Más allá de la medicina

Publicado el jgorthos

¿CUANTAS CIENTOS DE “MARIA JOSES” ESTAMOS DEJANDO SOLAS EN NUESTRO SISTEMA DE SALUD?

La semana pasada alcanzó a registrarse en nuestros medios de comunicación el dramático desenlace de María José Carrasco; una española de 62 años a quién hace 30 años le hicieron el diagnóstico de Esclerosis múltiple   que descrita por la Clínica Mayo resume : “cuando  el sistema inmunitario ataca la vaina protectora (mielina) que recubre las fibras nerviosas y causa problemas de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Con el tiempo, la enfermedad puede hacer que los nervios mismos se deterioren o se dañen permanentemente” y a parte menciona “La esclerosis múltiple no tiene cura. No obstante, algunos tratamientos ayudan a acelerar la recuperación de los ataques, cambiar el curso de la enfermedad y controlar los síntomas y aproximadamente, entre el 60 y el 70 por ciento de las personas que padecen esclerosis múltiple recurrente-remitente, con el tiempo, desarrollan un avance estable de los síntomas, con o sin períodos de remisión, conocido como «esclerosis múltiple secundaria  progresiva ”

Pero lo llamativo de la noticia no fue propiamente la enfermedad sino los vídeos que circularon por diferentes redes sociales, que muestran el dialogo cercano y directo entre su esposo Ángel Hernández donde frente a la cámara dice: «queremos quede constancia el deseo que se lleve a cabo el suicidio tuyo»

El dialogo continua siendo muy meticuloso  casi como si detrás existiera  un guion jurídico que logre demostrar a posteriori como primó la “libertad” de la paciente y el deseo profundo de acudir a un homicidio por “piedad” y que el esposo asume una posición de colaboración ,  menciona en el vídeo el medicamento que consiguió por internet y hace pruebas de deglución de líquidos con un pitillo para ir preparándose  para el momento final. En el segundo  vídeo; al día siguiente se sucede el acto del homicidio por piedad donde el esposo prepara el cóctel mortal, se lo pasa a la paciente y ella ingiere la poción que termina por quitarle la vida. Esto ha generado  todo un movimiento de medios de comunicación de la participación de los grupos pro-eutanasia donde piden con urgencia se logre aprobar la dichosa ley en el país Ibérico. Recordemos que no obstante España es un país de la comunidad europea aún no está despenalizado dicho acto y tampoco reglamentado.

El esposo de María José menciona que debería aprobarse para que quien cometa el homicidio sea otro; es decir un profesional de la salud y no enfrentarse directamente el familiar de la paciente.  Es decir que sea un médico el que consume la solicitud de suicidio por parte del paciente, quién esta imposibilitado de hacerlo. En otra entrevista posterior a la muerte de la paciente, el esposo cuenta como fue complejo incinerar el cuerpo por ser objeto de una investigación judicial y según comenta estuvo un par de días en la comisaría de policía detenido; donde los agentes del orden le dieron apoyo y se solidarizaron con él diciéndole que ellos también hubieran hecho lo mismo. Para recordarle a los lectores en nuestra legislación colombiana no está penalizado el llamado homicidio por piedad

Teo Böer docente de la universidad de Utrecht ; conocido promotor de la eutanasia y quién controla y analiza sus avances  ha mencionado la eutanasia como el «homicidio de una persona», habla de una Holanda «en la que la caridad ha desaparecido» y de una «ley que tiene efectos sobre toda la sociedad», explicando por qué sus adversarios tenían razón «cuando decían que Holanda se podría encontrar en un peligroso plano inclinado». La eutanasia se ha incorporado en algunas enfermedades como si fuese un tratamiento.

Esa permanente promoción donde hemos querido llevar la eutanasia a un acto “medico” sin serlo o aun protocolo de salud que se aleja de su razón de ser o aun procedimiento de cuidado que tampoco se encarna en el cuidado de la persona sino todo lo contrario se convierte en un sofisma que distrae la razón de ser de la vida humana y casi con una interpretación de la vida como lo hacen los seguidores de Albert Camus  cuando de manera imperativa quieren mostrar el castigo de Sísifo como el absurdo de la vida humana y es entonces cuando la eutanasia se convierte en la salvación de Sísifo que sube la colina con la gigantesca piedra vuelve a caer y eternamente se repite su ascenso y descenso, así la eutanasia la quieren vender como liberadora de lo que algunos convierten la vida humana como un absurdo no digno de ser vivido.

Pero volviendo al caso de la paciente española se encuentra una cadena de eventos desafortunados que son desde lo causal quizás la razón de ser de la desesperanza, la depresión y la situación bizarra a que llegó en ese momento de su existencia.

Resulta que un problema neurológico que inició hace 30 años llevó a una realidad de aseguramiento y cobertura social que parece desencadenó la decisión conocida.  Lo que han publicado en el conocido diario madrileño El País da cuenta que estaban esperando hace ocho años fuera admitida por el sistema sanitario Español a lo que denominan una plaza para poder ser cuidada en una residencia  para pacientes con requerimientos especiales como es el caso de la enfermedad que padecía María José.

La «atención residencial”, para definir una plaza en una residencia asistida, le fue concedida el 15 de septiembre de 2009 por la  Coordinación de Dependencia de la Comunidad de Madrid. En la resolución, se le reconoce a Carrasco un grado de dependencia III, nivel 1, de los más altos de la escala y que, en teoría, deben recibir atención prioritaria. Pero la plaza de residencia nunca se hizo efectiva así que la mujer continuó en su casa.

A María José  la cuidaba su madre que murió en 2009 al parecer por complicaciones asociadas a la enfermedad de Parkinson, posteriormente su esposo pidió la jubilación adelantada para poder cuidarla personalmente dado que desde 2007 venían pidiendo le autorizaran cuidarla en el Centro para Esclerosis Múltiple Alicia Koplowitz de Madrid, que le fue denegada.

Entonces el único cuidador paso a ser su esposo quien el año anterior presento una hernia umbilical y se le agravo la patología lumbar; por lo que le programaran cirugía. Al mismo tiempo le siguen negando el acceso a una institución y de manera reiterativa argumentando que ya había recibido atención. La pareja interpone un recurso legal logrando  que la autoridad de salud se retracte y le dice que le darían una plaza provisional solo si retiran el recurso legal. Pero para completar el drama le ofrecen cuidados paliativos que la pareja no acepta ante la decisión de pedir la eutanasia que es la que se lleva finalmente a cabo.

En nuestro país la normatividad ha ido más lejos de lo esperable pues no solo se despenalizó el homicidio por piedad , se aprobó el acto eutanásico llamado muerte digna, se obligó a crear juntas de no objetores para asegurar sea practicado, se puso a los médicos como medio instrumentalizado del protocolo donde se supone deben realizarlo; las instituciones de salud se les conmino a ejercerlo sin discusión alguna  y el año pasado se aprobó  lo referente a la eutanasia en niños.

Al analizar las motivaciones del esposo de María José parece que fueron victimas del abandono estatal y social durante muchos años, se lee como de manera repetitiva fueron siendo objeto de la falta de caridad, la ausencia de una solución que apoyara a la pareja que fue quedándose sola en el mundo y que pareciera al final el mundo se ensaño con ellos . No hay justificación para que las vidas sagradas de los ciudadanos de nuestro país vivan situaciones calamitosas y degradantes como las que vivió esta pareja de esposos. Por eso debemos preguntarnos cuantos pacientes son acogidos a tiempo en programas serios de cuidado paliativo, como disponemos de grupos interprofesionales que les den atención y soporte y como logramos que lo que hemos entendido como cuidados sociales (Apoyo de cuidadores, transporte de pacientes, ayudas externas , etc) no se conviertan en el castigo de Sísifo que por desesperación  inhumana lleven a la gente a pedir la muerte como si se convirtiese en parte del tratamiento de una enfermedad y siga deshumanizando cada día más nuestro sistema de salud que de manera extraña se convierte en cooperador para el mal de manera activa o pasiva en muchos casos.

Comentarios