Parsimonia

Publicado el Jarne

El ataque de los árboles asesinos

Esta ciudad se muestra siempre orgullosa para hablar sobre sus zonas verdes. Parques como El Retiro, La Casa de campo o El Capricho son pequeñas joyas que atesora Madrid. Sin embargo, desde hace poco tiempo un miedo atemoriza a los madrileños: el ataque de los árboles asesinos.

Madrid es la capital que más árboles tiene, o por lo menos eso se ha encargado de inculcarnos de manera machacona el ayuntamiento y la propaganda oficial. Hay motivos para creérselo. Mires donde mires, siempre hay un hojarasca que se encuentra con tu mirada; aunque no tenga mucho sentido, cause problemas a los vecinos o no dé sombra nadie. Es planeamiento urbano madrileño, y frente a eso, poco hay que hacer.

El caso es que llevamos una temporada en la que se han caído varios árboles. Hace casi un mes le cayó a un señor mayor que murió, mientras que hace poco la agraciada fue una niña que terminó herida en El Retiro. También se han caído varios árboles en las proximidades de este parque en los últimos días, sí bien es una de las zonas más arboladas de la ciudad. Y hasta aquí estos son los hechos que hemos conocido por los medios.

La prensa se ha explayado explicándolos. Los periodistas de la sección local se han recreado escribiendo las crónicas sobre árboles que se caen de repente y sepultan a la gente bajo una masa de troncos y hojas. En este verano sin recortes o manifestaciones, es de lo más interesante que ha pasado en la ciudad. Así que le han dado carrete y artículos a la historia, y por supuesto, ya tenemos la polémica.

El ayuntamiento ha abierto una comisión de investigación y ha asegurado que culpar de los accidentes a la corporación local por la falta de mantenimiento es una «falacia». Como si no fuera con ellos esto de los árboles cuando es una de las pocas competencias que tienen, no hubieran negociado los contratos de jardinería a la baja, no hubieran tenido una huelga de basuras por reducciones radicales en los sueldos de los jardineros o no acumularan desde hace años las quejas de asociaciones vecinales por el abandono de algunas partes de la ciudad. No.

La oposición ya ha dicho que la culpa de todo la tiene Ana Botella. Faltaría más. Aunque sólo se haya actuado de urgencia en 6 de cada 10.000 árboles, que en el caso de El Retiro sean árboles muy antiguos o todavía no hayan conocido los resultados de la comisión de investigación que se creó hace sólo una semana. No. La culpa, como siempre, es de Ana Botella. Si se muriera J.J.Martin antes de terminar la saga de Juego de tronos, también le cargarían el muerto.

Con todo, los madrileños andan con miedo. Creen que estamos ante un peligro de proporciones gigantescas. La gente trata de alejarse de los árboles ante la posibilidad de que se vengan abajo y la espichen. Las madres ven los chopos y pinos como instrumentos malévolos de la naturaleza que pueden acabar con sus crías. Los viejos no salen a la calle ante el temor a que el plátano que está lado del banco donde siempre se sientan, se parta y los mande antes tiempo al otro barrio.

Tal es la psicosis, que algunos han sabido sacar provecho de todo este guirigay. Las antiguas inmobiliarias y constructoras, ahora que están quebradas o bajo mínimos, han comenzado a vender los cascos que les sobraron de la época del ladrillo. Han contratado a unos cuantos publicistas y diseñadores y los han puesto de moda. De plástico, de metal, con incrustaciones de oro o dibujos de Hello Kitty, los cascos de obra son ahora un objeto de lujo que demuestran lo precavido y moderno que eres en cualquier ambiente.

¿Qué hacemos el resto de los mortales que no nos preocupan este tipo de cosas? Pues buscamos la sombra de los árboles para encontrar alivio ante los posibles 40º que se esperan para las dos próximas semanas. A veces miro para arriba y me da un poco respeto al ver tanta hoja, rama y paloma. Eso sí, cuando veo ese sol de justicia, busco cobijo bajo la sombra del árbol y se me pasan pronto todo los males.

http://www.youtube.com/watch?v=Y2YHHq8ZEDE

En Twitter: @Jarnavic

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