Otro mundo es posible

Publicado el Enrique Patiño

Elvira Navarro, en un monólogo

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Acabo de leer La trabajadora, de Elvira Navarro ( Literatura Random House), un libro que produce desasosiego y narra, antes que una historia tradicional, una sensación moderna: las dificultades para conseguir un trabajo digno y vivir de ello, y el creciente desequilibrio mental de los seres humanos de hoy que se debaten entre la soledad y la angustia.

Por ello, y retomando una entrevista que le hice a la brillante y reflexiva escritora española Elvira Navarro, recojo sus opiniones alrededor de distintas palabras. Leerla acá también es un goce:

España

Para mí, la España de hoy vive un periodo amargo de recorte de derechos y se ha ido convirtiendo en una debacle, sin estado de bienestar. Es más precario en Colombia, claro, pero igual es una gran pérdida porque allá teníamos bienestar y dejamos de tenerlo: lo perdimos y lo seguimos pagando.

Jóvenes

Formé parte de esa gran generación de jóvenes que nos quedamos por fuera de todo. Solo había riqueza en el turismo y en la construcción, un sector que también se hundió más adelante.  Pero en ese momento, si no estabas en esos sectores, era muy difícil encontrar trabajo. Gracias a un premio literario que gané me pude pagar un máster para acceder a un empleo precario. Los que estudiamos letras pagamos a duras penas nuestros pisos (apartamentos), de ahí que muchos pasaron a tener pisos compartidos.

Letras

Desde siempre me ha gustado leer y escribir. No es una separación la que experimento entre la vida y la literatura porque siempre encuentro, entre una y otra, vasos comunicantes. No estudié literatura porque en el colegio la enseñanza de los libros era meramente descriptiva y nunca me explicó que también servía para ampliar la visión de las cosas. La literatura te arropa y gracias a ello vas a otros sitios. Los libros son espejos, escapes, túneles que cruzas.

Filosofía

Estudié filosofía porque me interrogaba. Eso, las preguntas, la duda, era yo. Tenía clara la vocación, que era la literatura. La diferencia estaba en que la literatura me daba respuestas antes que preguntas, y yo necesitaba cuestionarme.

Ideología

Un libro va más allá de sí mismo, de la respuesta que el escritor pensaba. eso llevó a un lugar tonto: la literatura no está más allá de la ideología: en sí misma tiene una postura, una ideología. Hasta lo cotidiano es ideológico. Muchos contestaban que su literatura no tenía ideología alguna, pero todas la tienen. La crisis ha vinculado de nuevo la política y están de moda los activistas. Yo, personalmente, hablo de todos los niveles que me preocupan: las experiencias que me vinculan con los demás a nivel social pero también las que me determinan a nivel individual.

Sexo

El sexo es una cuestión muy española. En cambio, hacer ostentación del dinero está mal visto. Eso sucedió desde Felipe II cuando cerró las fronteras y nos vimos dominados por un catolicismo no ilustrado, que acentuó el franquismo. Mi abuela creció con la idea de que ver una mujer en bañador era ver una puta. Esa generación fundamentalista vio el surgir de la transición y la crítica al régimen. La reacción provocó nuevos excesos, una forma de contestar desde el otro extremo, porque sigue siendo una herida abierta, un conflicto que no se ha solucionado.

Conflictos

Yo personalmente resolví mis conflictos gracias a la escritura. Después de mis primeros libros he resuelto el rencor que tenía hacia mis mayores. Mi abuela me decía que me iba a enfermar de leer, por ejemplo. Al escribir he integrado cosas que he ido solucionando sobre los mayores. A veces caigo en la tristeza, pero por ahora soy optimista. Igual, depende del momento.

Duda

Todo es duda de mi parte.

Hogar

Vivo en Madrid, en Ciudad Lineal, un barrio obrero, muy ecuatoriano alguna vez, donde cae una luz bonita, con muchas capas, y donde hay casitas de principios del siglo XX.

La vida

Mi vida cotidiana es caótica. Tengo siempre que viajar y no he podido detenerme. Eso genera desorden, aunque soy casera, cocino, planto rosales y retrato Madrid en mi blog Periferia.

Miedos

Desde niña me encantaba sentir miedo, el terror, incluso ver cosas como La familia Monster.

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