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Publicado el Andres Vargas

¡QUÉ DIFÍCIL ES SER TENISTA EN COLOMBIA!

Andres Vargas @Andresvarperaza

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Día a día confirmo que este deporte en el estoy inmerso hace más de doce años, es uno de los más difíciles del planeta. ¿Por qué? Primero que todo, porque en el mundo tan solo pueden vivir tranquilos, “económicamente”, 100 de los cientos y miles de tenistas que existen. Segundo, la capacidad económica que se requiere para llegar a la cima es bastante alta, muy pocos la tienen. Tercero, se tiene que nacer con talento, trabajarlo y además tener suerte. Y Cuarto, “tema importante” y al que voy: un país como Colombia, no cuenta con los requisitos mínimos para forjar un tenista de élite. 

Han pasado varios meses desde que me enteré que el tenista colombiano Juan Carlos Spir iba a parar su actividad competitiva por falta de recursos económicos. Entonces pensé, ¿Qué difícil es ser un tenista en Colombia? Este antioqueño dotado de una contextura prácticamente perfecta para practicar este deporte (195 centímetros), con un talento innato a la hora de sacar y con apenas 25 años, decidió dejar atrás toda una vida de sacrificios, en la que muy poca ayuda recibió, tanto del Estado como de la empresa privada, para empezar a construir un futuro mejor, en el que intentará edificar todo lo que aprendió en la dura vida del tenista, desde su profesión. 

El caso de Spir es solo en miles de millones, quizás más relevante, por el reconocimiento que se había ganado a pulso en los años que compitió a nivel profesional. Sin embargo, el caso de este paisa es el de muchos ‘desconocidos’ que sueñan con llegar a la élite de este deporte pero por una u otra razón quedan rezagados en el camino. 

Retornando a lo difícil que es ser tenista en Colombia la situación es clara, el país no cuenta con la infraestructura necesaria para que un deportista pueda realizar una preparación idónea y llegar a la élite. Entonces salir a buscar al extranjero acarrea costos que son muy difíciles de solventar. Además, súmele a lo anterior, la poca ayuda que ofrecen las entidades del Estado a las generaciones del tenis, que aunque ha existido, en realidad terminan siendo proyectos poco serios que desaparecen con el tiempo, como aquel famoso equipo Federación Colombiana de Tenis que deambuló por el país a finales de la década anterior, sin un norte, sin un rumbo.

Es gracias a la empresa privada, específicamente Colsanitas,  que en Colombia conocemos al tenis. Hace casi dos décadas, le apostaron a niños talentosos, que con suerte llegaron a ser lo que son soy. Ahora toman ejemplo  Milo, Celsia, Grupo Argos, entre otras,  que apuestan a las nuevas generaciones para intentar continuar con el legado que dejarán en pocos años Giraldo, Falla, Cabal, Farah, González, Duque, entre otros.

Pero lastimosamente contaré con los dedos de mis manos los tenistas que van a ser apoyados y sustentados por estas empresas. ¿Dónde queda el resto? Buena pregunta,  en el limbo. Estos seguirán luchando SOLOS contra viento y marea para llegar a cumplir sus sueños. Ojalá me equivoque, pero creo su mayoría, después de intentar e intentar, aplicarán la ‘jugada Spir’ y tomarán el camino seguro de un empleo común.

¡Qué difícil es ser tenista en Colombia!

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