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¿Y si conectamos a Colombia por aire?

Por: Veneta Andonova

Colombia es un país con una gran centralización administrativa y con grandes limitantes geográficas que han dificultado la interconexión de las regiones y han sido entendidos como una de las barreras para su desarrollo. En años recientes, el aumento del gasto publico ha llevado a avances en la infraestructura vial que mejoran las condiciones de conectividad en el territorio con la esperanza de impulsar la productividad y competitividad nacional. Estos desarrollos son complementarios con la histórica apuesta por la industria automotriz dedicada al ensamblaje de de General Motors y Renault, las más vendidas en el mercado nacional. Para prever los resultados de esta apuesta por infraestructura e industria complementaria no se requiere mucha imaginación sino paciencia y confianza en que el marco institucional sería capaz de resolver las tenciones y conflictos contractuales para que los Spark y los Duster rueden más rápido por la Ruta del Sol.
A nivel global, la industria automotriz muestra claros indicios de convergencia con otra industria- la aeronáutica. Esta afinidad no solamente se da por temas de convergencia tecnológica como el sistema de autopiloto y los vehículos autónomos, también hay una convergencia de los sistemas logísticos y los materiales compuestos – estos materiales con características diferentes a las de los componentes individuales. Con esto surge la posibilidad de desarrollar nuevas tecnologías de trasporte de manera conjunta que pueden traer grandes beneficios tanto en casos concretos como el de los carros livianos de Formula 1 y los aviones como para la industria en masa. Probablemente, uno de los ejemplos más llamativos de esta tendencia es el HondaJet Elite que fue introducido en el mercado de jets pequeños en el año 2018.
Si analizamos el caso de Colombia a la luz de estas tendencias globales comprenderemos que
• la base industrial que da soporte a la industria automotriz del país también lo hace o lo podría hacer para la (incipiente) industria aeronáutica;
• Colombia tiene un lugar geográfico privilegiado desde el punto de vista de transporte aéreo que se caracteriza por una tendencia creciente a nivel regional y global;
• la industria aeronáutica se beneficia de gasto militar que en el caso de Colombia es 3.2% del PIB mientras que en Brasil es de 1.3%;
• la conectividad aérea es una manera rápida de balancear el desarrollo entre centro y periferias (necesidad muy urgente para Colombia). El gobierno chino, por ejemplo, ha priorizado el desarrollo de aeropuertos como parte de su estrategia de desarrollo más balanceado entre regiones.
• la industria aeronáutica obliga a desarrollar capacidades de personal y tecnología que elevan la base competitiva de la economía y crean mecanismos para superar la dependencia de los commodities;
• la industria aeronáutica y la capacidad organizacional y de control asociadas apoyan a controlar mejor el territorio nacional, incluida la lucha contra actividades ilícitas;

Parece que el caso para que Colombia y sus empresas industriales hagan su gran apuesta por la industria aeronáutica es tan o más claro que el caso de Brasil cuando en los años 60 hizo esta misma apuesta sin tener a su favor una base industrial relevante. Surge una pregunta inevitable: ¿Por qué una posibilidad como ésta no se contempla seriamente en Colombia?
Un estudio realizado por la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes y la Escuela de Posgrados de las Fuerzas Aéreas de Colombia ha analizando cuatro clusters (Bogotá, Cali, Dosquebradas y Rionegro) relacionados con la industria aeronáutica en Colombia y adelanta que existe una gran necesidad de ayudar a las empresas del sector para mejorar sus capacidades de gestión y liderazgo al tiempo que identifica una urgente necesidad de repensar la relación de cooperación entre las empresas y el sector público.
En Colombia, las capacidades de gestión y asociatividad del sector de aeronáutica requieren tanta o más atención que sus capacidades tecnológicas y de innovación. El sector busca gerentes y responsables públicos que hagan preguntas como “¿Y si conectamos a Colombia por aire?” La academia puede ayudar.

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