Lloronas de abril

Publicado el Lloronas de abril

El espejo de los años

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Por: Andrea María Londoño

Sí.  Son 38. Me veo en el espejo de los años y recuerdo una expresión que ahora se me antoja perfecta: «escribo desde la llanura de la edad sincera”.  Me siento tranquila, me siento mujer y optimista.

Miro atrás y veo mi infancia, mis ilusiones de niña.  Las veo con la misma alegría como las veo en mis hijos.  Luego veo mis incoherencias de adolescente, mi rebeldía, mis descubrimientos, mi primer beso, mis primeras ilusiones.  Las veo sin sentir nada más que alegría porque pasó y lo viví con la intensidad y el drama que ameritaba el momento.

Veo mi veinteañez llena de energía, de expectativas, también de desilusiones, de duros retos, de amor y la llegada de mis hijos, el más significativo cambio de mi vida. Veo mi evolución, veo como se cayeron todas mis certezas, todas mis creencias, pero lo veo agradecida, lo veo como el caos necesario para la creación.

Me miro hoy al espejo y veo una mujer capaz de crear, capaz de soñar, de seguir sorprendiéndose y de sorprender. Veo una mujer que fue niña, que aún se asusta, que aún llora, pero que ha recorrido el camino suficiente para saber que la vida es así.

Veo una mujer que sonríe y sabe que la felicidad es un camino, un camino con baches, puentes, altibajos, pero que en todo caso no es un fin.  Una mujer que entiende que la tristeza no es constante; nada es constante.

Puedo escribir, leer, respirar, caminar, reír, llorar, enojarme, sonrojarme y todas las cosas que damos por sentado y que para algunos seres es un privilegio. No puedo estar más que agradecida porque he vivido y me siento satisfecha. Hay mucho por hacer, hay mucho por conocer y por recorrer. Aún tengo un mundo que cambiar, pero si este fuera mi último día, puedo decir que, excepto por mi tarea aún inconclusa de madre, podría irme tranquila.

Siento que estoy apenas despertando a la vida, que el universo se agita, que estoy por descubrir un nuevo mundo, tal vez por descubrirme en una nueva etapa, en una nueva realidad.  Respiro con calma y siento cómo el aire llena mis pulmones, respiro y en cada exhalación dejo ir un poco de mí.  En el espejo de los años no tengo remordimientos, ni culpas; nada más que una vida llena de incertidumbres, pero tranquila.

Este lunes 13 de febrero, a las 7:00 p.m., hablemos del amor eterno. Escucha nuestro programa de radio Lloronas de abril en http://masmusica.fm/home/

*Concepto fotográfico tomado de Cristian Chloe

 

 

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