Corazón de Pantaleón

Publicado el ricardobada

La National Gallery de Dublín

Y con esta cierro el tríptico de transcribir aquí anotaciones museales en mi diario, después de haberles invitado a que me acompañaran al Museo de Pérgamo, en Berlín, y al de los Trópicos, en Ámsterdam. En este caso se trata de la National Gallery, en Dublín, el 18.6.2004.

18.6.2004, Dublín

Llueve y ya hemos hecho todo lo que queríamos hacer, asi que decidimos visitar la Galería Nacional, animados por la idea de ver uno de los mejores Vermeer y algunos Caravaggios. Pero hay más, mucho más, además de los inevitables pintores dublineses, ilustremente desconocidos. Por cierto que entre ellos no se encuentra representado Francis Bacon, cuya casa natal descubrimos el 16., de camino a Sandymount, en la misma calle de nuestro hotel. Y la Galería en sí ya es digna de visita como edificio: una armoniosa simbiosis del espacio con la visibilidad y con la comodidad. Si fuese cuadro, me encantaría estar colgado aquí.

Donde hay bastantes españoles, dicho sea de paso. Ribera el Españoleto, Antolínez, Morales, Carreño de Miranda, Juan van der Hamen y Leva, Navarrete, El Greco, José Leonardo, varios Murillos, cuatro Goyas, un Velázquez del que no sabía su existencia, y sobre todo una Santa Rufina, de Zurbarán, que vale por sí sola una visita al museo (la cual, por si todo lo dicho fuera poco, es gratuita). Del mismo Zurbarán, al lado, tal vez como programa de contraste, una Inmaculada murillesca empalagosa, con cara de hacer la primera comunión no muy convencida. La Santa Rufina, por el contrario, parece estar pidiéndole explicaciones a su Dios por sus Santas Tonterías.

Descubro (la memoria me falla ahora dónde, en qué sala) un Jacob Duck que muestra a una mujer soñando con gente minúscula, liliputiense. Pero el gran descubrimiento es el del Vermeer, la mujer escribiendo una carta mientras su criada mira por la ventana. Y lo es no ya por el cuadro mismo, que es una maravilla, sino por la disposición genial adoptada en esa sala 40: exactamente frente al Vermeer hay dos Gabriel Metsu, uno de un gentilhombre escribiendo también una carta, y el otro como una réplica del Vermeer, una mujer lee una carta mientras su criada descorre un poco una cortina y miraun cuadro, un cuadro con un motivo marítimo. El juego de referencias visuales entre los tres cuadros es algo así como asomarse a un aleph. Y la criada asomándose a un cuadro casi prefigura la lejana llegada de la televisión.

CODA HUMORÍSTICA : En el restaurante de la Galería Nacional, uno de los platos del día es bacalao a la vizcaína. Me recuerda el caso de un restaurante madrileño donde quisieron tener una carta bilingüe pero parece que no encontraron traducción inglesa para el nombre del pejesapo, el pez que en España llaman rape; de modo y manera que incluyeron en la carta un plato denominado RAPE BASKIAN ART, con la natural consecuencia de que hubo afluencia de público femenino deseoso de saber en qué consistía la violación a la vasca.

MÁS DATOS SOBRE LA GALERÍA :  https://es.wikipedia.org/wiki/Galer%C3%ADa_Nacional_de_Irlanda

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