Con los pies en la tierra

Publicado el Observatorio de Tierras

En Colombia podemos estar seguros de que la próxima semana asesinarán a otro líder social

*Por: María Camila Jiménez Nicholls y Luisa Fernanda Uribe Larrota
Investigadoras del Observatorio

Los números siguen aumentando, la pérdida de capacidades locales y de vidas es cada vez más alta. Según el informe de Somos Defensores, de agosto de 2017, en promedio, entre enero y junio de 2017, cada día fueron agredidos dos defensores de derechos humanos y cada tres días fue asesinado uno de ellos. Para la Cumbre Agraria entre 2010 y 2016 han sido asesinados 434 defensores de Derechos Humanos, líderes y dirigentes sociales y populares, 17 desapariciones y 1989 amenazas. Para Marcha Patriótica entre 2011 y 2016 han sido asesinados 124 integrantes de organizaciones de este movimiento político y social.

La Defensoría del Pueblo por medio del Sistema de Alertas Tempranas, señaló que en el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2016 y el 20 de febrero de 2017, se registraron al menos 120 homicidios, 33 atentados y 27 agresiones contra líderes sociales y defensores de derechos humanos. En el último conteo realizado por el Observatorio de Restitución y Regulación de los Derechos de Propiedad Agraria, desde el 2005 hasta noviembre de 2017 se han asesinado 453 líderes sociales rurales.

El pasado viernes 8 de diciembre hacia las 1:15 p.m. en el caserío de Playa Roja, territorio colectivo de Pedeguita y Mancilla, fue asesinado el líder reclamante de tierras, Hernán Bedoya. El cual se suma a los 21 casos de líderes sociales rurales asesinados en este departamento en el 2005 y el 2017, según el conteo del Observatorio.

Hernán Bedoya, líder de CONPAZ (Comunidades Construyendo Paz en los Territorios) se había opuesto a la implementación de proyectos agroindustriales. Según la Comisión de Justicia y Paz, Bedoya había sido amenazado desde el 2015 por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia -AGC- y, a pesar de las denuncias, la Unidad Nacional de Protección -UNP- solo le dio un chaleco antibalas y un teléfono celular como medidas de protección[1].

En el 2017 han sido asesinados tres integrantes de CONPAZ: Emilsen Manyoma[2], Mario Castaño[3] y, ahora Bedoya. Además, la lideresa Ligia María Chaverra[4], reconocida por promover el retorno de las comunidades al Bajo Atrato, también ha recibido múltiples amenazas que se suman a los más de diez años de persecución por su trabajo con las comunidades negras, una denuncia hecha por la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz.

La investigación del Observatorio sobre esta problemática tiene cuatro grandes conclusiones. En primer lugar el fenómeno está aumentando y se hace necesario que el estado colombiano lo reconozca y tome las medidas necesarias para hacerle frente al problema como lo evidencia la situación de los líderes chocoanos. Segundo, está concentrado territorialmente[5] y afecta de manera significativa a las juntas de acción comunal.

Tercero, un líder social tiene altas posibilidades de ser asesinado si en el municipio en el que vive existen: grupos herederos del paramilitarismo, alta desigualdad en la tenencia de la tierra y Necesidades Básicas Insatisfechas, así como economías políticas legales (cabezas de ganado) e ilegales (coca), y un conjunto de variables relacionadas a la presencia histórica del conflicto armado (secuestros y masacres). Cuarto, el fenómeno es sistemático. El asesinato de líderes sociales ocurre con la regularidad de un metrónomo.

En el Chocó, donde según Colombia Plural han sido asesinados 12 líderes y defensores de DD.HH en los últimos dos meses, convergen todas estas variables. Es un departamento que históricamente ha encabezado los niveles de desigualdad; su población vive en condiciones de pobreza, exclusión y un acceso restringido a servicios públicos, sobre todo en las zonas rurales. Además, existen proyectos agroindustriales de explotación maderera que, junto a la alta presencia de cultivos de uso ilícito, conforman una economía política de exclusión y desigualdades en el departamento. Escenario que genera vulnerabilidad y situaciones de alto riesgo, en particular para la población étnica, cuyas condiciones de vida y garantía de sus derechos colectivos se ven truncadas por estas barreras estructurales.

El caso de Hernán Bedoya se da un contexto de incertidumbre por la implementación efectiva de los acuerdos de paz y aún más del componente étnico de dichos acuerdos. Leyner Palacios, miembro del Comité de Víctimas de Bojayá ya lo había denunciado hace unas semanas, pues este componente, que debía reconocer las vulneraciones diferenciales de derechos humanos de pueblos indígenas y comunidades negras ha sido ignorado en el proceso de implementación. Además, en el Bajo Atrato, la zona del río San Juan y en todo el departamento del Chocó en general se está dando una continuidad de la violencia que muchas comunidades esperaban que terminara. Según Amnistía Internacional, además del asesinato de líderes, persisten casos de desplazamientos forzados colectivos y hasta muertos o heridos por minas antipersonales.

El viernes, al enterarse de la noticia del asesinato de este líder chocoano, Richard Moreno, el anterior coordinador del FISCH, miembro de CONPA (Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano) y ahora Procurador Delegado para Asuntos Étnicos manifestó su preocupación por el hecho. “¿Será que el Pacífico debe convertirse en un oeste dónde cada quién se defiende con su arma?” Y es que si no se generan políticas públicas de protección real lo único de lo que podemos estar seguros es que la otra semana van a matar a otro líder social.

[1] ASESINADO LÍDER RECLAMANTE DE TIERRAS HERNÁN BEDOYA EN CHOCÓ: http://www.contagioradio.com/asesinado-reclamante-de-tierras-hernan-bedoya-articulo-49820/

[2] Emilsen Manyoma, otra defensora de Derechos Humanos asesinada: https://www.elespectador.com/noticias/judicial/emilsen-manyoma-otra-defensora-de-derechos-humanos-ases-articulo-675257

[3] Omisión y negligencia del Estado revictimiza a familiares del líder asesinado Mario Castaño: https://www.justiciaypazcolombia.com/omision-y-negligencia-del-estado-revictimiza-a-familiares-del-lider-asesinado-mario-castano/

[4] DENUNCIAN AMENAZAS CONTRA LIGIA MARIA CHAVERRA, LIDERESA DEL CHOCÓ: http://www.contagioradio.com/denuncian-amenazas-contra-ligia-maria-chaverra-lideresa-del-choco-articulo-49807/

[5] De acuerdo con dicho informe los municipios donde han sido asesinados más líderes sociales rurales son: Apartadó – Antioquia con 18 casos, Caloto – Cauca con 15 casos, Tierralta -Córdoba con 15 casos, Buenaventura – Valle del Cauca con 13 casos y Tumaco – Nariño con 11.

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