Minería sin escape

Publicado el JD Angulo Argote

Los verdaderos mendigos de Colombia

«Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común. Artículo primero, Declaración de los Derechos Del Hombre y del Ciudadano, 1789».

A todos nos ha pasado cuando un mendigo se acerca a pedir limosna, y muchas veces pensamos y decimos: ¿por qué no trabaja?, tan joven y no es capaz de producir su sustento, a lo mejor es para vicio y finalizan con la frase de algunos dirigentes políticos: “quieren todo regalado-subsidiado, trabajen vagos”. Ahora paralelamente, con los viajes presidenciales tan sonados en los últimos tiempos, el mandatario sale a “gestionar” dinero, lo llaman de manera intencional para que no suene tan mal, canjeando y subastando a precio de huevo los recursos naturales a cambio de migajas (no se les olvide que son la mayor ventaja comparativa de los países subdesarrollados, los cuales se agotan “oro, carbón, esmeralda”, algunos son renovables como el agua cuando se controla cuidadosamente su uso, tratamiento, liberación, circulación). Yo me pregunto si esos países piensan lo mismo cuando se nos acerca un mendigo. Pensaran de la incapacidad que tienen nuestros dirigentes para transformar un país tan rico en recursos naturales, con salida al Océano Pacífico y Atlántico, qué más quieren!. Además con todos los pisos térmicos y tierras fértiles. Los datos históricos desde los años 80, arrojan resultados muy desalentadores, la relación km2 (superficie)-PIB-número de habitantes, demuestra la ineficiencia del modelo económico para cerrar brecha productiva, ya ofreció lo que tenía que dar. Necesitamos repensar y actuar, estamos al borde del precipicio.

Singapur tiene tan solo 721,5 km2 de superficie, menos del 0.1% de la superficie de Colombia, y su PIB es superior al nuestro, con tan solo 5.5 millones de habitantes (11% de la población de Colombia). La relación km2 (superficie)-PIB-Número de habitantes, demuestra su alta productividad. Una razón de muchas: no es por ser cultura milenaria, ellos se independizaron en 1964 de los ingleses y en 1965 de Malasia (hace 50 años eran mucho más pobres que nosotros). Colombia se independizó en 1819 de los españoles (hace 200 años). El éxito de Singapur y sus países vecinos, es la flexibilidad que tienen sus políticas públicas para adaptarse al cambio, el interés nacional es su patrimonio, “los recursos naturales son sagrados, no se venden, ni se regalan, todo aquel que quiera invertir, sea nacional e internacional, tiene que industrializar las materias primas, no se exporta nada sin valor agregado “exportación vertical”, si no le gusta, la puerta sigue abierta”. En Colombia sucede lo opuesto, lo público se mira con desprecio y los recursos naturales, caso minería “cero valor agregado-exportación horizontal”. Solo ha sido industrializado el mineral de hierro del departamento de Boyacá con  la empresa Acerías Paz del Río, el resto de empresas y las que están por llegar, su lema es: la fruta al alcance de la mano “el dos por medio”, entre menos se invierta mayor será el retorno de los accionistas. El “capitalismo” a la colombiana les encanta, es solo fusión y colusión, cero competencia. Desde los años 80 se creó un Estado a la medida del compadrazgo, incapaz de condicionar aquel que quiera invertir en hacer cosas útiles para la sociedad colombiana.

“De tal palo tal astilla”

Si la máxima representación del Estado, o sea el Presidente, cada vez que visita un país, sale a pedir, de ahí para abajo el ejemplo es claro; mendigar, mendigar, solo mendigar. Una clara incapacidad burda y absurda. Muchos colombianos sienten orgullo cuando sus dirigentes salen a mendigar, mientras por el otro lado se mira al necesitado con desprecio y sin solidaridad, fruto de una sociedad desigual. La desigualdad genera sociedades ineficientes.

Por estos días muchos colombianos se la juegan por la carrera de sus vidas (el gran botín “el erario público”, es normal que suceda en un país que no genera oportunidades dignas), lograr ser elegidos es la meta de las elecciones regionales del 27 de octubre del presente año.

Se inscribieron alrededor de 200.000 candidatos a cargos de elección popular, cifra superior a la de hace cuatro años cuando se presentaron 112.904 aspirantes.  De los cuales se elegirán 1.101 alcaldes, 32 gobernadores, 1.101 concejos municipales, 32 asambleas departamentales y 1.040 juntas administradoras locales. En total se realizarán 3.306 elecciones de autoridades locales.

Por otra parte es normal escuchar la frase que por historia sigue repitiendo la mayor parte de la sociedad, ese enanismo autoimpuesto fue bien pensado: “necesitamos una persona, no interesa su nivel de estudios y sus prioridades como muestra de sus capacidades, tampoco si tiene claro las necesidades y ventajas comparativas de las regiones que va a dirigir, lo clave es elegir aquel que sea capaz de moverse “mendigar” por los pasillos de la Casa de Nariño”. Aclaro, los colombianos antes de mirar la hoja de vida del candidato, preguntan su partido político. Lo que jamás revisan, o siquiera leen es el plan de gobierno (cuales son las estrategias que proponen transformar, crecer económicamente y lograr movilidad social: educación, salud y sanidad). Esa es la sociedad obtusa que piensa con la ideología, más no con la cabeza. Como sufre la nación, peor que el incendio del Amazonas. “Mientras que los asiáticos piensan todo el tiempo en el futuro basado en el pragmatismo, los colombianos siguen anclados al pasado guiados por el fundamentalismo (ideología+religión)”.

Será que los más de 200 mil candidatos inscritos en las elecciones regionales en sus agendas de gobierno proponen crear y desarrollar ventajas comparativas que permitan consolidar una sociedad que genere sus propios recursos.

Por otra parte, evalúen a los candidatos de sus preferencias y ustedes mismos respondan. En pleno siglo XXI no hay evolución alguna, los dirigentes políticos colombianos solo buscan “gestionar”. La sociedad colombiana es orgullosa en decir: ese es el que es, gestionó, es brillante. Hasta ahí llega la capacidad.

Necesitamos líderes que generen políticas sustentables, capaces de industrializar los recursos naturales, ese es el principal nicho de Colombia. No olvidemos que “los recursos naturales no están en todas partes, eso se llama ventaja comparativa con aquellos que no los tienen. Por ejemplo, uno de tantos recursos, el carbón térmico, con nuevas tecnologías produciendo energía limpia, y con el coquizable fabricar acero para el mundo (India importa el hierro de Brasil, convirtiéndose en el segundo mayor fabricante de acero del orbe). Nos ahorramos el transporte, un costo muy representativo, ¿quién nos compite?.

Finalmente, ¿quiénes promovemos el estado de mendicidad en que se encuentra nuestro país? si, usted, yo, con nuestro voto.

 

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