El rincón de JJ

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Tour 2017 – Día 19: haciendo escala hacia la CRI 

Como a Edvald Boason Hagen el Fotofinish no lo había dejado celebrar en tres ocasiones, hoy decidió ganar de largo, sin depender de la sentencia tecnológica. Suena irónico, pero en una etapa sin mayores emociones el mejor velocista de la fuga privó al Tour de ver un sprint, la emoción que todos esperábamos. El noruego ganó sin tener que exhibir su mejor condición. El grupo del líder llegó a 12 minutos. Froome y sus rivales cercanos en la clasificación general corrieron con el esfuerzo de los últimos dos días en el cuerpo y la etapa de mañana en la cabeza. Lo uno y lo otro, la falta de de un embalaje para definir la etapa y la tranquilidad con que corrieron el el grupo principal,  no le quitan mérito a la victoria del noruego; en el ciclismo como en la vida, hay que saber leer las circunstancias. El noruego lo hizo y celebró.

La de hoy era la etapa más larga del Tour. 222,5 kilómetros no de transición sino de demolición. El calor del Mediterráneo se sumó a los kilómetros de hoy y a los acumulados en tres semanas. A esta altura de la carrera cada pedalazo duele. Boasson había perdido el martes en el sprint ante Mattews, el viernes había sido tercero detrás de Mattews y Van Avermaet, y en la séptima etapa perdió con Kittel luego de que los jueces revisaran varias veces la foto. Le quedaban tres opciones, que realmente eran dos teniendo en cuenta que no es contra-relojero. No quiso hacer hoy lo que había hecho siempre, esperar a que su equipo trabajara para llevarlo a la línea. Cambió la estrategia. Se metió a la rueda de la fuga, aguantó el paso, persiguió cuando atacaron sus rivales y cuando el grupo de punta se resignaba a esperar el sprint, a tres kilómetros de la meta aprovechó una rotonda para lanzarse en busca de la gloria.

Con 3400 kilómetros encima y un Tour intenso, la mayoría de los que sobreviven solo quieren terminar en París. Es el premio para todos, independiente de que sea apellide Froome y sea el líder, o Rowe y sea el último. Después del esfuerzo, algunos no querrán saber nada de la bicicleta por algún tiempo. Apenas entendible. Muchos terminarán el Tour pensando en el 2018. Otros tienen en mente la Vuelta a España y esperan no terminar con el cuerpo muy golpeado. Los cuatro o cinco que pelean la general corrieron hoy con la cabeza en la contrareloj de mañana. Boasson Hagen corrió la etapa con la mente en la victoria de hoy. Intereses diferentes en un colectivo de 167 sobrevivientes. Empezaron 198. 31 han quedado por fuera. Solo 12 han levantado el trofeo  y han recibido las flores y los besos como ganadores de etapa. Boasson Hagen es uno de ellos. El líder Froome no está en esta lista.

El tic tac será la banda sonora de la etapa de mañana. La sentencia la dictará el reloj. Froome tiene una bandeja al frente con el cuarto título servido. Urán es tercero en la general; nadie lo imaginó en ese lugar del podio cuando arrancó la película. Serán 22,5 kilómetros. Hay una pequeña subida en el kilómetro 15. Están en el puerto de Marsella. La Costa Azul se verá al fondo y los últimos en correr lo harán alumbrados por el atardecer rojo del Mediterráneo del que habla Serrat en su canción. Ganarle al británico será muy difícil, pero no imposible. Si alguno lo hace se llevará la luz y el olor del Tour por dondequiera que vaya.

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