It was born in England

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Historia breve del doble pivote

La celebrada victoria del Barcelona ante el Levante vino acompañada de novedades tácticas en el equipo de Ronald Koeman. Una de ellas fue la alineación de Nico González y Sergio Busquets en un doble pivote, figura vilipendiada por altavoces del dogma culé.  ¿Por qué? ¿Cuál es el origen de esa animadversión?

El origen del mediocentro

Luis ‘Doble Ancho’ Monti, centromediano metodista de la Italia de 1934.

Hasta 1925, en el fútbol no se hablaba de sistemas de juego. No había necesidad. El 2-3-5, luego conocido como sistema piramidal, contenía toda la diversidad táctica necesaria. No es que todos los equipos jugasen igual, sino que a partir de esa estructura de dos fullbacks, tres halves y cinco forwards se podían cubrir todas las variantes imaginadas e imaginables dentro de las necesidades del reglamento. Cuando este cambia, eso llega a su fin. La modificación de la norma del fuera de juego creó un espacio en la imaginación para nuevos esquemas que rompieron con todo lo establecido en casi cincuenta años de fútbol profesional.

El cambio más importante se dio alrededor de la posición del centre-half. En la pirámide, este era el jugador clave: se paraba en toda la mitad de la cancha y era la bisagra tanto del juego defensivo como del ofensivo del equipo, siendo a la vez escudo y espada. Por ello, en esas décadas de fútbol clásico, el centre-half había adquirido un estatus totémico. Sin embargo, las exigencias del nuevo fútbol obligaron a modificar su rol táctico, generando un cisma entre aquellos preparados para matar al talismán y aquellos que no. Los primeros no encontraron problemas en eliminarlo para poner un tercer back, usualmente dedicado a marcar al hombre al centrodelantero –por lo que recibió el apelativo de ‘stopper’–, que era el caso del afamado sistema WM. Los otros no estuvieron tan prestos a quedarse sin centre-half y en general lo que hicieron fue retrasar su posición hasta ponerlo unos metros por delante de la defensa, aumentando sus responsabilidades de destrucción y quitándole peso creativo, como en el caso del 2-3-5 de Italia en la década de 1930, que Vittorio Pozzo, su inventor, llamó ‘El Método’, y al centre-half entonces centromediano metodista, traduciendo literal la posición del inglés original.

En cualquiera de los dos sistemas, eso vio el nacimiento del mediocentro moderno que conocemos hoy. El de antes respondía a una posición más adelantada, más parecida a lo que podría ser un mediocampista interno de hoy, con las funciones de los volantes mixtos. En ‘El Método’, con el reposicionamiento del centre-half, y en la WM porque al desaparecer el centre-half clásico, la decisión fue cerrar a los halves de los lados en una posición también más retrasada para que marcasen al hombre a los inside-forwards del rival, en lo que configuraría un doble pivote a todas luces. Como otros equipos no cambiaron el rol clásico del mediocentro, a este comenzó a llamársele centre-half ofensivo, poniéndole la etiqueta de defensivo al nuevo. Del mismo modo, muchas veces ese doble pivote formado por los teóricos wing-halves de la pirámide se dividió entre uno ofensivo y otro defensivo, con este último jugando incluso más cerca de la defensa.

Dos visiones distintas: Europa y Sudamerica

¿Para qué usar un mediocentro si tienes un líbero como Franz Beckenbauer?

La evolución del fútbol en las décadas siguientes fue llevando los sistemas de juego hacia la defensa de cuatro jugadores, finalmente establecida como estándar luego de la victoria de Brasil en el Mundial de 1958 jugando con un sistema 4-2-4, que podía tener dos mediocentros, pero que en el caso brasileño alineaba a uno y a otro mediocampista más organizador, como juntando a las dos versiones del centre-half, nomenclatura que había caído ya en desuso en favor de volante cabeça-da-área y meia-armador, de las décadas anteriores. Como era la versión brasileña la que era reproducida, el 4-2-4 con un solo mediocentro fue el que se impuso. Cuando luego ele 4-2-4 dio forma al 4-3-3, se siguió esa misma estructura, al menos en Sudamerica.

Cuando surgió la ruptura entre los que ponían al número ‘5’, que era el dorsal clásico del mediocentro en la pirámide, los sudamericanos se posicionaron a favor de mantener la figura, que era venerada, y asimismo mostraron su recelo con la idea de las marcaciones estrictas al hombre. En Europa, la WM y los marcajes tuvieron una aceptación mayor y expeditiva, por lo que llegada la década de 1960, los europeos en su mayoría habían roto esa relación filial con la posición y jugaban con marcajes individuales, mientras que los sudamericanos en general no. El catenaccio había tenido un ascenso paralelo al del 4-2-4 brasileño y si bien no tuvo una acogida universal, el líbero que habían potenciado sí que fue apropiado por toda la cultura táctica de Europa continental, de modo que sus 4-2-4 y sus 4-3-3 eran en realidad 1-3-2-4 y 1-3-3-3.

Con el desarrollo del líbero como jugador creativo y de responsabilidad ofensiva, los europeos encontraron que el mediocentro era redundante y el template habitual suyo no incluía a jugadores en esa posición. La zona del mediocentro era habitada en Europa por el líbero y el mediocampista ofensivo, que solía ir a recoger el balón a esa zona. En Sudamerica, eso no ocurrió y el líbero, cuando era usado, se trataba sobre todo de un posición defensiva y/o sin las libertades con las que sí contaban los europeos.

Es decir, mientras que en Europa se jugaba sin mediocentro, en Sudamerica siguió siendo una figura importante en el equipo. Es natural entonces que el regreso del doble pivote se diese primero en Sudamerica y no en Europa cuando el 4-3-3 comenzó a dar paso a 4-4-2. En ocasiones el mediocampista extra era un volante interno, pero en tantas otras fue un segundo mediocentro, como en la Brasil de Toninho Cerezo y Falcão. Los europeos solo volverían a usar asiduamente al pivote cuando comenzaron a jugar con la defensa zonal en los noventa, y como el 4-4-2 en línea era uno de los sistemas más usados para ese menester, el doble pivote comenzó a ser una visión asidua y se comenzó a hablar mucho de ello.

El doble pivote en el nuevo milenio

Demetrio Albertini y Marcel Desailly, el doble pivote con el Capello aterrorizó Europa en los noventa.

¿Y entonces de dónde viene la discordia? En España, a finales de la década de 1980 y principios de la década de 1990, el mediocentro aparece principalmente en sistemas que jugando con cuatro mediocampistas se organizaban en un rombo, es decir que solo ponían a un jugador en ese sitio. Era una figura novedosa para la cultura española, hasta el punto de que por ejemplo cuando Cruyff comienza a alinear a jugadores en ese sitio en el FC Barcelona, al principio los imaginó con un cuarto defensor al que llamaba «líbero adelantado». Con el paso del tiempo y la adecuación a ese sitio de mediocampistas de formación en lugar de defensas, el «4» terminó siendo definitivamente un mediocampista.

En la década del noventa, los dos grandes del fútbol español encontraron ídolos en la posición: Guardiola y Redondo, dos jugadores sobre todo técnicos, creativos y de gran impacto ofensivo, a pesar de ser distintos. Guardiola y Redondo, además, eran jugadores muy vocales respecto a lo que consideraban necesario en su juego. Manifestaron muchas veces lo incómodos que se sentían compartiendo la posición con un compañero y su preferencia por jugar solos en el mediocentro, justo en una época en la que en España el sistema 4-2-3-1, también impulsado por la victoria de Francia en el Mundial del 98′ usándolo, comenzaba a imponerse. El doble pivote amenazaba la existencia de los dos tal y como se reconocían.

Para Guardiola y los del Barcelona –y el Ajax– era algo táctico: su fútbol buscaba la creación de triángulos para progresar y el doble pivote añadía un grado de dificultad a la hora de hacerlo. Y también algo de perfil de jugador. Guardiola era un jugador muy técnico que se movía en distancias cortas. El tipo de mediocampista que comenzaba a imponerse en los dobles pivotes de Europa era mucho más dinámico, capaz de abarcar una mayor distancia tanto defendiendo como atacando, privilegiando esto a la capacidad técnica, creativa y organizadora. Pep lo definió en 2004 así: «Tengo la misma habilidad, solo que el fútbol ha cambiado. Es más rápido y físico. Se necesitan recuperadores, tackleadores, como Vieira y Davids. Si saben pasar el balón, es un plus. Lo importante es el trabajo defensivo. Nos extinguimos».

Y ese fue el desencadenante real: al menos en España, se relacionó algo coyuntural (el perfil de los jugadores), propio del paradigma de juego que estaba dominando entonces (defensa zonal, énfasis en las transiciones, el movimiento y el dinamismo), con el doble pivote. Y como ese perfil privilegiaba otros atributos al del mediocampista cerebral, y tanto Guardiola como Redondo habían hablado en contra de él, se le puso una connotación de defensivista y con ello negativa a su uso.

¿Es el doble pivote una medida defensiva?

Abrazo entre Toninho Cerezo y Paulo Roberto Falcão, el doble pivote de la selección brasileña del Jogo Bonito, en España 82′.

En Inglaterra, por ejemplo, el proceso fue distinto al que se vivió en España: acostumbrados a jugar 4-4-2 sin mediocentro posicional (lo que ellos llaman holding midfielder) o sin mediocentro en absoluto, cuando entrenadores como Mourinho o Ferguson comenzaron a jugar 4-3-3 y poner a un mediocentro que guardaba su posición por detrás de dos interiores, ese tipo de sistemas (con un solo mediocentro) tomó un matiz defensivo porque se sacrificaba un delantero en punta para usarlo.

En ese mismo sentido, el doble cinco en Argentina tomó ese mismo cariz por el hecho de sacrificar al enganche, dándole una responsabilidad defensiva que limitaba sus libertades ofensivas o directamente sacándolo del equipo para poner a dos volantes centrales.

En otros países, como Colombia y Brasil, aunque tuvo en un momento dado una connotación también defensivista (porque se quitaba un delantero), luego se convirtió en un motivo ofensivo: uno de los dos pivotes siempre se desprendía para atacar y su presencia permitía aumentar el número de enganches en el equipo sin perder equilibrio.

¿Entonces es defensivo u ofensivo? Más allá de que es una dicotomía discutible como base para definir a un equipo, después de todo, todos los equipos deben defender y atacar, la historia del doble pivote, con sus casi cien años de existencia, ha dado lugar a todas las combinaciones imaginables de jugadores en esa posición practicando cualquier tipo de fútbol que se pueda pensar.

¿Es el doble pivote contrario al juego de posición contemporáneo?

Bastian Schweinsteiger y Mark van Bommel, el doble pivote de Van Gaal en el Bayern.

El juego de posición es el tipo de organización táctica que el Ajax, la selección neerlandesa y el FC Barcelona han hecho bandera de su identidad táctica en los últimos treinta y tantos años. En su momento, se trataba de un movimiento por fuera de la teoría preponderante sobre cómo se debe jugar al fútbol, pero en el nuevo milenio fue cambiando hasta hacerse el modelo hegemónico. En su teoría y aplicación de la década de 1990 y la década del 2000, era usual ver equipos con mediocentro único y posicional (que guardaba su posición como eje entre defensa y mediocampo).

Louis van Gaal, quizás el entrenador más importante en el desarrollo y posicionamiento del juego de posición como lo que es hoy, lo explicaba así: «Cuando tengo el balón yo quiero ocho líneas. Tantas como sean posibles, porque así la ocupación del campo es mejor y se pueden formar más triángulosCuantos más triángulos tengas en tu sistema, más sencillo será jugar porque los jugadores sin pensar ya están en la posiciónPrecisamente por esto, el 4-3-3 me parece el mejor sistema posible. Pero sin balón buscas lo contrario. Cuando juegas 4-4-2, como vienen haciendo muchos equipos, no tienes tantas líneas y es más fácil defender. Es mucho más fácil defender con una línea de cuatro que con una de tres. Con sólo tres centrocampistas el espacio es más grande, con lo que debes correr más, puedes llegar tarde muchas veces y, en ese preciso instante, puede aparecer el espacio entre líneas».

Sin embargo, ese razonamiento no necesariamente se traslada al fútbol de hoy por una razón básica. El juego de posición lo que busca es crear superioridades posicionales y numéricas en distintas zonas del campo para ir progresando. Esa es la idea de tener tres jugadores en salida de balón, ya sea con tres defensas o dos y el arquero o un mediocampista sumándose a esa línea en ese momento, frente a los equipos que presionan con dos delanteros, que era lo usual entonces. Como los equipos hoy presionan y defienden distinto, muchos de las lógicas internas de la aplicación del juego posicional en aquel tiempo no aplican para 2021 y por eso muchos equipos que juegan hacen juego de posición, incluidos equipos de Louis van Gaal o Pep Guardiola, han pasado a jugar con dos mediocentros o incluso con tres.

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