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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 27 Jul 2026 21:01:25 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de el+sueno+creador | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>La memoria petrificada de un pensamiento titánico: Roberto Pizano Restrepo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/la-memoria-petrificada-de-un-pensamiento-titanico-roberto-pizano-restrepo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre yesos petrificados, archivos olvidados y travesías transatlánticas, emerge la figura casi mítica de Roberto Pizano Restrepo: el artista que soñó con traer la memoria estética de Europa al corazón de Colombia. Este artículo recorre su vida, su legado y la sorprendente red genealógica que une arte, política, espiritualidad y nación, en una historia donde el pasado se resiste a morir y el arte conspira contra el olvido.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántas historias pueden contarse?, ¿cuántas merecen la pena ser recordadas?… Creemos que todas poseen valor. La humanidad es como una gigantesca biblioteca en la que cada ser es un libro único, con recorridos, perspectivas y trasegares distintos. Hay quienes pretenden encasillarnos en estigmas regionales, nacionales o culturales; sin embargo, algunos sentimos más cercanía con seres del otro lado del planeta que con aquellos con quienes convivimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos han logrado trascender su historia, publicar el libro de su vida y conspirar contra el olvido; mientras otros la han perdido en el gabinete del tiempo, hasta que los arqueólogos de la memoria se atreven a contemplar aquello interesante que, por alguna razón, fue desechado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un recorrido por algunos edificios centenarios colombianos podemos encontrar obras de arte de una talla extraordinaria, capaces de llamar la atención de quienes perciben el aura o la “densidad luminosa” que atrae, de manera hipnotizante y sensorial, hacia esos yesos petrificados ante el paso de los años. Con ellos permanece encostrada la historia de su creador: un personaje místico, oculto y extraño, dotado de visión y arrojo; altamente reconocido en el medio artístico, pero casi desconocido para los nacionales: Roberto de las Mercedes Pizano Restrepo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="381" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132339/20260515_035718000_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129275" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132339/20260515_035718000_iOS.jpg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132339/20260515_035718000_iOS-300x143.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132339/20260515_035718000_iOS-768x366.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este retratista, pintor y amante de los paisajes logró trascender en su época con paso firme y voluntad avasalladora, superando los estándares del arte incipiente colombiano que se esforzaba por alcanzar frutos de talla mundial. Sin embargo, sus luchas por amar el arte por encima de su propia vida, así como su inclinación por los lujos de la sociedad bogotana de la posguerra del siglo XIX, fueron deteriorándolo hasta extinguirlo prematuramente, antes de alcanzar el culmen de sus sueños. Murió a los 32 años, en 1929, en su casa de campo “Servitá”, al norte de Bogotá. Su tránsito por la vida estuvo guiado por una mirada inovadora con la que escribió un legado indeleble para la historia del arte de un país que, con demasiada frecuencia, parece empeñado en olvidar su pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inserción de Pizano en la memoria colectiva se consolidó a partir de un proyecto concebido desde la exploración de la visión artística mundial, su introducción en círculos sociales y políticos determinantes para la toma de decisiones nacionales, y la audacia de proponer ideas al gobierno en un momento crucial. Con tal propósito, viajó a los 21 años a España para estudiar artes en la Academia de San Fernando, y recorrió Francia e Italia en busca del perfeccionamiento de su identidad artística. El hilo que lo mantenía unido al país lo trajo de regreso en 1921: se casó con María de Brigard Ortiz, fue profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional y recopiló como ninguno, su información sobre el artista colonial Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="600" height="362" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132338/20260515_034951000_iOS-1.jpg" alt="" class="wp-image-129274" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132338/20260515_034951000_iOS-1.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132338/20260515_034951000_iOS-1-300x181.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 1923 regresó a Europa, donde se concentró en concluir y publicar el libro sobre Vásquez de Arce, mientras trabajaba en el taller del director del Museo del Prado en España, Fernando Álvarez de Sotomayor, y fortalecía su enfoque artístico en París, en L’École Nationale Supérieure des Beaux-Arts. Fue precisamente en aquellos recorridos por edificaciones parisinas dedicadas al arte, como el palacio de estudios construido por Félix Duban, conocido como “La Cour vitrée”, &nbsp;donde se produjo un punto de inflexión: una luz que permitió vislumbrar el destino de su trabajo terrenal. Lo expresó él mismo:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>“Para adquirir un carácter nacional definido y fuerte, es preciso mirar al pasado, enseñar a los jóvenes a estudiar y conocer la obra de sus predecesores, para transmitirles así la energía y el pensamiento de estos, condición indispensable para que pueda proseguirse”.</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Así surgió la idea pedagógica de llevar las obras clásicas de Europa a los estudiantes de la incipiente escuela de artes bogotana. Pizano se preguntaba cómo concretar sus aspiraciones en un país que apenas salía de convulsiones y tormentos políticos. Al mismo tiempo, fortalecía una mirada conservadora del arte académico en un mundo que respiraba nuevos aires de vanguardia, revolución social e industrial, negando los cánones clásicos de belleza. Su perspectiva, joven y aguda, lo llevó a inclinarse por lo definido y a no zambullirse en un universo aún inexplorado.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="676" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18005112/La-Cour-Vitree-676x1024.png" alt="" class="wp-image-129250" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18005112/La-Cour-Vitree-676x1024.png 676w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18005112/La-Cour-Vitree-198x300.png 198w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18005112/La-Cour-Vitree.png 745w" sizes="(max-width: 676px) 100vw, 676px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos imaginar las tertulias parisinas de Pizano con amigos como José Medina y el antioqueño Roberto Pinto Valderrama, director de <em>Le Journal des Nations Américaines</em> y jefe de la oficina de información colombiana en Francia, donde se confabularon las estrategias para traer el arte clásico a Colombia. Fue entonces cuando Roberto Pizano lanzó un dardo intelectual a la sociedad capitalina, al publicar un artículo en un diario bogotano denunciando la necesidad de espacios dignos para la enseñanza de las artes, semejantes a los que había conocido en España y Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El dardo dio en el blanco. En el Congreso de la República se debatía la precaria y humillante manera en que estudiaban los futuros artistas colombianos, al aire libre, en el Parque de la Independencia. La presión de la élite colombiana ante la publicación de Pizano, miembro de la Academia Colombiana de Historia y artista reconocido, fue tan contundente que el ministro de Instrucción Pública le envió un telegrama ofreciéndole la rectoría de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su intrépida respuesta no se hizo esperar. Puso dos condiciones al gobierno: apoyo irrestricto para adecuar un espacio digno y suficiente para albergar la Escuela de Bellas Artes del país, y la dotación de los “materiales esenciales” para su correcto funcionamiento. Posiblemente los dirigentes vieron con desfachatez la firmeza de sus exigencias y no alcanzaron a dimensionar que aquello significaría la conformación de bienes artísticos de valor centenario para la nación, destinados a convertirse en patrimonio cultural nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gobierno, encabezado por Miguel Abadía Méndez, plasmó su decisión mediante el Decreto 898 de mayo de 1927, por medio del cual se le asignaban 23.827 pesos para la compra de materiales que Pizano considerara convenientes y 600 pesos de viáticos para su retorno al país. Era dinero proveniente de la indemnización por el canal de Panamá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los documentos históricos se transforman en experiencias sensoriales que transmiten la pasión desbordada de esta lúcida fábrica del conocimiento orquestada en la mente de Pizano, al solicitarle al Estado colombiano que le permitiera “<em>permanecer en Europa hasta terminar de elegir la totalidad de las obras, haberlas comprado y despachado él mismo para Bogotá con el fin de impedir cualquier demora o error perjudicial</em>”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="770" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS-770x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129270" style="aspect-ratio:0.7519612450742923;width:454px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS-770x1024.jpg 770w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS-226x300.jpg 226w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS-768x1021.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS.jpg 828w" sizes="auto, (max-width: 770px) 100vw, 770px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta fácil imaginar la satisfacción y el enorme trabajo que debió representar para este artista la posibilidad real de adquirir réplicas de las obras de arte más representativas y seleccionar la colección que habrían de contemplar sus conciudadanos. Escogió piezas provenientes del Louvre, el Museo Británico, gliptotecas y otras instituciones de Grecia e Italia. Sabemos, gracias a los registros de archivo, que entre mayo y septiembre de 1927 Roberto Pizano seleccionó y compró cuidadosamente 242 yesos de alta calidad y precisión respecto a los originales, relacionados con el arte egipcio, asirio, persa, caldeo, griego y romano; así como con el arte gótico, renacentista, barroco, manierista, neoclásico, romántico y moderno.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="474" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170252267_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129272" style="aspect-ratio:0.5925107088572613;width:345px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170252267_iOS.jpg 474w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170252267_iOS-178x300.jpg 178w" sizes="auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, reunió una colección de grabados y calcografías provenientes de museos de Berlín, París, Londres y Madrid, conformada por 1.653 piezas de artistas como Jacques Callot, Rembrandt, Giovanni Battista Piranesi, Hyacinthe Rigaud y Alberto Durero.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="936" height="892" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131901/salida-puerto-1.png" alt="" class="wp-image-129268" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131901/salida-puerto-1.png 936w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131901/salida-puerto-1-300x286.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131901/salida-puerto-1-768x732.png 768w" sizes="auto, (max-width: 936px) 100vw, 936px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La travesía de esta experiencia artística única comenzó en los muelles del Port Autonome du Havre, en la desembocadura del río Sena, en Normandía; también en los puertos de Hamburgo, desde donde partía el vapor <em>Venezuela</em> por el río Elba con cargamentos de la casa E. A. Seemann, desde Leipzig; y en otros muelles de Italia y Liverpool, con el vapor <em>P. de Latouche</em>. Los vapores coincidían en un viaje de tres meses hasta el muelle de Puerto Colombia, en Barranquilla, considerado en 1888 como el segundo más largo del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto, el maestro Pizano, quien para ese entonces fungía sin posesionarse, como director de la Escuela de Bellas Artes, enfrentó dificultades administrativas derivadas de los engorrosos trámites impuestos por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público a través de la sección de encomiendas postales del exterior, especialmente en lo relativo a la exención de paquetes postales. Otro suplicio surgió con el transporte fluvial por el río Magdalena, donde champanes y vapores como el <em>Atlántico</em>, el <em>Bomboná</em> o el <em>Amazonas</em> trasladaban las enormes cajas de madera hasta Honda, Beltrán y Girardot. Allí eran revisadas nuevamente por inspectores fluviales antes de ser cargadas en los vagones del tren que finalmente las conducirían hasta la Estación de la Sabana, en Bogotá. Los cargamentos arribaron de manera escalonada durante todo 1928, e incluso algunos llegaron tardíamente en 1929.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="600" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132342/Rio-magdalena.png" alt="" class="wp-image-129276" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132342/Rio-magdalena.png 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132342/Rio-magdalena-300x225.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132342/Rio-magdalena-768x576.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de aquellos vapores viajó Pizano junto con su esposa y sus dos hijos, uno de ellos sería años después cofundador de la Universidad de los Andes y gestor del plan urbano de Bogotá ideado por Le Corbusier. Tocaron suelo colombiano el 26 de diciembre de 1927 y siguieron la misma travesía hasta el interior del país, donde logró posesionarse como director el 5 de enero de 1928.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="403" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131907/20260518_165959782_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129271" style="aspect-ratio:0.5037678131761546;width:354px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131907/20260518_165959782_iOS.jpg 403w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131907/20260518_165959782_iOS-151x300.jpg 151w" sizes="auto, (max-width: 403px) 100vw, 403px" /></figure>



<div class="wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-f56f613f wp-block-group-is-layout-flex">
<p class="wp-block-paragraph">Con el entusiasmo intacto, Roberto Pizano instaló las oficinas y salones de la Escuela de Bellas Artes en la antigua casona de Miguel Antonio Caro, fundador de la Academia Colombiana de la Lengua, ubicada en la estratégica esquina de la carrera séptima con calle 19. La construcción, diseñada por Pietro Cantini y Carlos Camargo Quiñónez, contaba temporalmente con las condiciones espaciales necesarias para el estudio de las bellas artes. Entre tanto, la colección mundial llegaba al Colegio de San Bartolomé, donde era ubicada en el salón de grados para su revisión y restauración, a cargo del español nacionalizado en Colombia Ramón Barba.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de los propósitos de Roberto Pizano no estaba previsto que el destino, en ocasiones, juega con la fragilidad de la vida. De manera repentina apareció una extraña enfermedad que apagó rápidamente su vigor y, con él, la esperanza de sus discípulos, de los intelectuales y de toda una sociedad que creyó en un palacio inundado de arte y terminó enfrentándose al dolor de un sarcófago aquel 9 de abril.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18130328/Roberto-Pizano-low.jpg" alt="" class="wp-image-129267" style="aspect-ratio:1.185287277112585;width:610px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18130328/Roberto-Pizano-low.jpg 567w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18130328/Roberto-Pizano-low-300x254.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Fue necesario un año entero para que la nación asimilara la derrota ante su muerte. El 9 de abril de 1930 se abrió finalmente la anhelada sala de exposiciones artísticas en Bogotá. Entretanto, seguían llegando comunicaciones de agentes de aduana reclamando innumerables encomiendas que, al parecer, continuaban arribando desde el Olimpo, resonando como campanas en los deudos oficiales de la titánica labor del maestro. Los años transcurrieron sin que esfuerzo posterior alguno lograra completar el sueño que Roberto Pizano alcanzó apenas a rozar con las manos: su edificación digna aún está por verse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, casi un siglo después de su partida, los bajorrelieves y esculturas de la “Colección Pizano”, dispersos en espacios prestados, llenan de una pasión casi sacra a quienes hemos tenido el privilegio de contemplarlos en la biblioteca, el Museo de Arte Moderno y la hemeroteca de la Universidad Nacional de Colombia. Cada pieza pétrea, inmóvil pero vibrante, narra no solo la labor de su creador desde una mirada pedagógica e histórica, sino también el pasado estético de la humanidad. Sin embargo, la memoria colectiva parece desvanecerse cuando no conspira contra el olvido. Roberto Pizano lo sabía; por ello escribió lapidariamente en el prólogo de su libro sobre Vásquez de Arce y Ceballos:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>&#8220;Con razón debería gloriarse nuestra patria de los artistas que han florecido en su suelo, y, sin embargo, no son en general apreciados como lo merecen. Si se trata de los que en antaño vivieron, su historia está aún por escribir, y sus nombres se van desvaneciendo&#8221;</p><cite>Roberto Pizano Restrepo</cite></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el destino, y también la gracia divina, suele transitar por caminos insospechados, tejiendo artilugios invisibles para mantener viva la llama del pasado, esa que jamás debería extinguirse. Así, en medio de una búsqueda genealógica que parecía apenas un ejercicio de fechas, nombres y parentescos, las familias Pizano y De Brigard comenzaron a escudriñar los pliegues de un árbol familiar vasto y frondoso, poblado de personajes cuya sola evocación parece recorrer la historia republicana de Colombia: religiosos de hondura espiritual, artistas, políticos, intelectuales y empresarios que dejaron huella en la construcción del país.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="493" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170441161_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129273" style="aspect-ratio:0.6162570888468809;width:306px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170441161_iOS.jpg 493w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170441161_iOS-185x300.jpg 185w" sizes="auto, (max-width: 493px) 100vw, 493px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De esa búsqueda del pasado podemos encontrar que, en los albores de la República, cuando la Sabana de Bogotá aún conservaba el aliento de la colonia y el eco de las guerras de independencia, la estirpe Sordo, de origen peninsular y arraigada entre comerciantes y hacendados, se entrelazó con la sangre de los Girardot, de ascendencia francesa. De aquellas uniones surgirían alianzas destinadas a prolongarse a través de generaciones como un río de memoria que nunca deja de correr. <em>(De la familia Sordo Girardot, hemos escrito el articulo: <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-nacimiento-del-sistema-financiero-y-economico-colombiano/">El nacimiento del sistema financiero y económico colombiano</a> )</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue entonces cuando apareció la figura casi novelesca de Juan de Brigard y Dombrowsky, militar nacido en Varsovia, sobreviviente de las guerras napoleónicas, quien llegó a Colombia cargando consigo el polvo de Europa y el espíritu errante de los viejos imperios. Su unión, en 1824, con Benita María Josefa Sordo García, descendiente de una poderosa familia de comerciantes bogotanos, dio origen a la estirpe De Brigard Sordo, una rama familiar en la que se amalgamaron el rigor europeo, la sensibilidad intelectual y el arraigo criollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De aquella casa solariega nació, entre otros, Luis de Brigard Sordo, quien al unirse con María Josefa Ortiz daría paso a una generación profundamente ligada al destino cultural y espiritual del país. Entre sus hijos estuvieron María de Brigard Ortiz, destinada a cruzar su vida con la del artista Roberto Pizano Restrepo, y Monseñor Emilio de Brigard Ortiz, una de las figuras eclesiásticas más queridas e influyentes de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La unión entre Roberto Pizano Restrepo y María de Brigard Ortiz representó mucho más que un matrimonio: fue el encuentro simbólico entre la sensibilidad artística y una genealogía moldeada por la política, la fe y la educación republicana. De ese cruce nacieron herederos que prolongaron la vocación intelectual de la familia, de quien mencionamos anteriormente, Francisco Pizano de Brigard, arquitecto, político y cofundador de la Universidad de los Andes, institución de la que también fue rector y decano; o Helena Pizano de Brigard, cuya descendencia enlazaría con figuras determinantes de la vida nacional como Daniel Samper Pizano y el expresidente de Colombia Ernesto Samper Pizano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las ramas de este árbol familiar continúan extendiéndose hasta el presente, como raíces antiguas que se niegan a morir bajo la tierra del olvido. Allí aparece Carmen Pizano, heredera contemporánea de este linaje, depositaria no solo de un apellido, sino también de una memoria cultural, arquitectónica y espiritual que atraviesa generaciones enteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y fue precisamente a través de un encuentro furtivo en este año con Carmen Pizano, casi como si la historia hubiese decidido abrir discretamente una puerta olvidada, que volvió a encender el llamado de la memoria. Aquel diálogo nos permitió comprender que el pasado no desaparece: permanece latente, aguardando a quienes estén dispuestos a escucharlo. Gracias a ese inesperado cruce de caminos, la figura titánica del maestro Roberto Pizano Restrepo volvió a levantarse sobre el pedestal de la memoria pétrea, reclamando el lugar que merece en la historia nacional: una historia que debe ser contada, recordada y profundamente apropiada por quienes aún creemos que el arte también puede salvar del olvido a nuestra nación.</p>
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        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129242</guid>
        <pubDate>Mon, 18 May 2026 18:43:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La memoria petrificada de un pensamiento titánico: Roberto Pizano Restrepo]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>El cosmos, la hormiga y los espacios sociotécnicos.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-cosmos-la-hormiga-y-los-espacios-sociotecnicos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa materialidad está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Sobre la mesa del comedor de la casa de un campesino, en una vereda de Colombia, se desplaza una hormiga. Lleva entre sus tenazas un pedazo de azúcar para sus larvas que crecen dentro de un hormiguero. Se arrastra inconsciente de la grandeza del <em>cosmos</em> que la posibilita y la rebasa. El nido queda detrás de la casa, en la parte baja de un barranco, rodeado de unos geranios blancos, rojos y zapotes. Para llevar el azúcar a las crías, debe hacer un gran esfuerzo: descender por las patas de madera de la mesa arrastrando su pesada carga, bajar hasta el piso y cruzar por el comedor abierto, hasta llegar a los pies del barranco. <em>La hormiga está en espacios sociotécnicos, humanos, artificialmente creados, pero debe llegar a la tierra, al hormiguero, a su morada.   </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el cosmos, la galaxia; en la galaxia, el planeta tierra; en la tierra, este continente; en el continente, Colombia; en Colombia, la vereda; en la vereda, la casa; en la casa la mesa y el piso; tras la casa, el barranco; y bajo la tierra, el hormiguero que <em>aloja</em> a la hormiga. <em>Todo ello es poesía cósmica, del mundo.</em> <strong>Normalmente, cuando estamos sumergidos en la rutina, cuando sometemos nuestros ritmos vitales a la dictadura del reloj; cuando estamos en el trabajo y los días, como se titula el libro de Hesíodo, no nos percatamos de toda esta arquitectura, de estas redes; de estas grandes tramas escritas por el universo</strong>, de la traslación del planeta al interior de la galaxia, de su rotación sobre sí mismo, y del equilibrio cósmico que todo esto implica. No pensamos en el clima global, en la homeostasis planetaria, ni en la <em>habitabilidad</em> del mundo</p>



<p class="wp-block-paragraph">Flotamos en el cosmos con una absoluta inconsciencia, como dormidos en un planeta vivo que también se mueve, extrañados de la atmósfera, de la biosfera, del núcleo caliente de Gaia que nos abriga y nos arropa…que nos mantiene vivos. Del <em>cosmos</em> provino la vida; esta se ramificó en millones de especies, bellas, diversas, raras, feas. <strong>Se formó así la naturaleza, esa obra de arte que se produce y se reproduce sí misma. La naturaleza es un circuito vital, una dialéctica de vida y muerte; en ella la vida está entrelazada, unida; es la madeja que permite la <em>sinapsis vital del mundo</em>, el <em>tejido viviente</em> del que formamos parte. </strong>No somos seres en la naturaleza, tal como está la matera sobre la mesa; ella es <em>en</em> nosotros, es una especie de universalidad que nos habita.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta tierra habitamos continentes, países, regiones, provincias y veredas, pero todo ello es solo el resultado de un cosmos devenido, configurado, compuesto. <strong>El lugar en el que estamos es un gran arreglo material del mundo que ha tardado eones, milenos, siglos, décadas. </strong>Del <em>Bing-Bang </em>a la tierra donde están las crías de la hormiga, la materia ha pasado por muchas transformaciones, acciones, afectaciones. Se ha desdoblado en orgánica e inorgánica, pero siguen trabajando juntas, todo el tiempo, en lo vivo y en lo abiótico. En ese <em>tiempo </em>cósmico las bacterias descompusieron el CO<sub>2 </sub>y permitieron la formación de la atmósfera; desaparecieron los dinosaurios hace más de 60 millones de años. Desde el <em>Bing-Bang</em> hasta el mamífero humano que construyo la casa, en la cual reposa la mesa sobre la que se desplaza la hormiga, el cosmos se ha desplegado, y el humano, un recién venido en esta gran novela cósmica, ha empezado a escribir su historia. Así, arribamos a un <em>ahora, </em>un presente lleno de pasado y rebosante de futuros posibles, pues como dice la pensadora colombiana Laura Quintana (2025): “Todas las cosas del mundo están en medio de múltiples devenires y trayectorias”. Esa historia a la que arribamos no es más que el producto del diálogo de los seres humanos con el universo, un diálogo complejo, mediado por el lenguaje, la cultura y la técnica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La casa es solo un <em>útero vivible</em>, una esfera para decirlo con Sloterdijk (2003), un espacio cálido en la agreste tierra, que posibilita la vida humana. Es la versión <em>moderna </em>de la cueva primitiva, donde alrededor del fuego se tejieron las primeras historias, y se echaron los primeros cuentos; en esas cuevas donde el ser humano, esa criatura desvalida si se la compara con la fuerza del tigre, buscó protección y tranquilidad. Allá, entonces, se crearon los mitos, esas grandes, bellas y múltiples maneras con las que los humanos trataban de explicar el origen de todo, su puesto en el cosmos como diría Max Scheler (2003) en el siglo XX, su relación con ese gran universo que lo apabullaba y lo hacía sentir ínfimo, miserable, miedoso. <strong>Los mitos y las religiones aparecieron como <em>formas de tratar con la realidad, </em>de hacerla asible, manejable, dominable, <em>vivible. </em>Por eso los mitos no son charlatanería, no son cuentos. Las religiones, por su parte, son creaciones poéticas para tratar con el mundo, para arroparnos bajo su manto, bajo el manto, también, de los dioses. </strong>Con los mitos y las religiones se buscaba explicar los misterios que apabullaron al humano, entre ellos, los dos más importantes: la vida y la muerte; su origen y su destino final.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Para <em>cavar</em> la cueva el ser humano primitivo, omnívoro, más inteligente, tuvo que trascender la naturaleza. Esta <em>trascendencia</em> es lo típico humano, le permite ir más allá de lo dado, de ciertas determinaciones biológicas. Ella apareció cuando ese animal ancestral que es el humano <em>contempló</em> el mundo, se dejó atraer, tentar, interpelar por lo que estaba afuera, pero también por lo que estaba <em>dentro</em>, en el interior, como dice la filósofa Diana Aurenque (2023). También Ortega y Gasset (2001) el siglo pasado había hablado del <em>ensimismamiento </em>como un carácter distintivo del humano, pues gracias a él pudo crear un e<em>spacio interior </em>que permitía el pensamiento, la filosofía. <strong>Si el animal está sometido a su dotación biológica, sino puede escapar de los límites que la naturaleza le ha impuesto, el ser humano es un ser <em>metafísico</em>, trascendente, que pudo <em>sobrepasar</em> lo físico, “ir más allá” de la naturaleza misma, pero <em>sin</em> <em>salir de ella</em>, pues somos seres anclados al devenir natural. Y es necesario pensarlo así, para evitar la egolatría del antropocentrismo. Somos <em>natura</em> y eso es indiscutible, pero también abrimos rutas hacia otros confines y mundos.</strong> </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El ser humano es un ser <em>creador</em>, un animal pensante que creó un proyecto vital propio, <em>su mundo, &nbsp;</em>o, mejor, sus mundos, sus órbitas y universos propios<em>.</em> El animal nace, crece, se reproduce y muere, como sabemos desde la biología elemental; algunos son muy inteligentes, pero no escapan a los designios que <em>natura </em>les ha impuesto. El animal está acorralado por su naturaleza, pero el animal ancestral que es el humano, gracias a su pensamiento que también lo conecta con lo divino, no solo usó <em>herramientas</em> técnicas para cavar la cueva, no sólo creó los mitos y las religiones y se abrió un espacio cálido y protector en el mundo, sino que creó la agricultura, la ciencia, la técnica, la industria, el mercado, el Estado, la política, los departamentos, los pueblos y las veredas, el arte; y, también, engendró la motosierra para cortar la madera que <em>compone</em> la mesa sobre la que camina la hormiga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así como con los hongos y la caza, y el azúcar artificial hecho por el ser humano, la hormiga reproduce su vida biológica, el humano con la técnica se sobrepone al mundo. <strong>No hay humano sin técnica, esta es constitutiva de su humanidad misma. Ha hecho posible el mundo que tenemos y lo ha configurado desde que talló la primera piedra para cazar grandes animales, o para cavar una gruta. La técnica está a punto de convertirse en el “segundo cuerpo de la Tierra”, dice el pensador africano Achille Mbembe (2024); ya es, en efecto, un espacio vital más, en él también moramos, vivimos y trabajamos. Por eso ya somos medio cyborgs.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa <em>materialidad</em> está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. Cuando respiramos el aire nos conectamos, en verdad, con el universo todo, pues sin este, nuestro planeta mismo no existiría. Inhalo parte del cosmos y exhalo parte del cosmos ligeramente alterado. De todo ese entramado depende la vida. La vida es un soplo del cosmos, somos polvo estelar, y somos un suspiro del universo. En fin, <em><strong>somos hijos de engranaje del mundo y, para los creyentes, somos también la materialización de una idea divina, del pensamiento de Dios…somos un sueño de Dios, el producto de su sueño creador.</strong> </em>  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hemos dicho <em>somos, </em>lo cual es relevante porque el humano no es un átomo, <em>recortado</em> de la realidad del mundo, del ambiente de la hormiga. <strong>“<em>Soy porque somos”</em> dice la sabiduría africana. Nacemos atados por medio de un cordón umbilical a Otros.  La comunidad y el mundo nos precede, nos forman. El humano no es una abeja sin panal perdida en el jardín. No. Es un ser atravesado por la sociedad y, a la vez, un ser que individualmente <em>forma</em> esa sociedad. </strong>En esa sociedad somos seres intersubjetivos, que nos comunicamos, nos entendemos, divergimos; en ella estamos cruzados por los afectos y por los principios. En ella cooperamos, aunamos esfuerzos comunes para sobrevivir, para perpetuar el mundo; de la sociedad recibimos lo que somos para poder tejer y crear lo que seremos. <strong>La sociedad es una fábrica de humanos, pero también es el “elemento” que nos permite transcenderla, rebasarla, superarla. La sociedad también está en nosotros y nosotros, individualmente, somos los ladrillos de La sociedad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que cuando veamos en nuestro hogar a un insecto, en su incesante trabajo, llevando un mundo artificial encima, sobre sus cuestas, pensemos en que todo lo que nos rodea es una <em>materialidad</em> devenida, biológica, química, orgánica, inorgánica y…desde luego, <em>técnica</em>. Es así como nos podemos reconciliar con el cosmos, con la vida y, para los creyentes, con la “obra de Dios”. Así potenciamos nuestra conciencia cósmica, nuestra pertenencia en esta procesión de seres, así nos concebimos humildemente como parte de la aventura de la materia y del espíritu; así ratificamos que <strong>“solo la fe en el mundo sensible puede salvarnos. Hay que volver por los derechos de lo corpóreo, de lo que tiene volumen, forma, color”</strong>, como decía la pensadora española María Zambrano (2014). Esto equivale a armonizarnos con los flujos de la vida que nos sostienen para evitar el daño del mundo que nos consumiría a todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aurenque, Diana. (2023). <em>Animal ancestral. Hacia una política del amparo. </em>Barcelona: Herder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Max Scheller. (2003). <em>El puesto del hombre en el cosmos. </em>Buenos Aires: Losada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mbembe, Achille. (2024). <em>La comunidad terrestre. Reflexiones sobre la última utopía</em>. NED ediciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ortega y Gasset, José. (2001). <em>En torno a Galileo. El hombre y la gente. </em>México: Porrúa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintana, Laura. (2025). <em>El tiempo que queda. Sobre envejecer en el fin del mundo</em>. Bogotá: <em>Ariel.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sloterdijk, Peter. (2003). <em>Esferas I: burbujas, Microesferología</em>. Madrid: Siruela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zambrano, María. (2014). <em>Obras completas, </em>VI. Fundación María Zambrano, Galaxia Gutenberg, S.L.</p>
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        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127597</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Apr 2026 15:05:20 +0000</pubDate>
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                            </item>
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        <title>Una conversación con León Benavides, el coach de parejas que ha transformado más de 2 millones de matrimonios en el mundo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-blog-para-colorear/una-conversacion-con-leon-benavides-el-coach-de-parejas-que-ha-transformado-mas-de-2-millones-de-matrimonios-en-el-mundo/</link>
        <description><![CDATA[<p>León Benavides es creador de contenido digital y conferencista internacional especializado en temas de matrimonio y vida en pareja. Quien se han convertido en uno de los referentes a nivel mundial en el fortalecimiento de relaciones; llegando diariamente a más de dos millones de parejas que siguen sus contenidos en busca de orientación, ánimo y [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">León Benavides es creador de contenido digital y conferencista internacional especializado en temas de matrimonio y vida en pareja. Quien se han convertido en uno de los referentes a nivel mundial en el fortalecimiento de relaciones; llegando diariamente a más de dos millones de parejas que siguen sus contenidos en busca de orientación, ánimo y herramientas reales para restaurar sus hogares.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Gracias a su talento, el pasado 22 de mayo de 2025 en Orlando (Florida), Benavides recibió el galardón <em>&#8220;Líder Internacional – Líder en Redes Sociales&#8221;</em>, </strong>un reconocimiento que valida su impacto masivo en plataformas digitales y su aporte significativo al bienestar de familias alrededor del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al reflexionar sobre este logro, el coach de parejas afirma que nunca imaginó que la pasión por recuperar la visión del matrimonio lo llevase tan lejos. Ese día en Orlando marcó un antes y un después en su trayectoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de<strong><em> León Benavides </em></strong>comenzó en circunstancias inesperadas que él mismo describe con total transparencia. Su primer año de matrimonio estuvo marcado por discusiones intensas y tensiones que lo llevaron a un punto de quiebre. <em>&#8220;Mi primer año de matrimonio fue muy duro. Hubo discusiones, tensiones… incluso platos volando&#8221;, </em>recuerda con sinceridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ese momento crítico se convirtió en el catalizador de su transformación personal y profesional. <em>&#8220;Pero un día entendí que, si quería continuar, tenía que ceder. </em><strong><em>Empecé a estudiar, a prepararme y a aprender todo lo que nadie nos enseña sobre la vida en pareja. Tomé mi matrimonio no solo como un compromiso, sino como un desafío de vida. No me iba a quedar grande&#8221;, </em>explica el influencer.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El punto de inflexión hacia su carrera digital llegó de manera orgánica. Benavides relata que un día le pidieron grabar un video contando su experiencia matrimonial, y esa publicación se viralizó de una manera que nunca anticipó. &#8220;No fue un accidente, pero sí un regalo del destino&#8221;, señala. Miles de parejas comenzaron a escribirle solicitando consejo y apoyo, iniciando lo que él describe como un efecto dominó imparable. &#8220;Fue como una bola de nieve: lo que era mi historia privada se convirtió en un mensaje público que empezó a restaurar hogares en todo el mundo&#8221;, explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que distingue a León Benavides de otros creadores de contenido es su autenticidad inquebrantable. Lejos de ver las redes sociales como una amenaza para su intimidad, el coach asegura que estas plataformas fortalecieron su relación.</strong> &#8220;Las redes no nos afectaron; al contrario, nos impulsaron a ser una versión más fuerte, más real y más auténtica de nosotros mismos&#8221;, afirma. Y añade enfáticamente: &#8220;Lo que la gente ve en mis videos es exactamente lo que vivimos en casa. No actuamos nada. Mostrar nuestra verdad nos hizo evolucionar como pareja&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus seguidores valoran precisamente esa cercanía y honestidad. Su contenido genera conexión porque muestra la vida real, sin filtros ni actuaciones, convirtiéndose en un espejo donde millones de parejas reconocen sus propias luchas y encuentran esperanza. Aunque su formación académica incluye estudios en teología sistemática con enfoque familiar, el verdadero poder de su mensaje proviene de su experiencia personal. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>No hablo desde una teoría; hablo desde la experiencia real de amar con abnegación&#8221;</em>, señala.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La motivación de Benavides tiene raíces profundas en su historia familiar. El dolor que observó en su propio entorno se convirtió en el motor de su misión. <em>&#8220;Mis padres se separaron, algunos de mis hermanos vivieron experiencias difíciles, y yo decidí que mi historia no sería igual. Construí un hogar bajo principios sólidos y entendí que podía ser luz para quienes estuvieran atravesando lo que yo viví&#8221;,</em> revela. Esta experiencia lo impulsó a crear un modelo diferente y, desde allí, convertirse en guía para otros. <strong>Sobre su influencia global, Benavides reflexiona: <em>&#8220;Creo que Dios me dio la providencia de ver en algo cotidiano —mi matrimonio— algo extraordinario para otros&#8221;</em>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para las parejas que desean seguir sus pasos en el mundo digital, el coach tiene un mensaje alentador y práctico. <em>&#8220;Hoy las redes no son una opción, son parte de nuestra vida. Y el matrimonio seguirá siendo uno de los temas más relevantes de la humanidad&#8221;, </em>afirma. Benavides sostiene que existe una oportunidad inmensa para quienes deseen crear contenido sobre relaciones: <em>&#8220;Todas las parejas que deseen influir tienen una oportunidad inmensa, porque la gente necesita referentes, historias reales y voces que enseñen. El matrimonio es un universo del que nunca dejamos de aprender&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus planes futuros apuntan hacia una expansión significativa de su impacto. Actualmente trabaja en proyectos ambiciosos que incluyen libros, cursos especializados, academias y hasta música. <em>&#8220;Estoy trabajando en libros, cursos, academias y también en música.</em></strong><em> Todo lo que pueda crear para ayudar a fortalecer matrimonios, lo haré&#8221;</em>, declara. Su meta principal es clara: &#8220;Levantar una academia global para parejas y desarrollar una serie completa de herramientas que acompañen a quienes desean restaurar o potenciar su relación&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mensaje final de León Benavides para quienes atraviesan dificultades en sus relaciones es contundente y está cargado de esperanza. <em>&#8220;Vale la pena luchar por el matrimonio. Aunque a veces duela, aunque parezca cuesta arriba, el amor es el tesoro más valioso de la vida&#8221;,</em> afirma el coach. Y concluye con una reflexión poderosa:<em> &#8220;Si luchas por tu esposo, tu esposa y tus hijos, tendrás algo que el dinero no puede comprar. Si conquistas la montaña de tu matrimonio, conquistarás todas las montañas de tus sueños. No te rindas. Siempre valdrá la pena&#8221;.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alvaro J Tirado</author>
                    <category>Un Blog para colorear</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123907</guid>
        <pubDate>Wed, 24 Dec 2025 17:55:11 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alvaro J Tirado</media:credit>
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                            </item>
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        <title>Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/musica-y-navidad-jeremias-quintero-141-anos-de-su-nacimiento/</link>
        <description><![CDATA[<p>No es la primera vez que en estas líneas nos detenemos en el trabajo del célebre músico y escritor barbacoano Jeremías Quintero, quien nació un 16 de diciembre de 1884, hace exactamente 141 años, precisamente el día en que para el mundo católico inician las novenas de navidad. Quizá esto marcó su derrotero para toda [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No es la primera vez que en estas líneas nos detenemos en el trabajo del célebre músico y escritor barbacoano Jeremías Quintero, quien nació un 16 de diciembre de 1884, hace exactamente 141 años, precisamente el día en que para el mundo católico inician las novenas de navidad. Quizá esto marcó su derrotero para toda su vida, allá, en su natal Barbacoas, cuando el río Telembí le traía las tonadas de voces negras que festejaban esta fiesta asimilada durante siglos, cuando en su casa, al amparo de sus padres y nanas, se hacía el Belén y se entonaban los tradicionales villancicos, esos de los cuales él mismo sería uno de sus más grandes componentes a nivel mundial, a tal punto que se dice que llegó a componer más de 3 mil, muchos de los cuales entonamos sin saber que son de su autoría, como Vamos pastores vamos, El duraznero, Venid pastorcillos, A Belén todos, entre muchos, pero muchos otros más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos dicho también que fue autor de los libros “Cantares de navidad” (1950) e “Himnos patrióticos y cantos para escuelas y colegios” (1951). Incursionó en la TV como arreglista y compositor, estuvo ahí en la primera edición el 13 de junio de 1954. Fue Presidente de la Asamblea Departamental de Nariño, Representante por Nariño en el Congreso de la República. Que compuso también pasillos, tangos, valses, danzas, himnos, entre muchos otros ritmos más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siendo secretario de gobierno en la Gobernación de Nariño en 1938 se creó el Conservatorio o Escuela de Música adscrito a la Universidad de Nariño, en donde fue fundamental su papel para que el gobierno nacional, auspiciado por la Dirección Nacional de Bellas Artes, adscrita al ministerio de Educación, era entonces gobernador el médico Max Llorente Ortiz, oriundo también de la histórica ciudad de Barbacoas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero darle la palabra a Jeremías Quintero, de una conferencia dictada “Desde el altoparlante de la Agencia Internacional” y recogido por la revista Ilustración Nariñense en febrero de 1931, y que constituye una pieza que permite recoger lo que él pensaba acerca de la música nacional por ese entonces, y que quizá sirva como pieza clave en la arqueología del saber en la reconstrucción de la historia de la música del Sur de Colombia:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="798" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123644" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg 798w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-234x300.jpg 234w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-768x986.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas.jpg 935w" sizes="auto, (max-width: 798px) 100vw, 798px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Señores: Es un significado honor hablar desde este altoparlante, amplificador prodigioso del sonido, a un público abigarrado y comprensivo, como el que colma los ámbitos de nuestra plaza legendaria. El doctor Gerardo Martínez Pérez puede estar orgulloso de haber implantado una tribuna a favor de la cual, hombres de talento han dicho y dirán, con palabra vidente, al admirable y admirado pueblo de Pasto, los tópicos de la hora y las inquietudes que apasionan el alma colectiva. Al escogerme a mí para que fatigue vuestra deferencia con esta opaca causerie, el doctor Martínez Pérez practica uno de los dones con que los dioses tan muníficos fueron con él: su atrayente indulgencia .</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tema divino el de la música, como que ha sido llamada el arte divino. Talvez antes que en la caverna el sílex esculpiera sobre la roca las grotescas figuras con que el hombre ancestral quiso perennizar o simplemente mostrar por este medio su incipiente concepto de la belleza; talvez antes de que la arena in tocada recibiera el trazo con que en forma tosca quería ese ser plasmar sus ansias de elevación espiritual el primitivo poblador de este mundo sublunar deshizo en burda melodía su pesadumbre de contemplarse, inerme y solo arrojado en la vastedad de la tierra limite. Porque si la vida es un tránsito donde, a lo largo de todos tos días, domina el dolor, el alma que transforma el barro de nuestro ser en un soplo divino, siente nostalgias de transfundirse con el&nbsp; Todopoderoso de donde brotó, y modula, para exteriorizar ese turbativo anhelo, la armonía de su garganta, signo inefable y nebuloso de un sentimiento purificador y purificado en las fibras más hondas. En el bello apólogo de uno de nuestros magnos liridas, el padre Adán, al verse despedido del Edén fascinador, le dice a su Creador: -.¿Qué me das para acordarme de Ti ?, y El, compadecido, le responde: “Te doy la música”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>De todas las artes, la música es que nos separa de la materia y de la voluntad del vivir: ella expresa, como ninguna manifestación estética pudiera hacerlo, el sacrificio de todo deseo; ella nos ofrece, no la apariencia externa de las cosas, sino el .alma de las mismas, el alma de todo cuanto existe: animae rerum: es la vida misma .</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El hombre que no tiene en sí música alguna, ni le conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es inclinado a la traición al robo y a las asechanzas culpables: Los movimientos de su alma son lúgubres como la noche y sus afectos, oscuros como el Erebo.” Tal dice, en el Mercader de Venecia, el más grande de los genios ingleses que han contemplado los tiempos. Y ese otro superhombre que infundió aliento a dos creaciones, perdurable trasunto de idealismo y realidad, asevera por boca de Sancho: “donde hay música no puede haber cosa mala.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Para qué hablar de la música como factor educativo; para qué subrayar lo que todos sabemos: que ella anula la incompasividad de las fieras y reduce a la impotencia a las alimañas más crueles: para qué señalar que ella apacienta a la ira (recordar a David tañendo su lira para calmar los arrebatos de Saúl), y fugaviza, desarmándolos los instintos salvagizantes. Cuántas veces una ingenua cadencia o la dulce cantinela con que la madre querida meció nuestra cuna, escuchadas o hechas susurro en nuestro corazón, ahuyentan un mal pensamiento, o zahorizan y embrujan una balbuciente emoción, que cobra por ese embeleso la virtud de remontarse como en el mirifico símbolo de la escala migratoria, hasta el cielo inmarcesible! Y cuántas otras, unos eurítmicos compases de nuestra predilección nos transportan a días y momentos bienhadados, aterciopelando, con su intuitiva evocación, la punzada torturante de una pena, e infundiéndonos&nbsp; otra vez, por la gracia de su sedante lenitivo, la certidumbre de que “tras de cada nublado hay un lucero”, y que “por ruda tormenta sacudido florece hasta morir el limonero.”</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="419" height="592" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg" alt="" class="wp-image-123645" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg 419w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR-212x300.jpg 212w" sizes="auto, (max-width: 419px) 100vw, 419px" /></figure>



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<p class="wp-block-paragraph"><em>Porque cuando convulsionados por el viacrucis de una pérfida congoja, interrogamos, pávidos y trémulos, al pomposo rosedal que perfumó nuestros días venturos, a la madeja de agua que en- salmó nuestro vivir con su leda cantiga, a las abscontas constelaciones que romantizaron la loca fiesta de nuestra fantasía, y el rosedal, las constelaciones y la madeja de agua ya no nos descifran el enigma del ensueño y nada nos dicen para reecender el ánimo desfalleciente, nuestro reino interior seguirá confortándonos con aquello que no muere en nosotros, con lo que pervive al través de éxitos y tribulaciones, con lo que nos hace aptos para, al cabo de una sañuda tragedia de vicisitudes o una etapa de bonanzas, seguir viviendo la vida en belleza y en virtualidad: con la llama que irradia en nuestro corazón, nunca hecha pavesas, en homenaje de los alados sentimientos que embellecen la existencia; con el himnario que, alma adentro, dilata los horizontes de nuestra ruta si ensombrecidos a veces, iluminados perpetuamente por las auroras que rigen la esperanza, eternal y redentora.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La música refleja, como en un espejo de maravilla, el alma y la índole de un pueblo y una raza. Las razas vencidas transmutan su melancolía y las añoranzas de su perdida libertad en dejos de una tristeza enervante, en sones que culminan en gritos laceradores, humedecidos por recuerdos de crucifixión y lágrimas, y que son la impotente letanía de una impotente redención. Así los trenos de la en otrora esclava casta incaica de la América india. Y cuando a un pueblo lo acicatean próvidas vehemencias, surge, no se sabe cómo, el canto invicto, genitor de avatares y triunfos, que ha de fundir el valor y la abnegación de las multitudes en un hervor de inmortalidad y gloria. La Marsellesa, trofeo musical de una época que partió en dos la historia de la libertad, es la patética demostración de este paradigma.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Y es que si se quiere diluir el espíritu en un salmo de piedad, cuando él está macerado por el cilicio de una malandanza impiadosa, y allá muy hondo, se entreoyen voces que nos hacen entrever, al través del martirio y del Calvario, la colina de las logradas transfiguraciones; si se quiere aquilatar y dinamizar ansiosamente un estado de alma, edificar un culto fastuoso, encadenar la devoción de las falanges humanas con antenas generadoras de fiera resolución y coraje, enfervorizar las voluntades cuando el vigor tiende a hesitarse y se descoyunta la acometividad para la acción, la música nos ofrece un venero inexhausto de donde podemos ex- traer la aristocracia de los impulsos que ornamentan el ánima, y cristalizar, en el cromatismo de sus figuras, los resortes que señorean nuestras proteicas emotividades: el lazo indestructible, el nepente y el paliativo, el brío ennoblecedor, el amor que redime, el ala que eleva, la excelsitud que diviniza.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Eminente patrimonio de la condición humana, tanto más si ésta ha alcanzado la sensación de su propio valer, es la de desvelarse por la conquista de preeminencia y honor. Paralela a esta bizarra concepción de la vida, está la de modelar la propia personalidad con rasgos originales y modalidades inconfundibles. Y si el individuo como unidad y mientras sea más alta su alcurnia cerebral, aspira a esa finalidad, los conglomerados que forman nación tienen entre sus deberes-quizá el más urgente- el de definirse y acentuar su fisonomía colectiva . “Ser”: esa es la orientación de cada pueblo. Hay que confesar que nosotros hemos descuidado este indeclinable deber. En el afán de copiar usos exóticos, en el sempiterno empeño de reflejar lo privativo de ultramar, hemos postergado nuestros atributos intrínsecos, arrojando a la vera aquello que nos enaltece. En tanto que otros países relievan su yo íntimo, nosotros como que nos sintiéramos empequeñecidos ante lo que ingenuamente tratamos de imitar.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Refiriéndose a la tradición de las naciones hispanoamericanas, apunta Rodó: “Asistimos al naufragio de la tradición, y debe preocuparnos el interés social de que él no llegue a consumarse. La persuasión que es necesario difundir, hasta convertirla en sentido común de nuestros pueblos, es que ni la riqueza, ni la intelectualidad, ni la cultura, ni la fuerza de las ar-mas, pueden suplir en el ser de las naciones, como no suplen en el individuo, la ausencia de este valor irreductible y soberano: ser algo propio, tener un carácter personal”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Está bien que avancemos cada un día más en la parábola del progreso; que entronicemos los signos de la civilización en este gran país nuestro, asimilándonos las modernas disciplinas del vivir universal; pero equilibremos las cosas del Anima con las grávidas proyecciones del desenvolvimiento material. Y pues nuestra psicología se señala por un apego a la cultura tan amada por ese pueblo -primicia de selección- donde Safo y Praxiteles recibieron el beso de la luz, serán los opulentos ideales que han alumbrado nuestro camino los que, superpuestos a los del maquinismo febricitante, nos salven y rediman al correr del tiempo, porque ellos significan “la hegemonía del espíritu”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Las preocupaciones del espíritu, anota Daniel Samper Ortega, son las únicas que definen y defienden una nacionalidad”. Y es que mientras las primacías de la mente sean estimadas como una fuerza supra terrestre, “podrá decirse que la humanidad no ha perdido la luz de su estrella”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Afirmemos el sentido de nuestra nacionalidad. Colombianicemos lo nuestro, lo que nos encumbra y nos autoctoniza. Evangelio seductor éste, para cuyo apostolado todos debemos reclamar un puesto de honor. La nación que ha modelado su estructura anímica, sabe lo que quiere y sabe a dónde va.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En el camino de fertilizar nuestra idiosincrasia, nada mejor que fomentar nuestra música raizal, en cuyos aires, nutridos por los jugos fortalecedores de los vínculos fraternales, filtra nuestro corazón su amor por esta tierra y su reverencia para sus gestas gloriosas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Los pueblos -exclama ese principesco señor del verso, Rafael Maya- adoran sin reserva aquello que interpreta su índole, que traduce sus esperanzas, que canta su tristeza, que aclara su porvenir, que robustece su fe, como que sólo estos sentimientos constituyen la riqueza espiritual de una raza, y al exaltarlos se ponen de relieve las fuerzas de que dispone, su defensa moral y su posible permanencia en el recuerdo histórico”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="730" height="735" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870.jpg" alt="" class="wp-image-123646" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870.jpg 730w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870-298x300.jpg 298w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 730px) 100vw, 730px" /></figure>



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<p class="wp-block-paragraph"><em>La música es hija del paisaje, y como nos subyuga al vaivén de nuestras solicitudes pasionales, el alma arraiga y se confunde con las canciones que nos regocijaron o conturbaron desde niños. De allí el hechizo memorioso de ese arte excelso, que para conmovernos no necesita, como las demás artes, herir nuestra retina, y cuyo sedeño arrullo llevamos en nosotros mismos. Y en tanto que esta edad mecánica imponga entre nosotros su plenitud asfixiante, habrán, en todos los términos del patrio solar, inmotos y silentes espacios donde la flauta campesina, el tiple jubiloso y las voces aldeanas rizarán las propicias solemnidades de las aldeas y campiñas con las tonadas y cantos de nuestro vivificante vivero musical.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Se propaga ahora, en sentido de restarles originalidad, que el bambuco se encuentra en el scherzo de una sinfonía de Beethoven y el pasillo en un curteto de otro coloso de la música? Qué importa que esos aires típicos estén comprendidos en dos pasajes de dos compositores ilustres, si ellos, entrelazándose con la formación de la nacionalidad, se han incrustado en el alma del pueblo y héchose savia de su savia; si cuando los escuchamos, lo mismo en la pródiga vendimia, en el prolífico plantío, en la verbena bulliciosa, en la serenata galante, en la gloriosa epifanía del crepúsculo o en la eclosión de un tenue hilo de luna, emerge de nuestras reconditeces, como el agua al contacto de la vara milagrosa, un reguero de cautivantes sentires, que inflama nuestra fe y la fe en el porvenir espléndido de esta patria bien amada? ¿Dónde brotó la guabina quejumbrosa, dónde el ondulado bambuco, dónde el pasillo cascabaleante, dónde la canción aldeana que va cantando por el senderito, con honda melancolía, una pareja de campesinos, frescos y lozanos como bendición de Dios? ¿Fue acaso en el bohío perdido entre los oxiacantas y cámbulos del bosque, en la señera casita enmarcada entre dos oquedades de la inhóspite serranía, en el ribazó del río en cuyo glauco misterio parece esconderse un Ofir de magia y sortilegio mientras el ramaje tiembla con una explosión de alas y cadencias; o fue en la penumbrosa hondonada y en el augusto momento de la conjunción del sol con el vaho de la tierra lujuriante? No se sabe; pero esa guabina, ese bambuco y ese pasillo y esa canción compenetrados están en el corazón de las masas, constituyen el folklore donde ellas trasiegan los atavismos y tradiciones de la raza, y prodigan el milagro de prolongar en el tiempo esa música cordial.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Camilo Mauclair -citado por el Licenciado Vasconcelos en un libro encantador sobre la canción popular mejicana y quizá el crítico de más enjundia de la Francia contemporánea- escribe a propósito de los cantos populares: “Resulta imposible, salvo en casos muy raros, y con grandes reservas, determinar la fecha de la aparición de un lied, ni quién fue el autor de la letra, ni la manera cómo la música hubo de adaptarse al poema. El rastro de una canción en el alma de un pueblo es tan intangible, como el vuelo de un pájaro en el aire”. Y expresa Vasconcelos: “No andaríamos descaminados de la verdad si creyéramos que el momento de la concepción de un canto popular hubiese sido cuando el peón termina su labor y regresa al atardecer a su humilde cabaña, donde lo aguardan la anciana madre y los pequeños hermanitos; en un momento dado siente en su corazón una oscura ansiedad de verla a ella, a la que bajaba con el cántaro al hombro; a la que le sonrió furtivamente en la iglesia en la solemnidad del domingo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Cita luego Vasconcelos estas palabras de un destacado musicólogo de su patria, aplicables a cada pueblo que quiere aprestigiar su arte autóctono: “Soy un devoto de nuestra música propia, porque es el alma de la raza. Quisiera guardarla en un nicho para conservarla virgen y así entregarla a la niñez para que se extienda por todas las capas sociales de la nación entera. Parece una flor nacida del sentimiento estético natural de nuestro pueblo, y comprendo que los músicos no debemos tomar de ella más que aquello que las flores dan sin desvirtuarse: el perfume. Y los que no la sientan, los que no sean capaces de apreciar su aroma &#8230; que no la busquen &#8230; en bien de ellos y de todo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Y es que para el arte y cuando se quiere transformar las efusiones musicales de un pueblo en partituras polifónicas, acaso huérfanas de la frescura primigenia del tema popular, hay que tener presente la austera máxima de Horacio, soberana ley de estética: lo que no puedas hermosear, no toques.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Está bien que iconoclastas del clasicismo musical pretendan vitalizar nuestras tonadas, afiligranándolas con ropajes refinados. Pero que no se desvirtúe su contextura&nbsp; que arranca de la entraña misma de la multitud. Y&#8230; vestido el bambuco con adventicios oropeles y abrillantado con exotismos sutiles, habría ese aire musical nuestro infundido un hálito de epopeya a los tercios colombianos en la jornada de Ayacucho? Y allí, en esa batalla, que semeja una visión de Apocalipsis y que, como la de Valmy, pudiera también llamarse la batalla de las naciones, en los momentos en que Córdoba, tocado por el aletazo del águila de Júpiter, pronunciaba, retando a la gloria, su épica orden hasta ese instante jamás oída, la banda de su División rompió con un bambuco que, trayendo a las huestes colombianas las saudades de la patria ausente, las fulminó, en fanfarria triunfal, a una orgía de intrepidez y bravura.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El arte no tiene fronteras, y nada es tan innoble, según la expresión de Wilde, que no pueda ser dignificado por él; pero conviene aceptar -y hablo en sentido raizal- con beneficio depurador, aquella música letárgica y tediosa, cuyos leits motivs carentes de espiritualidad, lejos de estilizarse, estrangulan, con mendicante flebilidad, con monocordismo aplebeyado y con desgarramientos y amargores propios de siervos, nuestras innatas altiveces y nuestras incitaciones generosas. Captemos de esa música lo poco que de su indigenismo merece laudades, y desvinculémonos resueltamente, por este aspecto, de lo que está en disparidad con nuestro distintivo de pueblo, no atado a esclavizantes ligaduras y de un gusto desvaído y zafio.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Con exultante visión patriótica, mantengamos siempre enhiesto el ideal de la colombianidad; y puesta la mira en el acrecentamiento cultural, procuremos en el pueblo de nuestro altiplano meridional la difusión de la música que nos es común; démosle a escanciar el vino tonificante del arte vernáculo; avivemos su emoción hacia un definido pensamiento artístico, fronteras adentro, y desarraiguemos su inclinación por aquellos “tonos, sobresaturados de temas banales de amodorrante y letal repetición.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Armoniosas y densas, engarzan bien aquí las siguientes cláusulas de ese ponderado y óptimo escritor, cuya celebridad cabalga en el seudónimo de Maitre Renan:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Por qué, si con elementos tan valiosos contamos, la música nacional, tan honda, tan bella, tan inconfundiblemente original, está descuidada, proscrita, por obra y por omisión de los artistas colombianos? Al paso que todos los pueblos tratan de singularizarse, de afirmar su personalidad autónoma, de exaltar las virtudes indígenas con el noble orgullo de ser ellos mismos, nosotros, en todos los órdenes, pero en este de la música principalmente, tratamos de esfumarnos, de pasar inadvertidos, disfrazados en arte con la máscara de la ópera bufa o con el antifaz de complejas sinfonías, dentro de las cuales el alma sencilla y doliente de nuestra raza se agita sin orientación.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Mientras que los Estados Unidos atruenan los cafés y los teatros del mundo con la monotonía ruda y chillona de sus danzas, hecha música yanqui por la vanidad nacional; en tanto que la Argentina lleva el dejo agreste de sus tangos, impregnados de una lujuria sofocante, a los salones aristocráticos de Viena y de París, nosotros tenemos vergüenza. de nuestra música, tan rica en expresiones, tan humana, tan flexible, capaz de conquistar, como lo ha hecho ya en algunas ocasiones, la admiración de públicos inteligentes, fatigados del colorete, de la falsificación y de la mentira, llevados a las distintas formas del arte y de la vida.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El pueblo debe tener siquiera el derecho de que se le hagan gustar las melodías que riman con sus anhelos íntimos, y se le deje oír, de vez en cuando, la música cuyas vibraciones está acorde con las del alma colectiva. ¿Cómo exigirles suavidad, valor, abnegación a las muchedumbres, si no hemos querido atarlas con un lazo de armonía, si no ha pasado por sus corazones, estremeciéndolos al mismo tiempo, el grito desesperado de la gaita, o la queja, diluida en lágrimas, de sus flautas rústicas?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Nuestra necesidad máxima es crear el alma de la nacionalidad; fundir en una todas las aspiraciones vagas y divergentes de las regiones distintas y distantes; y eso, mejor que con discursos y conferencias, que el pueblo no entiende, se conseguiría con el cultivo y desarrollo de la música criolla, vínculo de ternura y de emoción más duradero que todos </em><em>los monumentos, porque es más humano, talvez lo único genuino y sustancialmente humano.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No finjamos llorar con las falsas romanzas italianas, cuyos pequeños gemidos, reglamentados por las exigencias escenográficas, dejan fría nuestra desbordante sensibilidad tropical; no hagamos la comedia del entusiasmo ante las complicaciones de los músicos alemanes, cuyas producciones inmensas les hacen gritar a los sinceros, cuando la ejecución culmina: Música! No continuemos derrochando esnobismos y tontería. Tengamos el valor, el decoro y el orgullo de nuestros bambucos melancólicos, de los alegres pasillos, de toda la espontánea y maravillosa orquestación de nuestros sentimientos, realizada por el genio omnipotente de la raza”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>He aquí pues un objetivo merecedor de infatigable consagración: amasar en un solo y caudaloso ideal las ansias inconexas y heterogéneas que acaloran las mentes de uno a otro horizonte del territorio patrio: acendrar el elixir que corre por los pletóricos cauces del sentimiento colectivo: erigir una conciencia que palpite en un solo ritmo y en una sola afinidad; rescatar, para sublimar con ellos el alma de la patria, los comunes ritos ante los cuales quemamos la mirra de nuestra devoción. Entre ellos está, en grado proficuo, la música, nuestra música propia, que nos habla de la nieve inviolada de nuestras enaltecidas cimas, del ímpetu de nuestros ríos, del frú-frú de nuestros platanales ubérrimos, de las fragancias paganas del trópico, de los rumores jocundos de nuestras selvas, de nuestras tardes rutilantes, estremecidas por los incendios del ocaso, del vuelo, alucinante y grave de los cóndores, ebrios de sol y de cumbres.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Estimulemos nuestra música como una fórmula de salnd, como un siempre remozado y pujante renuevo que fecundice el hogar mancomún, como una preclara advocación a los recuerdos glorificantes y una irrevocable afirmación al futuro indeficiente.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Magnificaremos así, con sangre del espíritu, una premiosa obligación del imperativo nacional.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda: “Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123642</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Dec 2025 12:38:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>El documental sobre ´The New Yorker´ que deben ver periodistas y escritores</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-documental-sobre-the-new-yorker-que-deben-ver-periodistas-y-escritores/</link>
        <description><![CDATA[<p>La (quizás) mejor revista del mundo cumplió 100 años y un documental de Netflix los celebra. ¿Qué puede aprender el periodismo colombiano sobre esta icónica publicación?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Netflix promociona su documental sobre la revista The New Yorker en redes sociales. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d69760174e93d76f860253cbb3f9eed1 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Ver tu nombre en The New Yorker es alucinante&#8221;:</em> Hilton Als, escritor. &nbsp;</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8e57156da3d2688a6da117be6a41768 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Nuestro trabajo es hacer que lo sexy&nbsp;sea serio y lo serio sea sexy&#8221;:</em> Tina Brown, ex editora de The New Yorker.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo quiero escribir en <em>The New Yorker</em>. Yo creo que ese es el sueño de todo periodista y escritor. Leer esta revista, tal vez la mejor del mundo, es un auténtico placer.&nbsp;El documental de Netflix que cuenta detalles desconocidos de su historia a lo largo de un siglo es en sí mismo una clase magistral sobre periodismo y literatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Me tomo un café, escucho un podcast o tres y hago ejercicio para no morir&#8221;, dice David Remnick, el quinto editor de <em>The New Yorker </em>en 100 años, apodado <em>“el Michael Jordan del periodismo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>The New Yorker</em> es una mezcla de literatura, periodismo y humor, que así lo concibió su creador, Harold Ross (1892-1951).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su sala de redacción recibe cada año entre 7 mil y 10 mil propuestas de historias y publican apenas 50. Han aparecido unos 13 mil relatos a lo largo de la centuria: Por sus páginas pasaron las plumas exquisitas de J.D. Salinger (<em>El guardián entre el centeno</em>); David Foster Wallace (<em>La broma infinita</em>), John Cheever (<em>El nadador</em>); Vladimir Nabokov (<em>Lolita</em>); Saúl Bellow (<em>Herzog</em>), Haruki Murakami (<em>Tokio blues. Norwegian Wood</em>) o Chimamanda Ngozi Adichie (<em>Americanah</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Se podría decir que Truman Capote inventó la literatura policíaca de alto nivel&#8221;, dice Remnick<em>. </em>Capote empezó como mensajero de la revista. Luego conoció el cielo de la fama y al mismo tiempo descendió al infierno, todo de la mano de su gran novela <em>A sangre fría</em>, que primero publicó por capítulos en <em>The New Yorker.</em>  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Varios de los relatos publicados por The New Yorker se convirtieron en películas, entre ellos <em>Secreto en la montaña</em>, <em>El ladrón de orquídeas</em> o la celebrada <em>A sangre fría</em>, la novela por capítulos escrita por Truman Capote, basada en hechos reales, de la misma forma que en Colombia <strong>El Espectador</strong> publicó, durante catorce entregas, <em>Relato de un náufrago</em>, de Gabriel García Márquez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A propósito del maestro Gabo, vale la pena recordar que en 1981, un año antes de ganar el Premio Nobel de Literatura, recibió un no como respuesta cuando envió a la revista su cuento <em>“El rastro de tu sangre en la nieve”.</em> El sitio web de <em><a href="https://x.com/literlandweb1/status/1974148998941557207">Literland </a></em>publicó la carta. No lo cuenta el documental pero así fue.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="719" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11153821/ZETA-THE-NEW-YORKER-GABO-719x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123538" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11153821/ZETA-THE-NEW-YORKER-GABO-719x1024.jpg 719w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11153821/ZETA-THE-NEW-YORKER-GABO-211x300.jpg 211w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11153821/ZETA-THE-NEW-YORKER-GABO-768x1094.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11153821/ZETA-THE-NEW-YORKER-GABO.jpg 865w" sizes="auto, (max-width: 719px) 100vw, 719px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-63b49ad497107aed459bd40a2b54c9ac wp-block-paragraph"><em><strong>&#8220;A veces siento que hay algo casi apocalíptico en el mundo en el que vivimos y la literatura es ese pequeño reto de esperanza. Escribir ficción le da sentido a mi vida&#8221;:</strong></em> Chimamanda Ngozi Adichie (escritora), en el documental sobre The New Yorker en Netflix.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El humor forma parte del ADN de esta revista. Publican entre 10 y 20 caricaturas de las 1500 que reciben cada semana. <em>&#8220;Las caricaturas de The New Yorker siempre te hacen sentir que no eres muy inteligente&#8221;, </em>dice el comediante Ronny Chieng.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-eb3bb48fb76aac9d95e2bd5c6a52807e wp-block-paragraph"><strong><em>&nbsp;&#8220;Dibujo principalmente&nbsp;para sentirme menos sola&#8221;:</em> </strong>Roz Chast, caricaturista. <strong>&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1946 <em>The New Yorker</em> revolucionó el periodismo a partir de combinar la literatura de no ficción con el dramatismo de una historia de ficción. El reportero John Jersey escribió un reportaje de 30 mil palabras (del tamaño de 40 columnas de opinión), que ocupó toda una edición, contando los estragos que causó la bomba atómica que Estados Unidos lanzó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. El artículo fue leído en directo por la radio y el científico Albert Einstein hizo llegar mil ejemplares a científicos del mundo. Fue la única vez que no se publicaron caricaturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El prestigio de <em>The New Yorker</em> se convirtió en referente del buen periodismo. Una revista intelectual y sofisticada, que es a lo que debería aspirar todo medio periodístico en tiempos en que la prensa sufre una doble crisis de identidad y credibilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Famoso es, por ejemplo, el increíble proceso de verificación de datos, que incluso se extiende a las imágenes. Cuenta el documental que en una ocasión apareció en portada el dibujo de un hombre con un pie derecho… y el otro también.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su tipografía es icónica como clásicos son sus perfiles de celebridades (<em>como El Duque en sus dominios</em>, escrito por Truman Capote, sobre el joven actor Marlon Brandon); o los reportajes de guerra. Como en todo, también han pasado por allí malos redactores, nos enteramos por el documental.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d3c39d907cbaf8d25a219068d88d8d7d wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;No es tan difícil destruir una sociedad si te lo propones&#8221;,</em></strong> dice el corresponsal de guerra John Lee Anderson.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A mis reporteros siempre les hago la misma recomendación: Coge el tiempo que te den y después continúa en contacto una vez terminada la entrevista. Acompaña al personaje a un concierto, a la graduación de su hijo”. Le sorprendería cuánto consiguen”, dijo en 2024 David Remnick, director de <em>The New Yorker</em>, en <a href="https://elpais.com/babelia/2024-06-22/david-remnick-director-de-the-new-yorker-la-gigantesca-montana-de-basura-de-internet-es-alternativa-a-los-grandes-medios-no-lo-creo.html">esta entrevista con El País.</a></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-804b8c6128530619fe37d80006f16ec9 wp-block-paragraph"><br><strong><em>&#8220;El acto físico de sostener y llevar revistas en tu bolso o mochila desapareció. Y ya no veo a tanta gente leyendo en el tren. (&#8230;) Es deprimente&#8221;:</em> </strong>Sara Jessica Parker, actriz, en el documental de Netflix sobre The New Yorker.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11154155/ZETA-THE-NEW-YORKER-PORTADA-2-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-123542" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11154155/ZETA-THE-NEW-YORKER-PORTADA-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11154155/ZETA-THE-NEW-YORKER-PORTADA-2-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11154155/ZETA-THE-NEW-YORKER-PORTADA-2-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11154155/ZETA-THE-NEW-YORKER-PORTADA-2-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11154155/ZETA-THE-NEW-YORKER-PORTADA-2.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Un mundo sin crítica y sin críticos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Richard Brody, crítico de cine y bebedor compulsivo de café, afirma haber visto una película por día durante los últimos 40 años. Él dice: <em>&#8220;Toma dos años hacer una película, dos horas verla y dos minutos destruirla, aunque en Twitter basta con dos segundos&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué viva la crítica, algo que escasea en la prensa colombiana. Creo que los medios deberían considerar revivir a los críticos. La crítica constructiva en cualquier campo (cine, teatro, literatura, artes plásticas), es alimento para la superación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas veces la revista&nbsp; ha sido acusada de elitismo y ha enfrentado en más de una ocasión a los poderosos. William Shawn, editor durante 35 años, resumió su filosofía con las siguientes palabras: <em>&#8220;Decimos lo que pensamos, esto es lo que creíamos y si es lo que creemos deberíamos decirlo&#8221;.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>The New Yorker</em> practica un periodismo responsable con el manejo de la información&nbsp;y las fuentes. &#8220;Conseguir una primicia en una noticia es&nbsp;un momento de satisfacción con el que sueña todo reportero, pero también conlleva mucho estrés porque conlleva la presión de tener que hacer bien el reportaje&#8221;, dice Ronan Farrow, el reportero de The New Yorker que publicó la historia del depredador sexual Harvey Weinstein, después de que otros medios censuraron su investigación por temor a las represalias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para este documental, David Remnick aporta una gran verdad: <em>&#8220;La gente quiere leer mucho más que tuits ridículos. Quieren saber qué está pasando. Quieren imparcialidad y verificación de los hechos y responsabilidad al informar.&nbsp;Quieren medios de comunicación que no se dobleguen&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Periodistas en ejercicio, futuros periodistas y personas de las industrias periodística y editorial deberían ver este documental con mirada autocrítica. Si algo aprendí de él, lo resumo de la siguiente manera: Escribe algo como si supieras que <em>The New Yorker</em> te lo va a rechazar; entonces vuelve a empezar hasta que sea tan bueno que <em>The New Yorker</em> quiera publicarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en este tiempo tan vertiginoso, hay un afán por escribir muchas historias antes de morir y no historias memorables antes de morir. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="The New Yorker at 100 | Official Trailer | Netflix" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/8m-R4vcx9MI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123535</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Dec 2025 12:05:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11153840/ZETA-THE-NEW-YORKER-PRINCIPAL.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El documental sobre ´The New Yorker´ que deben ver periodistas y escritores]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Descolonizando la naturaleza</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/descolonizando-la-naturaleza/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Grupo de Investigación en Estudios Interculturales y Decoloniales de la Universidad de Antioquia organizó el Conversatorio titulado &#8220;De(s)colonizando la naturaleza&#8221;, un evento de carácter intercultural que contó con la participación de tres países: Colombia (a través de la Universidad de Antioquia), Alemania (representada por la Justus Liebig Universität Giessen) y Botswana (Universidad de Bostwana). Presentamos aquí una reflexión sobre el tema. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El Grupo de Investigación en <em>Estudios Interculturales y Decoloniales </em>de la Universidad de Antioquia organizó el Conversatorio titulado &#8220;De(s)colonizando la naturaleza&#8221;, un evento de carácter intercultural que contó con la participación de tres países: Colombia (a través de la Universidad de Antioquia), Alemania (representada por la Justus Liebig Universität Giessen) y Botswana (Universidad de Bostwana). El <em>workshop</em>, realizado el miércoles 17 y jueves 18 de septiembre en Medellín, abordó la descolonización de la naturaleza desde diversas perspectivas, incluyendo la revisión de agriculturas &#8220;Otras&#8221;, la ecología política multiespecie, las cosmovisiones agroecológicas de agricultores alemanes, las resistencias territoriales en comunidades afro-ribereñas e indígenas, y críticas al capitalismo verde y la transición energética.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Workshop es una actividad al interior del proyecto Sclake, <em>Laboratorio para el cambio social y la equidad del conocimiento</em>, financiado por el DAAD, al frente del cual se encuentran los profesores investigadores Stephanie Eileen Domptail (Alemania), Gondo Reniko (Bostwana) y Gerardo Vásquez Arenas (Colombia) con sus grupos de investigación, pasantes y estudiantes de posgrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Presento aquí el breve texto de apertura al segundo día de discusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La modernidad y los orígenes de la colonización de la naturaleza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El ser humano apareció en la esquina de la zoología. Fue un mamífero racional, con una inteligencia notable que, desde siempre, para la reproducción de la vida, ha necesitado de la naturaleza. Al ser un ser, a la vez, natural y transnatural (Botero, 2002), ha requerido del intercambio orgánico con la naturaleza para reproducir la especie misma, la sociedad y sus instituciones. Ya desde la antigüedad, el humano modificaba el curso de los ríos o los aprovechaba para la agricultura. Sin embargo, logró vivir en cierta simbiosis con su mundo por lo menos hasta bien entrada la modernidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en el siglo XVII con el advenimiento del capitalismo tras lo que Marx llamó la “acumulación originaria del capital” ocurrida en el siglo XVI, con el inicio del colonialismo global y la periferialización del mundo, con el comercio de esclavos, con el imperialismo ecológico sobre el Sur, y con la fundamentación filosófica del dominio sobre la naturaleza, se produjo <em>una cuádruple ruptura</em>: la primera, la del ser humano con la comunidad, con lo cual se crea el mito del individuo omnipotente; la segunda, la ruptura mente/cuerpo en la filosofía cartesiana; la tercera, la ruptura del ser humano con la trascendencia divina en ese proceso complejo y discutido de la secularización (Koselleck, 2003); y, por último, la separación humano/naturaleza. De esta cuádruple ruptura se derivan muchos de los problemas que padecen las sociedades actuales. Son rupturas interseccionales, pues tosas se relacionan con la posibilidad del dominio del mundo o lo que Francis Bacon, el filosofo canciller del imperio inglés, llamó “el imperio humano sobre el universo”. Fíjense que no se trataba solo del imperio sobre la periferia de Europa, sino sobre el <em>cosmos</em> mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esas cuatro rupturas, la del ser humano con la naturaleza es dramática, pues es la que nos puede llevar a un “desierto superpoblado”, para decirlo con Ernesto Sábato. Esta <em>ruptura</em> fue fundamentada por los pensadores del siglo XVII, entre ellos, Bacon y Descartes en quienes aparece la idea de estudiar para dominar la naturaleza para encontrar sus leyes, pero estas no solo ofrecían un conocimiento intelectual, explicativo del conocimiento del mundo, sino que permitían construir obras y artefactos para los seres humanos y su bienestar. En Bacon, esto aparece de manera diáfana en un texto de 1624, titulado “Las maravillas de la naturaleza”. Allí sostiene que los fines de la ciencia son, entre otros, los siguientes:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“La prolongación de la vida, la restitución de la juventud en algún grado, la curación de las enfermedades consideradas incurables, la mitigación del dolor […], el incremento de la fuerza y de la actividad […], la alteración de la complexión, de la gordura y la delgadez; la modificación de la estatura, la modificación de las características físicas, el acrecentamiento y la exaltación de las capacidades intelectuales, el trasplante de cuerpos dentro de otros cuerpos, <strong>la creación de especies nuevas,</strong> el trasplante de una especie dentro de otra especie, la creación de instrumentos de destrucción, así como de guerra. (Bacon, Works, V, pp. 415-416).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Este texto siempre me ha parecido asombroso por el grado de ambición que comporta. En el vemos como el ser humano puede “crear especies nuevas”, con lo cual el hombre se convierte en Dios, pues antes solo Dios era creador. Ahora es el ser humano el que lo puede hacer con la ciencia (Pachón, 2019). Bacon prefigura el nuevo Prometeo moderno, aquél que puede violar la naturaleza para sacarle sus secretos y usarlos para la utilidad humana. Así se refuerza, también, el <em>absolutismo antropológico</em> moderno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, Bacon también fundamentó el robo del conocimiento a otros pueblos. Así lo plantea en su utopía científica <em>La Nueva Atlántida </em>de 1627. En ella, los países pueden extraer conocimiento de los vecinos mediante operaciones secretas. Es lo que llamamos el “extractivismo epistémico” o, simplemente, el robo del conocimiento a los dominados por Europa. Ahora, del plan de Bacon de 1624 que leímos, ¿cuántos de esos sueños científicos se han logrado? Casi todos. Falta lograr la deseada inmortalidad con la cual sueña cierto transhumanismo que parece asumir que los recursos vitales son infinitos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues bien, una vez establecidos los fundamentos del dominio del mundo, de la naturaleza, lo que viene en la modernidad es la glorificación de la ciencia, la técnica, y su aplicación a los procesos productivos. La revolución industrial es la prueba de ello. De ahí en adelante, en los últimos 200 años, la idea de progreso y su hija, la idea de desarrollo, se encargaron de profundizar más la brecha entre naturaleza y ser humano. La naturaleza es el gran otro, el afuera, lo cósico, a dominar, explotar, usar, degradar, modelar. <em>La naturaleza fue otrificada y cosificada para su explotación máxima.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">De la mano del progreso material, en el siglo XIX, y del desarrollo a ultranza en el siglo XX pasamos a la debacle actual, con el colapso civilizatorio en curso, donde el crecimiento demográfico, la finitud de la naturaleza, el cambio climático y los daños ambientales, el problema energético, las crisis económicas, la degradación axiológica o valórica, etc., están interconectadas en una red de relaciones y dependencias con agravamientos mutuos. Esto implica que, en la era del Antropoceno, en la crisis actual, el ser humano se ha convertido en un mamífero transgresor que rompe, corta, los circuitos vitales. Si la naturaleza es un rio de vida, un ensamblaje vital, la industria moderna, el extractivismo, el cultivo de biocombustibles y otras actividades, producen cortocircuitos en la sinapsis vital del mundo. Así se contribuye a la <em>desertificación </em>de la realidad producto del desgaste material del mundo. Y si la vida muere, no solo se trata del fin de la historia, <em>sino del fin del futuro</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De tal manera que pensar la descolonización de la naturaleza con miras a la reconstrucción de la sinapsis vital del mundo es urgente, teórica y prácticamente. Teóricamente hay que realizar una <em>descolonización epistemológica</em> y una alteración de la comprensión hegemónica que tenemos de la naturaleza. Esto implica desenmascarar discursos como los del “desarrollo sostenible” (el cual es una <em>contradictio in adjecto</em>), el capitalismo verde, la transición energética (la cual genera nuevos daños ambientales), el progreso y el crecimiento económico; prácticamente, hay que generar nuevos modos de relación con la naturaleza, de cultivar (agroecologías, huertas urbanas), producir alimentos, intercambiar, etc. Políticamente es urgente <em>articular las luchas locales</em>, para desde cada vez más lugares, tratar de dislocar la lógica estructural del capitalismo ecocida y su voracidad acumulativa generadora de ganancias. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Valga decir de paso que estos intentos y apuestas no son una vuelta romántica a la naturaleza, como su esta fuera “pura”, virginal, allende a la relación con el ser humano y su proceso histórico. No. Son alternativas urgentes al Antropoceno y a sus problemáticas, las cuales, más temprano que tarde debemos afrontar seriamente si queremos la supervivencia de los seres humanos y no humanos. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bacon, Francis. <em>T</em><em>he Works of Francis Bacon,&nbsp;</em>(James Speeding, Robert Leslie Ellis y Duglas Denon Heath, eds.), 1857-1874. Boston: Houghton, Mifflin and Company: The Riverside Press, Cambridge. En:&nbsp;&nbsp;<a href="http://onlinebooks.library.upenn.edu/webbin/metabook?id=worksfbacon">http://onlinebooks.library.upenn.edu/webbin/metabook?id=worksfbacon</a>, incluye&nbsp;<em>The life and Letters of F.&nbsp;&nbsp;Bacon including all his ocassional works&nbsp;</em>(J. Speeding, editor).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Botero, Darío. (2002). <em>Vitalismo Cósmico. </em>Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Siglo del hombre editores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Koselleck, Reinhardt. (2003). <em>Aceleración, prognosis y secularización</em>. Valencia, Pre-Textos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pachón, Damián. (2019). <em>El imperio humano sobre el universo. La filosofía natural de Francis Bacon. </em>Bogotá: Desde abajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120912</guid>
        <pubDate>Tue, 30 Sep 2025 16:14:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/30111142/Sclake.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Descolonizando la naturaleza]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>«Un poeta» o de la fragilidad humana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/un-poeta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una reflexión de Albeiro Guiral sobre la aclamada película de Simón Mesa.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque pudiera parecer que Simón Mesa en su nueva película se mofa con facilidad de los poetas en general, con sus luces y sus sombras, y con muchos de sus matices, creo que<strong> la película como toda obra de arte resiste múltiples lecturas</strong>, y que quedarse en el humor, y en el argumento mismo, es conformarse con el chiste fácil que es sólo una de sus capas y tal vez la más superficial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si bien la película nos muestra de entrada a un poeta fracasado de 54 años que vive con su mamá, que abandonó su hija para poder dedicarse a ver pasar las nubes, que se sustenta de andar prestando cinco mil pesos cada tanto, y que según el director en una entrevista para <em>El País</em> del 28 de agosto, es la personificación de sus propios temores, este personaje, Óscar Restrepo, encarnado por Ubeimar Ríos, actor natural, y poeta fuera de la pantalla, podría ser cualquier persona, y siento que <strong>el filme más que satirizar la condición de cierto tipo de artista, o de los artistas caídos en el fracaso y en el alcohol, nos habla con profundidad de la condición humana</strong>, de nuestra innegable fragilidad, y del nefasto inconveniente de nacer en Colombia, en cualquier momento de su historia, y más en la posteridad de los carteles del narcotráfico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues si es indiscutible que en Colombia ha habido todo tipo de poetas, los nadaístas que luego fueron uribistas, por ejemplo, o evangélicos, lo que es peor; los que intentaron sobornar a un juez enviándole un fajo de billetes en una caja llena de libros de poesía… entre otros tristes ejemplos de nuestra fauna nacional, es de conocimiento popular, diríase universal, que <strong>los poetas como tal son inofensivos</strong>. Como queda demostrado en la película, son ellos mismos sus peores enemigos y sólo podrían hacerse daño a sí mismos y su existencia etérea no podría ser uno de los problemas estructurales de Colombia…</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nadie vive de la poesía, pero de los poetas sí se alimenta el desencanto, la depresión y el sinsentido</strong>. Doy fe. Algunos se han dedicado a ser profesores, y por más desprestigio que ellos mismos sientan por este oficio, bastaría recordarles que poetas y profesores de colegio, también lo fueron el ya mítico <strong>César Vallejo</strong>, <strong>Gabriela Mistral</strong>, <strong>Idea Villarino</strong>, <strong>Antonio Machado </strong>y hasta <strong>Nicanor Parra</strong>, dentro de una lista interminable, y que aunque hayan muerto de hambre, literalmente, o en el exilio, con todos sus laureles, <strong>no los mató la poesía, sino la guerra y la precariedad</strong> en que viven los artistas, la impotencia intrínseca de los creadores de no poder subsistir de su arte, impotencia que lleva a Óscar Restrepo al alcoholismo y a la desilusión. Circunstancias que han llevado a millares de personas en general en el país a vivir también en ese desencanto, porque en Colombia la desesperanza no distingue de oficios o profesiones, porque la violencia nos ha castigado por igual.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Un poeta</em>, asimismo, cuestiona con elegancia a los burócratas, y creo que los cuestiona más que a los poetas mismos</strong>. Quién que la haya visto no habrá asociado a los gestores del festival de poesía que en ella aparecen con el director de la <strong>Casa de Poesía Silva</strong>, institución fundada por la inmensa <strong>María Mercedes Carranza</strong> en homenaje de <strong>José Asunción Silva</strong>, nada más y nada menos, patrono de la película, y que hoy en día es un nido de corrupción como la peor oficina de cualquier politiquero, donde le han adeudado por años los pagos a sus trabajadores, y donde la poesía dejó de ser hace tiempo el espíritu que se pasea por sus instalaciones sagradas para darle paso al fantasma del dinero, pues su encargado, al parecer, no heredó ni una sola raya del tigre de su padre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, es de destacar que Medellín en la cinta aparezca sin armas y sin narcos, y que Mesa nos narre otra realidad, aunque también violenta, pero sí alejada de los lugares comunes de nuestro cine. La película fue rodada en formato de 16 milímetros y es un poema visual, nada tan poético como ver a Medellín con el grano de lo analógico. <strong>La película, visualmente hablando, es un poema</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una elegía, si se piensa en que Yurlady y Daniela representan a miles de jovencitas de la ciudad abandonadas por sus padres, y por el Estado, que viven en condiciones de hacinamiento deplorables, y que a pesar de todo tienen conciencia de que su salvación nada tiene que ver con la poesía, ni con el sueño de ser grandes poetas, o sea: su salvación nada tiene que ver con la educación, sino con la posibilidad tangible de ver a sus familias en paz, en tranquilidad, obteniendo su mínimo vital y, ojalá, y esto ya es una plegaria mía, aleladas de la terrible exposición al turismo sexual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En fin, <em>Un poeta</em> narra el drama de los artistas en general en medio del desencanto como consecuencia de las condiciones sociopolíticas de un país de arpías como Colombia, y desvela su humanidad, mostrándonos cuán frágiles son, y nos recuerda que dentro de ellos pueden cohabitar ángeles y demonios, y que algunos son nada más que demonios, por talentosos y reconocidos que sean. Los poetas que organizan recitales para acosar a las jovencitas. Los padres que abandonan a sus hijas o hijos. Su problema no es ser poetas, es ser hombres, u hombres violentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi caso, pese a todo, prefiero celebrar la vida de todos los anónimos Óscar Restrepo que hay en el país, viviendo de los oficios más disímiles en sus propios pueblos, alejados del asqueroso mundillo literario. Prefiero celebrar la vida de todas las anónimas Yurlady que escriben poemas, en sus pupitres de colegio, sobre las sábanas que se secan en sus patios, y sobre los colores de su habitación de comuna en la loma, sin esperar protagonismo de ningún tipo, y no celebrar nunca a los burócratas que, sean poetas o no, viven de nuestra sangre. A los burócratas que sin acercarse en lo más mínimo a la grandeza de García Márquez sí viven convencidos de ser como él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, como esta reseña sólo la leen poetas, porque <strong>en Colombia a nadie le importan los poetas</strong>, salvo a ellos mismos, me despido con estos versos de <strong>José Emilio Pacheco</strong> que, creo, encierran bien lo que les he querido decir hasta ahora: “Dijo Cernuda que ningún país/ ha soportado a sus poetas vivos./ Pero está bien así:/ ¿No es peor destino/ ser el Poeta Nacional/ a quien saludan todos en la calle?”</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Albeiro Guiral</strong><br><a href="https://www.instagram.com/amguiral/">www.instagram.com/amguiral</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120051</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Sep 2025 15:25:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[«Un poeta» o de la fragilidad humana]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Albeiro Guiral</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La literatura colombiana está en crisis</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-literatura-colombiana-esta-en-crisis/</link>
        <description><![CDATA[<p>El boom colombiano. Acometer el asesinato simbólico de Gabo para encontrar el alma de la literatura nacional. Cuestionar el papel de las élites culturales. Espabilar a una industria sentada en sus laureles. Revivir a los críticos literarios.  Nuevos aires a los programas de promoción de la lectura. Evolución y revolución literarias.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">Centro Cultural Gabriel García Márquez en Bogotá. Fotografía del autor.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-aa1f9889acacae22f72bee798a2fa8a7 wp-block-paragraph"><strong><em>“Basta ser un lector exigente para comprobar que la historia de la literatura colombiana, desde los tiempos de la Colonia, se reduce a tres o cuatro aciertos individuales, a través de una maraña de falsos prestigios</em> (…) <em>El problema no es de cantidad, sino de nivel”:</em> Gabriel García Márquez, en el ensayo “La literatura colombiana, un fraude a la nación” (abril de 1960).</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el oficio de escribir, la escritora Natalia Ginzuburg dijo una vez: “No me importa nada de lo que hagan los otros escritores”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay cierta hipocresía que mantiene postrada a la literatura de este país y a los escritores colombianos relegados a la sombra de ese monstruo insuperable que sigue siendo el maestro Gabriel García Márquez. Pareciera que con él nace y con él muere la literatura colombiana, todo lo demás son casos aislados, gente bien intencionada, libros que se leen con deleite, loables intentos, escritores juiciosos, ninguno (todavía) consagrado al nivel de aquel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay mucha bulla mediática alrededor de un nombre: Juan Gabriel Vásquez pero no hay consenso; lo propio ha pasado con el nombre de Fernando Vallejo. ¿Es ruido que dejamos caer? ¿Tal vez no sea para tanto? ¿Soñar en un segundo Premio Nobel de literatura? Demasiado temprano para saberlo. No pensemos con el corazón porque ahí radica el problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La literatura colombiana y la industria que la sostiene se mecen en su zona de confort: las editoriales publicando a diestra y siniestra (con siniestra no me malentiendan), incluso si no son buenos, ni los autores ni sus libros. En Estados Unidos un Gore Vidal despreciaba a la Susan Sontang literata. Aquí muchos desprecian las letras simplonas de Mario Mendoza pero no hay quién se lo diga en su cara, y así con otros autores, y así con otros libros. Los jóvenes lo consumen con avidez, lo siguen por doquier, llenan auditorios y lo tratan como a un semidios. Es un <em>rockstar </em>a su manera. El marketing obra esa clase de milagros.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4b89b993875d86ad0e7dfac7ccbdc79d wp-block-paragraph">En el Suplemento Literario Ilustrado (<strong>El Espectador,</strong> 12 de noviembre de 1926), el crítico Luis Trigueros escribió sobre La vorágine: “Las fabulaciones de Rivera –hay que reconocerlo- carecen de método, de orden, de ilación: <em>La vorágine</em>, pongo por caso, es un caos de sucesos aterrantes, una maraña de escenas inconexas, un confuso laberinto en que los personajes entran y salen, surgen y desaparecen sin motivos precisos ni causas justificativas”. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ee2f48b191db256b48686f0ffd1403da wp-block-paragraph">El destinatario de la diatriba, José Eustasio Rivera, le respondió, a los pocos días en dos artículos distintos, a través de las páginas de El Tiempo: “… con espíritu cicatero farfullaste un esbozo mísero de mi novela, en el cual, por poder llenar una página de revista, embutiste citas inocuas y párrafos míos a manera de transcripciones. ¿Dónde están los tesoros de tu sabiduría que nos los derramaste a manos llenas…?  (…)  acudiste para juzgarme La vorágine a un procedimiento doloso y desleal: tomaste la primera edición, a sabiendas de que la segunda salió corregida y teniendo la tercera en tu poder. (…) A qué hado adverso obedeciste cuando te dio por meterte a crítico, como si eso fuera empresa fácil”. (Del libro <em>La vorágine: Textos críticos</em>, compilación de Monserrat Ordoñez Vila, Alianza Editorial Colombiana.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Sin crítica literaria no hay <em>Parnaso</em> colombiano</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La ausencia de crítica literaria le ha hecho daño a la literatura colombiana. Ni el editor ni el lector están para cumplir esa función, ya sabrán por qué. A los medios de comunicación alguna culpa les cabe. No hay crítica literaria en la prensa colombiana o la poquísima “crítica” que sobrevive la hacen los propios amigos de los escritores, así que en vez de crítica hay alabanzas camufladas a modo de reseñas, y algunas tan mal hechas que torpemente resumen el libro —hacer espoiler se llama— que nos &#8220;ahorran&#8221; el trabajo de leer. Entre amigos se tapan con la misma cobija y eso le hace daño a la literatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasaron a mejor vida los críticos literarios (con todo lo malo y lo bueno que tengan) y nadie los echa de menos. Sin críticos, la literatura va ahí, a tientas, a la deriva, como todo lo demás, incluidos nosotros, en este foso oscuro que es el Universo, tan necesitado de luz para llegar al <em>Parnaso.</em>  </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Truman Capote</strong> dijo: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Es decir, autocompadecerse no es suficiente si se trata de superarse a sí mismo. No hay más remedio que devolverle a la crítica y a los críticos su lugar: resucitarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La crítica sirve para recordarnos que lo que existe, imperfecto o regular o a medio hacer, existe, y cualquier cosa es mejor que no tener conciencia de esa existencia. Pasa lo mismo en el periodismo. El problema tal vez no sean los críticos, sino la falta de humildad de los criticados. En un país de sordos —¡y este abusa de su sordera!—, bueno sería entonces que a quien le caiga el guante se lo chante. Al fin de cuentas, la humildad no es más que una cabeza gacha aferrada a la pluma, al teclado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Gustave Flaubert</strong> dijo: “Nadie le hará jamás una estatua a un crítico”. Aceptemos también que hay escritores sin estatuas. En Colombia el problema es que no somos dados a honrar a nuestros escritores, y entre ellos pasa lo mismo. El respeto y el prestigio se han diluido en celos y soberbias. Han confundido cofradía con mafia de escritores. Dice Javier Cercas: &#8220;Hay que acabar con la soberbia del escritor endiosado&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Se entiende que nadie quiere ser presa del ridículo y el crítico debe saber que ese no es el papel que se espera de él o ella.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>La alegría de leer</strong><strong></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-176de722a842670ebebd1cfb7961a81f wp-block-paragraph"><strong>“Escribo a los 66 años con el mismo propósito que tenía a los dieciséis que es, desde luego, dar sentido a mi vida y quizás ayudar a otras personas a dar sentido a la suya”: John Cheever, escritor estadounidense.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, el placer de la lectura sigue siendo un privilegio de pocos y tengo la impresión, además, de que el grueso de la población no entiende cuál es el valor que tiene o podría tener la literatura en sus vidas, y tampoco se hace lo suficiente para despertar en la gente el sentido del gusto literario, ese lector en potencia criado desde la infancia, o el adulto que no tuvo infancia lectora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desacralizar la literatura es un asunto que daría para conversaciones infinitas.&nbsp;Volvamos a Capote: “Los libros que leí por mi cuenta tuvieron una importancia mucho mayor que mi educación oficial, que fue una pérdida de tiempo y concluyó cuando cumplí diecisiete años”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los escritores colombianos son como los inquilinos de un manicomio: allá en su rincón cada loco con su tema, cada <em>genio</em> con su historia. Falta articulación, identidad literaria, acallar los ruidos individuales con un noble propósito superior: el hito sinfónico creador. El boom colombiano con bombos y platillos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia afuera el gran referente sigue siendo Gabo (perdón, por las confiancitas), a pesar de que hay unos tres nombres, quizás cuatro, ¿a lo sumo cinco? (en todo caso, muy poquitos, casi nada), con la suerte de ser profetas en tierras ajenas, alejados (¿separados?) de sus orígenes, casi incomprendidos, la tragedia del hijo negado, que persiste en el sueño de encontrar la universalidad. Por lo tanto, es la literatura colombiana la que debe emprender el regreso a Itaca. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos <em>poquitos </em>se leen más allá que acá, porque acá seguimos sin encontrar la pócima que permita la multiplicación de los lectores. Todo lo contrario: cada vez se lee menos y un día se nos olvidará que sabíamos leer y otro día se nos olvidará que sabíamos escribir. Con el tiempo hay cosas que entran en desuso. Si la IA impone su tiranía, los humanos seremos lo próximo a desechar. ¡Carita triste! Réquiem anticipado por nosotros. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces me pregunto si la inteligencia artificial obligará a los escritores a replantear la manera cómo se escribe la literatura o si, por el contrario, esta sobrevivirá por los siglos de los siglos bajo los métodos y formas que conocemos. Desde luego hablo como lector y creo que el asunto nos sobrepasa. Tal vez un buen escritor de ciencia ficción podría anticiparnos ese futuro. O no futuro. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1001" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-1024x1001.jpg" alt="" class="wp-image-116725" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-1024x1001.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-300x293.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1-768x751.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072227/ZETA-LITERATURA-LECTOR-1.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">Lector en Transmilenio, una rareza en estos tiempos. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bfca72ce420a6e04a45cad9b0f2cc0b7 wp-block-paragraph"><strong>Jane Austen en su novela <em>La abadía de Northanger</em>: &#8220;Quien no disfruta de una buena novela, ya sea caballero o dama, debe ser intolerablemente estúpido&#8221;.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mediador de lectura debería dotarse de un rol protagónico, lo mismo que al librero, sin las ataduras comerciales que impone el mercado para cuadrar caja. El día que se vendan libros como pan caliente muchos habrán saciado un tipo de hambre para el que ignoraban la existencia de ese alimento: el deleite lector. Incentivar los talleres de lectura ayudaría en tal propósito con la ventaja adicional de abrir un espacio seguro contra la soledad, <em>mal</em> que se propaga como la peste, virtud incomprendida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se les abona a personas como Carolina Sanín que enseñen literatura, formen lectores, y de vez en cuando les den fuete a sus colegas. Se necesitan huevos para eso y ella los tiene. Pero se requiere humildad por parte de los escritores, de ellos y de ellas: deshacerse de cualquier falsa superioridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para hacerse lector, y de paso apoyar a los nuestros, está bien empezar por Mario Mendoza, pero está mal quedarse ahí, y en ese único autor habiendo grandes promesas y autores no comerciales que superan por mucho a aquel. Hay que nadar sin miedo hasta la profundidad, allá donde pervive lo insondable del alma humana. Ojalá los muchachos no se queden en la orilla: sería como negarse a crecer. Y crecer es una obligación hasta encontrar nuestro muy íntimo final. Entre una cosa y la otra, entre nacer y morir, está la literatura. Buena o mala. Hablamos aquí de ambas literaturas: la de ficción y la de no ficción que usa recursos de la primera. Si es buena, nos ayuda a encontrarle un sentido a la existencia, o a dárselo. (Acotación: Yo preferiría que el bautismo de los nuevos lectores se haga con cualquiera de los libros de García Márquez que, por obligación y no por placer, leímos en el colegio hasta aborrecer la literatura en general y a Gabo en particular, pero cada quien tendrá su fórmula de iniciación).</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién tiene la vara de Moisés para separar las aguas: lo bueno de lo malo? ¿Cómo separar la paja para hallar el trigo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las editoriales publican como locas pero, carentes de estrategia, sin plan para promocionar a sus escritores de manera adecuada. Tienen, eso sí, un plan para pasar libros por la guillotina en caso de que no se vendan. Quedé sin palabras el otro día al escuchar <a href="https://open.spotify.com/episode/6ik3qhIb4MuzDwN6V60y8R?si=V2q9WMpJSGqYCaAlkdovhA">en este pódcast</a> a una editora, de una editorial colombiana, afirmar que muchos de los libros que no se venden, se pican.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿En serio se destruyen libros en Colombia? Entonces, ¿para qué satanizar a la Inquisición, que los quemaba en el pasado, si de todas maneras algo parecido se hace hoy en vez de donarlos a quienes no tienen ni tendrán con qué comprarlos? Es terrible. ¿Sacrificar árboles por nada? ¿Cuál es la responsabilidad de un editor que, con buen ojo, podría evitar una matazón de árboles innecesaria? Es como si alguien me dijera que la comida toca botarla porque nadie la compró. ¡Qué locura es esa!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más no es todo: La misma persona confirma con cifras en mano la manera inaudita cómo cada mes se inunda de libros el mercado local. ¿Quién financia esto, cómo se sostiene una industria si no venden los libros o es que producen libros para un mercado inexistente? ¡Me perdí!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que poner los libros al alcance de la gente, no triturarlos.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>El derecho a la literatura</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De tiempo atrás muchas voces abogan por la democratización del libro, convertirlo en un artículo básico de la canasta familiar –es decir, hacerlo accesible a la gente, no solo a quienes tienen recursos para adquirirlo. En <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/">este mismo blog</a> expuse las preocupaciones sobre el tema y la necesidad de actualizar la obsoleta Ley del Libro (Ley 98 de 1993).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="CnzRfYHgzF"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/">Dejad que los libros vengan a mí (Un llamado a la industria editorial)</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Dejad que los libros vengan a mí (Un llamado a la industria editorial)&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dejad-los-libros-vengan-llamado-la-industria-editorial/embed/#?secret=JcwyK6KsdY#?secret=CnzRfYHgzF" data-secret="CnzRfYHgzF" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y, como en todo, debería importar más la calidad que la cantidad. Con razón, Fernando Vallejo afirma lo siguiente en su novela “Escombros” (página 137): “Hoy en día sacan novelas como pollos de una incubadora. Nooo, esto no es así de fácil, hay que vivirlas y meditarlas mucho”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En igual sentido, Arturo Pérez-Reverte publicó en el portal Zenda <a href="https://www.zendalibros.com/perez-reverte-las-editoriales-tienen-muy-poca-verguenza">este demoledor ensayo</a> sobre el mundillo editorial donde no deja títere con cabeza; aunque habla de su país creo que la enfermedad se propaga por estos lares, “<em>indicio de una estrategia editorial sin escrúpulos que como una mancha infame envilece lo que aún llamamos literatura”, </em>dice el escritor español.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y continúa: “Cada año, cada mes, cada semana, una cantidad enorme de novelas aparece en librerías, plataformas digitales y redes sociales. Algunos de sus autores son mediocres o innecesarios, publicados por sus editores a ver si suena la flauta, (…) Es una lástima que algunos que podrían ser brillantes carezcan de las herramientas técnicas, las lecturas o el cine que hoy son necesarios para un oficio que no consiste solo en teclear lo que tienes en la cabeza, sino en años de trabajo duro, respeto por los maestros, educarse en el conocimiento de los clásicos y, sobre todo, ser capaz de crear algo que no se haya hecho antes —eso es muy difícil— o contar lo que desde hace siglos se cuenta, pero de una manera diferente, actualizada (…) desde hace tiempo las casas editoriales, que antes eran criba y filtro de calidad, se han lanzado a la ofensiva descarada del todo vale, saturemos los anaqueles, maricón el último.&nbsp;(…)Da igual que sepan escribir o no, pues para eso están los editores y los llamados&nbsp;<em>negros literarios,</em>&nbsp;que ponen su talento e imaginación bajo el nombre de quien se limita a insinuar una idea, una trama básica, o a aportar unas notas en el móvil&nbsp;(…) las casas editoriales, con su ambiciosa desvergüenza, son las principales culpables de semejante acumulación de basura”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre calidad literaria habló García Márquez en un artículo publicado en 1959, con el título <em>Dos o tres cosas sobre “La Novela de La Violencia”: <strong>“No es asombroso que el material literario y político más desgarrador del presente siglo en Colombia, no haya producido ni un escritor ni un caudillo”. (&#8230;) “Había que esperar que los mejores narradores de la violencia fueran sus testigos. Pero el caso parece ser que éstos se dieron cuenta de que estaban en presencia de una gran novela y no tuvieron la serenidad ni la paciencia, pero ni siquiera la astucia, de tomarse el tiempo que necesitaban para escribirla”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerden tres cosas: en ese momento todavía faltaban ocho años para la publicación de&nbsp;<em>Cien años de soledad</em> (1967), la idea de esta novela rondaba en su mente desde la adolescencia (según cuenta su hermano Eligio en el libro “Son así: Reportaje a nueve escritores latinoamericanos), y le tomó dieciocho meses de encierro en Ciudad de México para escribirla (1965-1966).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gabo lo tuvo claro: es menester que la literatura se ocupe del asunto de la violencia. Me pregunto hoy, primer cuarto de siglo del siglo veintiuno, si los escritores y las editoriales colombianas tienen claro cuál es el tema o los temas de nuestro tiempo, eso de lo cual estamos siendo testigos los vivos. ¿O acaso, como un siglo atrás, los autores siguen escribiendo con afán y sin pericia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los dictadores, la novela sobre el poder, fue tema obsesivo dentro del <em>Boom latinoamericano</em>. ¿Cuáles son hoy, sí las tienen, las obsesiones de los escritores?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El escritor tiene un compromiso con la literatura, esa sensibilidad literaria que lo ata a su tiempo, ese presente que no tiene ya ni pasado ni futuro en los libros inmortales.&nbsp;¿Sigue siendo acaso la violencia y la novela de la violencia, de cualquiera de nuestras múltiples ruinas, el tema recurrente?&nbsp; Había que preguntarse qué es Colombia en este momento para aventurar una respuesta, y dudo mucho de que haya claridad o consenso al respecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gabriel García Márquez partió la historia de la literatura colombiana en dos y la situó en el croquis universal. Preguntémonos qué cosa extraordinaria ha pasado después de Gabo. Si sus libros se leerán dentro de cien años, como muchos profetizan, hay que preguntarse si se leerán dentro de cien años los escritores de ahora, sabiendo que ni siquiera se leen hoy, más allá de unos reducidos círculos de adoradores. ¿Qué clase de libro es ese del que se habla durante veinte días y luego se olvida?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo solo hago preguntas: ¿Qué libros de autores colombianos clasificarían dentro de eso que llaman canon literario?¿Hay más escritores que literatura? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay buenos escritores. Y cada uno se mueve al vaivén de su pequeñísima gloria, solito, como la solitaria, aislado, indefenso, rey en su minúsculo reino, creyéndose su fama, alimentando vanidades, tan efímeras ambas; cada autor asumiéndose importante, quizás no relevante, y por lo mismo tanto, desligado de una voz coral que blinde nuestra literatura. ¿Le falta espesor u otro hervor a la sopa? </p>



<p class="wp-block-paragraph">No tiene eso que sí tienen, por ejemplo, las literaturas de México, Argentina o Chile, eso que las hace poderosas de puertas hacia afuera, desde cuando vivían Rulfo, Borges o Neruda; Fuentes, Cortázar o Bolaño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que la literatura colombiana no ha logrado <em><strong>matar el</strong> <strong>Boom latinoamericano</strong></em>, mejor dicho, no ha logrado <em>matar </em>a Gabo, y eso que en el <em>el arte de matar</em> sentamos cátedra. Creo que es hora de acometer el asesinato simbólico y de que ahora sí los escritores se pongan serios a hacer historia con vocación literaria absoluta: escribir la historia del post-boom. Gabo murió hace doce años y el último del <em>boom,</em> Mario Vargas Llosa, acaba de morir. Asustarse con fantasmas son excusas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahí leí que los genios nacen una vez cada siglo.&nbsp; Bueno, si García Márquez nació en 1927, es posible que falte poco para que una pareja de enamorados esté próxima a engendrar el segundo Premio Nobel de Literatura colombiano y, en el mejor de los casos, faltarían dos décadas más para que publique su primera novela. Con suerte estaremos vivos para leerla.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-116716" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222327/ZETA-LITERATURA-2.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6deb966dec3e18b97069dc230c5d9184 wp-block-paragraph"><strong>“Los textos que viven cien años son aquellos en los que el autor mostró, a través de un pequeño detalle, la dimensión universal, cuya grandeza dura. Los textos que carecen de este vínculo desaparecen”: Ryszard&nbsp; Kapuscinski, citado por Jairo Osorio en el libro “Tan buena Elenita Poniatowska: Noticias de autores y libros”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Decía Fiódor Dostoievski, el escritor ruso, que quien haya leído <em>Don Quijote de la Mancha</em> habrá justificado su paso por este mundo. «Oh, este es un gran libro, no como los que se escriben ahora; estos libros se envían a la humanidad cada varios cientos de años», escribió en <em><a href="https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_voz_del_lector/opinion-dostoyevski-quijote-poder-transformador-literatura/20220422181109384479.html">Diarios de un escritor</a></em><strong><em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Maialen Aguinaga Alfonso, investigadora literaria española, nos regala esta otra frase de los Diarios de Dostoievski: “En todo el mundo no hay obra de ficción más profunda y fuerte que ésa. Hasta ahora representa la suprema y máxima expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre y, si se acabase el mundo y alguien preguntase a los hombres: Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella? Podrían los hombres mostrar en silencio el Quijote y decir luego: «Ésta es mi conclusión sobre la vida y… ¿podríais condenarme por ella?»&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás eso es lo que les está faltando a los escritores colombianos: comprometerse con la literatura pero también con su tiempo; comprometerse a fondo con la vida misma. Porque la literatura es la vida que pasa ante nuestros ojos y para la posteridad los escritores colombianos deben decirnos qué tanto vieron sus ojos y qué tan capaces fueron de encontrar totalidad en su prosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parafraseando a Dostoievski, cualquier colombiano que lea <em>Cien años de soledad</em> habrá justificado su existencia y su paso por esta tierra, de esas obras maestras que toca leer al menos una vez antes de morir, aunque uno termina releyéndola&nbsp;por infinito placer. Con todo, faltan muchos más libros y autores de los que podamos decir lo mismo. Es imperdonable partir sin haber leído algo, cualquier cosa, de la extensa y maravillosa obra que dejó García Márquez. Creo que el país sigue en deuda con él. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, sobre todo, persiste la vieja deuda de narrar la Colombia de nuestro tiempo, de este tiempo que si bien se narra, parecen los retazos sueltos, no la obra consumada. En últimas, <em>matar a Gabo</em> no significa nada distinto a desmontar la maquinaria detrás de su universo macondiano, no para comprenderlo a él y su obra, sino para alentar la creación desde ceros, que es continuar el camino; es decir el regreso a Itaca: es decir, el regreso a Macondo, ahora con el propósito de <em>destruirlo</em>… por segunda vez y ojalá para siempre.  Se anticipa un viaje peligroso. Una nueva estirpe de escritores debe<em> asegurarle </em>a la literatura una segunda oportunidad sobre esta tierra, no condenarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reclamo de Gabo sigue siendo válido ya no hacia atrás (de 1959) sino hacia adelante (casi 70 años después), para continuar la tradición que empezaron él y sus&nbsp;antecesores. Dice Gabo en el mismo ensayo mencionado arriba: &#8220;No se empieza una tradición literaria en veinticuatro horas&#8221;. Si, como lo suponía él, no había &#8220;algún escritor profesional, técnicamente equipado&#8221; que &#8220;haya sido testigo de&nbsp;la violencia&#8221;, ¿de qué son testigos quienes le sobreviven? ¿Son conscientes las generaciones posteriores al Gabo la responsabilidad que recae sobre sus hombros?</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>La orfandad del escritor</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a7213f4de8e849956732bc72edecc5a9 wp-block-paragraph"><strong>“Si el escritor no se mueve, nadie se va a mover por él, nadie lo va a ayudar. Y será siempre un paria de la sociedad, un trabajador sin futuro”: Carlos Fuentes, escritor mexicano.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un país que no promociona de manera suficiente a los autores y sus obras, aplaudo la iniciativa de Señal Colombia con su <strong>“Señal Literaria”, </strong>conducida por Erick Duncan, para sacar a los escritores de sus cuevas enmohecidas. No sé si están todos los que son o si los que están son todos buenos, pero esta iniciativa contribuye a la promoción de la literatura local y, por lo tanto, a la formación de un país lector.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Señal Literaria - Capítulo 29: Evelio Rosero -  Martes 18 de febrero" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/BoVpRSP8l58?list=PLdRQxCJRB6fccXKl92o45DkaVmyg3N5n0" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Asistí, en la FILBo, a la presentación de <em>“Camino al bosque”,</em> un cuento póstumo para niños del colombiano David Sánchez Juliao. No veo una sola referencia sobre esta obra en la prensa colombiana. Entiendo que a muchos autores les ha tocado apañárselas para ser ellos mismos los promotores de sus libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Feria del Libro de Bogotá necesita reingeniería. No basta con traer cada vez uno o dos escritores de renombre internacional —rarísima vez un premio Nobel— a cambio de presenciar el mismo cuadro monótono de siempre: un enjambre de personas desorientadas yendo de un lado para otro dentro de Corferias, sin saber a dónde van, porque además dentro del recinto ferial la señalización es regular; algunas salas no están bien identificadas y la zonas de comidas suele estar más atestadas de gente que las salas de conferencias.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1006" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-1024x1006.jpg" alt="" class="wp-image-116728" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-1024x1006.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-300x295.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO-768x754.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/08072501/ZETA-LITERATURA-CAMLIBRO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Sede de la Cámara Colombiana del Libro en Bogotá. Fotografía del autor. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay dos Colombias ocurriendo en simultánea pero abismalmente separadas: la una&nbsp;transcurre en Bogotá, donde pareciera que sucede lo único que importa, y la otra Colombia es el resto del país, desconectada, más naciones dentro de una misma nación. El <em>boom colombiano</em> —como la promesa autoimpuesta— puede ser&nbsp;respuesta y antídoto ante esa única nación fracturada.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos intentar unificarlas a través de los libros, pero no única ni solamente por la vía de las ferias regionales. Ahí está el desafío. Los señores de la Cámara Colombiana del Libro, entidad que tiene el monopolio de la FILBo, deberían&nbsp;pensar cómo hacerlo. A la Feria del Libro de Bogotá ya da pereza ir y la entrada económica no es; hay que reinventarla antes de que el tedio nos quite las ganas de leer. Es hora de otorgarles el protagonismo merecido a las editoriales independientes, que contribuyen a enriquecer el firmamento libresco sin ínfulas mercantilistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez hoy necesitemos una comisión de sabios que nos ayude a reconciliar a todas las Colombias: encontrar el alma, el espíritu polifónico por medio de la escritura. Ni siquiera hemos logrado unir una sola nación que se sienta orgullosa de tener su único Premio Nobel de Literatura. Aceptemos que hay un problema de desamor propio por resolver, ese yo interior como sociedad, a través de un artificio colectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el único sentido que le cabe a la expresión, hay que convocar a los espíritus (ya se ha hecho antes) para conjurar los hitos de nuestra historia, la real y la de ficción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En algo hemos fallado, ¿podemos remediarlo? Se habla mucho en Colombia de las élites políticas y económicas. ¿Qué hay de las élites culturales? Va siendo hora de preguntarles, sin pena y sin temor, qué responsabilidad les cabe en lo dicho hasta aquí. Tienen la palabra, ojalá y no para refunfuñar.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116705</guid>
        <pubDate>Sun, 08 Jun 2025 13:01:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/07222147/ZETA-LITERATURA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La literatura colombiana está en crisis]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“La ESENCIA de tu IMAGEN”… by C.L.B       &amp;#038;    “VAMOS A SER FELICES”… by G.M</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/la-esencia-de-tu-imagen-by-c-l-b-vamos-a-ser-felices-by-g-m/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la FILBo 2025; que sigue todo a FULL; aquí les presentamos HOY a otros DOS de los LIBROS cuyas AUTORAS forman parte MARAVILLOSA de nuestro ESPECIAL y de su ANDAR; el que es IMPORTANTE que LES aportemos para este inicio de semana, a la elegante y formal&nbsp;escritora colombiana CATALINA LONDOÑO BUSCATÓ, quien presenta su [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
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<p class="wp-block-paragraph">En la FILBo 2025; que sigue todo a FULL; aquí les presentamos HOY a otros DOS de los LIBROS cuyas AUTORAS forman parte MARAVILLOSA de nuestro ESPECIAL y de su ANDAR; el que es IMPORTANTE que LES aportemos para este inicio de semana, a la elegante y formal&nbsp;<strong>escritora colombiana <strong>CATALINA LONDOÑO BUSCATÓ</strong>,</strong> quien presenta su más reciente LIBRO…<br></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="697" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040247/IMG_5051-697x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115461" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040247/IMG_5051-697x1024.jpeg 697w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040247/IMG_5051-204x300.jpeg 204w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040247/IMG_5051-768x1128.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040247/IMG_5051.jpeg 1007w" sizes="auto, (max-width: 697px) 100vw, 697px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este libro pretende ayudar a crear una imagen personal impactante, estudiando su verdadero significado e impacto al dominar el arte de la etiqueta en la mesa y navegar con confianza el protocolo social.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entender cuáles son los principales puntos a tener en cuenta en estos temas, puede ayudarte a brillar en cualquier ocasión. Ésta, es una herramienta que hará que te sientas seguro al actuar y así mismo, proyectar esa confianza, además de impregnarle un toque de elegancia a tu vida diaria.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con consejos prácticos, este libro es una guía para convertirte en el mánager de tu propia imagen personal.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040416/IMG_5050-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115463" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040416/IMG_5050-683x1024.jpeg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040416/IMG_5050-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040416/IMG_5050-768x1152.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040416/IMG_5050-1024x1536.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05040416/IMG_5050.jpeg 1067w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CATALINA LONDOÑO &nbsp;BUSCATÓ&nbsp;</strong>es administradora de Negocios de la universidad EAFIT de Medellín. Certificada por las escuelas europeas&nbsp;Colour&nbsp;me&nbsp;Beautiful&nbsp;y Brenda&nbsp;Franks&nbsp;y Asociados, el COE de Buenos Aires Argentina y el Instituto Iberoamericano&nbsp;Wedding&nbsp;&amp;&nbsp;Event&nbsp;Planner, en consultoría de imagen y marca personal, etiqueta y protocolo.<br><br>Docente en varias universidades en&nbsp;Colombia, como la sabana, LCI y el rosario, entre otras, siendo reconocida en esta última con los premios “Excelencia a la Docencia 2014”, y “Profesor Distinguido” en mayo del 2018. También ha trabajado con&nbsp;Colour&nbsp;me&nbsp;Beautiful&nbsp;y Brenda&nbsp;Franks&nbsp;y Asociados para Colombia,&nbsp;ademas, Imparte capacitaciones empresariales y&nbsp; asesorías personalizadas. Por sus clases, capacitaciones y asesorías, han pasado más de 5.000 alumnos en los últimos&nbsp;15 años.<br><br>La autora es una apasionada de estos temas, los cuales pretende transmitir desde una perspectiva abierta y actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y con su SELLO PERSONAL; como no puede ser de otra manera; nos lo cuenta así…:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Con su ELEGANCIA nos PRESENTA…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/lydCTIQQw24?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;La autora&nbsp;presentará su libro el&nbsp;vienes&nbsp;9 de mayo&nbsp;de&nbsp;4:00&nbsp;a&nbsp;5:00&nbsp;p.m.,&nbsp;en&nbsp;el&nbsp;salón Talleres 3.</p>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;También&nbsp;estará firmando libros&nbsp;el&nbsp;mismo viernes&nbsp;9 de mayo&nbsp;de&nbsp;6:00 a&nbsp;7:00 p.m.,&nbsp;en el&nbsp;Pabellón 6, piso&nbsp;1, stand 346 de Promolibro.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="279" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-1024x279.jpeg" alt="" class="wp-image-115193" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-1024x279.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-300x82.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-768x209.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-1536x419.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Acompañando HOY a la COLEGA de RUBRO con quien COMPARTIRÁ en el mismo DÍA y ESCENARIO de PRESENTACIÓN;&nbsp;<strong>la escritora colombiana GLORY MARÍN</strong>; quien nos trae a este EVENTO &nbsp;en la que damos en llamar, la CITA de los LIBROS en COLOMBIA FILBo 2025; a la  interesante y digna de conocer, quien nos trae su reciente LIBRO… la que conoceremos así..:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="669" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05053546/d4c25a7b-7900-4714-958c-ea5cadb9e7e2-1-669x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115480" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05053546/d4c25a7b-7900-4714-958c-ea5cadb9e7e2-1-669x1024.jpeg 669w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05053546/d4c25a7b-7900-4714-958c-ea5cadb9e7e2-1-196x300.jpeg 196w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05053546/d4c25a7b-7900-4714-958c-ea5cadb9e7e2-1.jpeg 700w" sizes="auto, (max-width: 669px) 100vw, 669px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La esencia de esta obra es mostrarte la manera en la que puedes Ser Feliz, determinándote y reorganizando tu vida, eres el creador de tú realidad y la única persona que realmente debe estar interesada en que tengas la vida de tus sueños. “Cuando tu valor es más fuerte que tus miedos, estás listo para brillar con Luz Propia”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Te invito! mediante frases, reflexiones, y ejercicios diarios hacia la implementación de nuevos hábitos que van a definir tu vida feliz. Alejándote de las objeciones, taras y negaciones que seguramente han dejado tu paso por una adolescencia y/o adultez cargada de sueños imposibles, metas inalcanzables y otras tantas frustraciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Te invito! hacia un reencuentro vivificante y lleno de posibilidades con la vida de tus sueños.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="707" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05044634/IMG_5052-707x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115467" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05044634/IMG_5052-707x1024.jpeg 707w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05044634/IMG_5052-207x300.jpeg 207w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05044634/IMG_5052-768x1113.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05044634/IMG_5052.jpeg 828w" sizes="auto, (max-width: 707px) 100vw, 707px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;GLORY MARÍN</strong>, madre, esposa, hija, hermana y amiga, empresaria por más de 30 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Profesional de Network Marketing, desde hace 25 años, ha cosechado éxitos y satisfacciones al ayudar a trascender a las personas con las que interactúa. Cómo inspiradora en el alcance de nuevas metas, encontró en el arte de escribir, un medio para que cada quien descubra que la felicidad se construye día a día, a través del camino recorrido. “Lo que decidas hacer, asegúrate que te haga feliz”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Felicióloga, desde hace 15 años, su intención es que cada ser humano se conecte con su poder interior y se arriesgue a vivir la vida de sus sueños, por esto ha creado el método F.E.L.I.S.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es maestra Reiki grado 10, método de sanción&nbsp; a través de las manos, avalado por la OMS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2020 gracias a la pandemia creó el canal de Instagram @somosmujeresreales y programa de radio y tv digital en la emisora Dream Force Colombia y Miami, donde contó historias inspiradoras de más de 250 mujeres, quienes gracias a su ejemplo llevan esperanza y amor a miles de mujeres&nbsp;más; nuestrolema es: “mujeres ayudando a mujeres porque juntas somos más fuertes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la mano de su esposo funda la escuela Reiki es bienestar, que imparte cursos y prepara maestros a nivel internacional.&nbsp; Juntos construyen el Eco-Refugio “Villa Bienestar” en San&nbsp;Bernardo-Cundinamarca- Colombia, un proyecto de turismo de bienestar, donde su intención es invitar a realizar “un viaje a tu esencia Natural”, y así crean un centro de reconexión y bienestar integral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su mayor sueño es lograr que más de un millón de personas acepten y comprendan, que merecen ser felices y que decidan conectar con su bienestar,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“todos tenemos una hermosa y fantástica luz,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">capaz de brillar y hacer brillar a otros;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">sólo depende de nosotros mismos&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">arriesgarnos a levantar ese velo,&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">decidirnos a brillar con luz propia y&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">convertirnos en un faro para los demás”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y a este regalo LITERARIO, de manera generosa nos aporta su cálido  MENSAJE…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Y con su ESTILO nos PRESENTA…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/-h4tfrN1jkM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;La&nbsp;autora&nbsp;presentará su libro el&nbsp;vienes&nbsp;9 de mayode&nbsp;4:00&nbsp;a&nbsp;5:00&nbsp;p.m.,&nbsp;en&nbsp;el Salón&nbsp;Talleres 3.</p>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;También&nbsp;estará firmando libros&nbsp;el&nbsp;mismo viernes&nbsp;9 de mayo&nbsp;de&nbsp;2:00 a&nbsp;3:00 p.m.,&nbsp;en el&nbsp;Pabellón 6, piso&nbsp;1, stand 346 de Promolibro.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="http://blogs.eltiempo.com/cafeliterario/wp-content/uploads/sites/837/2025/04/IMG_4358.jpeg" alt="" class="wp-image-3623" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ…</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="http://blogs.eltiempo.com/cafeliterario/wp-content/uploads/sites/837/2024/07/IMG_3385.jpeg" alt="" class="wp-image-2886" style="width:440px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">ok</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115458</guid>
        <pubDate>Mon, 05 May 2025 10:39:22 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“La ESENCIA de tu IMAGEN”… by C.L.B       &#038;    “VAMOS A SER FELICES”… by G.M]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Un SUEÑO de NUEVE ENTRADAS”… by N.F &amp;#038; “Del ALMA y sus CANTARES”… by L.A.G.G</title>
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        <description><![CDATA[<p>Otros DOS de los LIBROS cuyos AUTORES, quienes también forman parte IMPORTANTE de nuestro ESPECIAL FILBo 2025 y de su apertura el que vale que conozcan… Empezando con&nbsp;la inquietante y talentosa&nbsp;escritora colombo-estadounidense NICOLE FERNÁNDEZ. quien presenta su mas reciente OBRA… “¿Qué es la vida sin tener sueños y aspiraciones? Desde que Diago era un niño [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Otros DOS de los LIBROS cuyos AUTORES, quienes también forman parte IMPORTANTE de nuestro ESPECIAL FILBo 2025 y de su apertura el que vale que conozcan…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empezando con<strong>&nbsp;</strong>la inquietante y talentosa&nbsp;<strong>escritora colombo-estadounidense NICOLE FERNÁNDEZ</strong>. quien presenta su mas reciente OBRA…</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="792" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214630/foto1-792x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-114992" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214630/foto1-792x1024.jpeg 792w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214630/foto1-232x300.jpeg 232w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214630/foto1-768x993.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214630/foto1-1188x1536.jpeg 1188w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214630/foto1.jpeg 1238w" sizes="auto, (max-width: 792px) 100vw, 792px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“¿Qué es la vida sin tener sueños y aspiraciones? Desde que Diago era un niño en su natal Barranquilla, Colombia, él tenía el sueño de algún día convertirse en un jugador de béisbol profesional en los Estados Unidos. Disfrute de un libro infantil encantador, con ilustraciones coloridas, bilingüe, inglés y español. Este libro captura la belleza de la cultura de Barranquilla,&nbsp;Colombia, las experiencias de la niñez, el deporte del béisbol, el impacto de la familia en nuestras vidas y la importancia de creer en tus sueños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este libro atrae a una variedad de lectores, desde niños atletas, padres que apoyan y creen en los sueños de sus hijos, lectores jóvenes que creen en alcanzar metas hasta lectores que desean aprender un poco de la cultura colombiana.”</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="818" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214655/foto4-818x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-114993" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214655/foto4-818x1024.jpeg 818w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214655/foto4-240x300.jpeg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214655/foto4-768x961.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214655/foto4.jpeg 1023w" sizes="auto, (max-width: 818px) 100vw, 818px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>NICOLE FERNÁNDEZ,&nbsp;</strong>“es estadounidense-colombiana, nació y vive actualmente en Miami, FL de padres colombianos. Nicole lleva más de 10 años en la industria como periodista deportiva bilingüe, también es creadora de contenido, administradora de redes sociales, filántropa y autora.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nicole decidió hacer su primer libro bilingüe, porque desde joven ambos idiomas han sido parte fundamental de lo que es ella como profesional y como persona.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quien de manera muy elocuente y muy a su estilo nos deja sus consideraciones al respecto así y nos dice…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Qué bonito relato…" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/0BfrvGRzAJY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;La autora&nbsp;presentará su libro el&nbsp;domingo 27&nbsp;de&nbsp;abril de&nbsp;10:00&nbsp;a&nbsp;11:00&nbsp;a.m.,&nbsp;en&nbsp;el Gran Salón&nbsp;A.</p>



<p class="wp-block-paragraph">•&nbsp;También&nbsp;estará firmando libros&nbsp;el&nbsp;mismo&nbsp;domingo 27&nbsp;de abril de&nbsp;1:00 a&nbsp;2:00 p.m.,&nbsp;en el&nbsp;Pabellón 6, piso&nbsp;1, stand 346 de Promolibro.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="279" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214814/180ee5fd-8758-475e-8b09-119eb93ebe44-1024x279.jpeg" alt="" class="wp-image-114994" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214814/180ee5fd-8758-475e-8b09-119eb93ebe44-1024x279.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214814/180ee5fd-8758-475e-8b09-119eb93ebe44-300x82.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214814/180ee5fd-8758-475e-8b09-119eb93ebe44-768x209.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214814/180ee5fd-8758-475e-8b09-119eb93ebe44-1536x419.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25214814/180ee5fd-8758-475e-8b09-119eb93ebe44.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y en la otra PROPUESTA nos encontramos con el&nbsp;<strong>&nbsp;&nbsp;escritor colombiano LUIS ALBERTO GARCÍA GÓMEZ</strong>&nbsp;quien compartirá DÍA y HORA para PRESENTAR su más reciente POEMARIO&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="641" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25230242/IMG_4353-3-641x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115007" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25230242/IMG_4353-3-641x1024.jpeg 641w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25230242/IMG_4353-3-188x300.jpeg 188w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25230242/IMG_4353-3-768x1226.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25230242/IMG_4353-3-962x1536.jpeg 962w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25230242/IMG_4353-3.jpeg 1002w" sizes="auto, (max-width: 641px) 100vw, 641px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“En este libro el autor deja que afloren de su alma los cantares de amor, agradecimiento e incluso de melancolía, en claro homenaje al romanticismo, utilizando su imaginación y la versatilidad en su rima poética, de una manera suave y fluida que cautiva con su mensaje.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con su característico estilo, el que deja REFLEJADO un sentir particular, para llegar a ls más profundo del alma… desde su maravilloso PROYECTO, hoy hecho REALIDAD…</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25220257/IMG_4306-1024x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-114999" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25220257/IMG_4306-1024x1024.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25220257/IMG_4306-300x300.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25220257/IMG_4306-150x150.jpeg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25220257/IMG_4306-768x768.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25220257/IMG_4306.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>LUIS ALBERTO GARCIA GÓMEZ,&nbsp;</strong>“Ingeniero Industrial y Poeta Colombiano de 56 años, nacido en el departamento del Chocó en su capital Quibdó, egresado de la Universidad Católica de Colombia, con estudios de posgrado en la Universidad Agraria de Colombia y en la Universidad Javeriana respectivamente, radicado en los Estados Unidos de América. ha escrito poesía desde muy joven, pero lo&nbsp;hacía&nbsp;de una manera privada, usándola como una forma de expresión muy personal de sus sentimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es por eso que en su primer libro titulado&nbsp;<em>EXPRESANDO SENTIMIENTOS</em>&nbsp;nos presenta una recopilación de poemas que había conservado durante años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se considera una persona romántica y melancólica y eso se ve reflejado en sus versos, en los cuales utiliza mucho la rima poética estilo que lo caracteriza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su segundo libro&nbsp;<em>DEL ALMA Y SUS CANTARES</em>, nos trae una muestra del romanticismo que lo identifica, siempre conservando su estilo de versos en rima pues considera que esto le da sonoridad y fluidez al mensaje que quiere expresar.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y con ese GLAM que caracteriza a los POETAS y sus POEMARIOS, nos muestra que siempre es SANO, dejar sentado una MARCA digna de ser seguida, al menos como parte VITAL de su SER…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Así nos lo cuenta…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/W5CShWTw1ik?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph" id="block-9b8da3e1-6657-47d3-8d82-7c2543c4d85c">•&nbsp;El&nbsp;autor presentará su libro el&nbsp;domingo 27&nbsp;de&nbsp;abril de&nbsp;10:00&nbsp;a&nbsp;11:00&nbsp;a.m.,&nbsp;en&nbsp;el Gran Salón&nbsp;A.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="block-fa3e8a02-d59f-435c-9cc7-a5ed9ee6b8a1">•&nbsp;También&nbsp;estará firmando libros&nbsp;el&nbsp;mismo&nbsp;domingo 27&nbsp;de abril de&nbsp;2:00 a&nbsp;3:00 p.m.,&nbsp;en el&nbsp;Pabellón 6, piso&nbsp;1, stand 346 de Promolibro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Si te gustó esta &nbsp;EXPERIENCIA ARTÍCULO, y quieres AYUDARNOS haz tu DONACIÓN:AQUÍ</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="806" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25233258/IMG_4358-806x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115010" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25233258/IMG_4358-806x1024.jpeg 806w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25233258/IMG_4358-236x300.jpeg 236w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25233258/IMG_4358-768x975.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25233258/IMG_4358-1210x1536.jpeg 1210w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/25233258/IMG_4358.jpeg 1290w" sizes="auto, (max-width: 806px) 100vw, 806px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ…</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" class="wp-image-73936" style="width:540px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
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        <pubDate>Sat, 26 Apr 2025 06:39:18 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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