El Hilo de Ariadna

Publicado el Berta Lucia Estrada Estrada

CUANDO LOS GALARDONES LITERARIOS LOS GANAN LOS MALOS LIBROS

amours

El caso de Amores de Léonor de Récondo

Los premios literarios no son siempre designados a obras que lo merecen, puesto que en muchos casos se juegan intereses desconocidos para los lectores, que van desde posturas políticas hasta intereses económicos; pasando por relaciones de amistad, entre otras posibles causas.

Me atrevería a decir que una de ellas es la ceguera de algunos jurados al momento de otorgar una presea literaria. Es el caso de una novela de Juan Carlos Onetti, Tiempo de abrazar, que fue enviada en 1941 por un jurado uruguayo para participar en un Concurso Latinoamericano de Novela, auspiciado por la Editorial Farrar & Rinehart. No obstante, el premio se lo llevó El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría, una novela telúrica y que hoy en día no tiene mayor renombre. En cuanto a la obra de Onetti nunca se pudo saber si efectivamente merecía ganar o no, ya que pronto pasó a integrar los cajones del olvido; solo se conocieron algunos capítulos que aparecieron en algunas separatas dominicales sin haber sido jamás publicada en su totalidad. Pero conociendo al autor de El pozo o de Juntacadáveres me atrevería a asegurar que su novela era muy superior a la de Alegría. No en vano Emir Rodríguez Monegal decía: “es con Onetti y sus pares que el nuevo hombre latinoamericano, el hombre que se ve obligado a ingresar casi de golpe en una modernidad caótica, angustiosa, pasa a asumir el primer plano en la ficción ». También hace enfásis en la importancia que tuvo sobre otros autores: « Algunos (como Cortázar) reconocerían explícitamente su influencia. Otros la aceptarían implícitamente. Los menos se declararían sus discípulos. ».

Esto sin hablar del Premio Nobel de Literatura, cuyos grandes ausentes son Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar y Jorge Luis Borges; sin olvidar a José Lezama Lima o Alejo Carpentier o Guillermo Cabrera Infante.

Pienso también que otras causas pueden ser culturales. Podría ser el caso de Amours de Léonor de Récondo (Sabine Wespieser Editeur, Paris, 2015), ganador de dos premios de gran importancia en Francia: Premio de los Libreros 2015 y el Gran Premio RTL-Lire 2015.

El libro, cuyo título en español se traduce simplemente por Amores, si bien tiene referencias claras a Madame Bovary de Gustave Flaubert, a La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas y a Thérèse Desqueroux de François Mauriac*, no supera las novelitas de amor tan en boga en los años 60 y 70 del siglo pasado. En realidad es bastante ingenuo. No diría que es mediocre, hacerlo es darle un valor que no tiene; es simple y llanamente malo.

La trama está puesta en la mesa, por lo que cada acontecimiento está plenamente cantado con anterioridad. Está exento de sorpresas literarias. Su lenguaje es bastante coloquial; carece de la profundidad que el francés le puede imprimir a una obra literaria. En este caso preciso pienso en el lenguaje de Marguerite Yourcenar** y por supuesto en el de Mauriac.

No creo que Léonor de Récondo, por muy buena violinista que sea, tenga verdaderamente talento literario; al menos no lo ha desarrollado.

La trama se desarrolla en lo que los franceses denominan un huit clos, o sea un espacio cerrado. En este caso preciso es una casa burguesa de principios del siglo XX situada en un pequeño burgo de una provincia francesa. En ella viven el notario Anselmo con Victoria, su joven e inexperimentada esposa. Como toda familia burguesa de la época tienen algunas personas a su servicio; en este caso preciso un matrimonio que conoce los secretos de la familia del notario, y Celeste, una campesina de 17 años que huye de la miseria del campo, pero sobre todo busca olvidar a una madre que año tras año traía un nuevo hijo al mundo sin que nunca tuviese suficiente tiempo ni energías para dedicarse al cuidado de los vástagos.

En ese huit clos somos testigos del abuso sexual de la parte de Anselmo para con Celeste, a quien toma con la misma determinación con la que se le ordena limpiar la casa o hacer un pastel. No le importan las consecuencias de sus actos, ni los mide ni los intuye; simplemente actúa siguiendo sus impulsos sexuales. Si en la noche Anselmo se mete en su cama en el día ni la mira, simplemente ella no existe; si fuese un perro de caza tendría mas probabilidades de ser vista por él.

En cuanto a Victoria se refiere habría que decir que simplemente es una decoración que se ha puesto en el centro del salón; como si fuese un jarrón de porcelana de Sèvres. Su única y verdadera misión es la de darle un heredero a Anselmo, para que éste a su vez pueda perpetuarse como notario de su ciudad. De resto ella no cuenta para nada. No la hace partícipe de su trabajo, ni se interesa por sus gustos o anhelos o frustraciones. El prestigio, de lo que él considera un buen apellido, una hermosa casa y una buena situación económica, debe bastarle para ser feliz y vivir agradecida por haberla hecho su esposa.

En cuanto al supuesto rol de ama de casa que debería de tener, orgullo de muchas mujeres de su tiempo, se le ha negado desde antes del matrimonio con Anselmo; ya que Huguette, la cocinera, es la que lleva las riendas del hogar desde hace mucho tiempo. Huguette vio crecer a Anselmo niño y fue también la encargada de iniciarlo en la vida sexual para evitarle los prostíbulos y las enfermedades sexuales que podrían derivar de esas visitas. Pero Huguette no lo hizo porque así lo hubiese deseado, lo hizo obligada por la madre de Anselmo; para quien una empleada doméstica era también una mujer a la que se le puede ordenar acostarse con el señor de la casa, sin darle posibilidades de negarse a tamaño abuso.

Y por último está Pierre, el marido de Huguette, el que conoce los secretos más recónditos de la familia. El es el palafrenero y el jardinero, y cuando Anselmo lo considera pertinente es su compañero de caza o su confidente.

Léonor de Récondo quiso hurgar en las miserias de una familia burguesa de inicios del siglo XX; pero sobre todo quiso mostrar la condición femenina y su gran fragilidad frente a un mundo construido por los hombres para los hombres. Y si bien Amores es una obra que anuncia la emancipación femenina y los cambios que la sociedad vería en los años venideros, sobre todo con la Primera Guerra Mundial, no logra ser convincente en cuanto a la calidad literaria de la obra en cuestión. Es un libro que ha debido pasarse por el tamiz una y otra vez; ha debido dejarse en reposo durante algunos años y posiblemente ha debido volverse a escribir; de pronto Leonor de Récondo hubiese logrado una obra de mayor valor estético. Pero posiblemente su juventud, o la presión de la editorial, le impidió tomarse su tiempo; pero bueno, esta es solamente mi percepción de Amores, no olvido que acaba de obtener dos importantes preseas literarias. Ni tampoco olvido que es una de la invitadas a la Feria del Libro que se celebrará en Bogotá en abril próximo. De lo que si estoy segura es que luego harán una película inspirada en Amores y que será mucho mejor que el libro, lo que rara veces sucede.
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* https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/09/28/el-veneno-mujeres-y-literatura-therese-desqueyroux-y-bebe-donge/

** https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/03/22/marguerite-yourcenar-la-mujer-que-ilumino-el-siglo-xx/

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