Bernardo Congote

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Nuestro Rasputín recargado

Algunos llaman de “línea dura” al régimen duribista. Hacen bien. Enfrentado a los tropiezos constitucionales que le impiden, hoy, regresar al Poder Ejecutivo, EL innombrable se habría recargado como una especie de nuevo Rasputín, buscando acomodar a su favor todos los poderes del Estado.

 

Estuve dudando si llamarlo «Meternich”. Pero Rasputín le cae mejor. EL, funge ahora como poderoso manipulador agazapado de un régimen autoritario diseñado a la medida de reconocidos y non sanctos intereses personales. A diferencia de Rasputín, EL hace las veces de Zar y de Consejero. De esta forma intentaría, muy a su estilo, degradar la figura del Rasputín ruso a la condición de un simple figurín.

 

En primer lugar, su estrategia de defensa le habría llevado a elegirse Senador. Ojo: con fuero. Y su elección y reelección (¿indefinidas e indefinibles?) le estarían garantizando controlar el Poder Legislativo, el mismo donde parecen dormir en la comisión de absoluciones, decenas de acusaciones contra EL.

 

Elegido minoritariamente en las urnas, mediante banquetillos y reunioncillas de confesionario contaría ahora con los votos de Vargas Lleras, conductor de un sospechoso gatopardismo radical. Y, además, se habría ganado los arrodillados votos conservadores sentando en la vicepresidencia a su exministra Ramírez. Por artes de titiritero, EL se estaría haciendo a una mayoría relativa que no ganó en las urnas.

 

Su siguiente paso habría consistido en colocar en el Poder Ejecutivo a un joven imberbe. Susceptible de ser manipulado sin límites, DUribe reproduciría al pie de la letra sus discursos ¡y su tonito parroquial!; utilizaría sus mismos atuendos urbano montañeros; ponderaría a todos los macías que rodean al mesías; confundiría gobernar con inundar al Legislativo de proyectos de ley inocuos; y aturdiría preseleccionados municipios menesterosos con encuentros manipulados, unas penosas manifestaciones de circo sin pan.

 

Adicionalmente, la que habría comenzado como amenaza suya, la de reducir las altas cortes a una sola, hoy sería un proyecto de ley en trance de ser aprobado por su Congreso de bolsillo. De esta forma, EL intenta arrodillar a la Corte Suprema de Justicia, única instancia judicial donde su fuero no le garantiza impunidad.

 

Para asegurar la cosa, también se propone ejercer el mando de las Fuerzas Militares. ¡Con mermelada! A nuestros altos mandos, dueños de protuberantes pipas y desconocidos patrimonios, les podría encantar que EL cumpla sus ofertas de mantenerlos bien endulzados. Muy pronto la insulina resultará escasa en el Hospital Militar.

 

Incrementar el presupuesto de Defensa, sería la señal inequívoca de la mermelada verdeoliva.  Y para administrarla, ha escogido a un comerciante que trabajó, ¡oh coincidencia! en el mismo gremio que manejó Sabas Pretelt . Sí. EL habría decidido que mandara a los militares un finquero que todos conocíamos como un relativamente intrascendente comerciante citadino.

 

Si lo anterior no bastara, nuestro Rasputín habría llevado a Ordóñez al cogobierno de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Al mismísimo caverno lefevrista que identifica como humanos los derechos de la Biblia. Desde allí, defenderá los derechos de EL un astuto litigante santandereano que como jovenzuelo díscolo se destacó, no por leer sino por quemar libros.

 

Ordóñez será quien defenderá a nuestro Rasputín en Washington, cuando se declare “víctima de persecución política” en Colombia. Una vez la Corte le llame a juicio, temprano que tarde lo veremos en las mismas de los Kirchner, Lulas, Ollantas, Maduros o Fujimoris. Las mismas de los demagogos auto enriquecidos con los impuestos del pueblo.

Unamúnica. Nuestro Quijote se volvió obeso y nuestro Sancho se adelgazó.

Nietzscheana. Otro presidente, habría nombrado a Ordóñez en la CPI ahorrándole el viaje de regreso.

Congótica: ¿Este diseño del Estado colombiano estaría al servicio del pueblo? No. Al servicio de unos intereses rasputinescos. Los de EL.

 

 

Bernardo Congote es profesor universitario colombiano y miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina). www.federalismoylibertad.org

 

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