Liarte: diálogo sobre arte

Publicado el Lilian Contreras Fajardo

Juliana Góngora: 5 tips sobre su arte contemporáneo conceptual

La primera vez que vi una obra de Juliana Góngora fue en la exposición “Ires y venires” del Banco de la República. Vi “Cuja” y al principio pensé que era una mesa, pero cuando leí el texto que acompaña la pieza me enteré de que, tanto la palabra como el objeto, hacen referencia a la cama “modesta” del campesino o trabajador y que, de acuerdo con los relatos de su familia, la artista retoma la cama como lugar de “memoria y descanso”.

Visualmente, “Cuja” es una cama de madera y cuero de vaca que encima tiene una manta bordada en croché con granos blancos de arroz.

Luego, vi “Lenguitas sagradas. El amanecer de la palabra”, su participación en “Arte vivo, una cofradía de artesanos y artistas”, programa de Artesanías de Colombia que tiene como objetivo difuminar la separación que durante siglos la visión de mundo occidental impuso entre la artesanía y el arte.  En esta ocasión Juliana Góngora trabajó con la comunidad Ko’revaju, un pueblo indígena radicado en Florencia (Caquetá) por motivo del desplazamiento forzoso.

Para mí, entender el arte de Juliana Góngora es difícil, pues es el tipo de trabajo que necesita contexto. De hecho, sólo entendí el trasfondo de su obra, eso que no es posible percibir viendo el objeto, cuando hablé con ella.

“Lenguitas sagradas. El amanecer de la palabra” de Juliana Góngora.

No comparto la idea de que “una obra debe soportarse por sí sola”; pues eso está bien para cierto tipo de arte o para trabajos en los que el espectador ya tiene cierto bagaje, pero para el arte conceptual no creo que esa premisa sea justa, no creo que sea justo ponerle a la gente la carga de tener que entender una obra.

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De hecho, creo que esa carga es la que ha distanciado a las personas del arte contemporáneo y específicamente, del arte conceptual, ese que, como su nombre lo indica, es la idea o pensamiento del artista lo que más importa, frente a la técnica o el color, por ejemplo.

“Cuja” de Juliana Góngora.

Entonces, si lo más importante es el concepto, ¿cómo es que se ‘responsabiliza’ el espectador de llegar a la conclusión? Y, aunque es cierta medida es cierto que cada quién puede interpretar la obra como quiere, ¿no sería mejor comunicar lo que el artista quiere decir para que logre una mejor conexión con la gente?

Desde ese punto de vista, y como mi objetivo es tratar de ofrecer un diálogo coloquial sobre las artes plásticas, en este blog comparto y desgloso los puntos que me parecen importantes para tener en cuenta a la hora de ver y apreciar la obra de Juliana Góngora quien, ahora mismo y hasta el 13 de noviembre, expone “Arrullos” en la galería bogotana Espacio Continuo.

“Cuencos de leche” de Juliana Góngora.

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  1. Juliana Góngora es artista plástica y escultora bogotana que con su arte reconstruye su historia familiar recorriendo los pasos de sus abuelos, camino que la ha acercado a la tradición campesina e indígena.
  2. En sus años de trabajo se ha interesado en intercambiar conocimiento con artesanos y comunidades indígenas de las Américas, de ahí su colaboración con la comunidad Ko’revaju (Coreguaje), con quien no sólo trabajó en el proyecto “Arte vivo”, también en “Arrullos”.
  3. Gracias a su trabajo junto con las comunidades indígenas, Juliana Góngora es una convencida de que las personas deben retomar lo esencial: el respeto por sí mismo, por el otro y por la naturaleza: y que les falta arrullo, es decir, el consuelo de alguien mayor o más sabio. Por eso los abuelos, los mayores, deberían gozar de mayor respeto en la sociedad. Para los indígenas la palabra arrullo es más profunda y se relaciona con los ancestros. No hay que olvidar que para ellos tierra es la abuela.
  4. El alimento es fundamental en la obra de Juliana Góngora. Si en “Cuja” bordó una manta con granos de arroz, en “Arrullos” presenta “Cuerpo de leche”, una obra que recuerda la tumba de su abuelo, por lo que está arropada con una manta elaborada en hilo de leche. Para ella, esto “representa la vida y la muerte a través de la leche, el primer alimento que recibe el ser humano y con el que ahora ofrece regocijo a la figura de su abuelo”. En esta muestra también está presente el maíz, el cumare, la ruda y el agua.
  5. Para mí “Los arrulladores”, aparte de ser la obra más grande, es la más importante de esta exhibición porque fusiona tanto el arrullo como el alimento, pues la escultura está elaborada en ameros (hoja que protege la mazorca), y algunos ameros tienen pintados figuras de color rojo que aluden a los arrulladores, es decir, a esos abuelos que nos dan tranquilidad.
“Los arrulladores” de Juliana Góngora.

Juliana Góngora pertenece a esa generación de artistas plásticos que no realiza obra tradicional. Al ver su trabajo uno se enfrenta a la materialización de una idea conceptual que se vale de lo cotidiano y tradicional para hallar su forma, y es una obra disruptiva porque, ¿qué tan fácil es exhibirla en la casa? Igual, si se compra hay que estar consciente que, como muchas piezas son a base de alimento, no son eternas, o requieren mucho mantenimiento.

Si puedes pasar por la galería Espacio Continuo, ubicada en la Calle 80 con 12 (Bogotá), no dudes en ver la obra de Juliana Góngora. Seguro te confrontará.

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