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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de padre de roux | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>MÁS ALLÁ DE LAS SANCIONES PROPIAS DE LA JEP</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/mas-alla-de-las-sanciones-propias-de-la-jep/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Es muy significativo, elemento estructural en la esfera de los asuntos públicos, que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar e incapaces de castigar lo que ha resultado ser imperdonable”.  Hannah Arendt.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global. Edición América-Colombia, octubre  2025)</p>



<p>Las recientes sanciones propias, consistentes en Trabajos Obras y Actividades con contenido Restaurador-reparador (TOAR)<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>, impuestas por la JEP a los miembros del extinto Secretariado de las Farc-Ep y a los agentes de la Fuerza Pública por sus responsabilidades en la comisión de crímenes de guerra y de lesa humanidad están condenadas a la incomprensión. En gran parte, porque ellas interpelan y cuestionan nuestro sentido de la justicia, pero sobre todo nuestra valoración sobre la responsabilidad de sus numerosos actores implicados. La responsabilidad tanto de los máximos comandantes o determinadores como la de sus subordinados o directos ejecutores. Las primeras en rechazar y considerar dichas sanciones como una afrenta fueron las víctimas, pues muchas de ellas están a la espera de toda la verdad sobre lo sucedido y padecido por sus seres queridos. Especialmente los familiares de aquellas víctimas cuyos cuerpos no han aparecido después de ser secuestrados por las Farc o de haber sido ejecutados extrajudicialmente por miembros de la Fuerza Pública. Además, encuentran esas sanciones propias o TOAR como totalmente inadecuadas dada la gravedad de los crímenes cometidos. No les reconocen capacidad alguna para reparar el daño sufrido y mucho menos para restaurar el trauma que han vivido por la falta de verdad en las versiones de sus victimarios y de reparaciones específicas en cada uno de sus casos.</p>



<p><strong>La paradoja de las sanciones propias</strong></p>



<p>Sin duda, no existe sanción, pena o castigo que pueda resarcir el dolor y la pérdida causada en esos casos. La muerte violenta y la desaparición son irreversibles e irreparables. Aunque para muchos la pena capital de los victimarios sería un alivio, si el artículo 11 de la Constitución no la prohibiera. Sin embargo, tampoco ella con su contenido letal de ajuste de cuentas logra reparar, compensar o cerrar la herida causada. Con mayor razón cuando esa pérdida del ser querido se origina en el marco de un conflicto armado interno profundamente degradado, en donde ya es casi imposible separar los móviles políticos de los particulares y hasta la misma identidad de los victimarios es incierta y cambiante. La única identidad cierta es la de la víctima civil inerme, pues en medio del fuego cruzado y de múltiples intereses camuflados, es casi imposible identificar quién disparó, desapareció, violó y desplazó en beneficio de qué o de quiénes. En todos estos casos nos encontramos con la paradoja resaltada por Hannah Arendt sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por el nazismo al señalar que: <em>“Es muy significativo, elemento estructural en la esfera de los asuntos públicos, que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar e incapaces de castigar lo que ha resultado ser imperdonable”</em>. Es lo que sucede con las sanciones propias impuestas por la JEP. Ellas son incapaces de castigar lo que ha resultado ser imperdonable. Así como también para la mayoría de las víctimas resulta imposible perdonar, pues consideran que las sanciones propias de la JEP dejan sin castigo esos graves crímenes. Ante semejante encrucijada la JEP y sus sanciones propias (TOAR) parecen condenadas al fracaso y la incomprensión. Solo queda la posibilidad de que las víctimas, en el fuero interno de su sufrimiento, decidan perdonar como una expresión de la “soberanía de su yo”, según la expresión del filósofo Javier Sádaba y se liberen así del yugo del victimario.</p>



<p><strong>TOAR, convivencia y reconciliación nacional</strong></p>



<p>Mucho más incierto es el alcance de las TOAR en el camino de la convivencia y la reconciliación, aquella relacionada con la incorporación a la sociedad y a la actividad política de los máximos responsables de dichos crímenes, como los extintos miembros del Secretariado de las Farc-Ep, pues el daño causado a cientos de miles de víctimas civiles solo genera repudio y rechazo social generalizado. De allí, que en las últimas elecciones para Congreso hayan alcanzado el respaldo de apenas cincuenta mil votos<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a> y seguramente queden condenados al ostracismo de la representación política en la legislatura del próximo cuatrienio, pues ya desaparecen sus 10 curules reconocidas en el Acuerdo de Paz. </p>



<p><strong>Ciertos crímenes sí pagan</strong></p>



<p>Entonces estamos frente a una paradoja todavía mayor, pues aún millones de votantes no aplican igual sanción o condena contra aquellos políticos y líderes que han ganado sus curules y edificado sus fulgurantes carreras políticas siendo complacientes, cuando no cómplices, con miembros de grupos paramilitares o políticas gubernamentales que derivaron en crímenes de lesa humanidad, como los “falsos positivos”. Paradoja que en parte se explica porque dichos “ciudadanos de bien” consideran que dicha violencia es buena, justa y hasta legítima en tanto protege sus vidas e intereses más preciados. Y mientras persista ese maniqueísmo en la vida política nacional y no se condene unánimemente el uso de la violencia con fines políticos, ya sea contra el statu quo o en su defensa sin límites, jamás los jueces, sean de la JEP u otras jurisdicciones, podrán impartir justicia. No se les puede exigir que pongan fin con sus sentencias a un problema esencialmente político, cuya expresión es una violencia crónica y degradada cuya matriz se encuentra tanto en la mente de los ciudadanos que la ven como natural, incluso necesaria para alcanzar la paz, sin importar el número de víctimas y atrocidades que genere, como en las economías ilícitas y los entramados institucionales de corrupción que dinamizan cada cuatro años el triunfo de aquellos candidatos más hábiles y audaces en hacer coaliciones con dichos poderes de facto y gobernar impunemente. Entre los más de cien precandidatos y precandidatas inscritos, sobresale Abelardo de la Espriella, quien fuera acucioso abogado de Alex Saab<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>, pero hoy se presenta como un implacable perseguidor de los corruptos y afirma que, de ser electo presidente, Bukele quedaría como un Boy scouts frente a las medidas que él tomaría contra el crimen organizado. ¿Qué pensará al respecto Salvatore Mancuso, su viejo buen amigo?<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a></p>



<p><strong>La Justicia como guerra inconclusa</strong></p>



<p>Todo ello sucede por una obsesión política histórica, social e institucional que se prolonga hasta nuestros días y es pretender derrotar y condenar draconianamente en los tribunales a quienes el Estado no pudo vencer militarmente o garantizarles, después de desarmarlos, su derecho a la vida y la participación política, como fue el caso de Carlos Pizarro y tantos otros en el pasado. Por eso hoy muchos le exigen a la JEP condenas, ojalá perpetuas, contra los máximos comandantes de las Farc-Ep, pero al mismo tiempo absoluciones, indultos o amnistías para los héroes militares que cometieron excesos, como miles de ejecuciones extrajudiciales. Menos aún que la JEP persista en avanzar en la búsqueda de responsabilidades en mandos superiores de la “exitosa” política de “seguridad democrática” y la circular 29 que derivó en los “falsos positivos”. Todos ellos olvidan que la JEP tuvo su origen en un Acuerdo de Paz que estableció una justicia transicional y restaurativa. Transicional porque ha permitido el tránsito de la guerra y el crimen hacia la paz política, posibilitando que los que ayer desde el Secretariado ordenaban secuestrar, extorsionar, disparar y matar, hoy debatan y convivan con los que consideraban enemigos oligarcas a vencer, doblegar o aniquilar. Compromiso que han cumplido como reincorporados, a pesar de haber sido asesinados más de cuatrocientos firmantes del Acuerdo de Paz desde el 2016<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a>. Y es una justicia restaurativa, porque su primer compromiso como victimarios fue asumir plenamente la responsabilidad por los crímenes cometidos, contando toda la verdad de lo sucedido a los familiares de las víctimas y restaurándolas, en la medida de lo posible, evitando la repetición de más atrocidades. Es este el mayor logro y a la vez desafío actual de las sanciones propias, pues imponen a los responsables de los crímenes de lesa humanidad, tanto excomandantes de las Farc como a los exmilitares, Tareas, Obras y Actividades para encontrar las personas desaparecidas después de ser secuestradas o ejecutadas extrajudicialmente. Esto no reparará el dolor de los familiares, pero les permitirá con sus honras fúnebres cerrar el duelo interminable de la incertidumbre y restaurar la dignidad de sus seres queridos.</p>



<p><strong>Los “Justos” y &#8220;ciudadanos de bien&#8221; contra la JEP y las sanciones propias</strong></p>



<p>El expresidente Iván Duque, como representante de quienes ganaron el plebiscito y rechazaron de plano el Acuerdo de Paz, hizo hasta lo imposible para retrasar el funcionamiento de la JEP. El expresidente Uribe desconoció la legalidad y la legitimidad de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición frente al padre Francisco de Roux, S.J, su presidente. Incluso hoy vuelve a poner en duda la ocurrencia de los mal llamados “falsos positivos”, reconocidos por los militares que han sido condenados, pues dice que lo han hecho embaucados para obtener los beneficios de las sanciones propias. Algo apenas comprensible en quien negó la existencia del conflicto armado interno, pero fue un entusiasta promotor de la “seguridad democrática”, la “operación Orión” en la comuna 13 de Medellín, la circular 29 y arengaba al general Padilla en un Consejo Comunal realizado en Aracataca el 14 de Abril de 2007: <em>«General Padilla: que critiquen lo que critiquen, que se venga el mundo encima, pero bajo mi responsabilidad política, <strong>acabe con lo que queda de las Farc, que es la hora de hacerlo</strong>. General Padilla: que se venga el mundo encima, que critiquen lo que critiquen, pero bajo mi responsabilidad política, proteja a Cali, saturando a Anchicayá y el área de influencia <strong>de comunidad rural en construcción de confianza con la Fuerza Pública”</strong></em><strong>.</strong> Las cuales son dos gravísimas infracciones al DIH: ordenar la tierra arrasada o guerra sin cuartel y desconocer el principio de distinción entre población civil y combatientes, como hoy lo hace Netanyahu contra los palestinos en la Franja de Gaza para acabar con Hamas. Quizá por ello, una de las banderas y obsesiones de quienes lo acompañan sea desmantelar la JEP si su candidato de “gran coalición nacional” gana la presidencia, pues así nunca conoceremos los máximos responsables que desde el entramado institucional y estatal han ordenado y perpetrado, en nombre de la “democracia”, esta hecatombe nacional de crímenes de lesa humanidad con total impunidad. No por casualidad el coronel (r) Alfonso Plazas Vega, ese valeroso defensor de la democracia y de la “rama jurisdiccional”, uno de sus incondicionales protegidos, resguardó el Palacio de Justicia hasta su completa incineración e ignoraba si el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, el magistrado Alfonso Reyes Echandía, estaba o no dentro del Palacio, junto a otros magistrados y cientos de civiles, pues él solo recibía y cumplía órdenes para “mantener la democracia” y en funcionamiento las ramas del poder público. Poco importaba el sacrificio de la cúpula de la rama judicial, la muerte de los rehenes, la desaparición y ejecución de civiles inermes y hasta su posterior reingreso al Palacio, como sucedió con Carlos Horacio Urán Rojas<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a>, magistrado asistente del Consejo de Estado, hechos por los cuales el Estado colombiano fue condenado por la Corte Interamericana de Justicia, sentencia cuyo cabal cumplimiento está en mora. Para todos los responsables de semejante hecatombe, empezando por el M-19 y su delirante juicio contra el presidente Belisario Betancur, como para las Fuerzas Armadas, se trataba de un ajuste de cuentas cuyo precio pagaron con sus vidas más de cien civiles, como se puede apreciar en la película NOVIEMBRE, actualmente en cartelera. Hay que verla para comprender desde el bombardeado y derruido baño del Palacio de Justicia la agonía y muerte de sus ocupantes para que no repitamos tan macabra “salida” militar durante los próximos cuatro años.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/10-datos-clave-sobre-las-Sanciones-Propias-y-los-Toar-en-la-JEP.aspx">https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/10-datos-clave-sobre-las-Sanciones-Propias-y-los-Toar-en-la-JEP.aspx</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.publimetro.co/noticias/2022/03/14/comunes-el-partido-de-las-antiguas-farc-retrocede-y-solo-suma-50000-votos/">https://www.publimetro.co/noticias/2022/03/14/comunes-el-partido-de-las-antiguas-farc-retrocede-y-solo-suma-50000-votos/</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/abelardo-de-la-espriella-es-un-gran-abogado-y-amigo-alex-saab-article/">https://www.elespectador.com/judicial/abelardo-de-la-espriella-es-un-gran-abogado-y-amigo-alex-saab-article/</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.wradio.com.co/2024/06/12/salvatore-mancuso-hablo-de-su-relacion-con-el-abogado-abelardo-de-la-espriella/">https://www.wradio.com.co/2024/06/12/salvatore-mancuso-hablo-de-su-relacion-con-el-abogado-abelardo-de-la-espriella/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/en-colombia-han-sido-asesinados-401-firmantes-del-acuerdo-de-paz-violencia-exfarc/">https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/en-colombia-han-sido-asesinados-401-firmantes-del-acuerdo-de-paz-violencia-exfarc/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Horacio_Ur%C3%A1n_Rojas">https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Horacio_Ur%C3%A1n_Rojas</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121055</guid>
        <pubDate>Sun, 05 Oct 2025 15:55:59 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>El libro que nos pide pasar la página de La Violencia para construir civilidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-libro-que-nos-pide-pasar-la-pagina-de-la-violencia-para-construir-civilidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Sabemos con certeza desde cuándo empezamos a matarnos los colombianos entre nosotros y cuál es el inventario real de la barbarie? ¿Importa más el número de muertos que nuestra voluntad para torcer ese trágico destino? ¿Hasta cuándo vamos a cargar con el luto sin cambiar la historia?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Carlos Roberto Pombo, autor del libro “Demografía, violencia y urbanización”. Fotografías: cortesía Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-36b27c17a8aa30369be7a8a89915d1ca"><strong><em>&#8220;Cuando se impone la civilidad, emergen la solidaridad y la fraternidad. Y cuando vence el conflicto, se expanden por las calles la agresión y la desesperanza&#8221;:</em> Carlos Roberto Pombo, escritor. </strong></p>



<p>¿Podemos encontrar razones para no seguir matándonos? </p>



<p>Siempre he tenido curiosidad por saber quién escribe y quién valida la Historia oficial de Colombia, la historia verdadera que se les debe contar a los chicos en los colegios y a los muchachos en la universidades.</p>



<p>Un nuevo libro, que se puede descargar gratuitamente desde internet, desvirtúa la fama de pueblo violento que nos persigue desde <em>La Violencia</em> (ese periodo que se alarga entre 1948 y 1964); fama que los propios colombianos hemos alimentado, hay que decirlo, y que hemos dejado crecer por cuenta de nuestra versión muy criolla de las siete plagas de Egipto: guerrillas, narcos, paramilitares, disidencias, bandas criminales, delincuencia común y, últimamente, crimen trasnacional.</p>



<p>Me viene a la mente la frase que pronunció el padre <a href="https://x.com/ComisionVerdadC/status/1301582417011105792?lang=es">Francisco de Roux</a>, siendo presidente de la Comisión de la Verdad: “Si hiciéramos un minuto de silencio por cada una de las víctimas del conflicto armado, el país tendría que estar en silencio durante 17 años”: Esa regla de tres totaliza casi diez millones de seres humanos: Haga de cuenta como si un día desaparecieran todas las personas de Bogotá y de&nbsp;algunos de sus municipios vecinos.&nbsp;</p>



<p>Cuesta creer algo semejante, porque no siempre se tienen cifras oficiales ni confiables sobre nuestra propia Historia, somos más bien esa sociedad que se mueve a sus anchas en el terreno de las especulaciones. La época de <em>La Violencia</em> es el mejor ejemplo. Existe al menos una docena de versiones sobre el saldo final de víctimas que la bronca entre liberales y conservadores arrojó a los cementerios durante esos dieciséis años.</p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>No obstante, alienta saber que todavía hay en el país un espacio para la esperanza y que, sin negar nuestro pasado luctuoso, podemos abrazarlo con una mirada más optimista que nos permita cambiar el chip de la derrota colectiva. Se lo escuché el otro día al arquitecto bogotano Carlos Roberto Pombo Arquitecto, quien es además experto en el desarrollo histórico, físico y demográfico de Bogotá: “La narrativa de que somos un país violento nos ha nublado la posibilidad de construir una ciudadanía y una civilidad más eficaces. Entendemos la civilidad como ese sentimiento profundo que permite la relación armónica entre ciudadanos&#8221;. </p>



<p>Bajo esas consideraciones, y con paciencia de relojero, este hombre se dio a la tarea de investigar por qué hay tantos datos, y tan contradictorios entre sí, sobre la violencia política; también indagó si aquel fenómeno social llenó a Bogotá de familias de desplazados o qué otras causas alentaron las migraciones del campo a las ciudades. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>El primer hallazgo sorprende: las víctimas de la violencia bipartidista no habrían sido 300 mil, ni siquiera 200 mil, que son las cifras más altas que se conocen, sugeridas por los respetadísimos sociólogos Eduardo Umaña Luna, Germán Guzmán Campos y Orlando Fals Borda en su documentada obra “La Violencia en Colombia” (1988).</p>



<p>“Fueron 48 mil los muertos”, dice un categórico Carlos Roberto Pombo ante un atestado auditorio del Parque Museo El Chicó de Bogotá donde presentó su libro <strong>“Demografía, violencia y urbanización”</strong>, que compila los resultados y análisis de sus pesquisas, publicación que cuenta con el respaldo de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, que hoy preside.</p>



<p>Para llegar a esta conclusión, se basó en los estudios que hicieron para el Banco de la República los economistas Adolfo Meisel y Julio Romero, quienes cuantificaron el número de homicidios entre 1945 y 1969, al reconstruir la demografía (datos de población) del período 1938-1973, valiéndose de técnicas estadísticas con rigor metodológico.</p>



<p>Como soporte el libro aporta 33 gráficas y ocho tablas elaboradas por el autor.</p>



<p>Atravesar las 142 páginas de esta obra permite conocer, entre otras cosas, las razones que llevaron a que la población de Bogotá se multiplicara por cinco en la década de 1960 (época en que, además, <a href="https://www.elespectador.com/bogota/opinion-demografia-de-la-violencia-y-la-urbanizacion">aumentó la esperanza de vida</a><strong> </strong>en el país), y más que nada para entender donde se cruzan la historia de Colombia y la historia de Bogotá, que es la historia de un país que poco a poco se ha ido desprendiendo de su alma rural para abrazar un espíritu más urbano, con lo bueno y lo malo que eso supone. &nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“La migración a las ciudades obedeció principalmente a la diferencia de ingresos que percibían los trabajadores del campo y los de la ciudad&#8221;: Carlos Roberto Pombo.</strong></h2>



<p>El otro tema central del libro tiene que ver con esta pregunta: ¿Fue <em>La Violencia</em> la causa principal -o la única causa- que disparó el crecimiento demográfico de Bogotá?&nbsp; Otra vez la respuesta de Pombo es un rotundo no. Lo relata así: <em>“La inmigración a la ciudad empezó en 1938, es decir que fue anterior al periodo conocido como La Violencia, y aunque no se excluye este fenómeno, no fue la causa principal de estos flujos migratorios”.</em></p>



<p>Nos acostumbraron a contar los muertos, nos volvimos expertos en inventariar nuestros dolores;&nbsp;al final del día, tal vez las cifras no importen tanto, porque lo que debe importar son las vidas que se pierden para que no se sigan perdiendo. Lo dijo en 2020 el padre de Roux: “No quiero que hablemos de números, cada una de esas personas es básicamente una campesina, un indígena, su sangre quedó en nuestra tierra, cada uno de ellos era la esperanza de sus comunidades”.</p>



<p>Entonces, tal vez sea hora de pasar la página: dejar a los muertos en paz y más bien ponernos a buscar razones mayores para no seguir matándonos, que es lo que propone Carlos Roberto Pombo con su libro: avanzar en la construcción de una nación civilizada. En otro de sus<em> libros, “Bogotá asediada siglo XIX”, </em>afirma lo siguiente: <strong>“La civilidad, que es fraternidad y solidaridad, es el antídoto certero contra la violencia”.  </strong></p>



<p>Entre tanto, podemos agradecer que una generosa Bogotá, con todo y sus problemas, siga abierta de par en par para los extraños de todas partes.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-bd57a05eca499e77394deb1c632542c9"><strong>Descargue gratis <a href="https://www.construyendocivilidad.com/Componente%20poblacional/Conflicto%20-%20civilidad/%20Demograf%C3%ADa:%20violencia%20y%20urbanizaci%C3%B3n">aquí</a> el libro “Demografía, violencia y urbanización”, tercer tomo de la colección<em>&nbsp;</em>“Construyendo civilidad”.&nbsp;</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116035</guid>
        <pubDate>Sun, 25 May 2025 13:03:08 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>JULIO VERNE Y SUS VIAJES EXTRAORDINARIOS A COLOMBIA.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/julio-verne-y-sus-viajes-extraordinarios-a-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace 20 años publiqué en la Revista Semana, un artículo firmado con mi nombre de pila (Dixon Moya) que mencionaba algunas referencias de Colombia en obras de Julio Verne, a propósito de los 100 años del fallecimiento del genial escritor francés, algo que ya había iniciado Daniel Samper Pizano años atrás en su columna Reloj en El Tiempo. Posteriormente en 2021 lo reproduje en este mismo blog. Hoy lo presento actualizado y con sorpresas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><strong>Nota preliminar:&nbsp;</strong>Hace 20 años publiqué en la&nbsp;<em>Revista Semana</em>, un artículo firmado con mi nombre de pila (Dixon Moya), en el cual mencionaba algunas referencias de Colombia en obras de Julio Verne, a propósito de los 100 años del fallecimiento del genial escritor francés, algo que ya había iniciado Daniel Samper Pizano años atrás en su columna&nbsp;<em>Reloj</em>&nbsp;en&nbsp;<em>El Tiempo</em>. Posteriormente en 2021 lo reproduje en este mismo blog. Hoy lo presento actualizado y con sorpresas.</p>



<p>El 24 de marzo se conmemoraron ciento veinte años del último viaje de Julio Verne (1828 – 1905), el que seguramente le llenó de más emoción, porque su alma inquisidora debía estar ansiosa por descubrir el ignoto puerto de destino. Hablamos del hombre de&nbsp;<em>los viajes extraordinarios</em>&nbsp;(como bautizó su editor Hetzel aquellas aventuras literarias del autor francés), el mismo muchacho que aspiraba a ser marinero mientras su testarudo padre le imponía ser abogado, padre al cual le hizo la promesa luego de un fallido escape, que sólo viajaría con su imaginación.&nbsp;</p>



<p>Por cuenta de ese compromiso, Verne nos terminó llevando a todos en sus increíbles recorridos a través de la geografía universal, lo que ayudó a que algunos pensaran que era un viajero del tiempo, quien se desplazó desde el futuro para descrestar a los ingenuos hombres contemporáneos, un extraterrestre con adelantados conocimientos o simplemente un escritor tan imaginativo como disciplinado.&nbsp;</p>



<p>Julio Verne ha sido pilar de un género muy exitoso en el cine, pero injustamente desprestigiado en lo literario, la ciencia-ficción. Verne es uno de los escritores más editados en la historia y uno de los más interpretados en las pantallas, desde que su paisano&nbsp;Georges Méliès, realizó&nbsp;<em>Le voyage dans la Lune</em>, la primera manifestación en imágenes de las obras de Verne, versiones que en cine y televisión sobrepasan el centenar.</p>



<p>Algunos lectores colombianos seguimos sorprendiéndonos con las novelas de Julio Verne, por su capacidad de anticipación e investigación que exhiben, pero también nos emocionamos, porque Colombia es mencionada en diversas obras del francés, aquí van algunas de ellas. Nos centraremos en los trabajos de ficción, aunque debe destacarse que Verne también fue divulgador histórico y autor de libros como&nbsp;<em>Los grandes navegantes del Siglo XVIII</em>, en donde hay varias menciones del país.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="667" height="1000" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113341/drama-en-mexico.jpg" alt="" class="wp-image-113795" style="width:480px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113341/drama-en-mexico.jpg 667w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113341/drama-en-mexico-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 667px) 100vw, 667px" /></figure>



<p>Hay referencia de Colombia en el cuento&nbsp;<em>Un drama en México</em>&nbsp;(1851) cuando Verne compara las llanuras mexicanas con las de la Nueva Granada, nombre colonial del actual territorio colombiano.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="254" height="360" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113433/martin-paz-julio-verne.webp" alt="" class="wp-image-113797" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113433/martin-paz-julio-verne.webp 254w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113433/martin-paz-julio-verne-212x300.webp 212w" sizes="(max-width: 254px) 100vw, 254px" /></figure>



<p>En el cuento largo o novela corta&nbsp;<em>Martín Paz</em>&nbsp;(1852), hay dos menciones. Esta historia transcurre en el Perú y se compara el clima de Lima con ciudades como Cartagena o Bahía, alabando el de la capital peruana (seguro a Verne no le tocó, como a mí, algo que los queridos amigos peruanos llaman la garúa, una especie de lluvia detenida en el aire). La segunda referencia es cuando Verne alude a “las tropas de Colombia que Bolívar puso a las órdenes del general Santa Cruz.”&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="693" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra-693x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113798" style="width:541px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra-693x1024.jpg 693w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra-203x300.jpg 203w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra-768x1135.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra.jpg 980w" sizes="(max-width: 693px) 100vw, 693px" /></figure>



<p>En&nbsp;<em>Viaje al Centro de la Tierra</em>&nbsp;(1864), Verne habla de la visita que realizó Alexander von Humboldt a&nbsp;<em>la gruta de Guáchara en Colombia</em>, que interpretamos es la cueva de los Guácharos, hoy parque nacional en el Departamento del Huila.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="713" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113633/From_the_Earth_to_the_Moon_Jules_Verne.jpg" alt="" class="wp-image-113800" style="width:551px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113633/From_the_Earth_to_the_Moon_Jules_Verne.jpg 713w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113633/From_the_Earth_to_the_Moon_Jules_Verne-209x300.jpg 209w" sizes="auto, (max-width: 713px) 100vw, 713px" /></figure>



<p><em>De la Tierra a la Luna&nbsp;</em>(1865). Aquí Verne describe cómo desde Colombia se remitieron a los Estados Unidos 300.000 pesos para ayudar en esa especie de&nbsp;<em>crowdfunding&nbsp;</em>internacional (vaca le llamamos en colombiano) que organizó&nbsp;<em>el Gun Club</em>&nbsp;para enviar un cohete a nuestro satélite.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="480" height="700" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113702/Dick_Sand_A_Captain_at_Fifteen_by_Henri_Meyer_001.jpg" alt="" class="wp-image-113801" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113702/Dick_Sand_A_Captain_at_Fifteen_by_Henri_Meyer_001.jpg 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113702/Dick_Sand_A_Captain_at_Fifteen_by_Henri_Meyer_001-206x300.jpg 206w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>



<p><em>Un Capitán de quince años&nbsp;</em>(1878). En esta novela, hay dos menciones de Colombia por parte del protagonista, el joven Dick Sand, un grumete que termina convertido en capitán de un barco ballenero. Como en este diálogo:&nbsp;</p>



<p>“Dick Sand preguntó a Harris los nombres de aquellas diversas especies, pero el aludido, antes de contestar, interrogó a su vez:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿No ha estado usted nunca en el litoral de América del Sur? ¿No conoce las costas de Colombia, de Chile o las de la Patagonia?”</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="455" height="700" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113725/la-jangada.jpg" alt="" class="wp-image-113802" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113725/la-jangada.jpg 455w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113725/la-jangada-195x300.jpg 195w" sizes="auto, (max-width: 455px) 100vw, 455px" /></figure>



<p><em>La Jangada: 800 leguas por el Amazonas</em>&nbsp;(1881), aventura que se desarrolla en la selva amazónica. En esta novela, Verne no sólo menciona el nombre de Colombia sino también el antiguo de Nueva Granada, y hay varias referencias a sitios como Popayán y ríos como el Magdalena, el Caquetá o el Putumayo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="454" height="689" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31115236/Escuela-de-Robinsones.png" alt="" class="wp-image-113813" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31115236/Escuela-de-Robinsones.png 454w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31115236/Escuela-de-Robinsones-198x300.png 198w" sizes="auto, (max-width: 454px) 100vw, 454px" /></figure>



<p><em>Escuela de Robinsones</em>&nbsp;(1882). Se menciona una compañía naviera llamada&nbsp;<em>Panamá to Colombia</em>. Recordemos que para la época, Panamá era todavía una provincia colombiana y tendrá una repercusión insospechada en la siguiente obra.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="270" height="435" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113922/Isla-de-helice.jpg" alt="" class="wp-image-113803" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113922/Isla-de-helice.jpg 270w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113922/Isla-de-helice-186x300.jpg 186w" sizes="auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px" /></figure>



<p><em>La isla de Hélice</em>&nbsp;(1895). En esta novela, hay un verdadero descubrimiento histórico literario, Verne anticipa ocho años atrás la toma del canal de Panamá por los Estados Unidos, en un párrafo que adquiere una inquietante vigencia, al mencionar a Canadá y las posesiones polares, en estos tiempos del Sr. Trump:</p>



<p>“…los Estados Unidos han doblado el número de las estrellas del pabellón federativo. Están en el mayor vigor de su poder industrial y comercial, después de haberse anexionado&nbsp;<em>el dominio de Canadá hasta los últimos límites del mar polar</em>, las provincias mexicanas, guatemaltecas, hondureñas, nicaragüenses y costarriqueñas hasta el canal de Panamá.”</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="281" height="435" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113947/piratas-del-halifax.jpg" alt="" class="wp-image-113804" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113947/piratas-del-halifax.jpg 281w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113947/piratas-del-halifax-194x300.jpg 194w" sizes="auto, (max-width: 281px) 100vw, 281px" /></figure>



<p>En&nbsp;<em>Los Piratas del Halifax</em>, publicada en 1903, el mismo año en que se declara la independencia de Panamá del dominio colombiano, hay una mención al fracaso del canal:</p>



<p>“En la colonia el número de blancos era entonces bastante limitado, apenas un millar. La gente de color y los negros la ocupaban en su mayor parte, habiendo aumentado su número, sobre todo desde el abandono de los trabajos del canal de Panamá, que les dejó sin ocupación.”</p>



<p>En la vida real, se dice que Verne estimuló a Ferdinand de Lesseps, el diplomático y empresario para que se involucrara en el proyecto del Canal de Panamá, luego de su éxito con el Canal de Suez, gracias al acuerdo entre Colombia y Francia, que a la postre fue un rotundo fracaso en medio de un escándalo de corrupción y estimuló el interés estadounidense en este medio de comunicación marítimo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="315" height="465" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114022/el-pueblo-aereo.jpg" alt="" class="wp-image-113805" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114022/el-pueblo-aereo.jpg 315w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114022/el-pueblo-aereo-203x300.jpg 203w" sizes="auto, (max-width: 315px) 100vw, 315px" /></figure>



<p><em>El pueblo aéreo</em>&nbsp;(1901). Novela que transcurre en el África, aparece la siguiente cita, hablando sobre grandes selvas:</p>



<p>“La segunda es la de América del Sur, que ocupa el valle del Amazonas, al noroeste del Brasil, parte de Perú, Paraguay, Colombia y Venezuela, con una longitud de 3.300 kilómetros y un ancho de 2.000.”</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="480" height="700" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114038/Master_of_the_World_by_George_Roux_01.jpg" alt="" class="wp-image-113806" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114038/Master_of_the_World_by_George_Roux_01.jpg 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114038/Master_of_the_World_by_George_Roux_01-206x300.jpg 206w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>



<p><em>Dueño del mundo</em>&nbsp;(1904). Se trata de una de las últimas obras de Verne, en su etapa sombría y pesimista, que muestra a su protagonista, Robur, quien ya había aparecido en&nbsp;<em>Robur, el conquistador</em>&nbsp;(1886), un millonario excéntrico que deseaba dominar el planeta y aquí huye sin destino fijo en una nave llamada&nbsp;<em>El Espanto</em>:</p>



<p>“Durante la tarde no ocurrió nada de anormal.&nbsp;<em>El Espanto</em>&nbsp;marchaba a media velocidad, no podía adivinar cuáles eran las intenciones de su capitán. De seguir aquella dirección encontraría una de las grandes Antillas, luego, al fondo del golfo, el litoral de Venezuela o de Colombia.”</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="497" height="750" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114057/Invasion_of_the_Sea_by_Leon_Benett_01.jpg" alt="" class="wp-image-113807" style="width:421px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114057/Invasion_of_the_Sea_by_Leon_Benett_01.jpg 497w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114057/Invasion_of_the_Sea_by_Leon_Benett_01-199x300.jpg 199w" sizes="auto, (max-width: 497px) 100vw, 497px" /><figcaption class="wp-element-caption">http://www.RenePaul.net</figcaption></figure>



<p>En&nbsp;<em>La invasión del mar</em>&nbsp;(1905), última novela publicada en vida por Julio Verne, sobre la iniciativa de crear un mar interior en pleno desierto del Sahara, se vuelve a mencionar el proyecto del canal de Panamá.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="312" height="435" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114139/Verne-Orinoko-fronti.jpg" alt="" class="wp-image-113808" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114139/Verne-Orinoko-fronti.jpg 312w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114139/Verne-Orinoko-fronti-215x300.jpg 215w" sizes="auto, (max-width: 312px) 100vw, 312px" /></figure>



<p>Donde Colombia adquiere relevancia absoluta es en&nbsp;<em>El Soberbio Orinoco</em>&nbsp;(1898), relato de aventuras que comienza con el debate entre sus protagonistas sobre el origen del gran río americano, que uno sitúa en Venezuela y otro en Colombia, motivando un viaje a través de este para dirimir el debate geográfico. Uno de los diálogos, parece el consejo pasado (¿o futuro?) de Verne, para valorar nuestros olvidados llanos orientales.&nbsp;</p>



<p>&#8220;- Pero el Meta no es más que la espita de una fuente.</p>



<p>&#8211; Una espita de la que sale un curso de agua que los economistas miran como el futuro camino entre Europa y los territorios colombianos.&#8221;</p>



<p>Cuando tuve la oportunidad de prestar servicios diplomáticos en el consulado de Colombia en Puerto Ordaz entre 1997 y 2000, participé en un concurso de ensayos sobre <em>El Soberbio Orinoco</em>, que promovió el periódico <em>El Correo del Caroní</em>, en el cual obtuve el segundo y tercer lugares, pues apliqué con dos trabajos. La convocatoria la ganó la gran escritora venezolana Milagros Mata Gil, de quien me entero hasta ahora, falleció en 2023, paz en su tumba.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="374" height="559" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114241/historia-de-los-grandes-viajes.jpg" alt="" class="wp-image-113809" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114241/historia-de-los-grandes-viajes.jpg 374w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114241/historia-de-los-grandes-viajes-201x300.jpg 201w" sizes="auto, (max-width: 374px) 100vw, 374px" /></figure>



<p>Es decir, gracias al Maestro Julio Verne, escritor de cabecera de toda la vida, pude tener una doble alegría, además de lo que ha representado corroborar la presencia de nuestro país en la obra de uno de los escritores más queridos en el mundo. Para finalizar, dejo una cita de otra obra de divulgación histórica de Julio Verne,&nbsp;<em>Historia de los Grandes Viajes y los Grandes Viajeros</em>&nbsp;(1878):</p>



<p>“Américo Vespucio, es sobre todo célebre porque el Nuevo Mundo recibió su nombre, aunque con justicia debería llamarse Colombia. Pero no fue culpa suya, ni le alcanza responsabilidad. Durante largo tiempo, y sin razón se le acusó de imprudencia, de superchería y de embuste, pretendiendo que había querido obscurecer la gloria de Cristóbal Colón y atribuirse el honor de un descubrimiento que no le pertenecía. No hay nada de eso. Vespucio era amado y estimado por Colón y sus contemporáneos, y nada en sus escritos apoya esa imputación calumniosa.”</p>



<p>En cuanto al nombre de Julio Verne seguirá escuchándose con el correr de los años y seguirán conmemorándose sus fechas de nacimiento y muerte, con el permanente reconocimiento a un hombre, quien gracias a sus historias, ha sido un gran compañero de viaje…viajes…viajes extraordinarios.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social </p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="895" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114516/Felix_Nadar_1820-1910_portraits_Jules_Verne.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114516/Felix_Nadar_1820-1910_portraits_Jules_Verne.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114516/Felix_Nadar_1820-1910_portraits_Jules_Verne-215x300.jpg 215w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Tue, 01 Apr 2025 17:20:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[JULIO VERNE Y SUS VIAJES EXTRAORDINARIOS A COLOMBIA.]]></media:description>
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        <title>Si hay verdades, habrá futuro</title>
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        <description><![CDATA[<p>Transcurridos ya dos años de la presentación oficial del Informe Final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición, bajo el título: “Hay futuro, si hay Verdad”, es forzoso y muy penoso concluir que todavía no tenemos futuro y menos Verdad. Quizá hubiera sido más afortunado titularlo: “Si [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Transcurridos ya dos años de la presentación oficial del Informe Final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición, bajo el título: “Hay futuro, si hay Verdad”, es forzoso y muy penoso concluir que todavía no tenemos futuro y menos Verdad. Quizá hubiera sido más afortunado titularlo: “Si hay verdades, habrá futuro”, o mejor, “Si hay verdades, forjaremos futuro”.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Sin Verdades, no hay presente y menos futuro</h3>



<p>Sin duda, en gran parte los colombianos no podemos convivir y mucho menos poner fin a la repetición de esta vorágine que nos desangra &#8211;al menos desde hace más de medio siglo&#8211; debido a la obstinación que tienen todos los actores armados en imponernos su propia Verdad y negar de plano las otras verdades de sus contradictores, adversarios o enemigos. </p>



<p>Empezando por los protagonistas y responsables institucionales que siempre apelan a una supuesta violencia legítima para defender la “democracia”, aunque ello implique decapitarla, como aconteció con la cúpula del poder judicial y la reducción a escombros del Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre 1985. Es más, a semejante “exitosa operación de rescate” se le llama “retoma del Palacio de Justicia”. Una mentira todavía mayor que el desvarío del M-19 de pretender juzgar allí al presidente Belisario por traición al acuerdo de paz. Ambas partes, en lugar de respetar la renombrada separación de las ramas del poder público, hicieron todo lo contrario. Comenzando por el Ejecutivo de entonces que cercenó de tajo la máxima expresión de la rama judicial y el mismo Estado de derecho, convirtiéndolo en un Estado deshecho. Y todo ello, para “mantener la democracia, maestro”, según la valerosa y mentirosa respuesta del coronel Alfonso Plazas Vega. Pero todavía tenemos peores y más mortales mentiras oficiales. </p>



<p>Hasta hace pocos años, en virtud de la Directiva 29 del 20052, firmada por el entonces ministro de defensa Camilo Ospina, el presidente Uribe en nombre de la “seguridad democrática” promovió miles de ejecuciones extrajudiciales, mal llamados “falsos positivos”, sin percatarse a tiempo, según su propia versión al padre Francisco De Roux, presidente de la Comisión de la Verdad. Comisión cuya legalidad y legitimidad nunca ha reconocido el expresidente Uribe, pese a los miles de verdades que contiene su Informe Final, verificadas fácticamente. No la reconoce para defender su “Verdad” que, al ser hoy revelada ante la JEP por victimarios y miembros de la fuerza pública, todavía el expresidente es incapaz de reconocer como una realidad y verdad inocultable: la existencia de este degradado conflicto armado interno. Todo ello, para justificar su lucha contra el terrorismo de “la Far”, repitiendo así a escala nacional la hecatombe del Palacio de Justicia. Es indiscutible que esa Verdad de la “seguridad democrática” terminó demostrando, sin él pretenderlo, otra verdad, consignada en el punto 33 de su Manifiesto Democrático. Una verdad escrita por el entonces candidato presidencial Álvaro Uribe Vélez. Según esa verdad “hoy violencia política y terrorismo son idénticos. Cualquier acto de violencia por razones políticas o ideológicas es terrorismo. </p>



<p>También es terrorismo la defensa violenta del orden estatal” ¡Qué terrible ironía! El Estado de la “seguridad democrática”, aquel que le devolvió “la tranquilidad a todos los colombianos y les permitió volver a sus fincas y viajar por todas las carreteras”, fue un Estado Terrorista, según lo afirmado en el punto 33 del Manifiesto Democrático por el mismo candidato Álvaro Uribe Vélez, punto que cumplió al pie de la letra siendo presidente de la República. Una paradoja semejante la está viviendo el presidente Petro, pero en sentido contrario, con su prometida política de Paz Total, cada vez más próxima a una guerra total en varios departamentos. En parte, ello se debe a que las guerrillas, el Clan del Golfo y cuanto grupo criminal desafíe al Estado y se ensañe contra la población civil, se parapeta tras la verdad brutal de la violencia, la extorsión y el crimen para obtener favorabilidad política, beneficios judiciales y hasta impunidad. </p>



<p>Lo anterior ha sido una constante histórica desde el nacimiento de la República, pero se convirtió en una estrategia exitosa con el narcoterrorismo de Pablo Escobar, pues incluso logró coronar la prohibición de la extradición de colombianos por nacimiento en el ya derogado artículo 35 de la Constitución. Claro, todo ello, bajo otra verdad oficial y eufemística, llamada “política de sometimiento a la justicia” del expresidente César Gaviria, pronunciada en un marco solemne, la proclamación de la Constitución de 1991 con su: “Bienvenidos al futuro. Un futuro que todavía no nos llega, igual que el anunciado por la Comisión de la Verdad en su informe final, simplemente porque no somos capaces de decirnos verdades vitales. Para no continuar repitiendo las atroces realidades de este conflicto que la Comisión nos ha revelado en más de diez mil páginas, nos toca empezar por dejar de decirnos grandiosas y solemnes mentiras, como las contenidas en nuestra querida Constitución: Estado Social de Derecho, Democracia Participativa, prohibición de la pena de muerte, Paz, Salud, Vivienda digna, tan hermosamente condensadas en su preámbulo:</p>



<p>“EL PUEBLO DE COLOMBIA en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana decreta, sanciona y promulga la siguiente CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA”.</p>



<p>Las anteriores no dejan de ser mentiras y promesas solemnemente incumplidas porque nadie se atreva a negarlas y todos juremos creer en ellas, comenzando por los gobernantes que deberían ser los primeros en cumplirlas, pero no lo hacen. Pero tampoco son verdades porque simplemente la realidad de la vida política, social, económica y cultural las niega y desconoce todos los días. Al respecto, un catalán canta: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. En otras palabras, solo tendremos presente y futuro si mediante nuestro comportamiento ciudadano las convertimos en verdades reales y no solo nominales en la Constitución. </p>



<p>Pero, además, si desde el Estado los gobernantes de turno no las utilizan como coartadas para favorecer intereses personales, partidistas, empresariales y hasta criminales, invocando para ello la misma Constitución y otras tantas fantasmagorías como la “Democracia”, “la seguridad democrática” y hasta un mítico y revolucionario constituyente primario”, que cambiará la historia. Por eso García Márquez es nuestro mayor fabulador nacional y también el más lúcido revelador de verdades. En su “Proclama por un País al alcance de los niños”4 desvela todas nuestras imposturas y nos deja desnudos: “Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan. </p>



<p>Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, hecha más para esconder que para clarificar, en la cual se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos. Pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita…</p>



<p>Pues somos dos países a la vez: uno en el papel y otro en la realidad”. No tenemos, pues, otra opción que dejar de vivir en medio de tantas mentiras políticas, históricas y constitucionales si en verdad queremos salir del laberinto de violencias en que estamos extraviados y no continuar siendo la estirpe desgraciada de “Cien años de soledad”.</p>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101795</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Jun 2024 19:27:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si hay verdades, habrá futuro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Periodismo camandulero</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/periodismo-camandulero/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿De parte de quién está el periodismo: de los dioses, los adivinos o los ciudadanos? ¿Está bien o está mal convertir a la prensa en un vehículo de la fe y la superchería?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Había una vez una revista cuyas periodistas se turnaban para escribir el horóscopo semanal. Si uno pasaba por sus escritorios le invitaban a sentarse para contribuir con la <em>cháchara</em>, siempre con la sana intención de augurarles cosas buenas a los destinatarios del zodiaco. Aquello me enseñó que en lo más íntimo de su ser, en todo reportero hay un escritor de ficción en potencia. ¿O quizás un brujo?</p>



<p><em>“Incluso, por mucho tiempo <em>el horóscopo l</em>o hizo la secretaria, ella decía que usaba las runas chinas”,</em> me confirma una colega que &#8220;hizo predicciones&#8221; bajo seudónimo. En una ocasión un señor llamó a la ya desaparecida revista, muy preocupado por lo que ella “vaticinó”. <em>“El horóscopo decía que podría tener problemas económicos y él manejaba la parte financiera de una empresa, lo tranquilicé diciéndole que el Tarot  era una advertencia, no una condena, que tomara precauciones, que revisara lo que firmara o pidiera vacaciones; nunca supe qué pasó, solo espero que mi consejo le haya servido”</em>, recuerda divertida Marianela, a quien de cariño le decíamos <em>Casandra</em>.</p>



<p>En aquella época, años 90, los pronósticos no se salían del horóscopo, ese era su hábitat natural, cosa que no ocurre hoy día en que la superchería se ha tomado los titulares de prensa, como si el Medioevo estuviera de regreso con un fanatismo desbocado en lo religioso y en lo esotérico.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fdfe6a3fd5c43c065c0d0e717d0bd032"><em><strong>“Astrología: prepárese para la conjunción de la luna con Saturno y aproveche su intensa energía”</strong>, </em>titula Caracol Radio.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5b8d26daf2ce4c1119e9333e13bdbfe7"><em><strong>“¿Cuáles son los santos que hacen más milagros?”,</strong></em> titula Semana.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e918e878bdc2ad12cb777ae4dc72da46"><strong>“Preocupante predicción de Nostradamus sobre el rey Carlos de Inglaterra”</strong>, titula El Tiempo.</p>



<p>Aclaremos algo: <em>Nostradamus</em> murió en 1.566 pero ya desde entonces conocía el destino que le aguardaba al rey de Inglaterra&#8230; casi 500 años después. Mejor dicho, el boticario francés y supuesto adivino&#8230; ¡<em>chivió</em> a los de El Tiempo!  No tengo claro lo “preocupante” de esa ¿noticia? Interesante saber si <em>Nostradamus</em> vaticinó algo sobre el futuro del periodismo de hoy.</p>



<p>Hipersensibles y ansiosos como estamos, se entiende que la humanidad ande asustada, buscando sosiego en ángeles, arcángeles, cartas astrales, rezos, hierbas o aguas benditas… pero ciertamente la prensa, que se precia de ser el cuarto poder, no es el lugar indicado para tanta camandulería. A veces se siente uno leyendo <em>El Espacio</em>. </p>



<p>¿Estamos cayendo en el ridículo por ese afán de conseguir <em>likes</em> con avemarías ajenas? Muy raro entonces que ningún magnate se haya interesado por comprar <em><a href="https://elcatolicismo.com.co/">El Catolicismo</a></em><strong>,</strong> más antiguo que cualquiera de los diarios actuales, fundado en 1849, aunque desde 2001 circula ya no impreso, sino en línea.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-43377a40525edfb03ced2911261b901f"><em><strong>“El poderoso salmo de la Biblia para sanar enfermedades; así debe rezarlo”, </strong></em>titula Semana.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bb1296877dc4a7cb8b21263c8581d816"><em><strong>“Esta es la poderosa oración que lo ayudará a perder el miedo en situaciones difíciles”,</strong></em> titula Caracol Radio.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c073b591f64feb7b133344e708310cb"><strong>“Poderosa oración para eliminar las deudas”,</strong> titula El Tiempo.</p>



<p>Hermanos: Lo único que en verdad hará que las deudas desaparezcan es que don Luis Carlos –dueño de El Tiempo y de los bancos del Grupo Aval- perdone a sus deudores, o que <em>Dios</em> ablande su corazón para que rebaje los intereses. Francamente, no me imagino al director del periódico, Andrés Mompotes, camándula en mano, dictando esos “titulares” celestiales… pero vaya uno a saber.  <em>De todo hay en la Viña del Señor</em>… del señor Sarmiento Angulo me refiero.</p>



<p>Conocí a una vecina camandulera que, ¡feliz!, asesoraría este “nuevo periodismo parroquiano” y sin cobrar un peso, porque para rezandera ella; al verla me recuerda a la solterona tía <em>Dolores Olmedo</em>, (siempre vestida de negro dándose golpes de pecho), el maravilloso personaje de Consuelo Luzardo en <em>“Los cuervos”,</em> la novela colombiana de finales de los años 80.</p>



<p>¿Llegará el día en que las salas de redacción se llenen de sotanas, incienso o gitanos que leen la mano? Cual <em><u>Nostradamus </u></em>criollo, el empresario Gabriel Gilinski, dueño de <em>Semana</em>, hizo una predicción en entrevista para Blu Radio: <em>“Los medios se están transformando. Ustedes se acordarán de mí. En cinco años o diez años las emisoras se venderán a pastores y a políticos”.</em></p>



<p>¡Madre mía!</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>“Los medios se están transformando. Ustedes se acordarán de mí. En cinco años o diez años las emisoras se venderán a pastores y a políticos”</em>: Gabriel Gilinski.</p></blockquote></figure>
</blockquote>



<p>Va siendo hora de prenderle una vela a San Francisco de Sales, dizque el s<em>anto de los periodistas, los escritores católicos y los medios de comunicación</em>, para que nada de lo anterior ocurra. Yo creía superada esa época en que videntes y charlatanes tenían espacio radial propio. ¿Les dice algo el nombre de Regina 11? Sobre ella el periodista Sinar Alvarado escribió una estupenda crónica para la revista mexicana <a href="https://gatopardo.com/reportajes/milagros-rentables/">Gatopardo</a><strong>.</strong> Me parece estar viendo a mi abuela en aquel <em>templo </em>de la zona industrial bogotana llamándola fervorosamente, como los demás, <em>“Mamá Regina”</em>, aunque varios años después mi viejita se alejó porque conoció <em>“la Palabra de Dios” </em>y allí le dijeron que <em>el Señor aborrece la brujería</em>; entonces, obediente, se dedicó a llevarle el diezmo al pastor para asegurar su cupo en el cielo.</p>



<p><em>“Las presiones de la iglesia hicieron que el presidente Alfonso López Michelsen ordenara la suspensión del programa radial `El campo magnético de Regina 11`, con el argumento de que estaba involucrada en la brujería. Además, se les prohibió a los medios divulgar mensajes relacionados con ella”,</em> dice el escritor vallenato.</p>



<p>A esta camada de fabuladores con <em>súper poderes</em> perteneció el <a href="https://www.eltiempo.com/bogota/quien-era-el-indio-amazonico-que-prometia-salud-dinero-y-amor-627219">indio amazónico</a><strong>,</strong> que ni era indio ni era amazónico, pues nació pobre y campesino en San Vicente de Chucurí (Santander) y murió en Los Ángeles a la edad de 84 años, dizque rico, con la plata debajo del colchón y diabético, como lo conté en una crónica de 2023.</p>



<p>Si el Estado se ocupara de las necesidades de los pobres, los pobres no tendrían que acudir con engatusadores. Cuando los gobiernos se desentienden de lo social, se abre un boquete para toda clase de estafas, porque lo mismo que pasa con las religiones, los desesperados siempre esperan el milagrito y en esa ilusión invierten sus <em>chichiguas</em>. En Sudáfrica, por ejemplo, roban a la gente por medio de la IA (inteligencia artificial) y <a href="https://elpais.com/planeta-futuro/2024-05-13/ia-y-falsos-chamanes-para-imitar-la-voz-de-la-abuela-muerta-y-estafar-a-sudafricanos-desesperados.html">falsos chamanes</a> que prometen contactar seres queridos en el más allá.</p>



<p>Si los medios no entienden eso, estarán alentando el regreso de un negocio que se lucra con la ignorancia de la gente. ¿Es mucho pedirle a la prensa que contribuya con la formación de una sociedad más reflexiva y menos atrofiada por la banalidad? Por ahí escuché que en estos tiempos la gente no quiere pensar, que todo lo quiere masticado. Me niego a creer que sea cierto. </p>



<p>Dicen que cuando el Papa Pío XI canonizó a San Francisco de Sales, el santo francés, instó a la prensa a ser rigurosa y moderada, cosa que no pasa hoy… ¡y con lo devota que es!</p>



<p>¿Tan rápido olvidamos lo que enseñó el maestro <a href="https://www.elcatolicismo.com.co/iglesia-hoy/bogota/javier-dario-restrepo-qepd">Javier Darío Restrepo</a>? Aunque ya no está entre nosotros (falleció en 2019), sigue siendo un faro de la ética periodística y las buenas prácticas en el oficio, del mismo modo que, como pocos, fue un católico ejemplar: abandonó su vocación religiosa para entregarse al periodismo desde el mismo seminario de Manizales donde soñó con el sacerdocio. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1f461fe1e0395158080f734e66fb54f1"><strong><em>“La oración a San Cristóbal para que un viaje salga bien</em>”</strong>, titula Semana.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-89c88989ee6960c38fe1960d246589b2"><strong><em>“¿Cuál es el arcángel del dinero y la prosperidad? Le enseñamos a invocarlo”,</em> </strong>titula Caracol Radio.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-72a9214cafac4dcba28250d93303d136"><em><strong>“El pecado que Dios no perdona”,</strong></em> titula El Tiempo.</p>



<p>Hui del reino católico cuando hacía el cursillo para la Primera Comunión, sentí que no era lugar para mí; me aburrían el catecismo y las misas repetidas cada domingo, por lo que cogí camino hacia la biblioteca pública. Era apenas un <em>mocoso </em>para entender sobre espiritualidad. Tampoco vi a nadie cuando mis tíos me tomaban por las sienes y me preguntaban si quería ver a Dios antes de levantarme con las dos manos. Era más divertido que aprenderse los sacramentos o los pecados veniales. </p>



<p>Sin embargo, sigo creyendo que del seno católico han salido personajes valiosos y valientes, auténticos pensadores como los padres Francisco De Roux, Javier Giraldo y Alfonso Llano o el mismísimo Camilo Torres, el primer sacerdote guerrillero, cofundador de la facultad de Sociología de la Universidad Nacional, la primera en América Latina.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Ciertos medios se equivocan al asumir que en el país del Sagrado Corazón todos somos católicos.</p></blockquote></figure>



<p>No obstante, hay que recordar que desde la Constitución del 91 Colombia es un Estado laico. <em>“Lo cual impide imponer medidas legislativas u otras reglas del ordenamiento jurídico, que prevean tratamientos más favorables o perjudiciales a un credo particular, basadas en el hecho exclusivo de la práctica o rechazo a ese culto religioso”,</em> según una Sentencia del <a href="https://www.consejodeestado.gov.co/documentos/boletines/212/15001-23-31-000-2010-00991-01.pdf">Consejo de Estado.</a></p>



<p>Por lo tanto, ciertos medios se equivocan al asumir que en el país del Sagrado Corazón todos somos católicos. No: también hay budistas, protestantes, mormones, judíos, agnósticos y un creciente número de ateos&#8230;. ah, y las señoras pulcramente vestidas que vienen de vez en cuando de parte de Jehová. </p>



<p>No creo que sea correcto convertir el periodismo en vehículo de la fe, cualquiera que ella sea, y mucho menos en una especie de bola de cristal que interpreta el futuro por medio de titulares y hasta supuestos viajeros del tiempo, que si bien divierten a los escépticos y llenan de ilusión a los creyentes, socavan la credibilidad del periodismo y defraudan a quienes pagamos por noticias-noticias. Elevo plegarias para que mi periódico, <strong>El Espectador</strong>, jamás caiga en eso.</p>



<p>Si los medios se empecinan en seguir tan rezanderos podrían ponerles escapularios a los reporteros para identificarlos. O a lo mejor, después de todo, lo que este país y las salas de redacción necesitan es una limpieza profunda con el baño de las siete hierbas amargas… Amén. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100705</guid>
        <pubDate>Mon, 13 May 2024 00:33:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Periodismo camandulero]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Siempre he pensado que el periodismo es un instrumento para hacer política.”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/siempre-he-pensado-que-el-periodismo-es-un-instrumento-para-hacer-politica/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Siempre he pensado que el periodismo es un instrumento para hacer política.”</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Antonio Caballero fue uno de los periodistas más influyentes de su generación en Colombia, fue un mordaz crítico político y un hombre consultado muchas veces por el poder, en esta conversación de 2018 que fue probablemente su última entrevista y que no había sido publicada hasta ahora, habla de su vida en la política, de Colombia, de su oficio como escritor y periodista y de personajes del país como Gustavo Petro,  Juan Manuel Santos o Álvaro Uribe.</p>



<p><strong>DA: Antes de las cosas de que vamos a hablar, esta este libro que escribiste que me parece muy interesante, se titula Historia de Colombia y sus oligarquías, pues comenzar contándonos cómo es eso de las oligarquías, ¿Por qué este tema?</strong></p>



<p><strong>AC:</strong> Los países siempre han sido gobernados por oligarquías, lo que pasó es que en Colombia se habla siempre de la oligarquía y eso me parece que es una equivocación, porque no ha sido en Colombia una única oligarquía, pero distintas oligarquías sucesivas. Evidentemente se han renovado más o menos por cooptación, pero también por guerras y por matanzas, y de todas maneras la historia de Colombia ha sido contada siempre evidentemente por las oligarquías, es decir por quienes mandan, por quienes controlan el país, por quienes tienen el gobierno y el poder económico. Y me parece que valía la pena contarla señalando también que son ellos los que lo manejan.</p>



<p><strong>P: ¿Es un proyecto de hace años?</strong></p>



<p>R: Yo tenía este desde que estaba en el colegio, en cuarto, quinto, sexto de bachillerato me llamaba mucho la atención que cada vez se empezaban a enseñar de nuevo la historia de Colombia desde la conquista y parábamos en la patria en primero, en segundo en tercero en cuarto. Y entonces cuando estaba como en sexto tal vez desee hacer una historia de Colombia, también con dibujos como esta, pero mucho más exclusivamente con dibujos o prácticamente solamente de dibujos y textos muy breves. Empecé a publicar en la revista Cromos en los años sesenta. Pero no hice sino unos quince o veinte episodios, entonces yo tenía esas ganas desde mi adolescencia. Entonces hace un par de años le propuse la idea a Consuelo Gaitán, la directora de la biblioteca nacional y le pareció muy buena idea para hacerlo en internet. Esto lo hice publicando mensualmente capítulos en internet a través de la biblioteca nacional. Y eso dure más o menos año y medio haciéndolo, son trece capítulos. Al principio un capítulo por mes, después me empezó a costar demasiado trabajo y eran cada dos meses, tal vez haciéndolos y termine hace seis meses.</p>



<p><strong>P: Que le llamo la atención o que descubrió, obviamente porque si es un proyecto desde su infancia, su juventud, pues es un proyecto de hace bastantes años, pero después ya ha terminado, ¿Qué descubrió? ¿Qué puede contar que haya descubierto en esas oligarquías?</strong></p>



<p>R: Descubrí por ejemplo que, digamos sobre etapas que yo conocía bastante mal, fundamentalmente la colonia y los primeros cincuenta o sesenta años de la república después de la independencia. Descubrí que en tiempos de la colonia la iglesia fue mucho menos dañina de lo que yo había creído siempre que había sido. La iglesia en Colombia siempre ha habido digamos dos iglesias enfrentadas un poco desde mucho antes de que existiera la teología de la liberación Desde el siglo XVI, desde la conquista en Colombia existía todo un sector de la iglesia enemigo de las oligarquías justamente, enemigo de las autoridades locales, sobre todo, no necesariamente la corona Española. Y eso ha existido siempre desde el siglo XVI hasta los obispos que hoy denuncian las matanzas en redes sociales. Y eso me llamo la atención yo pensaba que la iglesia había sido homogéneamente y constantemente dañina y ultra reaccionará.</p>



<p><strong>P: Claro, eso se ve por ejemplo en el CINEP, en gente como Francisco De Roux…</strong></p>



<p>R: Pero eso yo creía que era un fenómeno reciente, y resulta que no, viene desde el siglo XVI.</p>



<p><strong>P: Camilo Torres también fue parte de esa …</strong></p>



<p>R: Hace cincuenta años, eso ya es posterior al Concilio Vaticano Segundo y a la teología de la liberación. Camilo Torres es un autor de la teología de la liberación. A mí me llamo la atención y le digo sobre todo en la época de la colonia, cuando la iglesia era realmente protectora de los indios frente a los abusos de los encomenderos de las autoridades Coloniales. Pero fundamentalmente a los abusos de los locales, es decir de los que eran las oligarquías en ese momento, los grandes latifundistas y las autoridades.</p>



<p><strong>P: Este libro, como usted mismo dice es una crítica al concepto oligarquía como un lugar fijo sino como usted trata de mostrar oligarquías. Pero es también auto critico en un punto quiero decir, evidentemente Ud tiene apellidos muy fuertes en la historia reciente de Colombia.</strong></p>



<p>R: Las oligarquías son una clase digamos … es el gobierno de unos pocos, es decir son los que gobiernan o los que tienen el poder económico. Yo no he tenido nunca poder económico. Que haya tenido tíos y abuelos y bisabuelos que hayan gobernado y han tenido poder económico es otra cosa, pero a mí no me ha tocado, eso no he podido lograrlo, no lo vivo desde adentro si es eso usted lo que pregunta. Entonces para mí es lo bastante tan desde afuera criticar a Gonzalo Jiménez como criticar a mis parientes Holguín que fueron presidentes hace 100 años …</p>



<p><strong>P: Siente igual distancia digamos</strong></p>



<p>R: Si claro … Pues no veo que tenga ninguna responsabilidad …</p>



<p><strong>P: Sin embargo, es importante los narradores. Colombia siempre tenía una historia de narradores conectados a los políticos y de cierta clase.</strong></p>



<p>R: Claro, inevitablemente porque es que de todas maneras la educación en Colombia es una cosa muy reciente, la educación ha sido un privilegio. Entonces, las personas que pueden leer y escribir han sido siempre una pequeña minoría. Cosa que ha cambiado bastante en los últimos treinta o cuarenta años, o incluso hasta la época en que yo me eduque, los educados en Colombia no éramos muchos, éramos una minoría y naturalmente … soy blanco soy educado nunca ha tenido hambre entonces mi visión de la historia naturalmente es una visión … todo el mundo tiene una visión propia pero ya le digo no me siento responsable de ninguna de las oligarquías que ha tenido este país.</p>



<p><strong>P: Pero el tema lo atrae y el tema también define atracción …</strong></p>



<p>R: Es que me parece, como lo decía al principio, las oligarquías son quienes gobiernan cualquiera que sea el país cualquiera que sea la época. Puede hablar de las oligarquías en tiempos del imperio romano, tanto que la palabra es inventada por Aristóteles. …</p>



<p><strong>P: Quiero ir atrás un poco, a sus 23 años, se encuentra usted en Paris en mayo del 68 y celebramos hoy el 2018… ¿Cómo era eso? ¿Cómo era ser un joven latinoamericano en Paris a los 23?</strong></p>



<p>R: Pues yo era estudiante en Paris, estudiaba en el instituto de ciencias políticas, Sciences Po y una cosa que me llamo la atención es que Sciences Po era un instituto universitario bastante de derechas y encuentro en mayo se convirtió homogéneamente de izquierdas, de una manera que me pareció inverosímilmente servil frente a los grupúsculos de izquierdistas que en ese momento dominaron el mundo estudiantil en Francia. Es decir, los salones de clase, los anfiteatros de Sciences Po tenían nombres de altos funcionarios decimonónicos de Francia, de pronto se cambiaron por Che Guevara, y me pareció absolutamente grotesco. Pero en general lo que fue mayo 68 en Francia fue un festival, una fiesta estupenda, pero una farsa realmente. Eso nunca fue una revolución y aunque pretendía hacerlo naturalmente, pero lo que fue, fue un carnaval.</p>



<p><strong>P: ¿Por qué farsa?</strong></p>



<p>R: Porque … Digamos el hecho de que fue una farsa se muestra en que no hubo ningún muerto. Era una rebelión de los hijos de la burguesía contra sus padres, no era una rebelión social ni muchísimo menos, no participaban los obreros. Digamos Cohn Bendit que fue uno de los estudiantes líderes de la revolución insultaba a los comunistas porque no llevaban a los obreros a la revolución. Naturalmente los comunistas no estaban interesados en esa revolución de hijos de papa. Y eso era lo que a mí me pareció muy divertido. Yo participaba en las marchas y las manifestaciones hasta el momento en que llegaba la policía y en ese momento me retiraba, yo no iba a pelear con los policías, no matar porque ya le digo la policía en ese momento no mataba a nadie, pero era muy brutal como ha sido siempre la policía francesa. Pero eso se volvió serio cuando entraron los trabajadores de Francia, pero en este momento los trabajadores y los sindicatos negociaron la huelga general con el gobierno a cambio de ventajas sindicales, cosa que indigno a los grupúsculos ultraizquierdistas de los estudiantes que querían hacer la revolución cultural en la manera de China. Eso estaba dividido entre Prochinos, Trotskistos como lo esta siempre también en la izquierda en Colombia. Y en ese momento en Francia yo creo que fue cuando se inventaron todas esas subdivisiones. Era mucho mas serio lo que estaba pasando en Alemania en ese momento entre los estudiantes alemanes. Es que Francia con esa concepción de la gran revolución francesa por supuesto, las revoluciones francesas han sido más farsas de teatro, me parece a mí.</p>



<p><strong>P: Esta idea del 68 como farsa, realmente es muy distintiva la narrativa oficial …</strong></p>



<p>R: … Que es heroica. Y eso de verdad, ya le digo muy divertido porque parís estaba paralizado, no había tráfico, no había transporte público, la gente andaba por la calle … Llevaba años viviendo en Paris y por primera vez vi que los franceses se hablaban los unos a los otros en la calle, por ejemplo, eso no había sucedido nunca, probablemente desde los tiempos de Vercingetorix y Julio Caesar… Era muy interesante y divertido, pero no era serio, nunca me pareció serio desde el primer momento, no solo a mi sino a mucha gente.</p>



<p><strong>P: Cuando vuelve a Colombia de una manera más fuerte, venía cada cierto tiempo?</strong></p>



<p>R: No yo pasé mucho tiempo sin venir, no tenia con que venir, a pesar de que usted considere … Muchos años, casi diez años en Francia sin venir a Colombia. Me fui a España y luego vine para Colombia, justamente cuando se fundó Alternativa, en 1974, seis años después de la revolución de mayo en Paris. Y vine para eso, para la revista Alternativa y me quedé unos cuantos años, los años que duro Alternativa.</p>



<p><strong>P: Quien invito alternativa, a García Márquez, ¿Enrique Santos …?</strong></p>



<p>R:&nbsp; Enrique Santos y García Márquez, los dos.</p>



<p><strong>P: Ya lo conocían, conocían su trabajo, ¿lo que estaba haciendo?</strong></p>



<p>R: Si, con Enrique nos conocíamos desde la adolescencia digamos, y con García Márquez lo conocía desde hace varios años.</p>



<p><strong>P: ¿Lo conoció en Europa?</strong></p>



<p>R: Si.</p>



<p><strong>P: ¿Y cómo fue ese encuentro con García Márquez, cómo se conocieron?</strong></p>



<p>R: No recuerdo exactamente, alguien nos presentó en la calle en Paris, y en ese momento García Márquez ya era un escritor famoso ya había publicado Cien años de Soledad, no era todavía el premio Nobel y el ídolo de los colombianos (risas), pero era un escritor importante yo lo había leído y nos hicimos amigos.</p>



<p><strong>P: Vuelve Colombia, deciden fundar Alternativa, y lo llaman a usted, pero todo era con cartas …</strong></p>



<p>R: Si con cartas o el teléfono, pero el teléfono era muy caro en esa época.</p>



<p><strong>P: ¿Y esas cartas las preserva todavía?</strong></p>



<p>R: No, yo nunca he guardado cartas, ni pensado en la posteridad. Yo trabajaba en revistas, en periódicos de artistas, en Inglaterra, en Francia, en España y entonces como ellos estaban fundando una revista y no tenían experiencia en eso pues Enrique Santos tenía experiencia de periódico, pero yo que había participado en la fundación de una revista en España que se llamaba Cambio 16, que fue la primera revista antifranquista que apareció, en vida todavía de Franco, intentando hacer lo que se podía, es decir la época cuando el Franquismo ya estaba debilitado y se empezó a poder hacer algo así, claro. Pero la España de los años setenta, de los últimos anos de Franco era una España muy avanzada digamos, y muy civilizada entre otras a causa de que se había vuelto en un polo de atracción del turismo de toda Europa, y los millones de turistas que entraban en España habían transformado mucho la sociedad española. Digamos para poner un ejemplo importante, le habían quitado el inmenso poder a la iglesia católica que en los primeros años del Franquismo era realmente el gobierno español bajo los primeros años de Franco, mitad ejercito mitad iglesia, los últimos años tanto la iglesia como el ejercito habían perdido muchísimo poder y muchísimo prestigio.</p>



<p><strong>P: ¿En Londres trabajó con la BBC, el Economist también?</strong></p>



<p>R: Si, pero en una revista español, el Economist para América Latina, y luego con la BBC también para América Latina, en español.</p>



<p><strong>P: Cambio 16 y Alternativa me hacen pensar en ese periodismo un poco izquierdo, en un periodismo critico … ¿Que pensaba usted de ese periodismo en esa época, para meterse en proyectos así?</strong></p>



<p>R:  Pues, a mí siempre me aparecía y me sigue pareciendo que el periodismo es un instrumento para hacer política. Por supuesto que se trata de informar, pero es que la información es política siempre y la información, la manera de transmitir la información y la opinión sobre la información son actividades políticas. Yo creo que toda la prensa es política, inevitablemente, y me parece muy bien. Tanto lo que fue Cambio 16 en España como después lo que fue Alternativa en Colombia, sin que Cambio 16 pretendía ser representativo de la pura izquierda como lo fue Alternativa después, pero eran órganos de periodismo de combate, para combatir statu quo, para combatir el gobierno franquista. Y después en Colombia Alternativa era una cosa dirigida contra el frente nacional de nuestros partidos liberal conservador y que pretendían no representar la idea única de un partido, como existían varias publicaciones en Colombia del partido comunista de algunos grupos trotskistas de los maoístas, que tenían cada cual su revista o su periódico sectario y cerrado. Alternativa pretendía ser completamente abierta a todo lo que fuera izquierda democrática digamos inclusive a las guerrillas que eran fundamentalmente ELN y las FARC y los comienzos del M – 19.</p>



<p><strong>P: ¿El M – 19 era muy cercano también, mucha gente que hace parte del M -19 escribió también en Alternativa, como era eso? ¿Sabían ustedes que eran militantes?</strong></p>



<p>R: Más o menos si, los sabíamos. Es decir, nosotros teníamos relaciones con todos los grupos armados. Nosotros nos veíamos … Era más difícil que las FARC aceptaran que nosotros tuviéramos relaciones con ELN y viceversa, o que tuviéramos relaciones con M – 19 a que lo aceptara que se el ejército.</p>



<p><strong>P: ¿Para el ejército era un hecho y un problema su ideología de izquierda?</strong></p>



<p>R: Absolutamente nosotros éramos subversivos, sobre todo en la segunda época de Alternativa cuando empezó el gobierno de Turbay y el estatuto de seguridad. Pero si, de todas maneras, para el ejercito nosotros éramos el enemigo. Pero para los grupos de la izquierda también, tanto los armados como los desarmados. Los grupos de la izquierda siempre trataron de cooptar Alternativa y también trataban de infiltrarnos clandestinamente. Nosotros sabíamos de personas que eran de los grupos, pero también había infiltrados subterráneos de que no sabíamos. La izquierda colombiana ha sido siempre una olla de grillos.</p>



<p><strong>P: Y, volviendo a su último libro, también hay ciertos patrones de comportamiento clasista entre los líderes de izquierda en Colombia, ¿lo ve usted? Yo tenía una experiencia visitando y hablando con muchas personas de las FARC, y lo que me encuentro es que es muy piramidal. Absolutamente piramidal, los comandantes viven de una manera y los de bases viven de otra manera…</strong></p>



<p>R: Digamos, en las FARC es absolutamente natural, se trata de una ejercito es una organización jerárquica y disciplinada, hay los jefes, los subjefes y los soldados. Pero además en cualquier grupo que venga de organizaciones como lo fueron originalmente el partido bolchevique de Lenin es que existe esa organización piramidal como usted dice, los llaman el centralismo democrático. Es que manda el jefe sobre el grupo de los jefes que es el politburó digamos así, que mandan sobre el partido, el cual manda a su vez sobre las masas. Eso es así en todos los partidos de izquierda desde Lenin. Anteriormente en el siglo XIX los partidos de izquierda pretendían ser democráticos, antes de que Lenin inventara la expresión centralismo democrático. No había ningún partido de izquierda y entre otras cosas por eso nunca llegaron al poder, justamente por no tener una organización jerárquica y prácticamente militar.</p>



<p><strong>P: ¿Lo ve todavía en los movimientos de izquierda?</strong></p>



<p>R: Si claro, sigue siendo así aquí y en China en Vietnam y en los países capitalistas y en los países que todavía se llaman socialistas.</p>



<p><strong>P: Quiero saltar ahí a preguntarle, ya que estamos hablando de las FARC, como los ve haciendo política, como los ve a ellos, usted pudo ver al M – 19, puede usted ver muchas cosas, narrar, escribir…</strong></p>



<p>R: Los veo haciendo muy torpemente política, pero siempre ha sido así. Es decir, porque ellos fundamentalmente son un grupo militar, saben hacer la guerra y no saben hacer política, entre otras cosas, por eso han sido tan odiados. Digamos el contraste entre como fue recibido el M – 19 cuando dejo las armas y como fueron recibidas ahora las FARC cuando dejan las armas, los unos con simpatía y los otros con gran antipatía. El M-19 dejo las armas y a continuación gana un tercio de los votos para la constituyente. Las FARC dejan las armas a continuación ganan 52 000 votos en todo el país. Eso muestra lo que se han ganado en cincuenta años de guerra, es decir que nunca han hecho política, sino que siempre han visto el aspecto militar de la guerra. Me parece a mi que eso se esta reflejando en como hacen política ahora, al margen de que los están tratando muy mal, se están incumpliendo todos los pactos que se están rompiendo, todas las promesas.</p>



<p><strong>P: ¿Como ha sido la prensa en Colombia en los últimos 20 años, como ha tratado la prensa la guerra, también la paz?</strong></p>



<p>R:  Pues hace treinta o cuarenta años, cuando surge Alternativa mas o menos, la prensa ha negado la existencia de la guerra, era como Uribe hace diez años. La prensa colombiana ha negado la existencia de las guerrillas, hablaba simplemente de grupos de bandoleros. Negaba que hubiera motivos para la subversión política en Colombia, esto era una democracia ejemplo para el mundo. Pero eso cambio, la prensa colombiana hoy es muchísimo más abierta a la realidad, reconoce la existencia de una política exterior a lo que fue el frente nacional liberal conservador, solo eso hace cuarenta años era inimaginable realmente. La prensa ha dejado de ser, por otra parte, partidista, siempre hemos llamado aquí la gran prensa, yo estoy hablando de los pequeños periódicos partidistas de pequeños grupos de la izquierda. Es decir, es una prensa muchísimo mas abierta y mucho más liberal en el sentido real de la palabra no el sentido partidista sino los sentidos de la democracia y de la libertad de lo que había sido nunca. Y naturalmente la prensa, lo que paso es que al mismo tiempo es una prensa que responde cada vez mas a intereses directamente financieros y económicos. Es decir, los tres grandes grupos económicos de Colombia, Sarmiento Angulo Santo Domingo, son los dueños del 80 por ciento  de la prensa colombiana, en radio, en televisión, en prensa escrita.</p>



<p><strong>P: ¿Y ese monopolio económico también lleva monopolio de narrativas?</strong></p>



<p>R: Inevitablemente, claro que sí, pero de todas maneras es perfectamente posible en la prensa colombiana, especialmente en la prensa escrita, llevarle la contraria a los propietarios. En la radio y la televisión, muchísimo menos más difícil, aunque también existe esa posibilidad, que hace unos 30 años sería inimaginable.</p>



<p><strong>P: Imagino que cuando vuelve a Colombia y a participar en un proyecto como Alternativa y hacer lo que usted ha hecho acá de escribir y comprometerse con luchas sociales, hay una visión del país que es deseable. ¿Algo de eso se logró desde que usted volvió hasta ahora, algo de esos deseos de mejorar?</strong></p>



<p>R: Pues, yo también me fui después de Alternativa y volví solo hace unos 15 años. Pero si naturalmente que las cosas han cambiado, la prensa en Colombia ha cambiado por completo. Cosas que yo personalmente nunca he tenido por ejemplo desde la época de Alternativa hasta hoy, habiendo trabajado en periódicos de la gran prensa, es decir en El Espectador fundamentalmente, después en Semana, nunca he tenido el menor problema para decir lo que he querido, sin censura. En Colombia no existe la censura de prensa, existe, y eso es peor, que matan a los periodistas. Eso no es censura, no se puede entender como censura. La censura es cuando se le impide a alguien decir lo que quiere. Si se lo mata por haberlo dicho eso, es otro problema, es un problema gravísimo y intolerable. Pero no es censura, censura ha habido aquí en otras épocas, en Colombia actualmente no existe la censura.</p>



<p><strong>P: Usted cree que, en los periódicos grandes, El Espectador, El tiempo y otros medios, ¿no hay censura en este momento?</strong></p>



<p>R: Yo creo que no.</p>



<p><strong>P: Hay un caso por ejemplo hace unos años Claudia López tenía una columna en El Tiempo y se la sacaron y la retiraron el día que publicó una columna contra El Tiempo.</strong></p>



<p>R: Si, pero ese caso es muy difícil, que alguien permita que se publique algo contra uno mismo. Yo creo que lo de Claudia López fue una cosa diciendo que El Tiempo decía mentiras. Me pareció una tontería, me pareció excesivo  su expulsión … Habría que recordar cómo fue exactamente ese caso, pero no me parece que la de Claudia López tampoco fuera censurada.</p>



<p><strong>P: En una columna hace un tiempo en Semana, habló usted de Petro y hizo una especie de perfil, y dentro de las cosas que decía es que Petro le recordaba mucho un personaje de derecha, su manera de ser especialmente. ¿Puede ahondar ahí un poco?</strong></p>



<p>R: Si, es que el temperamento de autoritario, el temperamento de soberbio, mesiánico de Petro me parece que es muy característico de los líderes de la derecha. Para empezar, yo considero que todo el liderazgo absolutista es necesariamente de derecha, así sea en nombre de la izquierda. El liderazgo de Stalin era completamente de derecha, Stalin era un hombre temporalmente de derecha, como lo era Mao Tse Tung, como lo era el comandante Chávez en Venezuela. Y así<strong> Petro me parece que es un jefecillo que podría ser perfectamente fascista o nazi sin el menor problema</strong> porque no es lo que le distingue a el temperamentalmente hablando. No son sus ideas sino su carácter, que es un carácter de jefecillo y los jefecillos son siempre de derecha.</p>



<p><strong>P: O sea que hubiera sido de alguna manera un sorpresivo autócrata y autoritario …</strong></p>



<p>R: Sorpresivo no, yo creo que lo fue clarísimamente autócrata y autoritario cuando fue alcalde de Bogotá. Y por eso mismo escribí que me parecía así, por haberlo conocido como alcalde de Bogotá, no fue que me sacara de la manga mi opinión …</p>



<p><strong>P: ¿Como vió las elecciones en México?</strong></p>



<p>R: Ha venido todo el mundo comparando Petro con López Obrador, me parece que no tiene nada que ver, ni tiene mucho que ver México con Colombia, aunque en este momento, tanto en México como en Colombia el principal poder sean las mafias y el narcotráfico. Pero López Obrador viene originalmente del PRI, el Partido Revolucionario Institucional mexicano, que siempre ha tenido sectores de izquierda y hizo toda clase de actos de izquierda, la nacionalización del petróleo, por ejemplo, después el PRI que también es un partido con sectores de derecha, es una especie de lo que fue el frente nacional colombiano. En cierto que no me gusta comparar los dos, porque son totalmente distintas. Pero tanto la historia de López Obrador como la historia de su partido ahora, Morena, han sido una serie de divisiones y subdivisiones del PRI. Lo único que se parece en López Obrador y Petro es que la prensa colombiana los compara, pero supongo que la prensa mexicana no menciona a Petro como modelo de López Obrador. &nbsp;</p>



<p><strong>P: No, no lo hacen, pero son dos elecciones cercanas, son dos candidatos que le gustan mucho a la gente, que provocan este tipo de reacciones en las plazas públicas. Obviamente en mi opinión Obrador no es tan buen orador, entonces es diferente, pero digamos que provocan este tipo de imagen. Claro no se le hacen unas imágenes más o menos cercanas como también en la izquierda latinoamericana había procesos muy cercanos.&nbsp; Es el famoso socialismo del siglo XXI parece que hubiera tenido varias versiones muy diferentes, Correa, Chávez …</strong></p>



<p>R: Si pues una con petróleo la otra sin petróleo, Chávez no tiene en mi opinión, a pesar de que entiendo perfectamente que los dirigentes y los partidos políticos busquen posibles aliados en otros países, pero yo no veo que tiene que ver Evo Morales con Hugo Chávez o con Nicolas Maduro, o que tiene que ver la zona rica del Venezuela de Hugo Chávez con la zona de Venezuela miserable de Maduro. Esta muy bien que se alíen para votar en las organizaciones internacionales etc., pero no creo que tenga mucho que ver.</p>



<p><strong>P: Hay una responsabilidad del intelectual, para esta pregunta el intelectual va a ser una persona que piensa, que escribe, que participa a la sociedad con ideas y que tiene incidencia política y social dentro de esa sociedad, usted cuadra perfectamente dentro de ese lugar, entonces hay una responsabilidad de señalar el momento de la crisis en un momento político crítico, de un político a otro. ¿Como es esa responsabilidad, como se afronta esa responsabilidad, si es que la siente?</strong></p>



<p>R: Si, la siento porque mi oficio desde hace muchos anos consiste en opinar fundamentalmente sobre política, y si uno opina sobre política, tiene que opinar también sobre los candidatos que encarnan esa política. Y en consecuencia cuando vienen elecciones especialmente, si son elecciones que pueden llevar a cambios profundos, yo creo que es obligado opinar. Y mas o menos lo he hecho siempre, desde que tenga una columna de opinión, y opino sobre política y candidatos.</p>



<p><strong>P: En estas pasadas elecciones, en un punto usted dice va a votar en contra de Uribe que es su última columna pre elección ¿Cómo medir los alcances de una opinión en un momento político de responsabilidad, cuando hay una crítica necesario a un tipo como Petro …?</strong></p>



<p>R: Pues, yo creo que mi única responsabilidad cuando opino es opinar con sinceridad, con respecto a lo que pienso, sin hacer cálculos de otra índole. Puedo decir, todos los candidatos me parecen malos, el menos malo me parece De La Calle a pesar de que me parece malo por esto y esto entonces voto por De La Calle. Dentro de que lo que me guía fundamentalmente en los últimos 16 años es estar en contra de el mal mayor que me parece que lo encarna Álvaro Uribe, y lo ha encarnado desde que era presidente, desde su primera presidencia, y desde antes de ser Gobernador de Antioquia. Para la segunda vuelta, eliminado mi menos mal candidato, era todavía contra el peor, que es el candidato de Uribe y contra el peor ya no hay sino una posibilidad que es Petro. La posibilidad del voto en blanco me parecía como lo dije que favorecía al candidato de Uribe, entonces me parecía que, a pesar de mi disgusto por Petro, yo iba a votar por él.</p>



<p><strong>P: Estoy pensando a esta entrevista y en estos cuatro años que se vienen para Colombia. ¿Usted como los ve?</strong></p>



<p>R: Pues bastante mal por todo que representa Uribe y el Uribismo, para empezar el incumplimiento y la destrucción de los pactos de paz con la guerrilla de las FARC, que no son la paz en Colombia por supuesto, pero esa paz con las guerrillas tiene muchísima importancia. Y eso se rompe, eso se incumple y eso puede tener consecuencias muy graves de orden público. Y naturalmente la interrupción que probablemente vendrá de las conversaciones con el ELN mismo. Eso para empezar, pero no solo en ese sentido me parece dañino el uribismo, me parece también dañino en el sometimiento en los caprichos de los Estados Unidos en la renovación de la lucha contra las drogas, mediante el glifosato y mediante la prohibición de la dosis mínima. Es decir, es repetir todos los errores que se han venido cometiendo en los últimos 40 años en el tema de las drogas que es un tema fundamental para Colombia, porque es lo que alimenta todas las violencias. El dinero de las drogas, que es un dinero gigantesco por el único hecho de que las drogas están prohibidas por el capricho imperial de los estados unidos. Eso es muy largo y llevo 40 años diciendo exactamente los mismos cosas todas las semanas.</p>



<p><strong>P: ¿Y no lo han escuchado?</strong></p>



<p>R: No, no me han escuchado, pero curiosamente en los últimos años, Juan Manuel Santos ha sido el único gobernante latinoamericano del mundo que ha dicho que la guerra contra las drogas es una insensatez, siendo gobernante, y no cuando ya se ha retirado como lo han hecho tantos mexicanos, brasileños y afganos. El único que lo ha hecho estando en el poder.</p>



<p><strong>P: Uno de sus ministros Alejandro Gaviria ha defendido …</strong></p>



<p>R: Bueno pero una cosa son los ministros y una cosa son los presidentes. Es decir, muchos ministros en Portugal, en Brasil, ha habido ministros que han dado por fracasada la política contra las drogas, incluso en los Estados Unidos. Pero el único jefe de estado que se ha atrevido a decirlo públicamente ha sido Juan Manuel Santos. Y eso hay que reconocérselo.</p>



<p><strong>P: ¿Había usted un balance positivo del gobierno Santos?</strong></p>



<p>R: No, sería un balance más bien negativo, pero no tan negativo como lo hago de los otros dos gobiernos. Pero es decir Santos es un político neoliberal sometido a los Estados Unidos en prácticamente todo, salvo en ciertos aspectos de la lucha contra las drogas. Y a mi el neoliberalismo me parece que ha sido muy dañino desde que impera en el mundo, es decir desde hace 40 años aproximadamente.</p>



<p><strong>P: ¿Y hacia donde se debería a ir?</strong></p>



<p>R: Hacia … Digamos en el ultimo siglo o siglo y medio, lo único que ha tenido en resultados positivos para la mayor parte de la gente ha sido la socialdemocracia como se ha practicado en Europa occidental entre el final de la guerra mundial y los anos 80, es decir esos 40anos. Yo creo que ese es el camino, el socialismo real como se llama fue un fracaso sangriento y terrible, y el capitalismo real también. Yo creo que solo la socialdemocracia ha dado recetas útiles para todo el mundo.</p>



<p><strong>P: ¿Y quienes acá representan, si usted tuviera que elegir dos o tres personas que representaran a esa socialdemocracia?</strong></p>



<p>R: &nbsp;Nadie, aquí no veo ninguno.</p>



<p><strong>P: ¿Y usted que estudiaba la historia, que estudiaba las oligarquías, porque cree que no sale ese tipo de gente, por qué no existe?</strong></p>



<p>R: Pues no existe acá pero tampoco existe en la mayor parte del mundo, eso funcionó 40 años en los países de la Europa occidental, no existe en los Estados Unidos, ni en los demás países de América Latina ni en los países asiáticos o africanos. Tal vez en Australia, pero Australia puede ser considerado un país de la Europa Occidental. (riendo)</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100436</guid>
        <pubDate>Sun, 05 May 2024 04:09:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Siempre he pensado que el periodismo es un instrumento para hacer política.”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <title>¿QUIÉN DIO LA ORDEN?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/quien-dio-la-orden/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿QUIÉN DIO LA ORDEN? Hernando Llano Ángel. Es la respuesta que exigen y esperan recibir, transidas de dolor, angustia y rabia, miles de madres y de familiares de las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales  &#8211;denominados en la jerga militar “falsos positivos”— sin que nadie asuma gubernamentalmente en forma plena y explícita esa responsabilidad. Siempre se [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>¿QUIÉN DIO LA ORDEN?</strong></p>
<p style="text-align: right">Hernando Llano Ángel.</p>
<p>Es la respuesta que exigen y esperan recibir, transidas de dolor, angustia y rabia, miles de madres y de familiares de las víctimas de las <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/La-JEP-hace-p%C3%BAblica-la-estrategia-de-priorizaci%C3%B3n-dentro-del-Caso-03,-conocido-como-el-de-falsos-positivos.aspx">ejecuciones extrajudiciales</a>  &#8211;denominados en la jerga militar “falsos positivos”— sin que nadie asuma gubernamentalmente en forma plena y explícita esa responsabilidad. Siempre se escucha, en los mandos militares superiores, respuestas evasivas con las que eluden su responsabilidad directa y personal en dichos crímenes de guerra y de lesa humanidad. Pero hay excepciones, como sucedió en reciente audiencia ante la JEP celebrada en Yopal, Casanare, donde el mayor general (r) <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/JEP-Henry-William-Torres-17-exintegrantes-Ejercito-reconocen-responsabilidad-falsos-positvos.aspx">Henry William Torres Escalante</a> reconoció su responsabilidad personal, pero en cumplimiento de órdenes impartidas por el general Mario Montoya y también de las exigencias del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, que en sus visitas a los batallones reclamaba enérgicamente resultados. A su vez, el director de DAS en Casanare, Orlando Rivas Tovar, declaró: <em>“Por mi actuar y por mis omisiones, la seccional Casanare se vio inmersa en un gran número de hechos y conductas que hoy reconozco que estuvieron por fuera de toda lógica”,</em> dijo el exdetective, quien añadió que la política <strong>institucional</strong> del DAS <strong><em>“dependía y cumplía órdenes directas de la <a href="https://www.eluniversal.com.co/colombia/eran-ordenes-directas-de-presidencia-exdirector-del-das-por-falsos-positivos-HC9040393">Presidencia de la República”</a>.</em></strong><em>  </em>Ante semejantes cargos, el expresidente Uribe respondió con el siguiente<a href="https://canal1.com.co/noticias/nacional/uribe-general-escalante-falsos-positivos/"> video</a>, reconociendo que: <em>“Siempre fui exigente, como la opinión pública lo percibió en los consejos comunitarios que se transmitían por televisión. <strong>Ser exigente era mi deber</strong>”, dice Uribe y añade que, en departamentos como Casanare, los grupos guerrilleros como las Farc, ELN y los paramilitares azotaban a la población civil”.</em>  Esa respuesta ya la había dado al padre Francisco De Roux S.J, presidente de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición, en su  finca de Rionegro: “<em>Yo llegué con la personalidad, el carácter y la determinación que he tenido <strong>de producir resultados</strong>, <strong>con toda la ética y en todos los campos</strong>”,</em> según lo expresa en el minuto 33.16 de su <a href="https://www.facebook.com/ComisionVerdadC/videos/1234481893643640">declaración</a>.</p>
<p><strong>Un Gobierno de convictos y criminales de lesa humanidad</strong></p>
<p>Lo lamentable es que esa exigencia presidencial haya terminado arrasando con <strong><em>toda la ética y en todos los campos</em></strong>, como hoy lo vemos con los “falsos positivos”, pero también con una estela de condenas penales a sus más cercanos e inmediatos colaboradores: los ministros <a href="https://cortesuprema.gov.co/corte/index.php/2023/02/03/corte-suprema-confirma-condena-contra-exministro-de-agricultura-andres-felipe-arias/">Andrés Felipe Arias</a>, <a href="https://cortesuprema.gov.co/corte/index.php/2015/04/15/condena-a-exministros-sabas-pretelt-y-diego-palacio/">Sabas Pretelt de la Vega</a>, Diego Palacios, hombres y mujeres de su confianza como <a href="https://www.elespectador.com/judicial/cesar-velasquez-y-edmundo-del-castillo-condenados-por-chuzadas-del-das/">Cesar Velásquez, Edmundo Castillo</a>, <a href="https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15660958">María del Pilar Hurtado</a> y <a href="https://cortesuprema.gov.co/corte/wp-content/uploads/2017/09/Sentencia-Jorge-Noguera-6-sep-2017.pdf">Jorge Noguera</a>, para solo nombrar los de mayor responsabilidad y confianza. Un gobierno de convictos y criminales de guerra, sin que el acucioso presidente Uribe, “<strong><em>poseedor de un carácter y una determinación</em></strong> admirable <strong><em>en producir resultados”</em></strong>, se enterará de lo que sucedía a su alrededor. Sin duda, es la mayor paradoja gubernamental de nuestra historia reciente, pues el máximo responsable político de semejante corrupción institucional y descomposición criminal de cientos de miembros de la Fuerza Pública, hoy se vanagloria de su intachable pulcritud ética e inigualable capacidad ejecutiva para producir resultados. Como si fuera poco, inculpa a la JEP de ser una institución responsable de inducir a los militares a decir mentiras para obtener la libertad. Incluso, vuelve a revictimizar a quienes fueron ejecutados a mansalva, pues dice: “<strong><em>el diseño de la JEP estimula en aras de la libertad ha reconocer incluso delitos no cometidos y facilita presentar como inocentes a quienes estaban<a href="https://www.youtube.com/watch?v=2-wcDiFCV6k"> delinquiendo</a></em></strong>”. Desde luego, es casi imposible demostrar que un jefe de Estado de órdenes de asesinar. Aunque hay excepciones históricas como Hitler con su <a href="https://encyclopedia.ushmm.org/content/es/article/wannsee-conference-and-the-final-solution">“solución final”</a> y su ineludible e inocultable responsabilidad política y militar en el genocidio de cerca de 6 millones de judíos, aunque algunos todavía lo pongan en duda. Pero en la mayoría de los crímenes de guerra y de lesa humanidad, como los “falsos positivos”, al igual que los cometidos por las FARC-EP –ambos competencia de la JEP—no se trata tanto de responsabilidades personales, incluso solo penales, sino sobre todo políticas. Porque estamos frente a crímenes masivos que se cometen en forma sistemática y generalizada &#8211;guardadas las proporciones—en contextos de guerras internacionales o de conflictos armados internos, como el nuestro.</p>
<p><strong>Máximos responsables políticos de los “falsos positivos” </strong></p>
<p>Crímenes que precisan el concurso de miles de agentes estatales, de instituciones y dependencias oficiales, que ejecutan una política gubernamental. En este caso, llamada <strong><em>“Seguridad democrática</em></strong>”, cuya expresión operativa tomó cuerpo en la <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005">Directiva 029 de 2005</a>, firmada por el entonces ministro de defensa Camilo Ospina Bernal. Dicha Directiva <em>“estipulaba una tabla de recompensas al interior de las Fuerzas Militares que giraban en torno al abatimiento o captura de cabecillas de organizaciones armadas al margen de la ley. Así, se establecía que la captura o abatimiento de un «máximo cabecilla», por ejemplo, era recompensada <strong>con 13.106 salarios mínimos mensuales legales vigentes”</strong></em>. Así las cosas, los máximos responsables políticos de los “falsos positivos” son el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez y su ministro de defensa, Camilo Ospina Bernal. Son los máximos responsables políticos porque así lo establece la Constitución Política en varios de sus artículos. Empezando por el  <a href="https://www.constitucioncolombia.com/titulo-1/capitulo-0/articulo-6">artículo 6</a><a href="https://www.constitucioncolombia.com/titulo-1/capitulo-0/articulo-6"> </a>que consagra el principio de legalidad y responsabilidad de los funcionarios públicos, quienes lo son por “<em>infringir la Constitución y las leyes y <strong>por omisión o extralimitación en sus funciones</strong></em><strong>”</strong>. En algunos casos los “falsos positivos” fueron por omisión y en otros por extralimitación, como cuando se exigía resultados a toda costa.</p>
<p><strong>¿Quién dio la orden?</strong></p>
<p>Incluso el mismo presidente Uribe lo hizo públicamente en un discurso pronunciado el 14 de abril de 2007 en el Consejo Comunal de Aracataca: <em>“General Padilla: que critiquen lo que critiquen, <strong>que se venga el mundo encima, pero bajo mi responsabilidad política, acabe con lo que queda de las Farc</strong>, que es la hora de hacerlo. General Padilla: <strong>que se venga el mundo encima</strong>, que critiquen lo que critiquen, pero <strong>bajo mi responsabilidad política</strong>, proteja a Cali, <strong>saturando a Anchicayá y el área de influencia de comunidad rural en construcción de confianza con la Fuerza Pública</strong>. Proteja a Urabá, <strong>saturando ese corazón de montaña entre Tierradentro y Mutatá con Fuerza Pública y con</strong> <strong>comunidades rurales, cooperantes con la Fuerza Pública, recibiendo una periódica bonificación económica</strong>. <strong>Hágalo cuanto antes, General,</strong> que el proyecto de la Sierra Nevada nos respalda, porque ha mostrado que es un proyecto de recuperación”.  </em>En esta orden al general Padilla encontramos dos excesos del presidente Uribe, la de <strong><em>acabe con lo que queda de las Farc </em></strong><em>o </em>también conocida como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sin_cuartel#:~:text=Una%20lucha%20sin%20cuartel%20o,sin%20condiciones%20del%20oponente%20vencido."><strong><em>“guerra sin cuartel</em></strong>”</a>, que es una infracción manifiesta del Derecho Internacional Humanitario, pues implica la aniquilación total del enemigo, sin respeto alguno a los sobrevivientes que hayan entregado sus armas o se encuentren heridos. Y, la más grave, involucrar a las “<strong><em>comunidades rurales, cooperantes con la Fuerza Pública, recibiendo una periódica bonificación económica”, </em></strong>que desconoce en forma explícita el principio de distinción en los conflictos armados internos que prohíbe vincular a la población civil a la guerra y las hostilidades. Precisamente el desconocimiento de estos dos principios es la esencia de la llamada <strong><em>“Seguridad Democrática”,</em></strong> que desembocó en los fatídicos “Falsos Positivos”. Por lo tanto, la respuesta política y constitucional a la pregunta <strong><em>¿Quién dio la orden?</em></strong> es: Álvaro Uribe Vélez como Presidente y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la República <a href="https://www.constitucioncolombia.com/titulo-7/capitulo-1/articulo-189">(artículo 189</a>, numeral 3, Constitución) y su ministro de defensa Camilo Ospina Bernal, según el <a href="https://www.constitucioncolombia.com/titulo-7/capitulo-4/articulo-208">artículo 208</a> de la Constitución, pues “<strong><em>bajo la dirección del Presidente de la República</em></strong><em>, le corresponde formular las políticas atinentes a su despacho, dirigir la actividad administrativa y ejecutar la ley”,</em> como en efecto lo hizo al firmar la Directiva 029 de 2005 y exigir su cumplimiento. Así, pues, ambos deberían responder política y éticamente antes los familiares de las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales y todo el país, como al menos lo hizo el entonces ministro de defensa Juan Manuel Santos ante la Comisión de la verdad en su comparecencia voluntaria, cuando expresó en el minuto 3.32 de este<a href="https://www.youtube.com/watch?v=nXGqEkd2l2U&amp;list=PLyzj0UDWZhCWsPPMj_QOTUsCVNHTV902_&amp;index=11"> vídeo</a>: “<em>Me queda el remordimiento, me queda el hondo pesar que durante mi ministerio muchas, <strong>muchísimas madres incluidas las de Soacha perdieron a sus hijos por esta práctica tan despiadada,</strong> lo reconozco y les pido perdón a todas las madres y a todas sus familias víctimas de este horror desde lo más profundo de mi alma”. </em>¿Cuándo lo harán el expresidente Uribe y su exministro Camilo Ospina? ¿Tendrán el valor civil y la mínima responsabilidad política y ética para hacerlo? ¿Comparecerán voluntariamente ante la JEP o esperarán, al final de sus días, que la justicia internacional, ahora expresada en la Corte Penal Internacional, los llamé a cuentas, como lo está haciendo hoy con Putin y mañana lo hará con Nicolás Maduro? En tal caso, la historia los cubrirá de vergüenza e ignominia, junto a Putin y Maduro, quienes también se ufanan de defender su patria, su pueblo y ser estadistas eficientes en producir resultados.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a>PD: Para mayor información y comprensión, abrir, leer y ver enlaces en rojo.</p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96441</guid>
        <pubDate>Sat, 23 Sep 2023 00:08:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿QUIÉN DIO LA ORDEN?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <title>PRIMER DOCTORADO PARA LA PAZ EN COLOMBIA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/primer-doctorado-la-paz-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>PRIMER DOCTORADO PARA LA PAZ EN COLOMBIA Hernando Llano Ángel. Suena exagerado, casi inverosímil, que apenas el pasado miércoles 16 de agosto de 2023, en el Centro Cultural de Cali, se haya presentado en sociedad el primer Doctorado en Estudios para la Paz en nuestro país. Ha sido posible gracias a la intensa colaboración académica [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>PRIMER DOCTORADO PARA LA PAZ EN COLOMBIA</strong></p>
<p style="text-align: right">Hernando Llano Ángel.</p>
<p>Suena exagerado, casi inverosímil, que apenas el pasado miércoles 16 de agosto de 2023, en el Centro Cultural de Cali, se haya presentado en sociedad el primer <a href="https://www.javerianacali.edu.co/programas/doctorados/doctorado-en-estudios-para-la-paz#:~:text=El%20Doctorado%20en%20Estudios%20para,reconciliaci%C3%B3n%20y%20la%20b%C3%BAsqueda%20de">Doctorado en Estudios para la Paz</a> en nuestro país. Ha sido posible gracias a la intensa colaboración académica de las universidades Javeriana de Cali, entonces bajo el rectorado del padre Luis Felipe Gómez, S.J y la Universidad del Valle, dirigida por Edgar Varela, con los valiosos aportes de un colectivo de docentes de ambas universidades coordinados por Manuel Ramiro Muñoz, del<a href="https://www.javerianacali.edu.co/intercultural"> Instituto de Estudios Interculturales de la Javeriana</a> y Adolfo Álvarez, del <a href="http://programapaz.univalle.edu.co/">Instituto de Investigación e Intervención para la Paz </a>  de la del Valle. La presentación del mismo estuvo a cargo de quien ha consagrado su vida y pasión al servicio de la paz y la dignidad de todas las víctimas del conflicto armado interno, el padre Francisco De Roux, S.J, hoy empeñado en la tarea más urgente y necesaria para evitar la repetición incesante de las víctimas y la impunidad de sus victimarios, como es la reconciliación política nacional. Como coloquialmente lo pregona, salir del “modo guerra” y entrar en el “modo paz”. Por ello, cabe decir, sin exageración alguna, que el padre Pacho –tal como es conocido y llamado popular y cariñosamente—es un hombre de Verdad, Paz y Reconciliación.</p>
<p><strong>Un hombre de Verdad, Paz y Reconciliación.</strong></p>
<p>Por serlo, el padre Pacho, ha sido injustamente estigmatizado e incluso perseguido desde las orillas extremas de la derecha y la izquierda. Fue secuestrado por el ELN en el Magdalena medio, cuando estaba al frente del Programa de Desarrollo y Paz en esa violenta y convulsa región. Incluso estuvo a punto de ser ejecutado por recibir ayudas de USAID, la agencia de cooperación norteamericana, pero fue milagrosamente dejado en libertad por una llamada providencial de mandos superiores del ELN. También tuvo que abandonar el país cuando fue director del CINEP, pues su vida corría riesgo por graves amenazas, procedentes de ese turbio e indescifrable mundo de la inteligencia del establecimiento, que gradúa de enemigo de la “democracia” a quienes investigan y denuncian con rigor los agujeros negros de la misma, que devoran impunemente a quienes promueven y defienden los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Es más, todavía recae sobre él la sombra de ser un simpatizante de la guerrilla, que se extiende incluso a la Compañía de Jesús y la Universidad Javeriana en Bogotá y Cali, por haber promovido el Acuerdo de Paz del 2016 y haber sido presidente de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición (CEV). Especialmente por su trabajo denodado a favor de la dignificación de todas las víctimas, sin importar la identidad de los victimarios, teniendo siempre como horizonte la reconciliación política nacional, precedida del reconocimiento de la responsabilidad, la plena verdad y la no repetición de dichos actos atroces por parte de sus ejecutores. Irónicamente, hoy en Nicaragua, Daniel Ortega, “dictador sandinista”, cierra la Universidad de Centro América, la <a href="https://www.dw.com/es/cierre-de-la-uca-en-nicaragua-otra-estocada-al-pensamiento/a-66564642">UCA</a>, regentada por los jesuitas, tildándola de promover el terrorismo. Seguramente por todo ello, el padre Pacho, dejó la siguiente constancia y aclaración personal en el anexo del Informe Final de la CEV: <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/hay-futuro-si-hay-verdad"><strong>HAY FUTURO SI HAY VERDAD</strong></a>, titulado <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/sites/default/files/descargables/2022-08/Aclaraciones_IF_%281%29.pdf"><strong><em>“Constancias y Aclaraciones de los Comisionados”</em></strong></a>: “<strong><em>Personalmente nunca estuve de acuerdo con la lucha armada</em></strong><em>. Colombia tenía que hacer, tiene que hacer, cambios estructurales profundos pero la guerra que los alzados en armas consideraron que era el único camino posible, <strong>lejos de conseguir los cambios los hizo casi imposible</strong>. Solo los intervalos de paz trajeron esperanza. <strong>Hago esta aclaración para reconocer mi responsabilidad personal de no haber tomado una posición crítica clara, en los primeros años del conflicto contra los crímenes de la guerrilla, mientras criticábamos con toda razón los crímenes por las violaciones de derechos humanos por el Estado.</strong> Hoy, después de millones de víctimas de todos los lados, <strong>quiero resaltar la reflexión de la Comisión que pone en evidencia los errores y los crímenes de todos los lados en el conflicto armado interno y deja claro que estamos ante la guerra inútil y llama a pararla desde todos los lados</strong>. Y personalmente quiero reiterarles a los insurgentes que continúan con armas lo que ellos bien saben: <strong>que cada día de conflicto armado en el que ellos se mantienen acrecienta el sufrimiento del pueblo y destruye los ideales que se propusieron conseguir con fusiles; y celebro la decisión del nuevo gobierno de tomar la iniciativa para poner en marcha y liderar el proceso de paz grande, sin exclusiones&#8221;. </strong></em><strong> </strong>Pero dicha aclaración personal, está precedida también por su juicio sobre los llamados “falsos positivos”: <em>“Por otra parte, <strong>no estoy de acuerdo en afirmar que se trató de una política de Estado para matar a inocentes.</strong> Las normas premiaban las muertes en combate y daban incentivos para ello. Dentro de esas normas <strong>y aprovechando los incentivos se montaron las mentiras de los falsos combates y de los “falsos terroristas dados de baja” con la ayuda de paramilitares y civiles pagados</strong>…<strong>El punto de esta aclaración es mi convicción de que no estamos ante una política de Estado, como no son política de Estado la corrupción y la impunidad analizadas también por el Informe Final como crímenes gravísimos que contribuyen a perpetuar el conflicto</strong>. <strong>Estamos ante una ruptura ética devastadora sobre la cual no pueden construirse leyes ni normas y ante la cual, de no producirse un cambio de conciencia personal e institucional, de poco sirve la Constitución”. </strong></em>Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con las anteriores aclaraciones del padre Pacho, pero lo que no se puede desconocer es su integridad ética y coherencia personal, que en forma maniquea sus críticos continúan empeñados en ignorar y por lo tanto están en mora de rectificar públicamente y deberían cesar ya su campaña calumniosa de estigmatización y desprestigio. Es probable que no se den por aludidos, pero si continúan empeñados en esa campaña, deben saber que así jamás contribuirán a la paz y la reconciliación política en nuestro país. Pues ambas requieren lo que el padre Pacho nos ha demostrado con creces: ser hombres y mujeres de verdad, paz y reconciliación.</p>
<p><strong>Doctorado en Estudios para la Paz </strong></p>
<p>Dimensiones que inspiran el Doctorado en Estudios para la Paz, que parte de reconocer un principio fundante de la paz en todas las sociedades, y es que ella precisa el reconocimiento de una verdad ontológica. La verdad de que solo el poder político hace posible la existencia de una paz perdurable y sostenible. La esencia de ese poder político, como lo definió claramente Hannah Arendt, es que “<em>solo es realidad <strong>donde palabra y acto no se han separado</strong>, donde <strong>las palabras no están vacías</strong> y <strong>los hechos no son brutales</strong>, <strong>donde las palabras no se emplean para velar intenciones</strong> sino para <strong>descubrir realidades</strong>, y los <strong>actos no se usan para violar y destruir sino para establecer relaciones y crear nuevas realidades</strong></em><strong>”. </strong>Un poder que confunden con frecuencia ciertas políticas estatales, como la “seguridad democrática”, con la violencia de la Fuerza Pública y que los grupos armados ilegales todavía creen equivocadamente que nace de la punta del fusil y no de la palabra empeñada, cumplida y honrada con hechos. En tanto ambas partes persistan en semejante error, que se convierte en el horror de la guerra, no avanzaremos en el logro de una paz estable y duradera, si acaso alcanzaremos una efímera paz que nace de la imposición de la victoria y la humillación de los vencidos, que más adelante buscarán la revancha en nombre de la justicia. Con razón el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dhammapada">Dhammapada</a> budista nos dice en 15, 201: <em>“El que vence engendra odio. El que es vencido sufre; <strong>con serenidad y alegría se vive más allá de la victoria y la derrota”</strong></em><strong>.</strong> Por eso la reconciliación política es imprescindible, pues ella, como lo señala <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Raimon_Panikkar">Raimon Panikkar</a>, “<em>viene de conciliación y guarda relación con <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ekkles%C3%ADa">ekklesía</a>: <strong>convocar a los otros y a todos hablar con los otros”,</strong></em> pues en <em>“la verdadera <strong>reconciliación no hay vencedores ni vencidos. Todos salen ganando, porque el todo, del cual todos formamos parte, se ve respetado”. </strong></em><strong> </strong>Son, precisamente, esas concepciones y prácticas del poder y la reconciliación política las que ha impartido con su ejemplo el padre Pacho durante toda su vida y las que constituyen el legado más valioso que nos deja la Comisión de la Verdad. Un legado que el Doctorado en Estudios para la Paz espera profundizar y hacer realidad, a partir de enero del 2024. Los y las interesadas pueden consultarlo en  <a href="https://www.javerianacali.edu.co/programas/doctorados/doctorado-en-estudios-para-la-paz#:~:text=El%20Doctorado%20en%20Estudios%20para,reconciliaci%C3%B3n%20y%20la%20b%C3%BAsqueda%20de">https://www.javerianacali.edu.co/programas/doctorados/doctorado-en-estudios-para-la-paz#:~:text=El%20Doctorado%20en%20Estudios%20para,reconciliaci%C3%B3n%20y%20la%20b%C3%BAsqueda%20de</a></p>
<p>PD: Para mayor información y comprensión, consultar y leer los enlaces en rojo.</p>
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<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95969</guid>
        <pubDate>Sat, 19 Aug 2023 18:33:09 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[PRIMER DOCTORADO PARA LA PAZ EN COLOMBIA]]></media:description>
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        <title>LA POLÍTICA ENTRE LA CRIMINALIDAD, EL TERROR Y LA IMPUNIDAD</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-politica-la-criminalidad-terror-la-impunidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>LA POLÍTICA ENTRE LA CRIMINALIDAD, EL TERROR Y LA IMPUNIDAD Hernando Llano Ángel Todo parece indicar que hoy la política es una frágil nave a punta de naufragar por oleadas de criminalidad, terror e impunidad. No solo en nuestro país, sino en el mundo entero. Desde Rusia, que es el epicentro con sus dos episodios [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>LA POLÍTICA ENTRE LA CRIMINALIDAD, EL TERROR Y LA IMPUNIDAD</strong></p>
<p style="text-align: right">Hernando Llano Ángel</p>
<p>Todo parece indicar que hoy la política es una frágil nave a punta de naufragar por oleadas de criminalidad, terror e impunidad. No solo en nuestro país, sino en el mundo entero. Desde Rusia, que es el epicentro con sus dos episodios más recientes y escabrosos, el conato de rebelión de los mercenarios de Wagner contra Putin, comandado por <a href="https://www.youtube.com/watch?v=QM5deWAZphE">Yevgeni Prigozhin</a>, y el bombardeo contra los comensales en una pizzería en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=AcJCk47Q1jo">Kramatorsk</a> en Ucrania, que dejó más de 10 víctimas mortales. Pasando por las vandálicas revueltas de los jóvenes en varias ciudades de Francia que, además de vengar el asesinato del adolescente<a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c9970k7p2gro"> Nahel</a> a manos de un policía, están expresando una especie de revuelta furiosa e incontenible contra los símbolos de una prosperidad inalcanzable para la mayoría de ellos.</p>
<p><strong>La iracunda revuelta de la frustración</strong></p>
<p>Una prosperidad que se exhibe en forma impúdica y provocadora en lujosas vitrinas y prósperos bancos, los blancos preferidos de su iracunda frustración. Según las <a href="https://es.euronews.com/2023/07/01/francia-cuarta-noche-de-disturbios-y-violencia-por-la-muerte-de-nahel">noticias</a>, durante cuatro noches de revueltas, el saldo es de 1.300 personas detenidas, 1.350 vehículos incinerados, 234 edificios destruidos y 2.560 incendios en la vía pública. El número de policías lesionados y de jóvenes es todavía incierta, pero el paisaje de escombros de ciudades como Nanterre, Lyon y los suburbios de Paris, se confunde con los dejados por Wagner y la ocupación rusa en Ucrania. El trasfondo de semejantes apocalipsis es la política como expresión de criminalidad, terror e impunidad, que desata fuerzas sociales incontenibles e ingobernables. Y las figuras que sobresalen en ese tinglado de horror son Putin y Prigozhin en Rusia y Macron en Francia. Más allá de las diferencias ostensibles entre los tres, tienen en común que son responsables de lo que está sucediendo. La temible dupla rusa, por la ocupación a Ucrania y los crímenes de guerra y lesa humanidad contra civiles inermes y, en el caso de Macron, por su incapacidad para comprender y contener la revuelta de la frustración juvenil en Francia, catalizada por el exceso de fuerza de un agente policial, pero también por su antisocial política de reforma pensional, que lo convirtió en “enemigo” de los padres de esos adolescentes y jóvenes a quienes hoy pide su ayuda para retenerlos en sus hogares. Ante la impotencia de la política y la violencia policial, el último recurso de Macron es apelar a la autoridad paternal y la influencia de <a href="https://www.goal.com/es-co/noticias/kylian-mbappe-pide-el-fin-de-la-violencia-en-francia-en-medio-de-disturbios-tras-la-muerte-de-un-adolescente-baleado-por-la-policia/blt6a75478269224218">Kylian Mbappe</a>. Sin duda, Macron es un exponente del divorcio fatal de la política con la cuestión social y la vida ciudadana, que lo llevó a convertirse en ese líder autoritario que solo puede gobernar aliado con los profesionales de la violencia, así como Putin lo hace con los mercenarios de Wagner, insaciables e implacables en la disputa y depredación del botín de guerra de Ucrania al mando de Prigozhin. Pero para evitar que la política aparezca como esa sucia amalgama de los negocios con la violencia, del plomo con la plata y del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LtbKk30aKf0">acero con la piel</a>, entonces estos líderes recurren a narrativas fantásticas como el patriotismo, la soberanía y seguridad nacional, la estabilidad económica, la democracia y hasta la libertad. Entonces a la criminalidad de la política se suma la impunidad de sus líderes, incluso en la patria de la igualdad, la libertad y la fraternidad. Es una historia que todos los colombianos conocemos muy bien, pues la padecemos desde la cuna hasta la tumba. Si existe algún hilo conductor de nuestra historia es la impunidad política, sellada con “pactos de caballeros” como en el Frente Nacional y entre señores de la guerra como en la actualidad, anudados con la humillación de las víctimas condenadas al olvido, cuando no a su revictimización, atribuyéndoles la culpa de lo sucedido, como la ignominiosa expresión del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez sobre los jóvenes de Soacha: <em>“Los jóvenes desaparecidos de Soacha fueron dados de baja en combate, <strong>no fueron a recoger café, iban con propósitos <a href="https://twitter.com/fdbedout/status/1674764107608731650?t=1jS3N14NQcXjFVKWzyTmaw&amp;s=08">delincuenciales</a></strong>”.</em></p>
<p><strong>Nuestros protagonistas nacionales </strong></p>
<p>Pero nuestros protagonistas nacionales emulan y superan en cinismo a los tres anteriores internacionales. Hoy son noticia dos de ellos, Álvaro Uribe Vélez y Óscar Iván Zuluaga, que pasaron del Centro Democrático al centro del escarnio público. El expresidente, por su estupor frente a los <a href="https://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/alvaro-uribe-habla-sobre-falsos-positivos-tras-audiencia-de-jep-en-dadeiba-781899">“falsos positivos”</a>, y <a href="https://www.semana.com/politica/articulo/escandalosa-confesion-de-oscar-ivan-zuluaga-la-plata-de-odebrecht-en-su-campana-las-mentiras-a-alvaro-uribe-y-el-plan-para-enganar-a-la-justicia/202314/">Zuluaga </a>por su contrición tardía ante un sacerdote sobre su conocimiento de la financiación ilegal de su campaña presidencial. Al expresidente, unos malvados soldados abusaron de su confianza y cariño incondicional por la fuerza pública, engañándolo y mintiéndole, al cometer tan horrendos crímenes. Jamás le pasó por la mente al entonces presidente Uribe que ello sucediera, aunque su ministro de defensa, Camilo Ospina, haya firmado e impulsado la<a href="https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005"> Directiva 029</a>, en cumplimiento de su “Seguridad democrática”. Directiva que ahora el expresidente ignora por completo, a pesar de su memoria prodigiosa y su exigencia de resultados a todos sus subalternos en la guerra contra el narcoterrorismo de la “Far”. Un síntoma preocupante de una variante de alzhéimer nacional llamada irresponsabilidad política que hace metástasis irreversible en la impunidad política, un terrible mal que padecieron estoicamente en vida varios expresidentes, como Belisario Betancur con el Palacio de Justicia, mucho antes Carlos Lleras Restrepo con el fraude electoral a Rojas Pinilla y luego Turbay Ayala con el Estatuto de Seguridad. Esa Directiva 029 fue la que estimuló con incentivos monetarios, de servicio y hasta condecoraciones, la perpetración de los “falsos positivos”, aupados por el general Mario Montoya, entonces comandante del ejército. Falsos positivos que tuvo el valor y la responsabilidad política de revelarlos, aunque demasiado tarde, el entonces ministro de defensa<a href="https://web.comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/juan-manuel-santos-falsos-positivos-pido-perdon-mas-profundo-alma"> Juan Manuel Santos</a>, como lo reconoció en su comparecencia ante la Comisión de la Verdad y solicitó perdón a todos los familiares de esos jóvenes sacrificados en nombre de la “Seguridad democrática”. Entonces expresó: <em>“Me queda el remordimiento y el hondo pesar de que durante mi ministerio muchas, <strong>muchísimas madres, incluidas las de Soacha</strong>, perdieron a sus hijos por esta práctica tan despiadada, unos jóvenes inocentes que hoy deberían estar vivos. Eso nunca ha debido pasar. <strong>Lo reconozco y les pido perdón a todas las madres y a todas sus familias, víctimas de este horror desde lo más profundo de mi alma</strong>”.</em> Todo lo contrario, sucedió con el expresidente Uribe en la visita que realizó a su casa de campo el padre Francisco de Roux, como presidente de la Comisión de la verdad, pues literalmente allí el expresidente dijo, en el minuto 13 de su exposición: <strong><em>“para mí era muy difícil creer que había <a href="https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&amp;v=1234481893643640">falsos positivos</a>”</em></strong>.  Pero cuando su ministro de defensa, Juan Manuel Santos, se lo demostró, no le quedó otra alternativa que destituir 27 oficiales, no sin antes decir en el minuto 29: <em>“Una decisión de esa naturaleza para alguien como yo, que tiene profundo afecto por las fuerzas armadas de Colombia es una decisión muy dolorosa, pero la tomé</em>”. Sin embargo, ahora nos dice que le &#8220;<strong><em>duele y mortifica</em></strong>&#8221; que miembros de la fuerza pública &#8220;<strong><em>hubieran negado falsos positivos, les creímos, y ahora los aceptan&#8221;</em></strong>. Esta explicación, donde ahora el <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/alvaro-uribe-velez-errores-politicos-horrores-eticos">expresidente Uribe</a> aparece ingenuamente engañado, más que cínica, demuestra el maniqueísmo propio de su falsa civilidad y ausencia total de espíritu democrático, responsabilizando de lo sucedido a los soldados y miembros de la fuerza pública. Ese maniqueísmo está inscrito en la mayoría de expresidentes, fieles a la llamada doctrina Lleras<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a>, convertida en una especie de directriz e imperativo categórico que rige las relaciones del poder civil con el militar, cuyo resultado es que siempre los civiles son los buenos y los militares son los malos. Lo estamos viendo otra vez en el trino del expresidente Uribe, también en el desenlace devastador del Palacio de Justicia, como los casos más recientes donde los “ingenuos” presidentes fueron engañados por los malvados militares. Pero la realidad nos demuestra todo lo contrario. Lo que siempre ha existido es una simbiosis criminal entre el poder civil y el militar, como fórmula exitosa de gobernabilidad autoritaria que hace innecesarios los golpes de estado, pero perenne la violencia degradada de este conflicto armado interno que se ensaña contras los civiles, como lo señala el informe de la Comisión de la verdad y sus tétricas cifras de víctimas<a href="https://web.comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/principales-cifras-comision-de-la-verdad-informe-final#:~:text=La%20Comisi%C3%B3n%20proces%C3%B3%20datos%20a,Desplazamiento%3A%2012.190%20(26%20%25)"> mortales de civiles</a>: “450.664 personas perdieron la vida a causa del conflicto armado entre 1985 y 2018”. Fórmula que nos ha impedido resolver democráticamente nuestros principales conflictos políticos y sociales, a tal extremo que en el plebiscito por el Acuerdo de paz del 2016 ganaron los partidarios de la guerra, pues anhelaban la paz total del triunfo militar sobre las Farc, en vez de una paz imperfecta que les permitiera hacer el tránsito de las armas a la política. Por eso continuamos en “modo guerra”, pues mientras millones de colombianos se consideren tan civilistas y buenos ciudadanos como el expresidente Álvaro Uribe Vélez, difícilmente tendremos verdad y podremos convivir democráticamente. Porque <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/sin-verdades-publicas-siempre-tendremos-mas-victimas-victimarios">sin verdades políticas</a>, es decir, sin el reconocimiento de las responsabilidades de los gobernantes ante las víctimas, será imposible alcanzar la paz política e incluso la paz personal interior. Solo así es posible redimirse ante sus semejantes y la historia. De lo contrario, se vivirá en el infierno del negacionismo, como le sucede a todo impenitente, aquel “que se mantiene firme en su comportamiento, actitud, ideas o intenciones”, a pesar del daño que causa a sus víctimas y es incapaz de reconocer, pues está seguro que es moralmente superior a ellas y así conserva su buena conciencia imperturbable, expresión típica de la <a href="https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2007-49642014000200004#:~:text=Banalidad%20del%20mal%20es%20un,%C3%A9ticas%20y%20morales%20de%20su">banalidad del mal</a> según Hannah Arendt. Esa banalidad del mal radical, está presente tanto en la “seguridad democrática” como en los abanderados de la “justicia social” que hoy confinan y diezman con sus armas a cientos de miles de campesinos, comunidades indígenas y negras en el Chocó, <a href="https://www.cric-colombia.org/portal/confinamiento-y-desplazamiento-interno-se-presenta-en-territorios-del-pueblo-awa-de-camawari/">Nariño</a>, Cauca, Arauca, y Santander, regiones sin Estado y seguridad humana, donde al parecer la única Paz Total que llega es la del abandono y la eterna de la muerte.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> “<em>La preparación militar requiere, pues, que el que dé las órdenes haya aprendido a darlas sin vacilar, y tenga, hasta donde es posible, todo previsto, y que el que las recibe</em> <strong><em>las ejecute sin dudas ni controversias”</em><em>. </em></strong><em>Lleras C, A. (s.f). Sus mejores páginas. Editora Latinoamericana S.A, de Lima, Perú.</em></p>
<p>PD. Sugiero abrir los enlaces en rojo para mayor información y comprensión.</p>
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<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"></a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
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        <pubDate>Sun, 02 Jul 2023 17:37:43 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA POLÍTICA ENTRE LA CRIMINALIDAD, EL TERROR Y LA IMPUNIDAD]]></media:description>
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        <title>SIN VERDADES PÚBLICAS, SIEMPRE TENDREMOS MÁS VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS</title>
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        <description><![CDATA[<p>SIN VERDADES PÚBLICAS, SIEMPRE TENDREMOS MÁS VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS Hernando Llano Ángel Al cumplirse un año de la entrega del informe final de la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición: “Hay Futuro si hay verdad”, los colombianos vivimos un presente con más víctimas y victimarios. Según el Instituto [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>SIN VERDADES PÚBLICAS, SIEMPRE TENDREMOS MÁS VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS</strong></p>
<p style="text-align: right">Hernando Llano Ángel</p>
<p>Al cumplirse un año de la entrega del informe final de la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición: <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/hay-futuro-si-hay-verdad"><strong><em>“Hay Futuro si hay verdad”</em></strong></a>, los colombianos vivimos un presente con más víctimas y victimarios. Según el Instituto para el Desarrollo y la Paz <a href="https://indepaz.org.co/lideres-sociales-defensores-de-dd-hh-y-firmantes-de-acuerdo-asesinados-en-2023/">(Indepaz)</a> durante este año y hasta el 19 de junio  han sido asesinados 78 líderes sociales y defensores de derechos humanos, a los que hay que sumar 17 firmantes y reincorporados de las Farc, cuya cifra ya supera los 380 desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016. Para todos ellos no hubo presente, ni futuro y menos verdad. De otra parte, la verdad cada día está más invisibilizada y negada, al extremo que una votación mayoritaria en el Congreso excluyó del <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/plan-nacional-de-desarrollo-de-petro-que-pasara-con-recomendaciones-de-comision-de-la-verdad/">Plan Nacional de Desarrollo</a> las <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/hallazgos-y-recomendaciones/recomendaciones-if">recomendaciones</a> de la Comisión de la Verdad (CEV) por considerar que ellas no se le podían imponer al pueblo colombiano, según expresión de la oposición. Siendo que éstas no tienen un carácter vinculante y obligatorio, sino potestativo para las diferentes agencias del Estado, de allí su carácter de recomendaciones. Para terminar, la convivencia social está extraviada en el laberinto de las polarizaciones, las mentiras y los odios, deambulando por las calles, sin posibilidad alguna de reconocimiento mutuo, dividida en bandos irreconciliables, unos a favor y otros en contra del gobierno. Por todo lo anterior, el padre <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/francisco-de-roux-habla-sobre-paz-total-de-petro-e-informe-final-de-comision-de-la-verdad/">Francisco de Roux</a>, quien presidió la CEV, en reciente entrevista al Espectador expresó que seguimos viviendo <strong><em>“en modo guerra”.</em></strong> Sin duda, es inevitable citar una vez más las palabras del expresidente Belisario Betancur, los colombianos somos “<strong><em>una federación de rencores y un archipiélago de egoísmos”.</em></strong> Y es así porque todavía vivimos en Colombia sin verdades públicas. No somos capaces de reconocer públicamente aquellas circunstancias, factores y procesos históricos que nos impiden ser una comunidad política nacional, es decir, una democracia de verdad. Entre nosotros todavía no es posible conversar y entendernos sobre el sentido de lo público y la urgencia de reconocernos como adversarios y no como enemigos, para encontrar un horizonte común donde la paz política y la convivencia social sean una realidad. Dramáticamente lo estamos viendo en torno a los bienes públicos que hacen posible una vida decente y la convivencia social: el trabajo, la salud, la seguridad social y la política sin armas, imprescindibles para la existencia de una democracia de verdad. Una vez más, parece imposible llegar a unos acuerdos mínimos para que el salario de la mayoría de los trabajadores sea justo, quizá porque quienes definen la suerte de la reforma laboral ganan cerca de <a href="https://www.semana.com/politica/articulo/les-llego-la-navidad-adelantada-a-los-congresistas-esto-es-lo-que-se-ganaran-de-ahora-en-adelante-con-el-aumento/202247/">38.700.000 pesos</a> mensuales, es decir, casi 38 veces más que el salario mínimo de un trabajador. ¡Cómo van a entender esos congresistas que es imperioso pagar en forma justa las horas nocturnas, los días de fiesta y los dominicales!  Mucho menos que millones de colombianos reciban una pensión básica para subsistir en la vejez. Por eso, ¡qué sentido tiene hacer una reforma pensional! Ni hablar de la salud, pues tenemos un sistema casi inmejorable, aunque muchas EPS funcionan como <em><strong>Empresas Postradoras de Salud</strong></em>, como la famosa <a href="https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13198642">SaludCoop</a> de Carlos Palacino. Pero es mejor <strong><em>¡“construir sobre lo construido”!</em></strong>  De allí la fuerza y veracidad de la expresión de Gaitán, que no dejaré de citar: “<em>En Colombia hay dos países: el país político, que piensa en <strong>sus empleos, en su mecánica y en su poder</strong> y el país nacional que piensa en <strong>su trabajo, en su salud, en su cultura</strong>, desatendidos por el país político. <strong>El país político tiene rutas distintas a las del país nacional. ¡Tremendo drama en la historia de un pueblo</strong>!</em>”. Un drama que, a partir de su asesinato, se convirtió en tragedia nacional. Es este tipo de verdades públicas, realmente escandalosas y sempiternas, las que hacen muy difícil la convivencia social y la no repetición de tantas atrocidades en la vida cotidiana, la generación sistemática de víctimas. Porque las víctimas, en realidad, no son una verdad, sino consecuencias de verdades negadas, que son sus derechos conculcados, el derecho a la tierra, a la salud, a la vivienda, a la educación y a vivir decentemente, sin estar sometidas al miedo, la violencia y el hambre, a humillaciones y discriminaciones en razón de su clase, color de piel, creencias y orientación sexual. Son estas verdades negadas históricamente, en nombre de la “democracia”, las que cada día producen más víctimas irredentas, pues la mayoría de legisladores son reacios a decidir en función de intereses generales, son cínicos testaferros de intereses particulares, que ocultan bajo sofismas como la seguridad jurídica y la estabilidad económica. Por eso ahora entonan el estribillo que cantan en un coro destemplado con empresarios indolentes y rentistas: <strong><em>“Hay que construir sobre lo construido”.</em></strong> Y la pregunta obvia es ¿Cómo construir sobre el terreno deleznable de la desigualdad, la exclusión, la violencia y la corrupción que se apropia de lo público a favor de intereses privados? Si lo hacemos, seguiremos condenados a vivir en una sociedad cada día con más víctimas sin presente y sin futuro, mientras los victimarios continuarán gobernando en el presente y el futuro, impune y “democráticamente”. Solo si empezamos a construir una democracia sobre cimientos de verdad, habrá futuro para todos, pero ello requiere el compromiso de todos en la búsqueda y la defensa de intereses generales, no en la protección y la promoción de minorías y de privilegios sectoriales, sean de caracter partidista o social.</p>
<p>PD: Recomiendo abrir los enlaces en rojo para mayor información y comprension.  (llano.hernando@gmail.com)</p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
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        <pubDate>Thu, 29 Jun 2023 06:38:03 +0000</pubDate>
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