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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de emprendimiento colombiano | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>¡Es posible superar la crisis climática!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/es-posible-superar-la-crisis-climatica/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Caminar, descansar y proyectar el soñar se entretejen para posibilitar la creación de puentes para ‘cruzar’ (chakai) formas de comprensión del mundo. Esta acción de “cruzar” tiene su referente cosmogónico en la chakana (‘cruz andina’), entendida como la posibilidad de ir y venir y en ese movimiento recrear y deconstruir conocimientos” Bravo, 2015, p. 65. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>In memoriam</em></strong><strong> de la maestra colibrí Leidy Marcela Bravo Osorio</strong></p>



<p>A partir de julio de este año, dediqué las columnas de este blog al análisis crítico y a la búsqueda de alternativas individuales y sociales que nos depara<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/las-raices-de-la-crisis-climatica/"> la crisis climática. </a>Reflexionamos sobre el proceso de colonización española, que impuso una modernidad sangrienta que arrasó buena parte de la cultura de los pueblos indígenas de nuestro continente y que marcó el origen del extractivismo que maltrata la madre tierra.</p>



<p>El capitalismo de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, incorporó al ideario político de las nacientes repúblicas de Latinoamérica, la tesis del crecimiento económico como promesa para alcanzar progreso y bienestar, basado en la explotación de la naturaleza que promovía la revolución industrial europea y las concepciones instrumentales del desarrollo.</p>



<p>El mito del progreso se fortaleció con la industria petrolera del siglo XX y con ello, emergió la crisis climática como parte de la crisis ambiental de la sociedad occidental, fundada en el extractivismo de la naturaleza y en el modelo lineal del emprendimiento científico y tecnológico aferrado a ideas cartesianas del mundo y en concepciones cientificistas.</p>



<p><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/capitalismo-fuera-del-limite-planetario/">El capitalismo sobrepasó los límites planetarios</a> y especialmente el referido a la regulación de la temperatura global del planeta, que se alteraría, por primera vez, debido a la emisión de gases efecto invernadero producidos especialmente por la actividad industrial y por la dependencia energética de hidrocarburos fósiles, fundamentalmente petróleo.</p>



<p><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/disputas-cientificas-y-politicas-de-cara-a-la-crisis-climatica/">La crisis climática envuelve disputas científicas, políticas</a>, económicas, culturales e ideológicas sobre el tipo de modelo que debemos configurar como humanidad para garantizar la vida en el planeta. Pero lo más importante, exige de <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/acciones-sociopoliticas-frente-a-la-crisis-climatica/">acciones individuales y colectivas para enfrentarla </a>y porque no superarla.</p>



<p>El camino más claro para superar la crisis no está en las promesas de la economía verde promovida por el capitalismo, o en las soluciones técnicas de las ciencias, porque las dos insisten en conservar el modelo económico hegemónico de occidente basado en la manipulación, control o explotación de la naturaleza.</p>



<p>Dialogar con los saberes ancestrales de nuestros antepasados indígenas y valorar los que aún han sobrevivido constituye una mejor alternativa para enfrentar la crisis. La profesora Leidy Marcela Bravo Osorio de la Universidad Pedagógica Nacional, promovió con mucha claridad este camino, en sus trabajos académicos vivió, sintió y defendió los saberes ancestrales de los pueblos indígenas colombianos, especialmente del Cauca y del Putumayo como base esencial para la promoción de prácticas sociales sustentables.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30220552/HastaSiempreMarcela-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-124226" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30220552/HastaSiempreMarcela-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30220552/HastaSiempreMarcela-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30220552/HastaSiempreMarcela-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30220552/HastaSiempreMarcela-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30220552/HastaSiempreMarcela.jpg 1536w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><strong>Leidy Marcela Bravo Osorio, profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, conocida como la maestra colibrí por su compromiso intelectual con la defensa de la madre tierra y el estudio educativo del pensamiento indígena. Falleció en septiembre de 2025. </strong></figcaption></figure>



<p>Basados en los aportes de la maestra colibrí<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>, podemos pensar en una forma distinta de investigar y actuar frente a la crisis climática apoyados en los saberes ancestrales. En primer lugar, debemos aprender a caminar, es decir, debemos seguir el saber del pueblo Inga de reconocer <em>nukanchipa alpa mama </em>(‘nuestro territorio’); saber en dónde vivimos, con quién vivimos, explorando la biodiversidad, la riqueza hídrica, el aire, la tierra y todas las relaciones ecológicas que sostienen la vida, para conservarla, protegerla y defenderla. &nbsp;</p>



<p>En segundo lugar, debemos aprender el <em>Samaspa iachaikuspa: </em>‘descansando aprendemos’, o sea, es necesario detenernos para revisar los trayectos realizados de la sociedad occidental sustentada en el antropocentrismo, para reorganizar de forma colectiva qué hace falta para cambiarlo y que nuevas cosas podemos construir juntos para reencontrarnos con la naturaleza y emprender prácticas sostenibles como la agroecología, la permacultura, la movilidad limpia, la construcción sustentable, entre otras prácticas que sigan los ritmos y equilibrios naturales.</p>



<p>Y en tercer lugar, debemos proyectar para soñar, esto significa que el caminar y el descansar nos permite comprender, más allá de lo aparente, emprendiendo diálogos entre distintos saberes que nos conduzcan a una comprensión holística y compleja de la crisis climática para tomar mejores decisiones, que orienten el plan de vida integral que nos permitan superar esta crisis y todas aquellas que trae la crisis ambiental que padecemos. La maestra colibrí nos enseña:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><a>“Caminar, descansar y proyectar el soñar </a>se entretejen para posibilitar la creación de puentes para ‘cruzar’ (<em>chakai</em>) formas de comprensión del mundo. Esta acción de “cruzar” tiene su referente cosmogónico en la <em>chakana </em>(‘cruz andina’), entendida como la posibilidad de ir y venir y en ese movimiento recrear y deconstruir conocimientos”<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>.</p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="423" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30221258/Mural-maestra-Colibri-423x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-124227" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30221258/Mural-maestra-Colibri-423x1024.jpeg 423w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30221258/Mural-maestra-Colibri-124x300.jpeg 124w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/30221258/Mural-maestra-Colibri.jpeg 529w" sizes="(max-width: 423px) 100vw, 423px" /><figcaption class="wp-element-caption"><strong>Mural en homenaje a la profesora Leidy Marcelo Bravo Osorio. Maestros, estudiantes, colectivos cuidadores de la vida. Universidad Pedagógica Nacional. </strong></figcaption></figure>



<p><a>Es posible superar la crisis climática</a>, y esto va más allá de las insuficientes avances de las cumbres sobre el cambio climático, para esto los saberes ancestrales de los pueblos de Abya Yala, en diálogo con los aportes de las ciencias comprometidas con la ética y la justicia ambiental pueden impulsar nuestro encuentro con la naturaleza para rescatar la identidad olvidada y sobreponerla a la lógica eurocéntrica y anglosajona que insisten en el progreso y desarrollo capitalista como único camino posible.</p>



<p>En palabras de Enrique Dussel, es necesaria una nueva época sustentada en la pluriversidad y en la otredad como reconocimiento de todos y todas, más allá de las lógicas de mercado y del consumo desenfrenado que alinean y borran la dignidad humana. Es posible construir una sociedad sustentable y sentipensante como diría el maestro Fals Borda, que supere el extractivismo y que emprenda alternativas productivas sustentadas en la raíces indígenas, afrodescendientes y campesinas para construir justicia y paz con la naturaleza.</p>



<p>Que el 2026 traiga un reencuentro profundo con nuestras raíces culturales y que tejamos nuevas conexiones con nuestra madre tierra. </p>



<p>Leonardo Boff nos muestra con claridad este desafío: El futuro de la madre tierra no cae del cielo, sino de las decisiones que tomamos en el sentido de entrar en sintonía con los ritmos de la naturaleza y del universo<a id="_ftnref3" href="#_ftn3">[3]</a>.</p>



<p>@LeoMartinezUPN</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Bravo, L. ( 2022) Nukanchipa iuiaita maskasunchi: buscar más allá de lo aparente. Buscar una laguna donde no la hay y encontrarla, ¡eso es investigar! En Absalon, J., y Alfonso, T. <em>La práctica investigativa en ciencias sociales. Nuevas perspectivas</em>. (p.179-202)</p>



<p><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Bravo, L. (2015). <em>Ugpachisunchi i katichisunchi kilkaikunata – llevando y trayendo la palabra-: territorio, “saber vivir ahí” y pensamiento Inga </em>[Tesis de maestría]. Universidad Pedagógica Nacional. p. 65.</p>



<p><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Boff, L. (2021). O doloroso parto da mãe terra. Uma sociedade de fraternidade sem fronteiras e de amizade social. Editora Vozes. (p. 125-126)</p>
]]></content:encoded>
        <author>Leonardo Fabio Martínez Pérez</author>
                    <category>Ciencia para el buen vivir</category>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Medio ambiente</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124225</guid>
        <pubDate>Wed, 31 Dec 2025 03:34:30 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¡Es posible superar la crisis climática!]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Leonardo Fabio Martínez Pérez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Vote por Arley Silva, de @puerto_tumaco; José Pardo, de GE Oleoflores, o Zaida Mosquera, de @cctumaco37, nominados en Afrocolombianos del Año 2025, Sector Privado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/vote-por-arley-silva-de-puerto_tumaco-jose-pardo-de-ge-oleoflores-o-zaida-mosquera-de-cctumaco37-nominados-en-afrocolombianos-del-ano-2025-sector-privado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conózcalos y vote con Me gusta en&nbsp;FaceBook&nbsp;e&nbsp;Instagram, y haga parte del reconocimiento anual de la sociedad colombiana al tesón y al aporte de la población negra al desarrollo del país. Hasta el 30 de noviembre se podrá votar en&nbsp;este álbum&nbsp;en las cuentas de FaceBook de El Espectador y la Fundación Color de Colombia, otorgantes del [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Conózcalos y vote con Me gusta en&nbsp;<a href="https://web.facebook.com/share/p/17Z58MJAwN/">FaceBook</a>&nbsp;e&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/colordecolombia?igsh=NjM1M3B4NmdvY3I5">Instagram</a>, y haga parte del reconocimiento anual de la sociedad colombiana al tesón y al aporte de la población negra al desarrollo del país.</p>



<p>Hasta el 30 de noviembre se podrá votar en&nbsp;<a href="https://web.facebook.com/share/p/17Z58MJAwN/">este álbum</a>&nbsp;en las cuentas de FaceBook de El Espectador y la Fundación Color de Colombia, otorgantes del premio desde 2010. También en la cuenta de<a href="https://www.instagram.com/colordecolombia?igsh=NjM1M3B4NmdvY3I5">&nbsp;Instagram de @ColordeColombia</a></p>



<p>Son ocho jurados y tres votos del público. Los ganadores se conocerán en la ceremonia de premiación el 09 de diciembre en Cali.</p>



<p>Las trece categorías del premio son: Medios y Periodismo, Música y Artes, Educación, Justicia y Derecho, Sector Privado, Fuerza Pública, Sector Público, Academia, Ciencia y Tecnología, Sector Salud, Deportes, Joven y Sector Social.</p>



<p><strong>Lea también:</strong>&nbsp;E<a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/estos-son-los-39-nominados-en-afrocolombianos-del-ano-2025/">stos son los 39 nominados en Afrocolombianos del Año 2025</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Nominados en Sector Privado</h2>



<p>Altos ejecutivos del sector portuario, de la agroindustria de palma de aceite y de  instituciones gremiales son los representantes simbólicos de los afrocolombianos en cargos de decisión del sector privado, donde falta mucho por avanzar.  </p>



<p><strong>Arley Ernesto Silva Quiñones</strong>, gerente de Operaciones de la Sociedad Portuaria de Tumaco Pacific Port: atendió la reactivación del puerto, que pasó de recibir uno a cinco buques mensuales de gran calado. Nariñense.</p>



<p><strong>José Pardo Gómez</strong>, gerente de Alianzas Estratégicas del Grupo Empresarial Oleflores: pieza clave en uno de los más grandes de la agroindustria de palma de aceite, que hace alianzas estratégicas con pequeños productores. Bolivarense.</p>



<p><strong>Zaida Mosquera Patterson</strong>, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Tumaco: impulsó con éxito la capacitación empresarial, la promoción internacional del cacao y el emprendimiento productivo femenino. Nariñense.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los jurados, que representan simbólicamente a la sociedad colombiana</h2>



<p>Los cinco jurados permanentes son: </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Fidel Cano, </strong>director de El Espectador<strong>;</strong></li>



<li><strong>Cecilia María Vélez</strong>, exministra de Educación;</li>



<li><strong>Mabel Lara</strong>, actual secretaria de Desarrollo Económico de Cali;</li>



<li><strong>Élber Gutiérrez</strong>, productor general de El Espectador; y</li>



<li><strong>Daniel Mera Villamizar</strong>, director ejecutivo de la Fundación Color de Colombia y columnista de El Espectador.  </li>
</ul>



<p>Este año los jurados invitados son tres mujeres líderes de cámaras empresariales:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La exministra <strong>María Claudia Lacouture</strong>, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana;</li>



<li><strong>Ingrid Tatiana Chaves</strong>, directora ejecutiva de la Cámara Colombo China de Inversión y Comercio; y</li>



<li><strong>Carolina Herrera</strong>, directora de la Cámara Marítima y Portuaria de la ANDI.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">El público vota</h2>



<p>El público es el jurado número nueve.&nbsp; El nominado que reciba más “Me gusta” y “Me encanta” por categoría sumará dos votos frente a los ocho de los jurados individuales.</p>



<p>Por tercer año, habrá un tercer voto de parte del público, correspondiente a cerca de 500 estudiantes pilos de colegio y de universidad de Semilleros de Becarios U, un programa de la Fundación Color de Colombia, que está en más de 20 municipios de 12 departamentos.</p>



<p><strong>Le puede interesar:&nbsp;</strong><a href="https://www.elespectador.com/colombia/los-afrocolombianos-deben-prestar-servicio-militar-en-colombia/">Raza, reconocimiento e integración</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Personalidades que entregan galardones y placas</h2>



<p>Para reforzar el simbolismo de ser un premio por el cual la sociedad reconoce todavía más que los afrocolombianos pueden desempeñarse en cualquier responsabilidad y que han aportado históricamente y aportan a la construcción de una mejor nación colombiana, se invita a personalidades a entregar galardonas y placas, además de los jurados:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Alejandro Eder</strong>, alcalde de Cali</li>



<li><strong>Dilian Francisca Toro</strong>, gobernadora del Valle del Cauca</li>



<li><strong>Esteban Piedrahita</strong>, rector de la Universidad ICESI</li>



<li><strong>Claudia Calero Cifuentes</strong>, presidenta de Asocaña</li>



<li><strong>Carlos José Murgas</strong>, vicepresidente del Grupo Empresarial Oleoflores</li>



<li><strong>José Miguel Maldonado</strong>, gerente de la Unidad de Negocio de Plátanos de Uniban</li>



<li><strong>Marie Claude Joachim</strong>, gerente de Talento Humano y Cultura de Totto</li>



<li><strong>Lina Sinisterra</strong>, directora de la ANDI regional Valle del Cauca</li>



<li><strong>Carlos Arcesio Paz</strong>, empresario</li>



<li><strong>Kira Gidrón</strong>, directora general de Lumni, inversora en educación</li>
</ul>



<p><em>Afrocolombianos del Año</em>&nbsp;es una acción afirmativa de inclusión simbólica que ayuda a contrarrestar estereotipos negativos asociados al color de la piel, rezago cultural del racismo en una parte de la sociedad, y a visibilizar más la integración de los afrocolombianos en la nación.&nbsp;</p>



<p>Por ser una acción afirmativa tiene carácter temporal, hasta cuando los otorgantes consideren que ha cumplido su objetivo y ya no sea necesaria.</p>



<p>La&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>, co-otorgante del premio, con 19 años de existencia, se enfoca en promover el reconocimiento, la movilidad social y la integración de la población afrocolombiana en la sociedad y el desarrollo sostenible.&nbsp;</p>



<p>Para información adicional, escribir a: reconocimiento.integracion@fundacioncolordecolombia.org</p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122941</guid>
        <pubDate>Sun, 30 Nov 2025 01:52:31 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>“Colombia necesita políticos con inteligencia socioemocional”: Juanita Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/colombia-necesita-politicos-con-inteligencia-socioemocional-juanita-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta colombiana lidera a un equipo que le toma el pulso a Colombia combinando ciencia, datos y narrativas ciudadanas para entender cómo pensamos, qué valoramos y qué esperamos como sociedad. “La autenticidad se ha convertido en un valor político”, me cuenta ella en esta entrevista.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Juanita Uribe, directora de la firma </em>Reframeit, <em>desde el Capitolio Nacional.</em> </p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em> </em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e3cc4a87d3f3eaaa6d4ef78c8a4063a4"><em><strong>“El mundo está avanzando hacia una forma de conciencia colectiva</strong>,<strong> más colaborativa. Quien no lo entienda —en la política o en cualquier otro campo—, simplemente quedará fuera de juego”: </strong></em><strong>Juanita Uribe, estratega y consultora.</strong></p>



<p>Juanita Uribe son muchas mujeres en una: mamá, esposa, hija, amiga, coequipera, periodista. “También soy deportista y lectora entusiasta”. Desde la firma de consultoría <a href="https://reframeit.co/reframeit-es/">Reframeit</a>, ella y su equipo le toman el pulso a Colombia, a través de unas herramientas novedosas para entender al electorado.</p>



<p>“Acompañamos a las organizaciones y a los políticos a ver las cosas desde nuevos ángulos y detectar tanto los obstáculos que las frenan como las oportunidades que no habían reconocido. Lo hacemos con herramientas de última generación basadas en ciencia de la complejidad, neurociencias y análisis narrativo”, afirma.</p>



<p><strong>¿Cuál fue el hallazgo más importante de sus pulsos más recientes?</strong></p>



<p>Dos hallazgos son especialmente reveladores y están profundamente conectados:</p>



<p>En Colombia hay mucha más capacidad de actuar y transformar de la que solemos reconocer. Cuando pedimos a más de 2.000 personas que contaran una historia de liderazgo —propia o ajena—, el 45% habló de su propia experiencia. Eso muestra un país que no está esperando que alguien venga a “rescatarlo”, sino que se sabe protagonista de su destino.</p>



<p>Otro hallazgo tiene que ver con la riqueza oculta: Mientras una parte de la sociedad se deja llevar por la narrativa de crisis permanente o por los algoritmos de las redes, hay otra Colombia que crea, emprende, enseña, cuida y transforma todos los días.</p>



<p>En uno de nuestros estudios, enfocado en entender qué es lo que los colombianos consideramos liderazgo, la mayoría de las historias recogidas hablan de liderazgo en el emprendimiento, en las comunidades, en lo social, en la educación y en las familias. Menos del 5% eran historias sobre política.</p>



<p>Si aprendemos a reconocer ese liderazgo, podremos construir sobre él un país que ofrezca mejores condiciones para todos.</p>



<p><strong>Me gusta algo que te oí decir <a href="https://www.youtube.com/results?search_query=jUANITA+URIBE">en esta entrevista</a>:<em> “Los políticos no han entendido que el producto es el país, no ellos”.</em></strong> <strong>Entonces, ¿Qué hacer para que lo entiendan? </strong></p>



<p>Ciertos políticos siguen operando con una lógica de poder que pertenece a otro tiempo. Una lógica en la que unos pocos “elegidos” decidían los destinos de la mayoría, a la que consideraban ignorante o incapaz. Esa estructura funcionaba cuando el acceso al conocimiento y la información era limitado y el poder se concentraba en instituciones cerradas.</p>



<p>Pero el mundo cambió. Con la educación, el internet y la conectividad, ya no necesitamos intermediarios para entender, deliberar o proponer. Y, sin embargo, muchos políticos no han sabido reinventar su rol en este nuevo ecosistema.</p>



<p>En lugar de convertirse en facilitadores de propósito compartido, siguen actuando como si el poder se mantuviera controlando o dividiendo.<br>Así, para conservar relevancia, algunos crean narrativas de miedo o de enfrentamiento, en vez de construir una visión de país. El resultado es que pierden el foco: el proyecto deja de ser Colombia y pasa a ser su propia campaña.</p>



<p><strong>De hecho, el estudio sobre liderazgo mostró que solo el 5% de las historias hablaba de liderazgo político, mientras más del 40% provenía del ámbito empresarial, social o comunitario</strong>.</p>



<p>Las personas están cansadas del ego y la vanidad disfrazados de liderazgo.<br>Lo que quieren es alguien capaz de ver más allá de sí mismo y trabajar por un propósito que trascienda los intereses personales o partidistas.</p>



<p>La transformación, para la mayoría de los colombianos, ya no viene “de arriba”, sino de quienes logran resultados reales y colaborativos “desde adentro y entre muchos”.</p>



<p>Hoy, el liderazgo que inspira y moviliza surge de la acción colectiva, de la inteligencia distribuida y de la capacidad de construir confianza. Y el dato es elocuente: el 57 % de las personas dijo que el liderazgo emerge entre muchos, mientras solo un 15% lo asocia con una figura jerárquica.</p>



<p>Los ciudadanos ya no buscan héroes :buscan facilitadores de confianza y de propósito compartido<strong>. </strong>Y esa es una posibilidad enorme para repensar el liderazgo político y regenerar el vínculo entre instituciones y ciudadanía.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-71bc61e6a3bbd15fb686ffefa7de3044"><strong>“…más del 70% de las personas prefiere líderes que integren la diversidad y fomenten el diálogo”: Juanita Uribe.</strong></p>



<p><strong>A veces u</strong><strong>no siente que los políticos están desconectados de la realidad del país. ¿Esto se puede mejorar?</strong></p>



<p>Para empezar, muchos políticos están desconectados de sí mismos.<br>Y cuando uno no está conectado consigo mismo, es imposible conectarse genuinamente con otros. Cuando una persona logra reconectarse con su propio ser, reconoce sus talentos únicos y los pone al servicio de algo más grande. Desde ahí, la vida se vuelve más liviana: uno no anda peleando, comparándose ni tratando de demostrar nada. Simplemente fluye.</p>



<p><strong>También sueles hablar de la autenticidad…</strong></p>



<p>La autenticidad se ha convertido en un valor político.</p>



<p>Hay una línea muy delgada entre la autenticidad y la vanidad, pero no son lo mismo. La primera genera confianza; la segunda, distancia.</p>



<p>La ciencia ha demostrado que no hay dos cerebros iguales. Cada ser humano es una combinación irrepetible de experiencias, percepciones y dones. Sin embargo, la humanidad ha pasado siglos compitiendo y comparándose, como si solo hubiera una forma válida de ser o de tener éxito.</p>



<p>El liderazgo auténtico parte de reconocer esa diversidad: ver los talentos propios y ajenos como piezas complementarias de un mismo tejido. En lugar de competir, colaborar<strong>.</strong></p>



<p>Es muy posible que algunos políticos todavía tengan que sanar su relación consigo mismos. La vanidad o la soberbia son, en el fondo, disfraces del miedo o de la inseguridad; máscaras que se ponen quienes aún no han descubierto quién es de verdad ni cuál es su lugar en el sistema.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Si los congresistas no cambian: ¿Podemos los ciudadanos hacer que cambien? </strong><strong></strong></p>



<p>Creo que el Congreso ya está cambiando, aunque no al ritmo que quisiéramos. He tenido conversaciones con varios congresistas sobre estos temas, y empiezo a ver un nivel de conciencia que se está despertando. Y no podría ser de otra manera.</p>



<p>En varios de nuestros estudios —incluido el <em>Lideroscopio</em>— hemos visto un crecimiento sostenido del interés por el desarrollo personal y el fortalecimiento del ser. Están entendiendo que para transformar lo externo —la política, la economía, las instituciones— primero hay que transformar lo interno.</p>



<p>Si la gente sigue despertando a su poder, a su propósito y a su conciencia, los políticos no tendrán otra opción que ponerse a tono. Si cambiamos la mirada —de la queja a la corresponsabilidad—, podremos construir una política más cercana, empática y colaborativa. Los colombianos no están esperando salvadores, sino espacios para participar.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5fb9b18904eee3fb70cf44726ac4d76f"><strong><em>“…un político que no haga su trabajo interno —que no reconozca su sombra y sus heridas emocionales— no podrá conectar con la ciudadanía”:</em> Juanita Uribe. </strong></p>



<p><strong>Finalmente, ¿Cuál es el tipo de liderazgo político que se requiere en la Colombia actual?</strong></p>



<p>El liderazgo del siglo veintiuno requiere inteligencia socioemocional: conocer y gestionar las propias emociones y ser capaz de sentir, apreciar y manejar las emociones de los demás. Creer en la abundancia y trabajar para crear condiciones que nos permitan a todos verla y aprovecharla.</p>



<p>Esto implica que cualquier político —si está dispuesto a aprender, escuchar y transformarse— puede evolucionar hacia una versión más consciente de sí mismo y de su función pública.</p>



<p>Cuando preguntamos qué es lo que hace que un líder inspire confianza, las palabras más frecuentes fueron coherencia, empatía, cercanía y servicio. Eso quiere decir que la gente distingue claramente entre carisma vacío y autenticidad profunda.</p>



<p>Por eso, un político que no haga su trabajo interno —que no reconozca su sombra y la integre de una manera sana— no podrá conectar con la ciudadanía.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121552</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Oct 2025 13:45:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/21091026/ZETA-JUANITA-URIBE.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Colombia necesita políticos con inteligencia socioemocional”: Juanita Uribe]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Cientos de personas respondieron al llamado de la Primera Feria Ambiental de Ambiente y Sociedad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/voces-por-el-ambiente/cientos-de-personas-respondieron-al-llamado-de-la-primera-feria-ambiental-de-ambiente-y-sociedad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ver entrada Más de 300 personas se dieron cita el sábado 23 de agosto en la Casa Cultural Lolita para nuestra primera Feria Ambiental. Ni siquiera una incipiente lluvia impidió a los asistentes acercarse a conocer y participar en los distintos espacios que planteamos para dialogar con la ciudadanía nuestro trabajo, la defensa ambiental e, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p>Más de 300 personas se dieron cita el sábado 23 de agosto en la Casa Cultural Lolita para nuestra primera Feria Ambiental. Ni siquiera una incipiente lluvia impidió a los asistentes acercarse a conocer y participar en los distintos espacios que planteamos para dialogar con la ciudadanía nuestro trabajo, la defensa ambiental e, incluso, políticas nacionales para mitigar el cambio climático.</p>



<p>Sazonado con maíz pira y algodón de azúcar, este evento recibió a curiosos e interesados en la protección del ambiente. Así vivimos esta jornada única.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Sembrando conciencia ambiental en la ciudadanía</h3>



<p>Como organización de la sociedad civil teníamos una misión clara con este evento:&nbsp;<strong>impactar positivamente en la ciudadanía y vincularlos con el cuidado ambiental y la defensa de la vida de comunidades y pueblos que protegen nuestros ecosistemas</strong>.</p>



<p>Por eso, fue una victoria ver el auditorio lleno y participativo en nuestros distintos eventos, como:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Presentación de documentales y videos sobre los procesos de defensa territorial de Cartagena del Chairá</strong>, inspirando aprendizajes sobre resiliencia, lucha colectiva y otras maneras de relación con el territorio.</li>



<li><strong>Círculo de la palabra sobre las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC)</strong>, su importancia y la necesidad de entender cómo mitigar el impacto de los países frente al cambio climático, incluso partiendo de pequeñas acciones individuales. </li>



<li><strong>Diálogo sobre lo que ha implicado nuestro trabajo estos 13 años con procesos extensos y difíciles como la ratificación del Acuerdo de Escazú</strong>, con la participación de Lina Muñoz (profesora de la Universidad del Rosario) y Mauricio Madrigal (investigador de WWF Colombia), dos aliados estratégicos en la defensa del ambiente. </li>



<li>También contamos con la participación <strong>del colectivo La Cuarta Raya del Tigre</strong>, quienes realizaron una actividad para despertar la curiosidad, imaginación y amor por el ambiente en niños. </li>
</ul>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://www.ambienteysociedad.org.co/wp-content/uploads/2025/08/IMG_9838-300x200.jpg" alt="" class="wp-image-36598" style="width:368px;height:auto" /></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://www.ambienteysociedad.org.co/wp-content/uploads/2025/08/IMG_9409-300x200.jpg" alt="" class="wp-image-36599" style="width:369px;height:auto" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading">Espacio para la cultura y la generación de redes</h3>



<p>La jornada comenzó, como no podía ser de otra manera, con la presentación musical del grupo de música andina Medicinal Waymunara. Para ese momento, Casa Lolita alojaba a casi 30 emprendimientos locales de Bogotá, de regiones cercanas como Cajicá y de territorios como Cartagena del Chairá, en Caquetá. También nos acompañó un grupo de recicladoras bogotanas dedicadas a transformar grasa desperdiciada en jabón y latas en productos de adorno.&nbsp;</p>



<p>Allí, los asistentes pudieron conocer colectivos de gestión de textiles y ropa usada, reciclaje y transformación de latas, grasa y otros tipos de elementos, encurtidos, mermeladas, mieles, dietas saludables para perros, bordado, joyería, alfarería y muchas ofertas más.&nbsp;</p>



<p>Esperamos que para estos emprendimientos el espacio haya sido de provecho, hayan conocido otras iniciativas y se creen nuevas conexiones y redes para trabajar a futuro.</p>



<p>Terminando la tarde y para el cierre de la Feria, Papa con Yuca, conjunto de la escuela de músicas tradicionales del territorio Techotiba en Bogotá, hizo bailar a los asistentes con distintos ritmos andinos y colombianos.&nbsp;</p>



<p>***</p>



<p>Para Ambiente y Sociedad fue un espacio de mucho aprendizaje y enseñanzas. Una de estas y tal vez la más importante es que la ciudadanía sí está interesada en escuchar y entender sobre el ambiente y temas técnicos como las NDC o complejos como el Acuerdo de Escazú y la defensa de los derechos de personas defensoras del ambiente.&nbsp;</p>



<p>Nos llevamos el compromiso de seguir creando espacios de encuentro, diálogo y movilización ciudadana, convencidos de que sólo juntos – en comunidad-&nbsp; podremos enfrentar los retos socioambientales que tenemos como país.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ambiente y Sociedad</author>
                    <category>Voces por el Ambiente</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121220</guid>
        <pubDate>Fri, 29 Aug 2025 20:12:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/09152947/IMG_9443-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Cientos de personas respondieron al llamado de la Primera Feria Ambiental de Ambiente y Sociedad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ambiente y Sociedad</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pianguar-la-raiz-de-la-independencia-de-las-mujeres-del-pacifico-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;Matilde Mosquera Murillo&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La recolección de piangua, un molusco que se encuentra en las raíces de los manglares, es una actividad ancestral que representa el sustento de miles de familias.</em></li>



<li><em>Sobre todo, pianguar ha sido una forma de libertad e independencia económica para las mujeres negras del Pacífico.</em></li>



<li><em>Se calcula que en Colombia hay 11 328 piangüeras, ubicadas en cuatro departamentos: Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Nariño.</em></li>



<li><em>Un proyecto de ley que se encuentra en debate en el Congreso busca mejorar sus condiciones de vida.</em></li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo</h2>



<p>La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;<strong>Matilde Mosquera Murillo</strong>&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su mano derecha está cubierta por un guante lleno de barro. Y en la palma y las uñas de la izquierda hay pedazos de ramas, también lodo y piedras diminutas.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/pescadoras-asumen-liderazgo-para-defender-pesca-de-bivalvos-sinaloa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lobas del Manglar: las pescadoras asumen el liderazgo para defender la pesca artesanal de bivalvos en Sinaloa</a></strong></p>



<p>Es un jueves de mayo en el archipiélago de La Plata, ubicado dentro del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga, paraíso escondido del suroccidente colombiano, a una hora en lancha desde el puerto de Buenaventura. Los rayos de sol que hace poco se asomaban tímidos, por entre nubes espesas, ahora queman. Ni siquiera son las 8 de la mañana y el termómetro ya señala 27 grados centígrados, con una humedad del 92 %. Es como estar en un baño turco.</p>



<p><strong>Matilde está recogiendo piangua, un pequeño molusco envuelto en una concha entre marrón y negra,</strong>&nbsp;que cabe en la palma de la mano y se encuentra en las raíces de los manglares del Océano Pacífico. De repente, ve un hoyo prometedor, se agacha, abre las piernas con las rodillas hacia afuera y así, en cuclillas, hunde la mano protegida por el guante y empieza a escarbar entre el fango. Aunque decir protegida es mucho. Con todo y guante existe el riesgo de que la pique un pejesapo (<em>Sicyases sanguineus</em>), un pez de cara rechoncha y cola delgadita que al morder hincha los dedos y deja ardiendo la piel, y se ha convertido en su peor pesadilla. Esta vez se salva, pero como la posición en V le entumece las piernas, tiene que estirarlas y doblar la mitad superior del tronco hacia delante.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263572"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190546/Colombia-2-piangueras-de-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 2 - piangüeras de Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263572" /><figcaption class="wp-element-caption">En una sola jornada de cuatro o cinco horas, las piangüeras de Bahía Málaga deben luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos, treparse por las raíces interminables del manglar y cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar hasta 60 o 70 kilos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Pianguar es tal vez uno de los oficios más exigentes y agotadores que existen. No es una labor para impacientes ni para los que odian la incomodidad o estar sucios.</p>



<p>Es también, y sin embargo, una actividad ancestral para las comunidades negras del Pacífico, un trabajo diario que les da un alimento que está en la base de su dieta y representa el sustento de miles de familias.</p>



<p>Y, sobre todo, es una forma de libertad. Uno de los caminos que las mujeres han encontrado para conquistar su independencia económica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">7:50 a.m. Un cero menos, de 200 a 20 docenas</h2>



<p>Matilde Mosquera Murillo es la representante legal de&nbsp;<a href="https://raicespiangueras.com/qui%C3%A9nes-somos">Raíces Piangüeras</a>, una asociación que une a 28 mujeres del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga. Los Consejos Comunitarios son, desde 1993, una forma de organización colectiva de los pueblos afrodescendientes en Colombia.</p>



<p>Matilde lidera la organización desde que se creó, en 2019, y ella solo tenía 22 años.&nbsp;<strong>El objetivo principal de Raíces Piangüeras es promover la conservación del molusco, a través de una recolección sostenible y responsable,</strong>&nbsp;y del cuidado de su hábitat: los manglares. Pero no es el único. También quiere mejorar las condiciones de vida de las mujeres por medio de la transformación y comercialización de la piangua y apoyarlas en la formulación de proyectos productivos que les permitan vivir de actividades distintas a la extracción, que siempre hacen con amor pero también siempre las consume, las deja exhaustas.</p>



<p>—Menos mal no está lloviendo y menos mal este manglar está fácil, tiene el barro blandito— nos dice Matilde este jueves de mayo a tres jóvenes citadinas que queremos conocer de cerca cómo es eso del piangüeo. Estamos desesperadas porque el jején no nos ha dejado caminar ni respirar tranquilas, todo nos rasca, tenemos los ojos llorosos, ardidos.</p>



<p>Si en este manglar que “está fácil” las botas de caucho de todas ya se han enterrado varias veces, ¿qué pasará en el manglar “difícil”?</p>



<p>Matilde estudiaba sociología en Buenaventura cuando asumió el liderazgo de la asociación de piangüeras, que no es la única de Bahía Málaga, y tampoco del Pacífico, pero sí es una de las más nuevas. Las movían varias preocupaciones, entre ellas, la disminución del molusco, al menos en los manglares que las rodean.</p>



<p>—La piangua se recoge todo el año, pero aquí el agotamiento es claro porque antes mi abuela podía sacar sus 200 docenas en un solo día, una cantidad grandota, y ahora en promedio las mujeres sacan 20 docenas —explica la joven.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263573"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190554/Colombia-3-Matilde-Mosquera-representante-legal-Raices-Piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 3 - Matilde Mosquera representante legal Raíces Piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263573" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera se convirtió en la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras en 2019, cuando ella solo tenía 22 años. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En la década de 1980 la piangua colombiana comenzó a venderse masivamente en Ecuador,&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/blog/in-ecuador-a-milestone-effort-to-protect-mangroves-and-people">nación que ha perdido casi una cuarta parte de sus manglares</a>, en buena medida porque fueron talados para convertirlos en piscinas para la cría de camarones. Hace unos años, cálculos de expertos llegaron a estimar que&nbsp;<a href="https://pacificobiocultural.fao.org.co/wp-content/uploads/2025/04/Ficha-por-producto-PIANGUA_2025.pdf">entre el 80 y el 85 % de las pianguas recolectadas en el Pacífico colombiano se iban para el país vecino</a>.</p>



<p>La presión sobre el molusco también aumentó porque la pesca tampoco es igual que antes (en parte por el aumento de la temperatura de los océanos) y porque muchas personas lo capturan en una talla por debajo del mínimo permitido legalmente en Colombia, cinco centímetros. Eso impide que se reproduzca, dado que no está lo suficientemente maduro.</p>



<p>Según investigaciones realizadas a principios del milenio, que no han sido actualizadas y que utilizan los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la&nbsp;<em>Anadara tuberculosa</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Anadara similis</em>&nbsp;(nombres científicos de las dos especies principales de piangua que hay en Colombia) están en&nbsp;<a href="https://repositorio.uniandes.edu.co/server/api/core/bitstreams/58c1c448-dab0-45a0-9b4b-5e1e3e9567e0/content">estado vulnerable</a>, lo que significa que podrían enfrentar un deterioro poblacional a mediano plazo, si no se toman medidas para explotarlas adecuadamente. Sin embargo, no aparecen en la lista roja de la UICN.</p>



<p>Doña Sinforiana Murillo, a quien todos conocen como Flor, madre de Matilde e hija de Paulina, una piangüera y partera de 77 años que sufre mucho porque el cuerpo ya no le permite salir al manglar, tiene un diagnóstico contundente sobre este punto:</p>



<p>“Yo no lo supero, ahora solo cojo 10 o 12 docenas, por las que es verdad que hoy me dan 30 000 o 40 000 pesos [casi 10 dólares] cuando antes valían muy pocos centavos, pero el problema no es la plata sino la cantidad del producto»</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150829/007-768x512.png" alt="" class="wp-image-263952" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 a.m. La triple discriminación: mujer, negra y piangüera</h2>



<p>Benita Rentería no sale a pianguar sin un tiestero. Así le dicen las mujeres al pequeño cuenco de lata en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos que las aturden. Este jueves de mayo es la única que se trepa en el manglar con ese objeto.</p>



<p>”Al final, esto no es algo agradable ni delicioso, pero toca, es la vida. Aunque cuando uno las encuentra, ¡ay!, eso sí es muy rico. Cuando toco una piangua grande entre el barro, me emociono”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263574"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190558/Colombia-4-indumentaria-para-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Para salir a piangüar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263574" /><figcaption class="wp-element-caption">Para salir a pianguar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En el manglar, la risa desparpajada de Benita —51 años, cinco hijos, “varios nietos”— se multiplica. Se mete como en una cámara de ecos y, aunque esté lejos, sus compañeras la escuchan. El canasto de bejuco donde va metiendo las pianguas no se llena todavía, pero parece contenta, se divierte. Es como una niña chiquita con juguete nuevo cada vez que se trepa y se arrastra por debajo de las raíces larguísimas y entrelazadas de este manglar que parece existir desde el principio de los tiempos.</p>



<p><strong>“La piangua para mí significa muchas cosas. De la piangua muchos nos sostenemos.</strong>&nbsp;A veces en varios días yo junto mis 150 docenas. Cada una la vendo en este momento a 3000 pesos [0.75 dólares aproximadamente]. De ahí saco para pagar el arriendo, el gas o el teléfono y algo de comida, y les colaboro a mis nietos”, cuenta Benita, después de toser un par de veces por culpa del tiestero. Prefiere usarlo y que la respiración se entrecorte, a ser destruida por los mosquitos. “Yo no puedo pianguar sin candela”.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/03/mujeres-protegen-territorio-defensoras-colombia-viven-al-filo-de-muerte/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mujeres que protegen el territorio: las defensoras en Colombia viven al filo de muerte</a></strong></p>



<p>Su historia se repite en los hogares de la mayoría de mujeres de Bahía Málaga. Y del Pacífico. Ellas son el sostén de la casa, en todos los sentidos. Las columnas sobre las que se construyen los palafitos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263588"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11191927/Colombia-5b-tiestero-con-humo-para-espantar-insectos-al-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 5b - tiestero con humo para espantar insectos al piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263588" /><figcaption class="wp-element-caption">Muchas mujeres salen a pianguar con un tiestero, un pequeño pequeño cuenco de lata, como el de la izquierda en la foto, en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Marlyn Valencia es socia de Raíces Piangüeras, tiene 44 años y nueve hijos:</p>



<p>“Una vez no teníamos nada que comer. Nada, nada. Eran como las 3 de la tarde y no habíamos desayunado ni almorzado”, narrará antes de que se acabe el día. “En ese momento yo ya tenía a los tres primeros hijos, todos eran pequeñitos, la mayor tendría 4 años.</p>



<p>La solución fue internarse en el manglar más cercano. Sacó cinco docenas de piangua, suficientes para cocinar algunas al vapor e intercambiar el resto por una libra de arroz y un tarro de aceite.</p>



<p>“La extracción de moluscos casi siempre ha sido realizada por mujeres y yo creo que es porque antes, hace mucho, se hacía solamente para alimentar a los hijos. En los territorios es la mujer la que se da cuenta si no hay qué comer en la casa, y con salir a coger unas pianguas resuelve la comida. ¡Un hombre qué va a pensar en eso!”</p>



<p>Ahora quien habla es Matilde. Ella y Lucy, su hermana menor, pudieron terminar el bachillerato y luego estudiar en la universidad gracias a la piangüa que vendía su madre. Y en buena medida fue gracias a este oficio que Lucy levantó el emprendimiento que inauguró hace poco en la comunidad de La Plata, dedicado a la venta de bebidas y cocteles con viche, un destilado artesanal y tradicional del Pacífico. Se llama Paz Paraíso.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150845/008-768x512.png" alt="" class="wp-image-263953" /></figure>



<p>A veces, su papá también les mandaba algo de pescado. Pero como esa actividad cada vez da peores resultados esa era la excepción, no la regla.</p>



<p>Este jueves de mayo, en la noche, sentado sobre una silla Rimax en el salón que construyeron para hacer las reuniones del Consejo Comunitario de La Plata – Bahía Málaga, Santiago Valencia, uno de sus líderes más importantes, complementará la idea que tiene Matilde de porqué solo unos pocos hombres se dedican a la piangua: como el sector pesquero y maderero siempre fueron fuertes en la región, y generaban ingresos muchos mayores que los que podía dejar la extracción de piangua, esta ocupaba el último renglón, era considerada algo menor, una actividad débil, de la que solo podían encargarse las mujeres.</p>



<p><strong>¿Y quiénes se dedican, mayoritariamente, a los oficios “importantes” de la pesca y la madera? Los hombres.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263576"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190606/Colombia-6-bosques-manglar-pacifico-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 6 - bosques manglar pacífico - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263576" /><figcaption class="wp-element-caption">Según la Universidad Nacional de Colombia, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Según el artículo científico&nbsp;<a href="https://www.aunap.gov.co/events/EscalaColombia-2024.pdf"><em>La pesca en pequeña escala de Colombia: un enfoque de género al desarrollo sostenible</em></a>, publicado por los investigadores colombianos Vladimir Puentes Granada y Charles Sánchez-Roncancio en 2024, la participación de la mujer en la pesca a pequeña escala marino-costera que se realiza en el país es solamente del 19,7 % (y del 17 % en la pesca a pequeña escala continental). Sin embargo, señalan los autores, estas cifras están subestimadas “al no estar [las mujeres] registradas en todas las fases en las que seguramente participan (antes, durante y después de la captura), así como su rol integral en las comunidades pesqueras”.</p>



<p>El problema, asegura Matilde, es que no es lo mismo ser pescadora que ser piangüera.</p>



<p>“Si se crea un proyecto para mujeres pescadoras seguramente les van a dar un trasmallo y un anzuelo, y obviamente nosotras no necesitamos eso”, cita como ejemplo. “La recolección de piangua no debería ser un subsector de la pesca [así lo considera la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP)], debe ser visibilizada como un sector productivo en sí mismo. No queremos estar en la misma bolsa”.</p>



<p>Según ella, el número oficial de piangüeras va mucho más allá de las&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/mas-de-11-mil-mujeres-piangueras-conservan-el-70-de-los-manglares-del-pais/">11 328 de las que habló el Ministerio de Ambiente en el Primer Encuentro de Mujeres Piangüeras del Pacífico</a>, que se realizó en Chocó en 2023, y en el que Gobierno Nacional prometió que haría todas las gestiones necesarias para que la labor del piangüeo sea declarada&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/ambiente/piangueo-la-practica-de-las-mujeres-del-pacifico-que-seria-patrimonio-de-la-unesco/">Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO</a>.</p>



<p>Solamente en La Plata, en su comunidad, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263577"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190609/Colombia-7-proyecto-congreso-mujeres-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 7 - proyecto congreso mujeres piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263577" /><figcaption class="wp-element-caption">En marzo de este año se presentó un proyecto en el Congreso de Colombia que busca, entre otras cosas, “mejorar las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>“La piangua era un tema más del día a día, para resolver algo del momento. Cuando yo era niño, era una creencia en la comunidad que ser piangüero era lo peorcito de la sociedad. Que estaba bien abajo”, comenta Santiago Valencia, que antes de ser líder del Consejo Comunitario y guía turístico profesional fue piangüero. Resulta inevitable sonreír e ilusionarse cuando se oye su discurso sobre equidad e igualdad de género y sobre la necesidad de luchar contra los prejuicios y la discriminación alrededor de lo femenino.</p>



<p>Aura Nelly Díaz Moreno tiene 50 años y seis hijos, también criados a punta de este oficio, sobre todo desde que su esposo perdió una pierna serrando madera hace tres décadas. Cuando la busco después de hablar con Valencia, lo primero que me dice es que antes la gente no la valoraba como piangüera:</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150911/009-768x512.png" alt="" class="wp-image-263955" /></figure>



<p>Díaz cuenta, incluso, que hubo una época en que cuando veían a alguien muy sucio, una manera de reprenderlo, y ofenderlo, era decirle que parecía una piangüera.</p>



<p>Lo bueno, coinciden muchas y muchos, es que la autoestima de la mujer Piangüera ya no es la de hace 40 o 50 años. Y eso se debe, en gran medida, al trabajo de asociaciones como la que preside Matilde Mosquera.</p>



<p>En la primera reunión que hicieron en la comunidad, en 2019, varios hombres levantaron la mano para hacer parte. Y varias mujeres lo hicieron para que el representante legal fuera un hombre. Valencia fue el primero en oponerse a ambas cosas. Raíces Piangüeras debía ser una organización de y para las mujeres, en la que los hombres, que además nunca habían pianguado o lo habían hecho solo como un juego, cuando eran niños, no debían tener voz ni voto.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/07/mujeres-indigenas-protegen-mar-de-chile-saberes-ancestrales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Más de 200 mujeres originarias protegen el mar de Chile: así conservan 20 espacios costeros con saberes ancestrales</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">8:45 a.m. El silencio del manglar</h2>



<p>—¡Oliviaaaaaaaa!</p>



<p>El grito es de Matilde. Además de ella, y de Benita, este jueves de mayo nos acompaña otra mujer piangüera. Se llama Libia Collazos Sinisterra, pero hace muchos años la comunidad, nadie se explica la razón, le cambió el nombre.</p>



<p>No la vemos cerca, por ninguna parte.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263578"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190613/Colombia-8-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 8 - Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263578" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las cosas que Libia Collazos Sinisterra -más conocida como Olivia en la comunidad de La Plata- más disfruta de internarse en el manglar para pianguar es sentir el silencio. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Recorrer el manglar para buscar moluscos es una actividad que se realiza casi siempre en colectivo. Las mujeres la aprovechan para contarse cosas que no se cuentan en el pueblo, desde lo más bonito que les pasó la noche anterior hasta si el marido les pegó de nuevo. La aprovechan para cantar. Para echar chisme. Para desahogarse. Para reírse hasta tener “los dientes fríos”, como ellas mismas dicen.</p>



<p>Algunas pocas, sin embargo, disfrutan mucho cuando lo hacen solas por la conexión que les regala con la naturaleza. Por los sonidos de las&nbsp;<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf">107 aves distintas que habitan este manglar</a>. Por el silencio.</p>



<p><strong>“Una de las cosas que a mí me gusta de pianguar es la tranquilidad que se siente.</strong>&nbsp;El silencio”, contará Olivia más tarde, en la lancha de regreso a La Plata. “A mí me encanta ir sola porque a veces usted lo único que escucha allá es el cantar de los pájaros y el silencio”.</p>



<p>Las mujeres de Raíces Piangüeras se han formado para cuidar el escenario donde esa magia&nbsp; se produce: los manglares. Y lo han hecho desde mucho antes que instituciones y organizaciones internacionales comenzaran a ayudarlas en ese proceso.</p>



<p>En 2001, por ejemplo, lideraron el primer “descanso voluntario” de este ecosistema en Bahía Málaga. La idea surgió al ver el tamaño de las pianguas que recogían: cada vez más pequeñas. Primero pensaron en crear una especie de vivero para dejarlas ahí mientras crecían y se reproducían. Pero luego se hizo necesaria una acción más contundente.</p>



<p>Aura Nelly Díaz fue una de sus principales promotoras:</p>



<p>“Pusimos tableros que decían “Prohibido pianguar” y “Descanso en manglar”. Nuestra mentalidad era crear conciencia. No era que había un proyecto o un recorrido oficial. Cuando íbamos a verlos un mes después, ya los habían quitado. Pero insistimos”.</p>



<p>Luego, ya con Raíces Piangüeras y gracias al apoyo de organizaciones como Fondo Acción y Conservación Internacional, las mujeres fueron entrenadas y luego contratadas para hacer monitoreos de desembarque, en los que verifican que las pianguas tengan los cinco centímetros mínimos de talla en el momento de captura. Esa información se la comparten a toda la comunidad y les sirve para tomar decisiones.</p>



<p>“Así hemos identificado manglares con mayor impacto y hemos puesto algunos en descanso, de forma rotatoria, durante un mes seguido. El problema sigue siendo encontrar otras actividades alternativas. ¿Cómo le vamos a decir a la mujer que coge pianguas de 4,5 o 4 centímetros que no lo haga, si es lo único que tiene para darles de comer ese día a sus hijos?”, se pregunta Matilde, muy seria.</p>



<p>Los manglares son “<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">bosques que solo se encuentran en zonas tropicales o subtropicales del mundo, cuyas plantas viven generalmente entre el agua salada y el agua dulce, pues conforman la línea divisoria entre la desembocadura de los ríos, el mar y la tierra</a>”.&nbsp; Con sus raíces gigantescas conforman una barrera natural contra la erosión costera y fenómenos como huracanes, tormentas y&nbsp;<em>tsunamis</em>; de ellos depende la vida de cientos de hongos, especies de plantas acuáticas, invertebrados y peces; son la base de la dieta y la seguridad alimentaria de las comunidades donde están ubicados; y son reservorios de carbono importantísimos (según WWF Colombia, “almacenan cinco veces más carbono que los bosques tropicales terrestres”). De las casi 70 especies de mangle que se calcula se encuentran en 123 naciones del mundo,&nbsp;<a href="https://wwflac.awsassets.panda.org/downloads/manglares.pdf">en Colombia existen nueve</a>, repartidas entre la costa atlántica y la pacífica. Una diversidad que no muchos países tienen. Brasil, por ejemplo, que ocupa el&nbsp;<a href="https://www.fao.org/forestry/mangrove/distribution/es">segundo lugar en mayor extensión en manglares después de Indonesia</a>, tiene&nbsp;<a href="https://core.ac.uk/download/pdf/37519778.pdf">cuatro especies</a>&nbsp;de mangle conocidas, las mismas que&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/conafor/es/articulos/manglar-riqueza-de-especies?idiom=es#:~:text=Las%20cuatro%20especies%20de%20mangle,mangle%20botoncillo%20(Conocarpus%20erectus).">México</a>.&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/docs/default-source/peru/santuario-nacional-los-manglares-de-tumbes.pdf?Status=Master&amp;sfvrsn=90a35e8a_3">Perú tiene cinco</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263579"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190617/Colombia-9-manglares-en-precariedad-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 9 - manglares en precariedad - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263579" /><figcaption class="wp-element-caption">Tatiana Acevedo, experta en gobernanza del agua y ecología política, asegura que la precariedad actual de los manglares puede deberse a que son difíciles de comprender y de clasificar, pues son varias cosas al tiempo. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>De acuerdo con&nbsp;<a href="https://aldiaunal.palmira.unal.edu.co/detalle/servicios-ecosistemicos-derivados-de-bosques-de-manglar-en-el-pacifico-colombiano">una investigación de la Universidad Nacional de Colombia</a>, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. De hecho, según WWF,&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">los bosques de manglar más altos de toda América están en la costa pacífica</a>&nbsp;colombiana, que alberga&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/narino-choco-y-magdalena-con-el-85-de-los-manglares-del-pais/#:~:text=Colombia%20cuenta%20con%20un%20%C3%A1rea,0.07%25%20en%20el%20litoral%20insular">el 74 % de las casi 290 000 hectáreas de manglares del país</a>.</p>



<p>Por razones como esas es que el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga es uno de los “<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf"><em>hot spots</em>&nbsp;de la conservación de naturaleza a escala planetaria</a>”.</p>



<p>Sin embargo, entre 1996 y 2020, según Global Mangrove Watch,&nbsp;<a href="https://www.swissinfo.ch/spa/los-manglares%2C-un-ecosistema-que-alimenta-y-protege-a-las-comunidades-costeras-colombianas/85066049#:~:text=Sin%20embargo%2C%20entre%201996%20y%202020%2C%20seg%C3%BAn,2050%20si%20las%20tasas%20de%20aumento%20del">Colombia perdió 7269 hectáreas de manglar, “algo así como el tamaño de 10 000 canchas de fútbol</a>”.</p>



<p>“Tal vez la precariedad de estos ecosistemas se deba a que son difíciles de comprender o de clasificar. Son a la vez agua, pues las mareas suben y bajan de sus raíces al menos dos veces al día, y raíz vegetal, que al estar trenzada ralentiza el movimiento de las mareas. Y son barro, pues de estas mareas quedan sedimentos que se asientan fuera del agua y forman un fondo cenagoso”,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tatiana-acevedo-guerrero/los-manglares/">escribió hace unos años la investigadora y profesora Tatiana Acevedo Guerrero</a>, experta en gobernanza del agua y ecología política.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263580"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190620/Colombia-10-raices-de-los-manglares-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 10 - raíces de los manglares - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263580" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuando las raíces de los manglares se conectan entre sí construyen una especie de red neuronal, interminable, que las piangüeras atraviesan por abajo y por arriba para recoger los pequeños moluscos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Un golpeteo seco y metálico interrumpe de repente nuestros pensamientos.</p>



<p>Es Olivia, que está moviendo su cobador entre el barro. Se trata de una pequeña vara —ahora de metal, hace décadas de madera— que termina en una especie de garfio. Si al enterrarlo y sacudirlo de un lado al otro se oye un golpe seco, significa que está tocando una concha.</p>



<p>Hace décadas, mujeres como doña Paulina, la abuela de Matilde y Lucy, y doña Flor, su madre, pianguaban sin guantes, sin botas, sin cobador. Incluso, la madre de Paulina cargaba las pianguas en su camisa, recogida hacia dentro para hacer las veces de canasto. Así iba y venía. Cientos de veces.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Olivia cobando entre el barro" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/AHHlKJfEen8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Hoy, la lista de implementos obligatorios para la faena incluye guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga, canasto de bejuco para recolectar las pianguas, lancha a remo, o a motor (lo que implica contar con dinero para pagar el combustible) y una botella de agua. Son opcionales el cobador, el tiestero o un repelente y, para recuperar la energía perdida al salir del manglar, un portacomidas, un termo de café y tal vez algo de viche.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263589"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11192629/Colombia-11b-cobador-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 11b - cobador Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263589" /><figcaption class="wp-element-caption">El cobador -la pequeña vara de metal que Libia sostiene en su mano derecha en la imagen- es una herramienta que ayuda a las mujeres a encontrar más fácilmente las pianguas dentro del barro. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">9:05 a.m. ¿Dónde quedó la lancha?</h2>



<p>La marea ha ido subiendo rápido, sin darnos cuenta. Miramos a nuestro alrededor y todo parece igual.<strong>&nbsp;¿Por dónde entramos al manglar? ¿Cómo volvemos a la lancha?</strong>&nbsp;Matilde sonríe y nos calma. Esto no es algo que les pase solamente a las citadinas, ocurre también con las mujeres piangüeras más expertas. Perderse es otra de las dificultades inherentes del oficio.</p>



<p>—A veces yo piangüo y piangüo y cuando levanto la cabeza, ni idea dónde quedó la lancha. También nos ha pasado que subió tanto la marea que se hundió y uno ve nada más los portacomidas, que están por ahí flotando —narrará Lucy esa tarde en Paz Paraíso, mientras prepara un coctel de viche—. Achicar la lancha [sacarle el agua] es muy difícil, sobre todo porque uno viene con el cansancio de muchas horas pianguando, las piernas ya están adoloridas y peor en los brazos si uno se vino a canalete.</p>



<p>Es decir, a remo limpio.</p>



<p>En una sola jornada de cuatro o cinco horas, piangüeras como Matilde, Benita, Olivia y Lucy deben agacharse y pararse decenas de veces; luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos; hurgar entre el barro; exponerse a infecciones y al ataque indiscriminado del pejesapo, el camarón bravo y algunos cangrejos; treparse por las raíces interminables del manglar; cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar 60 o 70 kilos.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/mujeres-pesca-conservacion-oceanos-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Las mujeres sí podemos pescar, la pesca no es solo cosa de hombres” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<p>Con unos cuantos agravantes: que se desate una tempestad o que la marea suba mucho más rápido de lo previsto, que el barro no solo entierre sus botas, sino que les llegue hasta la cintura. Y que se desubiquen.</p>



<h3 class="wp-block-heading">12:50 p.m. Ya es hora del almuerzo</h3>



<p>La piangua se puede comer de muchas formas. En un arroz que en el Pacífico llaman atollado (mezcla de carne de cerdo, pollo, longaniza y vegetales variados). En tamales, empanadas, sudados (platos al vapor), encocados (guisos preparados a base de leche y ralladura de coco) y ceviches.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263582"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190629/Colombia-12-embanada-alimentos-a-base-de-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 12 - embanada alimentos a base de piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263582" /><figcaption class="wp-element-caption">Además de empanadas, la piangua sirve para preparar arroces, ceviches y encocados, entre otros platos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Raíces Piangüeras, la asociación que lidera Matilde, lleva años luchando para encontrar maneras de transformar los moluscos que extraen de los manglares en productos que se puedan vender en muchas ciudades del mundo.</p>



<p>Hace unos años, por ejemplo, ella y Olivia —que reparte su tiempo entre pianguar y los fogones— prepararon 100 tamales de piangua para enviarlos hasta Bogotá y repartirlos en distintos restaurantes que dicen vender platos del Pacífico. ¡Qué innovador! ¡Nos interesan! ¡Qué delicia! Pero los pocos pedidos que llegaron nunca pasaron de 15 o 20 unidades, y a un costo tan bajo para ellas que ni siquiera les alcanzaba para cubrir el transporte en avión o por vía terrestre. Iban a pérdida.</p>



<p>Conservación Internacional, una organización presente en más de 20 países, entre ellos Colombia, les ayudó a hacer un análisis financiero para determinar si era viable transformar la piangua antes de venderla. Sin embargo, Matilde cree que todavía falta mucho trabajo para dar a conocer el molusco más allá de las zonas costeras.</p>



<p>Ahora quieren comercializarla en supermercados, en bandejas que incluyan un recetario y unas bolsas pequeñas con ingredientes que también vienen de su territorio y sirven para prepararla en casa, como coco y hierbas de azotea. El proyecto se llama “Del manglar a tu casa”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263583"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190633/Colombia-13-Libia-Collazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 13 - Libia Collazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263583" /><figcaption class="wp-element-caption">Las hierbas de azotea de la casa de Libia Collazos Sinisterra muchas veces terminan en los platos que prepara, como tamales o empanadas de piangua que ofrece a los turistas que visitan la comunidad de La Plata, en Bahía Málaga. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Pero el camino para sacar adelante esta y otras iniciativas ha estado lleno de obstáculos.</p>



<p>Poco después de nacer, con un capital semilla que les dio la junta del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, crearon un sistema para comprarles la piangua a las socias y luego venderla en Ecuador, sin intermediarios. Pero el&nbsp;<a href="https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20220429-aniversario-protestas-pano-nacional-colombia">estallido social de 2021</a>, que paralizó a Colombia durante casi tres meses, las dejó en la quiebra. Las piangüas se perdieron porque los camiones no podían salir del puerto de Buenaventura.</p>



<p>Ese mismo año, la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca las eligió dentro de un proyecto que incluía darles 50 millones de pesos, unos 12 300 dólares de hoy, en equipos fundamentales para cumplir sus sueños. A Bahía Málaga – La Plata llegaron entonces una pesa, un congelador, una embutidora y una empacadora al vacío, pero esta última máquina nunca prendió porque no estaba adaptada para su contexto.</p>



<p>Antes de la entrega, Matilde había advertido que en su comunidad no tenían energía eléctrica y cualquier aparato que les dieran, debía funcionar con energía solar o planta eléctrica.</p>



<p>“Estábamos bien contentas, pero cuando fuimos a conectar la empacadora al vacío no arrancaba. Tiene un motor enorme, necesita un voltaje mucho mayor, que aquí no tenemos. Es una ‘animalota’”, explica Matilde. “Hace poco nos dijeron que van a mandar a alguien para que le regule el voltaje, a ver si por fin funciona”, cuenta.</p>



<p>Por suerte, ya que la tienen bien cubierta, no está deteriorándose por el polvo.</p>



<p>Raíces Piangüeras también está priorizada para recibir, por parte de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), un inmueble incautado a un narcotraficante en la ciudad de Cali, pero la paquidermia del Estado todavía no les ha permitido pasar del anuncio.</p>



<p>“Es una casa lo más de bonita, si las máquinas no nos funcionan acá, podríamos llevarlas allá y montar nuestra propia tienda y una especie de casa cultural. Podríamos hacer tantas cosas”, fantasea Matilde.</p>



<p>En todo caso, quietas no se van a quedar mientras eso ocurre.</p>



<p>Aprovecharon muy bien los recursos de una beca del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes para crear su página web, construir un recetario digital y mandar a hacer unas camisetas que venden entre todas, para un fondo común que ayuda con préstamos sin intereses a cualquier socia, cuando lo necesite.</p>



<p><strong>También consiguieron una lancha y montaron una cacharrería en Miramar</strong>&nbsp;(una de las cuatro comunidades del Consejo Comunitario, junto con La Plata, La Sierpe y Mangaña), donde venden guantes, botas y otros objetos. Y cuando llegan turistas activan la Ruta de la Piangua, un proyecto colectivo creado en 2010, que incluye un sendero y una experiencia para que los viajeros, que normalmente van al Pacífico colombiano en época de avistamiento de ballenas jorobadas —junio a agosto—, conozcan el molusco y lo saquen del manglar, si pueden.</p>



<p>El problema es la violencia. Con más de 20 asesinatos,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/violencia-en-buenaventura-por-parte-de-bandas-criminales-marzo-de-2025-el-mes-mas-violento-en-dos-anos/">marzo pasado fue el mes más violento en los últimos dos años en Buenaventura</a>, y eso influye directamente en el número de turistas que desde ahí viajan en lancha a cualquiera de las islas del archipiélago. En La Plata no recuerdan un año tan vacío de turistas desde la pandemia.</p>



<p>Las comunidades también han sido víctimas de robos por parte de grupos armados ilegales que a veces interceptan las lanchas en las que se movilizan desde y hacia el puerto.</p>



<p>En enero de 2024, además, unos hombres armados con fusiles intentaron tomarse el Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, tras lo cual la&nbsp;<a href="https://www.oas.org/es/CIDH/jsForm/?File=/es/cidh/prensa/comunicados/2024/068.asp">Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a 13 de sus líderes</a>. Y todo ello ocurre con la base naval de Bahía Málaga —la más importante de la Armada Nacional en el Pacífico— a solo 15 minutos de distancia en lancha.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263584"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190637/Colombia-14-Comunidades-Negras-de-La-Plata-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 14 - Comunidades Negras de La Plata - Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263584" /><figcaption class="wp-element-caption">El Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga está integrado por cuatro comunidades: La Plata, Miramar, La Sierpe y Mangaña. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">5:40 p.m. El “cansancio honrado” de las mujeres piangüeras</h2>



<p>Lucy Mosquera Murillo prepara un coctel con hierbas frescas y viche y una jarra de limonada en su quiosco de Paz Paraíso. Esta tarde tiene cuatro clientes. Treinta metros más lejos suenan unos arrullos, cantos tradicionales de las comunidades negras del Pacífico colombiano. El sol comienza a esconderse y poco a poco va tiñendo de naranja fosforescente las construcciones de madera de La Plata.</p>



<p>Además de un título en Gestión de Hotelería y Turismo, Lucy, de 27 años, tiene estudios en etnoeducación y es guía turística.</p>



<p>&nbsp;“Raíces Piangüeras nos ha ayudado a visibilizar lo que hacemos y nos ha empoderado en cuanto a liderazgo. A mí, por ejemplo, me ha dado confianza, me ha ayudado a convencerme de que mis ideas son importantes”, explica después de servir la primera ronda de bebidas.</p>



<p>Pero hay algo mucho más importante que eso. Lucy sueña con el día en que, gracias a la asociación, las mujeres ya no se vean obligadas a pianguar para vivir y encuentren una o más actividades distintas que les permitan descansar de ese oficio extenuante y, al tiempo, alcanzar la autonomía económica.</p>



<p>“Cuando yo digo que me gusta ir a pianguar es porque el primer día voy sin mucho ánimo pero si ya tengo una producción, el segundo y el tercer día voy a meterle todo y me animo. Pero la real [la verdad] es que es una actividad muy dura, uno lo hace por necesidad, por la costumbre, y hay momentos en que puede pasarla bien cuando va en compañía, pero es muy difícil”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263585"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190642/Colombia-15-Lucy-Mosquera-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 15 - Lucy Mosquera - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263585" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucy Mosquera estudió Gestión de Hotelería y Turismo y etnoeducación y es guía turística. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En marzo de este año se presentó, en el Congreso de la República, un&nbsp;<a href="https://congresovisible.uniandes.edu.co/proyectos-de-ley/ppor-la-cual-se-promueve-protege-e-incentiva-la-cadena-productiva-de-la-piangua-se-reconoce-el-valor-de-las-practicas-ancestrales-y-se-fomenta-el-mejoramiento-de-las-condiciones-sociales-y-economicas-de-las-mujeres-piangueras-en-colombia-y-se-dictan-otras-disposiciones-fomenta-la-cadena-productiva-de-la-piangua/14420/">proyecto de ley</a>&nbsp;para “promover, proteger e incentivar la cadena productiva de la piangua, reconocer el valor de las prácticas ancestrales y fomentar el mejoramiento de las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras en Colombia”.</p>



<p>El proyecto —que logró ser aprobado en el primero de cuatro debates y cuya ponencia para el segundo ya fue radicada para ser discutida en la Cámara de Representantes— fue impulsado por la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó), uno de los cuatro departamentos del Pacífico colombiano junto con Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Matilde afirma que se enteró cuando ya estaba listo y el asesor de uno de los más de 30 congresistas que lo presentaron la buscó para enviárselo.</p>



<p>Según el representante Carlos Ardila, uno de los principales autores del proyecto, para construirlo fue “imposible alcanzar a todas las piangüeras” del Pacífico. “Hicimos todo el esfuerzo de reunir el sentir de todas las regiones en encuentros regionales durante 2023 y 2024, con una misión de campo al Chocó y en un esfuerzo conjunto con las Corporaciones Autónomas Regionales (autoridades ambientales) y líderes piangüeras de los cuatro departamentos”, dijo.</p>



<p>“Supuestamente es para ayudarnos a nosotras, pero la verdad es que se construyó desde un escritorio”, asegura la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras. No puede ocultar la frustración cuando habla del tema.</p>



<p>En julio pasado, Matilde organizó un encuentro de 50 piangüeras de los cuatro departamentos para conversar sobre el proyecto y hacer unas recomendaciones que les enviaron a los congresistas que lo radicaron en Bogotá.</p>



<p>Ella y Lucy siempre han sido mujeres muy independientes porque así las crió doña Flor. Y así es como la hermana menor de Matilde quiere criar a su pequeña hija de tres años, Britney. Para avanzar en ese sentido, aunque suene contradictorio, cuando esté más grande la va a llevar al manglar y le va a enseñar todos los secretos del arte de extraer pianguas de sus raíces.</p>



<p>“Que no llegue el día en que si no hay ninguna alternativa distinta no tenga cómo vivir y le toque depender de un hombre”.</p>



<p>Doña Flor —58 años y seis hijas, las tres primeras con un padre que fue asesinado siendo ellas muy niñas— opina lo mismo:</p>



<p>“Este es un trabajo honrado, que nos ha dado muchos beneficios, pero es muy duro. Yo siempre le pedí a Dios que mis hijas no tuvieran que mantener su familia a punta de piangua, como yo lo hice. A mí me dio mucho y no me arrepiento, me siento contenta por eso, pero es que trabajar en el manglar es muy duro. Yo creo que aquí todos deben aprender, niños y niñas, porque hace parte de lo que somos. Pero ojalá puedan tener otras opciones”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150858/010-768x512.png" alt="" class="wp-image-263954" /></figure>



<p>Marlyn también está de acuerdo con eso:</p>



<p>“A mis nueve hijos yo los levanté con esta actividad. Lo hago porque me nace hacerlo, uno va al manglar y siente como esa paz de la naturaleza, y es una ayuda para sostenerse. Pero para hablarle con la realidad, yo ahora quisiera solo ir para enseñarles a las personas cómo se hace y que me pagaran por eso. Es que estoy muy cansada, ya bastante lo hice”.</p>



<p>Alguna vez el sociólogo, escritor y periodista Alfredo Molano Bravo habló del “cansancio honrado”. Tal vez eso es lo que sienten las mujeres piangüeras del Pacífico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263586"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190646/Colombia-16-Comunidad-de-La-Plata-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 16 - Comunidad de La Plata - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263586" /><figcaption class="wp-element-caption">Aunque el Ministerio de Ambiente calcula que en Colombia hay 11.328 piangüeras, las mujeres dicen que el subregistro es grande y son muchas más. Solamente en la comunidad de La Plata, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 p.m. Pianguar, cantar y ser libre</h2>



<p>Aura Nelly Díaz normalmente canta estas canciones en el manglar, para distraerse del cansancio, el sudor y los ataques de los zancudos, pero hace meses no puede hacerlo por una enfermedad que también la tiene triste. Sin embargo, esta noche de un jueves de mayo decide entonarlas porque se siente orgullosa de ser “una guerrera, una enamorada de los manglares”.</p>



<p>La canción del chango la compuso un día en que “había como 50 de esos pájaros” en el manglar y “uno cantaba y el otro le contestaba y uno más silbaba”.</p>



<p>Aura Nelly no pudo pasar de cuarto de primaria y sabe leer pero no escribir. Sin embargo, eso no ha sido impedimento para lo que ha conseguido. Es guía turística. Vende destilados como el viche. Y compone con su mente y con la sabiduría que le da Dios, dice.</p>



<p>“Cuando usted va a hacer la actividad de pianguar se trae muchas cosas. Se concentra con la naturaleza y regresa diferente a como se va. Hacerlo a mí me da respiración, me hace sentir libre, dejo atrás todo lo difícil. Por eso también canto cuando estoy pianguando”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263587"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190650/Colombia-17-Matilde-Mosquera-y-Aura-Nelly-Diaz-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 17 - Matilde Mosquera y Aura Nelly Díaz - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263587" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera -a la izquierda- y Aura Nelly Díaz -a la derecha- representan a dos generaciones de piangüeras que son inspiración para la comunidad de La Plata. Foto Laila Abu Shihab Vergara.</figcaption></figure>



<p>Esta es la última canción que compuso y “es mucho más sentimental”, porque las pianguas ya no se dejan ver tan fácil como antes.</p>



<p><em><strong>Imagen principal</strong>: Matilde Mosquera (adelante, de negro) y Benita Rentería, en un descanso de la actividad de pianguar.&nbsp;<strong>Foto: Laila Abu Shihab Vergara</strong></em></p>



<p>*&nbsp;<em>Esta crónica es parte de una alianza periodística entre Mongabay Latam y VORÁGINE</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/laila-abu-shihab-vergara/">Laila Abu Shijab Vergara</a>&nbsp;en Mongabay Latam.&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/cumbre-otca-profunda-crisis-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119507</guid>
        <pubDate>Wed, 20 Aug 2025 20:46:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/20154242/Pianguera-Mongabay.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Un periodismo equivocado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/un-periodismo-equivocado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Aunque suene bastante romántico siempre seré un fiel seguidor del buen periodismo, que, por supuesto puede cometer errores, al fin de cuentas esta es una labor bastante propensa a caer en equivocaciones, pero nunca darse el lujo de ejercer el oficio mezclando alguna pasión de tipo personal o lo que es peor, siguiendo líneas políticas, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Aunque suene bastante romántico siempre seré un fiel seguidor del buen periodismo, que, por supuesto puede cometer errores, al fin de cuentas esta es una labor bastante propensa a caer en equivocaciones, pero nunca darse el lujo de ejercer el oficio mezclando alguna pasión de tipo personal o lo que es peor, siguiendo líneas políticas, porque es ahí donde se causa daño moral a algo o a alguien.</p>



<p>No sé en qué momento hizo carrera en Colombia la tesis de que ningún familiar de un alto funcionario público no puede no solo triunfar en la vida profesionalmente, bien sea en el ejercicio de su labor o a través de algún negocio propio. No entiendo desde cuando esto se convirtió en delito.</p>



<p><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/con-nuevo-elenco-y-mucha-picardia-regresa-un-beso-de-dick-a-barraca-teatro/">Nota recomendada: Con nuevo elenco y mucha picardía regresa ‘Un Beso de Dick’ a Barraca Teatro</a></strong></p>



<p>Si lo anterior es así, que alguien me diga entonces porque los Char en el Atlántico están fuera de cualquier duda, y en el caso de los Santos, los Gómez, los López, y los Pastrana, que son familias que han tenido en altos cargos políticos y públicos a sus hijos, sobrinos, etc., sus demás miembros han ejercido sus profesiones y negocios de manera exitosa, incrementando sus patrimonios como es lo lógico en todo negocio, sin que nadie se atreva a señalarlos o a cuestionarlos.</p>



<p>Casos como estos hay muchísimos en lo nacional y en lo local, sin que se diga algo.</p>



<p>Menciono lo anterior, porque me sorprendió el artículo en el diario El Colombiano, donde se cuestionan los resultados operativos que hoy presenta el Hotel Sawa, ubicado sobre la vía que comunica a Maceo con San José del Nus, -que, como bien lo dijo en su comunicado:</p>



<p>“<em>Hoy se ha transformado en una finca hotel con doce habitaciones, piscina, zonas verdes y espacios pensados para el descanso y la conexión con la naturaleza</em>”.</p>



<p>Lo anterior, gracias al esfuerzo de una familia que junto con la comunidad vecina le metió ganas a lo que en un comienzo era una finca que comenzó con vocación ganadera.</p>



<p><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-casa-del-teatro-nacional-invita-a-relajarse-con-bakunin-sauna/">Puede leer también: La Casa del Teatro Nacional invita a relajarse con Bakunin Sauna</a></strong></p>



<p>Según el diario El Colombiano, resulta extraño que personas que sostienen lazos familiares con el exsecretario de Gobierno de Medellín de la Alcaldía de Daniel Quintero, Esteban Restrepo, hayan convertido su emprendimiento en un negocio próspero.</p>



<p>Todo ser humano que inicia una actividad empresarial lo hace con el ánimo de crecer económicamente. Eso no debe ni extrañar ni sorprender a nadie. Ahora, que esto coincida con la permanencia de alguno de sus familiares en un cargo público no debe ser motivo de suspicacia, y en el caso contrario, debe investigarse muy bien para no cometer el error de causar daño moral a quienes trabajan día y noche para sacar adelante su objetivo.</p>



<p>Asegura El Colombiano que la Fiscalía investiga tanto a Restrepo como a sus familiares, hecho que ellos niegan porque de acuerdo a una conversación que sostuve de manera previa a la redacción de este artículo, ni el ente investigador, ni mucho menos los órganos de control tienen procesos en su contra por hechos relacionados con la Finca Hotel Sawa.</p>



<p>Ahora, hay que tener claro un asunto, Esteban Restrepo ocupó un alto cargo en la pasada <a href="https://www.medellin.gov.co/">Alcaldía de Medellín</a>, y es no solo necesario -sino además normal y sano-, que los órganos de control y la misma Fiscalía si es el caso, indaguen sobre su patrimonio y el de las personas que le son cercanas, una vez se retiró del cargo.</p>



<p>Ese es un proceso que se hace cuando todos los colombianos que hemos ejercido como funcionarios públicos culminamos nuestras<a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/lo-que-hara-jefferson-mena-para-que-sus-ideas-para-el-pacifico-colombiano-no-se-queden-en-el-papel/"> labores </a>en alguna entidad del Estado.</p>



<p>Por tanto, no es extraño que Restrepo sea objeto de alguna indagación. Repito es un proceso normal por el que hemos pasado todos los que ejercimos un cargo en la función pública</p>



<p>Si las indagaciones previas que Procuraduría, Contraloría e incluso Fiscalía determinan alguna irregularidad, en su momento lo dirán para que se ejerza el legítimo derecho a la defensa, pero todo dentro del marco del respeto, sin caer en señalamientos, ni tratando de hilar cosas que nada tienen que ver y mucho menos involucrando los nombres de personas lejanas a este asunto como lo es del senador Iván Cepeda, que no entiendo la razón para la mención en el artículo periodístico en El Colombiano.</p>



<p>Lo que es peor, exponer los rostros de las personas que se menciona en el texto, que es algo que no solo atenta contra la honra del buen nombre, sino que además las expone a cualquier tipo de <a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/las-consecuencias-de-los-insultos-y-agravios-politicos/">agresión física</a> por parte de algún fanático que, sin pensar en las consecuencias, crea que son ciertas este tipo de insinuaciones. Casos se han visto.</p>



<p>Espero que, en nombre del buen periodismo,<strong> El Colombiano, recupere el camino del buen periodismo que parece abandonó, sabe Dios porque razón.</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117862</guid>
        <pubDate>Wed, 09 Jul 2025 00:42:59 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/08194146/press-1015988_1280.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Un periodismo equivocado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Las afinidades políticas violentas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/las-afinidades-politicas-violentas/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Hacer la apología de la violencia es criminal, condenar todas las violencias es hipocresía”. Jean Marie Domenach. Las afinidades entre la política y la violencia siempre han existido. Paradójicamente, han sido compartidas y disputadas históricamente tanto por las ideologías de extrema derecha como de izquierda. Desde la derecha, en nombre del orden, la autoridad y [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>“Hacer la apología de la violencia es criminal, condenar todas las violencias es hipocresía”. Jean Marie Domenach.</em></p>



<p>Las afinidades entre la política y la violencia siempre han existido. Paradójicamente, han sido compartidas y disputadas históricamente tanto por las ideologías de extrema derecha como de izquierda. Desde la derecha, en nombre del orden, la autoridad y hasta la libertad, como coartadas perfectas para la defensa de un Statu Quo inmodificable y sus privilegiados intocables. </p>



<p>Así lo hace hoy Javier Milei con desparpajo en Argentina. Lo intentará de nuevo Trump en los Estados Unidos, catapultado por su popular prontuario criminal entre sus fanáticos seguidores. De otra parte, la izquierda lo hace en nombre del pueblo, la revolución y la justicia, aunque sus líderes por lo general terminan siendo liberticidas y traidores del mismo pueblo, como sucede con la esperpéntica y nefasta pareja de Daniel Ortega y su esposa Rosario en Nicaragua. Son la criminal reencarnación de los Somoza. Ni hablar del cinismo electoral de Nicolás Maduro en Venezuela.</p>



<p>Tal parece que fuera una constante histórica la oscilación pendular del poder entre la derecha y la izquierda y viceversa. El siglo XX con sus dos devastadoras y sangrientas guerras son el mejor ejemplo. Ambas terminaron conduciendo a la humanidad a los Campos de Concentración y los Gulag en nombre de supuestas razas superiores y vanguardias revolucionarias. Los totalitarismos son la peor expresión de esas profundas afinidades entre la política y la violencia, que sin mucho éxito trata de contener esa frágil trinidad secular formada por la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, hoy en retroceso en el mundo entero frente a líderes mesiánicos de derecha e izquierda.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Colombia: entre la política y el crimen</strong></h3>



<p>En nuestro caso, la disputa entre la derecha y la izquierda es más turbia, pero hay momentos en que se vislumbra algo de claridad, pese al intrincado nudo de intereses económicos y políticos que cubre y oculta las rivalidades entre ambos bandos.</p>



<p>Tenemos una derecha defensora a ultranza del Statu Quo y una izquierda impaciente, casi desesperada por su reforma total. La primera maneja con destreza todas las argucias legales para que nada cambie. Y la segunda apela emocionalmente a un imaginario pueblo constituyente, disperso y anómico, que es incapaz de transformar la realidad y estalla periódicamente con la violencia de su frustración contra el statu quo. Pero de vez en cuando vislumbramos un destello de claridad en esa confusa disputa entre la derecha y la izquierda y sus respectivas afinidades con la violencia. </p>



<p>Así lo vemos en la reciente polémica desatada por el alto comisionado de Paz, Otty Patiño, en la instalación de la mesa de diálogo con la Segunda Marquetalia. Allí expresó a su máximo comandante, <a href="https://www.infobae.com/colombia/2024/06/24/otty-patino-encendio-la-polemica-lamento-la-muerte-de-miembros-de-la-segunda-marquetalia/">Iván Márquez</a>, que lamentaba el operativo militar <em>“en el que fue abatido Hermes Guerrero, uno de los comandantes de la Coordinadora Guerrillera del Pacífico”, calificando el hecho como “algo fatídico y así lo entienden el presidente, el ministro de Defensa (Iván Velásquez) y el alto mando de las Fuerzas Militares”</em>. </p>



<p>El contexto en que se presentó dicha excusa es muy esclarecedor sobre la forma como los gobernantes del Statu Quo, desde la derecha, o sus reformadores, desde la izquierda, intentan desactivar las organizaciones armadas ilegales que amenazan el establecimiento y a la sociedad en su conjunto, negando la existencia de la democracia, pues sus crimines ahogan en sangre las voces de miles de líderes populares y defensores de derechos humanos al disparar sus armas contra la población civil.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Un contraste criminalmente revelador</strong></h3>



<p>El contraste entre los tratamientos dados a los grupos armados ilegales es criminalmente revelador. Así se aprecia en la reacción del expresidente César Gaviria, acompañado por el corifeo altisonante del Centro Democrático y los más auténticos defensores de esta “democracia” &#8211;ejemplar y única por lo sangrienta— al exigir la cabeza de Otty Patiño y denunciar la complacencia y casi complicidad de la Paz Total de Petro con la criminalidad de la “Segunda Marquetalia”.</p>



<p>Contrasta esa airada indignación de la derecha y sus sagaces analistas con la magnanimidad y comprensión que todos tuvieron frente a la negociación y desmovilización de los paramilitares de las AUC, bajo el gobierno y la dirección del expresidente Uribe, quien consintió y autorizó la presencia en el Congreso de su máximo comandante, Salvatore Mancuso, acompañado de dos de sus más destacados criminales: Ramón Isaza y el fallecido Ernesto Báez, sin que entonces las AUC se hubiese desarmado y menos desmovilizado. </p>



<p>En un discurso memorable, Mancuso comenzó diciendo, frente a un Congreso casi pleno, el 28 de julio de 2004: “<em>Vengo en irrenunciable misión de paz desde Santa Fe de Ralito, donde, con <strong>la bendición de la Iglesia Católica y el apoyo de la OEA, de la comunidad internacional, del gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez y del Pueblo Colombiano,</strong> dimos inicio formal a este histórico proceso de paz”. Así ponía de presente Mancuso, en tono exultante, una afinidad casi generalizada de la sociedad colombiana con la violencia paramilitar, que se expresaría en la ley 975, denominada de “Justicia y Paz</em>”. </p>



<p>No es gratuito que el ponente de dicha ley haya sido el senador Mario Uribe, primo del presidente Uribe. La ley daba un tratamiento de sediciosos a los paramilitares, concediéndoles el estatuto de delincuentes políticos, que los pondría a salvo de la extradición. Pero los congresistas que la votaron no contaron con la sentencia de la Corte Constitucional que declaró inexequible dicho artículo y calificó a los paramilitares como criminales de guerra. </p>



<p>Se frustró así el tránsito expreso de los criminales de las AUC a la política, quienes ya se preciaban de haber contribuido a la elección de por lo menos el 35% del Congreso. Semejante éxito electoral llevó a casi 60 congresistas de la curul a la <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">cárcel,</a> poniendo en evidencia la corrupta y criminal parapolítica, una metástasis más amplia y profunda que la narcopolítica del proceso 8.000. Metástasis que incluso el presidente Uribe promovió y banalizó solicitando a dichos congresistas que votaran sus proyectos de ley antes de ir a la cárcel. Mayorías con las que contó para cambiar un articulito de la Constitución, con la ayuda complementaria de la Yidispolítica, y coronar así su reelección presidencial hasta el 2010.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Cifras mortalmente incriminatorias</strong></h3>



<p>En efecto, según las cifras del informe final de la <a href="https://web.comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/principales-cifras-comision-de-la-verdad-informe-final">Comisión de la Verdad</a>, los grupos paramilitares presuntamente cometieron 205.028 homicidios (45%) frente a 122.813 de los grupos guerrilleros (27%). Siendo la década de 1995 y 2004 la más violenta, con cerca del 45 % de las víctimas mortales del conflicto armado interno, estimadas en 450.664, siendo más del 80% civiles. Es decir, durante las presidencias de Samper, Pastrana y los dos primeros años de Uribe se cometieron el mayor número de asesinatos y masacres contra la población civil. </p>



<p>Es verdad que, a partir de la desmovilización de los grupos paramilitares, el número de homicidios descendió rápidamente. Pero esto demostraría algo tenebroso, como es que la gravedad de sus crímenes se subestima, casi se invisibiliza, en tanto fueron un dique de contención a la expansión territorial de los grupos guerrilleros. En otras palabras, que la violencia paramilitar era necesaria y hasta valorada como “buena”, pues frenaba la violencia expoliadora y los secuestros de la guerrilla, mientras protegía y estimulaba los negocios, brindando seguridad a grandes empresas como <a href="https://www.pares.com.co/post/la-miseria-que-recibir%C3%A1n-los-campesinos-v%C3%ADctimas-de-chiquita-brands">Chiquita Brands</a>, recientemente condenada, y también a las ilegales del narcotráfico, de las cuales las AUC era su punta de lanza.</p>



<p>Por eso, sus herederos hoy, el Clan del Golfo, autodenominado “Ejército Gaitanista” de Colombia, es el grupo ilegal con mayor crecimiento y control territorial en los municipios de Colombia. Según reciente investigación de la Fundación Paz y Convivencia, <a href="https://www.pares.com.co/post/los-grupos-armados-se-expanden-en-colombia">PARES</a>, el Clan del Golfo ha pasado de tener presencia en 250 municipios a 316, seguido del ELN, con 231, el Estado Mayor Central con 209 y la Segunda Marquetalia con 65. </p>



<p>En total, hoy 855 municipios de los 1.103 existentes, tienen presencia de estructuras armadas ilegales, lo que explica la explosión exponencial de las extorsiones y la inseguridad. Pero también el auge de las rentas ilegales procedentes del narcotráfico, la minería, la trata de personas, de migrantes irregulares y la prostitución de menores, que configuran una enorme economía criminal que se camufla en millones de emprendimientos informales y formales con un entramado donde ya es casi imposible discernir y menos separar lo ilegal de lo legal. </p>



<p>De allí las inocultables afinidades que tienen los protagonistas de la vida política nacional con los grupos armados ilegales, imprescindibles para sus triunfos electorales, pues aportan generosa financiación a sus campañas al menos desde 1982, siendo evidentes en el proceso 8.000 y recientemente con la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%91e%C3%B1epol%C3%ADtica">ñeñe política </a>de Duque y las procaces revelaciones de <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/benedetti-a-contar-todo-lo-que-sabe-de-la-financiacion-de-campana-petro-en-la-costa-ya-fue-citado-por-la-fiscalia-en-el-proceso-15000/202345/">Armando Benedetti</a> sobre la supuesta financiación ilegal de la campaña de Petro en la costa Caribe.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Los protagonistas nacionales de las violentas afinidades políticas</strong></h3>



<p>Por eso los principales protagonistas de la política nacional, ya sea desde el Estado o la oposición, ineludiblemente aparecen implicados, según sus afinidades ideológicas y proyectos gubernamentales, con un tratamiento más o menos favorecedor y benigno concedido a los diversos grupos armados ilegales en los procesos de negociación. </p>



<p>Uribe, con los paramilitares y <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/verdad-justicia-y-reparacion">la ley 975 de 2005</a>; Petro con los grupos guerrilleros y la Paz Total; Gaviria con la política de sometimiento a la justicia de los extraditables, su anuencia con los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Pepes">PEPES</a> y la creación de las Convivir, embrión legal de la posteriores AUC; Santos con las FARC-EP y el Acuerdo de Paz, después de descabezar su Secretariado, dando de baja a Raúl Reyes, el Mono Jojoy y Alfonso Cano. </p>



<p>En el caso de Andrés Pastrana, con su soterrado apoyo al crecimiento criminal de las Autodefensas, que durante su gobierno se expandieron y cometieron el mayor número de crímenes y masacres, como bien lo documenta el Informe Final de la Comisión de la Verdad, con la cifra de 405 masacres en<a href="/Other%20lost%20files/COMISI%C3%93N%20DE%20LA%20VERDAD/Informe_final_Hasta_la_guerra_tiene_limites_violaciones_DH.pdf"> 2001</a>. Y, más recientemente, el expresidente Duque, obstruyendo el avance y cumplimiento del Acuerdo de Paz con las FARC-EP, al tiempo que su política de Paz con legalidad fue incapaz de desarticular y contener el avance de las Autodefensas Gaitanistas. Ahora el presidente Petro con su política de Paz Total pretende desmovilizar semejante enjambre de grupos delictivos, que fusionan el crimen con la política, y recaban de mercados ilegales su fortaleza. </p>



<p>Para lograrlo debería contar con más espada y menos retórica de paz, pues para dichos grupos el “poder nace de la punta del fusil” y no de la palabra empeñada y cumplida. Es decir, más política integral de seguridad y menos política discursiva de Paz Total. Ya lo advertía Hobbes en su clásico Leviatán: <em><strong>“Los tratados de paz, sin la fuerza de la espada, son solo palabras</strong></em>”. La historia reciente demuestra que son insuficientes las afinidades políticas con los grupos armados, sean de extrema derecha o izquierda, si no van acompañadas de eficaces acciones gubernamentales contra sus mercados ilegales, las violaciones flagrantes a lo acordado en las mesas de negociaciones y los crímenes contra la población civil. </p>



<p>Cuenta el presidente Petro con un segundo tiempo, apenas dos años, para clasificar a Colombia en el campo de la Paz Vital y no fracasar en su política de Paz Total. Si no avanza por las sendas de una Paz Viva, ello implicará el regreso pendular de la derecha a la casa de Nariño y la responsabilidad del Pacto Histórico de una derrota más del País Nacional frente al País Político, como ha sucedido desde el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán. Volverán a gobernar impunemente los mismos de siempre con las mismas patrañas e imposturas de siempre –“Estatuto de seguridad”, “Plan Colombia”, “Plan Patriota”, “Seguridad democrática” y “falsos positivos”&#8211; defendiendo una inexistente democracia y un supuesto Estado social de derecho, proclamados en una Constitución nominal que todavía no rige en la realidad y menos en la vida cotidiana, pues todos los días se viola su artículo más vital: “<strong><em>La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento</em></strong>”.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102453</guid>
        <pubDate>Fri, 28 Jun 2024 01:00:54 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/FOTO-PETRO-FINAL.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las afinidades políticas violentas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Vengan a la tienda de la paz</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-esta-tienda-del-barrio-la-candelaria-se-juntan-los-emprendimientos-de-sobrevivientes-del-conflicto-armado-colombiano-y-los-firmantes-del-acuerdo-de-paz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vayan a tomar té de coca o viche si no están muy biches. En esta tienda del barrio La Candelaria se juntan los emprendimientos de sobrevivientes del conflicto armado colombiano y los firmantes del acuerdo de paz.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“…nos quitaron el derecho a morir de viejos”</em>: Martín Cruz, escritor y poeta.</p>
</blockquote>



<p>El centro histórico es mi sitio favorito de Bogotá después de mi casa. Me siento ciudadano de una época lejana que debió ser la mía en otra vida. Recorro sus calles empedradas sin apuro, la vida cultural bulle en la calle o en cualquier teatro, bar o café; en sus librerías soy como niño en dulcería; alelado observo los balcones y, arrastrado por el tiempo, saludo con desdén a Sámano, el virrey de figura jorobada que ordenó fusilar a Policarpa Salavarrieta, o, fascinado, estoy en una tertulia literaria, invitado por el virrey Ezpeleta.</p>



<p>Regreso a La Candelaria una y otra vez… siempre hay una excusa para volver. Es la ciudad en sepia dentro de otra ciudad que presume de moderna. Pero la gente, enferma de afán, pasa por la historia, ignorándola, y en el peor de los casos, pisoteándola. Deberíamos aprender a caminar despacio, porque en la lentitud nos adueñamos del tiempo, de los fantasmas que vigilan la noche, del pasado que no murió si somos capaces de entregamos a la contemplación. El forastero lo sabe. Lo sabe y lo valora. </p>



<p>Siempre hay un pretexto para regresar. </p>



<p>Aquel viernes, por ejemplo, hicimos planes con un amigo para beber algo y ponernos al día.</p>



<p>—Te espero en la <em>Calle La Esperanza</em> —le dije.</p>



<p>Debió abrir los ojos como platos porque nadie en Bogotá llega fácil a una cita por el nombre de una calle.</p>



<p>—Calle 10ª No 4-10, agregué. Arribita del Museo Militar y abajito del Museo de Bogotá, apenas a unos metros de la Librería Separata para más señas.</p>



<p>A la entrada verás una bandera de Palestina. ¡Imposible perderse con esas coordenadas!</p>



<p>Le envié la ubicación por WhatsApp. Se bajó del Transmilenio en la estación Museo del Oro: en cuestión de siete minutos nos encontramos. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Él pidió una cerveza artesanal y yo un té de coca.</p>



<p>Nos atendió Tania, una líder social del Pacífico, de turbante, trenzas largas, sonrisa acanelada. Huyó con sus hermanos de su natal Tumaco en 2007. Las cosas no han cambiado mucho por allá. El municipio nariñense ocupa el primer lugar en número de homicidios de defensores de derechos humanos, según Indepaz.</p>



<p>Lo suyo ahora es la bebida ancestral. De eso vive. El emprendimiento se llama Afrotumac. <em>“Con el viche queremos unir territorio y ciudad”</em>, dice emocionada. <em>“Es un legado ancestral, hecho a base de caña y diferentes tipos de plantas, con propiedades curativas”. </em> Según Tania, en algunas botellas de viche curado se pueden encontrar hasta 40 plantas diferentes.</p>



<p><em>“Todo hace parte de la espiritualidad, la medicina con la que nuestros antepasados se curaban, y aún las parteras los usan en los partos. Es un legado que quiero mantener”.</em></p>



<p>Me dio un <em>chorrito</em> y me quedé con ganas de otro. <em>“Es bueno para la tensión y la próstata”</em>, añade, muy convencida.</p>



<p><em>“Quiero salir adelante. Las víctimas merecemos otras oportunidades, no que nos vean como personas que no valemos. Ya no podemos quedarnos en el pasado. Quiero que haga parte de mi historia, pero no de mi presente ni de mi futuro”,</em> relata esta madre soltera.</p>



<p>Nos enseñó todos los productos que venden en este lugar, más de 35 emprendimientos de regiones azotadas por el conflicto armado (Nariño, Cauca, Huila, Sierra Nevada de Santa Marta, Caquetá o Putumayo): chocolate, chocolatinas, varios tipos de cerveza, galletas, libros escritos por los sobrevivientes de la guerra, morrales de excombatientes del colectivo <em>La Montaña</em>, camisetas, variedad de cafés y diferentes muñecas de trapo que si hablarán contarían los procesos de sanación por los que han pasados las mujeres sobrevivientes, productos medicinales a base de coca, joyería y arte indígena hecho por mujeres que perdieron a sus hijos en la guerra,</p>



<p>Cada producto integra memorias de sus territorios y saberes ancestrales elaborados por víctimas del conflicto armado que llegaron desplazadas a Bogotá y a la cual se sumaron después algunos firmantes de la paz.<strong> </strong>Son personas que han pasado por demasiado, lo mínimo que merecen es no ser ignoradas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-101155" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2.jpg 1496w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La tienda se llama <strong>Memorias Colombia</strong> – <strong>Emprendimientos de paz</strong>. Nació en la virtualidad en 2020 y desde finales de 2023 funciona en esta casa. Síganla en<strong> </strong><a href="https://www.instagram.com/memoriascolombia">Instagram</a>.</p>



<p>Vayan o pidan a domicilio. Compren un regalo aquí. Con lo que recaudan, pagan arriendo, servicios y empleado; las ganancias van a los colectivos. </p>



<p>¡Hagamos las paces con nuestro pasado! </p>



<p>En uno de los estantes vi este libro: “<em>El último fusil, relatos y poemas</em>,” (editorial Teoría y Praxis), escrito por Martín Cruz Vega, un ex guerrillero, nacido en Marquetalia, Caldas, (1964), a quien llamaban Rubín Morro en las montañas. Martín fue el encargado de coordinar la dejación de las 9.000 armas de las FARC-EP, las cuales <em>“pasaron a custodia de las Naciones Unidas para la construcción de los tres monumentos convenidos en el Acuerdo Final de La Habana”, </em>como cuenta en el libro.</p>



<p>Lo abrí en cualquier página y este poema encontré:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-center"><em>“Nos quitaron la risa, los prados y sus múltiples colores.</em></p>



<p class="has-text-align-center"><em>La noche oscura se hizo interminable, nos apagaron los faroles de las aulas, nos prohibieron decir la verdad, nos despojaron de la educación, pisotearon nuestra historia, hicieron de Bolívar un recuerdo y, sobre él, una legalidad que nos oprime, que nos lacera, que nos hizo abrazar el justiciero metal.</em></p>



<p class="has-text-align-center"><em>Nos han quitado los derechos, los deberes se agigantan en impuestos miserables, nos quitaron el derecho a morir de viejos, nos labraron las bóvedas de la muerte para quedar insepultos en los andenes, en las fuentes de los ríos, en cualquier basurero o en un cantón militar apagaron la eternidad de los sueños, solo nos dejaron la lucha por la vida, por la paz y la esperanza y volver a soñar como los niños”.</em></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101152</guid>
        <pubDate>Thu, 23 May 2024 02:14:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112451/Tienda-paz-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Vengan a la tienda de la paz]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>AMAZONIA: IMPOSICION DE TERRITORIOS GLOBALIZADOS Y COYUNTURA POLITICA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/embrollo-del-desarrollo/amazonia-imposicion-territorios-globalizados-coyuntura-politica/</link>
        <description><![CDATA[<p>La relevancia de la Amazonia, lejos de disminuir, no deja de aumentar. Esa enorme región, que cubre más de siete millones de kilómetros cuadrados, en ocho países y una colonia francesa, alberga ambientes de enorme importancia ecológica pero también económica ante la demanda de recursos naturales. Allí se superponen problemas sociales y ambientales que han [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La relevancia de la Amazonia, lejos de disminuir, no deja de aumentar. Esa enorme región, que cubre más de siete millones de kilómetros cuadrados, en ocho países y una colonia francesa, alberga ambientes de enorme importancia ecológica pero también económica ante la demanda de recursos naturales. Allí se superponen problemas sociales y ambientales que han sido denunciados repetidamente, desde la pobreza a la deforestación, desde la invasión de mineras y petroleras a la violencia.</p>
<p>Esas y otras cuestiones serán debatidas en el próximo Foro Social Panamazónico, que tendrá lugar en Bolivia en junio próximo, y también en el encuentro de los gobiernos en el marco de la Convención de la Diversidad Biológica, en Colombia, en octubre. Por lo tanto es oportuno repasar algunos aspectos de la coyuntura actual en la región desde la perspectiva de las alternativas al desarrollo y las posibles transiciones para alcanzarlas. En este primer artículo se pone el énfasis en las posiciones gubernamentales.</p>
<p><strong>Los Estados amazónicos: empujes y estancamientos</strong></p>
<p>Los gobiernos de los países amazónicos históricamente han tenido responsabilidades directas en las distintas crisis que se padecen en esa región, lo que ha sido denunciado por años. Pero a diferencia de otros momentos, en la actualidad uno de esos gobiernos ofrece un discurso diferente. Pretende dejar atrás los extractivismos en hidrocarburos y carbón, se propone un abordaje más amplio sobre la problemática amazónica (asociando factores ecológicos y económicos), y está abierto a iniciar transiciones (enfocándose en combustibles fósiles). Ese es el caso de la administración de Gustavo Petro en Colombia. Al menos en el pasado reciente, ningún gobierno amazónico ha ofrecido un discurso de este tipo, y por ello debe ser bienvenido.</p>
<p>Pero como ha sido advertido varias veces, por un lado están las intenciones y dichos presidenciales, pero por otro lado, no siempre hay claridad en las ideas que sustentan esas aspiraciones, en las acciones que son necesarias, así como en la capacidad de actores políticos y técnicos en concretarlas, sin olvidar que las ambiciones ciudadanas son mucho más radicales (1).</p>
<p>Esas aspiraciones colombianas deben lidiar con la de todos los demás países amazónicos. En ese frente puede diferenciarse, por un lado, la postura de Brasil, donde hay actores que comprenden la urgencia de transiciones y alternativas, y por el otro lado, la de los demás Estados, los que persisten en minimizar o desatender la Amazonia.</p>
<p>En el caso brasileño, la presidencia de Lula da Silva, encierra distintas tendencias, está enmarcada en una coalición que incorpora partidos de centro e incluso centro derecha, y está además presionada por los llamados “bolsonaristas” tanto en gobiernos estaduales como en el Congreso. De todos modos, no puede olvidarse que en su campaña electoral, Lula rechazó el llamado que había lanzado Petro para una coordinación postpetrolera entre Colombia, Brasil y México. En más de una ocasión, como candidato y luego como Presidente, Lula se manifestó a favor de continuar con la explotación de hidrocarburos, y siempre apostó por “desarrollar” la Amazonia.</p>
<p>Sin embargo, en ese gobierno de debe destacar la presencia de Marina Silva, una vez más al frente del Ministerio del Medio Ambiente y Cambio Climático. Ella es amazónica, conoce la situación de la región, y no puede negarse su experiencia, preparación y vocación. Silva no tiene un discurso que proponga abandonar los extractivismos de combustibles fósiles, pero ha dejado en claro que entiende esa cuestión. Su ministerio respaldó, por ejemplo, la decisión de impedir nuevas exploraciones petroleras en la desembocadura del Río Amazonias por sus impactos ambientales, y eso desembocó en una controversia con el presidente Lula. Es más, la Ministra de alguna manera reconoció ante el propio Petro, en una mesa redonda en el reciente Foro Económico de Davos, que su gobierno discute las implicancias de una moratoria petrolera en la Amazonia, pero que eso involucra cuestiones que van más allá de las consideraciones ambientales. Tampoco es menor el papel de Sônia Guajajara, la nueva ministra de pueblos indígenas, con posiciones que servirían para explorar alternativas.</p>
<p>En otros temas hay más coincidencias. Por ejemplo, Colombia y Brasil detuvieron los planes de militarización de la gestión territorial amazónica que se habían lanzado bajo las administraciones de Duque y Bolsonaro. También concuerdan en la necesidad de mejorar la gestión ambiental en la Amazonia, y en especial en detener la deforestación. Pero de todos modos, Brasilia no apoya los discursos de transiciones que parten desde Bogotá.</p>
<p>Entretanto, los gobiernos de Ecuador, Bolivia, Perú, Venezuela, Guyana y Suriname, aunque no tienen posturas idénticas, pueden agruparse en un conjunto que carece de planes y gestiones efectivas para la Amazonia, que no logran detener la deforestación ni controlar los incendios, toleran la contaminación de suelos y aguas, y permiten la diseminación de los extractivismos. No discuten alternativas al desarrollo, e incluso las pueden considerar peligrosas al interpretarlas como obstáculos al provecho económico.</p>
<p>Algunas diferencias en ese grupo deben ser apuntadas. En Ecuador, la actual administración de Daniel Noboa debe lidiar con una situación que no se repite en ningún otro país, ya que allí, en 2023, tuvo éxito una consulta ciudadana para detener la explotación petrolera en la región amazónica de Yasuní. A pesar del contundente respaldo de casi el 60 % de los votos, se suman señales de que esa administración intentará postergarlo o incumplirlo. Es difícil determinar cómo avanzará esa contradicción, ya que el país está convulsionado por una ola de violencia y escándalos de corrupción que dominan la atención ciudadana.</p>
<p>En el caso de Bolivia, en la década pasada el gobierno mantuvo un enérgico discurso sobre la protección de la Madre Tierra, la plurinacionalidad y la indigeneidad, pero como es sabido, en su gestión apostó por más extractivismos, generándose múltiples conflictos con comunidades locales y organizaciones de base. Se toleró y hasta se apoyó el avance de los extractivismos en hidrocarburos y minerales, incluyendo la minería de oro, incluso dentro de áreas protegidas, y se padecieron severas crisis como las de los incendios forestales en 2019. La persistente crisis política en ese país, alimentada ahora por una fractura dentro del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), hace que en los hechos siga avanzando, por ejemplo, la explotación minera en su región amazónica, incluso invadiendo territorios comunitarios o en los incumplimientos de asegurar medidas de conservación dentro de las áreas protegidas.</p>
<p>La situación en Perú es en cierto modo similar. El anterior presidente, Pedro Castillo, respondía a un plan de gobierno extractivista y hostil a la participación ciudadana; la actual presidencia de Dina Boluarte cayó en más represión y autoritarismo. La consecuencia es que los problemas amazónicos siguen su marcha, e incluso empeoran por la inacción gubernamental. Por si fuera poco, se entretiene con rencillas políticas minúsculas, como la oposición presidencial a la designación de autoridades colombianas en la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).</p>
<p>Finalmente, en Venezuela distintos analistas y líderes ciudadanos han denunciado la proliferación de múltiples actividades en la Amazonia, tal como ocurre en los otros países. La particularidad es que la administración de Nicolás Maduro ha desplegado a los militares, tanto en la represión y desplazamiento de personas, como en encaminar extractivismos formales. Su apetencia extractivista queda en claro por el conflicto de este país con su vecino, Guyana, al disputarse las concesiones petroleras marinas.</p>
<p><figure id="attachment_99044" aria-describedby="caption-attachment-99044" style="width: 583px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99044 " src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CumbreAmazonicaBelem23.png" alt="" width="583" height="316" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CumbreAmazonicaBelem23.png 669w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CumbreAmazonicaBelem23-150x81.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CumbreAmazonicaBelem23-300x162.png 300w" sizes="auto, (max-width: 583px) 100vw, 583px" /><figcaption id="caption-attachment-99044" class="wp-caption-text">Encuentro de los países amazónicos en Belém (Pará, Brasil) en 2023.</figcaption></figure></p>
<p>En resumen, entre estos seis gobiernos podrán encontrarse llamados genéricos, a veces con sentido de publicidad u oportunismo, que se refieran a la Amazonia, su riqueza ecológica o repitiendo slogans como ser el “pulmón” del planeta. Pero carecen de planes y acciones concretas para detener problemáticas de fondo como el deterioro ambiental, la pobreza y la violencia, y sus gestiones ante urgencias como los incendios forestales o la invasión de la minería de oro, son insuficientes. La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que sería el organismo clave para acordar y coordinar respuestas, es desatendida y hasta olvidada por los propios países. Ninguno de esos gobiernos se alineará con los llamados de Bogotá a una transición que deje atrás la dependencia en combustibles fósiles e, incluso, mantendrán distancia de muchas posiciones brasileñas (como la de realmente intentar controlar la deforestación, mientras que no hay medidas efectivas para lograrlo, por ejemplo en Bolivia o Perú). No sólo eso, sino que no están siquiera dispuestos a explorar las posibilidades de una transición.</p>
<p><strong>La imposición de nuevos territorios </strong></p>
<p>Existe una abundante información sobre la problemática amazónica, desde las advertencias por la pérdida de biodiversidad, a la desigualdad y la pobreza, y en especial aquella que golpea a los pueblos indígenas (2). No es posible aquí abordar en detalle todos esos frentes, pero un análisis de coyuntura permite alertar sobre un proceso que no siempre resulta evidente y en el que los gobiernos tienen responsabilidades directas.</p>
<p>En efecto, en la Amazonia persiste, y en varios sentidos se están agravando, procesos de radicales y sustantivas transformaciones territoriales. Sobre los viejos territorios, sean aquellos que responden a pueblos indígenas o comunidades campesinas, o los que se deben a arreglos administrativos como municipios o departamentos, se imponen nuevas territorialidades. Estos son extrovertidos, en el sentido de estar asociados y ser dependientes de agentes, mecanismos y flujos globales. Sus ejemplos más dramáticos son la diseminación de enclaves de emprendimientos mineros, petroleros o agrícolas.</p>
<p>Los territorios prexistentes tenían distintos vínculos con las zonas que les rodeaban, mientras que estos nuevos, precisamente por ser enclaves, están desconectados o están débilmente relacionados con los espacios vecinos; algunos de ellos incluso están cercados y resguardados por fuerzas de seguridad. Estos enclaves, en cambio, reciben insumos desde el exterior y los recursos naturales que extraen son exportados hacia otros continentes; frecuentemente mediados por empresas transnacionales, más allá que en algunos rubros o países pueden ser estatales o estar asociadas a compañías nacionales.</p>
<p>Esta nueva territorialización responde a agentes y dinámicas por fuera de la Amazonia, incluso más allá de las capacidades de regulación de los propios gobiernos. Inciden en ellos las subas y bajas de los precios de las materias primas, la disposición de capital de inversión, las trabas o aperturas comerciales, y el apetito de consumo de países como China o de las naciones industrializadas. Por ejemplo, el récord histórico del aumento del precio internacional de referencia del oro, por encima de los dos mil dólares la onza, que acaba de ocurrir en marzo de 2024, es un factor que fatalmente disparará aún más ese tipo de minería en la Amazonia. Los gobiernos locales o nacionales no controlan ese tipo de dinámicas.</p>
<p>Desde la mirada de las comunidades locales, esos enclaves significan muy pocos beneficios económicos y laborales, y se pierden prácticas ancestrales tales como la pesca, recolección, caza y agricultura adaptada a esos ecosistemas tropicales. Es también una territorialización impuesta: ocupa los espacios desconociendo los territorios antes existentes y sus habitantes, y además se bloquea la capacidad de esas comunidades en incidir, controlar o rechazarlos. Esa imposición puede seguir vías pretendidamente legales, como ocurre con las concesiones mineras o petroleras que se deciden en las capitales de los países amazónicos. Pero también puede ser ilegal, en lo cual el ejemplo más alarmante ocurre con la expansión de la minería de oro aluvial, que invade los territorios de muchas comunidades y los ocupan empleando la violencia.</p>
<p>De estos modos, la re-territorialización extrovertida crea lo que podría describirse como “huecos” en los espacios amazónicos, ya que al extraer o aspirar sus recursos, esos enclaves destruyen la continuidad de sus ecosistemas. Son huecos tanto sociales como ambientales, ya que pueden ser pasivos ambientales, como ocurre con sitios deforestados y contaminados con mercurio, los que difícilmente pueden ser restaurados, o por comunidades que son desplazadas o se dispersa a sus integrantes. La secuencia de paisajes y ecosistemas queda interrumpida por los enclaves, y éstos incluso pueden confluir en amplias superficies, como ocurre con el arco de deforestación amazónica que avanza desde el sur.</p>
<p>Bajo esta dinámica es como si la Amazonía fuese en realidad gestionada desde los centros financieros y comerciales. Los gobiernos nacionales no tienen capacidades para modificar o amortiguar esos factores, ya que prevalecen los mercados internacionales y la globalización. Pero a pesar de todo, los gobiernos y sus grupos de apoyo empresariales, apoyan ese tipo de inserción internacional, y por ello, los Estados terminan siendo funcionales a estas situaciones. Así se condenan las regiones amazónicas que quedan subordinadas a esas dinámicas globales.</p>
<p><figure id="attachment_99046" aria-describedby="caption-attachment-99046" style="width: 596px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99046 " src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/ExplotaiconesMinerasAmazonia-1.png" alt="" width="596" height="426" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/ExplotaiconesMinerasAmazonia-1.png 729w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/ExplotaiconesMinerasAmazonia-1-150x107.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/ExplotaiconesMinerasAmazonia-1-300x214.png 300w" sizes="auto, (max-width: 596px) 100vw, 596px" /><figcaption id="caption-attachment-99046" class="wp-caption-text">Ejemplo de perforación de territorios en la Amazonia: minería ilegal (rojo) y minería legal (violetas); basado en WWF / RAISG.</figcaption></figure></p>
<p>Es cierto que distintas comunidades locales se han resistido a esas imposiciones de territorios que expolian sus ambientes e, incluso, han estallado conflictos sociales de distinta intensidad. Pero es sabido que las respuestas gubernamentales predominantes han sido las de apoyar la permanencia de los enclaves, y no han dudado en reprimir a las comunidades locales y hostigar a las organizaciones ciudadanas.</p>
<p>La importancia de esta cuestión radica en que los gobiernos no advierten esta dinámica, y si lo hacen no lo consideran un asunto de gravedad. Si bien por lo general minimizan las cuestiones amazónicas, cuando las abordan, se enfocan en problemas puntuales o locales, tales como la deforestación en un sitio, incendios salidos de control o un alzamiento indígena. Pero no parecen comprender que todos esos son síntomas de una enfermedad más profunda, la que radica en esa subordinación a la globalización como proveedores de los recursos naturales. Esa es una condición que se sufre desde cada país pero que se articula y potencia en su conjunto a nivel de toda la cuenca amazónica.</p>
<p>En las concepciones políticas más simplistas, no han faltado actores políticos o empresariales que consideren que la Amazonia está vacía o casi vacía, que debe ser “civilizada” y que para ello deben explotarse sus bienes naturales. Esperan multiplicar las exportaciones con la esperanza de obtener dineros para financiar el gasto del Estado, cubrir los déficits presupuestarios, y pagar la deuda externa. Bajo esa perspectiva, esta territorialización extrovertida es bienvenida, y no han dudado en promoverla.</p>
<p>Queda de este modo expuesto un dramático vacío. Esa reterritorialización amazónica es uno de los problemas más severos y complejos que afecta a toda la región. Sin embargo no solamente no se reconoce la cuestión, sino que cualquier acción ante ella requiere establecer estrategias y acciones coordinadas entre los gobiernos. Eso hace que, desde el punto de vista de unas transiciones enfocadas en alternativas al desarrollo, sea esencial recuperar la autonomía ante la globalización.</p>
<p><strong>El contexto de las alternativas</strong></p>
<p>A diferencia de lo que ocurre con los gobiernos, en algunos sectores de la sociedad civil existen múltiples propuestas alternativas, originadas en la propia región, y que revisten enormes potenciales. Aunque un análisis de coyuntura sobre las expresiones ciudadanas requeriría otro artículo, deben mencionarse algunos ejemplos. Entre ellos, el reconocimiento de los derechos de la Naturaleza tal como se aprobó en Ecuador, o la aplicación de moratorias, como la enfocada en la región de Yasuní, para emprendimientos que tienen impactos severos, que se consideran inaceptables o intolerables, y que no tienen resolución tecnológica. Ocurre otro tanto, con la experiencia peruana en organizar una plataforma ciudadana que reclame alternativas a los extractivismos. Esas y otras ideas muestran propósitos y orientaciones en las alternativas, y al tener eso en claro, es posible diseñar estrategias de transición para alcanzar tales fines. Es importante tener esa condición presente ya que en la actualidad, al proliferar el uso del término transiciones, no siempre está claro hacia dónde se quiere transitar, lo que a su vez está afectado por imprecisiones y confusiones en conceptos (3).</p>
<p>Teniendo presentes esas condiciones, es posible ofrecer algunas reflexiones sobre las alternativas. Desde una perspectiva regional, aquí se entiende que la reterritorialización hacia la globalización es la condición más grave que se enfrenta. Muchos de los problemas que se identifican como severos, como por ejemplo la deforestación o la minería de oro, sin duda lo son. Pero en casi todos los sitios son consecuencia de esa condición. El que prevalezcan las reacciones a los síntomas pero sin llegar a enfrentar las razones de fondo, no recibe la atención necesaria, y es urgente dejarlo en evidencia. Es que las alternativas, para ser realmente efectivas deben lidiar con las raíces de los problemas, como puede ser la condición subordinada.</p>
<p>Teniendo eso presente, la retórica del actual gobierno colombiano ofrece opciones para poner en discusión las alternativas desde otras posturas. Es cierto que sus acciones aún son insuficientes para resolver los problemas, pero sirven como base de apoyo para que la sociedad civil pueda sumarle sus propios aportes, con planes más precisos y organizados, como pueden ser los de asegurar los derechos de la Naturaleza en toda la Amazonia.</p>
<p>Finalmente, debe asegurarse la más adecuada identificación de los principales, y desde allí se deben articular las alternativas de cambio y los modos de alcanzarlas. Por ello es necesario no quedar encapsulados a los modelos de transiciones organizados en otros continentes, con realidades muy distintas a las amazónicas, para atender seriamente lo que se ha pensado y ensayado desde la propia Amazonia. Como tampoco puede repetirse el autolimitarse por obediencias o simpatías políticas. Las alternativas necesitan sumar tanto en independencia como en rigurosidad crítica.</p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>1. Transiciones: una necesaria intención de cambio atrapada en una maraña de confusiones, E. Gudynas, Desde Abajo No 299, Bogotá, febrero 2023 &#8211; <a href="https://www.desdeabajo.info/ediciones/edicion-no299/item/transiciones-una-necesaria-intencion-de-cambio-atrapada-en-una-marana-de-confusiones.html">https://www.desdeabajo.info/ediciones/edicion-no299/item/transiciones-una-necesaria-intencion-de-cambio-atrapada-en-una-marana-de-confusiones.html</a></p>
<p>2. Véase por ejemplo los informes en RAISG (Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada), en https://www.raisg.org/es</p>
<p>3. Sobre las distintas alternativas y sus implicaciones en Desarrollos alternativos. Alternativas al desarrollo. Una guía ante las opciones de cambio, E. Gudynas, Ediciones desde Abajo, 2023 &#8211; <a href="https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&amp;product_id=358">https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&amp;product_id=358</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>El presente texto adelanta algunos resultados del autor sobre alternativas y transiciones como investigador del Centro de Información y Documentación de Bolivia (CEDIB), basado en una versión publicada por el periódico Desde Abajo (Bogotá), y que luego fue republicada en distintos medios de la región.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Gudynas Eduardo</author>
                    <category>Embrollo del Desarrollo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=99043</guid>
        <pubDate>Sun, 14 Apr 2024 15:09:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[AMAZONIA: IMPOSICION DE TERRITORIOS GLOBALIZADOS Y COYUNTURA POLITICA]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Riohacha: visita a corregimiento de Camarones para apuesta turística en Plan de Desarrollo Distrital</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/riohacha-visita-corregimiento-camarones-apuesta-turistica-plan-desarrollo-distrital/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este miércoles 28/febrero, los secretarios de Cultura del Distrito, Nicolás Lubo, y del Departamento, José Emilio Sierra Millo; los diputados afro Pablo Parra y Daniel Ceballos,&nbsp; y líderes de sociedad civil visitarán la población natal de Luis A. Robles (1849-1899) para hacer un reporte ejecutivo al alcalde Genaro Redondo Choles con miras al Plan de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Este miércoles 28/febrero, los secretarios de Cultura del Distrito, <strong>Nicolás Lubo</strong>, y del Departamento, <strong>José Emilio Sierra Millo</strong>; los diputados afro <strong>Pablo Parra</strong> y <strong>Daniel Ceballos</strong>,&nbsp; y líderes de sociedad civil visitarán la población natal de <strong>Luis A. Robles</strong> (1849-1899) para hacer un reporte ejecutivo al alcalde <strong>Genaro Redondo Choles</strong> con miras al Plan de Desarrollo del Distrito de Riohacha 2024-2027.</p>



<span id="more-98405"></span>



<p><strong>Luis Antonio Robles</strong> es uno de los dos grandes héroes que La Guajira le ha aportado a Colombia. El otro es el <strong>Gran Almirante José Padilla López</strong>, héroe naval de la guerra de Independencia.</p>



<p>Por eso, convocados por la memoria de Robles, participarán en la visita también: <strong>Hilda Lubo</strong>, directora de Promoción&nbsp; y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de La Guajira; <strong>Rafael Ceballos</strong>, exalcalde de Riohacha y cabeza de UniLíderes; <strong>Cesar Arismendi</strong>, economista y consultor; <strong>Carlos Alberto Ucrós Castro</strong>, arquitecto especialista en restauración;&nbsp; <strong>Henry Arismendi</strong>, de la Sociedad Colombiana de Arquitectos; <strong>Jairo Escobar</strong>, presidente de la Academia de Historia de La Guajira;&nbsp; y <strong>Daniel Mera Villamizar</strong>, director de la Fundación Color de Colombia y columnista de El Espectador.</p>



<p>A este grupo se unirán en Camarones (la visita será en la mañana) los líderes locales José Suárez Rivadeneira, Byron Barros Mejía, Javier Gómez, José Ignacio Barros, Luis Dagoveth, Ever Toro, Edilmer Barros, David Junior Rivadeneira y&nbsp; la corregidora Martha Rivadeneira.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" width="724" height="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Póster-de-visita-de-proyección-urbanística-a-Camarones-28-feb-724x1024.jpg" alt="" class="wp-image-98413" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Póster-de-visita-de-proyección-urbanística-a-Camarones-28-feb-724x1024.jpg 724w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Póster-de-visita-de-proyección-urbanística-a-Camarones-28-feb-106x150.jpg 106w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Póster-de-visita-de-proyección-urbanística-a-Camarones-28-feb-212x300.jpg 212w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Póster-de-visita-de-proyección-urbanística-a-Camarones-28-feb-768x1086.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Póster-de-visita-de-proyección-urbanística-a-Camarones-28-feb-1200x1698.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Póster-de-visita-de-proyección-urbanística-a-Camarones-28-feb.jpg 1587w" sizes="auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px" /></figure>



<p><strong>Objeto de la visita: el potencial de Camarones como destino turístico</strong></p>



<p>El corregimiento de Camarones puede ser una gran apuesta de turismo histórico-cultural y de naturaleza de Riohacha y de La Guajira.</p>



<p><em>Histórico-cultural</em> por la memoria de <strong>Luis A. Robles</strong>, apalancándose en la Ley 570 de 2000, y de <strong>José Padilla</strong>, apoyándose en la Ley 2334 de 2023, dado que el caserío donde se cree que nació el Gran Almirante ya no existe, por lo que Camarones podría albergar su memoria al lado de la de Robles.</p>



<p><em>De naturaleza</em>, por el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, declarado en 1992 Patrimonio Nacional y Cultural de Colombia, con el fin de proteger el ecosistema de ciénagas, lagunas y bosque seco, hábitat de muchas especies de aves, peces, crustáceos y plantas.</p>



<p>Como se sabe, &#8220;la zona es una de las pocas en el Caribe colombiano que todavía ofrece refugio a los flamencos, aves con hermoso plumaje rosado, cuyos nidos, construidos en barro alcanzan los 60 cm de altura&#8221;.</p>



<p>Y, naturalmente, están el mar y las playas preciosas de Camarones.</p>



<p>Por la importancia histórica del legado de Luis A. Robles y de José Padilla para la población afrocolombiana y para toda la nación colombiana, la Alcaldía Distrital de Riohacha podrá encontrar apoyo externo a La Guajira para elaborar y avanzar con un proyecto que convierta a Camarones en uno de los polos turísticos del Departamento más visitados por nacionales y extranjeros, con soporte en el Plan de Desarrollo del Distrito 2024-2027.</p>



<p>El exministro y expresidente guajiro del Congreso, <strong>Amylkar Acosta Medina</strong>, adalid de la memoria de Luis A. Robles, no podrá estar de cuerpo presente, pero seguirá los detalles de la visita a la distancia.</p>



<p><strong>Primero lo urgente, sin perder de vista lo más importante</strong></p>



<p>Lo urgente es hacer las reparaciones a la Casa-Museo de Robles, afectada por el invierno, algo sobre lo que ilustrará al grupo el Secretario de Cultura y Patrimonio de Riohacha, <strong>Nicolás Lubo</strong>.</p>



<p>En una segunda fase, se considera viable un proyecto&nbsp; de mejora del entorno de la Casa-Museo de Robles, como pavimentos, mobiliario urbano, emprendimientos asociados al legado de Robles y otras iniciativas de negocios. Una fase que incluye una provisión satisfactoria de servicios públicos.</p>



<p>Y luego está un gran proyecto transformacional, de un plazo más extendido en años, con intervención urbanística y una planeación de cluster turístico cultural y de naturaleza que dinamice la economía de todos, cuyo diseño puede retar la imaginación de muchos, comenzando por la ingeniería financiera, y cuya ejecución sería un reto de coordinación público-privada.</p>



<p>Una perspectiva que requerirá más de una visita a Camarones y el apoyo visionario del alcalde, <strong>Genaro Redondo Choles</strong>.</p>
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        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98405</guid>
        <pubDate>Mon, 26 Feb 2024 22:03:15 +0000</pubDate>
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