Ciclismo con J

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Giro 2022 – Etapa 19: En el Santuario de Castelmonte reinó la paz

El Giro llegó hoy a la montaña en la que según la leyenda el diablo desafió a la Virgen. Se llama Castelmonte, una colina cercana a las Dolomitas, a 40 kilómetros de la frontera con Eslovenia. En su cima hay un santuario mariano al que permanentemente llegan peregrinos de toda Europa. Frente a este templo, en una curva incómoda, llegó hoy la etapa 19.  Fue un día de mucha montaña, pero de pocos ataques. El recorrido de 178 kilómetros inició con un largo terreno plano y tuvo un final montañoso con una mezcla interesante de subidas, que terminó en un premio de segunda categoría en las puertas del oratorio del Santuario. Una vez más la etapa fue para la fuga. Y nuevamente la clasificación general quedó intacta en sus tres primeros lugares.

Para subir al Santuario se cruza el “puìnt del Diàul”, o puente del Diablo, en la población de Cividale. Esta vieja plataforma sobre el río Izonso tiene varios arcos y parece una araña de patas largas. Según la leyenda, justo en ese sitio fue donde el Diablo le propuso a la Virgen que el que llegara primero a la cima de la montaña tendría el dominio sobre la ciudad. Ambos se alejaron volando y solo volvieron a verse en la cumbre. Hoy en la etapa, cuando cruzaron el puente, sobrevivían 5 de los 12 integrantes de la fuga tempranera, que le llevaban 8 minutos al grupo principal y que sabían que entre ellos estaba el ganador de la fracción.

De los 178 kilómetros, 37 fueron en terreno de Eslovenia, incluyendo el inédito premio de montaña de Kolovrat, de primera categoría, en el que no hubo  hostilidades ciclísticas. El grupo principal subió al paso del Bora, sin cambios de ritmo, sin novedades, con una especie de tregua.  En esa montaña hay un monumento en homenaje a los caídos en la Batalla de Caporetto, bien documentada por Ernest Hemingway en su novela «Adiós a las armas». Los del quinteto puntero cruzaron la frontera sin ceder en su distancia y con la expectativa de aguantar hasta el cierre.

En la fuga ya solo quedaban Koen Bouwman, Mauro Schmid, Alessandro Tonelli, Atila Valter y Andrea Vendrame. Entre ellos resolvieron. Subieron despacio, mirándose, midiéndose y guardando fuerzas para los 300 metros finales. Al llegar a la última curva, se confundieron con la calle que le daba salida a los vehículos. Vendrame y Valter quedaron enredados y Bouwman, vestido de azul con la camiseta de líder de la montaña, aprovechó para celebrar victoria de etapa por segunda vez en esta edición de la carrera.

En la mitad de la subida al Santuario hay un descanso de casi un kilómetro, en un lugar llamado «Portici» frente a una piedra con una extraña huella. La  explicación mitológica es que fue allí el único lugar en el que la virgen se apoyó cuando volaba hacia la cima, y que la marca que se ve es la de su pie. Después de ese descanso en la subida fue donde Richard Carapaz probó a sus rivales. Lanzó un ataque corto, que fue controlado rápidamente por Hindley y Landa. La respuesta la dio el español con un ataque más largo, que también fue controlado. Al final llegaron los tres juntos a la meta y dejaron la clasificación general como estaba.

La historia la repiten de memoria los habitantes de la ciudad: cuando el Diablo aterrizó en Castelmonte encontró a la Virgen esperándolo, y derrotado, se zambulló en los infiernos abriendo el abismo llamado “bùse del Diàul” que se puede ver en el cercano Monte Spich.  En el Santuario hay una cripta donde un arcángel de madera aplasta una figura mitad vampiro y mitad murciélago. La etapa que terminó frente a la cripta dejó el Giro en expectativa para sus dos etapas finales. La última es una contrarreloj de 17 kilómetros. La de mañana es un recorrido en línea de 168 kilómetros con 4.500 metros de desnivel.  Hay 3 premios de montaña en 100 kilómetros. Los tres rayan los 2.000 metros sobre el nivel del mar.  El Passo Pellegrino, el Passo Pordoi (marcado como Cima Coppi) y la llegada a Marmolada esconden muchos demonios.

 

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