Suena el pájaro que no conozco y cae una rama.
Me aterriza en este hoy tan pausado para entender que nuestras casas no sabrán nunca que nos hemos ido.
De ese lado nos susurran los recuerdos frescos de quienes decidieron llamarse amores de la vida.
Me devuelves a los días en los que fuimos niños y entraste a ver mis medallas de natación diciendo que recorrerías el mundo de mi mano, volteando la esquina de una credencial.
No quiero que me invites a la otra orilla.
Yo sé mucho sobre los amores de la vida. En ellos, las promesas no se extinguen, porque reflejan los ojos en un espejo propio y sin tiempo, en una burbuja de protección incontenible.
Si me llevas, soportaré menos descifrar las agresiones de los insolentes que se autoproclaman perfectos.
Aquí sobrevivo con la ilusión de que un día, en esos pequeños ojos, retomaremos tiempos de vidas pasadas, sin prejuicios, en el reconteo de palabras de las canciones de siempre.
Solo repetiré emociones, sin la novedad del repentino descubrimiento.
No me invites, que no puedo ser el amor de tu vida.
En este reino soberano ya llegué a mi trono, y no quiero, ni puedo, añadir a lo temido y adorado.
Suena el pájaro que no conozco, escucho un zumbido y cae una rama en lo profundo de mis manos.
Adriana Patricia Giraldo Duarte
Las lloronas hablamos de todo lo que nos ocurre en la carrera de la vida: pasiones, amores, aprendizajes, sueños, dolores, esperanzas. Por eso este blog es un espacio para que rayes todo lo que escribes a solas. Se trata de descifrar ese femenino inagotable, sin culpas, sin adelantos, ni pretensiones diferentes a las de hallar el verdadero lugar de nuestro yo, a través de la escritura.
Es un ejercicio compartido que nos permite transformar la rabia en creatividad y la impaciencia en expresión, sin que tengamos que consolarnos o crear disculpas letales.
Envíame tu texto a nanagiraldo@hotmail.com para verlo publicado en Lloronas de Abril. Es hora de pensar en lo vistoso y sanador que pueden ser nuestros días, si dejamos atrás el falso consuelo que no nos pertenece. Revivamos este impulso. Hablemos como necesitamos hacerlo. Espero tu texto.