<p>Considera que uno de sus mayores triunfos ha sido&nbsp;<strong>construir una red de mujeres herpetólogas</strong>. “Siempre que tengo un proyecto, trato de involucrar a otra mujer”, dice. Recientemente, junto a sus colegas mujeres, escribieron un capítulo sobre&nbsp;<a href="https://www.linkedin.com/posts/vickyflechas-comunicacioncientifica-investigacion-gestionambiental_batrachochytrium-ranavirus-batrachochytrium-activity-7398770424165134336-gOqp/?utm_source=share&amp;utm_medium=member_desktop&amp;rcm=ACoAABxVzt0BjvbWOSxRl4u5F0D7ys1ymGtX5LA" target="_blank" rel="noreferrer noopener">enfermedades infecciosas de los anfibios en la región andina</a>, incluido en el libro&nbsp;<a href="https://link.springer.com/book/10.1007/978-3-032-00074-3" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Herpetofauna Andina</a>, publicado por la editorial científica Springer Nature. En este contexto, donde la disparidad todavía se siente, aconseja que las mujeres sigan apoyándose y formando comunidades.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/ecuador-guardia-indigena-infantil-amazonia-aprender-defenderla/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Pequeños Cuidadores de la Selva”: una guardia indígena infantil recorre la Amazonía para aprender a defenderla en Ecuador</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Rosa Vásquez, la científica peruana que une ancestralidad y ciencia por la Amazonía</h2>



<p>Rosa Vásquez creció en Lima, pero todos los años viajaba a las montañas andinas y a la selva peruana para visitar a sus familiares. Los recuerdos más alegres de su infancia están ahí, en medio de la naturaleza y escuchando a su abuela, quien le enseñó sobre plantas medicinales. La científica peruana publicó a mediados de 2025 el libro&nbsp;<a href="https://www.rosavespinoza.com/book" target="_blank" rel="noreferrer noopener">The Spirit of the Rainforest</a>, en el que muestra cómo la sabiduría indígena y la curiosidad científica conectan con el mundo natural.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269471"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/09175950/DSC02590_1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-269471" /><figcaption class="wp-element-caption">Rosa Vásquez junto a un panal de abejas sin aguijón. Foto: cortesía Miryan Delgado Luján</figcaption></figure>



<p>Cuando decidió que quería dedicarse a las ciencias, se dio cuenta que el idioma sería una barrera. “Desde muy chica noté que mucha de la información solo estaba disponible en inglés, en esa época no había traducción automática”, recuerda.&nbsp;<strong>Así que se propuso aprender inglés y a los 18 años se mudó a Estados Unidos para estudiar biología molecular</strong>.</p>



<p>“El hecho de&nbsp;<strong>ser minoría es un reto</strong>”, dice, pero no solo por ser mujer latina, sino también por su ascendencia indígena. “La ciencia actual está basada en el conocimiento occidental y no hay necesariamente una puerta abierta para otros tipos de conocimientos”, añade. Sin embargo,<strong>&nbsp;las científicas que encontró en el camino la inspiraron</strong>. “Ver que traían su feminidad a la ciencia me inspiraba, era saber que no tengo que cubrir mi feminidad para ser tomada con respeto”, señala.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269439"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07001136/Spirit-of-the-forest.png" alt="" class="wp-image-269439" /><figcaption class="wp-element-caption">El libro de Vázquez es una expedición por la Amazonía, los conocimientos ancestrales y la ciencia. Foto: cortesía Rosa Vásquez</figcaption></figure>



<p>Después de especializarse en el extranjero, en 2021&nbsp;<strong>fundó Amazon Research International</strong>. Su objetivo era hacer ciencia con la sabiduría ancestral en el centro y con oportunidades para jóvenes, mujeres y hombres de las comunidades. “Quería retribuir, sé del talento que nace acá”, afirma.</p>



<p><strong>El</strong>&nbsp;<strong>conocimiento indígena</strong>, por ejemplo,&nbsp;<strong>ha sido clave para levantar información sobre biodiversidad</strong>. Los habitantes amazónicos conocen la selva y las señales que dejan las esquivas especies de animales que la habitan. Esto permitió que, aunque tenían pocas cámaras trampa, en una investigación con indígenas asháninka identificaran en poco tiempo especies como el tapir, el puma, el oso andino y el huidizo armadillo gigante.</p>



<p>Uno de los focos de la organización es la&nbsp;<strong>investigación de las abejas sin aguijón.</strong>&nbsp;Esta especie es clave para la polinización y conservación del bosque amazónico.&nbsp;<strong>La organización liderada por Vásquez logró recientemente que sea&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/abejas-peru-sujetos-derecho-latinoamerica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reconocida como sujeto de derechos</a>.</strong></p>



<p>La presencia de Vásquez en los territorios indígenas asháninkas, kukamas o shipibos tiene un impacto inesperado. Las niñas y las mujeres la observan con curiosidad, se acercan, le hacen preguntas. “Eso de seguro les hace pensar: ‘Si ella puede, yo también puedo’”, reflexiona.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> mujeres indígenas trabajan en investigaciones científicas junto a Rosa Vásquez. <strong>Foto:</strong> cortesía Rosa Vásquez</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/02/dia-mujer-nina-ciencia-investigadoras-mar-selva-especies-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Wed, 11 Feb 2026 21:58:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: científicas se aventuran a conocer el mar, la selva y especies asombrosas en Latinoamérica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>12 libros y 12 autores para regalar el 24</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/12-libros-y-12-autores-para-regalar-el-24/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un libro siempre será un regalo maravilloso para obsequiar en Nochevieja. Doce personalidades cuentan cuál fue esa obra que leyeron con fascinación este 2025.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size"><em>Fotografía tomada en la librería Merlín de Bogotá. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-0374ba416735b4b945bfe8078d4e9da5"><em>&#8220;Un libro es un regalo que puedes abrir una y otra vez&#8221;, </em>Garrison Keillor, humorista estadounidense. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>MIGUEL TORRES</strong><strong>, director de teatro, dramaturgo y novelista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123720" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size"><em>Foto: cortesía Carlos Duque.</em></p>



<p><strong><em>Diarios 1984-1989</em></strong> es uno de los libros que más me ha impactado en los últimos años. En él, Sandor Márai, anciano, cojo y casi ciego, va narrando, con estremecedora lucidez, el desgarrador testimonio de su enfrentamiento con la muerte. Llevando a cuestas su viudez, su soledad y su desmoronamiento físico, esgrime verdades de a puño como esta: “La crueldad es el punto de encuentro en que la humanidad actúa en armonía”. O sombríos propósitos cargados de punzante ironía: “Si me quedan fuerzas escribiré algo impublicable, que ni la imprenta sea capaz de soportar”. Hasta su última anotación, días antes de pegarse un tiro en la cabeza: “Estoy esperando el llamamiento a filas. Ha llegado la hora”.</p>



<p>&nbsp;Un libro sagrado en mi memoria.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>PATRICIA TAVERA</strong><strong>, artista plástica</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="473" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-473x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123722" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-473x1024.jpg 473w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-139x300.jpg 139w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA.jpg 591w" sizes="(max-width: 473px) 100vw, 473px" /></figure>



<p>La primera vez que fui a Estambul tenía 30 años, adoré la ciudad, tomé un barco para recorrer el Bósforo y ver la arquitectura de la ciudad antigua, sus mezquitas. Años después descubrí al escritor ORHAN PAMUK y compré un primer libro sobre Estambul, que admiré, pues hablaba de las historias vividas por él y su familia en esa preciosa ciudad. Quiero recomendar su libro <strong><em>La maleta de mi padre.</em></strong></p>



<p>Cada frase del libro es la afirmación de lo que el arte es para cada uno de nosotros, ya sea escritor o pintor: “Para mí, ser escritor es descubrir, luchando pacientemente durante años, la segunda persona que se esconde en el interior de uno”. Tuve una experiencia muy bella con Gabo, gran amigo de mi esposo, quiso venir al taller a ver mi pintura y de pronto me dijo: pero así de cerca pintando en la pared, ¿cómo puedes ver? Le dije: Cuando me retiro descubro lo que estoy pintando. Me dijo entonces: ¿Quién pinta? Le respondí: El otro que hay en mí y lo descubro al alejarme.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>HENRY GALLARDO, </strong><strong>director Fundación Santa Fe de Bogotá</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123724" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong><em>Cartagena 1600: Cuando el tirano mandó</em></strong> es una novela muy divertida, una historia de amor; juguetona desde su título, el cual tiene todo que ver con las letras de Joe Arroyo. Está llena de momentos y lugares verídicos que han marcado la realidad actual de la ciudad.&nbsp;</p>



<p>Cada parte del libro trae detalles históricos que alimentan la curiosidad y el cariño por nuestras raíces. Y digo “nuestras”, siendo <em>rolito</em>, porque el Hospital Serena del Mar está allí para servir en salud y es parte de mi responsabilidad. Considero que la responsabilidad sin conocer la historia cojea.</p>



<p>Uno de los personajes centrales es Tomás, un arriesgado joven que, escapando de la Inquisición portuguesa, llega a Cartagena y logra sobrevivir como médico autodidacta. Claro, en lo personal es de total interés conocer qué pasaba con la medicina de aquel momento.</p>



<p>Tomás se enamora de una muchacha mulata, una relación marcada por la pobreza, las diferencias de raza y las que impone a veces la sociedad.</p>



<p>Entre los elementos históricos que recuerda están la invasión del pirata Francis Drake, el “negocio” de la esclavitud, la rebelión de Benkos Blohó, el arribo de la inquisición, la amabilidad de Pedro Claver y el progreso de la infraestructura inicial de la ciudad amurallada, el fuerte, las iglesias y las casas.</p>



<p>He de resaltar que su mayor enseñanza y mensaje no está en el libro. Está en la razón por la que se concibió. Mi gran amigo Manuel Camacho Montoya escribe con su padre, Manuel Camacho Diago, esta linda obra, porque como padre e hijo querían tener un proyecto conjunto. Y fue así como crearon una “disculpa” para ¡hablar más, estar más y vivir más!</p>



<p>Cuidarnos y unirnos es al final el inmenso mensaje que nos dejan los dos Manueles. Un proyecto de vida para alimentar el amor familiar. ¡Qué gran mensaje!</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>&nbsp;MARIA CLARA OSPINA, escritora bogotana</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123726" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p><strong><em>La península de las casas vacías</em></strong>, de David Uclés, introduce al lector a la Guerra Civil española desde un prisma íntimo, simbólico y profundamente desgarrador que agarran el alma y la estremecen. Aquí lloramos por la campesina que pinta de negro todos los árboles de su huerto, por el fotógrafo que luego de pisar una mina no levanta el pie en cuarenta años, por el maestro que enseña a sus alumnos a hacerse los muertos…</p>



<p>Uclés, construye una narrativa donde la violencia política y el odio se entrelazan para revelar un país que se desangra desde dentro. En el centro late el clan de los olivareros de Jándula, una familia unida por la tierra y un legado casi mítico, cuyo destino fatal se va tejiendo a medida que el fanatismo, la superstición y la fractura social avanzan sobre sus vidas.</p>



<p>La novela dialoga con <em>Cien años de soledad,</em> de Gabriel García Márquez, en su uso de un surrealismo impregnado de símbolos rurales y creencias populares. Pero Uclés sitúa ese imaginario, en su propio idioma, en una España concreta y desgarrada, donde lo fantástico brota de la desesperación.</p>



<p>También recuerda a <em>Patria</em> de Fernando Aramburu por su manera de mostrar cómo la violencia destruye hogares y vínculos. Pero Uclés añade un tono mítico que convierte la caída de Jándula en una elegía del país, marcada por el silencio, la ausencia y la memoria rota.</p>



<p>María Clara Ospina, diciembre 12/2025</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>JAVIER CORREA CORREA</strong><strong>, escritor y periodista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="544" height="640" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg" alt="" class="wp-image-123728" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg 544w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA-255x300.jpg 255w" sizes="auto, (max-width: 544px) 100vw, 544px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc332348f141098a26b526565a2cc84c"><em>“… sujetando a la mujer por debajo de los brazos, mirándola todo el cuerpo, con toda la luz de la luna desnudándola, dijo en su vieja lengua, en la lengua de los bosques, de los panales de miel, de las columnas blancas, del mar sonoro, de la risa sobre las montañas:</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-928c6a7cbfd6479b7f279c5b305858e6">–<em>No me quieras mal”. (</em>Del cuento<em> Centauro)</em></p>



<p>Conocí a José Saramago con el libro <em>Objecto Quase</em>, traducido erróneamente como <strong><em>Casi un objeto</em>, </strong>porque no se trataba de un error gramatical en portugués –la lengua nativa del Premio Nobel de Literatura en 1998– sino de una propuesta idiomática libertaria, como libertaria fue su literatura y libertaria su vida.</p>



<p>Seis cuentos conforman el libro que no es el más conocido de él. Otros, casi todos, son mencionados por expertos y por quienes se acercan a su obra.</p>



<p>“La silla empezó a caer, a venirse abajo, a inclinarse, pero no, en el rigor del término, a desatarse”. Así comienza el cuento <em>Silla</em>, en el que microscópicos <em>Anobium</em> han ruñido la madera del asiento que cede y cae. No es cualquier poltrona, incluso trono, sino el que ocupa con el apoyo de Hitler y Mussolini el dictador portugués António de Oliveira Salazar, que cayó, él sí, tras la Revolución de los claveles, en 1974, un año antes de la muerte de su vecino y cómplice español Francisco Franco.</p>



<p>Este texto podría ser tachado de política. Y cuál es el problema, si el mismo José Saramago reclama –en presente– el derecho de ser político. Y la literatura es mucho más que una sumatoria de letras bonitas, adornadas con narraciones y descripciones. Y vaya que Saramago sabía de narraciones, de descripciones, de política.</p>



<p>Leí después varias de sus novelas y de sus textos periodísticos, y cada vez más lo admiré y sentí afecto por él.</p>



<p>Conocí personalmente a José Saramago pocos meses antes de su muerte, en junio de 2010. Fue la última vez que visitó Colombia y habló de paz. Soñador que era, el Nobel, quien hoy se lamentaría de que el Premio Nobel de Paz se lo hubieran dado a una guerrerista con rodilleras.</p>



<p>Perdonen la digresión, pero era inevitable. Él era –y seguirá siendo– un hombre grande, hermoso, de los que enaltecen a la literatura y a la humanidad misma.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>XIOMARA SUESCÚN</strong><strong>, directora del Centro Nacional de las Artes</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="849" height="566" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg" alt="" class="wp-image-123743" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg 849w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 849px) 100vw, 849px" /></figure>



<p>Pocas obras interpelan con tanta claridad nuestra condición humana como <strong><em>La estirpe de Lilith</em>.</strong> En esta trilogía, Octavia E. Butler —una de las autoras más determinantes de la ciencia ficción del siglo XX y la primera mujer afrodescendiente en consolidarse en el género— plantea preguntas urgentes sobre supervivencia, alteridad y los dilemas éticos de habitar un mundo en transformación.</p>



<p>La historia se sitúa en un futuro distópico en el que la humanidad ha quedado al borde de la extinción tras una guerra nuclear. Los pocos sobrevivientes son rescatados por una especie extraterrestre, los Oankali, que los mantiene en animación suspendida durante siglos. Cuando Lilith Iyapo despierta, descubre que ha sido elegida para preparar la convivencia entre humanos y Oankali y acompañar el retorno a una Tierra radicalmente distinta, incluso para quienes volverán a habitarla.</p>



<p>Lo que más me fascina es la manera en que Butler aborda el encuentro con “el otro”: aquello que tememos y admiramos de lo diferente, y las contradicciones que emergen cuando ese encuentro nos obliga a transformarnos. Para ambas especies, coexistir implica renunciar a certezas, abrir posibilidades y aceptar que la continuidad de la vida requiere cambio.</p>



<p>La trilogía atraviesa temas que siguen siendo esenciales hoy: la violencia, los prejuicios, la raza, el género, el colonialismo, la ética, la relación con los ecosistemas y con todas las formas de vida. Butler construye un universo vasto en imaginación y profundamente humano en sus preguntas. Nos confronta, nos conmueve y nos lleva a pensar más allá de los límites que creemos firmes.</p>



<p>Es un libro que expande nuestras fronteras internas. Y esa, quizá, es la mejor razón para regalarlo.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>CARLOS RESTREPO, </strong><strong>periodista cultural</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="538" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1024x538.jpg" alt="" class="wp-image-123730" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1024x538.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-300x158.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-768x403.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1536x806.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Este año decidí desatrasarme con el autor sueco Jonas Jonasson (1962), del que tenía represados tres libros, y cuya primera novela que leí de él, en 2009 (<strong><em>El abuelo que saltó por la ventana y se largó</em></strong>), me regaló uno de los ratos de lectura más placenteros. Fue así como -muy disciplinado- leí de Jonasson sus novelas <strong><em>Dulce venganza</em>,</strong> <strong><em>El matón que soñaba con un lugar en el paraíso</em> y <em>La analfabeta que era un genio de los números</em>.</strong></p>



<p>Con un exquisito sentido del humor (cargado de sarcasmo), Jonasson -quien antes de lanzarse a la ficción literaria fue periodista- crea unos personajes entrañables para el lector, muchas veces de las periferias urbanas, los cuales viven las aventuras más descabelladas. Siempre, enmarcados en un telón de fondo en el que los protagonistas interactúan -en clave de comedia- con la historia real y sus protagonistas.</p>



<p>Si quiere huir un rato de la agobiada realidad nacional e internacional, Jonasson le ofrecerá historias divertidas, bien contadas y con personajes que se quedarán en el corazón. Un autor refrescante, en cuya obra vale la pena sumergirse para terminar siempre con una sonrisa dibujada en la cara. (* Ex redactor cultural del diario El Tiempo).</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>IRENE VASCO</strong><strong>, escritora bogotana</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123732" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size"><em>Foto: cortesía Natalia Espinosa.</em></p>



<p><strong><em>La puerta</em></strong>, de la escritora húngara Magda Szabó, (Hungría, 1907 – 2007), es una novela de 314 páginas. Cuenta las historias de dos mujeres unidas por lazos de amistad, mezquindad, lealtad, odio, desconfianza, generosidad. Estas historias van y vienen entre guerras e invasiones, entre chismes y vida cotidiana. Los veinte años de relación, no podría llamarse amistad, permiten que personas, animales, sucesos, se ensamblan a través de distintos episodios en las vidas de distintas personas.&nbsp;</p>



<p>¿Cómo logra Magda Zsabó que los lectores quedemos atrapados entre esta variedad de sucesos?&nbsp;</p>



<p>Desde el primer capítulo sabemos algo que la enigmática Emerenc Szeredas, criada de la autora, esconde algo. El gran deseo de su ama es que se abra “por primera vez ante mis ojos una puerta determinada, la del cuarto de una persona que defendía celosamente su gran soledad y ocultaba su indignante miseria con pudor y que, por eso, nunca habría permitido entrar ahí a nadie, aunque el techo hubiera ardido sobre su cabeza”.&nbsp;</p>



<p>Los lectores necesitamos desesperadamente abrir la puerta de la habitación de Emerenc.</p>



<p>¡Una puerta! Una simple puerta que permanece cerrada nos mantiene en vilo página tras página. De vez en cuando la autora ofrece una pista, hace guiños, para que creamos que por fin conoceremos la habitación de Emerenc. Guiños dosificados, claro, para que nuestra inquietud se mantenga firme. Por supuesto, lo logra.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>MAURICIO ARROYAVE</strong><strong>, periodista y director del pódcast Ojo Nuclear</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-123733" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Yo recomiendo uno de los tesoros ocultos de la literatura latinoamericana: Álvaro Enrigue (así, con g). Tengo en mis manos su trabajo más reciente: <strong><em>Tu sueño imperios han sido.</em></strong> Es una novela que se asoma a la conquista de México y la narra como un sueño violento, sin mapas, sin garantías y sin un narrador que prometa orden. Álvaro Enrigue no reconstruye el pasado: lo desarma. Y en ese gesto —literario, político y profundamente estético— está la potencia de este libro breve y feroz.</p>



<p>Aquí no hay epopeya ni pedagogía histórica. No hay voluntad de explicar “lo que ocurrió”, sino de mostrar cómo el lenguaje mismo fue un campo de batalla. La Conquista aparece como un ruido constante que, incluso hoy, no termina de apaciguarse. Todo se dice a medias, todo se traduce mal, todo se impone con violencia. El resultado es una verdad incómoda: la historia, cuando se mira de cerca, nunca es limpia.</p>



<p>Una de las cosas que más me impresiona de Enrigue, y en esta novela sí que se luce, es su español afilado. Usa&nbsp;arcaísmos y giros coloniales sin dejar de ser absolutamente contemporánea.</p>



<p>En <strong><em>Tu sueño imperios han sido</em></strong>, Moctezuma y Cortés no son héroes ni villanos de manual; son, más bien, figuras quebradas, atrapadas en un juego que los supera. Enrigue evita el juicio moral fácil y opta por algo más inquietante: mostrar el desconcierto. Es que la historia no avanza porque alguien la controle, sino porque nadie logra detenerla.</p>



<p>A pesar de su brevedad, el libro exige atención. Es una novela que pide al lector algo más que empatía: le pide inteligencia, memoria, sospecha. Pero la recompensa es alta. Las imágenes permanecen, las frases regresan, la herida colonial vuelve a abrirse, no como lamento, sino como pregunta.</p>



<p>Es una demostración de que la literatura todavía puede discutir el pasado sin solemnidad o complacencia. Y en tiempos de discursos simplificados, como este, eso no es poco.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>JORGE ESPINOSA, periodista</strong> <strong>y conductor del pódcast <em>El Librero</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123740" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>La novela policíaca es un género delicioso. Desde los clásicos como Patricia Highsmith y Raymond Chandler hasta los contemporáneos como Antonio Manzini y Seicho Matsumoto. Cuando están bien escritas, no son solo novelas de misterio y detectives, sino también estudios minuciosos y entretenidos de la condición humana.</p>



<p>Ese es el caso de la fabulosa <strong><em>Caso Clínico,</em></strong> del escocés Graeme Macrae Burnet, publicada en español por la editorial Impedimenta. No es, para ser precisos, una novela policíaca tradicional: sí, es cierto que hay una muerte en las primeras páginas del libro, pero se trata más bien de un misterio psicológico que hubiera podido llevar al cine Alfred Hitchcock.</p>



<p>La historia parte de un hallazgo literario del autor, que recibe unos cuadernos que lo llevan a reconstruir la historia de una joven en el Londres de los años sesenta que está convencida de que un psicoterapeuta célebre, polémico e insoportable tuvo responsabilidad directa en el suicidio de su hermana. Para probarlo, ella misma decide infiltrarse como paciente, con identidad falsa, y someterse a unas agotadoras pero muy ilustrativas sesiones de terapia.</p>



<p>A partir de ahí, la novela avanza entre los cuadernos escritos por la hermana de la muerta, que describen sus curiosos encuentros con el terapeuta, pero también escenas de su propia vida, y las notas biográficas que Graeme Macrae Burnet escribe sobre ese mismo terapeuta, cuyo nombre es A. Collins Braithwaite. La maravilla de esta novela consiste en su propio engaño: lo que acá describe Macrae Burnet, los personajes de los que habla, los episodios que describe, ¿existieron? ¿O acaso se trata solamente de su prodigiosa imaginación?</p>



<p>Sí, es un thriller psicológico como no he leído dos, pero también una profunda reflexión sobre la pérdida, el duelo, las relaciones familiares y las ficciones que nos contamos nosotros mismos a partir de nuestras máscaras e identidades. Macrae Burnet es también uno de los últimos autores que me recomendó mi amigo y librero Mauricio Lleras. Sospecho, a pesar de la fragilidad de mi memoria emocional, que fue una de las últimas conversaciones que tuve con él antes de su muerte. Como siempre, Mauricio acertó.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>JOSÉ CUESTA</strong><strong>, concejal de Bogotá</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="688" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-1024x688.jpg" alt="" class="wp-image-123735" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-1024x688.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-300x202.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-768x516.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja.jpg 1065w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Estoy leyendo un libro del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, titulado <strong><em>Lecciones sobre la filosofía de la historia universal</em></strong> (II). El movimiento de la historia universal se da justamente con el Imperio persa. El autor examina esa misma dinámica, pero en relación con el mundo griego.</p>



<p>Señala que la historia vinculada al mundo griego se define a partir de tres épocas capitales.</p>



<p>La primera es el comienzo del pueblo, que en el caso del mundo griego se origina y se fortalece hasta llegar al ámbito de la individualidad real.</p>



<p>La segunda etapa corresponde al contacto de ese pueblo ya educado con las figuras precedentes, con los pueblos anteriores de la historia universal, y a su triunfo sobre ellos.</p>



<p>El tercer período es el contacto con los pueblos siguientes y la derrota del pueblo griego frente a estos.</p>



<p>Con esta aproximación a la dinámica histórica del pueblo griego, Hegel intenta mostrar que dicho desarrollo tiene una base antecedente. Esa base está, precisamente, en su relación con el mundo persa, con el mundo oriental.</p>



<p>Llama la atención cómo esa noción dialéctica en Hegel, aplicada al pueblo griego, permite la formación de la identidad del todo. Esta dialéctica, que posibilita la configuración de la identidad del pueblo griego, se da a partir de una relación de base con una cultura extraña. Para ser más exactos, el proceso de construcción de la identidad griega se da a partir de las guerras con los persas, que marcan sin duda alguna el talante del pueblo griego.</p>



<p>La lectura de este texto permite adentrarnos en el estudio de la conformación del talante, el carácter y la fuerza del pueblo griego.</p>



<p>La historia de Grecia, dice Hegel, presenta el origen del pueblo griego como un proceso de hibridación, tanto étnico como cultural, una mezcla de distintas tribus. La mayoría de las poblaciones eran homogéneas y pertenecientes a la raza griega, pero también hay que decir que aquello que conocemos como pueblo griego incorporaba familias extrañas, que no eran griegas.</p>



<p>Afirma, además que el pueblo ateniense representa la cumbre del espíritu griego. Sin embargo, es precisamente en la Atenas clásica donde se configura un escenario de acogida y refugio, en el que se recibían familias e individuos provenientes de las más diversas tribus y regiones.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>HUMBERTO MENDIETA, director del Noticiero del Senado</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123774" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><br>Como un inmenso anzuelo de papel esta obra de la española Irene Vallejo me atrapó hasta dejarme sin respiración. Y me pregunto: de qué madera está hecha aquella mujer que tiene tono novelesco, pero es una académica singular. Se nota en sus citas históricas y en la facilidad con la que se refiere a sus personajes, casi como si los tratara en el diario vivir. Y bien que los trata.</p>



<p>Este ensayo nos interna en la historia de la escritura y de los libros y nos queda una clase amplia y profunda de los primeros textos y el origen de la palabra escrita. ¡Qué belleza!, es así como conocí la génesis del mundo doméstico por medio del cual nos comunicamos, y ahora en el ciberespacio.</p>



<p>Es increíble cómo pasamos del junco al teclado. Del papiro a las redes. E Irene nos lo cuenta con encanto, con pedagogía, con su experticia en letras e historia.</p>



<p>Gracias Irene. Nos llevaste con tu libro por un portal del tiempo, de esos portales calificados de ficción, pero nos demostraste que existen. Fue un fascinante viaje de tantos siglos que al final perdemos la cuenta. Cleopatra, Tito Livio, Séneca, Aristófanes.… Tantos nombres y personajes, conocidos y ajenos.&nbsp;</p>



<p><strong><em>El infinito en un junco</em></strong> es una ventana al pasado mostrándonos cómo se ha transmitido el conocimiento en la historia de la humanidad. Y ni que hablar de las luchas que ha dado la escritura. Contra guerras, prejuicios y quemas inquisitivas. Sobreviven aun en contra de la modernidad que los amenaza.</p>



<p><em>Chapeau</em>, Irene Vallejo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123718</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Dec 2025 12:47:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[12 libros y 12 autores para regalar el 24]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-jinetes-de-la-cocaina-ese-clasico-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fabio Castillo fue un “Tintín” hecho de carne, hueso y buen olfato para rastrear delitos y criminales. En el libro del legendario periodista, fallecido esta semana, salen mal parados figuras como Álvaro Uribe Vélez o Álvaro Leyva Durán. Homenaje a una leyenda del periodismo colombiano, a través del testimonio de sus colegas y amigos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El periodista Fabio Castillo, autor de &#8220;Los jinetes de la cocaína&#8221;, en el trazo de su amigo, el maestro Héctor Osuna. La imagen aparece en el perfil del reportero en Facebook. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e79d39aa71bb6185a21856d470f50dfd"><strong><em>“Todos los estamentos sociales del país tienen algún muerto que llorar”.</em></strong><strong> Fabio Castillo, reportero colombiano. (1956 – 2025)</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-253be7333975e4ca4235616d55f24020"><strong><em>“Ningún periodista puede tolerar que existan en el país temas tabú, y el de la mafia pretende ser el primero”. </em>Fabio Castillo, reportero colombiano.</strong></p>



<p>Estas palabras, escritas y publicadas en 1987, en pleno boom del narcotráfico y la danza de los millones mal habidos, eran una lápida encima.</p>



<p>El valiente que las dijo se llama, se llamaba, Fabio Castillo, extraordinario reportero colombiano, pluma y sabueso judicial del diario <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p>Porque hubo un tiempo en que ser periodista de investigación en Colombia significaba jugarse la vida, hacerles fieros a la muerte, meterse en la boca del lobo, como le dijo don Guillermo Cano a su joven reportero Fabio Castillo en los años 80, cuando ambos, el director y su pupilo, decidieron enfrentar a los capos de la mafia colombiana, desde las páginas de <strong>El Espectador</strong>, diario valiente que lloró con sangre su coraje. Aquel día, Castillo tomó el siguiente vuelo a Cali y regresó varios días después con una primicia: La historia secreta del mafioso Gilberto Rodríguez Orejuela sale a lo ancho de la primera página: <em>“La jugada del ajedrecista”</em>, alias del jefe del Cartel de Cali. El periodismo se hacia entonces en la calle -en el lugar de los hechos, como toca- y arriesgando el pellejo. La obra de Fabio es una clase magistral de periodismo para los noveles reporteros.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="iC3AKZGhGt"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/">24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/embed/#?secret=NwPoo4Fwr1#?secret=iC3AKZGhGt" data-secret="iC3AKZGhGt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8585de4a671f321ba5869fda24b74a3"><em>“Recuerdo su humor negro, que mostraba la persona inteligente que fue. &nbsp;Sabíamos que la mafia había puesto un precio por su cabeza. Nos vimos varias veces mientras estuvo escondido en Bogotá y mantuvimos correspondencia por carta mientras estuvo en el exilio. Yo era el enlace entre las editoriales y <strong>El Espectador</strong> cuando el libro se publicó. Hasta hoy caigo en cuenta del delicado trabajo que estaba haciendo. El libro de vendía como pan caliente y muy pronto, pirateado, se conseguía en&nbsp;cualquier semáforo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ec0802cd3f3b5ff1335151959873345"><em>Fabio sale del país tras la publicación de “Los jinetes de la cocaína”. Él amaba este oficio, lo ejerció de manera limpia y transparente, nunca dejó de ser periodista, Estudió derecho y fotografía. Fue un maestro de vida. Una de las cosas que yo hice fue estudiar derecho y en parte lo hice por él. Era una persona muy inteligente, muy crítica, muy informada;&nbsp; &nbsp;casi que lo obligaba a esforzarse para estar a su altura. Una conversación con Fabio era una conversación muy intelectual”:</em> Gilda Sarmiento, periodista.</p>



<p>Un día del año de la pandemia, le escribí a Fabio Castillo por <em>Messenger</em>: </p>



<p><em>“Maestro, su vida es de película. Todavía no entiendo porque nadie la ha hecho”</em>, le dije —<em>Porque yo la estoy escribiendo</em>, me respondió, y con eso me despachó; me fui de la conversación sin pelear por la historia, consciente de que varias veces tuve el privilegio de conversar con un ser despojado de vanidades.</p>



<p>Caminando por el centro de Bogotá, calle 15, abajo de la Séptima, donde venden los libros de segunda mano (ediciones originales y en buen estado, que conviven con las ediciones piratas), encontré esa joya del periodismo colombiano que es el libro <em>“Los jinetes de la cocaína”.</em></p>



<p>Debajo del título, en minúsculas aparece el nombre de un hombre en mayúsculas: fabio castillo<em>. </em>Valiente también la editorial que lo publicó en 1987: “Documentos Periodísticos”. Después vendría un segundo libro: <em>“La coca nostra”</em> (editorial Oveja Negra, 1991)</p>



<p><em>“… los narcotraficantes colombianos empezaron a ser llamados ´los jinetes de la cocaína´ en referencia a los tiempos del Far West, cuando toda diferencia personal se resolvía a plomo. (…) Los narcotraficantes colombianos (…) empiezan casi siempre por asesinar a los familiares de su rival, y solo si no logran amedrentarlo, concluyen asesinándolo a él”,</em> escribe Castillo.</p>



<p>Doscientas setenta páginas de pura adrenalina escritas en clave de buen periodismo y por ratos convertido en un obituario en homenaje a todas aquellas víctimas de los carteles del narcotráfico, empezando por don &nbsp;Guillermo Cano, asesinado el 17 de diciembre de 1986 por orden de Pablo Escobar.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1015" height="706" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg" alt="" class="wp-image-121872" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg 1015w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-300x209.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-768x534.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1015px) 100vw, 1015px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>En el libro aparece esta fotografía de don Guillermo Cano con la siguiente leyenda: “La lucha contra la mafia del narcotráfico se llevó a cabo desde varios frentes. Don Guillermo Cano la asumió desde la página de su periódico, El Espectador. La libró solitario y con una ardentía que contrastaba con su timidez personal. Su sacrificio estremeció la conciencia de la Patria”.</em> <em>Columnas valientes como esta (página 219) le costaron la vida a don Guillermo Cano.</em>&nbsp;</p>



<p>En la lista también figuran ministros, magistrados, policías y más periodistas. Fabio Castillo se salvó de puro milagro, pero pagó su hazaña con el exilio. Nadie en Colombia sabía que estaba en España y se llamaba Manuel Carreras; siguió trabajando desde la clandestinidad para el periódico.</p>



<p>Ligia Riveros, otra reportera exiliada, lo recuerda así: <em>“Volví a encontrar a Fabio Castillo en Madrid, cuando llamaba a Fernando Cano de <strong>El Espectador </strong>desde una cabina telefónica. A pesar de la lejanía, continuaba con sus denuncias pero a través de llamadas desde Europa. Jamás perdió su contacto con <strong>El Espectador</strong>, periódico que lo respaldó en todo momento, como lo hizo Cromos conmigo cuando tuve que salir de Colombia hacia España por las amenazas que recibí”.</em></p>



<p>Hubo intentos de silenciar el libro y sacarlo de circulación. Es un placer casi morboso volver a leerlo para comprobar con cierta rabia que en los males de esta nación está la mano de políticos, narcos, militares y guerrilleros.</p>



<p>Atravesar sus páginas es recuperar la memoria. La investigación está soportada con fotografías de los capos y de sus lujosas propiedades, fotos de los verdugos y sus víctimas, descripciones de sus métodos despiadados, las estrategias usadas para lavar dólares, sus tentáculos en la política y en el fútbol pero también en el boxeo, el automovilismo, la hípica y los toros.</p>



<p><em>“Habían decidido comprar el país”,</em> escribe Castillo en la página 122.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fccd6299e51215141a02dfe31db47ec6"><em>“Hay tantas cosas anecdóticas que viví con Fabio, desde nuestras parrandas de fin de semana cuando ambos trabajamos en <strong>El Espectador</strong>. Pero quizás una significativa fue tiempo después de que Fabio llegó obligado del exilio y tuvo que cambiar de residencia en varias oportunidades porque las amenazas contra su vida persistían.&nbsp; Yo era muy amigo de la gerente del Hotel Tundama, un edificio de once pisos, localizado en la calle 21 con novena, un sector que por esas épocas era considerado zona roja, pero más que por razones de seguridad, porque allí merodeaba la prostitución callejera. Fabio me pidió hablar con ella para saber sí era posible que le permitiera hospedarse mientras disminuían las tensiones sobre su seguridad. La gerente, una mujer querida y generosa, lo aceptó de inmediato y Fabio se fue a vivir allá por cerca de un año, llevando como equipaje un gran morral cargado de documentos y de algunas prendas personales. Ella le dio albergue totalmente gratis. Fabio se sentía muy seguro en el sector, el que, según decía, era el peor sitio de Bogotá, donde nadie se imaginaría encontrarlo. Desde allí siguió escribiendo sus investigaciones para <strong>El Espectador </strong>y para sus libros. Yo lo visitaba ocasionalmente y él no perdió la rutina de recorrer el centro de la ciudad, intentando llevar una vida normal, con las precauciones del caso y siempre confiado en que había encontrado su mejor escondite. Por fortuna nunca me pasó nada, borrachito o en sano juicio, comentaba jocosamente algún tiempo después”:</em> <strong>Gonzalo Silva Rivas, periodista.</strong></p>



<p>En el libro “Los jinetes de la cocaína” pueden leerse también aspectos relacionados con la toma del Palacio de Justicia, hecho del que se cumplen 40 años este 2025, la extradición de narcos y hasta el <em>asesinograma</em> con la estructura de la organización liderada por Escobar para asesinar al ministro Rodrigo Lara.</p>



<p><em>“…antes de que el libro saliera a las librerías yo ya tenía amenazas de muerte concretas. &#8220;¿Pero cómo es posible?&#8221;, me preguntaba, y no había sino una explicación: el editor trabajaba para la mafia”,</em> contó Castillo en una entrevista que apareció en el periódico Universo Centro.</p>



<p>Hechos claves de nuestra historia, así como personajes que siguen vigentes en la vida pública aparecen mencionados en “Los jinetes de la cocaína”. ¡Pero qué frágil es la memoria…!</p>



<p><strong>LA BONANZA MARIMBERA</strong></p>



<p>“En la Costa Atlántica también hubo explosión de dinero. En 1972 empezó a trascender a la prensa la historia de unos señores costeños, medio exóticos, que hacían pública ostentación de grandes capitales que, según explicaban ellos mismos, provenían de la venta de una yerba que, para la idiosincrasia colombiana, solo se fumaba en el Festival de Woodstock: la marihuana”.</p>



<p>(…)</p>



<p>&nbsp;“De esta época es la famosa colección de Ferraris del clan Lafaurie González (Eduardo, Iván y Fernando) y las casas con sótano blindado y provisión de alimentos para varias semanas, que hoy se pueden visitar como auténticos museos, en Maicao y Riohacha”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Un kilo de cocaína llegó a costar casi lo mismo que un buque cargado de marihuana”: Fabio Castillo, en <em>“Los jinetes de la cocaína”</em>.</strong></h2>



<p><strong>ÁLVARO LEYVA DURÁN</strong></p>



<p>“Álvaro Leyva Durán, senador conservador por Cundinamarca, se quedó con buena parte de los esmeralderos simpatizantes del grupo político ospinista. Estuvo a punto de ser asesinado durante la campaña para el Congreso en 1986, cuando le hicieron varios disparos en el momento de abordar un helicóptero de uno de ellos, en el marco de una nueva guerra que sostienen dos facciones rivales de ´gemólogos´ desde 1985”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d2a9e3533e754fe89cbdfedbaed0737"><em>“Los recuerdos que tengo de Fabio, son los de un hombre reservado, alegre, cálido y con una sonrisa, que hablaba más que sus palabras.&nbsp; Se le tenía respeto, en general a su equipo, pero él se acercaba a hacer amistad con nosotros. Me da tristeza su muerte. Un buen colega, respetuoso, serio y sencillo”:</em> Claudia Forero, escritora y ex reportera.</p>



<p><strong>EXPRESIDENTE ALFONSO LÓPEZ</strong></p>



<p>“En el gobierno de Alfonso López (1974-1978) se creó la ´Ventanilla Siniestra´ en el Banco de la República por la que ingresaron los millones de dólares de la bonanza marimbera, confundidos con los de la bonanza cafetera, que por lo demás en buena parte correspondieron a contrabando del grano”.</p>



<p>(…)</p>



<p>“Años más tarde, a raíz de la reunión de López Michelsen con los narcotraficantes en Panamá en 1984, se supo que la DEA le había entregado, siendo presidente de la República, <em>el Libro Blanco de la Marihuana</em>. López explicó entonces que no lo había tomado en serio ´porque era una lista de nombres casi sin pruebas´”.</p>



<p><strong>PABLO ESCOBAR</strong></p>



<p>Escobar todavía estaba vivo cuando Fabio Castillo se refirió a él en su libro. “Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien para entonces era un ´gatillero´, como denominan a los sicarios de la mafia, dio muestras de ser implacable en la lucha por el poder. La vida de Pablo Escobar, anterior a su ingreso a los círculos de la mafia, había estado vinculada con los bajos fondos delincuenciales antioqueños”.</p>



<p>El equipo de investigación de <strong>El Espectador </strong>reveló esos antecedentes en 1983, y esa fue la génesis de la persecución de la mafia contra el diario más antiguo de Colombia y sus periodistas. Don Guillermo Cano publicó la foto de un joven Escobar reseñado por el DAS tras ser capturado en Itagüí con otros compinches. “En su poder –escribe Fabio- se encontraron 18 bolsas de polietileno que contenían 39 kilos de cocaína de alta pureza…”.</p>



<p>“Escobar Gaviria era todo un personaje en Medellín. Sus campañas cívicas habían generado que se le calificara en la revista Semana como el ´Robin Hood paisa´ desconociendo su tenebroso prontuario”.</p>



<p>“A su amiga pública, una animadora de televisión, Vallejo, le regaló un estudio de televisión para que filmara sus programas sin necesidad de salir de casa, y una fábrica de medias femeninas”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e49ab063bcb6d2a73f0e51d92c025c36"><em>“Recuerdo que cada hora salía una camionetica azul, de platón, marca Kiamaster, de la sede de El Espectador de la Avenida 68 a la oficina del centro, que quedaba en la Avenida Jiménez con carrera 4a, generalmente llevando correo entre sede y sede. Y Fabio, a eso de las 10:00 de la mañana cogía esa camioneta en el edificio de la 68 y nos decía: ´Me voy para Bogotá´, lo que generaba risas entre los compañeros de redacción”:</em> Orlando Henríquez, periodista.</p>



<p><strong>ÁLVARO URIBE VÉLEZ</strong></p>



<p>“También es oriundo de Antioquia el senador Álvaro Uribe Vélez —cuyo padre, Álvaro Uribe Sierra, era un reconocido narcotraficante—, quien le otorgó licencia a muchos de los pilotos de los narcos, cuando fue director de Aerocivil”.</p>



<p>&nbsp;“Los coqueros buscaron la solidaridad social a través de programas que aparentaban tener un sentido cívico, como Medellín sin Tugurios, plan lanzado públicamente en Bogotá por el alcalde Álvaro Uribe Vélez, y que consistió, según se supo luego, en las mil casas en obra negra que fueron donadas a los residentes en un basurero de la ciudad, financias por Pablo Escobar”.</p>



<p><strong>CARLOS LEDHER</strong></p>



<p>Tras la separación de sus padres Carlos Enrique Ledher Rivas “entonces de 11 años, vivió poco tiempo con su padre (el alemán Guillermo Ledher casado con la ex reina caldense Helena Rivas Gutiérrez), a quien mortificaba con un santuario personal —bajo el descanso de una escalera— con una veintena de fotos de Adolfo Hitler, a quien alumbraba con la misma veneración que tendría luego por los dólares y la marihuana”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5646d5eacf9d1edacec08b1e12ce49d"><em>“Callado. Meticuloso. Gozado de la vida. Y ruidoso al reír. Él se relacionaba con su grupo: Osuna, Vladdo, Ignacio Gómez, Juan Guillermo Cano, Aura Rosa Triana&#8230; y supongo que con sus fuentes nacionales y extranjeras. Se interesó mucho en el Proceso 8000”:</em> Juan Pablo Ferro, ex jefe de redacción de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p><strong>DON GUILLERMO CANO ISAZA</strong></p>



<p>Cuenta Fabio Castillo que si bien “son pocos los pormenores que se conocen acerca de la forma como se planeó el asesinato del director de <strong>El Espectador</strong>”, al día siguiente del crimen, exguerrilleros que trabajaban al servicio de la mafia “fueron acribillados frente a las instalaciones del complejo habitacional Metrópolis, a pocas cuadras de la sede del diario… una espectacular balacera que se prolongó por más de tres cuadras”.</p>



<p>También revela que por la muerte de don Guillermo pagaron $10 millones de pesos de la época.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fabio Castillo. Foto Archivo El Espectador. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="822" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg" alt="" class="wp-image-121996" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-300x241.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-768x617.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b24a94823eed6c2a1964fde2e1011b3"><strong><em>¿Y por qué se fue de&nbsp;</em></strong><strong>El Espectador<em>&nbsp;en 1982?</em></strong><em><br>Me fui de secretario privado del procurador Carlos Jiménez Gómez.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-796990061dba6113b063727d13714089"><strong><em>¿Y por qué regresó&nbsp;El Espectador&nbsp;apenas un año después?</em></strong><em><br>Pues porque terminó aliado con Pablo Escobar (se ríe). Mi oficina quedaba justo al lado de la del procurador. Sobre el escritorio de la oficina tenía una lamparita de esas chiquitas y como un viejito me quedaba a veces hasta las once de la noche pegado de los papeles, leyendo todas las investigaciones, seleccionando lo que servía y lo que no. Cuando pum, pum, pum, se prendieron todas las luces y entraron como cuarenta tipos, y como en esa época el M19 nos tomó de rehenes dos veces me dije &#8220;mierda, otra vez&#8221;. Cuando entró el señor Pablo Escobar Gaviria directamente al despacho del procurador. Yo apagué la luz y me quedé calladito, escondido.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-70d4bf0fc20de19d18e9bf6bded7ea57"><em><strong>¿Qué pasó por su cabeza en ese momento?</strong><br>Lo peor, y me dije que no había sino una forma de saberlo. Al otro día llegué a las 6:30 de la mañana, el procurador llegaba a las siete. Tan pronto lo vi pasar me fui para su oficina y le dije: &#8220;quiubo procurador, ¿cómo le fue anoche?&#8221;; &#8220;bien hombre, estuvo tranquilo&#8221;; &#8220;¿y dónde estuvo?&#8221;; &#8220;por allá en una comida&#8221;; &#8220;¿aquí?&#8221;; &#8220;no, no, yo de aquí me fui a las seis y no volví&#8221;; &#8220;mire&#8221;; &#8220;¿qué es esto?&#8221;; &#8220;mi renuncia&#8221;, y me fui. Salí, llamé a don Guillermo: &#8220;don Guillermo, me tocó renunciar&#8221;; &#8220;¡¿qué pasó?!&#8221;; &#8220;no, yo no le puedo contar, pero es gravísimo&#8221;. Y así fue que regresé.</em> <strong>(Fragmento de la entrevista a Fabio Castillo en Universo Centro)</strong></p>



<p>La periodista María Isabel Naranjo recoge varias anécdotas increíbles en un trabajo de grado, del cual se publicó un fragmento en <a href="https://www.universocentro.com/NUMERO54/Reporterosinrostro.aspx?s=08">Universo Centro</a> (2013).</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5937d79b92075e758e1208eb5fa41c0d"><strong>¿Y sobre qué está escribiendo ahora?</strong><br>No se puede saber.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-9db9760126516469eca4756666cc134a"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque me matan.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-db5b672b53283866c6039c9214505ea2"><strong>¿Alguna vez se ha dejado tomar una fotografía?</strong><br>No.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4e5bad4847a6c37f65ff5521f223866"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque ese es mi seguro de vida.&nbsp;</p>



<p>Pocos reporteros en Colombia pueden contar una vida que parece sacada de una novela. Hoy pienso que Fabio Castillo, además del extraordinario reportero que fue, debió ser un extraordinario novelista, el hombre que debió haber escrito la gran novela sobre la mafia colombiana. A lo mejor, mañana me levanto con la noticia de que él, Fabio Castillo, el maestro, dejó escrito ese libro que me dijo que estaba escribiendo y que después la historia de su vida aparecerá en Netflix o en la gran pantalla. Creo que sería un homenaje justo para alguien que hizo del periodismo el motivo de su existencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="&quot;Estaba amenazado de muerte&quot;: Fabio Castillo, autor de &#039;Los Jinetes de La Cocaína&#039; | Canal 1" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/yTPFOYytdAI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121856</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 17:39:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Un poeta” es la derrota de la literatura toda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/un-poeta-es-la-derrota-de-la-literatura-toda/</link>
        <description><![CDATA[<p>También reí viendo esta película, pero la historia es más seria de lo que sugieren varias de sus escenas divertidas. Es que la vida, en el fondo, no es tan chistosa. Comentario con espoiler encubierto.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fotos: cortesía Proimágenes. </em></p>



<p></p>



<p>La poesía no arregla el mundo; el dinero sí, incluso los malentendidos. Porque a veces la literatura no salva ni siquiera a aquellos que la hacen. Pero estamos aquí para celebrar la miserable vida de Oscar Restrepo.</p>



<p>¿De qué trata la película “Un poeta”? Yo pienso que las películas como los libros tratan de todo aquello que toque el alma de los espectadores. Se me antoja entonces que “Un poeta” es sobre la derrota más que sobre el fracaso. Una derrota que no es rotunda. Derrota y fracaso son cuestiones distintas. Creo que todos hemos pasado por ahí, sólo que para qué desandar los pasos.  </p>



<p>Pero “Un poeta” también es sobre la justicia como último consuelo. Pagar lo que no tienes para evitarte un pleito mayor o que tu reputación —¡já, como si a alguien le importara!— no se vea manchada.</p>



<p>Es una oda fugaz a Silva, a Bukowski, a Pizarnik y a tantos más. Triste sería no saber quiénes son (fueron) esos personajes. ¿Y qué importa si uno sabe o no sabe? ¿En qué cambian las cosas? ¿En qué cambia el mundo?</p>



<p>Viendo “Un poeta” me alegré al enterarme de que todavía los profesores ponen a los muchachos a leer poesía. Me alegré por Alejandra Pizarnik, aunque ella ya no está para alegrarse de que hay quienes la siguen leyendo después de que ella decidió cortar relaciones con este mundo, para no decirlo escabrosamente.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-14be57c9b72623ebea11a5dff29bbd7e"><em>no<br>las palabras<br>no hacen el amor<br>hacen la ausencia<br>si digo agua ¿beberé?<br>si digo pan ¿comeré?<br>en esta noche en este mundo<br>extraordinario silencio el de esta noche<br>lo que pasa con el alma es que no se ve<br>lo que pasa con la mente es que no se ve<br>lo que pasa con el espíritu es que no se ve</em> </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f37501221fe68db9e280896dad64f149"><em>¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?<br>ninguna palabra es visible (<strong>Del poema “En esta noche en este mundo” de Alejandra Pizarnik</strong>)</em></p>



<p>“Un poeta” es sobre el poeta bogotano José Asunción Silva, sólo si uno ha visto tan siquiera una fotografía de Silva. Está dibujado en el billete de $5 mil, cinco mil pesos que alcanzan para componer unas onces de afán, pero no para comprar su novela “Sobremesa”, por ejemplo; ni de segunda, porque cuesta $20 mil.</p>



<p>Mejor dicho, “Un poeta” no es sobre él, sino sobre los que son cómo él: <em>“esa pobre vida ajena perdida en el desbarrancadero del tiempo, en el pasado común sin fondo, más remoto, más brumoso, más insondable que el mío”,</em> como dijera Fernando Vallejo, en “Almas en pena, chapolas negras”.</p>



<p>“Un poeta” es sobre el escritor Charles Bukowski. Mejor dicho, no sobre él, sino sobre los que son como él: bebedores de tiempo completo. Si su literatura embriaga, es porque la escribió en los resquicios de su ebriedad. Es que transitar este mundo a palo seco es cosa jodida, debió pensar aquél en cualquier momento de sobriedad… agarrado de la botella.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-392516a01517b61b48176430d0b979f3"><strong><em>“Cuando bebes el mundo aún está ahí afuera, pero en ese momento no te tiene cogido del cuello”:</em></strong><strong> Charles Bukowski. </strong><strong></strong></p>



<p>“Un poeta” es sobre la poeta Alejandra Pizarnik. &nbsp;Mejor dicho, no sobre ella, sino sobre los que son como ella: ¿acaso una víctima de su genialidad poética o simplemente alguien que se siente culpable de existir en ese eterno sufrir que es la vida para muchos?</p>



<p>¿Es una película sobre la poesía? Yo diría que sí. Pero más que sobre poesía pienso que es sobre la literatura desahuciada y sobre los personas desahuciadas por la sociedad, esas a las que el mundo va arrinconando hasta que un día ya no existen, existiendo.</p>



<p>El protagonista es un hombre más cercano a la melancolía (a la melancolía severa si se quiere) que al fracaso. ¿Existe la melancolía o es un invento de los poetas para ser poetas?</p>



<p>Pensemos qué sería de la poesía sin la melancolía de los hombres que no encuentran más que palabras para escupir su melancolía ante de que la melancolía los consuma.</p>



<p>Ojalá que después de esta película los espectadores vayan detrás de Silva, de Bukowski y de Pizarnik. ¿Será mucho pedir?</p>



<p>No creo que “Un poeta” gane el Óscar a Mejor Película Extranjera. Creo que es una gran historia, no una historia extraordinaria. Personas como los protagonistas de esta cinta, están ahí, afuera, por millones, invisibles para el mundo, y es triste pensar que eso no cambiará.</p>



<p>Ya sabemos que la cinta del director colombiano Simón Mesa representará a Colombia en la alfombra roja, esa que nunca conocerán los poetas, porque los poetas son criaturas ajenas a las banalidades del mundo. Pero Óscar Restrepo ya se ganó el Óscar en nuestros corazones, así sea por la profunda lástima que nos produce. ¿Qué tan diferente puede ser esa lástima de la lástima que sentimos por nosotros mismos?&nbsp;</p>



<p>Viéndolo bien, no somos más que almas en pena.</p>



<p>“Un poeta” es sobre la salud mental que en realidad es el infierno que todos llevamos dentro, aunque en unos ese azufre arde con más fuerza: sean poetas o no sean poetas. Hay criaturas que parecieran estar pidiendo perdón por existir o permiso para existir. No sé, una de dos.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="745" height="912" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/27112520/ZETA-UN-POETA.jpg" alt="" class="wp-image-120845" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/27112520/ZETA-UN-POETA.jpg 745w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/27112520/ZETA-UN-POETA-245x300.jpg 245w" sizes="auto, (max-width: 745px) 100vw, 745px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El actor Ubeimar Ríos personifica al profesor Óscar Restrepo en la película colombiana &#8220;Un poeta&#8221;: Foto: cortesía Proimágenes. </em></p>



<p>Cuando las luces del teatro se encendieron, me quedé preguntando si Óscar Retrepo, el poeta de la película, será capaz de encontrar un atajo para llegar más rápido al otro lado, allá donde todos llegaremos de todas formas.</p>



<p>Es una película donde al caído caerle, pero menos mal está la plata que suele salvar a último momento: así fue en el pasado, no es diferente en el presente, y no lo será en el futuro. Tal vez necesitemos más billetes donde esté Silva que libros donde esté Silva. Las salvajadas que me hace decir este capitalismo salvaje.</p>



<p>“Un poeta” es sobre la autenticidad y la gente bienintencionada que no espera&nbsp;nada a cambio. ¿Y entonces para qué diablos sirven las buenas intenciones en un mundo lleno de malagradecidos?</p>



<p>Pero “Un poeta” es también la derrota de la literatura toda, en un tiempo en que los libros importan poco y los escritores menos. “Un poeta” es la derrota de una literatura que ya no conmueve ni convence; ni siquiera a aquellas criaturas como la estudiante Yurlady, la que tiene alma de poeta, aunque para ella son más importante sus uñas y los esmaltes. La poesía puede esperar, y ahí se quedará esperando.</p>



<p>Yurlady es el reflejo de un sistema que ha olvidado a los más pobres, a esos que necesitan dinero antes que poesía para sobrevivir en un medio donde las condiciones de vida son tan poderosamente precarias, que logran opacar el genio poeta que refulge en una niña común y corriente. Quizás se necesitan muchos profes Restrepo para descubrir el aura de la genialidad ajena.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ad7a142369b46f031d130916a7d93981"><em>“¿Cuántos años tendría yo entonces, cuando leí por primera vez a Silva? ¿Nueve? ¿Diez? ¿Once? Ya no me acuerdo. Me acuerdo que eran las seis de la tarde, cuando en Medellín oscurece, y que estaba en el vestíbulo de mi casa llorando por él, por sus versos, la milagrosa belleza de esos versos suyos que me inundaban el alma, y porque se mató, lo matamos, nosotros, Colombia toda que no tiene esperanza ni perdón”. <strong>(De la novela “Almas en pena, chapolas negras”, de Fernando Vallejo, biografía sobre el poeta José Asunción Silva).</strong></em></p>



<p>El tráiler dice que “es una película para llorar de la risa”. Pues no me parece.</p>



<p>“Un poeta” es la historia ya otras veces vista en películas como “Rodrigo D” o “La Vendedora de Rosas” (aunque sin las violencias extremas de éstas), cuyos finales ya conocemos. Esa Medellín (podría ser otra ciudad latinoamericana) que no se ha ido ni se irá. Porque la historia ya se ha contado y nada ha cambiado. Pasa lo mismo con los libros y la literatura. Las historias se han escrito y nada ha cambiado. A veces pienso que el mundo cambiará para bien cuando los intelectuales y los artistas y los escritores y los poetas reemplacen a los políticos. Con su poder no han cambiado la vida de nadie, suelen más bien empeorarla. Porque así son ellos: los políticos, digo.  </p>



<p>Cada vez hay menos lectores y un día los libros serán apenas una pieza de museo, si es que el polvo y las polillas no se los han tragado antes. Tal vez llegue el día en que nos hagamos conscientes de que ya no es necesario escribir libros ni poesía, sino más bien leer los que ya existen. Salvo cada nueva novela histórica que se escriba en el futuro sobre lo que pase en el presente, pareciera que todo lo demás ya está dicho. ¿Para qué más poetas, sino valoramos a los que ya partieron y a los quedan por ahí, cual fantasmas como Óscar?</p>



<p>Se podría hacer una encuesta a la salida de los teatros para saber cuántos espectadores saben que ese que está ahí, pegado en la pared, es el poeta José Asunción Silva; sí, el que se pegó un tiro en el corazón en la Bogotá de finales de 1800. Me gustaría conocer los resultados de esa encuesta.</p>



<p>Si después de ver “Un poeta” el espectador va en busca de Pizarnik, Bukowski o Silva, habrán ganado la literatura y la poesía; entonces, la película ya no será más sobre el fracaso ni la derrota.</p>



<p>Queda a la imaginación del espectador especular sobre cuál será el destino del poeta de la película después de ese día en que hizo, como Silva, una marca en el sitio del pecho donde presume queda el corazón. Al fin de cuentas lo único que él quiere es ser poeta, y ya sabemos cuál es un destino posible para los poetas y también para los no poetas.</p>



<p>Vayan a verla, vale la pena.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="UN POETA I Tráiler oficial I Estreno nacional 28 de agosto (2025)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Nhv4C9qlD20?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120843</guid>
        <pubDate>Sun, 28 Sep 2025 12:18:22 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>«Un poeta» o de la fragilidad humana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/un-poeta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una reflexión de Albeiro Guiral sobre la aclamada película de Simón Mesa.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Aunque pudiera parecer que Simón Mesa en su nueva película se mofa con facilidad de los poetas en general, con sus luces y sus sombras, y con muchos de sus matices, creo que<strong> la película como toda obra de arte resiste múltiples lecturas</strong>, y que quedarse en el humor, y en el argumento mismo, es conformarse con el chiste fácil que es sólo una de sus capas y tal vez la más superficial.</p>



<p>Porque si bien la película nos muestra de entrada a un poeta fracasado de 54 años que vive con su mamá, que abandonó su hija para poder dedicarse a ver pasar las nubes, que se sustenta de andar prestando cinco mil pesos cada tanto, y que según el director en una entrevista para <em>El País</em> del 28 de agosto, es la personificación de sus propios temores, este personaje, Óscar Restrepo, encarnado por Ubeimar Ríos, actor natural, y poeta fuera de la pantalla, podría ser cualquier persona, y siento que <strong>el filme más que satirizar la condición de cierto tipo de artista, o de los artistas caídos en el fracaso y en el alcohol, nos habla con profundidad de la condición humana</strong>, de nuestra innegable fragilidad, y del nefasto inconveniente de nacer en Colombia, en cualquier momento de su historia, y más en la posteridad de los carteles del narcotráfico.</p>



<p>Pues si es indiscutible que en Colombia ha habido todo tipo de poetas, los nadaístas que luego fueron uribistas, por ejemplo, o evangélicos, lo que es peor; los que intentaron sobornar a un juez enviándole un fajo de billetes en una caja llena de libros de poesía… entre otros tristes ejemplos de nuestra fauna nacional, es de conocimiento popular, diríase universal, que <strong>los poetas como tal son inofensivos</strong>. Como queda demostrado en la película, son ellos mismos sus peores enemigos y sólo podrían hacerse daño a sí mismos y su existencia etérea no podría ser uno de los problemas estructurales de Colombia…</p>



<p><strong>Nadie vive de la poesía, pero de los poetas sí se alimenta el desencanto, la depresión y el sinsentido</strong>. Doy fe. Algunos se han dedicado a ser profesores, y por más desprestigio que ellos mismos sientan por este oficio, bastaría recordarles que poetas y profesores de colegio, también lo fueron el ya mítico <strong>César Vallejo</strong>, <strong>Gabriela Mistral</strong>, <strong>Idea Villarino</strong>, <strong>Antonio Machado </strong>y hasta <strong>Nicanor Parra</strong>, dentro de una lista interminable, y que aunque hayan muerto de hambre, literalmente, o en el exilio, con todos sus laureles, <strong>no los mató la poesía, sino la guerra y la precariedad</strong> en que viven los artistas, la impotencia intrínseca de los creadores de no poder subsistir de su arte, impotencia que lleva a Óscar Restrepo al alcoholismo y a la desilusión. Circunstancias que han llevado a millares de personas en general en el país a vivir también en ese desencanto, porque en Colombia la desesperanza no distingue de oficios o profesiones, porque la violencia nos ha castigado por igual.</p>



<p><strong><em>Un poeta</em>, asimismo, cuestiona con elegancia a los burócratas, y creo que los cuestiona más que a los poetas mismos</strong>. Quién que la haya visto no habrá asociado a los gestores del festival de poesía que en ella aparecen con el director de la <strong>Casa de Poesía Silva</strong>, institución fundada por la inmensa <strong>María Mercedes Carranza</strong> en homenaje de <strong>José Asunción Silva</strong>, nada más y nada menos, patrono de la película, y que hoy en día es un nido de corrupción como la peor oficina de cualquier politiquero, donde le han adeudado por años los pagos a sus trabajadores, y donde la poesía dejó de ser hace tiempo el espíritu que se pasea por sus instalaciones sagradas para darle paso al fantasma del dinero, pues su encargado, al parecer, no heredó ni una sola raya del tigre de su padre.</p>



<p>Por otro lado, es de destacar que Medellín en la cinta aparezca sin armas y sin narcos, y que Mesa nos narre otra realidad, aunque también violenta, pero sí alejada de los lugares comunes de nuestro cine. La película fue rodada en formato de 16 milímetros y es un poema visual, nada tan poético como ver a Medellín con el grano de lo analógico. <strong>La película, visualmente hablando, es un poema</strong>. </p>



<p>Una elegía, si se piensa en que Yurlady y Daniela representan a miles de jovencitas de la ciudad abandonadas por sus padres, y por el Estado, que viven en condiciones de hacinamiento deplorables, y que a pesar de todo tienen conciencia de que su salvación nada tiene que ver con la poesía, ni con el sueño de ser grandes poetas, o sea: su salvación nada tiene que ver con la educación, sino con la posibilidad tangible de ver a sus familias en paz, en tranquilidad, obteniendo su mínimo vital y, ojalá, y esto ya es una plegaria mía, aleladas de la terrible exposición al turismo sexual.</p>



<p>En fin, <em>Un poeta</em> narra el drama de los artistas en general en medio del desencanto como consecuencia de las condiciones sociopolíticas de un país de arpías como Colombia, y desvela su humanidad, mostrándonos cuán frágiles son, y nos recuerda que dentro de ellos pueden cohabitar ángeles y demonios, y que algunos son nada más que demonios, por talentosos y reconocidos que sean. Los poetas que organizan recitales para acosar a las jovencitas. Los padres que abandonan a sus hijas o hijos. Su problema no es ser poetas, es ser hombres, u hombres violentos.</p>



<p>En mi caso, pese a todo, prefiero celebrar la vida de todos los anónimos Óscar Restrepo que hay en el país, viviendo de los oficios más disímiles en sus propios pueblos, alejados del asqueroso mundillo literario. Prefiero celebrar la vida de todas las anónimas Yurlady que escriben poemas, en sus pupitres de colegio, sobre las sábanas que se secan en sus patios, y sobre los colores de su habitación de comuna en la loma, sin esperar protagonismo de ningún tipo, y no celebrar nunca a los burócratas que, sean poetas o no, viven de nuestra sangre. A los burócratas que sin acercarse en lo más mínimo a la grandeza de García Márquez sí viven convencidos de ser como él.</p>



<p>Y, como esta reseña sólo la leen poetas, porque <strong>en Colombia a nadie le importan los poetas</strong>, salvo a ellos mismos, me despido con estos versos de <strong>José Emilio Pacheco</strong> que, creo, encierran bien lo que les he querido decir hasta ahora: “Dijo Cernuda que ningún país/ ha soportado a sus poetas vivos./ Pero está bien así:/ ¿No es peor destino/ ser el Poeta Nacional/ a quien saludan todos en la calle?”</p>



<p><strong>Albeiro Guiral</strong><br><a href="https://www.instagram.com/amguiral/">www.instagram.com/amguiral</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120051</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Sep 2025 15:25:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[«Un poeta» o de la fragilidad humana]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Albeiro Guiral</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los libros que recomendó leer don Guillermo Cano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-libros-que-recomendo-leer-don-guillermo-cano/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Ministerio de las Culturas declaró 2025 como el &#8220;Año Guillermo Cano&#8221; al cumplirse el primer centenario de su nacimiento. Quienes conocieron al director de El Espectador sabían de su obsesión por la lectura y la literatura. Tributo a su coraje.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>La biblioteca personal de don Guillermo Cano se conserva 39 años después de su vil asesinato. Foto: cortesía Fernando Cano. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-388dc8190a98d0186f6c1dfd2cc49ab1"><strong><em>“Leía todo lo que caía en mis manos, hasta libros prohibidos”:</em> Guillermo Cano, periodista colombiano (1925-1986)</strong></p>



<p>Para ser un buen periodista se necesita lo mismo que para ser un buen escritor: ser ante todo un buen lector. Y don Guillermo Cano, director durante 34 años del periódico más antiguo de Colombia, fue un lector voraz e incansable desde niño, incluso hasta agotar la luz de las velas. Leía literatura con la misma pasión con que leía las cartas que le enviaban amigos y lectores.&nbsp;</p>



<p>Quise saber qué pasó con la biblioteca de don Guillermo. Se lo pregunté al periodista y fotógrafo Fernando Cano Busquets, su hijo, quien asumió la dirección, junto con su hermano Juan Guillermo, tras el asesinato del director de <strong>El Espectador,</strong> el 17 de diciembre de 1986:&nbsp;<em>“Esa biblioteca existe parcialmente en el apartamento de mi madre. Creo que alcanzó a tener unos cuatro o cinco mil libros. Estaban los clásicos, muchos libros de historia, colecciones sobre Colombia (geografía, historia, artes plásticas, artesanía, ensayos económicos). La mayoría eran novelas policíacas, detectivescas, hechos históricos novelados. Literatura latinoamericana y española”.</em></p>



<p>De su padre mantiene vívido el recuerdo de cuando iban en familia los fines de semana a la finca<em>&nbsp;Fidelena</em>, cerca de Bogotá.&nbsp;<em>“Después de leer, revisar </em><strong>El Espectador</strong><em> y comunicarse por radioteléfono para orientar la edición del día siguiente, no paraba de leer las dos o tres novelas que había llevado”</em>, me cuenta.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="619" height="1010" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16124431/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final-2.jpg" alt="" class="wp-image-119352" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16124431/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final-2.jpg 619w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16124431/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final-2-184x300.jpg 184w" sizes="auto, (max-width: 619px) 100vw, 619px" /></figure>



<p>Sobre sus libros favoritos nos venimos a enterar por el libro&nbsp;<em><strong>“Tinta indeleble: Guillermo Cano, vida y obra”</strong>&nbsp;</em>(650 páginas, sello Aguilar), escrito a varias manos (Marisol Cano Busquets, Jorge Cardona Alzate, Carlos Mario Correa Soto y Maryluz Vallejo Mejía), con participación de <strong>El Espectador</strong>, Grupo Bolívar y la <a href="http://fundacionguillermocano.com.co/">Fundación Guillermo Cano Isaza,</a> que preside su viuda, doña Ana María Busquets de Cano. Una obra de obligatoria lectura que debería estar en la biblioteca de todo periodista y estudiante de periodismo para comprender la grandeza y el legado de este mártir y maestro del periodismo colombiano.</p>



<p>&#8220;Cada año más y más personas celebran el Día de la Libertad de Prensa y muestran que Guillermo Cano no murió en vano. Su legado es crucial en nuestra lucha colectiva para la libertad de expresión y en contra de los ataques a periodistas y trabajadores de los medios de comunicación&#8221;, escribió Irina Bokova, siendo directora general de la Unesco.</p>



<p>&#8220;Su <em>Libreta de apuntes </em>no fue una columna convencional, <em>era un cruce entre opinión y narración, lo más parecido a un ensayo cronicado o a una crónica ensayística dividida en tres o cuatro actos</em>. (&#8230;) <em>Cada domingo sorprendía al lector por los cambios de tema:  pasaba del escándalo del momento a un recuerdo de juventud, a una apasionada reseña literaria, a un divertimento en clave de sátira sobre un político de sus desafectos o traía a colación una entrevista polémica&#8221;, </em>se lee en el prólogo.<em> </em>La obra reproduce a manera de antología muchas de sus crónicas y textos de opinión.</p>



<p>De la página 487 en adelante, la periodista Maryluz Vallejo Mejía escribe lo siguiente: “Cuando Jorge Valencia Jaramillo, director de la revista Pluma, le pidió la lista de sus cinco libros preferidos, excluyendo la&nbsp;<em>Biblia&nbsp;</em>y&nbsp;<em>El Quijote</em>, el director escogió: la&nbsp;<strong><em>Odisea</em></strong>, de Homero;&nbsp;<strong><em>Hamlet</em></strong><em>,</em>&nbsp;de Shakespeare; los&nbsp;<strong>Episodios Nacionales</strong>, de Benito Pérez Galdós,&nbsp;<strong><em>Cien años de soledad</em>,</strong>&nbsp;de Gabriel García Márquez y&nbsp;<strong><em>La alianza</em></strong>, de James Michener&#8221;.</p>



<p>Quizás tres de esas novelas no necesiten presentación y tal vez sobra decir que don Guillermo fue maestro de Gabo cuando éste ingresó a <strong>El Espectador </strong>como reportero en los años 50. De los otros dos libros podemos decir que <em><a href="https://www.zendalibros.com/nueva-edicion-de-la-quinta-y-ultima-serie-de-los-episodios-nacionales-de-galdos/">Episodios nacionales</a></em> son 46 novelas, divididas en cinco series, que relatan hechos clave ocurridos en España en los albores del siglo XIX, en tanto que <em>La alianza</em>, como se lee en la contraportada, deslumbra por el paisaje asombroso de África del Sur, además de recorrer Indonesia, Francia, Holanda e Inglaterra. “La presentación dramática de personajes reales y ficticios sobre el fondo de acontecimientos históricos es una técnica narrativa en la que Mr. Michener se ha acreditado hace tiempo como reconocido maestro”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="376" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA-1024x376.jpg" alt="" class="wp-image-119084" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA-1024x376.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA-300x110.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA-768x282.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La escritora Maryluz Vallejo relata que el propio don Guillermo contó en sus columnas acerca de su reencuentro con Balzac, “el autor de la gran&nbsp;<em>Comedia humana</em>, en quien adivina algo garciamarquiano y en García Márquez algo balzaquiano”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">&#8220;La última novedad literaria, preferiblemente en clave de novela policiaca, podía darle la primicia de un hecho que pronto sería noticia&#8221;: </h2>



<p>La literatura influyó en su trabajo periodístico.&nbsp;<em>“Cuando no estaba oliendo las ´chivas´ con su olfato ´canino´, estas lo perseguían hasta en sus momentos de reposo dedicados a la lectura. La última novedad literaria, preferiblemente en clave de novela policiaca, podía darle la primicia de un hecho que pronto sería noticia, o que recientemente había saltado a la primera plana”,&nbsp;</em>cuenta Vallejo.</p>



<p>Ella pone como ejemplo la coincidencia entre la lectura&nbsp;<em>Voraz como el mar</em>, de Wilbur Smith, una novela sobre la lucha contra las multinacionales petroleras, coincidiendo con un desastre ecológico en el Mediterráneo, en cuyas aguas se derramaron miles de barriles de petróleo.</p>



<p>El 26 de diciembre de 1982, don Guillermo les contó a los lectores de su columna&nbsp;<em>Libreta de Apuntes</em>&nbsp;cómo se hizo lector en la infancia, y cómo este hábito lo alejó de un vicio que él combatió: la televisión.</p>



<p><em>“Leía todo lo que caía en mis manos, hasta libros prohibidos </em>(…) <em>Pero leía también en Villeta, en la casita llamada paradójicamente Villa Luz, pero donde no había luz eléctrica, alumbrado por las lámparas de petróleo hasta la ´hora de toque de queda´ </em>(…) <em>y luego a la luz de una vela, hasta que la cera derretida ya no daba para más. Me acostumbré, pues, a leer y para mí continúa siendo la lectura mi distracción predilecta. Estoy, pues, vacunado anti-televisión”.</em><em></em></p>



<p><em>“Tinta indeleble: Guillermo Cano, vida y obra” </em>es el libro más completo que se ha escrito sobre este hombre valiente que entendió como pocos para qué se es periodista. Su sacrificio, a manos de la mafia colombiana, nunca será en vano mientras haya periodistas que ejerzan este oficio con apego a ética y a la verdad, como lo hizo él durante más de cuarenta años de entrega al periodismo. Habrían sido muchos años más si unos mafiosos cobardes no ponen precio a su cabeza.</p>



<p>Pero en realidad don Guillermo no murió: sigue vivo en cada línea y en cada párrafo que escribió.  </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-119356" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Biblioteca de don Guillermo Cano. Foto: cortesía Fernando Cano.</em></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119021</guid>
        <pubDate>Sun, 17 Aug 2025 13:17:46 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Los libros que recomendó leer don Guillermo Cano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El discurso ponzoñoso de Álvaro Uribe en el sepelio de Miguel Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-discurso-ponzonoso-de-alvaro-uribe-en-el-sepelio-de-miguel-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Unas honras fúnebres no eran el escenario para ofrecer un discurso proselitista y guerrerista, con el ojo puesto en las elecciones de 2026; discurso que apela al odio como arma política. El minuto de silencio que lo haga Álvaro Uribe que quiere reescribir la historia desde su cómoda prisión. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Llegada del féretro con el cuerpo del senador Miguel Uribe al Cementerio Central de Bogotá. Foto tonada del sitio web de El Espectador. </em></p>



<p>Los políticos colombianos nos deben muchos minutos de silencio porque cada vez que abren la boca o plasman sus pensamientos sobre el papel, conducen al país hacia el desbarrancadero.&nbsp; &nbsp;</p>



<p>Nunca he sido amigo de los sepelios, lo he dicho en varias ocasiones. Con suerte estaré presente en el mío sin estar presente. Estos eventos suelen estar revestidos de dolores e hipocresías por partes iguales. Nada más hay que ver los titulares de prensa para darme la razón.&nbsp;<em>&#8220;Álvaro Uribe critica a Juan Manuel Santos por asistir a los actos fúnebres de Miguel Uribe&#8221;</em>, titula <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-08-12/alvaro-uribe-critica-a-juan-manuel-santos-por-asistir-a-los-actos-funebres-de-miguel-uribe.html">El País </a>de España. <em>“Familia de Miguel Uribe pidió al presidente Petro y a su Gobierno no asistir a las exequias”,</em>&nbsp;relata El Colombiano. <em>“Hijo de Álvaro Uribe ignoró a Juan Manuel Santos en las exequias de Miguel Uribe”</em>, dice Pulzo.&nbsp;</p>



<p>En un país camandulero como este no ha habido un cura capaz de convencernos de que la paz esté con nosotros.&nbsp;Esa actitud mezquina y cargada de ponzoña es el comportamiento del colombiano promedio que ni siquiera ahora y en la hora de la muerte es capaz de mantener la serenidad. Soy de los que cree que cuando la muerte nos convoca debemos tener la gallardía de asumirnos humanos y mortales, pues vamos para el mismo hoyo y al final nuestra soberbia y nuestros egos quedarán hechos polvo, como prueba de que no somos nada, así le hagamos creer a los demás que somos invencibles y eternos.</p>



<p>Por esa misma razón, no entiendo el ánimo belicoso del discurso del expresidente Álvaro Uribe, hoy reseñado como reo por los delitos de&nbsp;fraude procesal y soborno en actuación penal</p>



<p>Uno se muere una sola vez y lo que se esperaría es que esa única vez todos los homenajes, todas las atenciones y todas las consideraciones las merecieran el difunto y su familia. Una vez enterrado, habrá tiempo de sobra para empuñar la palabra como fusil y el lenguaje como arma de violencia política, que en esas materias Colombia da sopa y seco. A eso llamamos <em>&#8220;el muerto al hoyo y el vivo al baile&#8221;. </em></p>



<p>Al escuchar cada línea del discurso que escribió Álvaro Uribe y fue leído en cámara ardiente –donde estallaron los aplausos y solo faltaron los vítores y la pólvora-,&nbsp;compruebo una vez más que el verdadero problema de esta nación sin remedio son los políticos y su actitud pendenciera&#8230; y así no vamos hacia ningún Pereira. Si no somos gente civilizada, adultos capaces de guardar la compostura, se lo debemos a algunos políticos que irrespetan la memoria del difunto, el protocolo y unas reglas mínimas de convivencia. Los aplausos y la arenga sobraban en el velorio.</p>



<p>Al expresidente le faltó&nbsp;consideración&nbsp;con la viuda y sus hijos. Fueron los últimos en ser nombrados en el discurso, cuando deberían ser los primeros; de eso se trata la empatía, creo yo.</p>



<p>En teoría Uribe está condenado por la justicia colombiana, pero en la práctica es como si siguiera en libertad haciendo uso de sus redes sociales y echando&nbsp;discursos&nbsp;políticos por interpuesta persona. Le correspondió esta vez al señor Gabriel Vallejo, director del Centro Democrático, leer el texto escrito por el jefe supremo de ese partido,&nbsp;discurso&nbsp;que –también hay que decirlo- escribió mientras paga 12 años de casa por cárcel en su hacienda de Ríonegro, Antioquia.</p>



<p>Lo que cada uno de nosotros es, para bien y para mal, queda retratado en las palabras que salen de nuestra boca o de nuestro puño, a veces más del hígado que del corazón. Las que salieron de Álvaro Uribe hablan de su lenguaje envenenado y guerrerista, como si aún no se resignara a aceptar que fue&nbsp;vencido en un juicio -en primera instancia- en el que contó con todas las garantías procesales: defensa, presentación de pruebas y apelación.</p>



<p><em>“Lo asesinaron con la instigación de la venganza inducida por Gustavo Petro”, </em>recoge El Tiempo.</p>



<p><em>&#8220;En la historia del magnicidio de nuestra patria ha habido odios políticos y acciones criminales, pero estamos ante el caso excepcional del discurso presidencial, instigador&#8221;,</em>&nbsp;<a href="https://www.dw.com/es/%C3%A1lvaro-uribe-acusa-a-petro-de-instigar-el-asesinato-del-senador-uribe-turbay/a-73630424">mandó&nbsp;decir Uribe</a>, sin adjuntar pruebas claro, como mucho de lo que se dice en este país al son de los tarros y de los cálculos políticos. Es la sociedad del espectáculo que usa el pesar y las emociones al mismo tiempo con el dedo acusador.</p>



<p>Este <em>reel</em> es una muestra para la historia de nuestra sociedad del espectáculo. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">¿A Miguel Uribe Turbay lo querían en el Centro Democrático?<br><br>¿Le tenían celos por ser el consentido de Uribe?<br><br>¿Lo menospreciaban, no lo tenían en cuenta, lo ninguneaban? <br><br>Vean este video y saquen sus conclusiones. <a href="https://t.co/QfBsafpuvg">pic.twitter.com/QfBsafpuvg</a></p>&mdash; Marce Portilla ♥️ (@nometiente2) <a href="https://twitter.com/nometiente2/status/1955404872242675928?ref_src=twsrc%5Etfw">August 12, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Pidió celeridad en las investigaciones hasta dar con los autores intelectuales, que es lo que grita Colombia desde los tiempos de Jorge Eliécer Gaitán, así que estamos de acuerdo con él y con quienes siguen clamando por los miles de muertos de la izquierda que se cobró la violencia política, incluidos varios magnicidios: Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro, Manuel Cepeda&#8230; y una larga y dolorosa lista de seres humanos que fueron silenciados a las malas.</p>



<p>Sigamos con el discurso.&nbsp;<em>&#8220;Martirizaron su familia. Eliminaron al gran esposo, al gran padre, al gran hermano, al gran hijo. (…) &nbsp;<strong>Nosotros no decimos quién tiene derecho a vivir.&nbsp;Nosotros reclamamos la protección de la vida de todos los colombianos&#8221;.</strong></em>&nbsp;</p>



<p>Solo recordemos que durante los dos gobiernos de Álvaro Uribe –el segundo logrado a costa de descuadernar la Constitución Política de Colombia para aprobar el articulito que permitió su reelección- no se protegió la vida de 6.402 almas, cuyas familias siguen esperando que alguien les pague sus muertos, a los que siguen llamando falsos positivos.</p>



<p>Se opone a la reconciliación entre los colombianos como si él tuviera la última palabra: <em>&#8220;Basta con la Constitución, que fue fruto de un gran acuerdo nacional&#8221;</em>, dijo, sin decir que aquí la Carta Magna sigue siendo en muchos aspectos letra muerta. </p>



<p>Uribe hizo un llamado para que los órganos de inteligencia de Estados Unidos, Reino Unido e Israel ayuden a esclarecer el crimen de Uribe Turbay. No sé cómo podría Israel ayudar ahora que las relaciones con ese país están rotas y su ejército demasiado ocupado creando caos en Palestina, donde están muriendo por miles civiles inocentes, niños y periodistas, sin que el mundo pestañee.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las palabras de Álvaro Uribe son una afrenta a las víctimas y sobrevivientes del genocidio contra la UP. </h2>



<p>Tan grave como acusar a Petro de instigar el asesinato de Uribe Turbay, fue el señalamiento que hizo en su discurso contra la Unión Patriótica:&nbsp;<em>&#8220;Él, como nuestro partido y las fuerzas democráticas de Colombia, nunca apeló a la combinación de las formas de lucha,&nbsp;<strong>a diferencia de algunos miembros de la Unión Patriótica que promovían el secuestro, participaban de órdenes de asesinato pero se sentían con derecho a imponerse sobre la democracia.</strong>&nbsp;<strong>Sus epígonos actuales son permisivos, incluso promotores de la droga y de otras fuentes de financiación del crimen…”</strong>.</em></p>



<p>Es lamentable ver cómo el expresidente reescribe la historia desde su hacienda por cárcel. Colombia necesita saber cómo fue que diezmaron a la Unión Patriótica a partir de 1984, eliminando de uno en uno a sus miembros, hasta casi desaparecer a ese movimiento político. Las palabras de Álvaro Uribe no solo son desconsideradas con las víctimas del exterminio de la UP, sino que constituyen una afrenta a los sobrevivientes y desconocen un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH, como lo conté en <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/es-el-fascismo-una-amenaza-para-colombia/">este artículo.</a></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="kylfN94jsX"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/es-el-fascismo-una-amenaza-para-colombia/">¿Es el Fascismo una amenaza para Colombia?</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;¿Es el Fascismo una amenaza para Colombia?&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/es-el-fascismo-una-amenaza-para-colombia/embed/#?secret=oLu5pGFa34#?secret=kylfN94jsX" data-secret="kylfN94jsX" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>&nbsp;“…el exterminio y desaparición de la Unión Patriótica jamás debió haber ocurrido; y reconocer que el Estado no tomó medidas suficientes para impedir y prevenir los asesinatos, los atentados y las demás violaciones, a pesar de la evidencia palmaria de que esa persecución estaba en marcha”,&nbsp;dijo el presidente Juan Manuel Santos en un acto público de perdón en 2016, al reconocer la responsabilidad del Estado en la persecución, muerte y desaparición de cientos de sus miembros y simpatizantes. La Corte Interamericana de Derechos Humanos&nbsp;<a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/la-cidh-declaro-responsable-al-estado-colombiano-por-el-exterminio-de-la-union-patriotica/">(CIDH)</a>&nbsp;hizo lo propio en el 2023, al declarar al Estado colombiano responsable de este genocidio contra la Izquierda colombiana.</p>



<p>Ese mismo año escribí para este blog la dolorosa historia de Faustino López, padre de mi amiga Gladys y abuelo de mi amiga Martha.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="KG9KE90nzu"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/donde-estan-los-huesos-faustino-lopez/">¿Dónde está el cuerpo de Faustino López?</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;¿Dónde está el cuerpo de Faustino López?&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/donde-estan-los-huesos-faustino-lopez/embed/#?secret=kYTkpLk8rp#?secret=KG9KE90nzu" data-secret="KG9KE90nzu" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>Decía entonces: “La&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=9vbG4rRUN9M">sentencia de la CIDH</a>&nbsp;exige, entre muchas otras órdenes, que las víctimas sean reparadas e indemnizadas por estos crímenes de lesa humanidad, y se determinen las responsabilidades penales. También pide que se establezca un Día Nacional en Conmemoración de las Víctimas de la UP y que el mensaje se difunda en escuelas y colegios públicos”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Para qué un minuto de silencio hipócrita, si a Uribe le concedieron varios minutos para destilar veneno sobre una nación cansada de su clase política. </h2>



<p>La historia oficial y verídica de Colombia no puede quedar en manos de un personaje que hoy es mencionado en tres expedientes de la Corte Suprema de Justicia&nbsp;<strong><a href="https://www.elespectador.com/judicial/alvaro-uribe-y-la-justicia-cronologia-de-un-largo-enfrentamiento">“por varias masacres perpetradas por las autodefensas”</a></strong>&nbsp;en los tiempos en que Álvaro Uribe fue Gobernador de Antioquia, como lo recordó el domingo&nbsp;<strong>El Espectador</strong> en uno de sus reportajes.</p>



<p>Tal vez va siendo hora de que los precandidatos uribistas a la presidencia le pidan a su líder hacerse a un lado por el bien del país y de las propias&nbsp;aspiraciones políticas de aquellos. No se le entregan <a href="https://redmas.com.co/colombia/Padre-de-Miguel-Uribe-le-devuelve-las-banderas-de-su-hijo-a-Alvaro-Uribe-Organicemonos-con-brios-para-que-a-Colombia-vuelva-la-seguridad-20250813-0024.html">las banderas del hijo </a>a quien todavía tiene cuentas pendientes con la justicia, como lo hizo el papá del senador Miguel Uribe. </p>



<p>Para qué un minuto de silencio hipócrita, si a Uribe le concedieron varios minutos para destilar veneno sobre una nación que está cansada y avergonzada de su clase política. Ni siquiera tuvo la delicadeza de esperar a que el cuerpo llegara al Cementerio Central para que pudiera revolcarse tranquilamente en su tumba. ¿Para qué un minuto de silencio y tres días de duelo? Si no es para ser mejores personas, ¿para qué?</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119224</guid>
        <pubDate>Thu, 14 Aug 2025 12:14:29 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/13181051/ZETA-SEPELIO-MIGUEL-URIBE-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El discurso ponzoñoso de Álvaro Uribe en el sepelio de Miguel Uribe]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>&amp;#8220;Los críticos literarios no han muerto&amp;#8221;: Diego Firmiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-criticos-literarios-no-han-muerto-diego-firmiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cedo hoy el espacio del blog a este artículo enviado por Diego Firmiano, en respuesta al ensayo “La literatura colombiana está en crisis”. El escritor sugiere que &#8220;necesitamos comprender qué es y qué no es literatura hoy” y propone “crear comunidades lectoras”. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fotografía tomada en la Librería Garabato, en Bogotá. Modelo: Camilo Rico. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><a><strong>Ejes rotos</strong></a></p>



<p><strong>Por Diego Firmiano, </strong>editor, escritor, crítico literario y director del portal cultural&nbsp;<a href="https://ojoaleje.wordpress.com/">Ojo al Eje</a></p>



<p>Toda crisis lleva en su seno una señal admonitoria: o se revisan los fundamentos y se da un giro, o se acepta el destino y con él, el fin de un ciclo. Una verdad que puede ser aplicada a una civilización, un proyecto personal, o a lo que menciona Alexander Velásquez, a la Literatura. Por eso es que su título en <strong>El Espectador</strong>, casi que redactado en el tono de <em>El Grito</em> de Edvard Munch, «La literatura colombiana está en crisis» (<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/">ver</a>), pone la cuota para dialogar acerca de ciertos elementos culturales amenazados, sobre los cuales él apunta como un francotirador, y acierta.</p>



<p>Así que, calibrando las ideas, hay tres elementos a observar según la nota periodística mencionada, y junto con ellos, una propuesta para cada una, a saber: que hay un nuevo sujeto lector; posiblemente el crítico haya muerto; y la industria del libro ha sufrido una mutación amorfa.</p>



<p>Sobre lo primero, el público lector que antes era un cuerpo sensible, con un gusto estético formado y ávido de leer, ahora son grupos de <em>fan-ships</em>, que compran libros por sugestión editorial, los leen por inercia (o fuerza grupal), y se casan con un escritor posicionado por el marketing. ¿Ven el giro? Y esto aplica para obras como «Vírgenes y Toxicómanos» de Mario Mendoza, «Los nombres de Feliza» de Juan Gabriel Vásquez, o «El olvido que seremos» de Héctor Abad Faciolince que se convirtió ya en un «Long-seller», y no aplica, por ejemplo, para «La Vorágine» de José Eustasio Rivera, «El día del odio» de José Osorio Lizarazo, o «Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón» de Albalucía Ángel.</p>



<p><strong>Propuesta:</strong> Necesitamos comprender qué es y qué no es literatura hoy.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="600" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10121158/A-BRETON-DIEGO.jpg" alt="" class="wp-image-117918" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10121158/A-BRETON-DIEGO.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10121158/A-BRETON-DIEGO-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10121158/A-BRETON-DIEGO-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="has-text-align-left has-small-font-size"><em>Diego Firmiano, editor y crítico literario.</em></p>



<p>Sobre lo segundo, no es que el crítico literario haya muerto, es que ahora las conversaciones librescas son más soterradas y no hay suficientes medios para demostrar los aciertos o desaciertos de las obras literarias. Es cierto que se comenta en voz baja que se editó mucho «En agosto nos vemos», que «Los abismos» tiene escenas muy flojas y diálogos muy destemplados, o que «Satanás» es un remedo, si acaso no un pastiche, pero de ahí, a publicar esto con fundamento y visibilidad, hay un largo trecho. </p>



<p>Y así es que las editoriales y los medios periodísticos han dejado de contratar a estas «figuras incómodas» que, a decir del bloguero, con su ejercicio apuntan a la vanidad del escritor, y como respuesta obtienen una injuria del mismo autor, impidiendo que sean los mismos lectores quienes defiendan la obra. ¿No sucedió así con la crítica de «El año del sol negro» de Daniel Ferreira, o las balas satíricas de Elsy Rosas Crespo contra el establecimiento literario del país, o la pelea entre Fernando Vallejo y Héctor Abad Faciolince?</p>



<p><strong>Propuesta</strong>: Necesitamos un Clemente Manuel Zabala, una Michiko Kakutani, o un Marcel Reich-Ranicki.</p>



<p>Finalmente, las editoriales se han convertido en meras máquinas de impresión. Desde que se descubrió que los libros son un negocio, la literatura dejó de ser importante. Punto. Así que es justo decir, para ser honrado con la verdad, que las grandes marcas editoriales (ahora <em>trust</em>) publican basura, pero la venden como productos transgresores y vanguardistas. ¿Cómo logran esto? Sencillo: recurren a reseñas famélicas de una línea donde un autor, editor o <em>influencer </em>alaba la publicación y la recomienda. Y esta es la tragedia moderna de los libros, pues ante la pregunta de Velásquez, de si «¿Hay más escritores que literatura?», la respuesta es obvia: Sí. Y más que escritores, hoy vemos artistas de la palabra descartables, y no los guillotinan (como sí hacen con los textos), porque pueden necesitarlos más adelante, o reformarlos para que causen escándalos mediáticos y vendan libros.</p>



<p><strong>Propuesta: </strong>Es necesario crear comunidades lectoras enfocadas, y no quemar los buenos escritores demandando de ellos libros un libro por año (o dos), cosa que las editoriales explotarían perfectamente.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="9lJb01cbFv"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/">La literatura colombiana está en crisis</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La literatura colombiana está en crisis&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/embed/#?secret=gz8A3PlWZX#?secret=9lJb01cbFv" data-secret="9lJb01cbFv" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ec65624ca7280262a702b69f93dedd4f"><strong>Si usted quiere opinar sobre el tema, envíe su escrito al siguiente correo: alexvelasquezcolombia@gmail.com</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117916</guid>
        <pubDate>Sun, 13 Jul 2025 12:07:11 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[&#8220;Los críticos literarios no han muerto&#8221;: Diego Firmiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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