Bernardo Congote

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¿Un gobierno ejercido por encapuchados?

¡Lo que faltaba! El gobierno de los peores[i]. El gobierno adolescente. El gobierno en cuerpo ajeno. Este gobierno que desgobierna ¡también está utilizando capuchas! O sea, está compitiendo con los peores pelafustanes callejeros.

No hace mucho afirmábamos que “El gabinete DUribe está formado por buenos muchachos que juegan a gobernar. Empatan y pierden, pero no ganan. Y como siguen un libreto, basta con que parezcan ser buenos y sobre todo muchachos sin importar su edad, para posesionarse”[ii].

Esto lo corrobora, por ejemplo, la demasiado joven Ministra de Educación. Protagonista de las crisis callejeras más crítica de estos meses aciagos, escribe en todos los periódicos y sale en todos los noticieros. “No se pierde la movida de un catre”, como decimos en Antioquia. Pero, curiosamente, siempre aparece encapuchada.

No se entendería de otra forma que las respuestas a los problemas de la educación (calidad, metodologías, avances cognitivos, etc.) se identifiquen sólo como problemas del presupuesto nacional[iii].

Y no se entiende por qué la Ministra de Educación ejerce usando la capucha del Ministro de Hacienda. Que hable de que pasamos de tener un presupuesto de tanto para otro de cuánto. Que asignará no se sabe cuántos billones para la educación pública. Que ha destinado tanto miles de millones para no sabemos qué otras cosas. Que destinará otros tantos para investigar. Que ejecutará no se sabe cómo los recursos. En fin.

Claro está que al Ministro de Hacienda tampoco le interesa que usen su capucha. Simplemente porque él ahora utiliza la capucha de Ministro del Medio Ambiente. En efecto, producto de otra decisión adolescente del ocupante de la Casa de Nariño,  Carrasquilla decidirá la suerte de algunas inversiones en el Páramo de Santurbán. Tal vez premiado por haberse inventado la trapisonda de los “bonos de agua”[iv]. En fin.

En Colombia la capucha viene mostrándose como un adminículo polifuncional. Usted puede desbaratar ciudades utilizando capuchas, y no le pasa algo. Pero también puede desbaratar al país usando capuchas y no le pasa algo. Y si amenazara pasarle algo, como por ejemplo que lo lleven a declarar ante la Corte Suprema de Justicia, El Innombrable se pone la capucha de víctima ¡y listo! (Y, además, sale a regañarnos por dudar de su aún no probada “honorabilidad”).

Por supuesto que el adolescente que ocupa la Casa de Nariño es el que usa más capuchas. Unas veces se la pone de color naranja, cuando les habla a los empresarios. Otras de color verde oliva, cuando tiembla ante los militares. Y otras de fucsia, cuando se inclina ante los obispos. En Colombia el deporte ahora son las apuestas. Por ejemplo, apostar por la capucha que utilizará DUribe en cada evento de su campaña.

Porque ¡vaya que sigue en campaña! ¡Y vaya si sigue usando la capucha de candidato presidencial! Buena parte de las noticias que nos da, son retórica de pueblo. Ante cada desastre, promete. Ante el desempleo, ofrece. Ante la protesta, anuncia. Ante las disidencias, amenaza. Ante la ONU, miente. En fin.

Estamos asistiendo al espectáculo circense más vergonzoso. Un presidente encapuchado de candidato. Y unos ministros que se pasan la capucha unos a otros. De esta forma nadie puede identificar a los (y las…) responsables del estropicio.

La estrategia podría ser motivo de envidia en el Circo del Sol. Pero resulta que estos super artistas ¡se pueden identificar! En el Circo del Sol uno ve al malabarista, haciendo malabares. Al trapecista, subido en el trapecio. Y al que maneja los balones, manejando balones.

Pero en el Circo Democrático que se encaramó a la Casa de Nariño elegido por millones de enajenados (y tal vez por esto mismo), no se sabe quién hace qué ni quién responde por qué. Tampoco sabemos qué han hecho. Con mucha suerte, de pronto sabemos lo que dicen que van a hacer…

Los colombianos pagamos una boleta muy cara para ser gobernados. Y claro que también la pagan los que van al circo. Con la diferencia de que en Colombia el gobierno se ejerce como si fuera un circo, mientras vemos que los circos se desenvuelven como si fueran gobiernos. ¡Vivir para contarlo!

Congótica. Recomiendo elegir al Circo del Sol para que, por fin, alguien nos gobierne entre 2022-2026.

Congótica 2. Pero no recomiendo contratar más abogansters. Traen cadenas como ñapa.

Bernardo Congote es profesor universitario colombiano, miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina) – www.federalismoylibertad.org), autor de La Iglesia (agazapada) en la violencia política (www.amazon.com) y escritor en la Argentina del blog: https://federalismoylibertad.org/agenda/artículos

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[i] http://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/nos-gobierna-peor julio 24 2019

[ii] http://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/los-buenos-muchachos-duribe mayo 18 2019.

[iii] Angulo, María. “Le cumplimos a la educación”. Diario La República, Bogotá, Jueves 10 de octubre 2019, P. 31.

[iv] https://canal1.com.co/emision/cm-emision-central-11-de-octubre-de-2019/ Disgusto en el Congreso contra Min Hacienda.

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