Bernardo Congote

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¿Sálvate a ti mismo? (¡Qué va!)

“El pueblo estaba allí mirando, y los príncipes mismos se burlaban, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo si es el Mesías de Dios, el Elegido. Y le escarnecían también los soldados,… diciendo: Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.” Evangelio de Lucas, 23: 35 y 36.[i]

La liturgia cristiana entre diciembre y marzo junta el nacimiento de su mesías con su crucifixión. Pasadas las alucinaciones de la navidad, enseguida el cristianismo se lanza al abismo de la muerte.

Dicen sus pastores que nacimiento y muerte son la clave de esa fe. Porque sin la muerte del cristo, predican, no habría habido resurrección.[ii]/[iii]

Pero, contradictoriamente, en la mayoría de sus templos cuelga la figura cerámica de un agonizante y no la de un resucitado…

La fe cristiana está presidida en casi todo el planeta por una figura cadavérica que, colgando de una cruz, se la dibuja bañada en agua y sangre.

Ello explicaría por qué este pueblo no estaría guiado hacia la vida como elección. Al contrario, nace, crece y muere doblegado por la figura de la muerte. ¡Una muerte “salvadora”! (les predican).

Por eso el ¡sálvate a ti mismo! del Gólgota sería borrado de las creencias. No resultaría vendedor. Al contrario, se habría impuesto la muerte ante la cual el pueblo se arrodilla inerme. Desvalido.

¿Cómo explicarse entonces que Colombia, país cristiano, aparezca otra vez como “el más feliz del mundo”?[iv] Gallup International acaba de publicar una encuesta según la cual en Colombia “…el 83% señaló que se siente muy feliz”.

Convendría añadir que los colombianos cristianos, serían más o tan felices que los habitantes de “Kazajistán (+76), Albania (+74), Malasia (+73) y Azerbaiyán (+70)”, todos estos creyentes islamistas.

En síntesis, los cinco países presuntamente “más felices” del planeta, serían a la vez creyentes religiosos (cristianos o islamistas).

Añadiendo el dato de que la muy cristiana “… América Latina es la región con el promedio más alto, con un 70% de los encuestados que aseguran estar felices o muy felices.”[v]

¿Cómo desenredar el hilo de esta cometa?

En primer lugar, por la punta de la muerte. El cristianismo estaría confirmando que, siendo la felicidad una alucinación ¡vendería más la muerte que la vida! ¡Vendería más el héroe crucificado sangrante! ¡Otra alucinación!

En paralelo, los analistas de la encuesta proponen que “… admitir ser feliz o infeliz incluye muchos prejuicios y estigmas culturales, psicológicos y nacionales que son muy específicos”.[vi]

En lo que concuerdan con Zuleta cuando escribe que “… podríamos… considerar la neurosis obsesiva como la pareja patológica de la religiosidad: la neurosis como una religiosidad individual, y la religión como una neurosis obsesiva universal.”[vii]

De esta forma, la presunta felicidad de los creyentes sería otra manifestación de una neurosis obsesiva colectiva antes que señal alguna de fortaleza individual y social.[viii]

Por ello que ignorando el retador ¡sálvate a ti mismo! la neurosis obsesiva creyente pisotearía la vigencia de todo tipo de ética responsable; la ética del Yo me hago cargo, la ética del Yo me salvo.

Ética que comenzando el XXI, no gratuitamente, brilla por su ausencia en las muy cristianas naciones latinoamericanas donde por lógica reverdece cierto populismo-limosnero-jesuítico.[ix]/[x]/[xi]/[xii]

Un penoso balance del que tampoco se librarían los, también muy creyentes, Estados Divididos de América.[xiii]/[xiv]

Detrás del sálvate a ti mismo hay un mensaje de vida, de reacción, de fuerza.

Debajo del agonizante cadavérico se nos ha sembrado un mensaje mortecino, débil, perezoso.

En América Latina celebraríamos las navidades alucinando con la llegada de un salvador para, luego de carnavales, vomitar fuego y lágrimas lamentando su muerte.

Sin razones por las cuales abrazaríamos el fin de año con euforias nostálgicas y emprenderíamos el siguiente con la depresiva “conmemoración” de la crucifixión del cristo.

Congótica. ¡A estos precios la cosa es muy jodida!

Congótica 2. El Bergoglio argentino ha resultado el caudillo ideal de una Latinoamérica enajenada.

Congótica 3. ¡Que vivan las fiestas!

[i] Si es el rey de Israel, que baje ahora de la cruz y creeremos en El. Ha puesto su confianza en Dios; que Él le libre ahora… puesto que ha dicho: Soy el Hijo de Dios… Otros decían: Deja; veamos si viene Elías a salvarle” Mateo, 27:42, 43 y 49.

[ii] Evangelio de Lucas, 24.

[iii] Evangelio de Mateo, 27:51-66 y 28.

[iv] https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/colombia-es-el-pais-mas-feliz-del-mundo/?cx_testId=31&cx_testVariant=cx_1&cx_artPos=2#cxrecs_s   Consulta de diciembre 29 2021.

[v] Encuesta, citada. (paréntesis del blog).

[vi] Itálicas y negrillas del blog.

[vii] Zuleta, E. (2000). Elogio de la dificultad. Cali: FEZ, Pág. 100.

[viii] Weber analiza esta perspectiva en: Weber. M. (1979). La ética protestante y el espíritu del capitalismo.

[ix] Weber, M. (1959). La política como vocación.

[x] Zanatta, L. (2021). El populismo jesuita. Buenos Aires: Edhasa.

[xi] https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/petro-jesuita-agazapado   Mayo 22 2021.

[xii] https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/ojo-petrismo-gano-chile   Diciembre 20 2021.

[xiii] https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/los-estados-divididos-america-dsa-vs-usa    Abril 20 2020.

[xiv] https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/se-extingue-la-democracia-eua   Junio 3 2021.

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