Minería sin escape

Publicado el JD Angulo Argote

El covid-19 desnuda al mundo

Las cifras oficiales de contagiados superan el millón de personas en todo el planeta (190 países y regiones con la presencia del virus), y el porcentaje de las muertes es alrededor del 5%, un poco más de 60 mil personas.

EE.UU. sigue batiendo récord de contagiados y muertes en un día. Personalmente no me sorprende, seguro que sí a la mayoría. Aquellos que heredaron de sus antepasados y le transpiran ese legado a sus generaciones “Respice Polum- solo mirar hacia el norte”, creado hace más de un siglo por el expresidente antisemita de Colombia Marco Fidel Suárez (q.e.p.d). Además, esas anteojeras que no solo llevan los caballos, también una sociedad que muestra su lado desnudo, de modo que solo vean el camino frente a ellos, para evitar que se asusten o distraigan por su visión periférica.

Para conocer la desnudez de un país, tan solo revise su política fiscal ¿en que se invierte la riqueza de cada nación?, y notarán porqué son frágiles ante las crisis. Donde la base de la pirámide está invertida: primero el negocio y después la humanidad. Aclaro, no hay que perder la perspectiva económica. En algunos países esa desnudez del covid-19 toca mirarla con lupa, tal es el caso de Corea del Sur, Japón, Alemania y sin irnos tan lejos Chile, con el mayor testeo realizado “pruebas”, y la menor tasa de letalidad de la región, con el 0.5%. ¿En qué radican esas fortalezas?. Sencillamente las políticas fiscales, altas inversiones en ciencia y desarrollo, les ha permitido actuar anticipadamente para aplanar-estabilizar la curva y mitigar la pandemia. Revisemos a Corea del Sur, hoy con más de 10 mil contagiados, pero con la cifra más baja per cápita de mortalidad en el mundo, no supera el 0.6%. Países como: EE.UU., Europa continental (España e Italia) y América Latina muestran ese desabrigo frente al covid-19.

Por otra parte, no hay porqué alarmarse de las cifras del covid-19 en los países más afectados y sin reacción alguna. Solo basta con tomar una muestra que represente a dichas sociedades, dejándolas en su desnudez primitiva “el desprecio al que no tiene nada que dar”. Para ellos, “la lacra sin nombre” no tiene derecho y acceso a la salud, educación y sanidad. Deben ser servicios exclusivos para los privilegiados “un puñado”. ¡Sálvese quien pueda!.

Mientras los italianos salían a las calles con el rosario y la biblia que compraron en el Vaticano con la bendición del Papa Francisco como medida de protección y salvación, los coreanos actuaban de manera práctica y simple. Su principio es el bali-bali, una palabra coreana que significa rápido-rápido.

La historia de estos ciudadanos parte del pensamiento filosófico. Los italianos son fundamentalistas, igual que los países que desnudó el covid-19. Y a unas millas en este mismo suelo, no son de otro planeta, los coreanos saborean ese pragmatismo, que no es más que la adaptación a lo que va mostrando el mundo, logrando sabiduría para invertir su riqueza en “ciencia y desarrollo” (educación-salud-sanidad). Ellos, son considerados una de las sociedades más humanas del planeta, donde prima la empatía y la solidaridad, los dos pilares que anulan por completo la desigualdad, pobreza, violencia y criminalidad. Precisamente, la sociedad colombiana pisotea esos dos eslabones, argumentando la siguiente frase: “eres pobre porque quieres, te gusta todo regalado, trabajen vagos, hasta los niños lo repiten”.

Las dos grandes paradojas de nuestra sociedad:

-El venezolano no se desprecia por xenofobia, sino, por aporofobia. Esa aporofobia no la aplican los colombianos cuando salen del país a trabajar y rebuscarse de manera legal-alegal e ilegal: lavando baños, servicios en restaurantes-cafeterías-jardinería entre otros. Son miles de casos en EE.UU. y otros lugares del mundo donde trabajan, y sus familiares se benefician de ese dinero en Colombia.

-Cuando llegan hacer narco turismo los monitos de ojos azules y con ese enanismo autoimpuesto que llevamos les decimos: Welcome to Colombia!, ¿a dónde lo llevo?. Ni por las curvas se acerque un venezolano a preguntar una dirección, he visto como los miran, con medio ojo de pies a cabeza.

Marco Fidel Suárez, tu legado fundamentalista se conserva intacto y más vigente que nunca, sigue descansando, y ten la plena seguridad que no habrá virus o peste que lo cambie.

 

 

 

 

 

 

 

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