Más allá de la medicina

Publicado el jgorthos

COVID-19: BROTES, EPIDEMIAS Y PANDEMIAS EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

Estos días hemos tenido que familiarizarnos con nuevos conceptos, estrategias y modelos de atención a causa de la infección global por COVID-19.

Empecemos por aclarar el significado de algunos términos que se vienen utilizando en los medios de comunicación. El primero es epidemia y se refiere a la infección de la misma enfermedad que adquiere un grupo importante de personas en un periodo de tiempo específicio en una región o país determinado.

El brote epidémico es la aparición de una epidemia en un área geográfica reducida y durante un corto tiempo. Y la pandemia es una epidemia que se extiende por distintos países y continentes. En este caso la infectabilidad se incrementa y esto favorece su aparición en diferentes zonas de manera acelerada.

El actual virus COVID -19 por su capacidad de contagio alto ha logrado moverse de manera global, difícultando su control. Cuando se compara la gripe común (virus de la Influenza) con la infección por coronavirus se ve cómo mientras la gripe avanza en cada ciclo con individuos afectados: 10, 14, 21, 31. El COVID-19 aumenta así: 10, 28, 72, 192.

Por otro lado, esa facilidad que nos ha traído la globalización en términos de viajes permite que en pocas horas se pase por el océano Índico al Atlántico y rápidamente, también, se viven los cambios horarios.

Y ante las acutales circunstancias, volvamos la vista a la historia de la humanidad, en la que las epidemias han estado presente y han marcado la realidad puntual de muchas poblaciones.

Hasta el momento el  coronavirus se define como un virus que produce un síndrome respiratorio auto limitado, con una baja tasa de complicaciones y una mortalidad que ha fluctuado desde Wuhan en 5,8% a zonas del 2%, lo que indica una baja mortalidad.

La viruela es la que mayor mortalidad ha reportado en el mundo: alrededor de 300 millones de personas. Se dice que apareció 10000 a. C., que en el siglo XVIII diezmó poblaciones enteras y que apenas el 30% logró sobrevivir. Pero, así como fue su mortalidad, también, se hizo célebre porque se logró encontrar su vacuna. Esto se se le debe al británico Edward Jenner, en 1796.

Otra epidemia que causó graves desastres fue el Sarampión; según la historia dejó 200 millones de fallecidos. A pesar de las campañas mundiales no se han logrado erradicar. Afortunadamente las campañas de inmunización han logrado contener esta epidemia. En nuestro país estaba controlada, pero la migración de Venezuela con población sin vacunas ha traído consigo nuevos brotes de Sarampión.

La peste negra que, a diferencia de las otras epidemias, no la causa un virus, sino una  bacteria llamada Yersinia pestis, que la trasmitían las pulgas de las ratas. En la Edad Media, por el desconocimiento, falta de medidas de control y las malas condiciones de salubridad esta peste avanzó de manera implacable y acabó con la vida de 75 millones de personas.

El Síndrome de inmunodeficiencia humana, generado por el virus de inmunodeficeincia humana, es la quinta pandemia mundial.  El virus afecta el sistema inmunológico de los pacientes y los deja al descubierto, de manera que  el organismo no tiene barreras de defensa que puedan actuar. Según los cálculos ha tenido aproximadamente 25 millones de víctimas y su trasmisión es por sangre y contacto de mucosas. Aunque aún no existe vacuna, los tratamientos con medicamentos especializados han logrado prolongar la vida de los pacientes.

En el siglo VI en pleno Imperio Bizantino apareció otra pandemia conocida como la “Plaga de Justiniano” que al parecer fue producida por una bacteria de la línea de la Y pestis y afectó toda la población del Mediterráneo y dejó 25 millones de muertos.

En el siglo XIX apareció la “tercera pandemia” y se presentó hasta el año 1959, específicamente en la provincia de Yunnan, en China. Esta pandemia se extendió por toda Asia, dejando 12 millones de fallecidos.

La pandemia del Cólera, producida por una bacteria, ha tenido picos durante distintos períodos y zonas geográficas y se calcula que sus efectos mortales ha dejado 3 millones de fallecidos.

Entre 1918 y 1920, la gripe española acabó con la vida de aproximadamente 100 millones de personas. Su proliferación se vio fue favorecida por la Primera Guerra Mundial, ya que cualquier medida de contención se dificultaba y, además, los bandos preferían ocultar las muertes para no alterar la moral de las tropas y esperar que el enemigo se contagiara.

Un documento titulado boletín oficial extraordinario de la provincia de Burgos, fechado el 4 de octubre de 1918 en un párrafo explica “que por la rápida propagación de los pueblos Balbases donde se han reportado 800 a 1200 vecinos contagiados por la gripe …así mismo recuerdo que la infección se propaga por las gotitas de saliva que despide el que habla, tose, etc., a nuestro lado al ser respirada por las que los rodean, si está enfermo o convaleciente. Que se abstengan en consecuencia de permanecer en locales cerrados, mal ventilados, donde se reúne mucha gente como tabernas, cafés, etc. Que se extreme la limpieza de las casas “

¿Qué diferencia tenemos con las medidas de protección 100 años después?

La actual pandemia de coronavirus, que hoy supera los 128.000 casos, 69.600 casos recuperados y 4700 muertes, está poniendo un reto a las acciones globales de salud pública y ha develado la debilidad  de las fronteras y los medios actuales para contenerla.

Pero ¿qué debemos hacer los ciudadanos corrientes para cuidarnos y cuidar a los demás?

Las medidas son preventivas frente al posible contagio y debemos evitar caer en una histeria colectiva que, en lugar de ayudar,  empeoran la situación.

El Centro de infecciones de Atlanta ha dado algunas recomendaciones basadas en evidencia:

Se debe evitar el contacto con personas enfermas, evitar contacto con ojos, nariz y boca, si llega a contraer alguna infección respiratoria cuidarse en la casa, cubrirse con pañuelos desechables y deshacerse de ellos en la basura una vez utilizados, se sugiere limpiar y desinfectar objetos de contacto y de uso rutinario.

No se aconseja el uso de tapabocas en personas sanas, solo quienes estén enfermos podrán usarlo para no diseminar la infección. También lo deben usar  el personal de salud o cuidadores que están frente a la atención de casos sospechosos o confirmados.

La medida más importante es el lavado de manos durante 20 segundos con agua y jabón; no hace falta utilizar jabones medicados y de no contar con jabón se pueden soluciones con alcohol al 60%. El virus es neutralizado fácilmente con esta medida.

Parece que hubiéramos viajado en la cápsula del tiempo a la península Ibérica hace 100 anos  y que estuviéramos transcribiendo las medidas de salud pública adoptadas para la gripe española, en la segunda década del siglo pasado.

Debemos estar atentos a la información y medidas emanadas por las autoridades y no prestar atención a la información falsa que circula por las redes sociales. De esta manera podremos enfrentar esta pandemia con racionalidad y proporcionalidad. Antes de 4 meses es probable que estemos retomando el control de esta  nueva  realidad epidemiológica , pero dependerá de nuestra capacidad de adherencia y disciplina a las medidas de salud pública que el impacto sea menor.

Sea esta una reflexión ante la prepotencia tecnológica, a los avances de la humanidad y por supuesto al desarrollo de la ciencia que ante un fenómeno como el que estamos viviendo nos replantea la vulnerabilidad del ser humano, pero al mismo tiempo nos hace re pensar nuestra trascendencia, nuestra capacidad de vivir de una manera solidaria, acorde a una sociedad moderna que en ocasiones ha invertido sus valores priorizando lo menos importante. Es el momento de mostrar nuestra capacidad de unirnos en lo esencial , en proteger la vida de muchas personas y aportar desde lo que a cada uno le toca.

Acojamos las medidas de contención y protocolos que emiten las autoridades nacionales e internacionales. Esta será la única manera de disminuir el contagio y los casos nuevos; de lo contrario probablemente repetiremos la historia Burgos, cuando en 1918 su gobernador dijo: “Por tanto estoy resuelto a castigar duramente, como ya se ha hecho en algún caso a los in cumplidores de esta disposición”.

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