Bernardo Congote

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Mis niños-dios

Cada ser humano tiene su dios interior. Cada recién nacido trae su propio fuego. La vida misma es biológicamente un hecho fogoso. Una llamarada de fortaleza. El grito del recién nacido es un acto de victoria. Las rezanderas lo lamentan como una derrota ¡Qué le vamos a hacer!

Los victoriosos vitales se concentran en hacer de la educación de los niños algo grato. El mejor suceso de sus vidas. Se comenta que en Japón, los niños en edad preescolar aprenden aritmética dulcemente. Les colocan una copia de miel sobre su pupitre y los primeros números los trazan sobre el papel chupando con el dedo un tris meloso para que los tracen como señal cimera de lo que es la sabiduría.

Concepciones sociales diferentes a las nuestras, sean sintoístas, budistas o islámicas, creadoras por excelencia de aritmética, geometría o arquitectura, prueban que es posible construir nuevos caminos. Nuevos dioses en el alma de los niños.

Algunos de los nuestros sobreviven. Permiten identificar algunos niños-dios en Colombia. Algunos que han trazado líneas diferentes, robustas, mejores, ejemplares, poderosas.

Margarita Rosa de Francisco es, posiblemente, una de las personas que mejor piensa en Colombia. Su concepción humanista auto experiencial ilustra las páginas editoriales de El Tiempo. Cada quince días, Margarita se deja venir en cuerpo y alma como un ser superado y superior. Ha abrevado en Nietzsche y Freud y ¡de qué manera!

Ha sido capaz de apreciar en su vida accidentada el significado de la trastocación de valores que Nietzsche develó hace más de 100 años todavía sin éxito. Leer a Margarita Rosa es un deleite intelectual. Humano, profundamente humano. Mis estudiantes la leen de oficio. A ellos les pregunto de ella, por oficio. Porque les conviene. Para que aprecien lo que significa ser mejor. Ser persona. Construirse desde las cenizas ¡Gracias Margarita!

También Álvaro Restrepo es otro de mis niños-dios. Creador de La Escuela del Cuerpo y des educado como casi todos en escuelas cárceles normalizadas por el cristianismo, se hizo crítico de sus instructores desde joven. Fue maltratado por ello. Fue vejado. Satanizado, como suele serlo, como <<homosexual>> . ¿Por quienes? Por sus auto denominados educadores.

Ha podido hacerse constructor de la escuela más humana concebible. La que le hace honor al cuerpo humano. La cada vez más confirmada mejor maravilla del universo conocido. La que honra la diferencia de colores en la piel; la diferencia de mentes; la diferencia que construye; la diferencia vital; profundamente natural.

Álvaro Restrepo de cuando en cuando saca tiempo para transmitir su política. Les escribe cartas desesperadas a los <<héroes>> de nuestra democracia normalizada y, por tanto, aconductada y depresiva. No descansa en su empeño. No tiene por qué pues le sale de un alma construida en la escuela del cuerpo ¡Gracias Álvaro!

Manuel Elkin Patarroyo. Perseguido por sacar la cabeza. Vejado. Indagado tortuosamente por sus, en general, mediocres contradictores criollos. Sigue trabajando en la lucha por demostrar el poder de su vacuna contra la malaria. La masa deformada, esa masa empresaria mezquina, rentista y limosnera; esa masa acrítica, manipuladora, narco cultural y proclive al delito, mandó a Patarroyo al África. Su vacuna rema, frente en alto, por Ghana o Tanzania.

Todavía lo extrañamos algunos. Pero el no nos necesita. Su vacuna está siendo aplicada a decenas de miles de seres humanos. Sus resultados muy pronto han de volver a Colombia, vía Venezuela. La malaria es lo único que está madurando en Venezuela. Y pronto tendremos que llamar a Manuel Elkin para que nos dé una mano Cúcuta adentro ¡Gracias Manuel!

Mi otro niño-dios se llama Verónica Hoyos. Psicoanalista de postín, la busqué y encontré cuando trasegaba por todo tipo de cavernas. Me enseñó, primero, a distinguir las cavernas de los valles soleados. Y, segundo, a iluminarlas antes que a pretender salir de ellas.

Sus impacientes pacientes, nos hemos beneficiado de su indeclinable vocación de servicio. Su imaginación e intelecto no se detienen en la búsquedade herramientas que nos liberen de las cadenas que, desde Familia y Escuela, nos han conducido por la frontera del desquiciamiento. De tanto en tanto la veo allí, sentada como la gran dama y profesional que es, atenta a que alguno de nosotros golpeemos a su puerta. Hoy sólo puedo decirle públicamente: ¡Gracias Verónica!

Frommiana. <<En una forma u otra… encontramos … en las religiones … el mismo estado patológico grave: la regresión a la existencia animal… al intento de prescindir de lo que es específicamente humano… La alternativa es la solución progresiva, la de encontrar armonía… … por el pleno desarrollo de todas las fuerzas humanas, … dentro de uno. >> (Fromm, E. (1964). El corazón del hombre. México: FCE. Pg. 138).

Bernardo Congote es profesor universitario colombiano,  miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (FYL-Argentina www.federalismoylibertad.org) y autor de La Iglesia (agazapada) en la violencia política (www.amazon.com)

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