Corazón de Pantaleón

Publicado el ricardobada

Poniendo algunas cosas en claro

Mi post anterior le sugirió el siguiente comentario a uno de mis más fieles y tenaces lectores, Luciano Londoño López :

«Mi querido don Ricardo Bada:
Por gustos no hay disputas, aunque por putas si puede haber disgustos.
Ya sé que se trata de sus canciones favoritas, pero veo que en sus preferencias y/o amores musicales usted no le tiene mucha simpatía a la música de Latinoamérica, lugar donde a usted muchos lo respetamos, admiramos y queremos…
Es por eso que al leer esta nota suya se me agolpan los buenos recuerdos y los grandes afectos y ello hace que le dedique estas palabras.
En ese orden de ideas, y como amigo afectado con su lista, le ruego rehacer la misma, vinculándose más a esta región o al menos hacer un listado de los temas instrumentales y canciones latinoamericanos de su gusto.
Por ello, le sugiero considerar entre su selección de Agustín Lara la canción ROSA.
De verdad que me extraña que no haya nada de Cuba, por ejemplo LÁGRIMAS NEGRAS, del Trío Matamoros. ¡Qué falta de ritmo, por Dios! Y algo de Olga Guillot y Bola de Nieve. No sobraría algún tema de la salsa de Nueva York, por ejemplo QUÉ TE PEDÍ, por La Lupe. Y de Puerto Rico no puede quedar por fuera don Pedro Flóres, Daniel Santos, Rafael Hernández y Davilita.
Sería bueno que entre sus dilectas de corazón y oídos estuviera algún vals peruano. Mire que no le estoy pidiendo que incluya nada colombiano, venezolano y ecuatoriano (donde hay música extraordinaria).
Vale la pena que incluya algún tango de la autoría de Homero Manzi, Homero Expósito o alguna versión de las orquestas de Julio De Caro, Pedro Laurenz, Lucio Demare, Carlos Di Sarli o Aníbal Troilo. Y de Uruguay no se puede dejar por fuera a Canario Luna.
Igualmente le sugiero considerar, entre sus canciones las del mexicano José Alfredo Jiménez… Algún día, cuando usted y yo ya seamos solo recuerdo, habrá un análisis serio sobre este aspecto y entonces nos encontraremos  con que José Alfredo no sólo es superior al resto de compositores e intérpretes de todo México y de pronto hasta de toda Latinoamérica. Póngale cuidado. No es cuestión de voz, sino de manera de decir y de lo profundo de sus letras, en medio de su simplicidad.
Bueno, don Ricardo, perdone mi reclamo, pero de verdad que me causó gran asombro la lectura de su nota, tan lejos de nosotros, cuando por acá le queremos todos». 

Le respondí ipso fuckto lo que sigue :

«Mi estimado y nunca bien ponderado don Luciano,
lamento decirle que su mail henchido de buenísimas recomendaciones lo tengo que poner al final de una larga cola iniciada por amigos escandinavos que me escribieron escandalizados de que no hubiese incluido aunque sólo fuese «Waterloo», con Abba, y porque también anduve ninguneando a Björk en mi lista, de lo que realmente me arrepiento y arrojo ceniza sobre mi cabeza y me rasgo las vestiduras, pero el mal ya está hecho. Y a los mails de mis amigos escandinavos se unieron los de mis amigos y corresponsales italianos, ingleses, portugueses, asiáticos, africanos, oceánicos y del viejo bloque socialista, cada uno de ellos con una larga lista de olvidos en la mía, de tal manera que para darle satisfacción a todos necesitaría prácticamente volver a vivir otros 71 años a fin de poder llegar a oír tanta buena música.
El problema es que siempre hay que elegir, al final siempre hay que elegir, y yo no creo haber elegido nada mal las quince canciones que reseñé con enlaces en mi blog, amén de las diez de que hablé también sin incluir enlaces. Y qué duda cabe que de la extensa nómina que usted me envía, tal y tal y tal canción tienen un puesto asegurado en mi memoria, pero se me hace que el lector de mi blog apartaría su vista fastidiado de una lista de nombres y enlaces que amenazase con volverse interminable y, «para más pior», como diría el filósofo mexicano don Mario Moreno, no exhaustiva. Porque exhaustiva, por definición, ninguna lista de cosas predilectas puede serlo en el terreno del arte, por mor de aquello de que el libro de los gustos está en blanco.
Le doy las más efusivas gracias por leerme, y créame que no es olvido ni desidia ni ninguneo lo que hace que no estén en mi lista algunos de los nombres que usted menciona. Sencillamente es una cuestión de espacio, y de mayor o menos afinidad selectiva, como no diría Goethe.
Mi cordial saludo desde Colonia». 

Me llegó la siguiente contestación :

«Mi querido don Ricardo:
Parece que no me expresé con claridad (pasa con frecuencia). Mi nota de esta mañana está referida a que su artículo está publicado en un periódico colombiano y, en consecuencia, su buena selección poco se entiende entre muchos de sus lectores colombianos y latinoamericanos.
Por ello le sugería hacer una selección, de su gusto, acorde para lectores latinoamericanos (es una cuestión de mera cortesía), máxime que usted alude que su columna está cumpliendo un año en un periódico colombiano.
No opino sobre lo que deba hacer o no (en materia de selecciones musicales) con sus lectores escandinavos, ingleses, italianos, portugueses, asiáticos, africanos, oceánicos y del viejo bloque socialista…, pero de todas maneras le deseo la mejor suerte con ellos, aunque dudo que sean (todos ellos) más que los lectores que usted tiene en Latinoamérica.
Por demás está decir que usted, como autor, está en su derecho de tratar a sus lectores como bien lo estime…» 

Y el diálogo se cerró, supongo, con esta otra respuesta mía :

 «Mi estimado don Luciano,
no confundamos las churras con las merinas, ni el culo con las témporas.
Me parece que usted subestima dos fenómenos; el de la globalización y el del espacio virtual. El acceso a mi blog es idéntico en lo más tupido de la selva de Borneo, en el centro del desierto del Sáhara y esperando el Metro en una parada de Medellín: todo depende de la calidad de la recepción y de la implementación técnica de que disponga el usuario. Por lo tanto, hablar de que mi blog sea colombiano, como usted parece subsumir, es llevar las cosas un poco lejos. Mi blog aparece en el espacio virtual, que es universal, partiendo de una rampa de lanzamiento que es El Espectador: una vez en el espacio, chau Espectador, el blog es de quienes lo leen, y para mi sorpresa el mío es leído en más lugares de los que yo imaginaba. Y hasta donde he podido controlarlo, más que en la propia Colombia.
Eso por una parte. Por la otra, en materia de gustos artísticos yo no me considero ni me voy a considerar jamás obligado a tomar en cuenta el lugar donde los expongo. Con el criterio que usted aduce para que fuese yo más cortés con el público colombiano, a la hora de enlistar mis diez novelas preferidas en la literatura universal tendría que dejar fuera a William Faulkner para hacerle un hueco a Manuel Mejía Vallejo, o a Jane Austen para darle paso a Fanny Buitrago, y en fin, hay límites, espero que concuerde usted conmigo. Todo esto sea dicho con mis mayores respetos a don Manuel y a doña Fanny, cuyas obras respectivas me parece que son de lo mejor que se ha escrito en su país.
Creo que he dejado bastante claro mi punto de vista, y si no fuera así, lo siento. Pero no hay más cera que la que arde, como decía mi abuela Remedios, que era una sabia.
Con la misma cordialidad de siempre,
Ricardo Bada».

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