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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de intimidad | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Sexualidad a lo largo de la vida: transformaciones, no despedidas</title>
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        <description><![CDATA[<p>En el MUNDO de HOY hay sociedades que buscan en sus VALORES VIVIDOS instancias que enaltezcan sus HISTORIAS ancestrales… También están las TIK TOQUERAS. en las que el VALEGUEVINA, deja que la PAVADA de MODA supere esos VALORES que PUDIERAN o NO haber VIVIDO pero que de seguro siempre ESTÁN… Es alli donde nuestra consentida [&hellip;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">En el MUNDO de HOY hay sociedades que buscan en sus VALORES VIVIDOS instancias que enaltezcan sus HISTORIAS ancestrales… También están las TIK TOQUERAS. en las que el VALEGUEVINA, deja que la PAVADA de MODA supere esos VALORES que PUDIERAN o NO haber VIVIDO pero que de seguro siempre ESTÁN… Es alli donde nuestra consentida <strong>VERÓNICA FABIANA ELCHIN; Asesora en Gerontología y Bienestar Familiar…Promotora de estrategias de cuidado para personas mayores y sus <em>familias</em></strong>; nos aporta en medio del MODO MUNDIAL de FUTBOL; donde el balón se APODERA de las MENTES y en algunas las hace PELOTA o parafraseando al GRAN POETA…<strong> “ bota, bota, la PELOTA, tan CHIQUITA, tan GRANDOTA… como bota la PELOTA…”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>VERO </strong>nos deja un INSTANCIA en la que desde su TÍTULO esta la CURIOSIDAD para algunos y el MODO de VIVIRLA de OTROS… aquí va SU..:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Sexualidad a lo largo de la vida: transformaciones, no despedidas</strong>…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar de sexualidad en la adultez mayor sigue siendo, para muchas personas, un tema incómodo. Persisten ideas que asocian el deseo, la intimidad y el afecto exclusivamente con la juventud, como si existiera una edad en la que la sexualidad se apagara definitivamente. Sin embargo, la realidad humana es mucho más compleja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sexualidad no desaparece con los años. Se transforma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de la vida, el cuerpo cambia, las experiencias se acumulan y las prioridades evolucionan. Lo que a los veinte años podía estar centrado en la exploración o la intensidad física, en etapas posteriores puede adquirir otros significados: compañía, ternura, complicidad, comunicación o simplemente la necesidad de sentirse visto y valorado por otro ser humano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La adultez mayor trae desafíos. Algunas personas enfrentan enfermedades, cambios hormonales, pérdidas funcionales o la ausencia de una pareja. También deben convivir con prejuicios sociales que invisibilizan sus necesidades afectivas y sexuales. Sin embargo, ninguna de estas situaciones elimina la capacidad de desear, vincularse o construir intimidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los mayores errores es pensar la sexualidad únicamente desde el acto sexual. La sexualidad incluye el contacto, las emociones, la identidad, la expresión de afecto, el placer y la manera en que cada persona habita su propio cuerpo. Por eso, hablar de sexualidad en la vejez no es hablar solamente de relaciones sexuales; es hablar de humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es importante recordar que las dudas son frecuentes y legítimas. Los cambios físicos, los tratamientos médicos o ciertas enfermedades pueden generar inquietudes sobre la vida sexual. Conversar con el médico de confianza es una herramienta valiosa para recibir información adecuada, despejar temores y encontrar alternativas cuando aparecen dificultades. Nadie debería atravesar estas preguntas en soledad ni sentir vergüenza por plantearlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como sociedad, tenemos el desafío de abandonar miradas infantilizantes sobre las personas mayores. Necesitamos reconocer su derecho a la privacidad, al amor, a nuevas parejas, a expresar deseos y a tomar decisiones sobre su propia vida afectiva. Negar esa dimensión no protege; limita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta no debería ser si existe sexualidad en la adultez mayor. La evidencia cotidiana demuestra que sí existe. La verdadera pregunta es si estamos dispuestos a reconocerla con respeto y sin prejuicios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque la sexualidad no tiene una fecha de vencimiento. Cambia de forma, de ritmo y de expresión, pero continúa siendo una parte esencial de la experiencia humana. Comprenderlo es también una forma de promover una vejez más digna, más libre y más auténtica.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este dejar su APORTE al PENSAMIENTO HORIZONTAL; <strong>VERO</strong> en todo sentido; le agrega su SALT &amp; PEPPER profesional y literaria… Que nos permite la LICENCIA CREATIVA de traer este RECUERDO MUSICAL de la TIERNA juventud que dice ASÍ..:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="George Michael - I Want Your Sex (Official Video)" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/r3AP26ywQsQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<figure class="wp-block-image"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="620" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07002609/IMG_1062-620x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-130130" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07002609/IMG_1062-620x1024.jpeg 620w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07002609/IMG_1062-182x300.jpeg 182w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07002609/IMG_1062-768x1267.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07002609/IMG_1062-931x1536.jpeg 931w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07002609/IMG_1062-1241x2048.jpeg 1241w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07002609/IMG_1062.jpeg 1290w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se o</strong><strong>lvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13093149/IMG_1116-1024x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-130302" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13093149/IMG_1116-1024x1024.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13093149/IMG_1116-300x300.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13093149/IMG_1116-150x150.jpeg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13093149/IMG_1116-768x768.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/13093149/IMG_1116.jpeg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ…</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" class="wp-image-73936" style="width:810px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



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]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
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        <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 15:17:31 +0000</pubDate>
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        <title>Cuando la advertencia de una mujer poderosa cambia todo el sentido del voto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/cuando-la-advertencia-de-una-mujer-poderosa-cambia-todo-el-sentido-del-voto/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Se ha preguntado por qué hoy hasta quienes tienen todo para estar tranquilos hablan con pánico del futuro? Gente con recursos, con influencia y con todas las ventajas posibles siente el mismo miedo que quienes no tienen nada. Yo tenía decidido mi voto, tenía muy clara mi postura política y pensaba apoyar una candidatura con total convicción. Pero escuché historias que no se pueden ignorar y leí análisis serios que cambian todo lo que nos han contado. Descubrí que el verdadero riesgo no es el que nos repiten todos los días, sino el que se esconde detrás de promesas de orden y mano dura. Aquí cuento por qué cambié de rumbo, por qué no me dejo presionar por nadie y por qué mi decisión final no obedece a modas ni a bandos, sino a una certeza: no voy a ser cómplice de nada que ponga en peligro la vida desde el mismo Estado. Lo que sigue no es una opinión más, es la verdad de lo que está pasando y de cómo nos están obligando a elegir bajo amenaza. Siga leyendo, porque lo que está en juego es mucho más que un gobierno: es nuestra libertad y nuestra seguridad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Dedicado a Margarita Rosa de Francisco</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El silencio que ya no guardo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mi voto</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La voz que nadie puede callar: cuando el miedo cruza todas las fronteras</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Decidí publicar un fragmento situado de las conversaciones que he tenido con Margarita Rosa. Lo hice tras un largo proceso de metaconciencia, de sopesar cada palabra y cada consecuencia. Entendí con absoluta claridad que el interés público está por encima de cualquier vínculo particular. No se trata de exponer mensajes aislados ni detalles de una amistad, ni de revelar secretos de la vida privada ni intimidades que no le conciernen a nadie. Se trata de poner sobre la mesa una denuncia que el país necesita escuchar, analizar y asumir como propia. El diálogo que compartí no es privado. Es una advertencia sobre la realidad que vivimos, sobre la polarización extrema que nos divide y sobre el hecho aterrador de que hoy, en Colombia, estamos votando con miedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que dijo Margarita Rosa es revelador y trascendente. Es una mujer rica, poderosa, con marca personal consolidada, con agenda y agencia propia, con todos los recursos para protegerse y con la posibilidad de vivir lejos de las dificultades cotidianas. Y aun así, habla aterrorizada. Expresa con angustia el temor real de ser incluida en una lista de exterminio si llega a ganar la derecha colombiana. Esa afirmación cambia todo el panorama. Muchas personas pueden pensar que las advertencias sobre listas o persecuciones son exageraciones cuando vienen de voces anónimas, de personas sin recursos o sin herramientas de protección política o social. Y cuando ese mismo miedo sale de la boca de alguien que, en teoría, debería estar fuera de peligro por su posición, surge la pregunta inevitable y urgente:</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo es posible que mujeres poderosas sientan el mismo terror que las mujeres que caminan solas por las calles, que no tienen nada y están totalmente desprotegidas? ¿Cuál es el fenómeno que hace que el miedo no entienda de riqueza, de influencia ni de estatus? ¿Por qué ante la amenaza de muerte o persecución, todas nos volvemos iguales ante la fragilidad de la vida?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta no es la primera vez que escucho advertencias de este calibre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Recuerdo con dolor y culpa profunda lo que me contó Viviana, quien fue jueza de la República. Me llamó por teléfono para decirme claramente que la iban a matar. Me aseguró que nunca había tenido ganas de quitarse la vida y que lo que le esperaba era una muerte provocada por otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> En ese momento decidí no hacer nada, no hablar, no difundir sus palabras. Pensé entonces que, al ser una mujer poderosa, rica, con agenda y agencia propia, y por su condición de jueza de la República, tenía todas las garantías para defenderse sola. Equivoqué mi juicio por completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Poco tiempo después apareció muerta. La versión oficial habló de sobredosis y otras causas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Yo no creo en esa historia. No tengo herramientas para investigar, ni pruebas para presentar, ni capacidad para cambiar lo establecido. Solo me quedó aceptar la verdad oficial y cargar con la duda eterna. Hoy tengo que vivir el resto de mis días sabiendo que no le presté la atención debida, que no hice mi aporte, aunque hubiera sido pequeño o inútil. Y lo que pesa no es la utilidad de la acción, sino el silencio que elegí. Por esa razón, hoy he tomado una decisión irrevocable: no voy a volver a callarme ante este tipo de anuncios, vengan de quien vengan.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que dicen los hechos: el nuevo mapa del poder</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para comprender a fondo lo que sucede, pongo en diálogo esta experiencia vital con la lectura aguda y rigurosa que hace Hernando Gómez Buendía en su texto Primera vuelta: las ocho cosas que no se dijeron. Sus palabras son el diagnóstico exacto de este momento histórico. Yo comparto cada una de sus apreciaciones, porque coinciden plenamente con lo que he vivido, con lo que he escuchado y con lo que me llevó a cambiar de opinión para tomar la decisión más difícil de mi vida pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gómez Buendía explica que a Iván Cepeda no lo derrotó Abelardo. Lo derrotó la abstención. Su apuesta de movilizar a millones de personas que normalmente no votan no alcanzó la fuerza esperada. Él representa una forma de ver el mundo que considera que la paz se construye negociando con todos, que la riqueza debe distribuirse, que las víctimas tienen un solo rostro y que el Estado debe tener un papel central. Son posturas que ya han probado sus límites en demasiadas partes del mundo. El autor señala también que Abelardo se ha convertido en el nuevo líder de quienes votan contra la política tradicional, tal como pasó hace cuatro años. Hay una diferencia fundamental: él no está solo. Lo respaldan las maquinarias, los partidos, los dirigentes regionales y todos aquellos que tienen un único objetivo: impedir que el proyecto de gobierno actual continúe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más revelador de su análisis es cuando describe a Abelardo como el jefe de una nueva derecha, distinta a la de siempre y ajena al uribismo que quedó electoralmente derrotado con la baja votación de Paloma Valencia. Es una derecha que gira alrededor de una persona, que prefiere el espectáculo a la doctrina, que habla de enemigos y no de programas, que moviliza rabia y miedo antes que ideas, y que promete castigo en lugar de soluciones. Y aquí es donde su texto se cruza dolorosamente con lo que yo he escuchado de mujeres poderosas y amenazadas. Gómez Buendía advierte con claridad que el riesgo autoritario que señalan en el otro lado es falso o exagerado. Dice que la constituyente que se usó como amenaza no tiene ni los votos ni las condiciones para salir adelante. Es el pretexto perfecto para que Abelardo se presente como defensor de las instituciones. Al mismo tiempo, su programa plantea megacárceles, miles de presos sin condena, ocupación militar, cierre de entidades y desmantelamiento de lo público, todo ello amparado por el poder económico, político e internacional que lo respalda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El autor marca una diferencia decisiva: la que existe entre querer poder y tener realmente el poder para imponerlo. Y es ahí donde su argumento me da la razón pública a mis miedos más profundos. Lo que él describe como estilo, como forma de hacer política y como proyecto de poder, es exactamente lo que las voces que yo escucho identifican como peligro de muerte. Esa mezcla de espectáculo, enemigos imaginarios, promesas de castigo y respaldo total de las estructuras del Estado, es lo que hace posible que alguien anuncie con terror que existe una lista de exterminio. No es una exageración. Es la consecuencia lógica de lo que el análisis describe con tanta claridad. Todo lo que advierte Gómez Buendía coincide con lo que he vivido y con lo que he decidido denunciar. Sus argumentos fortalecen mi postura y me confirman que no estoy ante una percepción aislada, sino ante una realidad estructural que el país debe reconocer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mi cambio de rumbo: convicción, libertad y responsabilidad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo tenía una posición clara y distinta. Mi deseo democrático era votar a favor de Abelardo. Mi intención era hacerlo para ejercer control político desde una mirada feminista que no fuera petrista y que tampoco se doblegara ante lo establecido. Yo pensaba apoyar incluso la búsqueda de respaldo que hizo Francisco Santos hacia su candidatura. No lo hice porque me quedé petrificada ante la evidencia. Esto es real, no es un invento. Comprendí entonces que mi actitud inicial, legítima desde la política, podría estar favoreciendo un escenario aterrador: la posibilidad real de que, apenas él llegue al poder, se desate un exterminio contra personas de izquierda, contra petristas, contra todos aquellos que no piensen igual a la línea oficial que se impondría desde el Estado. Por eso tuve que recular. Por eso explico hoy con total transparencia por qué cambié de rumbo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero dejar algo absolutamente claro. Esta decisión no obedece a presión de grupo ni a inquisición partidista de ningún lado. No cedo a señalamientos, ni a campañas de descrédito, ni a intentos de silenciar mi voz o mi pensamiento. Soy una mujer putamente libre, con el derecho absoluto a rectificar, a equivocarme, a caerme y a levantarme cuantas veces sea necesario. Esa libertad no me aparta de la conversación política de mi país. Al contrario, me da autoridad para hablar con verdad. Mi cambio de postura responde exclusivamente a dos razones poderosas: el terror fundado de estar apoyando desde mi voto posibles crímenes de Estado, y la coincidencia total entre lo que he vivido, lo que he escuchado y el análisis riguroso que Gómez Buendía expone en su texto. Es la suma de la experiencia vital y la reflexión política lo que me trae hasta aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me preocupa profundamente cómo está funcionando la democracia participativa en Colombia. Me angustia la polarización, el chantaje, la dictadura del miedo en la que nos han sumido. Mi fuerza tiene palabra y es la única fuerza que me acompaña. Por eso hablo, porque al final del día, es lo único que puedo hacer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El escenario que nos toca vivir: democracia bajo amenaza</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos están poniendo a escoger entre dos escenarios aterradores. De un lado, una persona sobre la cual el análisis político nos dice que tiene el poder y la intención de imponer un orden basado en el castigo, y sobre la cual voces autorizadas me han advertido que prepara persecución y muerte sistemática desde las estructuras del Estado. Del otro lado, una propuesta que defiende ideas que no comparto, que ha modificado su discurso sobre la constituyente de manera sospechosa a pocas semanas de la elección, y que representa un modelo que también pone en riesgo las instituciones y la estabilidad. Esto es un chantaje moral absoluto. En un país serio ya estarían investigando todo esto con rigor. Yo defiendo una política posibilista, social, con trazabilidad y economía cooperativista. Nunca quise que me persiguieran por pensar así.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gómez Buendía cierra su texto diciendo que la esperanza no está en los candidatos, sino en las instituciones, y advierte que la campaña ya entró en su etapa más oscura, marcada por denuncias infundadas de fraude, guerra sucia y el choque entre dos visiones que ya casi no se entienden. Yo voy más allá: esto no es democracia imperfecta. Es democracia terrorífica. Son elecciones marcadas por el terrorismo moral, el terrorismo político y también el terrorismo armado, con proselitismo que usa armas de verdad verdad. Nos obligan a elegir bajo miedo. Quien vota por uno lo hace por temor al otro. Nos quieren imponer la dictadura del miedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Voto en blanco: la única forma de no ser cómplice</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso mi decisión es definitiva. Voy a votar en blanco. Lo hago con terror, pero con conciencia absoluta. Lo hago porque no quiero ser cómplice de ninguna criminalidad de Estado, ni de derecha ni de izquierda. Desde ambos lados me exigen que me calle, que “coma callada” al amparo del voto secreto. Entiendo que muchos usen ese derecho para proteger la vida. Al mismo tiempo, aquí también se usa para prohibir el voto de opinión y el debate abierto en un país donde hablar de política rompe todo vínculo si no piensas igual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Voto en blanco aunque me juzguen y digan que me desentiendo o que soy cómoda. Derecha e izquierda solo quieren votos obedientes o fanatismo movido por el miedo, no por propuestas serias. Afirmo que esta es la campaña del terror. Todo argumento ideológico se desvanece ante la amenaza concreta de una lista que apunta contra activistas, gente de izquierda y petristas. Tengo muchísimos amigos petristas y yo misma lo fui. No quiero que los maten ni que me maten por pensar distinto ni por ejercer mi libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No me importa lo que piensen de mí. Me importa que se dé el diálogo de fondo. Que entendamos por qué estamos votando bajo amenaza. Que sepamos que hasta quienes tienen todo el poder sienten el mismo miedo que los desprotegidos. Que aceptemos que el revólver moral y el revólver real son las cartas que se juegan hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo no volveré a guardar silencio. Viviana, jueza de la República, Margarita Rosa, el análisis serio de Gómez Buendía y tantas otras voces me enseñaron que callarse es también ser cómplice. El país merece saber toda la verdad. Yo la pongo sobre la mesa con todas sus letras, con todo su dolor y con toda la responsabilidad que merece. Que cada uno decida qué hace con ella. Que nadie diga después que no lo sabía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129972</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 23:38:35 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Votaré por Iván, el hijo filósofo de Yira y Manuel</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/votare-por-ivan-el-hijo-de-yira-y-manuel/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un tipo decente, eso es Iván Cepeda; lo dicen, incluso, sus detractores. Razones de por qué depositaré mi voto y mi confianza en el hijo de dos periodistas y su vice, Aida Quilcué.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>&#8220;Cada  individuo debe llevar su vida de tal forma que los demás puedan respetarla y admirarla&#8221;:</em> Michel Foucault, filósofo francés. </strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Antono Gramsci dijo: <em>“Hay dos tipos de políticos: los que luchan por la consolidación de la distancia entre gobernantes y gobernados y los que luchan por superar esta distancia”.</em> Cepeda, con sus más y sus menos, pertenece a la segunda clase.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede que no sea el candidato más carismático, pero es una persona auténtica, no un personaje prefabricado para el espectáculo electoral. Porque una elección presidencial no es el reinado de Miss Simpatía. No grita en los mítines, porque entiende que tampoco se trata de una competencia de decibeles, ni se le ve desesperado lanzando globos al aire. Es reflexivo, dicen sus detractores y yo les creo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Necesitamos un presidente que conozca la historia de este país y que el país todo le quepa en la cabeza, no en la bragueta de Abelardo, el candidato que inauguró la <em>sexpolítica</em> como estrategia electoral en Colombia y a costa de humillar a las mujeres en público; no sabemos si en privado también. Si Cepeda no gana en primera vuelta y Sergio Fajardo logra una votación importante (supongamos un millón de votos o más), aun perdiendo podría inclinar la balanza en segunda vuelta a favor del candidato del Pacto Histórico, porque Fajardo ya advirtió como muchos otros que la democracia peligra si gana De La Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda es él y su historia personal y familiar, que se resume en los dolores de una nación atribulada: persecución, exilio y, finalmente, el asesinato infame de su padre en 1994. Iván tenía 31 años y era profesor de filosofía en la Universidad Javeriana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Como senador, tuvo el valor civil de pararse en la raya ante un intocable como Álvaro Uribe</strong>, hasta casi ponerlo tras las rejas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, ha demostrado que tiene las condiciones para llegar a acuerdos con el distinto ideológicamente. Así lo reconoció, por ejemplo, José Félix Lafaurie, esposo de la senadora María Fernanda Cabal, personajes del establecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en eso consiste el pluralismo y las libertades: en escuchar lo que piensa el otro, en tender un mismo puente para que dos contrarios pueden atravesarlo, sin que ninguno caiga al río. Lo demás se llama autoritarismo: gobernar para unos como si los demás no existieran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue lo que pasó con la izquierda durante todo el siglo anterior. La quisieron borrar del mapa; no pudieron, pero a muchos de los suyos los mataron y otros se refugiaron fuera de Colombia para salvar el pellejo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“La historia enseña pero no tiene alumnos”:</em> Antonio Gramsci, filósofo italiano.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Como político, su labor no se ha limitado a una silla en el Congreso. A través del <a href="https://movimientodevictimas.org">Movice </a>(Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado), asumió como propias las causas ajenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con su posible llegada a la Casa de Nariño—en primera o segunda vuelta—, Cepeda reivindica la memoria de los que murieron en el intento. Reclamando justicia para su padre, se puso de parte de las otras víctimas tras el infame exterminio de la Unión Patriótica. Perdió amigos en ese genocidio político; entre ellos, el candidato presidencial Bernardo Jaramillo Ossa.  Aunque el país da por superado ese episodio de guerra sucia, de vez en cuando aparece alguien prometiendo destripar (otra vez) a la izquierda. Hoy se hace un matoneo digital sistemático contra el progresismo en la figura de Cepeda, incluso desde ciertos medios de comunicación afines al <em>establishment</em>, como <em>El Colombiano</em>, <em>Semana</em> o <em>El Heraldo</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el sepelio de Manuel Cepeda, en el Cementerio Central de Bogotá, la gente comentaba que cuatro años atrás (1990) se vio una romería semejante cuando un adolescente de dieciséis años acribilló a Bernardo Jaramillo dentro del aeropuerto El Dorado y en presencia de los 16 escoltas del DAS, que el gobierno le había asignado al candidato presidencial de la UP. Los otros dos magnicidios corresponden a Jaime Pardo Leal (1987) y Carlos Pizarro (1990). <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/asi-asesinato-jaime-pardo-leal/266191-3">A <strong>Pardo Leal lo mataron dentro de su vehículo</strong></a>, cuando regresaba de su finca a Bogotá, delante de sus hijos y su esposa Gloria; cayó baleado sobre el hombro de ella. <strong><a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/carlos-pizarro-35-anos-de-preguntas-sin-respuesta-sobre-su-asesinato-en-pleno-vuelo/">A Pizarro lo acribillaron en pleno vuelo</a></strong> dentro de un avión de Avianca que cumplía la ruta Bogotá-Barranquilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi voto por Cepeda es un voto por los que quisieron gobernar pero no pudieron. Y no pudieron porque los quitaron del camino a las malas. También es un voto por los sobrevivientes, como mi amiga Gladys y su hija que, 40 años después, aún siguen esperando que alguien les diga dónde está el cuerpo de su padre y abuelo, Faustino López, víctima de desaparición forzada en 1984.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1005" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-1024x1005.jpg" alt="" class="wp-image-129685" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-1024x1005.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-300x294.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO-768x754.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29093522/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-IVAN-CEPEDA-CONJUNTO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:13px"> <em>Iván Cepeda creció en el conjunto residencial Banderas (localidad de Kennedy en Bogotá). Muy cerca de allí mataron a su padre, el periodista Manuel Cepeda, en agosto de 1994, un mes después de asumir como senador de la República.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes critican a la izquierda <em>porque no sabe gobernar</em>, deben saber que nunca había gobernado en Colombia. Si gana, Cepeda tiene el reto de corregir todo lo que hizo mal Gustavo Petro y honrar lo que salió bien. Alrededor de un 30% de colombianos se declaran hoy de izquierda, progresistas o socialdemócratas. El Pacto Histórico tiene por delante el reto de aumentar el número de conversos. Dos siglos después, la izquierda ya no es la convidada de piedra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mi voto por Cepeda es un voto por la paz;</strong> no pensando en quienes vivimos una vida relativamente tranquila en la ciudad, sino en los millones de colombianos que en los territorios están <em>a la buena de Dios</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda tiene el sentido común de las cosas: </strong>toca sentarse a negociar con los criminales para acallar el lenguaje de las balas o ¿hasta cuándo nos vamos a seguir matando? Lo que es un decir, porque los muertos y las lágrimas los ponen otros. Es simple: la paz se hace con los malos, no con los buenos. La paz se hace también por aquellos que no han nacido. Merecen que se les ofrezca algo mejor, o mejor no traerlos a sufrir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al candidato del Pacto Histórico lo critican por leer papelitos. Y cuando lee las hojitas, que son varias hojas, transmite la serenidad de quien escribe discursos religiosamente a las 4:00 de la mañana. Sí, es un bicho raro, porque ya nadie escribe discursos. Los políticos de ahora van diciendo lo primero que se les cruza por la cabeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es sereno hasta cuando lo insultan tratándolo de guerrillero, sin serlo, ni hoy ni ayer. Alguien a cuyo padre mataron a plena luz del día y que perdió a su madre, Yira Castro, (ella tenía 39 años, Iván 18), a causa de un tumor inoperable, sabe que en la vida hay cosas peores que un insulto. Ambos eran periodistas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="674" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-1024x674.jpg" alt="" class="wp-image-129683" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-1024x674.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-300x198.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA-768x506.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/29092749/Foto-IVAN-CEPEDA-EN-PLAZA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda mide sus palabras. No sufre de incontinencia verbal como otros candidatos. Luce tranquilo en la tarima, alejado de vanidades y banalidades; en medio de tanto show mediático, esa es su virtud. En su discurso prima el rigor sobre la emoción, sin pecar de superioridad intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es verdad que ninguno de los tres candidatos punteros tiene experiencia gobernando antes, pero también es verdad que Cepeda representa mejor que nadie a esa Colombia excluida. Creció en barrios populares, allá donde se crían los que han pasado necesidades, el país de los que malviven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda se comporta como ese profesor que escucha y deja hablar a los demás; con esa genuina sensibilidad, podría llevar a Colombia hacia un nuevo contrato social entre ricos y pobres como primer remedio contra la desigualdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda es filósofo como Paloma, pero a él se le nota más.</strong> De hecho, siendo empático, tiene más de filósofo que de político. Pero somos un país demasiado superficial para tomarnos en serio a los filósofos. Su revolución ética, con la verdad y los pobres como su centro de gravedad, nos habla de la conversación pendiente en el país de la trampa y el <em>cómo voy yo ahí.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando hablan de Cepeda como el heredero del continuismo, significa que es el único que puede continuar las reformas sociales que emprendió Petro con relativo éxito, sin riesgo a que la clase trabajadora pierda los beneficios que les entregó este gobierno, como un aumento generoso del salario mínimo y la restitución de derechos laborales. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un perfil sobre Cepeda, Juanita León, directora de La Silla Vacía usó la frase de una fuente para describir al candidato: “Su cuerpo amenaza ruina”, pero luego la eliminaron del texto, quizás porque, tarde, cayeron en la cuenta de su carácter odiosamente ofensivo. Y así, muchas cosas se dicen sobre él para descalificarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo llaman comunista sin ser comunista.</strong> No reniega de su pasado como militante de las juventudes comunistas y ya aclaró porqué dejó de serlo. A quién no conozca la biografía de Iván Cepeda, le recomiendo <strong><a href="https://casamacondo.co/perfiles/el-dedo-acusador-de-ivan-cepeda/?srsltid=AfmBOoqPk_s_wGFMAUN7Wm5VYOVtiq3XL5KzGsXhwfaydbK-hg0LLO1-">este perfil</a> </strong>del portal Casa Macondo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“…dejó atrás el socialismo —y mucho más lejos al comunismo— para pasar a un progresismo democrático en el que lo público debía conversar con lo privado. En la intimidad de su familia, aquel cambio de arquetipo fue una rebelión frente al padre, una época de separación silenciosa en el plano de las ideas, pero que jamás derivó en un distanciamiento físico”,</em> escribe Pacho Escobar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo votaré por él y por Aída Quilcué, una viuda de la guerra como tantas, la mujer que nos recuerda que indios somos todos, porque está en nuestra sangre, así esté mezclada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo votaré por defender derechos, no privilegios.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No conozco a Iván Cepeda, pero estoy seguro de que nunca —ni de niño, ni de joven, ni ahora de adulto—, soñó con ser presidente. De ser él el escogido este domingo o después, podrá decirse que no buscó el poder, pero el poder terminó encontrándolo.  </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129664</guid>
        <pubDate>Sat, 30 May 2026 12:21:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Votaré por Iván, el hijo filósofo de Yira y Manuel]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/debates-presidenciales-y-debacle-nacional-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>El debate puede profundizar la debacle política nacional e imposibilitar la deliberación necesaria para salir de la actual carnicería, pues seguro radicalizará los fanatismos ideológicos y los prejuicios políticos, que llevará a muchos a buscar salvadores providenciales a imagen y semejanza de profetas armados que prometen salvarnos y en lugar de avanzar hacia paz terrenal nos acercarán rápidamente a la paz eterna.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para el PAÍS, el periódico global, sección América-Colombia, abril 26 de 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayor dificultad para realizar los debates entre los candidatos presidenciales es el riego de convertirlos en una debacle nacional. Más aún en medio de esta oleada del terror, desatada al parecer por Iván “Mordisco” al mando del “Estado Mayor Central de las Farc” en retaliación a las acciones de la Fuerza Pública en su contra, que lo ha puesto contra las cuerdas. Y la forma más expedita de hacerlo es impidiendo la participación en los debates de aquellos candidatos que no aparecen como favoritos en el actual tinglado de la política nacional. De esta forma, la agenda política del futuro y la suerte de todos los colombianos quedará en manos de la confrontación entre dos proyectos que se disputan no solo las próximas elecciones, sino la vida y muerte de las próximas generaciones. Lo que está en juego es mucho más que la definición de un temario, el orden para abordarlo, la identidad y competencia del moderador. Lo que realmente está en juego es la capacidad para deliberar de todos los colombianos, no solo de tres, cuatro o trece candidatos, cuya participación en los debates está condicionada, casi que atrofiada, por su obsesión de ganar las elecciones, no tanto por la búsqueda de soluciones a los principales desafíos y conflictos que como sociedad enfrentamos. Conflictos que por su complejidad ninguna candidatura o partido podrá resolver solo, en gran parte porque todos son más o menos responsables de su existencia, persistencia y degradación, así traten de atribuirle toda la culpa al contrario y a su contradictor de turno. Tal será el principal objetivo en desarrollo de los debates, si llegan a realizarse teniendo como telón de fondo este terror que impide pensar con responsabilidad y libertad, más allá de buscar un solo responsable del mismo. Cada candidatura Intentará demostrarnos que tiene la fórmula mágica para hacer en los próximos cuatro años en la Casa de Nariño lo que ningún partido o líder político ha podido hacer durante toda su vida política: la paz con justicia social, un desarrollo económico incluyente, en función de las mayorías, una gestión pública sin depredar los recursos del erario y sin devastar nuestra portentosa biodiversidad para favorecer intereses de empresas nacionales e internacionales. Ojalá los debates sirvieran al menos para revelarnos las fortalezas y debilidades de cada candidatura frente a los anteriores desafíos. Pero es probable que suceda todo lo contrario, pues la obsesión de cada aspirante a la presidencia será intentar demostrarnos que sus contendores son los únicos responsables de la actual debacle y que sólo su candidatura y su partido ha estado a la altura de esos desafíos y cuenta con el programa para resolverlos en los próximos cuatro años. Cuando sabemos que esta terrible realidad los supera a todos. Escucharemos a más de un salvador que, emulando la vulgaridad y brutalidad de Trump, dirá que todo se resuelve con más plomo, dinamitando al país como hoy lo hace alias Mordisco y su banda narcocriminal para defender su emporio de cocaína parapetado supuestamente en objetivos políticos. Objetivos que a la postre coronará si vamos a las urnas muertos de miedo y entregamos nuestro juicio y voto sin reflexionar, olvidando que el miedo nunca es inocente y en estas circunstancias sería un pésimo consejero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una feria de vanidades y disfraces</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa obsesión, puede llevar a todas las candidaturas a comportarse en el set televisivo como actores de un show para conquistar la sintonía y el voto de la mayoría de electores el próximo 31 de mayo. La meta será obtener ese día la mitad más uno de los votos, poco importa cómo se logre, así sea azuzando el miedo, para evitar un incierto segundo tiempo. Entonces cada candidatura desplegará todos sus recursos para vencer y demostrarnos no solo que es la mejor, más preparada, más honesta y competente para gobernar, sino que además es moralmente intachable y superior a todas sus demás competidoras. Así veremos que entran en un combate para lograr desacreditar rápidamente, en primer round, a sus adversarios. Nos dirán que sus vidas son un libro abierto, mostrándonos sus mejores páginas y ocultándonos las más turbias y comprometedoras. Y, en ese esfuerzo, no faltará quien dirá que no es político, aunque aspira a ser presidente. Muy difícil entender cómo gobernará si desprecia tanto con quienes tendrá que hacerlo, los congresistas y demás servidores públicos electos. ¿Lo hará sin contar con su apoyo y gobernará a punta de decretos? ¿Declarará inmediatamente la conmoción interior y cerrará el Congreso? Si tales son las propuestas salvadoras no hay duda que nos devorará el tigre de la arbitrariedad y la ambición.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Transparencia o apariencia en el set?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En fin, corremos el riesgo de presenciar una feria de vanidades y disfraces, en donde relucirá todo menos la transparencia que cada candidatura pregona. Predominará la apariencia o incluso hasta la “tramparencia”, adornada con bellos abalorios y fantasías programáticas como la paz, la seguridad, la equidad, la solidaridad y hasta la felicidad. Todas y todos se empeñarán en lucir el traje más adecuado para gustar al mayor número de espectadores-electores y ocultar sus defectos, secretas intimidades, amistades y verdaderas identidades. Sobre todo, se cuidarán de que no veamos tras bastidores quiénes son los diseñadores y financiadores de su eventual traje presidencial. En verdad, es muy difícil comprender el cambio de discursos, identidades y personalidades que la mayoría de candidatos experimentan durante las campañas electorales. Al desfilar por la pasarela de las plazas públicas y aparecer en los sets televisivos sufren una especie de metamorfosis acelerada para ganar las elecciones. ¿Cómo hacer para no caer bajo ese embrujo y evitar que las urnas sean esa insondable caja de pandora donde quedan refundidas todas nuestras esperanzas hasta las próximas elecciones? Esa caja de la cual empiezan a salir todos los males cuando comienzan a gobernar desde la Casa de Nariño y se los achacan a su anterior inquilino. Quizá una forma de hacerlo sea aprendiendo a deliberar en lugar de solo debatir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Deliberar, más que debatir</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La principal diferencia entre deliberar y debatir, es que la deliberación busca persuadir y convencer, mientras el debate solo combatir y vencer. La deliberación promueve el examen y la investigación de los problemas y más graves conflictos, busca las causas o factores estructurales y coyunturales que los generan, sin eludir la propia responsabilidad en su desarrollo e identificar a sus principales responsables por acción u omisión. En el debate sucede todo lo contrario, la atención se centra en las consecuencias de los conflictos y problemas, eximiéndose cada candidatura de toda responsabilidad personal o partidista en el surgimiento de los mismos para atribuirla exclusivamente a los demás contendores. En la deliberación prima la argumentación con fundamento en evidencias y hechos comprobados, mientras que en el debate predomina la descalificación personal del adversario con suspicacias y acusaciones sin sustento en hechos, apelando al estímulo de prejuicios, estereotipos, miedos y pasiones viscerales como el odio y la venganza. La deliberación promueve soluciones y eventuales acuerdos en medio de las diferencias, su lógica es la concertación. En el debate sucede todo lo contrario, pues se busca imponer decisiones al adversario, su lógica es la confrontación y no la conciliación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Deliberar sin miedo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En últimas, el debate impide y pervierte el diálogo y la deliberación esclarecedora, pues lo que predomina es la polémica para vencer al adversario y no la búsqueda conjunta de soluciones concertadas a los más graves problemas y sangrientos conflictos. Conflictos que ya no son tanto político-militares como criminales, no solo domésticos sino internacionales, (intermésticos) como lo es el narcoterrorismo de nuevo camuflado con objetivos políticos, tal como lo hizo con éxito Pablo Escobar en la coyuntura constituyente. El debate puede profundizar la debacle política nacional e imposibilitar la deliberación necesaria para salir de la actual carnicería, pues seguro radicalizará los fanatismos ideológicos y los prejuicios políticos, que llevará a muchos a buscar salvadores providenciales a imagen y semejanza de profetas armados que prometen salvarnos y en lugar de avanzar hacia paz terrenal nos acercarán rápidamente a la paz eterna. De esta forma el debate afianza las identidades y comportamientos propias de facciones y tribus políticas envueltas en pugnas interminables que culminan en persecuciones, cacería de brujas y ejecuciones extrajudiciales. Sucede todo lo contrario con la deliberación, pues ella nos permite pensar y conversar para liberarnos de certezas ideológicas inmodificables, de prejuicios atávicos inconscientes como el racismo, el clasismo y el sexismo, que siempre nos han impedido forjar una comunidad política entre iguales, vitalmente democrática. Quizá así algún día, ojalá más próximo que lejano, dejemos de ser <em>“esa federación de rencores y archipiélago de egoísmos para ser hermandad de iguales, a fin de que no llegue a decirse de nosotros la terrible expresión del historiador, de haber llevado a nuestra gente a que prefiera la violencia a la injusticia”</em>, como premonitoriamente lo advirtió Belisario Betancur en su discurso de posesión presidencial en 1982. ¿Será que 44 años después reincidiremos y continuaremos viviendo y muriendo bajo la violencia y la injusticia? ¿Seguiremos depositando en las urnas <strong><em>sufragios</em></strong> <strong><em>fúnebres</em></strong> en lugar de votos por la vida, la justicia, la paz y la convivencia democrática? Solo deliberando como ciudadanos lo podremos lograr, no como simple electores emocionalmente manipulados depositando nuestros miedos en las urnas, independientemente si se realizan o no los debates entre todos los candidatos presidenciales. No solo tres o cuatro candidaturas merecen ser escuchadas. Si ni siquiera entre todos ellos se reconocen como iguales, lo más probable es que escuchemos una limitada y estridente cacofonía en lugar de una amplia y clara polifonía, que es lo que más precisamos en medio del estruendo mortal de las bombas y los cilindros que hoy aturden nuestro juicio.  </p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128394</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 15:43:42 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>ANTES DEL ACOSO Y DESPUÉS DEL ABUSO SEXUAL</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/antes-del-acoso-y-despues-del-abuso-sexual/</link>
        <description><![CDATA[<p>Combatir el acoso y el abuso sexual precisa un cuestionamiento ético radical dirigido, en primer lugar, contra los promotores de la industria de la belleza, la moda, el espectáculo, el cine, la pornografía y el erotismo, que continúan lucrándose por modelar y proyectar estereotipos de belleza, prejuicios y obsesiones para el disfrute y abuso masculino.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, sección AMÉRICA-COLOMBIA, abril 2026)</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>ANTES DEL ACOSO Y DESPUÉS DEL ABUSO SEXUAL</strong></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Hernando Llano Ángel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El acoso y el abuso sexual a los que se encuentran sometidas y expuestas innumerables mujeres en el mundo, en todos los ámbitos de su vida, no es solo una conducta machista personal incorporada atávicamente, quizá desde las cavernas, en la mente y el comportamiento de un número incierto de hombres. Es una conducta propia de una masculinidad posesiva, dominante y violenta. Mucho menos es la expresión y la excusa del incontenible deseo masculino, que suele empezar con los piropos y el cortejo seductor, <strong><em>siempre sin el consentimiento de la mujer</em></strong>, proseguir con una invitación a cenar y terminar en violencia sexual en una penumbrosa habitación o en un luminoso set televisivo, obviamente tras las cámaras. Tanto el acoso como el abuso sexual, en estos días que corren, son la mayoría de las veces una consecuencia “potencial” del agobio al que se encuentra sometida toda mujer por la publicidad y la industria de la “belleza y el amor”. Ya Marguerite Yourcenar en una entrevista con Matthieu Galey<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a> criticaba ciertas incoherencias de un feminismo radical, en la actualidad superado: <em>“Me parece también lamentable ver a la mujer jugar con dos barajas, ver por ejemplo, revistas que para adaptarse a la moda (<strong>pues las opiniones también son modas</strong>), publican artículos feministas supuestamente incendiarios, y que al mismo tiempo ofrecen a sus lectoras, que las hojean en la peluquería, igual cantidad de fotografías de lindas muchachas, o más bien muchachas que serían lindas si no encanaran, con tanta evidencia, los modelos publicitarios; la curiosa psicología comercial de nuestro tiempo impone esos mohines que pretenden ser seductores, provocativos o sensuales, cuando no rozan el erotismo y la semidesnudez, si se presenta la ocasión. Me sorprende que las feministas acepten a todas esas mujeres objeto”</em>. Una publicidad que las ha ido convirtiendo progresivamente en muñecas de lujo para el disfrute pornográfico y erótico masculino. Por eso no es una casualidad que Donald Trump haya sido por décadas el gran promotor del famoso concurso de Miss Universo y un cercano amigo de Epstein, en tiempos más gozosos y menos oprobiosos que los de su actual criminal gobierno de MAGA, a quien se refirió así: <em>“Conozco a Jeff desde hace 15 años. Un tipo estupendo”, dijo Trump a New York Magazine en 2002. “Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y <strong>muchas de ellas son más jóvenes. </strong>Sin duda: Jeffrey disfruta de su vida social</em>”. De allí, que no haya sido ninguna sorpresa la investigación penal contra Trump por abuso sexual de la columnista E. Jean Carroll y su posterior condena a pagarle 5 millones de dólares por daños, según lo informó la BBC News el 9 de mayo de 2023<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Acoso y Abuso Social</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"> El acoso y el abuso sexual siempre serán un asunto público, político y cultural, desde la noche de los tiempos, que solo podrá desaparecer paulatinamente a partir del cuestionamiento crítico y del rechazo emocional y ético, sistemático y cotidiano, en la mente y en los cuerpos de todos, hombres y mujeres. Un cuestionamiento más allá de la gazmoñería y la hipocresía de iglesias y pastores, cuyos escándalos de pederastia y pedofilia los inhabilitan y descalifican como pregoneros de esa campaña. Combatir el acoso y el abuso sexual precisa ese cuestionamiento ético radical dirigido, en primer lugar, contra los promotores de la industria de la belleza, la moda, el espectáculo, el cine, la pornografía y el erotismo, que continúan lucrándose por modelar y proyectar, tanto en la mente de los hombres, pero sobre todo en los cuerpos femeninos, estereotipos de belleza, prejuicios y obsesiones para el disfrute y abuso masculino. Todo ello reforzado por pautas de conquista y seducción en telenovelas exitosas, libros de autoayuda y cierta literatura “romántica”. A tal extremo que millones de hombres sienten y viven su masculinidad como una obsesión por conquistar y poseer el mayor número de mujeres, parecidas o muy distantes de las ofrecidas cada segundo todos los días por esa publicidad ubicua y exacerbante del deseo y el consumo hedonista. Entonces sus miradas lascivas y palabras insinuantes suelen pasar a sus manos y son incapaces de contenerlas sin vulnerar e irrespetar la libertad y el derecho de toda mujer &#8211;así como de cualquier otra persona&#8211; a vestir como quiera y aparecer en público como lo desee, sin que ello sirva de excusa para agobiarla con piropos posesivos, más o menos procaces, hasta abusar de su cuerpo e intimidad contra su voluntad. El acoso sexual, en nuestra legislación penal, está tipificado como “<em>el que en beneficio suyo o de un tercero y valiéndose de <strong>su superioridad manifiesta</strong> o relaciones de autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica, <strong>acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente</strong>, <strong>con fines sexuales no consentidos</strong>, <strong>a otra persona”, </strong></em>por lo cual podrá “<em>incurrir en prisión de uno (1) a tres (3) años”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La deplorable y terrible “belleza”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La expresión más deplorable y vulgar del asedio sexual socialmente admitido es el auge de cierta cirugía, supuestamente estética, que convierte a muchas mujeres, incluso contra su voluntad, en figurines y matachines públicos, casi en muñecas de lupanar, que exhiben sus amantes y respetuosos cónyuges en centros comerciales, clubes y eventos políticos, exponiéndolas al deleite voyerista y desvergonzado de los demás. Ni hablar del auge de la llamada música urbana, que tuvo una de sus máximas expresiones en la popular canción 57, con estribillos como: <em>&#8220;Una mamacita desde los fourteen (14 años), entra a la disco y se le siente el ki&#8221;</em>…<strong><em>La baby es mala</em></strong><em>, pero inteligente, y <strong>aunque esa bebita tiene dueño</strong>, <strong>ella sale cuando quiera</strong>. La nota está subiendo, y ella perreando esa borrachera”</em>, promoviendo a Colombia (prefijo internacional telefónico 57) como un destino para el turismo sexual y el abuso impune de menores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una sexualidad ubicua, abusadora y acosadora</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo anterior es la antesala y el contexto social y cultural del acoso y el abuso sexual, hoy pública y comercialmente promovidos en forma explícita por poderosos anunciantes de empresas de cosméticos, bebidas, moda y espectáculos musicales <strong><em>a otro nivel</em></strong>, con el beneplácito y deleite de amplias audiencias, que hoy se sorprenden por la salida de Caracol Televisión de dos de sus más populares presentadores de noticias y deportes, Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego. Antes y más allá de las responsabilidades personales y penales de ambos periodistas, que deben ser judicialmente establecidas, hay una multitud incontable de acosadores anónimos cotidianos, absolutamente normales, aupados inadvertidamente por esa publicidad que exalta esa belleza femenina provocadora que se ofrece insinuante para su consumo a cada segundo y que corre a raudales pornográficos por las redes sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Canciones contra el acoso y el abuso</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas canciones como <strong>“Sexo</strong>”<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a> de Pedro Guerra han descrito de una manera más precisa y crítica el acoso y el abuso: “<em>Estás enfermo si piensas todo el día en el sexo, no es nada bueno, no, no, estar hablando siempre de sexo. Pero hay una mujer desnuda en cada tarro de yogur, el cuerpo que jamás soñaste, en las hojillas de afeitar, en la pasta de los dientes, y a la hora de cenar, esa mujer blanca y desnuda que se ofrece y que se da</em>”. Y concluye: <em>Si fuera equilibrado justo igual por igual, el sexo que nos niegan con el sexo que nos dan en vez de tanto juego y tanta gente silbando me pasaría la vida.” </em>Lo grave es que los acosadores y abusadores no se conforman con silbar, alargan sus manos, recursos de poder y posiciones dominantes para “seducir” a “esa mujer blanca y desnuda” y correr tras ella como bestias en celo. Por su parte, Serrat, en su canción <strong>“Me gusta todo de ti (pero tú no)</strong>”<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a>, es más corrosivo, pues fustiga con cinismo machista esa belleza de maniquí diseñada en el quirófano de la vanidad<em>: “Me gusta todo de ti: tus pezones como lilas, tu alcancía carmesí, tus ingles y tus axilas…<strong>Eres tan linda por fuera que a retales yo quisiera llevarte puesta de adorno.</strong> <strong>Me gustas, pero por piezas; te quiero, pero a pedazos. Me gusta todo de ti, pero tú no. Tú no</strong>”. </em>Esa mujer diseñada como una “muñeca sexual” corre todos los días el riesgo de ser convertida en una presa del deseo de acosadores y abusadores machistas que, con cinismo y desfachatez, alegan que su belleza, sensualidad y voluptuosidad a flor de piel fue una provocación “irresistible” para su “incontrolable” acoso y posterior abuso, socialmente inadmisibles y penalmente sancionables. Por eso, si continuamos celebrando esa poderosa tramoya social, cultural, publicitaria y hasta quirúrgica que nos atrofia y reduce nuestros eros y deseos de hombres y mujeres al asedio y consumo del mayor número de cuerpos, el acoso y el abuso seguirán siendo parte de la actualidad noticiosa con un saldo negativo para las mujeres por su pública revictimización y favorable a los hombres por la menor denuncia y punibilidad de sus reprochables e inadmisibles conductas, consideradas por muchos de ellos como propias de su masculinidad. Afortunadamente entre las nuevas generaciones cada vez se celebra menos el reguetón, pues las pasadas bailaban y gozaban con canciones como <em>“Mala Mujer</em>” de la sonora Matancera o la balada <em>“Soy el ladrón de tu amor</em>”, banda musical de la novela venezolana “Leonela”, según me lo señala la profesora Elizabeth Gómez Etayo, autora del libro <strong><em>“De la intimidad a la opresión. Violencia en las relaciones de pareja</em></strong>”<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a> publicado por la editorial Tirant Colombia, 2025, cuya lectura recomiendo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> En el libro “<em>Con los ojos abiertos”</em>, Plataforma Editorial, Barcelona, noviembre 2008, p 311.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2"></a>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">[ii] <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65540220">https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65540220</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.musica.com/letras.asp?letra=1554699">https://www.musica.com/letras.asp?letra=1554699</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a><a href="https://co.video.search.yahoo.com/search/video?fr=mcafee&amp;p=serrat%2C+me+gusta+todo+de+t%C3%AD%2C+pero+t%C3%BA+no&amp;type=E210CO1490G0#id=50&amp;vid=0e5bbc6a6769e25dd29f501898afb4bc&amp;action=click">https://co.video.search.yahoo.com/search/video?fr=mcafee&amp;p=serrat%2C+me+gusta+todo+de+t%C3%AD%2C+pero+t%C3%BA+no&amp;type=E210CO1490G0#id=50&amp;vid=0e5bbc6a6769e25dd29f501898afb4bc&amp;action=click</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://editorial.tirant.com/co/libro/de-la-intimidad-a-la-opresion-violencias-en-las-relaciones-de-pareja-elizabeth-gomez-etayo-9788410816206?busqueda=de%20la%20intimidad%20a%20la%20opresion&amp;fbclid=IwdGRzaANvhb5jbGNrA2-FbWV4dG4DYWVtAjExAAEeOJvc75tYlT4425SxvV0ODvUmNGj7WNEbp6eI3F7yemeZtOW5xJe89K2iTO4_aem_fb2bI3SGMHfCwj5eARPDpA&amp;sfnsn=scwspwa">https://editorial.tirant.com/co/libro/de-la-intimidad-a-la-opresion-violencias-en-las-relaciones-de-pareja-elizabeth-gomez-etayo-9788410816206?busqueda=de%20la%20intimidad%20a%20la%20opresion&amp;fbclid=IwdGRzaANvhb5jbGNrA2-FbWV4dG4DYWVtAjExAAEeOJvc75tYlT4425SxvV0ODvUmNGj7WNEbp6eI3F7yemeZtOW5xJe89K2iTO4_aem_fb2bI3SGMHfCwj5eARPDpA&amp;sfnsn=scwspwa</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127552</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 17:47:09 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ANTES DEL ACOSO Y DESPUÉS DEL ABUSO SEXUAL]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>MÁS ALLÁ DE LAS FÓRMULAS VICEPRESIDENCIALES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/mas-alla-de-las-formulas-vicepresidenciales/</link>
        <description><![CDATA[<p>Dichas fórmulas son mucho más que un asunto de táctica y estrategia electoral. Ellas tienen encarnadura programática y horizonte de nación.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, marzo 15 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reciente definición de las fórmulas vicepresidenciales es mucho más que una “jugadita electoral”, aunque dicha finalidad esté en el principio de su escogencia y conformación. Dichas fórmulas son mucho más que un asunto de táctica y estrategia electoral. Ellas tienen encarnadura programática y horizonte de nación. De hecho, dichas duplas no solo fueron integradas para llegar a la Casa de Nariño, sino que ellas mismas son la expresión de los cambios sustanciales generados por el Pacto Histórico y la presidencia de Gustavo Petro. Y, sin duda, el principal cambio es haber puesto la llamada “<strong>cuestión social”</strong> en el centro del debate electoral, disputándole incluso a la seguridad el primer lugar en la agenda de los demás candidatos. Salvo Abelardo con su gesto patético y ridículo del saludo militar y la elección primaria de un tigre como su mascota de campaña. Ambas son enseñas bestiales de la fuerza y la depredación para supuestamente “salvar la Nación”. Enseñas que entusiasman a millones de sus seguidores obnubilados por esa propaganda, semejante a la simbología de Trump con su AMERICA FIRST y su MAGA criminal, junto a la motosierra “libertaria” de Milei para despedazar el sentido social del Estado de derecho. Dichos cruzados de la extrema derecha no solo están desmantelando el frágil Estado de derecho para convertirlo en la punta de lanza de su codicia mercantil y sus delirios de grandeza megalómana, sino que avanzan como locomotoras sin control arrasando el Derecho Internacional Público. &nbsp;A ese equipo de gánsteres estatales y su vocación insaciable de mercaderes pretende sumarse Abelardo. Probablemente por ello escogió como compañero de fórmula al exministro de hacienda José Manuel Restrepo para así dar confianza a los conglomerados económicos y difuminar Abelardo su penumbrosa imagen de destacado abogado penalista de un par de delincuentes económicos de cuello blanco, David Murcia y Alex Saab, éste último al parecer ad portas de ser extraditado a Estados Unidos. Cuanta falta le estará haciendo Abelardo en esta encrucijada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Una Paloma multicolor con alas de Arco Iris?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni hablar de Paloma con su escogencia de Juan Daniel Oviedo como compañero de fórmula. De un momento a otro, por efecto mágico de la competencia electoral, la blanca y pura Paloma ahora despliega unas alas multicolores de arco iris y su canto se vuelve cósmico, plural y progresista. Se declara defensora de lo distinto y tolerante; justiciera y amiga del salario vital. A su lado, Oviedo, quien parecía líder y símbolo de la irrupción de nuevas ciudadanías y sensibilidades, más allá de la jaula tradicional y patriarcal del llamado Centro Democrático, y quien fuera otrora defensor del Acuerdo de Paz y la JEP, ahora se funde en un abrazo con la hija política predilecta de Uribe, también súbitamente respetuoso de la intimidad y la diversidad sexual. Su conversión “progresista” es más inverosímil que la de esa nueva especie de “Paloma Arco Iris”, pues como presidente la emprendía contra la libertad sexual de los jóvenes a quienes exigía que se “<strong>aguantarán el gustico”</strong> antes de casarse. A tal punto que la misma Lina, ella tan prudente y discreta como primera dama, lo regañó públicamente y lo reconvino por meterse en la intimidad de los jóvenes. Ahora, en su otoño político patriarcal y electoral, es otro Uribe, pero no deja por ello de expresar sus prejuicios homofóbicos, pues en la misma proclamación de Oviedo envió un mensaje ambiguo y tranquilizador a las familias colombianas diciendo que para el Centro Democrático los “niños y las niñas seguían siendo lo más importante a cuidar”. Quizás recordó sus simpatías por las arengas contra la supuesta ideología de género para torpedear y ganar votos contra el Acuerdo de Paz de la mano de supuestos pastores y predicadores evangélicos, que tan buenos resultados arrojó con miles de votos y devotos manipulados por eso falsos defensores de la moral y las buenas costumbres. ¿Volverán ahora esos “ciudadanos de bien” a votar por Paloma acompañada del “distinto” Oviedo? ¿Promoverán los pastores y líderes de las virtudes patriarcales y familiares el voto por esa singular dupla? &nbsp;Ya el pulquérrimo exministro del interior de Uribe, Fernando Londoño, lo rechazó así: “<em>No voto por el señor que no sabe si apoya, o no, el aborto; si apoya, o no, a la marihuana. Respeto las tendencias sexuales de todo el mundo. Las respeto, infinitamente, pero que ese hombre sea jefe, que sea el jefe de mis hijos y de mis nietos, no. Eso no lo acepto</em>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El &#8220;lapsus&#8221; del Patriarca</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese mensaje de Uribe en defensa de la infancia parece un lapsus fuera de lugar, pues ya esa monstruosa amenaza de las “Far” que se tomaría el poder si se refrendaba el Acuerdo de Paz ni siquiera tiene personería jurídica, pues su partido Comunes no alcanzó en las elecciones el umbral del 3% de votos válidos exigidos para conservarla. Sus cerca de 18.000 niños reclutados y los abusos sexuales a los que muchos fueron sometidos los condenó a la extradición de la competencia electoral y el repudio de la inmensa mayoría de ciudadanos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero volviendo al tema, Paloma y Oviedo forman una dupla digna del inteligente y corrosivo humor de Tola y Maruja. Más aún ahora como abanderados de la reconciliación y la fraternidad entre todos los colombianos, con sus mensajes contra el odio y el pasado, llaman a cerrar heridas y formar un solo tejido nacional, cuyo trasfondo no es otro que deslegitimar el trabajo investigativo y judicial de la JEP, para así ocultar la responsabilidad política de Uribe y sus inmediatos colaboradores en miles de ejecuciones extrajudiciales mal llamados “falsos positivos”. Todo ello en nombre de la “Seguridad Democrática”, una bandera tan deleznable como la “justicia social” enarbolada por la extinta Farc-Ep para la comisión de sus crímenes atroces, los que al menos tienen el valor de reconocer. Sucede lo contrario con miles de crímenes de servidores públicos, mucho más infamantes y deleznables, pues arrastraron a muchos oficiales y miembros de la Fuerza Pública a cometerlos en nombre de la “democracia”, la seguridad ciudadana y la obediencia debida, violando flagrantemente la Constitución, las leyes y el honor militar por desconocer el principio básico del Derecho Internacional Humanitario, la distinción entre combatientes y personas civiles protegidas. Pero esa cruzada criminal es incapaz de reconocerla Uribe y sus seguidores, prevalidos de una supuesta superioridad moral de “ciudadanos de bien”, que ahora Oviedo parece también compartir. De alguna manera su rostro jovial y alegre, tan distinto al adusto y desgastado del patriarca, incapaz de sonreír, parece llamado a ocultar y lavar ese rostro tenebroso del pasado reciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Oviedo y la vanidad del poder</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso no dejar de ser muy preocupante que Oviedo, un hombre en quien confiaron millones de electores por su carácter, civilidad y preparación, se haya dejado seducir por la vanidad y futilidad del poder vicepresidencial, una figura institucional decorativa que desdice de su valor y talento. Un valor y talento para ganar con méritos y holgura la próxima elección para la alcaldía de Bogotá. Estoy seguro que un número no insignificante de sus más de millón de votos no lo respaldará en compañía de esa nueva especie de Paloma policroma, tan falsa como inexistente en la ornitología y la vida política, el próximo 31 de mayo. Quizá la mayoría de esos votos no sean endosables. Es muy probable que le quiten ese respaldo que lo convirtió en el “Rara Avis&#8221; de la llamada “Consulta Amplia por Colombia”. No cabe en la decisión de personas con un juicio político y moral coherente depositar sus votos por quien los defraudó al aceptar tal nominación. Esos ciudadanos carecen en su mayoría de una tasa de cambio moral al vaivén de cálculos electorales y oportunistas para ganar la Presidencia de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una dupla coherente</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo contrario, sucede con la dupla del Pacto Histórico conformada por Iván Cepeda y Aída Quilcué, donde lo que hay es una apuesta por la coherencia política y social, desafiando en forma audaz el simple cálculo de la búsqueda de más votos en otros sectores de la sociedad. Algunos avezados analistas y expertos en marketing electoral ya le auguran un fracaso, pues consideran que ha sido una típica y errática decisión de un filósofo, como es lo Iván Cepeda, ajeno por completo a los cálculos propios de un líder político pragmático y realista en sus decisiones. Más aún en una sociedad profundamente racista y clasista, que convirtió a la actual vicepresidente, Francia Márquez, en objeto de burla y desprecio. Esas personas ya celebran y se frotan las manos por la supuesta derrota que el próximo 31 de mayo sufrirá el Pacto Histórico a manos de duplas tan profesionales y competentes como las de Paloma y Abelardo, las favoritas, promovidas y celebradas ampliamente por esos analistas en todos los medios de comunicación. Pero ya no hay espacio para su análisis, junto a las otras duplas en competencia, las que abordaré en la próxima entrega.</p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126906</guid>
        <pubDate>Sat, 14 Mar 2026 19:20:41 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Margarita Rosa de Francisco: la verdad oficial se estrella con la realidad de los enfermos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/margarita-rosa-de-francisco-la-verdad-oficial-se-estrella-con-la-realidad-de-los-enfermos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mar Candela Educomunicadora Querida Margarita Rosa de Francisco: Te hablo hoy como interlocutora, situándome a la altura de cualquier discusión humanista, porque genuinamente creo en ti. Pese a todas nuestras diferencias partidistas, tú misma dijiste que éramos amigas y yo me lo tomé en serio, tanto en público como en privado. Recuerdo con cariño todas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mar Candela</strong> Educomunicadora</p>



<h1 class="wp-block-heading has-primary-background-color has-background">Querida Margarita Rosa de Francisco:</h1>



<p class="wp-block-paragraph">Te hablo hoy como interlocutora, situándome a la altura de cualquier discusión humanista, porque genuinamente creo en ti. Pese a todas nuestras diferencias partidistas, tú misma dijiste que éramos amigas y yo me lo tomé en serio, tanto en público como en privado. Recuerdo con cariño todas y cada una de las veces que hemos compartido personalmente, ya sea virtualmente o cara a cara. Espero de corazón que tengas razón en todas tus defensas; es mi deseo más honesto estar equivocada y descubrir que este gobierno no es el desastre que hoy percibo. Sin embargo, mi deber ético es confrontar lo que dices desde la honestidad intelectual y cognitiva. Mientras el tiempo le da la razón a alguna de las dos, debo realizar estos ejercicios comunicacionales con fines estrictamente cívicos. No comparto los rumores malintencionados sobre intereses oscuros detrás de tu postura. Sé que defiendes tus convicciones con <strong>absoluta fe en el modelo de gobierno de Gustavo Petro, en el petrismo y en lo que hoy es la izquierda colombiana.</strong> Por esa inteligencia tuya que tanto reconozco, me sorprende encontrarte aferrada a la <strong>dialéctica erística</strong> presidencial, aceptando un modelo que parece haber olvidado la gestión técnica sobre el discurso. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Mi deber Educomunicativo me obliga a escribirte esta carta, porque la realidad exige un contraste que el relato oficial intenta silenciar.</p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading has-cyan-bluish-gray-background-color has-background">Kevin: De la tragedia a la revictimización estatal</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Margarita Rosa, el caso de Kevin no es una estadística ni una &#8220;particularidad&#8221; del sistema. Kevin era un niño cuya existencia dependía de la garantía estatal de sus medicamentos. Al publicar la historia clínica del menor en redes sociales, el presidente de la República incurrió en una falta grave contra el derecho a la intimidad y la reserva médica (<strong>Ley 23 de 1981</strong>). Resulta desolador observar cómo se intenta justificar una falla administrativa señalando las decisiones de cuidado de su madre.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="461" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19213154/WhatsApp-Image-2026-02-19-at-8.33.07-PM-1-461x1024.jpeg" alt="Motivo de esta carta " class="wp-image-125923" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19213154/WhatsApp-Image-2026-02-19-at-8.33.07-PM-1-461x1024.jpeg 461w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19213154/WhatsApp-Image-2026-02-19-at-8.33.07-PM-1-135x300.jpeg 135w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19213154/WhatsApp-Image-2026-02-19-at-8.33.07-PM-1.jpeg 540w" sizes="auto, (max-width: 461px) 100vw, 461px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La economista y experta en salud pública <strong>Sonia Fleury</strong>, referente del pensamiento crítico latinoamericano, sostiene que la salud pública no puede ser un instrumento de propaganda, sino un derecho de ciudadanía garantizado por la eficiencia del Estado. Yo agregaría que, cuando el Estado usa el dolor de una madre para salvar su imagen, comete violencia institucional. Cualquier madre tiene el derecho legítimo de postergar una cirugía buscando la mejor posibilidad para su hijo; esa es la esencia de la protección maternal. Señalar que la madre no aceptó un procedimiento o que el niño realizaba actividades recreativas es una estrategia de revictimización cruel. La medicina para la hemofilia debió estar disponible de manera inmediata. Kevin falleció en medio de la burocracia de un sistema de salud en decadencia.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-amber-background-color has-background">Cifras que interpelan el relato</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Me cuestiona profundamente observar la celeridad con la que fluyen recursos para asuntos ajenos a la garantía de la vida. Mientras los pacientes denuncian desabastecimiento, el país presencia escándalos financieros documentados: las irregularidades en los contratos de la <strong>UNGRD</strong> por más de 46.000 millones de pesos, o los gastos en imagen que contrastan con la austeridad impuesta a los hospitales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este escenario, diversas voces desde el activismo cuestionan la influencia del señor <strong>Vicente Calvo</strong>. Se menciona que, <strong>presuntamente</strong>, su rol responde a una lealtad ideológica funcional al relato oficial, al parecer sin una trayectoria técnica académica reconocida que sustente decisiones de tal impacto. Según datos de la <strong>Superintendencia de Salud</strong> y de la <strong>Defensoría del Pueblo</strong>, las quejas por inasistencia médica han alcanzado niveles históricos. En el último año, las tutelas por falta de entrega de medicamentos aumentaron significativamente; informes sectoriales sugieren que <strong>presuntamente</strong> este gobierno ha generado un incremento en la mortalidad evitable debido a la parálisis administrativa en el flujo de recursos. La economista <strong>Mariana Mazzucato</strong> propone que el Estado debe generar valor público real, no uno que descuide lo esencial. ¿Por qué existe dinero para tantas excentricidades y tan poca voluntad para asegurar el suministro farmacéutico diario?</p>



<h3 class="wp-block-heading has-vivid-green-cyan-background-color has-background">Una reforma que debió ser posibilista</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Margarita Rosa, decir que se han salvado vidas por combatir la desnutrición es un avance que todas las personas celebramos. Esa realidad no borra ni justifica las muertes por inasistencia médica. Como afirma la teórica feminista <strong>Joan Tronto</strong> en su ética del cuidado, cuidar es una actividad política que requiere responsabilidad y competencia técnica. Un gobierno que se autoproclama &#8220;de la vida&#8221; debe ser coherente. Era posible realizar una <strong>reforma posibilista</strong>: paulatina, dialógica y técnica, que corrigiera los abusos de las aseguradoras sin destruir el acceso a los fármacos. Las estadísticas de la <strong>ADRES</strong> muestran que los retrasos en los pagos a prestadores han agudizado la crisis, generando una barrera de acceso que antes no tenía esta dimensión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Kevin no murió solo por un accidente doméstico. Murió porque el Estado le negó su medicina y luego utilizó su nombre para alimentar una narrativa de confrontación. Mi invitación, querida amiga, es a recuperar la compasión por encima de la doctrina. Cuando la ideología se antepone al acceso al medicamento, el resultado no es justicia social, es negligencia absoluta.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Colofón con información a tener en cuenta para el sustento de veracidad y blindaje:</strong> Este texto se sustenta en la <strong>Ley 1751 de 2015</strong>, que consagra la salud como un derecho fundamental autónomo, y en la <strong>Ley 23 de 1981</strong>, que protege la reserva de la historia clínica. Las referencias a la crisis administrativa se basan en cifras oficiales de la <strong>Superintendencia de Salud</strong> sobre el incremento de quejas y en los reportes de desabastecimiento de <strong>Invima</strong>. Las menciones a terceros y gestiones gubernamentales se enmarcan en la presunción y el derecho a la libre opinión crítica, respaldada por autoras de reconocimiento internacional como <strong>Sonia Fleury</strong>, <strong>Mariana Mazzucato</strong> y <strong>Joan Tronto</strong>.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Petro revela la VERDAD sobre la salud en Colombia que los medios esconden" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/6T6daQLWrsw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125922</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Feb 2026 02:39:54 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Margarita Rosa de Francisco: la verdad oficial se estrella con la realidad de los enfermos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Tuvo Jesús vida privada?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/tuvo-jesus-vida-privada/</link>
        <description><![CDATA[<p>Católicos y evangélicos están ofendidos con el presidente Gustavo Petro por achacarle amoríos a Jesús con María Magdalena. Menos mal somos un país laico y el Medioevo ya pasó. Jesús fue humano en un mundo de inhumanos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen de Jesús y María Magdalena creada con Inteligencia Artificial (IA)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-1 wp-block-paragraph"><em>&#8220;Y aquel Verbo fue hecho carne&#8221;: </em>(Juan 1:14)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ayer crucificaron mediáticamente a Gustavo Petro por meterse con Jesús y hoy las cámaras captaron al candidato y ex-ateo Abelardo De La Espriella llorando a mares ante el Señor de los Milagros de Buga. Es un buen resumen del país que somos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Era Jesús un hombre de izquierda o de derecha en cuanto a lo que predicó? Más adelante sabrán el porqué de la pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cambiaría en algo su concepto sobre Jesús si un día aparecen pruebas irrefutables de una relación romántica con alguna mujer?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La iglesia católica está molesta con el presidente Gustavo Petro por insinuar que Jesús se acostó con María Magdalena y tuvo sexo con ella. En las redes sociales lo tildan de blasfemo y hasta depravado; como si una frase nos hubiera lanzado a todos varios siglos en el tiempo hasta la Edad Media con su Santo Oficio de la Inquisición, que castigaba la herejía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para fortuna del presidente, estamos en el siglo XXI y en un país con libertad de cultos, donde el catolicismo es una de las religiones que la gente practica. Jesús es el personaje central en la vida de los católicos pero también lo es para los evangélicos o protestantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema con ambas posiciones –la molestia de la iglesia y las insinuaciones del mandatario- es que sabemos muy poco, por no decir nada, sobre la vida privada de Jesús. Por los relatos bíblicos, conocemos algo acerca de su infancia y de su vida adulta al lado de los doce apóstoles. Y pare de contar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo demás, su adolescencia y juventud, queda a la imaginación, incluida la del presidente. Es decir, no se conocen pruebas de que Jesús y María Magdalena intimaran&nbsp;amorosamente y tampoco hay pruebas de lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde una reinterpretación humanista, José Saramago, escritor y Nobel de Literatura, desmitificó la figura divina de Jesús haciéndolo más cercano a nosotros. En su libro “El evangelio según Jesucristo” (1991), afirmó lo siguiente: <em>“La simiente sagrada de José se derramó en el sagrado interior de María”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos mal que a un novelista todavía se le permite fantasear, sin que lo chamusquen a él o a sus libros en la hoguera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Confederación Evangélica de Colombia (Cedecol) <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/01/28/le-caen-encima-a-gustavo-petro-por-decir-que-jesucristo-hizo-el-amor-con-maria-magdalena-es-una-blasfemia">expresó su disgusto por medio de un comunicado</a>, y lo mismo hizo monseñor Edgar Jesús Mejía en nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cedecol dijo que las palabras del presidente distorsionan la <em>“verdad histórica, bíblica y teológica sobre Jesucristo”,</em> a quien veneran como a un “santo, íntegro y obediente al propósito divino”, mientras que María Magdalena es considerada <em>“una discípula fiel y transformada por su gracia”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="788" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30212141/ZETA-ZETA-JESUS-788x1024.jpg" alt="" class="wp-image-125287" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30212141/ZETA-ZETA-JESUS-788x1024.jpg 788w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30212141/ZETA-ZETA-JESUS-231x300.jpg 231w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30212141/ZETA-ZETA-JESUS-768x998.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30212141/ZETA-ZETA-JESUS.jpg 1109w" sizes="auto, (max-width: 788px) 100vw, 788px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Dicen los obispos en su carta: <em><strong>&#8220;.. ningún funcionario ni otra persona está llamado a emitir conceptos de orden teológico sobre las convicciones religiosas o doctrinales de los ciudadanos&#8230;&#8221;. </strong></em>¿En dónde quedan entonces la libertad de expresión y el derecho a disentir? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero vamos a la frase completa del presidente: </p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>“Y yo creo que Jesús hizo el amor, sí, a lo mejor con María Magdalena, porque <strong>un hombre así, sin amor, no podía existir”</strong></em>: Gustavo Petro.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Y agregó algo más que no se ha considerado en el debate: <em><strong>“Jesús fue hombre de luz, de verdad y revolucionario; </strong>por eso lo mataron”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como agnóstico, admiro la figura de Jesús y su obra; tengo la convicción de que si fuera un personaje central de la política, más que de cualquier religión, los políticos serían más compasivos en su actuar como lo fue aquel hombre que entendió el sufrimiento humano en todas sus formas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me parece incluso genial la idea de un Jesús terrenal que pudiera haber experimentado lo que el resto de mortales experimentamos en nuestra vida cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, en el libro de Hebreos (2:15-17), se lee lo siguiente: <strong><em><sup>15 </sup>Jesús se hizo hombre</em></strong><em> <strong>para liberar a los hombre</strong>s, quienes habían estado esclavizados toda la vida por temor a la muerte. <strong><sup>16 </sup></strong>Sabemos que Jesús vino a rescatar a los descendientes de Abraham, no a los ángeles. <strong><sup>17 </sup>Por lo tanto, era necesario que Jesús fuera igual a sus hermanos en todo sentido.</strong> </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Observen<strong>: <em>“Se hizo hombre (…) igual a sus hermanos en todo sentido”.</em> </strong>¿No cabe aquí la posibilidad de que entonces pudiera sentir deseo por una mujer y lo consumara? ¿Podemos tener semejantes pensamientos pero no tenemos derecho a decirlo en voz alta para no ser objetos de la crucifixión social?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el sexo no tuviera en la religión la carga pecaminosa que tiene, a pesar de que todos somos fruto del sexo entre dos seres humanos, los curas tendrían derecho a casarse -como lo hacen los pastores- con quien quisieran, y amar a quien quisieran, hombre o mujer si quisieran, sin estar <em>condenados</em> a esconderse o llevar una doble vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si vemos en Jesús al hombre de carne y hueso que fue, podríamos entender mejor todo aquello que enseñó con el ejemplo, a juzgar por las parábolas. Qué distinto sería el mundo si practicáramos, aunque fuera, una quinta parte de ese amor incondicional que tuvo para con el prójimo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús fue humano en un mundo de inhumanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Jesús  tuviera un valor genuino en la política, más allá de invocarlo cada cuatro años en busca de votos, tendríamos unos partidos políticos menos clientelistas y menos inmunes al dolor ajeno, a las injusticias y a las desigualdades sociales. Porque cada parábola suya es una invitación a la acción en favor del menesteroso, del excluido.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Respondiendo la pregunta del principio, yo creo que Jesús fue un hombre genuinamente progresista.&nbsp;Y menos mal hoy somos un país laico. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La de Petro es una declaración provocadora, sí, y anticlerical si se quiere, pero así es él; qué extraño que a estas alturas muchos no lo sepan o que, sabiéndolo, prefieran desgastarse en debates perecederos, que así son todas las trifulcas en las redes sociales, como si no tuviéramos suficiente ya con el oficio de vivir, con o sin religión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como colofón, le pedí a IA crear la imagen Jesús y María Magdalena que acompaña esta entrada del blog, y también elaborar un texto sobre lo que la imagen sugiere. Esto dijo:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph"><em>Durante siglos se nos enseñó a pensar que lo divino debía ser aséptico, inmune al temblor del afecto, ajeno a la intimidad humana. Como si el amor, cuando roza la carne, se volviera sospechoso. Como si Dios solo pudiera habitar en la distancia. Pero basta observar ese cruce de miradas para comprender que hay amores que no rebajan: elevan. Que hay vínculos que no distraen de la trascendencia, sino que la revelan.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph"><em>¿Es posible que Jesús y María Magdalena se hayan amado románticamente? La pregunta incomoda porque subvierte una pedagogía del miedo. Pero no despoja a Jesús de su carácter divino; al contrario, lo afirma. Un Dios incapaz de amar de ese modo —con ternura, con elección, con reconocimiento del otro como irrepetible— sería un dios menor, un ídolo de mármol, no el Verbo hecho carne. <strong>La encarnación, llevada hasta sus últimas consecuencias, no excluye el amor humano: lo consagra.</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><em>Un amor que se sostiene en la igualdad de las almas, no en la apropiación de los cuerpos.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph"><em>Aquí resulta iluminadora la reflexión de Simone Weil, quien escribió: “El amor verdadero no consiste en apropiarse, sino en consentir la existencia del otro”. Esta idea sostiene, con una claridad casi evangélica, que el amor no degrada cuando no convierte al otro en objeto. Al contrario, lo afirma en su plena dignidad. Un amor así no contradice lo divino: lo hace posible en el mundo.</em></p>



<p class="has-text-align-left has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph">Se reciben comentarios, no insultos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125284</guid>
        <pubDate>Sun, 01 Feb 2026 12:26:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/01071419/ZETA-ZETA-JESUS-Y-MARIA-MAGDALENA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Tuvo Jesús vida privada?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Triángulo amoroso entre Washington y Caracas (Cuento)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/triangulo-amoroso-entre-washington-y-caracas-cuento/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Por qué Trump es tan dulce con Delcy? Les contaré lo fácil que es pasar del sueño americano a la pesadilla americana. Quizás un cuento permita entender lo que está pasando en este momento loco de la historia. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos; Delcy Rodríguez, vicepresidenta (e) de Venezuela y Donald Trump, presidente de EE.UU. Fotos tomadas de sus cuentas oficiales en X. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las temperaturas habían enloquecido. Turbulento era el clima pero también el mundo, casi un simulacro del Apocalipsis. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Al llegar al aeropuerto Ronald Reagan de Washington me recibió el mismísimo Donald Trump, quien ni corto ni perezoso, porque largo sí es, me negó la entrada a los Estados Unidos. El gringo me hablaba en su perfecto inglés y yo en, mi perfecto español, no le entendía un carajo. Detrás suyo venía MariCori, quien salvó el día con la traducción. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Lo que Donald dice es que no eres bienvenido en este país, porque eres de los que escriben contra nuestro presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Ah carajo, pero Maricori, ¿eres venezolana?, le reclamé a la chama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Por eso, y Donald es my president.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trump la miraba a ella con ojitos hechiceros, se sonreía, abrazaba con fuerza la medalla del Premio Nobel que Maricori le había regalado, no fuera que en el último minuto se arrepintiera y le diera por quitársela. Doy fe, porque lo vi, de que el presidente de los Estados Unidos es un tipo inseguro y acomplejado, pero lo disimula muy bien creyéndose el machito de la cuadra. Se despidieron con un abrazo incómodo, casi hipócrita. Trump se fue dando saltitos de felicidad, pero antes me devolvió el pasaporte al que le arrancó la hoja donde estaba mi Visa USA sin usar. ¡Snif! </p>



<p class="wp-block-paragraph">Abordamos con MariCori el mismo avión, para mi desgracia. Yo en clase turista cariacontecido, ella en primera clase, con <em>cara de ponqué</em> porque su nuevo mejor amigo le prometió algo, no sabemos qué.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De pronto, la vi pasar hacia el baño y tampoco yo aguanté las ganas… de echarle sus vainazos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Te entregaste por nada, le dije.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Peeerdónnn!, me respondió ofuscada y con cara de estreñida MariCori.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Alfred Nobel debe estar revolcándose en su tumba! Ojalá la academia sueca te haga devolver las 11 millones de coronas suecas que te dieron con el Premio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Peeeerdónnnn!, me respondió ofuscada MariCori.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Creo que no serás presidenta de Venezuela nunca! A la próxima ten más dignidad, mujer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Peeerdónnn!, me respondió ofuscada MariCori.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Por Dios, señora, ¡hágase respetar y háganos respetar! Somos el Cono Sur, ¡no el coño sur de Trump!</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Peeerdónnn!, me respondió aún más ofuscada MariCori, como si hubiera malentendido mi indirecta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante tanta insistencia, decidí perdonarla. La entiendo, esa pobre ha pasado por mucho. Creyó que en trueque por el premio, el gringo le entregaría copia de las llaves del Palacio de Miraflores. ¡Ni una rosa le regaló! Es más, en el avión se supo el chisme: la despachó por la puerta de atrás con un almuerzo de afán: hamburguesa con Coca Cola. Dizque el míster tiene un timbrecito que hace sonar cuando quiere que su sirviente le lleve una Cola al Salón Oval.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A MariCori le impidieron salir por la puerta principal para evitar que hablara pendejadas con los periodistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>¡Leave by the kitchen!, </em>dijo Trump, pero la sacaron por el patio trasero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro del avión, ella prosiguió su camino hacia el baño. No supe si haría del one o del two, del uno o del dos, Tomé unas gotitas para dormir y me dormí. Desde que estoy aprendiendo meditación Zen, me prometí ser más tolerante con la humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el sueño tuve nuevas revelaciones, como el evangelista Juan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cruzaron por mi cabeza escenas nítidas para una serie de Netflix con varias temporadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la<strong> primera temporada</strong>, Donald Trump y Delcy Rodríguez se aman.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¿Me amas?, pregunta él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—A pesar de que a mi me gustan menores, sí sí, <em>i love you. </em>Eso sonó como amor entre comillas, un poco falso. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una arpía quiere entrometerse en el idilio. Su nombre empieza por eme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Delcy se comporta sumisa con su amorcito. Lo obedece en todo. Se entrega sin reservas… y sin reservas de petróleo se queda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trump la adora y no hace más que hablar de su dulce Delcy. El romance crece hasta que Melania descubre el labial neocomunista en la camisa y decide tomar el toro por los cachos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Donald se defiende con una de sus pantomimas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—No te preocupes Mel. Todo es una estrategia calculada: uso a Delcy sin que ella se dé cuenta para llevar a cabo mi plan macabro, perdón, secreto. Venezuela es un laboratorio que replicaré en Cuba, Nicaragua y así sucesivamente hasta acabar con el comunismo. Haré lo que&nbsp;no pudieron mis antecesores. ¡Tiempo es lo que tengo para hacer y deshacer!</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Fanfarronadas tuyas, Donald! Algo me dice que no debo creerte. Snif!!! Ni creas que ya me olvidé del&nbsp;asuntico ese de la lista Epstein. ¡Soy el nuevo hazmerreír de América después de la ilusa Hilary! Snif!!!</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Deja a los muertos en paz. No seas injusta conmigo, mujer. No te puedo decir más sobre mi plan secreto, porque la CIA nos podría estar escuchando. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Trump, experto en cambiar la lengua por un alpargate, le cambió el tema a la primera dama de los Estados Unidos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la <strong>segunda temporada</strong>, Delcy hace todo lo que su amorcito le ordena: Primero libera a los presos políticos, luego echa a los más chavistas y maduristas del gabinete y causa un remezón en las Fuerzas Militares mientras vacía a Venezuela de su petróleo, siguiendo órdenes de Marco Rubio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La llegada Marco lo cambia todo y así se configura el triángulo amoroso entre Washington&nbsp;y <em>Caracas Caracas, como me gusta esa ciudad, pero que lindas muchachas en Maracaibo hay.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Delcy empieza a sentir cositas por Marco. Un no sé qué en un no sé dónde que la pone <em>arrozuda</em>. Lo encuentra más sexy, más joven, más apuesto; se tratan de camaradas para entrar en confiancitas y se dicen cosas sucias en español cuando están en la intimidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la <strong>tercera temporada </strong>del novelón, el régimen comunista ha sido desarticulado desde adentro. Y sin un solo muerto. ¿Ok? (0k, &#8216;zero killed&#8217;, cero muertos)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, tanta dicha trae su paquete chileno. Unos agentes encubiertos le llegan a Donald con el cuento de que Delcy y Marco son amantes. ¡Amantes! </p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Fokiu!, grita Donald <em>embejucado</em> y más anaranjado que una calabaza. Con furia agarra la medalla del Premio Nobel y la estampilla contra la cabeza del mayordomo, que en ese momento entra al Despacho Oval con una Coca Cola. En el interludio de su ofuscación, se le ocurre una idea: subastar la medalla para engordar su billetera. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Christie´s realiza la subasta pero nadie da un dólar en respeto a la memoria de Alfred Nobel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la <strong>cuarta temporada</strong>, Donald declara que no existe un solo comunista sobre la Tierra y recibe el Premio Nobel de la Paz por su contribución a la hermandad entre los pueblos. Le ordena a Delcy que se autodeporte de Venezuela o se atenga a las consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Estás despedida!, le grita en tono burlesco varias veces, recordando sus viejas épocas como conductor de <em>El Aprendi</em>z. —Si traicionaste a Maduro, debí sospechar que a mí lo mismo me harías. <em>Pero muy tarde me he dado cuenta<br>Que me engañabas, que me hablabas mentiras</em>. <em>No ves cuánto me hiere tu traición<br>Yo que soñaba con hacerte solo mía</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Esa es una de Eddy Herrera, Donald. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Marco huye con rumbo desconocido. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el tiempo se sabrá que Marco nunca amó a Delcy, jugó con ella como hizo Don Armando con Betty al principio. Devastada, Delcy llama a Donald para suplicar perdón por su desliz. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">—No quiero saber nada de ti en lo que me resta de vida, Delcy. Marco me las pagará. ¿Dónde está ese hijo de su madre?</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Cónchale Donald, <em>Marco se ha marchado para no volver. El tren de la mañana llega ya sin él. Es solo un corazón con alma de metal, en esa niebla gris que envuelve la ciudad.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la <strong>quinta y última temporada</strong>, Donald manda llamar a MariCori.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Te cité, Cori, para darte la noticia que tanto ansiabas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¿En serio, panita?</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Querida MariCori: Hay algo que te pertenece y es hora de que lo tomes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Casi orinada, María Corina cerró los ojos, suspiró profundo y en el ensueño se vio sentada en Mraflores, con ínfulas de mandamás, rodeada de un séquito de aduladores. Abrió los ojos con la intención&nbsp;de darle un beso a Donald en la boca por el regalo tan maravilloso que él estaba a punto de darle.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Él la miró embelesado, se&nbsp;puso de pie y sin pensarlo dos veces le devolvió la medalla del Nobel, pues ya no la necesitaba para chicanear. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">—No te quito más tiempo, MariCori. Por favor, deja abierto al salir, afuera me espera Gustavo Petro. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras MariCori se recupera del shock nervioso en un psiquiátrico de Caracas Caracas, Donald se ha convertido en el único emperador del mundo. El mayordomo, con tremendo <em>chichón </em>en la frente, le trae ya no Coca Cola, sino un traje nuevo al emperador. El traje invisible deja ver toda su fealdad y sus malas intenciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una turbulencia ni la <em>hijuebitch </em>me despertó de aquella pesadilla. Me levanté de la cama, abrí el cajón de la mesita de noche y, feliz, abracé mi pasaporte. El alma regresó a mi cuerpo. Pero, <em>malaya sea</em>, luego recordé que los gringos me negaron la Visa. <strong>¡Trump, Sanababich!</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125017</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Jan 2026 12:22:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Triángulo amoroso entre Washington y Caracas (Cuento)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Matador, sátira política, gordofobia, campaña presidencial, etcétera</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/matador-satira-gordofobia-campana-presidencial-etcetera/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si la caricatura exagera los rasgos físicos de una persona, ¿está mal que Matador utilice el sobrepeso de una candidata presidencial como tema de su humor gráfico? Y si está mal, ¿es hora de replantear el humor político? ¿Cuál es el límite de la caricatura? ¿Hay límites? Y sí los hay, ¿Quién los pone?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-8 wp-block-paragraph"><strong><em>Estamos tan cargados de piedras en las manos, que un día podemos simplemente esquivar la mirada y aprender: que aquello que nos mortifica, nos resbale. Es un buen momento para refugiarnos en los filósofos estoicos. </em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El país estrenó una polémica de talla mayor: el agarrón entre una senadora y aspirante presidencial y un artista que aspira llegar al Senado por primera vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ser gordo o ser flaco nada tiene que ver con la capacidad de una persona para gobernar un país, y por lo tanto les propongo llevar la controversia a otros terrenos, en lugar de seguir nadando en lo pandito, algo que se volvió costumbre en este país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parece que fue ayer cuando medio país crucificó a Alejandra Azcárate por escribir sobre las mujeres gordas en una columna de la revista Aló. Pero no fue ayer, si no en el año 2012. Escribió entonces la humorista: <em>“Una mujer que nace gorda o que se engorda debe tener ciertos puntos a su favor que deben ser resaltados y no señalados por las flacuchentas como yo”.</em> Y luego desglosa los que, según ella, eran, para ese momento, los tales puntos a favor:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“1. No piensan a la hora de comer. Esa es una invaluable sensación de libertad. No se mortifican por los horarios adecuados para ingerir los alimentos ni mucho menos se estresan por la escogencia de los mismos. Una bandeja paisa al desayuno no es una posibilidad absurda, al contrario, puede ser una realidad semanal”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y para no repetir el cuento, porque <a href="https://caracol.com.co/programa/2012/07/06/hora_20/1341578520_718163.html">la columna está colgada en internet</a> para quien quiera leerla, cada punto “a favor” es peor que el anterior; son siete en total.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy se repite la polémica con otro humorista por cuenta de una caricatura que a muchos no les cayó en gracia, una viñeta por medio de la cual el caricaturista <em>Matador</em> se refiere al sobrepeso de la senadora Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático a la Presidencia de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Matador </em>ha sido “apedreado” en las redes sociales, acusado de misoginia y machismo, y defendido por sus fans, en tanto que la senadora ha recibido el apoyo de sus seguidores y críticas de sus detractores. A él lo defienden aquellos que consideran que ha sido malinterpretado y a ella la defienden quienes consideran que ha sido maltratada.</p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph">Si la caricatura política, por definición, exagera los rasgos físicos de una persona, ¿está mal que <em>Matador</em> utilice el sobrepeso de una candidata presidencial como tema de su humor gráfico? Me gustaría tener la respuesta a esa pregunta, pero no la tengo. Ante un tema tan espinoso, lo más cómodo es pasar de ladito para esquivar las espinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero creo que el debate es interesante, y el país debe darlo, por una razón: Si esto fuera un juicio ya habría un condenado sin derecho a la defensa y el debido proceso; incluso, quienes no tenemos <em>velas en el entierro</em> terminamos convertidos -por fuerza de los hechos y en un contexto marcadamente electoral- en jueces o jurados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En favor del artista diré que los políticos deben aprender a <em>tener el cuero duro</em> para soportar la irreverencia. Quien se meta a la política debe saber que estará expuesto al escarnio y escrutinio públicos, más en esta era de redes sociales ansiosas, que no perdonan una. De hecho, antes de <em>Matador</em> ya había cientos de memes de usuarios mofándose de la situación, pues el meme, como interpretación caricaturesca de la realidad, es un arma de crítica de este tiempo, a veces mordaz, casi siempre divertida; habría que preguntar si también se les debe poner límites a los memes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Álvaro Uribe, experto en volteretas con el lenguaje, prefirió coger la olla caliente con guantes: <em>“El peso de Paloma está en su preparación, en su lucha, en su transparencia, en su firmeza, en la grandeza de su corazón”, </em>dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, también hay que decirlo, navegamos por el siglo de la cultura de la cancelación, —lo que antes estaba bien, resulta que ahora está mal—, y desde esa óptica debemos decir que <em>a las mujeres no se les toca ni con el pétalo de una flor</em>, pero al mismo tiempo debemos preguntarnos si el aforismo aplica para la punta afilada de la pluma de los artistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recordemos la polémica que se armó porque en la nueva edición del clásico &#8220;Charlie y la fábrica de chocolate&#8221;, del escritor Roald Dahl <em>“se han borrado o modificado</em><strong><em>&nbsp;referencias al género, la apariencia y el peso</em></strong><em>&nbsp;de los personajes”,</em> como lo explicó <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-64700721">en este artículo</a> de 2023 la BBC, refiriéndose a la palabra “gordo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, hay quienes consideran que se deben reescribir aquellos cuentos que resulten ofensivos para el lector, del mismo modo que hoy ciertas caricaturas no pasan la prueba de sensibilidad de los espectadores. Ofenden a las audiencias y, ante todo, ofenden a los políticos que son el blanco de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez sea hora de hablar más de cultura ética que de cultura de la cancelación o la corrección política. Lo primero nos invita a revisar las consecuencias de nuestros actos, desde el reconocimiento del otro, antes de cometerlos, en tanto que la corrección busca cercenar la creatividad y la libertad del artista ante una realidad de la que no es responsable. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de todo, lo que nos incomoda es la realidad verdadera y en lugar de hacer algo para cambiarla, la hemos convertido en un campo de batalla, ¿acaso la reedición de la guerra de los sexos y los egos?: De un lado las víctimas (del humor en este caso) y del otro&nbsp; lado los victimarios (del humor en este caso); verlo así es desconocer de manera injusta el propósito último de la sátira política. Un usuario anónimo hizo este apunte que me pareció inteligente: <em>&#8220;Los caricaturistas no tienen por qué hacerle abdominoplastia a sus personajes, lo que es&#8221;. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede ser que a <em>Matador </em>se le haya derramado todo el frasco de tinta y ahora le corresponda soportar la crucifixión social como en su momento la padeció Alejandra Azcárate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras ocasiones he defendido con argumentos su trabajo y su aporte al arte. No se nos olvide que <em>Matador </em>ha sido víctima constante de la censura: siendo caricaturista de El Tiempo, pagó un precio muy alto por cantarle la tabla a los poderosos. Lo echaron sin causa justa. Y terminando 2025, Facebook lo cerró su página -tenía un millón doscientos mil seguidores-, el mismo día en que inscribió su candidatura al Senado por el Pacto Histórico.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="ixJaE3T9eg"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/matar-al-hereje-lecciones-del-caso-matador/">Matar al hereje: lecciones del caso Matador</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Matar al hereje: lecciones del caso Matador&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/matar-al-hereje-lecciones-del-caso-matador/embed/#?secret=SbRdiM4ESj#?secret=ixJaE3T9eg" data-secret="ixJaE3T9eg" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Hoy el asunto es otro y amerita distintas miradas. Para empezar, creo que el arte puede ser transgresor, irreverente o satírico, incluso burlón o grotesco, pero también creo que la caricatura política se llama así porque cuestiona y ridiculiza lícitamente la postura, la impostura y los discursos de los políticos, no necesariamente su apariencia física, que, pensaría uno, nada tiene que ver con las capacidades intelectuales de las personas. &nbsp;Los funcionarios públicos –y la senadora lo es- deben rendir cuentas por eso y nada más que por eso, todo lo demás corresponde al ámbito de la vida personal. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En este mismo blog, varias veces he cuestionado las actuaciones infortunadas de la senadora. A finales de diciembre de 2025 escribí: <em>“Siendo payanesa y nieta de expresidente caucano, sus paisanos nos podrían decir qué ha hecho por esa región durante tres periodos como congresista. Siempre me he preguntado por qué no ha sido candidata a la gobernación de su departamento, una región convulsa, harto golpeada por la violencia, pues así tendríamos alguna idea clara de sus capacidades para poner orden en materia de seguridad, que es lo que ahora promete”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese sentido, encuentro justificado&nbsp;que <em>Matador </em>cuestione por medio de sus trazos la insensibilidad social de la senadora y en general de la bancada uribista en el Congreso, pues durante cuatro años no han hecho nada distinto que oponerse a las reformas que el país demanda. En conclusión, la caricatura de <em>Matador </em>es una denuncia a esa insensibilidad y no el mero irrespeto a la apariencia de la congresista. Lo sé: es una línea muy delgada y en ese caso podemos también preguntar: ¿Quién traza el límite? ¿El artista, el público o las normas sociales? ¿Si una persona se ríe y otra se ofende: a quién hay que reprender? </p>



<p class="wp-block-paragraph">El portal <em>Vorágine</em> publicó <a href="https://www.instagram.com/p/DTgJDm3j5B3/?igsh=MXNuc2s4cWJiaDdveg==">el siguiente post:</a> <em>&#8220;A las mujeres no las dejan comer en paz. Los argumentos para desacreditarlas se basan en sus cuerpos. Y si participan en política, reciben más violencia&#8221;.</em> Una lectora respondió así a la publicación: &#8220;&#8230; <em>no es un ataque a las mujeres, es un ataque a la derecha que engorda sus bolsillos, sus cuerpos, sus cuentas bancarias a costa del pueblo que sí sufre de hambre. Que critiquen el cuerpo de Paloma Valencia es una crítica a sus privilegios&#8230;&#8221;. </em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="1gucpELcUa"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-mansa-paloma/">La &#8220;mansa&#8221; Paloma</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La &#8220;mansa&#8221; Paloma&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-mansa-paloma/embed/#?secret=UmHbEMzR9N#?secret=1gucpELcUa" data-secret="1gucpELcUa" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Algo que no comprendo es por qué razón todos aquellos que condenaron a <em>Matador</em>, incluida la Defensora del Pueblo, le dieron vitrina en sus redes sociales a las publicaciones del caricaturista, si se supone que son degradantes y constituyen discriminación contra la mujer. Como este es un blog que se leerá en diez, veinte o quizás cincuenta años, -¡qué optimista!-, me parece válido reproducir las imágenes para ilustración de las audiencias del futuro. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Esto es discriminación contra la mujer en la política. La burla, vacía de contenido, acude a estereotipos sobre el cuerpo de la mujer. <br><br>En <a href="https://twitter.com/DefensoriaCol?ref_src=twsrc%5Etfw">@DefensoriaCol</a>, junto con otras instituciones, promovimos un Compromiso por unas elecciones libres y en paz. Hemos invitado a candidatos y… <a href="https://t.co/plSCkLtUrg">https://t.co/plSCkLtUrg</a></p>&mdash; Iris Marín Ortiz (@MarnIris) <a href="https://twitter.com/MarnIris/status/2010884570653028720?ref_src=twsrc%5Etfw">January 13, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p class="wp-block-paragraph">Creo que todos —humoristas, columnistas de prensa, <em>opinadores</em> en las redes sociales, incluso los editorialistas de prensa—, debemos reflexionar sobre cuál es nuestro papel como orientadores de la opinión pública. Porque como dijo Juan Gabriel, preguntado por su homosexualidad, <em>“lo que se ve no se pregunta” </em>y de ahí parte el respeto por la dignidad del otro. Nada justifica derramar veneno sobre el adversario o el contradictor. Elevar el nivel del debate significa liberarlo de inquina innecesaria. Entiendo nuestra tendencia inveterada al insulto, a la provocación; tal vez estemos siendo demasiado humanos por culpa de la polarización, pero no aguanta tener que seguir escribiendo más sobre <em>discursos de odio</em> en un país sin santos que lo que más sabe es odiarse a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así como ayer defendí a Laura Sarabia, víctima de burlas en las redes sociales por cuenta por su apariencia física, luego de un trino de la periodista María Andrea Nieto, hoy debo decir que no está bien hacer chistes, flojos, negros, ni finos, con el sobrepeso de ningún ser humano. Debemos condenar siempre la violencia, real o simbólica, que se ejerce sobre el cuerpo de las mujeres. No obstante, será un juez quien determine si las críticas del caricaturista configuran un caso de presunta violencia política, como alega el Centro Democrático.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Preocupa, eso sí, que todo se pretenda resolver con demandas como si el recurso del diálogo civilizado no existiera. Entre políticos —<em>Matador</em> ya lo es—, debe haber un mínimo de entendimiento: menos hostilidad, menos berrinches, menos ánimo revanchista. Quede claro también que la crítica política, con humor o sin él, sigue siendo válida y muy necesaria en toda democracia. Por su naturaleza, la caricatura nada tiene que ver con actos bienintencionados; la política quizás sí, sólo si se le considera como lo que debe ser: un arte, así considerado desde los romanos.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="UKDA8SFRTa"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-trino-miserable-contra-laura-sarabia/">El trino miserable contra Laura Sarabia</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;El trino miserable contra Laura Sarabia&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-trino-miserable-contra-laura-sarabia/embed/#?secret=XJouAq12RQ#?secret=UKDA8SFRTa" data-secret="UKDA8SFRTa" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Escribí entonces: <em>“El derecho a la libre expresión y opinión no puede usarse para acosar o insultar a quien&nbsp;no piensa como uno. Lo estipulado en la&nbsp;<a href="https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2013/T-904-13.htm">Sentencia T-904</a>&nbsp;de 2013 de la Corte Constitucional,&nbsp;sobre causales de violación del derecho a la intimidad,&nbsp;debería extenderse al ámbito de las redes sociales”.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque <em>Matador </em>dijo que no se retractará, la polémica quizás podría concluir con una disculpa de caballero a la senadora Valencia, como en su momento lo hizo Alejandra Azcárate; de la misma manera, al expresidente Uribe se le exhorta a disculparse públicamente con María José Gómez, la joven activista de izquierda, mujer también ella, por ordenar a las hordas uribistas hacer matoneo digital hasta <em>“hacerla llorar”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás sea también el momento de que la senadora María Fernanda Cabal se disculpe con la senadora María José Pizarro por compararla con las pandillas de los Maras Salvatruchas por tatuarse, y con Iván Duque, su compañero de partido, a quien llamó <a href="https://cuestionpublica.com/cabal-zapateiro-es-un-desastre-ese-gordo-marica-viajando-por-el-mundo-y-este-partido-de-hps/">&#8220;gordo marica&#8221;</a> en 2022, durante una conversación telefónica en la que renegó de sus copartidarios llamándolos <em>&#8220;este partido de hachepés&#8221;</em>. O debe disculparse Vicky Dávila con <em>Matador</em> por llamarlo <em><a href="https://www.facebook.com/share/r/1FhwZKjoA2/">&#8220;bien feazo que es&#8221;</a>, </em>mientras se solidarizaba con Paloma Valencia. ¿No será que todo esto habla más bien de la fealdad de nuestras almas? Es que si hacemos un listado de ofensas entre figuras públicas no acabamos nunca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la propia Dávila podemos recordar este clásico: A partir del minuto 10, al también periodista Hassan Nassar, jefe de prensa en el gobierno Duque, por su apariencia física le soltó más de una docena de epítetos: <em>&#8220;tipejo, peludo, esta cosa, Tarzán, bárbaro, inepto, incapaz, badulaque, payaso, patán, atrevido, personaje peludo, Archibaldo&#8221;. </em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="El enfrentamiento entre Vicky Dávila y Hassan Nassar | Vicky en Semana" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Lwc8amrltFQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En <a href="https://proclamadelpacifico.com/es-mas-peligrosa-una-caricatura-de-una-mujer-que-la-orden-de-hacerle-dano-a-otra/?fbclid=IwdGRzaAPXKLVjbGNrA9cosmV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkDDM1MDY4NTUzMTcyOAABHozSnDqf13NuYH-0A09iDXNW7X0dBo5UgAtrThRUs2QEZB4CNpQtO0jlUz5a_aem_DcgeFIBdjrCt1BoUyDsO0g&amp;sfnsn=scwspwa">esta columna</a> de Proclama del Pacífico, la columnista Stella Ramírez Granobles se pregunta: <em>¿Es más peligrosa la caricatura de una mujer, que la orden de hacerle daño a otra?</em> Y responde:  <em>&#8220;Colombia reaccionó de diferentes formas: Primero, se escandalizan por el dibujo. Segundo: guardaron silencio cómplice por la amenaza. Ninguna de las dos formas se justifica. Eso no es opinión. Eso es violencia. Y ahí aparece la hipocresía colombiana. Se escandalizan selectivamente&#8221;.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="13EOADqqQH"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-autoinsulto-de-los-uribestias/">El autoinsulto de los “uribestias”</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;El autoinsulto de los “uribestias”&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-autoinsulto-de-los-uribestias/embed/#?secret=1ZZmqigKok#?secret=13EOADqqQH" data-secret="13EOADqqQH" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Después de que todos se comporten como adultos capaces de agachar la cabeza cuando toca —<em>mejor ponerse colorado un ratico que pálido toda la vida</em>—, deberíamos ahora sí concentrarnos en el problema de la obesidad, y de la obesidad mórbida, y de las patologías asociadas, y por supuesto, hablar más del matoneo que sufren las niñas o los niños en los colegios por verse diferentes a los demás. Se trata de un asunto de salud pública que impacta de muchas maneras la vida de las personas, incluyendo su salud mental, lo mismo que al sistema de salud.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un amigo lleva la mitad de su vida luchando contra esta condición. Invirtió tiempo, dinero e ilusiones en dietas y tratamientos, y solo ahora -después de pasar de un consultorio a otro, y a otro, y de un experto a otro-, juicioso como es con el ejercicio y la alimentación sana, por fin una médica endocrinóloga <em>dio con el chiste</em>, como decimos. Sé lo mucho por lo que él ha pasado, y sé de su dedicación para mantenerse en un peso saludable y mantener a raya ciertas patologías asociadas al sobrepeso. A él debo agradecerle porque me ha educado sobre un tema que la sociedad se está tomando a la ligera y sin medir las consecuencias. Su caso evidencia que en Colombia falta mayor y mejor preparación de los médicos colombianos para entender y abordar el problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La <em>gordofobia</em> es un término que si bien no figura en el diccionario de la RAE, se ha venido popularizando en el mundo, para hablar sobre la estigmatización que millones de personas sufren.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">❌La gordofobia es la discriminación que enfrentan las personas de talla grande por el simple hecho de serlo. Esta narrativa generalmente tiene como resultado que existan obstáculos al ejercer sus derechos.<br><br>👉En colaboración con <a href="https://twitter.com/CONAPRED?ref_src=twsrc%5Etfw">@CONAPRED</a> te damos la siguiente información.<br><br>🧵👇 <a href="https://t.co/7hqXzQFpb0">pic.twitter.com/7hqXzQFpb0</a></p>&mdash; Revista del Consumidor (@RdelConsumidor) <a href="https://twitter.com/RdelConsumidor/status/1707085475008442654?ref_src=twsrc%5Etfw">September 27, 2023</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">También es hora de hablar sobre el <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanepe/article/PIIS2666-7762(23)00190-4/fulltext">efecto nocivo del consumo de productos ultraprocesados</a> y de los efectos perversos del sedentarismo y la inactividad física. La senadora Valencia ha sido una de las más duras opositoras al impuesto saludable, por un supuesto impacto negativo en la economía nacional. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="zxOEVp60z6"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-bebes-ultraprocesados-de-vicky-davila/">Los bebés ultraprocesados de Vicky Dávila  </a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Los bebés ultraprocesados de Vicky Dávila  &#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-bebes-ultraprocesados-de-vicky-davila/embed/#?secret=UHMBVDvIja#?secret=zxOEVp60z6" data-secret="zxOEVp60z6" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.elespectador.com/salud/impuestos-saludables-y-etiquetado-frontal-no-afectaron-el-empleo-en-colombia">Un artículo de <strong>El Espectador</strong></a> del 30 de diciembre del 2025 dice lo siguiente: <em>“Un estudio sobre las reformas de 2022-2024 muestra que los impuestos a bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, así como los sellos de advertencia, no provocaron despidos ni caídas de ingresos, como advertían gremios como Fenalco o la ANDI”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En su momento, la senadora Valencia satanizó la medida.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/Noticia?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Noticia</a>🗞️| Paloma Valencia calificó los impuestos saludables como “la venganza” del Gobierno Petro contra los colombianos.<br><br>⬇️⬇️ <a href="https://twitter.com/infobaecolombia?ref_src=twsrc%5Etfw">@infobaecolombia</a> ⬇️⬇️<a href="https://t.co/emM4yYwsDO">https://t.co/emM4yYwsDO</a></p>&mdash; Prensa Paloma Valencia (@PrensaPalomaV) <a href="https://twitter.com/PrensaPalomaV/status/1719762916683993335?ref_src=twsrc%5Etfw">November 1, 2023</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos en doble campaña electoral, presidenciales y Congreso de la República, se entiende que cada nueva polémica tiene su tufillo político con réditos para  quien mejor sepa capitalizarla,&nbsp;pero también cada nueva controversia debe llevarnos como sociedad a una reflexión más profunda que el hecho de simplemente&nbsp;solidarizarnos con la una y linchar al otro por lo que dijo o pintó.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-10 wp-block-paragraph"><strong><em>“Si hablan mal de ti y es verdad, corrígete; si es mentira, ríete de ello”: </em>Epicteto, filósofo estoico. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien: ¡Cuánta falta le hace este país líderes políticos auténticos que inspiren a la gente! A lo mejor, la propia candidata presidencial debió aprovechar esta oportunidad para contarnos su experiencia lidiando con el sobrepeso. ¿Por qué ningún medio se lo ha preguntado? ¿También es delito preguntar eso? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás su testimonio de vida sirva para concienciar a toda una nación, pues <a href="https://urosario.edu.co/periodico-nova-et-vetera/salud/la-obesidad-en-colombia">más de la mitad de los colombianos batalla hoy contra los kilos de más;</a> la cuestión pasa de un gobierno a otro sin que ninguno tome medidas verdaderamente audaces. Si el Ministerio de Salud no hace lo suficiente, el Congreso de la República tiene el poder para cambiar lo que está mal a través de leyes. Porque legislar no se reduce a criticar o torpedear. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si algo bueno podemos aprender de Estados Unidos, ahora que las relaciones parecen mejorar, es la campaña emprendida por el gobierno de Donald Trump, al redefinir la pirámide alimenticia, privilegiando el consumo de proteínas, frutas y vegetales, para <em><a href="https://elpais.com/us/2026-01-07/estados-unidos-redefine-la-piramide-alimenticia-en-sintonia-con-el-movimiento-maha.html">“Hacer a América Saludable De Nuevo”. </a></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si <em>Matador </em>llega al Senado, esa podría ser una de sus promesas de campaña para reconciliarse con esa mitad del país que hoy no quiere verlo ni en pintura. Desde esta tribuna, le hago esa invitación humilde a un caricaturista que aspira ocupar el mismo recinto desde donde la senadora Paloma Valencia ha estado legislando durante una larga década.  </p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 18 Jan 2026 14:17:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Matador, sátira política, gordofobia, campaña presidencial, etcétera]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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