Pazifico, cultura y más

Publicado el J. Mauricio Chaves Bustos

Fiestas en el Pacífico nariñense

Fiestas en el Pacífico nariñense
Fiestas en el Pacífico nariñense.

 

La fiesta permite purgar las penas, pero también reconstruir los lazos de amistad, de ahí la impronta social que tienen para la humanidad, para la sociedad en general; son momentos de esparcimiento que le permiten al alma reposar en la calma del gusto del cuerpo, bien sea en el baile, en la comida, en la celebración como tal, por eso la fiesta es la mejor forma de catarsis que pueda experimentarse; cuando éstas tienen la connotación de ser públicas, es decir compartidas por un grupo amplio, un pueblo, una ciudad, una región, permiten afianzar las identidades, ya que en la fiesta se transmite lo heredado, sin dejar por ello de permitir la necesaria innovación, tan propia del ser humano. En la fiesta continuamos siendo lo que fueron nuestros ancestros, y en los jóvenes y en los niños se replicará, de una u otra forma, el ejercicio mágico de volvernos mundanos y celebrar la vida.

El Pacífico nariñense no podía ser la excepción, las principales ciudades, como Tumaco, Barbacoas, El Charco y Olaya Herrera, muestran sus calles adornadas con luces de colores, y en los puertos y muelles éstas se confunden con las hermosas luces del firmamento, que para estas fechas se pone mucho más hermoso; en ciudades más pequeñas, como Roberto Payán, Magüi Payán, Salahonda, Mosquera, La Tola e Iscuandé, la modestia de los presupuestos municipales guarda la discreción con los adornos públicos, aunque en todos estos hermosos municipios, son los particulares quienes se encargan de darle el toque festivo, con luces o con velitas, con bolitas de navidad o con bombas infladas, y todos con esa alegría que es tan propia de estos territorios.

La música, siempre la música, no puede faltar en estas temporadas; su majestad la salsa, que siempre estará animando el cuerpo y el espíritu de los negros, quienes hacen gala, en cualquier momento y en cualquier lugar, de esa cadencia con que les regaló la naturaleza y que despierta la envidia de blancos, indios y mestizos, no hay que negarlo; los ritmos modernos también hacen su aparición, la electrónica y el electropop, quizá por dar gusto a los turistas, así que en las discotecas esto es lo que prima; el reggaetón, que pese a todos los disgustos que pueda darnos a unos cuantos, sigue siendo del gusto de muchos que hacen gala en sus ritmos; pero también el vallenato, algunos merengues, y para gusto muy particular de quien esto escribe, en algunos lugares se escucha las tonadas del Caballito Garcés, los villancicos de Jeremías Quintero, así como la voz inconfundible de Tito Cortés y otros boleristas famosos, ya casi en peligro de extinción.

Las fiestas son una manifestación de lo religioso y lo profano, por ello cada pueblo busca guardar su particularidad desde la celebración de aquello que considera importante para mantener su cultura, su tradición, para pervivir en la historia de lo lúdico, de tal manera que aquí aparecen los gustos, las herencias, sin desconocer la colonialidad manifiesta en gustos que fueron impuestos, en modas que desconocieron las alteridades y en creencias que a fuerza de látigo se asignaron. Sin embargo, el negro africano resguardó, disfrazadas de tonadas españolas, sus propias historias, así lo atestiguan las décimas, tan propias de este maravilloso territorio; en imágenes cristianas, resguardó las devociones a sus propias divinidades, Kalunga y Changó, junto a otros dioses tutelares, siguen siendo venerados tras las figuras impuestas; igual pasó con los indígenas, hoy los Awá y Eperara Siapaidara que habitan el territorio, sus dioses siguen presentes en su cosmogonía, algo más animista, y que se han resistido a perecer.

En enero, mientras el mundo católico conmemora la fiesta de la epifanía, o la visita de los reyes magos al niño Jesús, en los andes nariñenses se celebra la fiesta de Negros y Blancos, con la connotación de que en algunos municipios de la costa nariñense también se juega, en El Charco, por ejemplo, se denomina fiesta de Negritos y Cholitos, donde la población en su mayoría afrodescendiente, se tintura la cara de blanco, y al son de chirimías celebran esta fiesta, que tuvo su origen en el Cauca esclavista, cuando los esclavos pidieron un día de asueto y se dedicaron a rememorar sus costumbres.

Quizá la fiesta más importante de la región en enero, tanto de Colombia como de Ecuador, es la fiesta del Nazareno de Magüi Payán; cuenta la tradición que un negro esclavo se encontraba de cacería por estos lugares, de repente vio la imagen del Nazareno, la cual fue llevada a varios lugares, sin embargo desaparecía de éstos y aparecía nuevamente donde fue encontrada, a tal punto que se decidió ahí fundar el pueblo; los creyentes se afirman en sus milagros, llegando a ser tan conocido que en la primera semana de enero el pueblo recibe habitantes de varios rincones del país y del extranjero, siendo una oportunidad para mostrar sus tradiciones ancestrales; las fiestas van desde el 28 de diciembre al 6 de enero; inician con la alborada, en donde al son de cununos, maracas y guasá se saluda esta imagen; el día 4, los visitantes, que como hemos dicho llegan de varios países, participan de una caravana; el día 5, en la noche, se hace la balsada, una hermosa costumbre del Pacífico, en donde una balsa es hermosamente decorada con palmas, flores y luces de colores, se pasea por el río una imagen religiosa, y es seguida por los padrinos y madrinas, encargados de amenizar las fiestas; el día 6 se inicia con la alborada, luego la procesión con la imagen del Nazareno que recorre el poblado, y en la noche el cierre del encuentro internacional de patrimonio cultural marimba cantos, danza y música del Pacífico, que este año celebró el 4º encuentro, con la presencia de interpretes de la marimba de Ecuador, Guatemala y Colombia, toda una muestra de arte y música, verdaderos patrimonios de la humanidad.

Tumaco tiene varias celebraciones importantes: Carnaval del Fuego, Onomástico y Festival del Currulao. El origen del Carnaval del Fuego se remonta al año 1959, durante la alcaldía militar del capitán Pizza Benítez, buscando dotar a los bomberos de una máquina extintora, se creó esta fiesta para recoger fondos, eligiendo como primer Reina del Fuego a Ligia Rosasco Llorente; se celebra una semana antes del inicio de la cuaresma, durante cinco días el pueblo entero se lanza a las calles, hay reinado, desfiles de carrozas, se celebra un hermoso desfile náutico, encuentro de música tradicional durante la noche afro, el día del cierre se lanza agua a granel y harina, y se cierra con la presentación de importantes orquestas en la cancha San Judas Tadeo. El Onomástico o Fiestas de San Andrés de Tumaco, se celebra cada 30 de noviembre, la noche anterior se conoce como la Serenata a Tumaco, con la participación de reconocidos grupos musicales y cerrando la noche con juegos pirotécnicos; el siguiente día inicia con desfiles alegóricos, presentación de grupos folclóricos, muestras gastronómicas y una gran fiesta de cierre en la cancha. El Festival del Currulao se celebra en diciembre, el origen se remonta a 1987, es un escenario de encuentro de sabedores de la cultura musical del Pacífico; se organizan eventos como el Espectáculo Marino, que como su nombre lo dice se hace frente a las playas de El Morro, con presentaciones de músicos y danzantes, así como un impresionante evento de juegos pirotécnicos; la Tarde Afro, donde niños y jóvenes muestran sus propias interpretaciones, anclados por la tradición pero también avivados por los esfuerzos innovadores; Foro sobre cultura negra, un espacio que permite entablar un diálogo entre la academia y los saberes populares ancestrales. Este espacio permite un encuentro de saberes entre los municipios del pacifico nariñense, entre los departamentos de Chocó, Valle, Cauca y Nariño, así como de encuentro entre Colombia y Ecuador, principalmente con las poblaciones de San Lorenzo, Limones, Esmeraldas, Chota y Borbón.

En Mosquera, del 24 al 27 de enero, se llevan a cabo las fiestas patronales de San Francisco de Sales; se organizan también las balsadas, antes descritas, los actos religiosos propios de estas celebraciones; también se organizan eventos deportivos que reúnen a practicantes de toda la región y la presentación de importantes grupos folclóricos y reconocidos artistas de carácter internacional. Es la oportunidad también para poder apreciar el currulao, los arrullos, así como de escuchar a los decimeros y trovadores que se congregan en esta ocasión.

Roberto Payán celebra, del 8 al 12 de febrero, el Carnaval Cuenca de los Ríos, nombre que evoca la posición estratégica dentro de la estrella fluvial colombiana; un encuentro de derroche de alegría en uno de los municipios más hermosos del Pacífico nariñense, ahí se hace reinado, eligiendo a la Reina Madre y a la Reina del Carnaval, se organizan hermosas balleneras que pasean a las concursantes por el Telembí y se remata con una sensacional fiesta, donde participan artistas propios e invitados. También se conmemoran las fiestas patronales de San José Obrero, del 23 de abril al 2 de mayo, paralelo a las celebraciones religiosas, se llevan a cabo torneos deportivos, muestras gastronómicas; infaltables las balsadas y el novenario, con arrullos y muestras musicales acompañadas con los instrumentos tradicionales.

En El Charco se conmemora la Fiesta de la Virgen del Carmen, del 14 al 16 de julio; se organizan las balsadas, organizadas por los fiesteros de los diferentes barrios y veredas del municipio; paralelo a las fiestas religiosas, se llevan a cabo torneos deportivos, principalmente de futbol; los pobladores aprovechan estas fiestas para celebrar matrimonios, primeras comuniones y bautizos; una oportunidad para probar las delicias de la región, como el sancocho de pescado o de gallina, la pelada o el pargo. El 24 de junio se conmemora las fiestas patronales de San Juan Bautista, primitivo nombre del poblado, sin embargo, han sido desplazadas por las primeras.

En Barbacoas, el municipio más importante de la región del Telembí, se lleva a cabo la Fiesta de la Virgen de Atocha, del 6 al 16 de agosto; se venera esta imagen desde hace siglos, seguramente fue traída por un devoto madrileño, quien quiso replicar esta devoción en suelo americano; con el paso de los siglos, la imagen llegó a ostentar uno de los tesoros más grandes de Colombia y América, desgraciadamente en 1992 fueron robados y nunca han sido recuperados; la fiesta alterna las celebraciones religiosas propias del catolicismo, con novenarios, rosarios y procesiones; en los barrios se nombran padrinos y madrinas, quienes organizan hermosos espacios, decorados con palmas y luces, para así realizar la respectiva novena; de igual manera se organizan eventos deportivos y culturales, muestra gastronómica, y se le da participación a todos quienes veneran la imagen, inclusive se destina un día para que la población indígena Awá le rinda el respectivo homenaje; el día 14 se hace la tradicional balsada, sin duda alguna uno de los actos más esperados por todos los asistentes y en la noche el parque Mosquera se llena de luces con los juegos pirotécnicos; el día 15, día de la Virgen de Atocha propiamente dicho, se inicia con la alborada, misa y procesión; y en la noche la rumba se toma la ciudad, con la presentación de importantes grupos nacionales e internacionales.

En Olaya Herrera, Bocas de Satinga, se lleva a cabo el Carnaval Municipal, una semana antes de la Semana Santa, lugar en donde se puede apreciar la cultura de la región Sanquianga, muestras gastronómicas, elección de la Señorita Simpatía, torneos deportivos y la celebración del día del agua, en donde no hay quien salga librado de su buen baldado, que cae como una verdadera bendición frente al sol canicular que acompaña a quienes festejas estas hermosas fiestas; paralelamente se lleva a cabo el Encuentro de Música del Pacífico, lugar donde se reúnen los principales exponentes de la música del territorio, tanto locales como invitados de otros departamentos y países, una maravillosa oportunidad para deleitarse con los sones de marimbas, guasás y cununos. También se celebran las Fiestas del Señor de la Misericordia, las cuales se llevan a cabo del 5 al 14 de septiembre, las novenas se reparten entre los diferentes barrios y veredas, donde hacen hermosos altares, se realizan arrullos y se celebran misas; en la víspera se hacen las famosas balsadas, para lo cual los niños, especialmente, recogen las mejores flores para adornar las embarcaciones, que van iluminadas y recorren los esteros hasta llegar al puerto, para dirigirse al templo y celebrar una misa comunal.

En La Tola se celebra el Carnaval del Fuego, con reinado, muestras gastronómicas, eventos deportivos y todas las manifestaciones culturales propias de la región, además del remate con música y baile. Del 16 al 25 de octubre se conmemoran las fiestas patronales en honor a San Rafael, se abren con un hermoso desfile, con la participación de todas las entidades municipales; son famosos los machines, hombres disfrazados de criaturas entre lobos y osos, quienes con un fuete asustan a los espectadores, y muchas comparsas acompañadas al son de cununos. El 8 de diciembre se lleva a cabo la fiesta de la Purísima, donde se venera la imagen de la Virgen Inmaculada, celebrándola con arrullos y con danzas propios de la región.

En Salahonda – Francisco Pizarro, se lleva a cabo el 5 de enero el Juego de los Cholos, en el amanecer del día 6 se hace un velorio simulado, posteriormente se ubica un cepo, donde pagan multa quienes han agarrado a los cholos, quienes disfrazados hacen toda clase de pilatunas para divertir a la gente; organizan un barco de agua donde los hombres lucen trajes llamativos, un barco de tierra en donde van las mujeres y un barco perdido con gente vestida rústicamente. También se lleva a cabo el Carnaval del Fuego, antes de la cuaresma, con presentaciones de grupos folclóricos, danzas autóctonas, así como con la presentación de artistas musicales ampliamente reconocidos, se juega con agua y harina, hay muestras gastronómicas y eventos deportivos. Del 15 al 26 de noviembre se celebran las fiestas patronales de Nuestro Señor del Mar, con una tradición de más de 115 años; con una alborada musical inicia las celebraciones, los barrios y veredas preparan hermosas balsadas, que mágicamente recorren los esteros de este bello municipio, para finalmente llegar al casco municipal y celebrar una misa campal que se hace generalmente en el sector de La Playa, un lugar verdaderamente paradisiaco, donde se ha llevado la imagen que se venera.

En Santa Bárbara de Iscuandé se celebran los Carnavales, quince días antes del inicio de la cuaresma, se organiza reinado donde participan las lindas representantes de barrios y veredas, no puede faltar el agua y la música, especialmente el último día, donde se suben a la tarima importantes cantantes que interpretan las tonadas del gusto de los iscuandereños. La primera semana de diciembre se celebran las fiestas patronales de Santa Bárbara, con muestras culturales, musicales y gastronómicas; se hace el novenario, repartidas por barrios y veredas, generando una especie de sana competencia para ver quienes hacen los mejores altares y las mejores balsadas, para finalmente celebrar una eucaristía en comunidad; se llevan a cabo eventos deportivos y algunos años se han llevado a cabo el Festival de la cocada, la conserva y el guarapo, oportunidad para degustar estas delicias tan propias del Pacifico nariñense; para el cierre de estas fiestas, se organiza una verbena con la presentación de reconocidos músicos reconocidos a nivel internacional.

Las fiestas religiosas obedecen a las diferentes advocaciones de vírgenes y santos, con la particularidad que le da cada municipio; de igual manera las fiestas del fuego se han ido extendiendo a casi todos los municipios del Pacífico nariñense, momentos propicios para mostrar al mundo su variedad cultural, la riqueza en biodiversidad y la singularidad con que se sienten identificados cada uno de estos hermosos municipios que, pese al conflicto interno colombiano, a la presencia de grupos ilegales, al narcotráfico que es su peor pesadilla, saben celebrar la pulsión de la vida, que ahí siempre, siempre florecerá.

 

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