Lloronas de abril

Publicado el Lloronas de abril

La próxima cita

 

llave

Habrá algo de tensión en sus miradas.  No se deja de repente el miedo y se cruza el océano para encontrarse con las señales del destino, ni se reacomoda el territorio para verificar que esas señales son verdaderas.

Habrá algo de ansiedad en sus cuerpos.  Sin embargo, también identificarán los indicios de que era una historia propia por vivir.

Bajarse del avión será el punto de partida de acontecimientos similares, de búsquedas incomprensibles, sin afanes.

El acercamiento empezó por imágenes que llegaron a sus manos, por comentarios de deseos femeninos, por muestras de querer un mañana con menos soledades. No comparten el mismo idioma ni la misma cultura, pero se afianzan a punta de traducciones fugaces, de fotos en la mañana y en la noche, de narraciones escasas sobre la cotidianidad.

Él, allá en sus rutinas de viajero.  Ella aquí, en sus obligaciones de mamá adelantada a la vida, pero con el ímpetu de la aventura en sus ojos.

Aunque no se han dado la mano ni han hecho visible la red que los une, intuyen por una extraña razón que pasar esa frontera será saber que llegó el momento adecuado.

Preguntas por montones.  Certezas pocas.  Y un afán de asombrarse por lo que represente el otro, son la única condición excepcional.

Proclives a la famosa condición del amor, se verán hoy por primera vez.  Algo les dice que después serán recurrentes, susceptibles de quererse, de repetirse, de armar en compañía sus interrogantes, en el idioma de su mínima experiencia vital.

Que su momento será único y que acertadamente o no, habrá tiempo para el asombro, para definiciones románticas impensables, para un parentesco que les exigirá vigor e importancia.

Ellos, los desconocidos que empiezan a amarse, se pegarán en la primera cita a una súbita abundancia, a destrezas que luego serán experiencia acumulada, sueños por contar y el sentido final de una historia que un día decidió ignorar los riesgos y abrirle la puerta a un desafío de atracción y seducción.

Ella sonreirá como en los últimos días y se abrazará al deseo de armar su próxima cita.

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