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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for roles sociales | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Salvoconductos para lavar madera: los documentos que legalizan la extracción de árboles fantasma en la Amazonía de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/salvoconductos-para-lavar-madera-los-documentos-que-legalizan-la-extraccion-de-arboles-fantasma-en-la-amazonia-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una embarcación cargada con madera navega por el río Putumayo, en la Amazonía colombiana, rumbo a Puerto Asís. Es noviembre de 2024. A bordo viajan apilados más de 304 bloques o tablones de granadillo (Brosimum rubescens), achapo (Cedrelinga cateniformis) y sarrapia (Dipteryx odorata), que suman 20 metros cúbicos de madera amazónica. Lo suficiente para llenar [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Una investigación de Mongabay Latam y Rutas del Conflicto revela cómo documentos oficiales habrían servido para legalizar madera extraída ilegalmente de la Amazonía colombiana.</em></li>



<li><em>La alianza periodística revisó cientos de expedientes y construyó una base de datos con todos los salvoconductos expedidos por el organismo oficial Corpoamazonía entre 2023 y 2026.</em></li>



<li><em>Con el apoyo de la EIA, este medio realizó un análisis satelital para verificar si los árboles movilizados fueron realmente extraídos de zonas autorizadas y los resultados muestran inconsistencias importantes y un bosque que se mantuvo casi en su totalidad en pie.</em></li>



<li><em>El caso está en manos de la Fiscalía y según la investigación judicial a la que se tuvo acceso, la organización criminal detrás del presunto lavado de madera habría obtenido ganancias ilícitas por más de 1600 millones de pesos (500 000 dólares) mediante el uso de documentos fraudulentos.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Una embarcación cargada con madera navega por el río Putumayo, en la Amazonía colombiana, rumbo a Puerto Asís. Es noviembre de 2024. A bordo viajan apilados más de 304 bloques o tablones de granadillo (<em>Brosimum rubescens</em>), achapo (<em>Cedrelinga cateniformis</em>) y sarrapia (<em>Dipteryx odorata</em>), que suman 20 metros cúbicos de madera amazónica. Lo suficiente para llenar un camión mediano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los papeles que autorizan el transporte parecen en regla. El&nbsp;<strong>salvoconducto de movilización</strong>&nbsp;—un documento oficial entregado por la autoridad ambiental (Corpoamazonía) que&nbsp;<strong>certifica el origen legal de la madera</strong>, la especie, el volumen y el destino del cargamento— indica que la madera proviene de un aprovechamiento forestal autorizado en Tarapacá, un corregimiento remoto ubicado al sur del departamento Amazonas,&nbsp;<strong>a más de 1500 kilómetros de Puerto Asís por el río</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/colombia-guerra-calarca-mordisco-desangra-parque-nacional-chiribiquete/">Colombia: la guerra entre “Calarcá” y “Mordisco” que desangra al Parque Nacional Chiribiquete</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este cargamento y el salvoconducto que lo avala se convertirían un año más tarde en una pieza clave para desmantelar&nbsp;<strong>una presunta red de tráfico de madera que, según las autoridades colombianas, habría generado ganancias ilícitas por más de 1600 millones de pesos (cerca de 500 000 dólares)</strong>. La red que&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/desarticulada-puerto-hong-kong-una-de-las-mayores-redes-de-trafico-de-madera-en-el-sur-del-pais/" target="_blank" rel="noopener">operaba</a>&nbsp;en los departamentos de Nariño, Putumayo y Amazonas llevaba por nombre “Puerto Hong Kong” y, según la Fiscalía,&nbsp;<strong>extraía madera ilegalmente de áreas protegidas de Colombia y Perú</strong>, así como de otras zonas amazónicas. Los cargamentos tenían como destino ciudades principales como Bogotá, hasta donde aparentemente llegaban utilizando los documentos fraudulentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese fue el hilo que siguieron las autoridades y que llevó a la Fiscalía, el Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación (CONALDEF) y la Policía a realizar una serie de operativos simultáneos que, en diciembre de 2025, culminaron con la captura de 17 personas, entre ellas tres funcionarias de Corpoamazonía. Paradójicamente, esa es la entidad encargada de la protección ambiental y del control de la movilización, procesamiento y comercialización de recursos naturales.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277180"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202327/Piezas-de-madera-incautadas-en-Putumayo-Foto-Infanteria-de-Marina-1.jpg" alt="" class="wp-image-277180" style="aspect-ratio:1.5005861664712778;width:1280px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Piezas de madera incautadas durante un operativo en Putumayo. Foto: Infantería de Marina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El operativo y la posterior investigación judicial dieron a conocer que&nbsp;<strong>la madera fue movilizada empleando salvoconductos adulterados</strong>&nbsp;y que tenía como supuesto lugar de origen una concesión forestal administrada por Flor Ángela Martínez en representación de la Asociación de Usuarios del Bosque, en Tarapacá. El Brigadier General Carlos Oviedo, director de la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Nacional, confirmó en ese momento en una entrevista con&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/NoticiasUnoColombia/videos/funcionarios-de-corpoamazonia-se%C3%B1alados-de-traficar-madera-ilegal-noticias-uno/816807901184922/" target="_blank" rel="noopener">Noticias Uno</a>&nbsp;cómo Corpoamazonía ayudó a poner en marcha ese engranaje de ilegalidad: “<strong>Los funcionarios públicos se encargaban de expedir conceptos técnicos y salvoconductos</strong>&nbsp;de movilización forestal, que pueden usarse para amparar productos ilegales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Rutas del Conflicto</strong>&nbsp;investigaron este caso a profundidad para entender cómo esta red se valió de aprovechamientos forestales y salvoconductos oficiales emitidos por las autoridades colombianas para lavar madera de aparente origen ilegal. La investigación muestra cómo los involucrados se movieron dentro del sistema y encontraron una rendija para sortear los controles del Estado. Para reconstruir este modo de operar,&nbsp;<strong>se revisaron cientos de documentos oficiales y expedientes, se visualizaron más de 30 horas de audiencias del proceso judicial y se construyó una base de datos con todos los salvoconductos emitidos por Corpoamazonía entre 2023 y 2025</strong>. En esos años, la autoridad ambiental autorizó 1289 movimientos de madera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los hallazgos principales de esta investigación evidencia cómo un instrumento diseñado para controlar el transporte legal de madera puede convertirse en un mecanismo para hacer pasar como legal madera extraída de zonas no autorizadas y hasta de países vecinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, con el apoyo de expertos de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), realizamos un análisis geográfico para confirmar si la madera declarada en los salvoconductos fue realmente extraída de la concesión forestal administrada por la Asociación de Usuarios del Bosque en Tarapacá. A partir de expedientes oficiales sacamos&nbsp;<strong>la ubicación de cada uno de los 976 árboles autorizados para ser talados</strong>&nbsp;y luego viajamos en el tiempo con las imágenes satelitales para saber en qué momento fueron cortados. Lo que descubrimos es que el área permitida para el aprovechamiento no sufrió grandes cambios desde el 2017. La selva sigue en pie hasta hoy.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Tarapacá, un punto estratégico para el paso de madera ilegal</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Tarapacá no hay carreteras abiertas por motosierras o vías que conecten ese territorio con el resto del país. Tampoco hay claros extensos visibles desde el aire, ni la imagen típica de un bosque arrasado por la tala. Es un refugio de comunidades indígenas —en su mayoría de los pueblos uitoto, yagua y tikuna— que llegaron siglos atrás y se asentaron en la selva para protegerse de la fiebre del caucho y del tráfico de pieles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ubicado a orillas del río Putumayo, Tarapacá es también un lugar estratégico: está muy cerca de la frontera con Brasil y, a través del mismo río, se conecta con Perú. Es un vasto territorio en donde confluyen los tres países y sus dinámicas. Esa ubicación privilegiada y remota, sin embargo, ha hecho que el control del Estado sea difícil. El río se ha convertido&nbsp;<a href="https://alertasstg.blob.core.windows.net/alertas/002-21.pdf" target="_blank" rel="noopener">en un corredor</a>&nbsp;para el paso de armas, insumos derivados del narcotráfico y productos de la extracción de oro y madera.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276327"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/14162253/colombia_269666x.jpg" alt="" class="wp-image-276327" style="aspect-ratio:1.4994708994708994;width:1417px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En la Amazonía colombiana, los ríos son las avenidas por donde se mueven las comunidades, los alimentos y el comercio. Por allí también viaja gran parte de la madera amazónica que llega a las principales ciudades del país. Foto: Rhett Ayers Butler</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica un trabajador de una ONG ambiental que se encuentra en la zona, y que pidió la protección de su nombre por seguridad, “<strong>Tarapacá está en un punto donde el río conecta directamente con la frontera.</strong>&nbsp;Esa ubicación hace que no solo la madera, sino prácticamente cualquier mercancía pueda moverse con facilidad”. Además, una&nbsp;<a href="https://alertasstg.blob.core.windows.net/alertas/002-21.pdf" target="_blank" rel="noopener">alerta temprana</a>&nbsp;de la Defensoría del Pueblo señala que “de estas actividades devienen importantes fuentes de financiación para los actores armados ilegales, quienes ejercen presiones y amenazas a las comunidades asentadas en dichos territorios”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/grupos-armados-colombia-administran-negocio-ilegal-trafico-madera/">Así es cómo los grupos armados de Colombia administran el negocio ilegal de tráfico de madera</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Según los registros de Corpoamazonía analizados para esta investigación, Tarapacá concentra buena parte de la madera movilizada legalmente desde la Amazonía colombiana.&nbsp;<strong>De los 118 salvoconductos para movilizar madera expedidos en el departamento de Amazonas entre 2023 y 2025, 104 (el 88 %) registraban a Tarapacá como punto de partida</strong>. El 78 % registraba a Puerto Asís, en Putumayo, como destino. Es decir, la mayoría de madera movilizada legalmente desde Amazonas surcó el mismo recorrido que el cargamento incautado en 2024.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese fue uno de los motivos por los que la Fiscalía decidió investigar la zona: “Sabíamos que desde Tarapacá venía, hacia Puerto Asís, un cargamento de madera que en su mayor parte no correspondía con lo que los documentos decían que se estaba movilizando. Solo esa carga estaba valorada en&nbsp;<strong>cerca de 100 millones de pesos (alrededor de 31 200 dólares)</strong>&nbsp;y tenía como destino final Bogotá”, aseguró el fiscal del caso.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276329"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/14162306/colombia_260721060156_0515x.jpg" alt="Aérea del dosel conservado en la selva amazónica de Colombia. Foto: Rhett Ayers Butler" class="wp-image-276329" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Aérea del dosel conservado en la selva amazónica de Colombia. Foto: Rhett Ayers Butler</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>En Tarapacá los datos satelitales no coinciden con los papeles</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la última década, Colombia&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/file-download/download/public/21833" target="_blank" rel="noopener">ha perdido más de 1.5 millones de hectáreas de bosque</a>, un área equivalente a más de&nbsp;<strong>nueve veces el tamaño de Bogotá</strong>. La presión persiste: en 2025, gran parte de la pérdida se concentró en la selva amazónica, que acumuló&nbsp;<strong>el 65 % de la deforestación</strong>. Ante este escenario, el país ha impulsado distintas estrategias que buscan conciliar el aprovechamiento del bosque con su conservación para que las comunidades puedan usarlo y obtener ingresos de forma sostenible. Entre esas se encuentran los permisos de aprovechamiento forestal persistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como explican desde el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), la estrategia se asemeja a lo que pasa en el ambiente natural: “Cuando un árbol se cae por causas naturales, deja un pequeño claro por donde entra la luz. Esta mayor disponibilidad de luz favorece la germinación de las semillas y el crecimiento de nuevas plantas. Así continúa el ciclo natural del bosque”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los permisos de aprovechamiento y los planes de manejo que los acompañan —el documento técnico que define cómo debe aprovecharse el ecosistema de manera sostenible— imitan está dinámica de forma planificada y controlada: extraer pocos árboles, dejar suficientes individuos alrededor para que continúen produciendo semillas y permitir que el ecosistema se regenere.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/guardias-indigenas-escudo-amazonia-colombia/">Guardias indígenas: el escudo de la Amazonía de Colombia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque estos permisos pueden cubrir miles de hectáreas,&nbsp;<strong>la autoridad ambiental define cada año qué parte del bosque puede ser intervenida y qué árboles pueden cortarse al interior de cada aprovechamiento</strong>. La decisión se basa en visitas técnicas al terreno en donde los funcionarios identifican las especies que pueden usarse, miden los árboles y calculan cuánta madera puede extraerse legalmente de ese aprovechamiento forestal sin perjudicar el bosque. Se trata de una especie de “inventario” que también permite definir el volumen de madera que puede ser movilizado y expedir los salvoconductos necesarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 2022,&nbsp;<strong>Corpoamazonía solo ha otorgado un aprovechamiento forestal persistente en el departamento de Amazonas</strong>. Se autorizó en Tarapacá y pertenece a la Asociación de Usuarios del Bosque. El permiso abarca un área de 3272 hectáreas (3030 aprovechables y 241 destinadas a la protección) conocida como Caño Alegría. Como lo muestra la siguiente imagen, funcionarios de la autoridad ambiental hicieron un inventario forestal del área, revisaron decenas de parcelas y delimitaron 10 Unidades de Corte Anual (UCA): sectores del bosque que pueden aprovecharse por turnos, mientras las demás áreas permanecen sin intervención.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277177"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202240/unnamed-1.png" alt="" class="wp-image-277177" style="aspect-ratio:1.3733333333333333;width:618px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Inventario realizado por Corpoamazonía en el aprovechamiento forestal Caño Alegría.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Solo en la primera UCA, por ejemplo, Corpoamazonía autorizó que, para el año 2023, se podían aprovechar&nbsp;<strong>303 hectáreas de bosque equivalentes a 976 árboles</strong>&nbsp;(identificados coordenada por coordenada). Pero, ¿cómo corroborar que la madera movilizada por el río Putumayo, avalada con salvoconductos, efectivamente salió de allí?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el apoyo de la EIA, se analizaron satelitalmente todas las Unidades de Corte Anual de Caño Alegría con el fin de verificar si los árboles fueron extraídos de la zona y en los períodos autorizados. Para hacerlo, se utilizó una herramienta capaz de detectar cambios muy pequeños en el bosque, una tecnología a la que los expertos llaman el Índice de Fracción de Diferencia Normalizada (NDFI por sus siglas en inglés). Lo que hace la herramienta es contrastar con imágenes satelitales de alta resolución si la cobertura forestal cambió en algún momento, ya sea por la tala selectiva autorizada, la apertura de caminos o cambios en la copa de los árboles. El nivel de detalle es clave, pues se analiza píxel por píxel. «Es una herramienta especialmente útil para detectar las huellas que deja la tala selectiva en la Amazonía», explica Julio Patiño, senior campagnier de EIA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras analizar geográficamente el expediente de Caño Alegría, Patiño&nbsp;<strong>identificó inconsistencias importantes</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de ellas, la más importante, es que&nbsp;<strong>de las 10 Unidades de Corte Anual autorizadas, en al menos seis el análisis satelital no encontró evidencia de aprovechamiento forestal</strong>&nbsp;durante el período autorizado por Corpoamazonía. En otras dos tampoco se halló evidencia de tala, mientras que solo en dos se identificó “posible actividad en el período autorizado”, aunque sin tener la certeza de si el cambio forestal se debía a actividades humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes, además, registran señales pequeñas y dispersas de cambio del bosque que podrían corresponder a&nbsp;<strong>procesos de degradación natural</strong>. “Pueden corresponder a la caída de árboles por el viento y no se aprecian claros evidentes durante el periodo de autorización [del aprovechamiento]”, agrega Patiño. En otras palabras, no hay señales que indiquen que los cambios en el bosque identificados en las imágenes satelitales correspondan a los volúmenes de madera que, de acuerdo con los salvoconductos expedidos por la autoridad ambiental, habrían sido extraídos y movilizados desde Caño Alegría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si los árboles no salieron de este sector administrado por la Asociación de Usuarios del Bosque, ¿de dónde se extrajo la madera movilizada? Esa es una de las preguntas que tiene por resolver la Fiscalía en la investigación que tiene en curso.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277176"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202237/tARAPACA.png" alt="" class="wp-image-277176" style="aspect-ratio:2.6991341991341993;width:1247px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen satelital de la Unidad de Corta Anual 1 de Caño Alegría. El recuadro rojo señala un área detectada por el análisis del NDFI en donde se aprecian pequeñas áreas de degradación o cambio del bosque. Las dimensiones son insuficientes para corresponder a una tala de la magnitud autorizada para el aprovechamiento forestal. Foto: Planet Labs/EIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hay otra inconsistencia que, a juicio de Patiño, amerita una revisión más profunda. En dos de las Unidades de Corte Anual (las 8 y 9), “predominan copas [de árboles] más pequeñas y una menor presencia aparente de árboles de gran porte”, señala el análisis. A lo que se refiere es que las imágenes satelitales no muestran árboles grandes con las características necesarias para ser aprovechados. Además, indica Patiño, esta diferencia se mantiene a lo largo de los años (de 2017 a 2023). Sin embargo, en el informe técnico de Corpoamazonía se considera que esos árboles sí tienen las dimensiones necesarias para ser aprovechados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estos elementos, considerados en conjunto,<strong>&nbsp;plantean interrogantes sobre la consistencia del inventario presentado y la evaluación técnica realizada por Corpoamazonía</strong>”, insiste el experto.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277175"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202232/Cambio-paisaje.png" alt="" class="wp-image-277175" style="aspect-ratio:1.7531847133757963;width:1101px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El círculo amarillo señala el área identificada por EIA por tener una estructura del dosel con copas mas pequeñas. Los puntos blancos corresponden a los sitios en los que los supervisores de Corpoamazonia afirmaron haber realizado inspecciones. Foto: Planet Labs/EIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque desde abril de 2026&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Rutas del Conflicto</strong>&nbsp;consultaron a la autoridad ambiental por estos hallazgos y sobre sus visitas realizadas a campo, Corpoamazonia respondió que se negaba a entregar la información por protecciones legales de reserva y garantía del debido proceso de las investigaciones llevadas adelante por la misma entidad y por la Fiscalía. Pese a que esta alianza de medios reiteró la posibilidad de una entrevista, la entidad no respondió al cierre de esta investigación.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277181"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28203147/Analisis-multitemporal-cobertura-forestal-Tarapaca.png" alt="" class="wp-image-277181" style="aspect-ratio:0.8613065326633166;width:857px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Estas imágenes satelitales muestran fragmentos de las UCA 8 y 9 de Caño Alegría y evidencian cómo el área más clara del bosque —que corresponde a un tipo de cobertura arbórea distinta— está presente desde 2017 y permanece estable hasta 2024. Esto es consistente con un tipo de bosque distinto y no con un proceso reciente de regeneración secundaria. Foto: Planet Labs/EIA</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Reconstruyendo el tráfico de los salvoconductos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En un escenario ideal, cada árbol que es autorizado para el aprovechamiento debe ser identificado, medido y georreferenciado por la autoridad ambiental. Y toda madera que sale de un aprovechamiento forestal autorizado debe estar acompañada por un salvoconducto de movilización. Así se garantiza lo que los expertos llaman su “trazabilidad”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28203812/infografia-2.png" alt="" class="wp-image-277183" style="aspect-ratio:0.8;width:1200px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de el aprovechamiento forestal de Tarapacá, “la trazabilidad empezó por el salvoconducto, pero dejó por fuera el primer paso: verificar que la madera realmente saliera del árbol autorizado”, relata un trabajador de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). “Entre la distancia, la dificultad inmensa que tiene la autoridad para hacer control efectivo y la ausencia de funcionarios permanentes, aparecen espacios donde nadie sabe realmente qué ocurre.&nbsp;<strong>Buena parte de la movilización ocurre sin supervisión</strong>”, insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un investigador de una ONG ambiental que trabaja en el terreno coincide: “Si un Policía detiene un camión lleno de troncos, puede revisar el salvoconducto, pero&nbsp;<strong>no tiene cómo saber si esa madera salió realmente del lugar autorizado</strong>. Sólo ve un documento de movilización y que el peso corresponda con lo reportado”. Esa desconexión es la que permite que madera extraída en otros lugares pueda circular con apariencia de legalidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez que la madera es movilizada por los ríos y tiene el papel que respalda su origen legal, puede llegar a distintos destinos, repartirse en ciudades principales, transformarse e, incluso, llegar a otros países.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Tarapacá, además, el mecanismo de lavado encontró un escenario propicio para operar:&nbsp;<strong>allí no hay oficina de Corpoamazonía</strong>&nbsp;ni presencia permanente de sus funcionarios. La oficina más cercana de esa entidad está a un trayecto en avión de distancia a Leticia. Ante esos retos, como lo explica el fiscal del caso, “los permisos se expidieron bajo un principio de buena fe y la verificación física del cargamento solo se hace cuando la madera llega a Puerto Asís”,&nbsp;<strong>ubicado a más de 35 horas por río, en el departamento vecino de Putumayo.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277178"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202244/unnamed.png" alt="Ruta de movilización de madera en la Amazonía colombiana. Tomado del informe Transformando el bosque de EIA" class="wp-image-277178" style="aspect-ratio:1.6239737274220032;width:989px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Ruta de movilización de madera en la Amazonía colombiana. Tomado del informe Transformando el bosque de EIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el trayecto de Tarapacá a Puerto Asís, según el expediente judicial al que se tuvo acceso para esta investigación, los madereros cargaban más producto (incluso proveniente de otros países), recogían o descargaban parte de la mercancía en otros puntos o alteraban las especies movilizadas. “Antes de llegar al sector de la Esmeralda escondían la madera en sitios ya determinados, para que, cuando los funcionarios revisaran la carga, ésta coincidiera con lo que decía el salvoconducto”, agrega el fiscal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, el salvoconducto se convirtió en el eslabón más importante de la cadena criminal. Expertos, funcionario públicos, personas en territorio consultadas por Mongabay Latam y Rutas del Conflicto, así como investigadores del caso, señalaron que el precio de estos documentos en el mercado negro puede oscilar entre un millón y 10 millones de pesos (315 a 3200 dólares) dependiendo de la especie forestal autorizada y del volumen de madera que permiten movilizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho,&nbsp;<a href="https://www.condenandoelbosque.org/" target="_blank" rel="noopener">un informe</a>&nbsp;realizado por la EIA y publicado en 2018 ya alertaba que los comerciantes de madera aprovechaban el vacío de gobernanza colombiana para lavar y traficar madera no autorizada, incluyendo especies como el cedro (<em>Cedrela odorata</em>), cuya comercialización está prohibida desde 2015. En Puerto Asís, la EIA también documentó que quienes tramitaban documentos fraudulentos y se encontraban en cercanías de los muelles aseguran que, incluso, es “fácil ‘legalizar’ cedro proveniente del Perú con documentos de Corpoamazonía”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Así operaba el tráfico de salvoconductos, según la Fiscalía</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante casi&nbsp;<strong>30 horas de audiencia</strong>, la Fiscalía reconstruyó cómo operaba una parte de esta red en Tarapacá. Reportes de inteligencia, interceptaciones de llamadas y otras pruebas recopiladas por la Fiscalía apuntan a tres nombres clave: Gloria Guarín y Tulio Cortés —señalados por la entidad de liderar la red conocida como Puerto Hong Kong y pagar casi 4 millones de pesos (1045 dólares) por un salvoconducto—, y Flor Ángela Martínez quien, como representante legal de la Asociación Usuarios del Bosque, “certificó” que la madera había salido de su aprovechamiento forestal con el respectivo salvoconducto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con los registros telefónicos recopilados por la Fiscalía, Gloria Guarín y Tulio Cortés se habrían comunicado con Martínez en más de 140 ocasiones. Fragmentos de las llamadas permitieron corroborar cómo se coordinaba la compra de los salvoconductos y de la madera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Flor Martínez sería la encargada de la extracción y aprovechamiento ilícito de productos forestales maderables directamente en las áreas de corte. Una vez obtenida la madera, coordinaba con otros integrantes de la red su transporte y comercialización”, reveló el fiscal durante la audiencia de imputación de cargos de Guarín y Cortés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso, según la investigación, Guarín y Cortés solicitaron a una de las funcionarias de Corpoamazonía que les expidiera un salvoconducto para movilizar madera y que éste correspondiera con las especies y el volumen que la entidad le había autorizado al aprovechamiento de Usuarios del Bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gloria Guarín y Tulio Cortés continúan con medida de aseguramiento y, al cierre de esta investigación,el Juzgado Penal de Puerto Asís&nbsp;<strong>no ha emitido aún una decisión de fondo</strong>&nbsp;sobre su presunta participación en los delitos ambientales que les atribuye la Fiscalía. Los demás integrantes de la red suscribieron preacuerdos de colaboración con la Fiscalía o permanecen a la espera de juicio.&nbsp;<strong>Rutas del Conflicto</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;se comunicaron a los celulares a nombre de Guarín y Cortés sin encontrar respuesta, además de contactar a los representantes legales que los acompañaron durante las audiencias y quienes afirmaron que desde el mes de mayo no son los abogados que llevan el caso.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un proyecto “para mostrar” con su representante investigada</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Flor Ángela Martínez, la representante legal de la Asociación de Usuarios del Bosque de Tarapacá y la principal titular de los permisos de aprovechamiento forestal, es una mujer reconocida en el sector maderero y ambiental de la Amazonía colombiana. Durante muchos años fue una de las grandes representantes del aprovechamiento sostenible de madera en Tarapacá y su proyecto sirvió de ejemplo internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como menciona un investigador de una organización que trabaja en el territorio, “en muchos escenarios era reconocida por trabajar por la gobernanza forestal&nbsp;<strong>para combatir la tala y el tráfico ilegal de madera</strong>&nbsp;a través de actividades de control y vigilancia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En julio de 2020, por ejemplo, fue&nbsp;<a href="https://www.fao.org/in-action/eu-fao-flegt-programme/publications/multimedia-details/zh/c/1316327/" target="_blank" rel="noopener">invitada a exponer</a>&nbsp;ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre un pacto intersectorial para hacer frente a la&nbsp;<strong>tala ilegal</strong>&nbsp;y garantizar que la madera comercializada en el país fuera de fuentes autorizadas. “Nosotros, como usuarios del bosque, somos garantes de que las especies en peligro se conserven a largo plazo y de que los bosques sigan siendo el futuro económico, social y ambiental de esta región tan apartada”, dijo en su discurso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También fue elegida entre las iniciativas de “Negocios Verdes” que lanzó Corpoamazonía y&nbsp;<a href="https://www.corpoamazonia.gov.co/files/boletines/nv/201907.pdf" target="_blank" rel="noopener">como empresaria</a>&nbsp;del mes en julio de 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su trayectoria en el sector forestal viene de larga data. En 2013, Corpoamazonía le otorgó un aprovechamiento forestal conocido como Caño Pexiboy en un área de 1630 hectáreas en Tarapacá. Tras vencer ese permiso, Martínez fundó la Asociación Usuarios del Bosque, registrada ante la Cámara de Comercio del Amazonas, con la que años después solicitó un nuevo permiso de aprovechamiento forestal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2015, Martínez también creó una empresa de transformación de madera. Según el informe de gestión de Corpoamazonía, “se dedica a producir, cosechar y transformar madera del bosque amazónico y actualmente cuenta con la marca ‘Amazonia Esencia de Vida’”. Sus principales productos son bloques, vigas, tablones y tablas, de diferentes especies como abarco, achapo, granadillo y polvillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la imagen que se tenía de Martínez empezó a cambiar con la investigación de la Fiscalía. Las organizaciones o autoridades con las que trabajaba prefieren, por ahora, no pronunciarse sobre el caso.&nbsp;<strong>Varias de ellas la reconocían como un puente entre las entidades ambientales y el sector maderero de la región</strong>. En diciembre de 2025, Martínez fue capturada luego de que la Fiscalía la señalara por integrar y “desempeñar un papel directivo” en la red dedicada a la explotación y comercialización ilegal de madera en la Amazonía colombiana. Se le imputaron los delitos de concierto para delinquir agravado y fraude procesal. Martínez negó todos los cargos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ente acusador argumentó que, debido a la presunta capacidad de la red para influir en funcionarios públicos y utilizar rutas transfronterizas con Brasil y Perú, existía un riesgo de obstrucción a la Justicia y de continuidad de las actividades ilegales. Por eso, tras su captura, a Martínez le fue impuesta inicialmente una medida de aseguramiento en detención domiciliaria. En segunda instancia, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Leticia revocó esa decisión y ordenó su reclusión preventiva en un establecimiento carcelario. Sin embargo, en mayo, esa orden fue nuevamente revocada y se le concedió la detención domiciliaria, medida que se mantiene mientras<strong>&nbsp;la Fiscalía continúa con la presentación de las pruebas dentro del proceso penal</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Rutas del Conflicto</strong>&nbsp;le escribieron varios mensajes a Flor Ángela Martínez entre mayo y agosto de 2026 al celular registrado de la Asociación Usuarios del Bosque y al correo electrónico. También intentaron contactarla a través del correo y el número de teléfono de su empresa de transformación de madera y se le dejó un mensaje en sus redes sociales. Además, la alianza se comunicó con integrantes de la junta directiva de la Asociación e intentó ubicar a su abogado a través de la Fiscalía, pero no fue posible comunicarse con él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el proceso investigativo avanza, la selva de Caño Alegría conserva una cobertura boscosa aparentemente intacta, aunque los registros oficiales muestren decenas de salvoconductos y más de 1000 metros cúbicos de madera movilizados a su nombre. En Tarapacá, donde los árboles parecen no haber caído, los documentos cuentan una historia distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>Imagen de archivo. Autoridades ambientales decomisaron madera ilegal durante una jornada de control a nivel nacional realizada en marzo de 2026.</em> <em><strong>Foto: </strong>Ministerio de Ambiente</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/pilar-puentes/">Pilar Puentes</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/salvoconductos-para-lavar-madera-los-documentos-que-legalizan-la-extraccion-de-arboles-fantasma-en-la-amazonia-de-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132602</guid>
        <pubDate>Mon, 31 Aug 2026 17:41:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/salvoconductos-para-lavar-madera-los-documentos-que-legalizan-la-extraccion-de-arboles-fantasma-en-la-Amazonia-de-colombia.webp?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Salvoconductos para lavar madera: los documentos que legalizan la extracción de árboles fantasma en la Amazonía de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>La era de los napoleoncitos tropicales</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-era-de-los-napoleoncitos-tropicales/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia no es El Salvador, pero podría serlo en un abrir y cerrar de ojos. Ante una democracia tan frágil y permeable como la nuestra, cabe preguntarse: ¿quién o qué la protege de caer en el abismo del autoritarismo?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>imagen generada con IA.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><strong><em>“… que carajo, si al fin y al cabo cuando yo me muera volverán los políticos a repartirse esta vaina como en los tiempos de los godos, ya lo verán, decía, se volverán a repartir todo entre los cura, los gringos y los ricos, y nada para los pobres, por supuesto, porque ésos estarán siempre tan jodidos que el día en que la mierda tenga algún valor los pobres nacerán sin culo…”</em>:</strong> Gabriel García Márquez en <em>El otoño del patriarca</em>.<br><br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Napoleón Bonaparte medía 1,68&#8230; pero era Napoleón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El devastador reportaje <strong><a href="https://beta.elfaro.net/titulares/el-exilio-nos-alcanza" id="https://beta.elfaro.net/titulares/el-exilio-nos-alcanza">“El exilio nos alcanza”</a> </strong>—publicado por el diario salvadoreño <em>El Faro</em> y galardonado con el Premio Gabo 2026— no es solo un retrato del horror local; es el libro de las revelaciones de un futuro sombrío que amenaza con extenderse por América Latina. La historia documenta la embestida de regímenes de extrema derecha que, para colmo, cuentan con la complacencia de Donald Trump, el poco carismático líder global que gestiona la política con caja registradora en mano. Otros usan, además, la Biblia; así, dinero y religión configuran las nuevas armas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La galardonada historia de <em>El Faro</em> está llena de advertencias, leerla se hace necesario. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan obsesionados con el poder empresarial como Trump resultan ser Nayib Bukele en El Salvador, Daniel Noboa en Ecuador, Javier Milei en Argentina y Abelardo de la Espriella, el presidente electo de Colombia, quien ya nombró gerente para Bogotá, una ciudad con alcalde elegido por voto popular, como las demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra nación está&nbsp;obligada a mirarse en el espejo salvadoreño, esa pequeña nación cuya población cabría dos veces en Bogotá. El reflejo es alarmante: en nuestro continente se incuba una nueva camada de “napoleoncitos tropicales”, acaso idénticos al decrépito y despótico gobernante que inmortalizó Gabriel García Márquez en&nbsp;<em>El otoño del patriarca</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son caudillos dispuestos a descarrilar el Estado de derecho y barrer con las libertades civiles con tal de silenciar o “quitar del medio” a cualquiera que ose cuestionarlos. En este Apocalipsis moderno, la impunidad es la norma y la prensa libre -esa incomodísima costumbre de hacer preguntas incómodas al poder- se convierte en la mayor alergia del régimen.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Napoleón Bonaparte concentró&nbsp;todo el poder en su figura: amordazó&nbsp;a la prensa, persiguió&nbsp;ferozmente a la oposición, desplegó&nbsp;una temible policía secreta y en 1804 se autocoronó&nbsp;emperador. En nuestros días, la táctica es peligrosamente similar y más cínica: basta con manipular arbitrariamente los&nbsp;<em>articulitos&nbsp;</em>de la Constitución para perpetuarse en el cargo, tal como lo ejecutó Bukele para garantizar su reelección.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo pronto, De La Espriella anunció que tiene lista la primera reforma constitucional que presentará ante el Congreso para convertir a Barranquilla en capital alterna de Colombia; más nadie sabe si existe un plan de largo plazo para que la&nbsp;<em>Puerta de Oro</em>&nbsp;sea la nueva sede oficial del Ejecutivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El minucioso relato de&nbsp;<em>El Faro</em>, firmado por los hermanos&nbsp;Óscar y Carlos Martínez, desnuda la crudeza de un régimen que estrangula las garantías básicas y fuerza el éxodo masivo de periodistas y defensores de derechos humanos:&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><em></em><em>«</em><em>Con los d</em><em>í</em><em>as, m</em><em>á</em><em>s colegas de El Faro y de otros medios llegaron a Guatemala. Algunos, calculando que si no hab</em><em>í</em><em>an podido agarrar a los del vuelo 638 quizá la dictadura intentaría con ellos; otros, porque vieron patrullas merodear sus casas o policías tocar sus puertas con preguntas inverosímiles: “Tenemos reporte de que se han robado un carro, ¿quiénes viven aquí?”; otros, porque directamente recibieron la llamada de una fuente de confianza:&nbsp;<strong><u>“salga de su casa, esta noche van por usted”».</u></strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El reportaje expone la brutalidad cotidiana del aparato estatal, donde la agresión física contra la prensa es celebrada por bodegas digitales:  </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph"><em></em><em>«</em><em>Jorge Beltr</em><em>á</em><em>n Luna fue el primer periodista salvadore</em><em>ñ</em><em>o en experimentar en la propia piel&nbsp;</em><em>—</em><em>en concreto la piel que rodea la cara</em><em>—</em><em>&nbsp;el sentido de impunidad de la Polic</em><em>í</em><em>a de Bukele frente a la prensa: un subinspector de la Polic</em><em>í</em><em>a, molesto por la presencia de Jorge en una escena del crimen, le metió una cachetada con el propósito simple y pedestre de que se fuera, de que no viera, de que no estuviera. (&#8230;) Ocurrió, así que el golpe quedó registrado en video y luego denunciado en las redes sociales de El Diario de Hoy. No pasó nada.&nbsp;<strong><u>Nadie se disculpó y más bien un enjambre de troles aplaudieron y celebraron el hecho, pidiendo más».</u></strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La persecución no solo utiliza la fuerza bruta, sino el acoso judicial para asfixiar la labor informativa y censurar contenidos mediante fallos hechos a la medida:&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph"><em></em><em>«</em><em>En enero de 2022, Jorge retom</em><em>ó</em><em>&nbsp;un reportaje publicado en la revista mexicana Proceso, en la que se vinculaba a Jacobo Fauster&nbsp;<strong><u>como parte de un entramado de empresas israel</u></strong></em><strong><em><u>í</u></em></strong><strong><em><u>es que hab</u></em></strong><strong><em><u>í</u></em></strong><strong><em><u>an vendido a gobiernos mexicanos equipos para espiar a periodistas y opositores.</u></em></strong><em>&nbsp;Fauster es padrastro del director de inteligencia de El Salvador, Peter Dumas. Un año después de la publicación, Fauster demandó a Jorge y a su medio, El Diario de Hoy, y exigió 5 millones de dólares de cada uno, alegando “daños morales”&#8230; Una jueza desestimó la solicitud económica, pero exigió al periódico bajar la nota de su sitio de internet y de sus redes sociales.&nbsp;<strong>Otra raya para el tigre</strong>».</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El miedo constante redibuja la vida cotidiana de quienes insisten en informar, transformando la rutina periodística en un estado permanente de fuga:&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><em>«</em><em>El Nuevo es un veterano periodista y sujeto meticuloso y ordenado. Previsor. El 15 de septiembre de 2021 Nayib Bukele se felicit</em><em>ó</em><em>&nbsp;a s</em><em>í</em><em>&nbsp;mismo por no haber usado gas lacrimógeno contra una marcha de protesta y agregó “…por ahora”. Entonces&nbsp;<strong><u>El Nuevo, buen entendedor, hizo una maleta básica de la que no se despegaba nunca por si el dictador padecía un súbito brote psicótico y ese brote lo pillaba a él en la calle&#8230;</u></strong>&nbsp;El sábado 7 de junio la olvidó y la echó de menos cuando alguien le avisó que había patrullas policiales merodeando su casa. Desde entonces anduvo a salto de mata, entre lugares de amigos, con el teléfono apagado. No era el primer susto, pero el momento no era el mejor para hacerse el loco con esas patrullas sospechosas, o con esa Cherokee sin placas y vidrios oscuros parqueada frente a su vivienda».</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las advertencias sobre las réplicas de este modelo en la región no son infundadas. El presidente electo Abelardo De La Espriella ya ha dado luces sobre el <a href="https://share.google/7kClWWVw1B5uXiFm9" id="https://share.google/7kClWWVw1B5uXiFm9">inicio de contactos con la administración de Bukele</a>. Ojalá esas alianzas se limiten estrictamente al plano comercial y no trasciendan hacia el intercambio de tácticas autoritarias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No en vano, <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c0jl8l9gz14o" id="https://www.bbc.com/mundo/articles/c0jl8l9gz14o">análisis internacionales como los de la BBC cuestionan la adopción del “modelo Bukele” en países como Ecuador</a><strong>,</strong> bajo el mandato de Daniel Noboa. A pesar de la militarización, la construcción de megacárceles y los prolongados estados de excepción, la violencia no ha cedido y las violaciones a los derechos humanos se multiplican sin entregar soluciones verdaderas de seguridad.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, según El País de España, Abelardo de la Espriella delegará a Washington su estrategia frente a Venezuela, donde hoy se gobierna bajo las órdenes de Donald Trump. Entonces, es válido preguntarse si Marco Rubio, el secretario de Estado que supervisa las decisiones claves del vecino país, ejercerá también algún tipo de control sobre Colombia o, mejor, qué otras tareas le dejará a cargo el presidente electo a Estados Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que está pasando en El Salvador nos pone en preaviso: sabemos con precisión cuándo y cómo comienzan los regímenes autoritarios, pero nadie puede predecir su fecha de caducidad. Frente a este panorama, a Colombia solo le queda confiar en que sus altas instituciones —la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado— actúen como un muro inquebrantable que blinde nuestra maltrecha democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Seremos capaces de impedir que emerjan megalómanos dispuestos a destripar la Constitución, pisotear las libertades fundamentales y condenarnos a la larga noche de la dictadura? Ningún adivino puede saberlo pero, en todo caso, la prensa está advertida.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131755</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Aug 2026 14:02:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/Napoleoncitos.png?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La era de los napoleoncitos tropicales]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>“Pensar con y desde las tripas”: vulnerabilidad y el riesgo desdemocratizante</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/pensar-con-y-desde-las-tripas-vulnerabilidad-y-el-riesgo-desdemocratizante/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentamos esta necesaria y urgente reflexión del profesor y filósofo Diego Fernando Camelo sobre &#8220;el destripamiento del Otro&#8221; y los riesgos para la democracia en Colombia. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por: Diego Fernando Camelo Perdomo</strong>. Magister y especialista en Filosofía Contemporánea. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante el inadmisible hecho de sucumbir en la comodidad de la quietud y el riesgo de complicidad que esto supondría, quisiera en esta oportunidad detenerme a analizar un singular suceso que tomó por asalto mi atención. Se trata de la alocución hecha por el candidato a la presidencia A. de la Espriella al referirse a la necesidad de excluir al oponente en estos términos: “Destripar a la izquierda”. Claramente, la intención antagónica es la expresión garante de toda radicalidad democrática. Pero, nutrir la pretensión de subordinar y erradicar el disenso, contraría el proyecto democrático. Esta no es una aseveración cualquiera, ni mucho menos a un “folclorismo” lingüístico, como quizá ha pretendido mostrarlo. Ella va más allá de la mera polarización extrema y de un recurso gramatical, cuya carga semántica alimenta la exacerbada herencia ╼si acaso no colonial╼ de exterminar la oposición política, legitimando así las prácticas de agresividad contra quienes pretenden construir conocimiento de una manera diferente. Nos encontramos de cara ante una ofensiva de desdemocratización del Estado colombiano. Esta sería la idea que quiero abordar aquí y, para hacerlo, presentaré una explicación sobre lo que significa “destripar” y cómo se relaciona con esta amenaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empecemos trayendo a colación la expresión objeto de nuestro análisis:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto no va a quedar así, estas brisas vuelven y sepan ustedes señores de la izquierda que en mi tendrán siempre un enemigo acérrimo que hará todo lo que esté a su alcance para <em>destriparlos</em> como corresponde porque ustedes <em>no merecen un trato diferente</em>. Conmigo no va a haber sentadas, no va a haber salidos, conmigo no va a haber absolutamente nada distinto a enfrentarles determinada y decididamente para <em>acabar a ese cáncer</em> que significa la izquierda radical, a esa <em>plaga</em> hay que <em>erradicarla</em>. Así de sencillo. Y en mi encontrarán peor enemigo posible (De la Espriella, 2025. El subrayado es mío, D.C.).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Meses después de haber lanzado esta afirmación, el autor explicó en una entrevista que el sentido que le adjudicó al término “destripar” correspondería al de la cuarta acepción, es decir, al coloquial.<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a> Sin vacilo alguno, hay que decir que en un sistema de gobierno que se ostenta de ser democrático, el exterminio del antagónico es completamente contradictorio, pues no sería otra cosa que una transfiguración hacia un “fascismo criollo” (Buela, 2013; Pachón, 2026). “Destripar a la izquierda”, en el sentido como lo expuso el autor, significa disponer de todos los recursos políticos del Estado para dar “muerte” a la izquierda en el plano del disenso, es decir, en la tensión que se da entre las distintas formas de sentir y comprender la realidad, tal como lo expone Rancière (2019).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La noción de “destripar” es una metáfora extraída de la experiencia de la enfermedad. La mirada fascista enfoca a la izquierda como un fenómeno “patológico”, cuyo riesgo infeccioso altera el “normal” funcionamiento del Estado-empresa en su ofensiva por mantener sus intereses “patrióticos”, como lo explicaré más tarde. La “cura” ante esta amenaza es “destripar” o, mejor aún, “extirpar” el patógeno de la izquierda, porque sólo así podrá imponer la entronización del fascista como soberano político, sin rastro alguno del “otro” diferente. La aniquilación de la diferencia epistémica, de aquel que construye sentido común desde un pensamiento del <em>afuera </em>(Foucault), garantiza la instauración de un orden excluyente en el proyecto de nación que se ha construido en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El “sacar las tripas” no se reduce al efecto de desvivir, sino también de quitar y expulsar aquello desde lo cual, en Colombia y América Latina, se piensa. Se piensa <em>con</em> y <em>desde</em> las “tripas”, porque solo con ellas es posible lograr un registro sensitivo de la vida. Aquí las “tripas” adquieren una nueva connotación, pues dejan de hacer referencia al conjunto de órganos somáticos, para pasar a ser asumidas como un lugar de enunciación. Desde aquí, desde las “tripas”, se construyen formas de comprensión del mundo. “Tripas”, entonces, designa una situación que trasciende el sentido fenotípico del término, aludiendo al fuero interno del <em>otro</em> a partir del cual se ensambla un sentido de la vida a raíz de las necesidades y los vacíos; en otras palabras, es pensar desde las condiciones de vulnerabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El propósito de un proyecto fascista de “destripar a la izquierda”, esta última en tanto <em>otro</em>, implica ejercer un control sobre la vida de la alteridad, reduciéndola a mera “objetualidad”, es decir, a un simple utensilio que se usa para justificar su práctica de limpieza. El significado de “destripar” no se reduce a la exclusión del panorama político, sino también del plano democrático y eso es propio de una conducta fascista. Ella entiende que para alinear sus intereses debe atacar la vulnerabilidad corpórea de los pobladores, precarizando las condiciones materiales de la vida. Pero, además, sabe que dicha irrupción no puede darse de forma inmediata, si no es a través de la producción y circulación de discursos de verdad. El control sobre las <em>necesidades </em>corporales debe ser atravesada por el control de nuestra fragilidad en la manera en que construimos conocimiento y nos relacionamos con la verdad. El control sobre las “tripas” empieza por el control del conocimiento y las emociones. Y, para ello, no es necesario “extirpar el cerebro”, ya que basta con imponer “verdades” instauradas sobre lógicas excluyentes que simbolicen claramente una herida social en la que identifican la propia herida singular con un odio al otro (Biglieri &amp; Cadahia, 2021).<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">La expresión “destripar a la izquierda” pretende situar en el centro del sentido común de la población colombiana el discurso “patriotista”,<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a> o sea, aquel que instaura irónicamente el valor simbólico-afectivo de la patria como un principio de validación discursiva, influyendo en lo que se acepta como verdadero. Todo aquello que no esté subordinado a su lógica o alineado a su racionalidad sería considerado como un riesgo que habría que ser “expulsado” o, en este caso “destripado”. La lógica del discurso <em>patriotista </em>se fundamenta en la idea del Estado en tanto empresa, “el individuo como miembro de una empresa y él mismo como una empresa” (Quintana, 2020, p. 179).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, pues, la patria no sería más que la encarnación de la mirada empresarial del Estado y, como tal, ella merece ser administrada por un gerente, un <em>management</em>, capaz de llevarla a puerto seguro antes de que pueda claudicar en un naufragio. Estos naufragios han recibido muchos nombres: “Castro-chavismo”, “nos vamos a volver como Venezuela”, “heredero de las Farc”, en fin. El Estado-<em>Enterprise</em>, impulsará la organización de los sujetos en torno a la rentabilidad capital, por lo que será indispensable reemplazar la participación de la población en su consolidación por la competencia desigual entre ellos. Es decir que, valores democráticos tales como la igualdad, la libertad y la justicia social serían sustituidos por el criterio <em>economicista</em> y la pulsión de la inversión. Por <em>criterio economicista </em>me refiero a la forma de evaluar la realidad reduciendo su valor a patrones económicos, dejando de lado dimensiones humanas y sociales. El proyecto democrático quedará, por consiguiente, amenazado por las consecuencias históricas producidas por el capitalismo, en cuanto estructura económica, y por el neoliberalismo, en tanto forma de gobierno. La legitimidad de su poder estaría siendo sostenida por aquellas “verdades” fabricadas y puestas en circulación. ¿Cómo cuáles? Bueno, quizás estas le resulten familiares: “Reduciremos el Estado a un 40%” (Valora Analitik, 2026), “es necesario blindar jurídicamente a nuestros policías y soldados” (La Silla Vacía, 2026). O la que ha retumbado con mayor ahínco: “Haremos fracking a lo que dé” (EL PAÍS, 2026).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por consiguiente, será necesario pensar el neoliberalismo en clave de racionalidad; esto es, entenderlo como una forma de organizar la vida a través de la lógica del mercado, pero sin quedarnos en el mero plano económico. Pensado así, se abre la posibilidad de tensionarlo en el plano del conocimiento y la comprensión de la vida, pues seguramente, desde su lógica interna, se entenderá que hay habilidades y destrezas humanas que escapan a los alcances “alineables” y “reduccionistas” de la perspectiva empresarial, en el que el valor de las experiencias y las vivencias tendrá sólo <em>un </em>criterio: el de la empresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, quien se ha encargado de tensionar e incomodar históricamente al neoliberalismo han sido aquellos movimientos sociales contemporáneos que sobreponen el valor de la vida y su realización sobre toda métrica mercantil y su lógica excluyente. Mientras que el neoliberalismo propende por la instrumentalización material de la vida, los movimientos sociales se apropiaron de la vida como principio normativo de existencia, no sólo la humana. Eso significa pensar no solo <em>con </em>las “tripas”, sino <em>desde</em> las “tripas”, o sea, desde nuestra condición vulnerable, desde nuestras posibilidades de ser y estar afectados y de afectar. De hecho, podríamos decir, junto con Seguró (2021), que la democracia es vulnerable en cuanto que no es mesiánica y está abierta a ser mejorable. Entonces, si pensar <em>con </em>y <em>desde </em>las “tripas” es pensar desde la vulnerabilidad, y la democracia es vulnerable; por lo tanto, cualquier intento de destripamiento sería proporcional a un gesto desdemocratizante del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a lo descrito aquí, me gustaría finalizar diciendo que no podemos perder de vista que vivir en un sistema democrático no implica erradicar ─léase “destripar”─ el disenso antagónico, sino concebir la forma en que se pueda vincular e incluir. Por eso, expresiones como las que acabamos de analizar, demuestran que nos encontramos ante la amenaza latente de una desdemocratización del Estado colombiano, y ello demanda el uso de herramientas que la misma democracia nos provee: la participación política, pero una que afecte las formas en que se produce el conocimiento. La interrupción de la producción de “verdad” en el fascismo consiste en anidar condiciones “estables” de afectos, hacer que la gente se “sienta bien” con lo que le dicen. Es necesario, entonces, des-simplificar el modo binario como el fascismo presenta la información en los medios digitales, como si todo se redujese a esquemas de malos/buenos, indiamenta/gente de bien, en fin. Un error común que se puede percibir cuando se hace frente al fascismo es “jugar” con sus mismas reglas. No basta con tener una “opinión diferente y respetable”, porque lo que a él le conviene es crear sujetos de opiniones afectivas y emocionalmente inestables. No por nada el slogan habla de “firmeza”. Producir incomodidad para resistir, sería una posible propuesta. Aunque el mismo fascismo genere ya incomodidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Biglieri, P. &amp; Cadahia, L. (2021). <em>Siete ensayos sobre el populismo. Hacia una perspectiva teórica renovada</em>. Herder Editorial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Buela, A. (14 de agosto, 2013). <em>El fascismo criollo. América Latina en Movimiento</em>. <a href="https://www.alainet.org/es/active/66488?language=es">https://www.alainet.org/es/active/66488?language=es</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">De la Espriella, A. (27 de julio de 2025). Entrevista con La FM [Entrevista en radio]. RCN Radio. <a href="https://www.lafm.com.co/politica/petro-solicita-que-se-investigue-a-de-la-espriella-y-a-polo-polo-por-senalamientos-contra">https://www.lafm.com.co/politica/petro-solicita-que-se-investigue-a-de-la-espriella-y-a-polo-polo-por-senalamientos-contra</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Colombiano. (19 de agosto de 2025). Entrevista con Abelardo de la Espriella [Entrevista]. Bogotá, Colombia: El Colombiano. <a href="https://www.elcolombiano.com">https://www.elcolombiano.com</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">EL PAÍS. (12 de junio de 2026). <em>Abelardo de la Espriella matiza sus propuestas &#8216;milagro&#8217;</em>. <a href="https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-06-13/abelardo-de-la-espriella-matiza-sus-propuestas-milagro">https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-06-13/abelardo-de-la-espriella-matiza-sus-propuestas-milagro</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">La Silla Vacía. (9 de junio de 2026). <em>Abelardo y Restrepo dan pistas de su promesa de reducción del Estado</em>. <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/abelardo-y-restrepo-dan-pistas-de-su-promesa-de-reduccion-del-estado">https://www.lasillavacia.com/en-vivo/abelardo-y-restrepo-dan-pistas-de-su-promesa-de-reduccion-del-estado</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pachón, D. (1 de junio de 2026). <em>¿Qué es eso del &#8220;fascismo criollo mafioso&#8221;?</em> Blogs El Espectador. <a href="https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/que-es-eso-del-fascismo-criollo-mafioso/">https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/que-es-eso-del-fascismo-criollo-mafioso/</a>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintana, L. (2020). <em>Política de los cuerpos: Emancipaciones desde y más allá de Jacques Rancière</em>. Herder Editorial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rancière, J. (2019). <em>Disenso. Ensayos sobre estética y política</em>. Fondo de Cultura Económica. México.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguró, M. (2021). <em>Vulnerabilidad</em>. Herder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Valora Analitik. (29 de mayo de 2026). <em>Así es el plan económico y fiscal de Abelardo de la Espriella</em>. <a href="https://www.valoraanalitik.com/asi-es-el-plan-economico-y-fiscal-de-abelardo-de-la-espriella-revivira-la-industria-petrolera-y-r">https://www.valoraanalitik.com/asi-es-el-plan-economico-y-fiscal-de-abelardo-de-la-espriella-revivira-la-industria-petrolera-y-r</a></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Al respecto, véase: El Colombiano (2025<em>)</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Creo que un hecho que ejemplifica esta idea y nos permite comprenderla aún mejor es lo que ocurre en el departamento del Caquetá, sobre todo en el sector rural y la industria ganadera. La sensación de cansancio e impotencia generada por los continuos condicionamientos y “controles” por parte de grupos insurgentes en la producción ganadera, ha herido la percepción sobre la seguridad y la presencia del Estado en esos territorios. El hecho que en la primera vuelta presidencial se haya registrado una votación considerable a favor del candidato A. De la Espriella debe leerse como una señal de agotamiento ante el sometimiento de estas prácticas. Como vemos, se trata de “una” herida singular lo suficientemente profunda, dolorosa e imperecedera que llevó a los sufragantes de este departamento tomar ese hecho particular como la razón máxima de motivación a su elección.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Entiendo por <em>discurso patriotista </em>como el conjunto simbólico que define quién hace parte de la identidad filial que se cobija bajo la noción de “patria”, teniendo en cuenta su raíz latina <em>pater-patris</em> que significa padre.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131613</guid>
        <pubDate>Tue, 28 Jul 2026 15:37:02 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/Camelo.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Pensar con y desde las tripas”: vulnerabilidad y el riesgo desdemocratizante]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/seis-cientificas-indigenas-llevan-el-conocimiento-ancestral-a-la-academia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos y la flora y fauna de su entorno su objeto de estudio. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mujeres de diferentes pueblos indígenas de América Latina se enfocan en romper la brecha que existe entre los saberes ancestrales y la ciencia occidental.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam presenta las historias de Yarina Tapuy, Avita Taricuarima, Marisel Mamani, Rosa Marina Flores Cruz, Paola Moreno-Roman y Nohora Alejandra Quiguantar.</em></li>



<li><em>Las seis son científicas que buscan que sus investigaciones contribuyan a la conservación de la naturaleza y la defensa de sus territorios.</em></li>



<li><em>Cuatro de ellas son las primeras mujeres de sus familias en estudiar una carrera universitaria.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos y la flora y fauna de su entorno su objeto de estudio</strong>. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los relatos de sus pueblos las preparó para llegar a la universidad y convertirse en las primeras científicas de su familia y, en muchos casos, de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Siempre tuve una pregunta para todo lo que mis abuelos me decían. ¿Por qué el río crece? ¿Por qué el pez respira dentro del agua? ¿Por qué las aves vuelan? Quería encontrar las respuestas y por eso quise ser bióloga”, cuenta&nbsp;<strong>Avita Taricuarima, científica del pueblo indígena kukama, de Perú</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/yarina-tapuy-cientifica-kichwa-revela-misterioso-mundo-insectos-ecuatorianos/"><strong>Yarina Tapuy: la científica kichwa que revela el misterioso mundo de los insectos ecuatorianos</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa niña que caminaba más de 10 kilómetros diarios a través de la selva amazónica para ir a la escuela jamás imaginó que a sus 32 años ya habría publicado un artículo científico, estaría por graduarse de la carrera de biología y sería&nbsp;<strong>parte de la lista de&nbsp;<a href="https://www.explorers.org/about/history-including-famous-firsts/">The Explorers Club</a>, que reconoce a los 50 mejores investigadores del planeta</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Yarina Tapuy tampoco habría pensado que a esa misma edad ya habría descrito 14 especies nuevas de insectos ni Alejandra Nohora Quiguantar que llegaría a integrar el&nbsp;<a href="https://www.sp-amazon.org/es">Panel Científico por la Amazonía</a></strong>.<strong>&nbsp;Si a la pequeña Marisel Mamani le hubiesen dicho que en su adultez viajaría a Suecia para realizar un doctorado, a Paola Moreno-Roman que estudiaría en la Universidad de Stanford o a Rosa Marina Flores Cruz que lograría utilizar la ciencia para luchar contra las amenazas a su pueblo, no lo habrían creído.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas ellas son científicas de diferentes pueblos y nacionalidades indígenas de&nbsp;<strong>Bolivia, Colombia, Ecuador, México</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Perú</strong>&nbsp;que, gracias a sus hallazgos, no solo han aportado a la biología, sino que han logrado demostrar que los conocimientos ancestrales pueden ser una parte esencial de la ciencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273809"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18161104/YAPUY-2.jpg" alt="" class="wp-image-273809" /><figcaption class="wp-element-caption">Gracias a sus estudios, la ecuatoriana Yarina Tapuy ganó una beca para estudiar una maestría en Entomología durante dos años en el Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas, en Manaos, Brasil. Foto: cortesía Yarina Tapuy</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero uno de sus principales retos ha sido abrirse paso en un campo históricamente ocupado por los hombres. Según datos de la&nbsp;<a href="https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393768">Unesco</a>,&nbsp;<strong>solo una de cada tres científicos en el mundo es mujer</strong>. “Partamos de que ya existe una baja representación de mujeres en la investigación científica a nivel mundial, pero c<strong>uando uno va a buscar la participación de mujeres indígenas en ciencias, no existe un mapeo de esa situación, no hay cifras</strong>”, explica Janeth Bonilla, vicepresidenta de la fundación Kichwa Institute of Sciences, Technology and Humanities (<a href="https://kisth.org/">Kisth</a>), la cual apoya y visibiliza el trabajo de las científicas de pueblos y nacionalidades indígenas de Ecuador.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/marisel-mamani-cientifica-aymara-busca-reducir-uso-agroquimicos-bolivia/">Marisel Mamani: la científica aymara que busca reducir el uso de agroquímicos en Bolivia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que explica Bonilla es otro de los desafíos que están enfrentando estas investigadoras: son invisibles en las estadísticas. A esto&nbsp;<strong>se suman la falta de recursos económicos, los prejuicios y la discriminación dentro de la academia</strong>&nbsp;y la necesidad de visibilizar no solo su trabajo, sino que la ciencia también se construye en los territorios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273956"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/22225541/Tras-vencer-retos-de-idioma-cultura-y-duelos-Mamari-cursa-un-doctorado-en-Suecia-y-busca-identificar-la-mayor-coleccion-de-hongos-Trichoderma-de-America-Latina-scaled.jpg" alt="Tras vencer retos de idioma, cultura y duelos, Mamari cursa un doctorado en Suecia y busca identificar la mayor colección de hongos Trichoderma de América Latina" class="wp-image-273956" /><figcaption class="wp-element-caption">Tras vencer retos de idioma, cultura y duelos, Mamani cursa un doctorado en Suecia y busca identificar la mayor colección de hongos Trichoderma de América Latina. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este informe especial,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;presenta las historias de estas seis científicas indígenas de Latinoamérica que buscan que sus investigaciones contribuyan a la conservación y defensa de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/paola-moreno-roman-cientifica-quechua-lleva-microscopios-papel-escuelas-rurales-peru/">Paola Moreno-Roman: la científica quechua que lleva microscopios de papel a escuelas rurales de Perú</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ciencia desde y para las comunidades</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus visitas diarias a la chagra en su infancia, sin saberlo, fueron los primeros pasos de Nohora Alejandra Quiguantar en la biología</strong>. En su comunidad Mellamués, ubicada en las montañas de Nariño,&nbsp;<strong>entre el Pacífico y la Amazonía colombiana</strong>, las&nbsp;<strong>plantas medicinales</strong>&nbsp;de la huerta tenían un rol fundamental. Con ellas, su abuela curaba enfermedades, asistía los partos y protegía su legado ancestral. Y, gracias a esas mismas plantas, Quiguantar obtuvo su título de bióloga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su tesis de grado se enfocó en la&nbsp;<strong>identificación de 90 especies y sus usos</strong>, pero, al inicio, sus resultados fueron invalidados por no apegarse de forma estricta al método científico. Ante eso,<strong>&nbsp;implementó una metodología comunitaria para contar la historia de su pueblo a través de las plantas</strong>&nbsp;y, a pesar de la resistencia a sus métodos, se graduó como bióloga.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/17215733/Captura-de-pantalla-2026-06-17-a-las-2.56.49-p.m.png" alt="Perfil Paola Moreno-Román - Perú - Científicas indígenas" class="wp-image-273771" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Moreno-Roman, bióloga y genetista de origen quechua. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Mi trabajo de investigación no lo estaba haciendo para la universidad, sino para la gente”, explica a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;sobre este proceso en el que colaboraron las madres, lideresas, parteras, docentes y taitas de su comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/nohora-alejandra-quiguantar-mujer-pasto-cientifica-colombia/"><strong>Nohora Alejandra Quiguantar: la mujer pasto que convirtió la búsqueda de justicia para su abuela en una carrera científica</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Romper esa brecha que existe entre los saberes ancestrales y la ciencia occidental es uno de los objetivos de Quiguantar y sus colegas</strong>. Un estudio publicado en&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1462901125001352#sec00">Science Direct</a>&nbsp;demuestra que el “enfoque estructurado y sistemático para comprender el mundo natural”, refiriéndose al método científico tradicional, “parece erosionar la sabiduría y legitimidad del conocimiento indígena”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173828/NOHORA-Central-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273830" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigación de la colombiana Nohora Quiguantar documentó conocimientos sobre plantas medicinales y alertó sobre la desaparición de saberes conservados históricamente por abuelas y parteras. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El artículo, por otro lado, resalta las oportunidades de articular las prácticas científicas con los saberes ancestrales, ya que esto conduce a estrategias de conservación más completas y eficaces, además de reconocer y valorar los aportes que han tenido estos pueblos durante siglos de observación y convivencia con la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/rosa-marina-flores-cruz-cientifica-afrozapoteca-investigacion-ambiental-mexico/"><strong>Rosa Marina Flores Cruz: la científica afrozapoteca que sigue el camino del viento en México</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para Yarina Tapuy, científica kichwa de la provincia de Napo, ubicada en la Amazonía ecuatoriana, los conocimientos que le heredaron sus antepasados y las experiencias que vivió en su comunidad, Capirona, han sido esenciales para estudiar insectos.</strong>&nbsp;Por ejemplo, desde que era niña, sabía que la picadura de la hormiga conga era una de las más fuertes o que hay abejas que pican y otras que no tienen aguijón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En el caso de los bichos, hay muchas cosas que ya sabía y después la ciencia me sirvió para entender qué hay detrás. Prácticamente es lo mismo, pero con diferente explicación”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Tapuy, quien&nbsp;<strong>ha descrito 14 especies nuevas de escarabajos</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273819"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18164350/AVITAT1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273819" /><figcaption class="wp-element-caption">Avita Taricuarima es la primera indígena peruana en formar parte de The Explores Club, una asociación internacional de científicos con más de 100 años de antigüedad. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, más allá de que sus aportes a la ciencia estén publicados en revistas indexadas, su sueño es que la comunidad los pueda usar para su protección. Uno de sus objetivos es crear una fundación en la Amazonía que se enfoque en promover el desarrollo comunitario para&nbsp;<strong>fomentar la participación activa de los pueblos indígenas en las investigaciones</strong>&nbsp;y que no sean tratados solo como objeto de estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273831"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18174136/PAOLA-MORENO-1-central.png" alt="" class="wp-image-273831" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Moreno-Roman lleva a las escuelas y comunidades un microscopio de bajo costo hecho de papel y ha impulsado proyectos educativos en escuelas rurales de Perú. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima, quien coincide con Tapuy en que la información que se extrae debe regresar a los territorios. Un&nbsp;<a href="https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/aaf300">artículo&nbsp;</a>realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Colorado muestra que&nbsp;<strong>el 87 % de los estudios enfocados en cambio climático han seguido un modelo extractivo</strong>. Esto quiere decir que investigadores ajenos a las comunidades han utilizado los conocimientos de los pueblos indígenas sin su participación en la toma de decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/avita-taricuarima-biologa-kukama-amazonia-peruana-conocimiento-cientifico-comunidad/"><strong>Avita Taricuarima: la bióloga kukama de la Amazonía peruana que devuelve el conocimiento científico a su comunidad</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Además,&nbsp;<strong>los resultados no han sido socializados ni utilizados para beneficiar a los lugares de donde se extrajeron los datos</strong>. Este es un aspecto que muchas veces se critica a la ciencia occidental y que estas mujeres buscan cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Taricuarima, por ejemplo, se ha enfocado en el estudio de los peces, ya que son la principal fuente de alimento de su pueblo, los kukama, conocidos como gente de río</strong>. La idea de su primer&nbsp;<a href="https://repositorio.iiap.gob.pe/items/da06c031-ac80-4bc3-bb43-f86fbf47215f">artículo</a>&nbsp;como coautora, publicado en la revista Zoonotic Parasite, surgió mientras tomaba una sopa de pescado. En las escamas, recuerda, encontró unos gusanos de color blanco y, tras analizarlos en el laboratorio, descubrió que eran dañinos para la salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la intención de proteger a las comunidades amazónicas, continuó analizando otros parásitos con potencial zoonótico presentes en los peces. “No les digo que dejen de comer, sino que les recomiendo buenas prácticas para alimentarse sin perder riqueza cultural o nuestra identidad”, explica la bióloga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora,&nbsp;<strong>su tesis está enfocada en analizar bacterias de aguas calientes o termófilas para degradar diferentes tipos de microplásticos</strong>, lo cuál ayudaría a proteger sus ríos. “Cada logro, lo comparto con mi comunidad. Al ser la primera en todo esto, ellos aprenden de lo que yo aprendo”, dice Taricuarima.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273801"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18155213/La-boliviana-Marisel-Mamari-es-bioquimica-y-la-primera-mujer-de-su-familia-en-llegar-a-la-Universidad.-Foto_-cortesia-Marisel-Mamari-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273801" /><figcaption class="wp-element-caption">La boliviana Marisel Mamani es bioquímica y la primera mujer de su familia en llegar a la Universidad. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Una herramienta contra las amenazas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Además del contacto con la naturaleza,&nbsp;<strong>las amenazas que afectan su territorio también han incentivado a estas mujeres a estudiar ciencias</strong>. “La preocupación que tengo por estos peces, porque hay minería ilegal [que contamina las aguas con mercurio] y pesca, es lo que me ha motivado. Quiero proteger mis recursos y rescatar lo que aún tenemos haciendo llegar mi voz a más lugares”, explica la bióloga kukama sobre sus esfuerzos para conservar lo que aún queda para su “gente del río”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273829"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173527/central-1.jpg" alt="" class="wp-image-273829" /><figcaption class="wp-element-caption">La historia de Rosa Marina Flores Cruz se cruzó con la expansión de la energía eólica en Oaxaca, cuando comenzaron a instalarse cientos de aerogeneradores y a firmarse contratos de renta de tierras en comunidades del Istmo. Foto: cortesía Rosa Marina Flores Cruz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Rosa Marina Flores Cruz conoce de cerca lo que es enfrentar los impactos negativos de actividades que ponen en riesgo a la “gente de las nubes” o Binnizá, que es el nombre con el que el pueblo zapoteco se reconoce.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de la experta afrozapoteca se relaciona con la expansión de la energía eólica en Oaxaca, sobre todo, en el Istmo de Tehuantepec, que entre 2007 y 2012 vivió el crecimiento más acelerado de la energía eólica en México. Allí se ubica su natal Juchitán que, poco a poco, se fue transformando por los aerogeneradores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273878"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19161057/NOHORAQUIGUANTAR15-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273878" /><figcaption class="wp-element-caption">La colombiana Quiguantar busca demostrar que el conocimiento heredado de su comunidad también podía reclamar su lugar en la ciencia. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Al final, mi decisión de estudiar Ciencias Ambientales tuvo que ver con todo eso”, dice Flores Cruz. En 2007, salió de su comunidad para cursar esta carrera en Michoacán, en un campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y después una maestría enfocada en conflictos territoriales, capitalismo verde y resistencias comunitarias en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de sus investigaciones,&nbsp;<strong>Flores Cruz también ha analizado los impactos del terremoto de septiembre de 2017 en el Istmo de Tehuantepec.</strong>&nbsp;Su estudio se centra en un proyecto de reconstrucción de cocinas liderado por mujeres, el cual no solo buscó reparar daños físicos, sino reactivar la economía local.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En el caso de Marisel Mamani, su respuesta ha sido contra otra amenaza: el uso desmedido de pesticidas.</strong>&nbsp;Según&nbsp;<a href="https://www.sudamericarural.org/index.php/nuestra-produccion/dialogos/dilogo/224?utm_source=chatgpt.com">datos</a>&nbsp;del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica, la importación y el uso de plaguicidas en Bolivia se incrementó en un 400 % entre 2005 y 2016.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273804"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18160019/MAMANI-4-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273804" /><figcaption class="wp-element-caption">El objetivo de Mamani es generar controladores naturales de plagas agrícolas, para lo cual trabaja junto a productores cafetaleros de su país. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante su maestría en Ciencias Biológicas y Biomédicas,&nbsp;<strong>esta científica aymara logró demostrar que era posible destruir la pared celular de hongos dañinos para el mango y eliminar las larvas de la mosca de la fruta en el suelo sin uso de pesticidas</strong>. Siguiendo su línea de estudio, publicó un&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/15amW3fz70TDT0GQrLsZFK_f0sp8VG_eG/view">artículo</a>&nbsp;sobre la diversidad de Trichoderma en la Amazonía boliviana y su potencial para el&nbsp;<strong>control de enfermedades del café sin utilizar químicos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Mamani, más allá de los hallazgos, lo más importante de estas investigaciones ha sido&nbsp;<strong>la incorporación de los saberes locales en el proceso</strong>. “Ellos me hablan de los rituales y yo los respeto. La ciencia no puede estar separada de la parte ancestral”, dice la científica sobre su trabajo con los productores de café en las Yungas de La Paz, que son quienes aportaron con su conocimiento y, al mismo tiempo, se han beneficiado de sus hallazgos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273832"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18174645/ROSA-MARINA-FLORES-1-central.jpg" alt="" class="wp-image-273832" /><figcaption class="wp-element-caption">Rosa Marina Flores Cruz trabaja entre la investigación ambiental y la defensa del territorio Binniza’ en el Istmo de Tehuantepec, una región donde el viento forma parte central de la vida cotidiana. Foto: cortesía Nisaguie Flores</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Rompiendo estereotipos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo quería ser una Jane Goodall de Perú en la selva amazónica. Era el único ejemplo de científica que tuve por muchísimos años”, dice Paola Moreno-Roman. Esta bióloga quechua se refiere a un problema que también experimentaron sus colegas:&nbsp;<strong>la falta de referentes mujeres indígenas en ciencias ambientales que demostraran que este camino era posible.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el fin de cambiar esta realidad,&nbsp;<strong>Moreno-Roman es parte del proyecto&nbsp;<a href="https://foldscope.com/">Foldscope</a>, ideado por investigadores de la Universidad de Stanford, que consiste en llevar un microscopio de papel sintético a las comunidades</strong>&nbsp;para fomentar el uso de estas herramientas a las cuales ni ella ni otras tantas científicas indígenas tuvieron acceso durante su infancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La educación me ha abierto las puertas y es mi rol contribuir de diferentes formas, no solo con el microscopio, sino también para apoyar a las personas a que puedan usarlo y perseguir los sueños que ellos tengan”, dice la científica que estudió en Yale y en Stanford. Moreno-Roman también usa sus redes sociales, a través del perfil Yachaq Warmi (Mujeres en STEM), para&nbsp;<strong>difundir la ciencia y mostrar el trabajo de otras científicas de toda la región.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18171549/DURANT1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273828" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante una década, Avita Taricuarima, indígena kukama kukamiria, trabajó como guía turística en la Amazonía peruana sin olvidar su sueño de niña: ser científica. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado,&nbsp;<strong>Taricuarima espera que su incorporación a la lista The Explorers Club 50, en la que se reconoce a las personas que están aportando a la ciencia, la conservación y la exploración, motive a otras niñas a seguir su ejemplo</strong>. “Este no solo es un paso para mí, sino para las que vienen detrás. Para hacerlas sentir que son escuchadas y valoradas y que podemos hacer muchas cosas”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quiguantar, Tapuy y Mamani no solo han sido las primeras de sus familias en obtener una licenciatura, sino también de sus comunidades, donde han demostrado que hay otras opciones para las mujeres</strong>. “A nosotras justamente nos han enmarcado en unos roles de reproducción y cuidado. Cuando iba a empezar la carrera, los comentarios eran que era una pérdida de tiempo, que ya tenía edad para casarme o mantener un marido”, cuenta Quiguantar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273846"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19043307/Captura-de-pantalla-2026-06-18-a-las-9.32.18-p.m.png" alt="Perfil Paola Moreno-Román - Perú - Científicas indígenas" class="wp-image-273846" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el taller de capacitación de Moreno-Roman en Cajamarca, los docentes participan en prácticas de montaje y uso de sus Foldscopes. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, es parte del Panel Científico por la Amazonía y ha llevado su mensaje de inclusión y conservación a eventos internacionales como las Conferencias de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP). También publicó junto a otros investigadores un&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/376831275_Evaluacion_Rapida_de_la_Diversidad_Biologica_y_Servicios_Ecosistemicos_de_la_CuencaRegion_Amazonica_CAPITULO_4_Dialogo_de_saberes_y_conocimientos_tradicionales_asociados_a_la_diversidad_biologica">artículo</a>&nbsp;sobre la necesidad de reconocer el rol de los sabedores tradicionales y proteger sus conocimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Flores Cruz ha roto otro estereotipo: el de la científica de bata blanca</strong>. Tras culminar su maestría, decidió tomarse un respiro de la producción de artículos y enfocarse más en el trabajo comunitario y territorial para encontrar otras formas de investigar fuera del espacio académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora está estudiando una licenciatura en Comunicación y forma parte del colectivo Red Futuros Indígenas, que agrupa a mujeres indígenas con formación en ciencia, humanidades, psicología y ciencias biológicas para reflexionar sobre metodologías que se impulsen desde los territorios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18165021/Avita-trabajando-3-Foto_-Patrick-Murayari-scaled.jpg" alt="“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima. Foto: Patrick Murayari" class="wp-image-273822" /><figcaption class="wp-element-caption">“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El camino recorrido por estas investigadoras demuestra que la ciencia no se limita a las paredes de un laboratorio ni se valida únicamente con una publicación indexada</strong>. Al proteger los ríos, conservar la selva y defender sus recursos, están inspirando a las próximas generaciones de niñas indígenas a entender que sus entornos y las enseñanzas de sus abuelas también son parte de la ciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus historias están transformando el panorama de la investigación en América Latina</strong>, dejando claro que el rigor académico y la identidad cultural no son caminos excluyentes. Como dice Mamani: “Hacer ciencia no es olvidar tus raíces”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Ilustración de portada: </strong>Juan Pablo Dellacha</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/isabel-alarcon/">Isabel Alarcón</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/" id="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia]]></media:description>
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        <title>Por el respaldo popular a la Constitución del 91</title>
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        <description><![CDATA[<p>El voto de los colombianos en la segunda vuelta de la elección presidencial tendrá significación como expresión de la voluntad popular de apoyo o rechazo a la Constitución que tenemos. Venimos de cuatro años de la secuencia más agresiva de falta de respeto a la Constitución que cada jefe del Estado jura cumplir cuando se [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El voto de los colombianos en la segunda vuelta de la elección presidencial tendrá significación como expresión de la voluntad popular de apoyo o rechazo a la Constitución que tenemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venimos de cuatro años de la secuencia más agresiva de falta de respeto a la Constitución que cada jefe del Estado jura cumplir cuando se posesiona. A lo largo del cuatrienio, y luego a manera de despedida, el presidente saliente hizo flotar el llamado a una asamblea constituyente. Y el candidato que, con su apoyo explícito, aspira a continuar su proyecto, no descartó el avance en esa dirección. El hecho de que ahora, por motivos de estrategia electoral, hayan dicho que retiran la idea, no cambia el fondo del asunto. Ya vivimos la experiencia de quien hace cuatro años prometió con escrito sobre piedra que no convocaría una constituyente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo del periodo presidencial que termina, las Altas Cortes y el conjunto de la Rama Judicial del Poder Público han defendido con valor el Estado Social de Derecho en medio de tempestades de insolencia. También lo han defendido diferentes sectores políticos en el seno del Legislativo. Los organismos de control del Estado han cumplido bien que mal su tarea. Y la Organización Electoral ha hecho valer su independencia respecto del gobierno, como debe ser, porque tenemos reglas claras de orden constitucional que evitan el autoritarismo del Ejecutivo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al llegar el momento de la consulta ciudadana que implica la escogencia de un nuevo presidente, el apoyo a la Constitución, o a su cambio, se ha vuelto tema de la mayor importancia. Así como hay quienes estuvieron recogiendo febrilmente firmas para promover una constituyente, se ha formado a lo largo y ancho del país, y en los más diversos sectores de la sociedad colombiana, una vigorosa corriente en favor de la defensa, cumplimiento y desarrollo de los principios, derechos, y reglas de acción del Estado consagrados en la Constitución de 1991.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que algunos ignoren, por falta de interés o por razones de edad, la forma como fue adoptada la Carta del 91, así como el contenido y alcance de sus preceptos. Por lo cual resulta infundado que apoyen su cambio sin conocerla a fondo y sin saber que es una de las más avanzadas del mundo en materia de libertades y opciones de acción democrática.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Constitución de 1991 fue la culminación de un largo y complejo proceso de exigencias históricas y reclamos populares, comprendidos en mayor o menor medida por diferentes gobiernos, comenzando por el de Alfonso López Michelsen, 1974-1978, “gobierno puente” entre el modelo del reparto bipartidista del poder propio del Frente Nacional y la satisfacción de las necesidades institucionales de una nación que requería entrar con solvencia en una nueva era.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se reclamaba autonomía regional y local, democratización profunda, pluripartidismo, derechos ampliados, separación y equilibrio de poderes, estados de excepción regulados, un estatuto de la oposición, reconocimiento de los pueblos indígenas y de las comunidades negras y palenqueras, lo mismo que de comunidades de orientación sexual diferente de las tradicionales, participación ciudadana, planeación obligatoria, manejo económico confiable, controles al Estado y un sistema electoral cada vez más adecuado y transparente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí en adelante, como lo explica de manera clara y pedagógica el magistrado de la Corte Constitucional Jorge Enrique Ibáñez Najar, en un afortunado video que se puede consultar en&nbsp;<a href="https://youtu.be/biBhLs5kX10?si=sna1CIYrDCLZpetJ">https://youtu.be/biBhLs5kX10?si=sna1CIYrDCLZpetJ</a>, la nación y sus gobernantes, aún en medio la arremetida brutal del narcotráfico y la acción de diversos movimientos de subversión armada, que buscaban cambiar el Estado a su gusto, jamás cejaron en el empeño de realizar las reformas necesarias para dotar al país de un nuevo esquema institucional.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Virgilio Barco, que realizó gestiones exitosas de paz con el movimiento guerrillero M19, al que pertenecía el actual presidente de Colombia, anunció la convocatoria a una Asamblea Constituyente, cuya elección popular se produjo, después de muchos avatares y al impulso de la juventud universitaria de la época, bajo el gobierno del presidente César Gaviria, que propició y animó con todo interés el proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La discusión sobre el contenido de la nueva constitución no se llevó a cabo solamente en el seno de la Asamblea, sino que previamente, en su gestación, tuvo lugar una discusión amplia y abierta desde lo más profundo de Colombia, con mesas de discusión destinadas a acopiar todo tipo de sugerencias, con participación de actores tradicionales, innovadores, revolucionarios de salón, exguerrilleros, juristas, economistas, sociólogos y estudiantes creativos, con el ánimo de contar con un texto constitucional que fuese patrimonio de la nación colombiana y no un etéreo “canto a la bandera” o algo de lo que se deban ocupar solamente juristas, políticos y gobernantes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la nueva Carta se estableció un Estado social de derecho guiado por principios democráticos y garante de una amplísima gama de derechos individuales y colectivos, así como de medidas de protección ambiental, y garantías y deberes para todas las personas, sin que importe cuál sea su etnia, condición, creencia religiosa, orientación sexual o identidad de género. Y aparecieron mecanismos de protección de esos derechos, como la acción de tutela, y todo un catálogo de medios de defensa ciudadana, e instituciones como la Defensoría del Pueblo. Además, se adoptaron principios relacionados con la paz como valor, principio y derecho fundamental colectivo, con la obligación estatal de garantizarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se adoptó una estructura del Estado con auténtica separación de poderes propia de una democracia avanzada. De manera que los presidentes no pueden considerarse omnipotentes, ni intérpretes únicos e indiscutibles de la voluntad popular, ni tomadores exclusivos de las decisiones públicas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se adoptó la posibilidad de Moción de Censura por parte de las corporaciones públicas contra ministros y otros funcionarios, cuando la gestión de los asuntos a su cargo sea deficiente, o cuando no acaten las citaciones para responder inquietudes de control político.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se fortaleció la independencia de la Rama Judicial, con administración y autoridad de disciplina propias, y apareció, como modelo para muchos otros países, una Jurisdicción Constitucional encargada de mantener la integridad y darle vida a la constitución política, a través de interpretaciones de su contenido que profundicen el sentido de sus principios en el ámbito de la vida real de nuestra sociedad. Se creó además la Fiscalía General de la Nación, encargada de darle vida y efectividad al sistema penal acusatorio, para luchar de manera más efectiva contra el delito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para conseguir una descentralización efectiva del poder y del ordenamiento del territorio, se ratificó la elección popular de alcaldes, hasta entonces la principal transformación de la democracia colombiana, adoptada en 1986, y se estableció la elección popular de gobernadores. Además, se estableció el voto programático como exigencia de cumplimiento de sus programas de campaña a alcaldes y gobernadores, para que sometan a la decisión popular proyectos realizables y respondan por su ejecución.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se establecieron los Territorios Indígenas como entidades territoriales, a la par de Municipios, Distritos y Departamentos. Y se abrió la posibilidad de que existan nuevas entidades territoriales como las Provincias, que agruparían varios municipios, y las Regiones, que agruparían varios departamentos. Además, se refinó el sistema de irrigación de recursos hacia todas esas entidades.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra cosa es que las comunidades indígenas no hayan logrado ponerse de acuerdo sobre la forma de organizarse como Entidades Territoriales, ni ha habido partido ni gobierno capaz de ayudarles a conseguir ese propósito. Tampoco ha habido, salvo intentos de avance como el de los departamentos del Caribe, quien tenga la audacia de aprovechar el espacio constitucional para la creación de Provincias y Regiones, que facilitarían una gestión más adecuada del territorio y una mejor protección de nuestros recursos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por todos lados aparecen en el texto opciones verdaderas de participación democrática, desde las instancias de la planeación del desarrollo hasta el control ciudadano de los actos de la administración del Estado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se dejó atrás el bipartidismo, que había animado con exclusividad la vida política, para abrir espacios a nuevos partidos y movimientos, que deben funcionar conforme a principios democráticos. También se abandonó el confesionalismo y se dejó espacio para la coexistencia de diferentes creencias y religiones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se establecieron reglas y garantías para el ejercicio de la oposición, anteriormente desprotegida, como factor indispensable de una controversia civilizada y además leal con los principios constitucionales y los propósitos que ellos representan para la nación colombiana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se adoptó el sistema de Banca Central para el manejo de la política monetaria, como en los países más avanzados, en busca de que se pueda disfrutar de moneda sana y estabilidad monetaria. De manera que ese crucial asunto no quede en manos del gobernante de turno, que puede ser proclive al retrógrado caudillismo latinoamericano en el que un cacique adopta a su gusto y conveniencia medidas monetarias y después se larga dejando endeudada a la nación, cuando no se perpetúa en el poder para obrar como padrecito bondadoso de millones de menesterosos a los que, con ayuda de la represión, mantiene ilusionados con algún discurso pseudo-poético que garantice su fidelidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para garantizar la conversión límpida de la soberana voluntad popular en poder conferido a servidores públicos elegidos, se estableció una Organización Electoral autónoma, por fuera de las Ramas del Poder Público. De manera que la Registraduría Nacional del Estado Civil, organizadora de todos los comicios, no depende para nada del gobierno de turno, ni éste tiene facultad de aprobar o rechazar los resultados electorales, porque no es de su incumbencia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una nación del Siglo XXI, que cuenta ya con un ordenamiento constitucional tan refinado que otros países estudian cuando sienten la obligación de ponerse al día en materia de derechos, separación de poderes, controles adecuados, manejo monetario responsable y elecciones libres, tiene que sentir preocupación ante los anuncios enredados y nebulosos de llamado a una constituyente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Semejante llamado resulta preocupante, pues el concepto de asamblea constituyente significa que el cuerpo colegiado que se ocupe de ella tendría plenos poderes para cambiar la constitución en su totalidad, y reemplazarla por una con orientación completamente diferente. Y es que, en medio del entusiasmo enigmático de los promotores de la idea, se ha omitido la distinción fundamental entre una “asamblea constituyente”, que es la que piden, que permitiría la abolición de la del 91, y una “asamblea constitucional”, que conceptualmente es aquella que se reuniría para realizar unos pocos cambios puntuales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De manera que el riesgo resulta justificado, porque no es que carezcamos de principios y mucho menos de derechos y organización estatal democrática, ni de controles a los gobiernos, ni de garantías para nadie por diverso, ni opositor que sea, ni de medios para defender el medio ambiente, ni de controles al Estado, ni de libertades de acción en el campo que se quiera.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se sabe a ciencia cierta qué es lo que desean cambiar los promotores de una constituyente, en pausa ahora por la conveniencia electoral de no insistir en el tema.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por si acaso, pensar en “asamblea constituyente”, con todo lo que ello implica, para cambiar el sistema de salud o el de pensiones, es huir hacia adelante ante la impotencia política para impulsar esos cambios en uso de las opciones que existen dentro de la constitución que tenemos. Salvo que se busque en su momento armar una algarabía para obtener el giro de un cheque en blanco que permita a quienes han demostrado sobresaliente insuficiencia en el respeto por las instituciones y el manejo del gobierno, echar por la borda lo que tenemos y producir una chapuza que cambie radicalmente el ordenamiento constitucional, que el mismo M19 ayudó en su momento a adoptar.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia no es una nación desgraciada, aunque no faltan quienes insisten en convencernos de lo contrario. Mientras ellos insisten, con un discurso importado que nos pone a la par de países que llegaron al concierto de las naciones libres muchas décadas después de nosotros, aquí se han hecho esfuerzos enormes, a veces desordenados, otras veces infructuosos, pero la mayoría de un éxito asombroso, por salir adelante. De manera que el panorama de la Colombia de hoy no se puede comparar con el de hace medio siglo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo importante es que los protagonistas de esos esfuerzos y de esos éxitos hemos sido los colombianos, y no ha sido obra de ningún jefecito iluminado. La gente que aquí acostumbran todavía a llamar “de a pie”, como en la época colonial. Esos millones de familias que, lideradas por madres o padres heroicos, han sabido salir adelante en toda circunstancia, en nuestro territorio y por todo el mundo, y hoy viven una realidad mucho mejor que la de sus abuelos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llevamos el lastre de una desigualdad que no es solo posible sino obligatorio desmontar. Para eso tenemos a la mano los elementos reales y además los propósitos y mandatos de la solidaridad, la dignidad humana, el trabajo, los deberes sociales del Estado y la prevalencia del interés general, consagrados en los dos primeros artículos de la Constitución de 1991.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La “apertura económica”, adoptada por la misma época de la Asamblea Constituyente del 91, nos sacó de una típica tradición latinoamericana de andar dando tumbos y nos metió de frente, con realismo audaz, en el difícil y azaroso mundo del capitalismo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto vino a servir de base para que el país supiera afrontar, mejor que otros en nuestra América, la realidad de un modelo hegemónico en todo el mundo, que, como lo reconoce la socialdemocracia, es navegable con voluntad, creatividad y esfuerzo. De manera que todo dependa de una ciudadanía visionaria, que haga uso de su ADN de luchadora, en lugar de declararse vencida y esperar que sus enemigos la socorran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto de ninguna manera exime al Estado de obligaciones ineludibles en materia económica y social, que no puede dejar en manos de particulares que obran con una lógica diferente de la del servicio público. Porque en muchos escenarios de un país enorme y variado, multicultural y afectado en ciertos parajes por injusticias ancestrales, no se puede dejar todo a un juego abierto que profundice diferencias y abusos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la cabeza del Estado requerimos de alguien que comprenda todo esto y llegue a cumplir el juramento que hacen los presidentes de defender la constitución y las leyes, que son parámetros de la vida social y no asunto de especuladores bizantinos. De alguien que gobierne para todos y no para favorecer caprichosamente a sus amigos y perjudicar a sus enemigos. Alquien que no llegue al poder a ejercer la oposición desde dentro del sistema, para degenerarlo y crear las condiciones de un desmonte, gradual o explosivo, del país que tenemos, que es el único que tenemos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No merecemos un caudillo del siglo antepasado que llegue a dictar su voluntad “inspirada”, ni un lector de discursos que nos obligue a devolvernos a propósitos y modelos fracasados de hace sesenta años. Debemos tener un presidente que presida y al tiempo contar con un equipo amplio de facilitadores honestos para que esta nación de emprendedores, desde fabricantes de empanadas y repartidores en motocicleta que se meten por todas partes, hasta empresarios de nivel internacional, pueda dar rienda suelta a su creatividad y su deseo de progreso, con una actitud optimista que nos sacaría adelante si todos la asumiéramos, en lugar de actuar innecesariamente con el odio y el resentimiento de quien se está ahogando en la inmundicia y desea que alguien lo saque con helicóptero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para que todo esto sea posible, el voto del 21 de junio servirá de manifestación de apoyo a la constitución Política de 1991, que se adelantó a su tiempo para establecer las bases de un país democrático del Siglo XXI. Del respaldo que obtenga, a través de ese voto, la institucionalidad allí consagrada, depende en gran medida la claridad de nuestro futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez si estuviera vivo Gabriel García Márquez, el escritor colombiano más grande de todos los tiempos, podría decir, desde la altura de su centenario, como solía decirlo respecto de gente que era excelente, pero obraba como caminando a tientas: “ustedes son unos berracos y no se han dado cuenta”.&nbsp;&nbsp;</p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130087</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 17:00:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Por el respaldo popular a la Constitución del 91]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/por-que-abelardo-de-la-espriella-presume-de-su-entrepierna-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando un candidato presidencial y la prensa chocan, se juntan el hambre con las ganas de comer, en un juego de roles en el que todos los involucrados ganan algo, mientras la sociedad y los ciudadanos perdemos. Como político, Abelardo De La Espriella es la constatación de un oficio en decadencia. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen creada con inteligencia artificial.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph"><strong><em>Busque llamar la atención a cualquier precio. Todo es juzgado por su apariencia, lo que no se ve no cuenta (&#8230;) Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina”:</em> Del libro Las 48 leyes del poder.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que el candidato presidencial Abelardo De La Espriella (ADELE) esté lejos, muy lejos, de tener pinta de estadista, pero nadie puede negar que sabe cómo alborotar a las masas en una sociedad harto conservadora y mojigata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos gastar tinta y tiempo repudiando sus conductas entre ofensivas y desafiantes. Podríamos debatir sobre la sexualización de la política (es decir, sus frases con carga sexual), cómo método legítimo o ilegítimo para conquistar votos. Podríamos preguntar si cada vez que el monteriano alardea del tamaño de su pene (¿?) o del grueso de su chequera está escondiendo uno que otro complejillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos usar varias cuartillas para desmenuzar y rechazar todas las veces en las que <em>El Tigre</em> ha mostrado su desprecio hacia la prensa y los periodistas. Porque todo es posible en esta vida menos revivir a los muertos, y en esta contienda electoral sí que hay más de un difunto&#8230; en sentido figurado. ADELE está <em>vivito y coleando</em> (con o), dando la pelea en las encuestas para pasar a segunda vuelta. Paloma Valencia va ahí, detrás, intentando desplegar sus alas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos sentar cátedra sobre moral para reprobar sus poses de macho machote o sus fijaciones fálicas y así quedar divinamente con quienes desdeñan su candidatura. Podemos clavarlo en la cruz de la picota pública para parecer políticamente correctos. Pero qué necesidad de llover sobre mojado en torno a este circo mediático si todo el mundo habla de lo mismo y mañana el asunto sobre su pito nos importará un pito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque nada de lo que se escriba cambiará el mundo. En cambio, lo que diga ADELE, hace que muchos sin tema para llenar columnas, ahora lo tengan, y quién quita que por ahí derecho se catapulte al poder, precisamente por el exceso de importancia que le hemos dado.&nbsp;Y eso, más que el tamaño de su cosita, es lo preocupante.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph"><strong><em>“La política ha ido remplazando cada vez más las ideas y los ideales, el debate intelectual y los programas, por la mera publicidad y las apariencias”,</em></strong> señala Mario Vargas Llosa en su libro “La sociedad del espectáculo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin justificar su patanería, envuelta en frases que pronuncia en tono calmado, sin que se le arrugue el traje, diré que todo lo que pasa con <em>El Tigre</em> es el natural reflejo de la sociedad del espectáculo en que se convirtió la política mundial tras la irrupción de las redes sociales en nuestras vidas. Importan la apariencia más que las ideas. Importa el numerito no el contenido. Importa aquello que genere atención (y eso incluye descalificar al contrario, por ejemplo)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La habilidad del político moderno no está en los conocimientos que acumule en su cerebro, sino en su sagacidad con las palabras y los ademanes para robarse el show. En esas lides, ADELE es un monstruo, en el sentido que cada lector quiera tomarlo. Es el <em>showman</em> de esta campaña presidencial. El numerito que justifica pagar la entrada. Aquel que gusta y disgusta pero no deja indiferente a nadie, porque sobre esta clase de personas todos tienen (tenemos) una opinión. Y eso significa que no es un pintado en la pared.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Subestimarlo es desconocer que, bajo esta misma fórmula, los argentinos eligieron a Javier Milei y los gringos a Trump. Como fenómenos políticos, son rompedores, harina (¿o <em>memes</em>?) del mismo costal. Han construido un personaje, son fieles a él y, como el producto que son, tienen una clientela cautiva; querámoslo o no, eso los hace genuinos y les imprime carácter; en su rol antagónico, encarnan al villano perfecto del que muchos se enamoran, quitando del medio a unos contradictores con déficit histriónico, que si bien se las dan de políticamente correctos, las más de las veces lo son únicamente de labios para afuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en el fondo la diferencia entre ser políticamente correctos y políticamente incorrectos es el nivel de hipocresía con el cual nos queremos arropar. Y la gente está ahí, observando, al que quiere ser sin parecer. Más allá de eso, en una campaña electoral los candidatos que posan de buenos y formalitos&nbsp;están condenados al cuarto de <em>San Alejo</em> (que, a propósito, es el patrono de los que sufren humillaciones).</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea, dependiendo de las circunstancias, la política requiere ciertas dosis de cinismo y agresividad. En una recta final como la actual, faltando una quincena para elecciones, gana puntos quien domine la conversación o imponga la agenda: Eso hace la diferencia entre estar y no estar en los titulares. Por eso, el dicho es muy sabio: <em>Es mejor llegar a tiempo que ser invitado.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Sergio Fajardo es el mejor ejemplo. Borrado de las encuestas, su exceso de decencia y su currículo de estudiante aplicado (¡díganme si no tiene más pinta del monaguillo que quería ser cura y no de profesor de matemáticas!), daría para escribir todo un tratado sociológico que explique lo rara que es la política y los raros que son los electores. El hombre hizo todo lo contrario de lo que recomienda&nbsp;una de las leyes de&nbsp;<em>Las 48 leyes del poder: “Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido”.</em> No se fue a ver ballenas esta vez, pero su presencia pasa inadvertida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a decir que una cuarta candidatura&nbsp;suya sería un atentado a nuestra paciencia. Sobre él parece caer la misma maldición que le negó la presidencia a Germán Vargas Lleras, Horacio Serpa, Álvaro Gómez o Noemí Sanín.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás los menos hipócritas son los segundos (los políticamente incorrectos) por mostrarse tal como son, sin filtros, sin maquillaje; por decir lo que quieren decir sin temor al qué dirán, por ser capaces de soltar en público lo que seguramente viven diciendo en privado, borrachos o en sano juicio, porque esa es su naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, no se puede juzgar a una persona como ADELE sin reparar en su idiosincrasia de hombre costeño, de esa región Caribe donde el lenguaje desabrochado y la piel expuesta al sol adquieren otros significados sociales, distintos en todo caso de lo que somos y nos define a los bogotanos, por ejemplo; temerosos de la desnudez, procurando hablar pasito y nada más que lo necesario, gobernados precisamente por el <em>ojalá no vayan a hablar de mí.</em> &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa clase alta, representada en la élite bogotana, que hoy desaprueba al candidato y la clase alta a la que él representa, con toda seguridad no tendrán problema en encaramarse&nbsp;juntas al bus de la victoria como pase a segunda vuelta, aunque al mismo tiempo deben prenderles velas a caulquier santo para que eso no ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Total: quienes ya detestan a ADELE, lo aborrecerán más, del mismo miedo que quienes lo aman, lo amarán más por frentero; porque donde unos vemos a una ser ofensivo, impetuoso e incluso misógino, otros ven a una persona que <em>no se anda con pedos atorados</em>, como dice la frase coloquial. Y es posible que comportarse así, directo y sin rodeos, sea visto como una virtud entre los indiferentes con la cosa política y entre los indecisos que están a la espera de ser convencidos. En ese río revuelto, el candidato saca sus cartas de su lengua, no de la manga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, gústenos o no, recoge a un sector amplio e inconforme de colombianos que además de ver en él a alguien a quien quieren parecerse,&nbsp;reniegan de la prensa, lo mismo que él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el detrás de cámaras tras la entrevista del Canal Caracol, ADELE —entre risas y besos—, insiste en sus críticas a la prensa:&nbsp;&#8220;El periodismo colombiano tiene un problema (…) habla desde un pedestal en el que cree que no se le puede cotrapreguntar, un pedestal en el que cree que tiene la verdad revelada&#8221;.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se plantea aquí un doble dilema: El de los periodistas (algunos) que no gustan de las respuestas de sus entrevistados y el de los políticos (algunos) que se molestan por las preguntas de los periodistas; en ese tire y afloje el espacio periodístico se transforma en tribunal o, peor, en cuadrilátero. Esa es la explicación más franca de por qué unos y otros nos condenaron a los colombianos al no debate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No justifico la arrogancia del candidato, tampoco su verborrea, ni su ánimo provocador, pero debemos reconocerle que entiende mejor que varios de sus rivales para qué sirven los medios de comunicación y cómo exprimirlos hasta la <em>viralidad</em>. &nbsp;Es, por decirlo de otra manera, el invitado que nadie quiere tener en la fiesta pero que al final hace la fiesta menos aburrida. Porque qué sería de unas elecciones presidenciales sin un poco de función circense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para concluir diré que con cada numerito de ADELE muchos son los beneficiados: en primer lugar, el propio candidato, porque hábilmente se pone en el centro de los reflectores y obliga a todos a hablar de él (<em>que hablen mal o bien, pero que hablen, malaya sea</em>); los medios de comunicación, porque consiguen los ansiados clics por parte de unas audiencias también ansiosas y las mismas audiencias, porque calman brevemente su hambre de pan y circo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No importa que la sociedad toda pierda… ¡el show debe continuar!&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129203</guid>
        <pubDate>Sun, 17 May 2026 12:32:15 +0000</pubDate>
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        <title>¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?</title>
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        <description><![CDATA[<p>Cuando un candidato presidencial y la prensa chocan, se juntan el hambre con las ganas de comer, en un juego de roles en el que todos los involucrados ganan algo, mientras la sociedad y los ciudadanos perdemos. Como político, Abelardo De La Espriella es la constatación de un oficio en decadencia. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen creada con inteligencia artificial. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph"><strong><em>“Busque llamar la atención a cualquier precio. Todo es juzgado por su apariencia, lo que no se ve no cuenta (&#8230;) Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina”:</em> Del libro Las 48 leyes del poder.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que el candidato presidencial Abelardo De La Espriella (ADELE) esté lejos, muy lejos, de tener pinta de estadista, pero nadie puede negar que sabe cómo alborotar a las masas en una sociedad harto conservadora y mojigata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos gastar tinta y tiempo repudiando sus conductas entre ofensivas y desafiantes. Podríamos debatir sobre la sexualización de la política (es decir, sus frases con carga sexual), cómo método legítimo o ilegítimo para conquistar votos. Podríamos preguntar si cada vez que el monteriano alardea del tamaño de su pene (¿?) o del grueso de su chequera está escondiendo uno que otro complejillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos usar varias cuartillas para desmenuzar y rechazar todas las veces en las que <em>El Tigre</em> ha mostrado su desprecio hacia la prensa y los periodistas. Porque todo es posible en esta vida menos revivir a los muertos, y en esta contienda electoral sí que hay más de un difunto&#8230; en sentido figurado. ADELE está <em>vivito y coleando</em> (con o), dando la pelea en las encuestas para pasar a segunda vuelta. Paloma Valencia va ahí, detrás, intentando desplegar sus alas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos sentar cátedra sobre moral para reprobar sus poses de macho machote o sus fijaciones fálicas y así quedar divinamente con quienes desdeñan su candidatura. Podemos clavarlo en la cruz de la picota pública para parecer políticamente correctos. Pero qué necesidad de llover sobre mojado en torno a este circo mediático si todo el mundo habla de lo mismo y mañana el asunto sobre su pito nos importará un pito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque nada de lo que se escriba cambiará el mundo. En cambio, lo que diga ADELE, hace que muchos sin tema para llenar columnas, ahora lo tengan, y quién quita que por ahí derecho se catapulte al poder, precisamente por el exceso de importancia que le hemos dado.&nbsp;Y eso, más que el tamaño de su cosita, es lo preocupante.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph"><strong><em>“La política ha ido remplazando cada vez más las ideas y los ideales, el debate intelectual y los programas, por la mera publicidad y las apariencias”,</em></strong> señala Mario Vargas Llosa en su libro “La sociedad del espectáculo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin justificar su patanería, envuelta en frases que pronuncia en tono calmado, sin que se le arrugue el traje, diré que todo lo que pasa con <em>El Tigre</em> es el natural reflejo de la sociedad del espectáculo en que se convirtió la política mundial tras la irrupción de las redes sociales en nuestras vidas. Importan la apariencia más que las ideas. Importa el numerito no el contenido. Importa aquello que genere atención (y eso incluye descalificar al contrario, por ejemplo)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La habilidad del político moderno no está en los conocimientos que acumule en su cerebro, sino en su sagacidad con las palabras y los ademanes para robarse el show. En esas lides, ADELE es un monstruo, en el sentido que cada lector quiera tomarlo. Es el <em>showman</em> de esta campaña presidencial. El numerito que justifica pagar la entrada. Aquel que gusta y disgusta pero no deja indiferente a nadie, porque sobre esta clase de personas todos tienen (tenemos) una opinión. Y eso significa que no es un pintado en la pared.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Subestimarlo es desconocer que, bajo esta misma fórmula, los argentinos eligieron a Javier Milei y los gringos a Trump. Como fenómenos políticos, son rompedores, harina (¿o <em>memes</em>?) del mismo costal. Han construido un personaje, son fieles a él y, como el producto que son, tienen una clientela cautiva; querámoslo o no, eso los hace genuinos y les imprime carácter; en su rol antagónico, encarnan al villano perfecto del que muchos se enamoran, quitando del medio a unos contradictores con déficit histriónico, que si bien se las dan de políticamente correctos, las más de las veces lo son únicamente de labios para afuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en el fondo la diferencia entre ser políticamente correctos y políticamente incorrectos es el nivel de hipocresía con el cual nos queremos arropar. Y la gente está ahí, observando, al que quiere ser sin parecer. Más allá de eso, en una campaña electoral los candidatos que posan de buenos y formalitos&nbsp;están condenados al cuarto de <em>San Alejo</em> (que, a propósito, es el patrono de los que sufren humillaciones).</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea, dependiendo de las circunstancias, la política requiere ciertas dosis de cinismo y agresividad. En una recta final como la actual, faltando una quincena para elecciones, gana puntos quien domine la conversación o imponga la agenda: Eso hace la diferencia entre estar y no estar en los titulares. Por eso, el dicho es muy sabio: <em>Es mejor llegar a tiempo que ser invitado.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Sergio Fajardo es el mejor ejemplo. Borrado de las encuestas, su exceso de decencia y su currículo de estudiante aplicado (¡díganme si no tiene más pinta del monaguillo que quería ser cura y no de profesor de matemáticas!), daría para escribir todo un tratado sociológico que explique lo rara que es la política y los raros que son los electores. El hombre hizo todo lo contrario de lo que recomienda&nbsp;una de las leyes de&nbsp;<em>Las 48 leyes del poder: “Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido”.</em> No se fue a ver ballenas esta vez, pero su presencia pasa inadvertida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a decir que una cuarta candidatura&nbsp;suya sería un atentado a nuestra paciencia. Sobre él parece caer la misma maldición que le negó la presidencia a Germán Vargas Lleras, Horacio Serpa, Álvaro Gómez o Noemí Sanín.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás los menos hipócritas son los segundos (los políticamente incorrectos) por mostrarse tal como son, sin filtros, sin maquillaje; por decir lo que quieren decir sin temor al qué dirán, por ser capaces de soltar en público lo que seguramente viven diciendo en privado, borrachos o en sano juicio, porque esa es su naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, no se puede juzgar a una persona como ADELE sin reparar en su idiosincrasia de hombre costeño, de esa región Caribe donde el lenguaje desabrochado y la piel expuesta al sol adquieren otros significados sociales, distintos en todo caso de lo que somos y nos define a los bogotanos, por ejemplo; temerosos de la desnudez, procurando hablar pasito y nada más que lo necesario, gobernados precisamente por el <em>ojalá no vayan a hablar de mí.</em> &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa clase alta, representada en la élite bogotana, que hoy desaprueba al candidato y la clase alta a la que él representa, con toda seguridad no tendrán problema en encaramarse&nbsp;juntas al bus de la victoria como pase a segunda vuelta, aunque al mismo tiempo deben prenderles velas a caulquier santo para que eso no ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Total: quienes ya detestan a ADELE, lo aborrecerán más, del mismo miedo que quienes lo aman, lo amarán más por frentero; porque donde unos vemos a una ser ofensivo, impetuoso e incluso misógino, otros ven a una persona que <em>no se anda con pedos atorados</em>, como dice la frase coloquial. Y es posible que comportarse así, directo y sin rodeos, sea visto como una virtud entre los indiferentes con la cosa política y entre los indecisos que están a la espera de ser convencidos. En ese río revuelto, el candidato saca sus cartas de su lengua, no de la manga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, gústenos o no, recoge a un sector amplio e inconforme de colombianos que además de ver en él a alguien a quien quieren parecerse,&nbsp;reniegan de la prensa, lo mismo que él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el detrás de cámaras tras la entrevista del Canal Caracol, ADELE —entre risas y besos—, insiste en sus críticas a la prensa:&nbsp;&#8220;El periodismo colombiano tiene un problema (…) habla desde un pedestal en el que cree que no se le puede cotrapreguntar, un pedestal en el que cree que tiene la verdad revelada&#8221;.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se plantea aquí un doble dilema: El de los periodistas (algunos) que no gustan de las respuestas de sus entrevistados y el de los políticos (algunos) que se molestan por las preguntas de los periodistas; en ese tire y afloje el espacio periodístico se transforma en tribunal o, peor, en cuadrilátero. Esa es la explicación más franca de por qué unos y otros nos condenaron a los colombianos al no debate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No justifico la arrogancia del candidato, tampoco su verborrea, ni su ánimo provocador, pero debemos reconocerle que entiende mejor que varios de sus rivales para qué sirven los medios de comunicación y cómo exprimirlos hasta la <em>viralidad</em>. &nbsp;Es, por decirlo de otra manera, el invitado que nadie quiere tener en la fiesta pero que al final hace la fiesta menos aburrida. Porque qué sería de unas elecciones presidenciales sin un poco de función circense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para concluir diré que con cada numerito de ADELE muchos son los beneficiados: en primer lugar, el propio candidato, porque hábilmente se pone en el centro de los reflectores y obliga a todos a hablar de él (<em>que hablen mal o bien, pero que hablen, malaya sea</em>); los medios de comunicación, porque consiguen los ansiados clics por parte de unas audiencias también ansiosas y las mismas audiencias, porque calman brevemente su hambre de pan y circo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No importa que la sociedad toda pierda… ¡el show debe continuar!&nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sat, 16 May 2026 13:03:12 +0000</pubDate>
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        <title>Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/davos-foro-economico-mundial-2026-consolidacion-narrativas-capaces-cambiar-conversacion-global/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras Davos, el panorama global muestra cambios profundos que están redefiniendo las prioridades económicas, tecnológicas y estratégicas del mundo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Adela Vélez Rolón PhD &#8211; Profesora investigadora</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Davos terminó hace varias semanas. Pero lo que queda es lo verdaderamente importante. La conversación global empieza a darse sobre interrogantes que hoy ocupan el centro del debate mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reunión anual del Foro Económico Mundial, realizada en enero y que ya cumple su 56ª edición, se ha consolidado como un espacio donde líderes de distintos sectores debaten los grandes desafíos globales, funcionando como un radar de señales —algunas tempranas, otras más evidentes— sobre los cambios en curso. Este año estuvo precedida por la <a href="https://www.cesa.edu.co/news/claves-global-risks-report-2026-vision-estrategica-contextos-complejos/">publicación del Informe de Riesgos Globales 2026</a>, que anticipó con mayor claridad las principales preocupaciones mundiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe es contundente: la incertidumbre es estructural. En el corto plazo dominan las confrontaciones geopolíticas, la desinformación y la polarización social. Los riesgos ambientales, aunque persistentes, se proyectan como las principales amenazas a largo plazo —lo cual también debería alertarnos—.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primera señal: <strong> La inteligencia artificial</strong> no es un tema nuevo, pero sí se consolidó como el eje central de la conversación. El debate ya no gira únicamente en torno a su adopción, sino a su capacidad real de generar valor económico, de construirse sobre principios sólidos de confianza y gobernanza, y de redefinir el futuro del trabajo —y, de manera aún más profunda, el de las profesiones—. En este punto conviene observar con atención el caso de China, que ha asumido con claridad que la formación es parte de su arquitectura estratégica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ello se suma un desafío menos visible pero determinante: la enorme demanda energética que exige la expansión de la IA, lo que obliga a repensar la infraestructura que la hará posible. Así, la discusión dejó de ser tecnológica para convertirse en estratégica. No se trata solo de usar inteligencia artificial, sino de posicionarse frente a ella. En ese contexto, también merece seguimiento lo que ocurre en India, cuyos movimientos recientes buscan influir en la gobernanza e infraestructura global de esta tecnología.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segunda señal: Más allá de los temas tecnológicos, en Davos emergió una conversación más incómoda y profundamente humana: <strong>¿estamos preparando líderes capaces de navegar la incertidumbre?</strong> La respuesta no tranquiliza. Los cambios avanzan más rápido que nuestra capacidad de formar líderes capaces de tomar decisiones frente a la reconfiguración geopolítica, la disrupción tecnológica, la transición energética y la presión del cambio climático, entre muchas otras tensiones. Una de las conclusiones más relevantes en este sentido, fue que el liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en saber formular las preguntas correctas y aprender a interpretar las señales antes de que se conviertan en crisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema no es solo percepción. El Global Leadership Forecast 2025 señala que menos del 30 % de las organizaciones considera tener líderes preparados para los desafíos venideros. A ello se suma una erosión sostenida de la confianza pública en quienes toman decisiones. La brecha no es tecnológica; es directiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera señal confirma lo que el propio Foro había anticipado como riesgo central: <strong>las tensiones geopolíticas no son coyunturales, son estructurales</strong>. La petición a que las llamadas “potencias medias” asuman un papel más activo no responde a un gesto diplomático, sino a un reacomodo profundo del poder económico y estratégico. El debate sobre Groenlandia, lejos de ser anecdótico, fue revelador: minerales críticos, rutas comerciales y seguridad energética han vuelto al centro de la agenda global. La discusión ya no es ideológica; es material.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, las estrategias se están reescribiendo. Europa avanza en su autonomía estratégica; Canadá refuerza controles sobre sectores críticos; India invierte en infraestructura y gobernanza en inteligencia artificial. El común denominador es claro: ya no se planifica bajo el supuesto de estabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cuarta señal redefine un concepto que usamos con ligereza: <strong>resiliencia</strong>. Durante años se entendió como la capacidad de resistir crisis. En Davos se habló de algo distinto: crecer en medio de la incertidumbre. No se trata solo de absorber choques, sino de desarrollar capacidades que permitan aprovecharlos. En América Latina solemos celebrar la resistencia; menos frecuente es invertir en adaptabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La quinta señal puede ser la más subestimada, pero es quizá aquella en la que deberían redoblarse esfuerzos y recursos: la economía del cerebro o capital cerebral. No se trata únicamente de salud mental, sino de un sistema complejo que integra longevidad, capacidades cognitivas, habilidades socioemocionales y calidad educativa como fundamentos del desarrollo económico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es así, que frente al impacto de la automatización, las ventajas competitivas tienden a volverse más humanas. El Foro Económico Mundial advierte que el 44 % de las habilidades laborales cambiará en los próximos cinco años, y que las competencias más demandadas serán precisamente analíticas, adaptativas y sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El desafío es mayor, según la Organización Mundial de la Salud, la depresión y la ansiedad le cuestan a la economía global cerca de 1 billón de dólares anuales en productividad perdida. Y, para 2030, el mundo entrará en una fase en la que las personas mayores de 60 años representarán una proporción histórica de la población global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, la economía del cerebro deja de ser un asunto sectorial para convertirse en una variable macroeconómica que debería incorporarse en la fórmula del crecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Davos no se entregan soluciones; se abren conversaciones. La pregunta entonces es: ¿estamos leyendo sus señales con la seriedad suficiente? Ya que el riesgo no es que el mundo cambie, sino reaccionar tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la pregunta de fondo es más amplia: ¿están preparadas las empresas, gobiernos, instituciones y ciudadanos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración &#8211; CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126329</guid>
        <pubDate>Fri, 27 Feb 2026 23:01:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/Davos-2026.jpg?quality=60&amp;#038;w=600" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">126329</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La valiente confesión de Fidel Cano Correa, director de El Espectador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-valiente-confesion-de-fidel-cano-correa-director-de-el-espectador/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fidel Cano Correa habría podido guardar silencio. ¡Qué necesidad de actuar con honestidad en un país donde se miente impunemente y otros meten la mugre por debajo del tapete! Su actitud frentera es algo para celebrar y reflexionar.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Fidel Cano Correa, director de El Espectador.</em> <em>Imagen tomada de las redes sociales de <strong>El Espectador</strong>. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El director de <strong>El Espectador</strong> habría podido llevarse un secreto a la tumba y ahorrarse el matoneo en las redes sociales. Pero no lo hizo así. Él tuvo la gallardía de poner la cara, ofreció disculpas por la mala fe de un tercero, más el descuido propio y el de su equipo, e hizo una confesión impensable frente a una cámara: <em>“Fallaron todos los controles y fallamos en nuestra promesa de rigor y apego a la verdad”, </em>dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ocurrió en la misma semana en que <strong>El Espectador</strong> recibió tres merecidos premios de periodismo Simón Bolívar, por la calidad de su periodismo serio, valiente e independiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este mea culpa, le reveló al país que hubo en la redacción <em>“un irresponsable aprendiz de periodista que utilizó mecanismos fraudulentos para engañar a sus propios editores y producir contenidos no solo con un uso indiscriminado e irresponsable de inteligencia artificial, sino además, para perfeccionar su engaño, sustentando en informaciones de fuentes inexistentes”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más adelante, el director señaló: <em>“Tomó tiempo descubrir el engaño porque este muchacho, que llegó a hacer sus prácticas profesionales, convertía en entrecomilladas la información que le producía la inteligencia artificial sobre diversos temas, y se los atribuía a personas inventadas; tenía el descaro de presentarlos como profesores de universidades muy reconocidas o expertos profesionales en diferentes temas, pero esos expertos eran pura ficción, una creación de su mente perversa”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, la información y artículos de su autoría ya fueron borrados de internet (despublicados) y el diario resolvió <a href="https://www.elespectador.com/actualidad/los-articulos-que-despublicamos-asi-se-detecto-el-uso-indebido-de-ia-y-las-fuentes-falsas/?utm_social_handle_id=14302129065&amp;utm_social_post_id=597946797&amp;fbclid=IwdGRzaAOR8ZdleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZAwzNTA2ODU1MzE3MjgAAR6SQfy1-aYqHXjXA6G2b31inpTs318ggJI3MxiuUKZX7fnWykXuf1CTbfngoQ_aem_e06MW0wAOZAS0sJNEnJKtg&amp;sfnsn=scwspwa">en este artículo</a> las inquietudes de los lectores sobre el caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“No eran temas muy complejos, todos asuntos de bienestar personal (…) El hecho es que publicamos información falsa y es imperdonable que haya pasado todos los filtros y que esos contenidos hayan llegado a ser publicados”,</em> concluyó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fidel Cano tuvo el coraje para ofrecer disculpas de manera pública. Se lo ve devastado, con el rostro desencajado, consternado al igual que la audiencia que lo sigue (lo seguimos), cada semana a través de la sección <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/fidel-cano/publicamos-una-cantidad-de-informaciones-inventadas-y-ofrecemos-disculpas/">“<em>Redacción al desnudo”</em></a>, una especie de muro de lamentaciones donde reconoce los fallos, así sea en una tilde, o las equivocaciones del periódico, cuando las comete.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como lector habitual, puedo decir que don Guillermo Cano, el mártir del periodismo colombiano, puede estar tranquilo, porque <strong>El Espectador</strong>, bajo la dirección de Fidel Cano Correa, asume el ejercicio del periodismo con valor e independencia y, como en este caso, con la humildad necesaria para reconocer ante un país las fallas humanas. ¿Cuántos medios y directores de medios en Colombia tienen o han tenido tal nivel de gallardía?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El director ha sido víctima de un matoneo innecesario en las redes sociales, donde es fácil crucificar o satanizar. Algunos comentaristas no entendieron la importancia de que un medio con tradición periodística —<strong>El Espectador</strong> es el diario más antiguo de Colombia, fundado en 1887-—, reconozca que la prensa es falible porque detrás de ella están seres humanos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph"><em>“El radicalismo anarquista al que nada le sirve, todo lo hiede, no es capaz de entender la autodenuncia de Fidel Cano como lo que es, una acción propia del ejercicio más ético del periódico al reconocer una falta. No creo que haya sido un error de Fidel Cano reconocer honestamente una falta, cosa que no hace ningún otro medio de comunicación del país. Las defensorías del lector se acabaron y nadie dijo nada, sólo <strong>El Espectador</strong> la conserva”:</em> <strong>Germán Yances</strong>, analista de medios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los periodistas reales que producen información falsa no son un tema nuevo ni en Colombia ni en el mundo, lamentablemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la primera mitad del siglo veinte hubo en Bogotá un periodista llamado José Joaquín Jiménez, que se las daba de poeta. O tal vez era un poeta que se las daba de periodista. Cuenta la leyenda que el hombre escribía poemas y se los achacaba en sus crónicas rojas a un tal Rodrigo de Arce, luego de meterlos en los bolsillos a los suicidas del salto del Tequendama. Se supo que ambos, el poeta y el periodista, eran la misma persona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cronista&nbsp;escribió sobre el hampa para el diario&nbsp;<em>El Tiempo</em> bajo el seudónimo de Ximénez. En su biografía, el escritor&nbsp;Andrés Ospina&nbsp;cuenta la anécdota que ocurrió la mañana del 7 de marzo de 1935,&nbsp;Germán Arciniegas,&nbsp;el director, leyó con sospecha un titular insólito: “<em>Picardías increíbles: El esqueleto del Libertador fue vendido a un anticuario</em>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reportero aseguraba que un tipo venezolano había negociado, por cuatro mil pesos, los restos mortuorios de Simón Bolívar a una tienda de antigüedades. La misma nota afirmaba que el mismo tipo se presentó en el mismo anticuario ofreciendo la osamenta de cuando Bolívar tenía 17 años al mismo comprador, que obviamente se percató del fraude.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jiménez se defendió alegando que la gente hablaba del asunto en el Café Granada. El autor de “Ximénez”, la biografía sobre el reportero judicial, recrea la conversación de aquel con el jefe:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph"><em>— “¿De manera que en los cafetines cuentan un chisme y usted lo convierte en noticia?</em><em></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph"><em>—No son chismes. Son ´la voz del pueblo´.</em><em></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph"><em>—¿Y no se le ocurrió buscar evidencias antes de darle vitrina a ´la voz del pueblo´?</em><em></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph"><em>—Eso habría demandado mucho tiempo y seguramente en&nbsp;<strong>El Espectador</strong>&nbsp;se nos habrían adelantado contándolo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Varios tabloides estadounidenses reprodujeron la insólita “noticia” y la reprimenda de Arciniegas a Ximénez fue contundente: “<em>Es mejor que la gente lo reconozca como un buen periodista. No como un buen chismoso. ¿Entendido?</em>”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La verdad es el alma inquebrantable del periodismo, su “<em>centro de gravedad, alrededor de esto lo demás se edifica solo</em>”, dijo don José “<em>el Mono</em>” Salgar, maestro de periodistas en&nbsp;<strong><em>El Espectador.</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El icónico <em>The Washington Post</em> recibió el Premio Pulitzer por la increíble historia de un niño de ocho años adicto a la heroína desde los cinco, la cual se publicó en 1981 bajo el título “El mundo de Jimmy”. Fue escrita por Janet Cooke y luego reproducida por otros trescientos periódicos del mundo. Todo iba bien hasta que se descubrió que la historia de la reportera era falsa, con todo y comas. El diario devolvió el premio y su director, un avergonzado Ben Bradlee, dio la cara en medio de la tormenta. La anécdota está contada en el documental <strong>“El Periodista: La vida de Ben Bradlee”</strong> (HBO, 2017), sobre el icónico director de The Washington Post, el periódico que en 1974 tumbó al presidente Richard Nixon tras el caso de espionaje que se conoció con el nombre de Watergate.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="The Newspaperman: The Life and Times of Ben Bradlee 2017   Official Trailer   HBO" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/IsmOXIe92VE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“No solo fue un fracaso periodístico sino moral”, reconoció aquel. Y luego aconsejó: “Cuidado con las historias que quieres que sean ciertas sin importar la razón. Ten cuidado con una cultura que permita que las fuentes desconocidas se acepten con facilidad. No te desanimes por lo difícil que es encontrar la verdad y piensa en qué más podrías estar haciendo de serte posible”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2003, The New York Times, diario emblemático, les contó a sus lectores que uno de sus redactores plagió las noticias durante seis meses. “Cogió un poco de aquí y de allá para redactar las noticias donde nunca había estado, Jayson Blair escribía del francotirador de Washington cuando estaba en Nueva York. Es<strong> </strong>la historia de un engaño, de un golpe bajo a la credibilidad de &#8216;The New York Times&#8217;, uno de los periódicos más influyentes del mundo”, reseñó <a href="https://www.elmundo.es/elmundo/2003/05/11/sociedad/1052658874.html">en esta nota</a> El Mundo de España. Detectaron irregularidades en al menos la mitad de los 73 artículos que el reportero escribió para la sección nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2010 otro periodista salió por la puerta de atrás del mismo diario, también acusado de plagio. Según el diario global El País, el redactor <a href="https://elpais.com/sociedad/2010/02/17/actualidad/1266361213_850215.html">Zachery Kouwe</a>, “utilizó frases del&nbsp;<em>Wall Street Journal,</em>&nbsp;la agencia de noticias Reuters y otras fuentes <em>´sin atribución o reconocimiento´.</em> <em>´Copiar directamente de otros medios sin citarlos -incluso si los hechos son verificados de manera independiente- es una seria violación de la política del&nbsp;Times&nbsp;y de las normas básicas del periodismo. No debería haber ocurrido´,</em> se disculpó el diario”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2018, el semanario alemán Der Spiegel despidió a Claas Relotius, su periodista estrella, “por inventar al menos 14 artículos”, <a href="https://es.euronews.com/2018/12/20/der-spiegel-despide-a-su-periodista-estrella-por-inventar-al-menos-14-articulos">de acuerdo con Euronews</a><strong>.</strong> El reportero inventaba fuentes y hechos. “Relotius incluso inventó personajes, engañando tanto a los lectores como a sus colegas. (…) Algunos de los artículos en cuestión fueron&nbsp;nominados o incluso premiados, como&nbsp;´Los niños leones´, un reportaje sobre dos niños iraquíes que habían sido secuestrados por el autodenominado Estado islámico, y&nbsp;´Número 440´, una historia sobre unos reclusos de la prisión militar estadounidense de Guantánamo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que estos casos enseñan es que las salas de redacción deben mejorar sus controles de calidad, que se debe ser vigilante con el trabajo de los practicantes y así con la labor del más curtido de los periodistas. Que no se trata de pelear con la inteligencia artificial: la IA es una herramienta poderosa que llegó para quedarse: puede y debe usarse para bien, pero también hay que estar alertas porque algunos la usan para hacer males, ya vimos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con los peligros que suponen las nuevas tecnologías, por el mal uso, quizás sea la hora de preguntarse si está haciendo falta en la prensa colombiana la figura del verificador de hechos, datos y fuentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2025/09/01/the-history-of-the-new-yorkers-vaunted-fact-checking-department">esta nota</a> titulada “La historia del&nbsp;aclamado departamento de verificación de datos&nbsp;de The New Yorker”, Zach Helfand declara que <em>“los periodistas se dedican al encanto y la traición; los inspectores se dedican a la reducción de daños”.</em> Con la siguiente anécdota queda claro que la prestigiosa revista verifica la información hasta en los detalles más increíbles: &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph"><em>“Nunca he encontrado una descripción completa de lo que la revista quiere que revisen sus revisores. Un editor jefe se arriesgó en 1936: &#8220;Puntos que, a juicio del revisor jefe, necesitan verificación&#8221;. Los nuevos revisores, al recibir su primera asignación, reciben instrucciones de imprimir las galeradas del artículo y subrayar todos los hechos. Hay líneas debajo de casi cada palabra. Los nombres y las cifras son hechos; las comas también pueden serlo. Las caricaturas, los poemas, las fotografías, las portadas&#8230; están llenos de hechos. Las opiniones no son hechos, pero se basan en muchos. Los colores son hechos. Recientemente,&nbsp;<a href="https://www.newyorker.com/magazine/2023/11/13/our-time-is-up-fiction-clare-sestanovich">un cuento</a>&nbsp;de Clare Sestanovich hizo una referencia pasajera a la caca amarilla de los pájaros. El revisor consultó fuentes ornitológicas. ¿Cagaría un pájaro amarillo? Tal vez, si tuviera un problema hepático”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En su página web, el podcast Radio Ambulante respondió la siguiente pregunta:¿Por qué tenemos una verificadora de datos en el equipo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En Radio Ambulante, verificamos nuestros guiones línea por línea. Cada oración tiene que ser verídica y comprobable. En Latinoamérica, la costumbre de tener un verificador de datos tiempo completo en el equipo no es común, incluso hemos visto caras sorprendidas cuando les mencionamos este rol. Pero en Radio Ambulante hacemos periodismo responsable y del más alto nivel y por eso tenemos a Andrea López-Cruzado, quien se asegura de que todo lo que publicamos sea verídico”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propia verificadora comenta: “Tengo la responsabilidad de asegurarme de que todo lo que incluimos en un episodio se ajuste a la verdad. Al verificar los datos, los hechos y la información que incluimos, estamos garantizando que nuestras historias sean balanceadas, creo que esa es mi función. De algún modo, soy la guardiana de que lo que publicamos se ajuste a la verdad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más adelante añade algo que parece simple pero no lo es: “soy bien pesada y siempre le estoy preguntando a los autores, “¿esto de dónde salió? ¿Esto lo estás diciendo tú?”. Lean toda la entrevista con ella <a href="https://radioambulante.org/escuela-radio-ambulante/por-que-tenemos-una-verificadora-de-datos-en-el-equipo">aquí,</a><strong> </strong>donde ofrece consejos a los medios para mejorar su proceso de verificación.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-radio-ambulante wp-block-embed-radio-ambulante"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="sSLGDwqEFS"><a href="https://radioambulante.org/escuela-radio-ambulante/por-que-tenemos-una-verificadora-de-datos-en-el-equipo">¿Por qué tenemos una verificadora de datos en el equipo?</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#171;¿Por qué tenemos una verificadora de datos en el equipo?&#187; &#8212; Radio Ambulante" src="https://radioambulante.org/escuela-radio-ambulante/por-que-tenemos-una-verificadora-de-datos-en-el-equipo/embed#?secret=sSLGDwqEFS" data-secret="sSLGDwqEFS" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de <strong>El Espectador</strong>, quizás lo único que faltó fue una simple llamada: levantar el teléfono como se hacía antes, para confirmar que una fuente existe en la vida real, porque el periodismo trata esencialmente sobre personas y hechos verosímiles. Quizás quepa preguntar también qué clase de ética se está impartiendo en las facultades de periodismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El debate debe continuar. La primera pregunta que debemos plantearnos los periodistas es si la dictadura del algoritmo y el clickbait están afectando la calidad del periodismo en todo el mundo. Por ejemplo, en aras de la transparencia, los medios podrían informar a sus audiencias, hasta donde sea posible, los usos que sus plantillas le dan a la inteligencia artificial. Porque el periodismo no necesita enemigos adentro cuando ya tiene suficientes por fuera de las salas de redacción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde este blog, larga vida para <strong>El Espectador</strong>, decano de la prensa colombiana, con 138 años de historia.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122811</guid>
        <pubDate>Tue, 25 Nov 2025 12:56:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/11/ZETA-FIDEL-CANO-BLANCO-Y-NEGRO.jpg?quality=60&amp;#038;w=1080" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La valiente confesión de Fidel Cano Correa, director de El Espectador]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">122811</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La CONFIANZA rota… by L.V.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/la-confianza-rota-by-l-v/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pasa el TIEMPO y nuestra querida escritora; LILIANA VALIÑA; especialista en DDHH, DERECHO INTERNACIONAL, CONSULTORA , INVESTIGADORA INDEPENDIENTE y EX- FUNCIONARIA INTERNACIONAL de las NACIONES UNIDAS… fundamentalmente un SER HUMANO con una VISIÓN de COMPROMISO… en un MUNDO en que para las NECESIDADES actuales se precisa de al menos tener que DAR ese primer PASO… [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Pasa el TIEMPO y nuestra querida escritora; LILIANA VALIÑA; especialista en DDHH, DERECHO INTERNACIONAL, CONSULTORA , INVESTIGADORA INDEPENDIENTE y EX- FUNCIONARIA INTERNACIONAL de las NACIONES UNIDAS… fundamentalmente un SER HUMANO con una VISIÓN de COMPROMISO… en un MUNDO en que para las NECESIDADES actuales se precisa de al menos tener que DAR ese primer PASO…</p>



<p class="wp-block-paragraph">HOY nos PREPARA mucho mas que un ARTÍCULO un verdadero CAFÉ LITERARIO… digno APORTE al MOMENTO actual al que dá en llamar..:</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="776" height="945" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_5124-1.jpeg" alt="" class="wp-image-121741" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/10/IMG_5124-1.jpeg 776w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/10/IMG_5124-1.jpeg?resize=246,300 246w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/10/IMG_5124-1.jpeg?resize=768,935 768w" sizes="auto, (max-width: 776px) 100vw, 776px" /></figure>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>“La CONFIANZA rota…</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>… y el potencial desperdiciado: <em>cuando el liderazgo falla, la arquitectura del cambio es nuestra</em></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inmersa en la realidad tan compleja que vive hoy el mundo, con valores tradicionales cuestionados, frustración y perspectivas tan inciertas, desemboqué sin premeditación en esta reflexión en torno a la pregunta: ¿qué esperamos de nuestro entorno, tanto local como global, y del mañana; cuáles son nuestras expectativas e ilusiones hoy?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pertenezco a un país en el que la juventud -incluyendo a adolescentes y mujeres y hombres jóvenes profesionales- declara en un gran porcentaje haber perdido la esperanza de acceder a un futuro mejor, con desarrollo personal y profesional. Es tan desolador escucharlo! Y más aún cuando la juventud encarna justamente nuestra principal esperanza de cambio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades, las crisis globales, incluyendo conflictos bélicos y humanitarios, y el cambio climático, generan una gran incertidumbre y plantean un profundo desequilibrio en el que surgen los extremos como paradojas de solución y, por añadidura, ahondan la confrontación y erosionan los puentes de diálogo, construcción y consenso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos días leí una nota que me devolvió un atisbo de optimismo. La ilustre bailarina argentina del Royal Ballet de Londres, Marianela Núñez, acababa de ofrecer unos espectáculos de danza en el Teatro Colón de Buenos Aires. El fervor, la pasión y el afecto que despierta Nela, como popularmente se la reconoce, principalmente entre la juventud que la aclama como la “Messi” de la danza, me permitió percibir la co-existencia de “modelos” o liderazgos positivos que inyectan energía y proyección a esos mismos jóvenes a menudo desencantados. Ella encarna en esa juventud la expectativa de un futuro distinto, inyectando confianza en la posibilidad de logros alcanzables. Son jóvenes apasionados, esperanzados y dispuestos a abrazar estas experiencias culturales que sobrepasan por lejos la mera órbita de la cultura. A éstos se suman, por supuesto, los amantes de la danza y el arte que se proyectan con ilusión en los logros de Marianela.&nbsp;<br></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Estamos tan equivocados, dolidos y decepcionados, que buscamos o apoyamos las soluciones “fáciles” y simplistas que nos proponen para resolver estas crisis y recomponer las perspectivas. Me impresiona aún cuánto talento tiene Argentina, y cuánto potencial desperdiciado por abandono de los sueños de una sociedad enojada consigo misma. Sin embargo, no solo sucede en Argentina, es lamentablemente una realidad contemporánea extendida a una buena parte de nuestro planeta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Crisis de la educación, crisis de valores, crisis económicas, en unas democracias heridas y sangrantes, cuestionadas y cuestionables. El Estado se repliega y se ausenta, las crisis se agravan y las sociedades se polarizan. Los liderazgos representan con frecuencia estos escenarios que plantean como solución las alternativas que son propiamente parte del problema más que de su resolución, en lugar de potenciar y transformar las perspectivas a través de prioridades como la educación, la cultura, el arte, el deporte y las ciencias que guardan intrínsecamente el poder de cambio para un desarrollo personal y un crecimiento colectivo generalizado. Las oportunidades bien planteadas y accesibles transforman el futuro porque disminuyen los fracasos, los desencuentros y los riesgos de alternativas violentas y de inseguridad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unas semanas, me hicieron una entrevista en CNN Chile, sobre el proceso y perspectivas de la nominación y elección del nuevo Secretario General (SG) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que deberá reemplazar al actual mandato que termina a finales del año próximo. Un tema que podría ser meramente informativo, y en cierto modo técnico, es en este escenario mundial un area sensible y determinante.&nbsp;<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre las crisis que hoy presenciamos está el fuerte debilitamiento de los ámbitos multilaterales, como la ONU, construidos como consecuencia del horror de un genocidio y de la guerras mundiales del siglo XX a modo de espacios de negociación y acuerdos para prevenir nuevos conflictos o dar alternativas de solución a los mismos. La ONU representó en su momento la respuesta de los Estados en una apuesta por mayores alianzas y perspectivas de paz global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy asistimos a su reemplazo parcial alternativo por parte de los Estados o líderes políticos poderosos que imponen sus propias reglas, más allá de que puedan a través de ellas llegar a algunos resultados exitosos. De manera casi esquizofrénica, una buena parte de los Estados Miembros de la ONU adoptaron hace poco el Pacto del Futuro, con compromisos y horizontes que incluyen a las nuevas generaciones, y cuyos cuestionamientos de implementación práctica saltan a la vista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un momento bisagra. El nuevo o nueva SG de la ONU -del que se espera (como en la elección pasada que no fue) que sea por primera vez una mujer, y que, en principio, por tradición de equilibrio regional, le correspondería a América Latina y el Caribe- tendrá por delante un desafío gigantesco de liderar a una organización en crisis en un mundo en crisis. Deberá responder a las críticas de ineficiencia y corrupción, abordando los cambios profundos internos que se requieren para asegurar la transparencia y superar también la impunidad de los abusos de altos funcionarios que, socavando sus propios cimientos, someten a aquellos funcionarios que con pasión y compromiso asumen valiosas tareas, en varios casos de alto riesgo en zonas de conflicto y emergencia humanitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, el mayor de sus retos, y justamente frente a los que más depende de factores externos, es como reconstruir su relevancia. Esta plataforma de acción y negociación colectiva tiene como protagonistas a los Estados miembros que han apostado en su momento por tres pilares fundamentales: la paz y seguridad; el desarrollo; y los derechos humanos. El nuevo o nueva SG requerirá de un gran compromiso, determinación, coraje, probidad y creatividad para impulsar la transformación que es ineludible, incluyendo las reformas estructurales, la re-significación de los tres pilares a la luz de la actualidad, asegurando su independencia, y apostando por la innovación, capacidad de generación de alianzas y un alto grado de acción estratégica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, tanto a nivel local como global, estamos ante una crisis de confianza y, en cierto modo, de una anomia. Esta última es definida en las ciencias sociales como la ausencia de normas o la incapacidad de las estructuras de proveer lo necesario para lograr las metas en la sociedad. Tanto el Estado en lo nacional como la ONU en lo internacional fueron concebidos como plataformas de gestión y equilibrio entre quienes tienen el mayor poder económico, social y político y quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad. Han permitido un escenario de representatividad, de disminución de la incertidumbre y de la sensación de desprotección durante bastante tiempo, y establecido reglas, controles y contrapesos para promover una mayor igualdad, equidad y justicia en un marco basado en la democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta hoy no hemos encontrado nada mejor: ni la democracia parece ser el problema sino quienes la lideran y &nbsp;la forma en la que se gestiona, ni la ONU constituye una herramienta prescindible sino más bien un escenario de oportunidad, sobre la base de un cambio de liderazgos y en su conducción, &nbsp;en torno a un compromiso real de alianzas, equilibrios y contrapesos.&nbsp;<br></p>



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<iframe loading="lazy" title="ONU: ¿Cómo se elige al próximo secretario general?" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/qRTVycXPEvU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Volviendo entonces a mi pregunta inicial: qué esperamos hoy, cuál es nuestra ilusión y expectativa de futuro?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esperamos probablemente recuperar la confianza y la esperanza para vivir mejor en comunidad. La comunidad es nuestro primer entorno, pero es también nuestra aldea global de convivencia. Esperamos no abandonar nuestros sueños en un contexto de nuevos liderazgos e instituciones creíbles, confiables y con mayores oportunidades de desarrollar nuestro potencial en paz, y donde haya lugar para la diversidad y el diálogo constructivo. Volver a nuestra esencia pero con nuevos horizontes y nuevas rutas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos perdido la esperanza en el futuro, pero tal vez allí resida nuestra mayor fuerza: en la subversión silenciosa de construir, ladrillo a ladrillo, el futuro que nadie se atrevió a dibujar hasta hoy. De ser así, la verdadera pregunta ya no es qué esperamos de los nuevos liderazgos, sino&nbsp;<strong>cuándo dejaremos de esperar el cambio para empezar a construir nosotros mismos la arquitectura de lo posible.</strong>”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y con este CAFÉ lo INVITAMOS a realizar su COMENTARIO….</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/09/IMG_5172-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-121593" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/09/IMG_5172-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/09/IMG_5172-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/09/IMG_5172-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/09/IMG_5172-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/09/IMG_5172-1536x1536.png 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/09/IMG_5172-2048x2048.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
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        <pubDate>Sat, 25 Oct 2025 13:27:41 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La CONFIANZA rota… by L.V.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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