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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>José Ricardo Mejía Jaramillo, Bloguero de Blogs El Espectador</title>
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        <title>Si yo fuera una voz clara y serena en medio del ruido</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/si-yo-fuera/si-yo-fuera-una-voz-clara-y-serena-en-medio-del-ruido/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Colombia es un país sentado sobre un gran polvorín de inconformidad social, yo preferiría que toda esa inconformidad se tramite por la vía institucional en un gobierno de Gustavo Petro y no de otra manera”.</p>
<p>Alejandro Gaviria</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Si yo fuera una voz y clara y serena en medio del ruido, y le pudiera hablar al oído al presidente, le diría, entre otras cosas, las siguientes:</p>



<p>1. Que tenga presente que él ya no es Gustavo Petro Urrego, sino el presidente de la República de Colombia y, en consecuencia, representa a todos los colombianos, sin lugar a discriminación de raza, sexo, condición o simpatías políticas.</p>



<p>2. Que él, como coautor de la Constitución de 1991, se ajuste a cumplirla estrictamente y a representar y enaltecer la unidad nacional. La grandeza en la práctica política está en seducir al adversario, o demostrarle a quien votó en contra que estaba equivocado. En ambos casos se necesitan buenas maneras.</p>



<p>3. Lo anterior no significa que deba renunciar a realizar su proyecto, es solo que cambie el tono de activista beligerante por el de un presidente inteligente (que lo es), por un tono persuasivo y sereno, que, sin duda, podría producirle al país, mejores resultados.</p>



<p>4. Le pediría que, en su gestión de gobierno, busque solucionar los problemas, como si estos fueran de relaciones públicas, y no como si fueran de lucha de clases. Puede que las diferencias tengan ese origen, pero la solución siempre estará en una mesa de conversación y allí han de imponerse las buenas maneras. Dar ejemplo de buenas maneras: el cómo importa más de lo que imaginamos.</p>



<p>5. Le insistiría en la importancia de priorizar. No se puede hacer todo al mismo tiempo, y, menos, atendiendo peleas a raimundo y todo el mundo. No se puede negociar con tantas empresas criminales a la vez. Son bandidos y hay que tener más malicia e imaginación que ellos. El ELN, por ejemplo, les rogó a todos los gobiernos un cese bilateral al fuego, usted llegó y se los regaló, y ellos no se lo quisieron recibir, le hicieron un berrinche haciéndolo quedar muy mal a pesar de sus buenas intenciones. Son bandidos profesionales, para ellos la buena fe no existe.</p>



<p>6. Le sugeriría la más elemental defensa al final de la intermediación de las EPS. Sólo hay que señalar con claridad y contundencia que: eran 157 al inicio del sistema y que al momento de su posesión ya se habían quebrado 130 que le quedaron debiendo a las IPS más de 27 billones de pesos, por los cuales nadie responde. Además, que los 80 y tantos billones anuales que les gira el Estado no tienen ningún control. En una democracia seria, nada ni nadie puede estar fuera de control.</p>



<p>7. Sobre la reforma laboral y pensional, como en muchos temas más, estoy seguro, presidente, de que conseguiría mejores resultados siendo más persuasivo que arremetiendo contra los empresarios y líderes gremiales. Si usted les dice a los empresarios que hagan sacrificios por el país que todo se los ha dado, y que ese sacrificio ayudará a sacar a muchas personas de la pobreza y que en el futuro cercano tendrán más y mejores clientes y recuperarán con creces sus sacrificios, seguramente la respuesta no sea lejana a sus aspiraciones.</p>



<p>8. Con los medios de comunicación masiva debería ser más pedagógico, más AMLO y menos PETRO. Le sugeriría celebrar el segundo año de gobierno dando inicio a “las mañaneras” y dejando a X como un recurso excepcional y no permanente.</p>



<p>9. Le pediría que siga buscando que la política, la economía y el derecho sirvan a los más débiles, a los más desprotegidos, pero que su discurso sea más pedagógico y menos dogmático. Qué bueno sería convencer a muchas personas mal informadas de que lo que usted busca es justo y necesario.</p>



<p>10. Le recordaría al presidente, que así los gobiernos de derecha hayan sido terriblemente insensibles con los de abajo, él no debe comportarse así con los de arriba; debe ser más comprensivo e inteligente, con lo cual seguro atraerá muchas más personas a su causa.</p>



<p>11. Le pediría que concentre toda su atención en la firma de un gran acuerdo nacional sobre lo fundamental, como lo propuso en vida Álvaro Gómez Hurtado y él lo prometió en campaña. Para ello debe utilizar toda su capacidad persuasiva e invitar a una mesa y dando prioridad en su invitación a los líderes gremiales y de la oposición política.</p>



<p>***</p>



<p>Si yo fuera una voz clara y serena en medio del ruido, y pudiera hablarle al oído a los empresarios del país, solo les diría esto:</p>



<p>Que recuerden la respuesta que Alejandro Gaviria le dio a una revista londinense hace dos años y que aparece como epígrafe de este escrito. Puede ser más fácil negociar con Petro presidente y representante de toda esa prole necesitada, que con una turba bloqueando vías y paralizando al país como ya se vivió.</p>



<p>Les pediría mirar el espejo de Chile y de México. Para llegar a una constituyente sólo se necesita un país paralizado como le tocó al presidente Sebastián Piñera; y para volver al poder se necesita tiempo. Será muy difícil lograrlo en dos años, así el presidente haga caso omiso a los consejos que el Quijote le dio a Sancho para gobernar la ínsula de Barataria.</p>



<p><strong>Y usted, amigo lector, ¿qué le diría al presidente y a los empresarios si pudiera hablarle al oído?</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>José Ricardo Mejía Jaramillo</author>
                    <category>Si yo fuera</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102110</guid>
        <pubDate>Tue, 18 Jun 2024 16:44:29 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si yo fuera una voz clara y serena en medio del ruido]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">José Ricardo Mejía Jaramillo</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Si yo fuera un desarmador de palabras</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/si-yo-fuera/si-yo-fuera-un-desarmador-de-palabras/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si yo fuera un desarmador de palabras, me ocuparía de quitarles fuerza, autoridad, fuego y veneno, vigencia, vigor y penetración social, a una serie de palabras o frases, cuyo significado natural degeneró, por haber sido usadas de manera inadecuada por personas que, desde el poder, y sin la solvencia moral necesaria, las usaron, las tocaron, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Si yo fuera un desarmador de palabras, me ocuparía de quitarles fuerza, autoridad, fuego y veneno, vigencia, vigor y penetración social, a una serie de palabras o frases, cuyo significado natural degeneró, por haber sido usadas de manera inadecuada por personas que, desde el poder, y sin la solvencia moral necesaria, las usaron, las tocaron, las manosearon, volviéndolas nada o envileciéndolas. Es como si el uso de ciertas palabras precisará de legitimidad moral.</p>
<p>1. El valor y el honor militar. Lo único que distingue a un militar de un asesino es el valor y el honor, porque ese valor y ese honor sirven de fundamento y límite al uso de las armas. El militar usa las armas después de ser seriamente entrenado en su disciplina, solo en casos extremos y para defender la vida de sus conciudadanos. Esencial a su oficio es defender, proteger, salvar. ¡Son héroes!</p>
<p>El asesino, en cambio, puede ser entrenado y lo es, tal vez demasiado, pero no busca defender, proteger, ni salvar a nada ni a nadie. Lo suyo es atacar, masacrar, destruir. Carece de honor y de valor, Son cobardes armados y al servicio de criminales que no aman a sus semejantes. ¡Son villanos!</p>
<p>Por eso duele que nuestros altos mandos militares, los militares retirados y sus asociaciones, en vez de reivindicar ese valor y ese honor, reclamado el pronto actuar de la justicia, prefieran apostarle a negar a pie juntillas los excesos criminales de sus hombres, como si no fuera el honor y el valor lo más importante, sino una absurda solidaridad de cuerpo, el tapen, tapen. Renuncian así a ser verdaderos héroes y se abandonan a la condición de villanos.</p>
<p>2. Igualar a la fuerza pública con los bandidos. El sector más conservador del país, tal vez a instancias de su máximo exponente, cuestiona que los militares puedan acogerse al mismo sistema judicial al que son sometidos los guerrilleros desmovilizados.</p>
<p>Ese cuestionamiento es absurdo y carece de toda lógica, por cuanto los beneficios a que tienen derecho son absolutamente generosos, muestra de ello es la cantidad de oficiales y suboficiales que se han acogido a dicho sistema.</p>
<p>Un espectador desprevenido consideraría exagerada esa generosidad. Si se estima que estas son personas a las que se les pagaba para hacer cumplir la ley, el nivel de castigo debería ser mayor. Los bandidos al fin y al cabo eran bandidos y, mal que bien, negociaron con el Estado; pero a los policías y soldados se les pagaba para hacer cumplir la ley, no para violarla, y lo que es peor, uno como ciudadano cree en ellos, son depositarios de la fe pública. Muchas personas les aceptaron su invitación a lugares distantes de sus casas sin saber que los iban a matar.</p>
<p>3. “No estarían sembrando o recogiendo café”. Una frase que seguramente es patrimonio cultural de hombres y mujeres del campo cafetero colombiano, y que al ser utilizada por el gobernante de turno para poner en duda la reputación moral de ciudadanos inermes asesinados por la fuerza pública perdió toda su bondad.</p>
<p>Qué lástima que ya nadie diga esa frase para referirse a una pequeña travesura de algún amigo o miembro de la familia, sino para referirse a quien al pronunciarla parece haberle matado su mágica belleza.</p>
<p>4. “Vayan votando esa ley mientras los detienen” o “Aprueben esa ley, así sea inconstitucional, que mientras la Corte la tumba ya habremos goleado”. Con esas frases, dichas desde el poder, parecen haber institucionalizado en Colombia la ley del atajo y del todo vale y pase lo que tenga que pasar. Es una apología de la falta de vergüenza.</p>
<p>Desde la intimidad de la biblioteca, uno pensaría que esas frases, por malas que sean, cualquiera podría pensarlas, pero salir a decirlas voz en cuello y desde el poder es un absoluto desafuero ético y estético. ¡Desvergonzados! Qué mal ejemplo para las nuevas generaciones.</p>
<p>5. “El que pone la plata pone las condiciones”. Esta frase ha hecho carrera en nuestro país desde que tengo memoria y se salió de madre, desde que el poder económico decidió, sin ningún pudor, apoderarse también del sector político.</p>
<p>Tanta arrogancia detrás de la mera posesión material, tanta ceguera y tanta falta de generosidad y solidaridad con los que nada tienen. Eso que son católicos, o tal vez por eso, prefieren la caridad cicatera y mirar desde arriba a los destinatarios de su limosna, a la solidaridad que implica generosidad y mirar a los ojos del otro frente a frente, entendiendo que somos semejantes y que lo único que nos distingue son los designios de Dios o del Azar.</p>
<p>En los países nórdicos, que son lo más parecido al paraíso sobre la tierra, los detentadores del poder económico tienen serias limitaciones para acceder al poder político, éste básicamente se lo disputan los partidos políticos como aquí, pero éstos tienen detrás, una sociedad civil organizada en sindicatos, ligas de usuarios y ligas de consumidores.</p>
<p>En alguna de sus aventuras, El Quijote y Sancho poseídos por él hambre tuvieron la suerte de encontrar un pan. El escudero lo tomó y partió un pedazo pequeño y se lo ofreció a su amo quedándose con la porción más grande, a lo que El Quijote lo reconvino con singular vehemencia, diciéndole más o menos así: Detente oh, Sancho, hijo de puta, malparido, has de aprender hoy y para siempre la más elemental fórmula de la justicia: “el que parte no escoge”.</p>
<p>Todo parece indicar que los nórdicos leyeron a Cervantes, y aquí en vez de eso, nos hemos inspirado para construir nuestra justicia social en esa frase arrogante que propicia de manera impúdica la lucha de clases: “El que pone la plata pone las condiciones”. ¡Terrible error! Si el Derecho y la Política (así con mayúscula), no están al servicio de los más débiles, no sirven para nada.</p>
<p>6. “El que le presta plata al amigo, pierde la plata y pierde el amigo”. Esta frase terrible que rompe la confianza en el otro y nuestro tejido social, debió ser ocurrencia de un banquero o de uno de sus más inteligentes empleados.</p>
<p>Desde esta frase que parece ser ley en nuestra sociedad, se logró romper los vínculos de solidaridad y de confianza que existían en el pasado. Dicen que los abuelos hacían sus negocios de palabra y la palabra empeñada era la ley, hasta que los bancos lograron romper esos vínculos para hacer más próspero su negocio y más pobre la vida en comunidad.</p>
<p>“Para el argentino, la amistad es una pasión y la policía una mafia”, decía don Jorge Luis Borges, y esto debió haberse acentuado después del llamado “Corralito financiero” en el que definitivamente perdieron la fe en la banca mundial. Nosotros aún creemos en ella más que en los amigos.</p>
<p>Por mi parte, yo nunca renunciaré a la amistad de los generosos amigos a quienes les debo, por lo menos hasta que les pague; y me seguiré preguntando, ¿quién sería el genio perverso a quien se le ocurrió semejante puñal contra la confianza y la amistad sincera y solidaria? ¿Cuántas personas se habrán quitado la vida por no encontrar salida a sus dificultades por cuenta de esta ley?</p>
<p>7. “¿Cómo voy yo ahí?” O el llamado CVY. Desde los años 80 el sector público en Colombia comenzó a ser tomado por el sector privado. Las comisiones mercantiles usadas entre empresarios para sus negocios, comenzaron a introducirse en el sector público pero duplicándolas o triplicándolas, y hasta más.</p>
<p>Como se trataba de lo público, se evitaba el término comisión y se utilizaba en voz baja el de coima o mordida. El pudor agonizaba.</p>
<p>Todos entendían que esta práctica era algo inmoral, había algún respeto todavía por lo público que, sin que nadie supiera, desaparecía.</p>
<p>Tanta fuerza y valor cobro esta práctica, que un expresidente se volvió famoso por proponer reducir la corrupción a sus justas proporciones. Se decía entonces en un tono más alto y más tranquilo, que la comisión o coima o mordida justa, era del orden del 10%.</p>
<p>Siempre la comisión era la consecuencia de ayudar a la realización de un negocio, pero los tiempos cambian y hoy la comisión es, casi siempre, la causa y la finalidad del negocio.</p>
<p>Esto es lo que se conoce hoy como el CVY. El intermediario es el que propone el negocio, junta al privado y al público y lo primero que pone de presente es: ¿cómo voy yo ahí?</p>
<p>Se olvidó el 10% que ya parece irrisorio y a veces la comisión supera el valor del objeto del contrato.</p>
<p>Dicen que cerca de 50 billones de pesos al año produce en utilidades este emprendimiento del nuevo poder político en Colombia, los intermediarios.</p>
<p>8. El salario mínimo. El salario mínimo surgió, como su nombre lo indica, buscando cubrir con él las necesidades mínimas de los trabajadores. Es un derecho del trabajador y una obligación mínima del empleador.</p>
<p>Con esa exigencia mínima legal, el Estado les dice a los empresarios lo que, según sus cálculos, un trabajador necesita mínimamente para vivir. Es una norma orientada a las pequeñas empresas, que no producen grandes utilidades para pagar salarios más grandes.</p>
<p>Pero Colombia es un país maravilloso, todos los empresarios, los grandes y los medianos, renunciaron a su natural arribismo y se igualaron con los más pequeños; todos se pegaron del bendito salario mínimo.</p>
<p>Sin importar sus utilidades, por enormes que éstas sean, pagan el salario mínimo. En verdad son unos prohombres que, además, consideran que le hacen un enorme favor al trabajador dándole trabajo y por supuesto, pagándole el bendito salario mínimo.</p>
<p>Salvo contadas, y por ello, admirables excepciones, como la del empresario y Exalcalde de Cali Maurice Armitage, quien paga cuatro salarios mínimos como salario mínimo dentro de su siderúrgica, y además, distribuye el 10% de las utilidades cada tres meses entre sus empleados; los empresarios colombianos no son generosos, son egoístas y avaros.</p>
<p>¿Por qué no dar voluntariamente, el 10, el 20, el 30 o más porcentaje, de las ganancias netas a los trabajadores que me ayudan a conseguirlas?</p>
<p>Con razón dicen que Pablo Escobar decía que los ricos colombianos eran demasiado pobres.</p>
<p>9. “Ya no se puede confiar en nadie”. Creo que todas las constituciones del mundo contienen el principio de la buena fe. A las personas hay que creerles.</p>
<p>En Colombia este principio en materia legal hay que estarlo reivindicando permanentemente, y en la vida social se ha diluido, se ha deshecho. El tejido social está roto. Nadie cree, nadie confía en el otro. Los amigos reales escasean y las personas viven ocupadas en sus negocios o en cómo sobrevivir, y el otro se convirtió en un rival, un competidor, un enemigo o un solemne desconocido. Los amigos están siendo reemplazados por un sicólogo, un sicoanalista o un coach. Asistimos a la extinción de las amistades reales y la soledad dejará de ser voluntaria y se convertirá en sinónimo de abandono. ¡Ojalá esté equivocado!</p>
<p>10. Cristianos. Jesucristo logró ser el centro de la historia para un importante sector de la humanidad; hoy es seguido por más de 1.500 millones de personas en el mundo, y en Colombia por el 99% de la población.</p>
<p>Según cuentan las escrituras, enfrentó el poder imperante, mostró su predilección por los humildes y por los más débiles, sacrificó su vida enarbolando las banderas del amor, el perdón, la reconciliación y la paz. Ideas todas estas afines a la izquierda del espectro político.</p>
<p>Uno se pregunta, si hoy resucitara en Colombia y escogiera militar en un partido político, ¿cuál escogería? La mayoría de sus seguidores militan en los partidos tradicionales de derecha, ¿estarán equivocados de partido? O será que los ateos y escépticos se aproximan más a su ideario como producto de uno más de sus milagros.</p>
<p>11. Derechos y obligaciones. Cuenta la historia que, una vez promulgada la ley de divorcio en 1976, un grupo significativo de las mujeres de la clase alta de Bogotá hizo una manifestación en silencio y de luto hasta las afueras del Palacio de San Carlos, donde funcionaba la casa presidencial para la época.</p>
<p>Enterado de la situación, el presidente de la República salió a recibirlas e invitó a ingresar al palacio a un grupo de sus directivas, damas con las que el presidente tenía, además, una gran empatía. Estas, entusiasmadas, le preguntaron si él iba a retirar la ley de divorcio.</p>
<p>El presidente las saludó alborozado, las felicitó por la organización de la marcha, y les dijo que no iba a retirar la ley, pero que les tenía una excelente noticia.</p>
<p>Ustedes van a poder seguir casadas, les dijo, porque la ley de divorcio consagra un derecho y no una obligación.</p>
<p>Desde entonces, se sigue repitiendo lo mismo en Colombia, no se entiende porqué a las mayorías les molesta tanto que a las minorías se les concedan derechos como el de poner fin a los dolores a través de la eutanasia; evitar tener un hijo no deseado; casarse con una persona del mismo sexo, o que parejas del mismo sexo adopten un hijo abandonado por una pareja heterosexual.</p>
<p>Hace falta una gran pedagogía que les permita a los ciudadanos distinguir entre lo que es un derecho y lo que es una obligación, para que no se molesten cuando a las minorías se les haga alguna concesión.</p>
<p>Y tú, amigo lector, ¿qué palabra o qué frase desarmarías?</p>
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        <author>José Ricardo Mejía Jaramillo</author>
                    <category>Si yo fuera</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95758</guid>
        <pubDate>Wed, 02 Aug 2023 13:26:44 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Si yo fuera el ministro de justicia de Colombia (Primera parte: Diagnóstico)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/si-yo-fuera/ministro-justicia-colombia-primera-parte-diagnostico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si yo fuera el ministro de justicia, buscaría liderar una reforma a fondo de la justicia y del sistema judicial colombiano, para lo cual recurriría a la ayuda de la comunidad académica y científica, de los medios de comunicación abierta y de las redes sociales; y, de la mano de las fuerzas políticas que hoy [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Si yo fuera el ministro de justicia, buscaría liderar una reforma a fondo de la justicia y del sistema judicial colombiano, para lo cual recurriría a la ayuda de la comunidad académica y científica, de los medios de comunicación abierta y de las redes sociales; y, de la mano de las fuerzas políticas que hoy quieren modernizar el país, intentaría sensibilizar la sociedad sobre la importancia de la misma.</p>
<p>Les pediría a ellos utilizar los siguientes hechos como parte del contexto que le debe servir de fundamento a esa reforma, invitándolos a completar ese contexto con sus aportes y, después, con la solución a la problemática planteada.</p>
<p>1. Aunque existen peores, nuestra economía es un desastre: según cifras del DANE, el 15% de la población vive en la pobreza extrema (aguanta física hambre); otro 40% vive bajo la línea de pobreza (apenas si les alcanza para comer); y, del total de la fuerza laboral activa, el 60% (unas 12 millones de personas) vive del rebusque, bellamente llamado informalidad.</p>
<p>2. Colombia es la capital mundial de la producción de cocaína, lo que ha permitido que el dinero producto del narcotráfico corrompa a grandes sectores de la sociedad, incluida su clase dirigente (empresarial, política, militar y religiosa).</p>
<p>3. Según datos muy serios de distintas investigaciones, unos 5.000 millones de dólares producto del narcotráfico ingresan al año a nuestro sistema financiero, a pesar de las precauciones que éste toma para evitarlo.</p>
<p>4. Cientos de miles de las personas más pobres del país son doblemente utilizadas: primero por las mafias para comercializar sus productos y luego por el Estado que las muestra como resultado exitoso en su lucha contra el tráfico de drogas. Las captura, las procesa y las condena a través de un sistema penal ciego, sordo y obsoleto, ante una realidad que siempre lo supera. Esos resultados son un insulto a la inteligencia y a la sensatez de una persona del común.</p>
<p>5. Hoy, mientras leemos o meditamos sobre esta problemática, en cientos de miles de casas humildes y de pequeños tugurios, personas semejantes a nosotros, paisanos nuestros, no tienen nada que cocinar para ofrecerles a sus hijos.</p>
<p>6. Entre tanto, muchísimos miembros de nuestra clase dirigente, en este justo momento, están planeando y ejecutando la apropiación de recursos públicos que, se estima, son superiores a los 50 billones de pesos al año. Estas personas solo piensan en enriquecerse y no tienen conciencia del daño que causan a la sociedad.</p>
<p>7. La miseria, el narcotráfico y la corrupción administrativa sirven de alimento a las organizaciones criminales al margen de la ley. En la pobreza y la falta de oportunidades existen ejércitos eternos al servicio de unas organizaciones crimínales que nunca pierden frente a un Estado que parece darle la espalda a la realidad.</p>
<p>8. El Estado Colombiano es un Estado fallido, que ni siquiera gobierna en los centros carcelarios. En las cárceles colombianas se expenden todo tipo de drogas y servicios sexuales, allí gobiernan las mafias y el INPEC es un pequeño ejército subalterno de éstas. En una cárcel colombiana se puede conseguir y consumir desde el mejor whisky, hasta la cocaína de más alta pureza, así como también se puede acceder a servicios sexuales con famosas prostitutas o conseguir niñas y niños vírgenes, para ser “estrenados” allí. ¿Y dónde está el Estado? Y ¿el hacinamiento carcelario? ¿Acaso no es más indigno y repudiable que las “cárceles” en las que las FARC mantenían a los secuestrados?</p>
<p>9. La policía nacional ha corrido la misma suerte, ha degenerado en subalterna de las organizaciones criminales, habida cuenta de que sus miembros saben de su poderío y resulta más práctico recibir beneficios que un tiro en la cabeza o tener problemas con ellos. Todos los vecinos saben de su cercanía de siempre con las casas de vicio.</p>
<p>10. El ejecutivo y el legislativo siempre fueron considerados los lobos del poder, mientras el judicial era considerado como la oveja o posible víctima de éstos. A partir de la Constitución de 1991 se modificó el sistema de elección de las altas cortes y se les dio incidencia en la elección de las altas dignidades del Estado. Esto volvió a los magistrados de esas altas cortes verdaderos profesionales de la política. Los puso a hacer campaña para hacerse elegir, en evidente menoscabo de la dignidad que otrora poseían quienes pertenecían a las mismas, y los dispuso a participar de pulsos políticos para elegir candidatos y a disfrutar de cuotas políticas para sus amigos y familiares en diferentes instituciones del Estado. Dañamos la sal y ya sabemos que sucede cuando esto pasa.</p>
<p>11. Hoy en Bogotá, cientos de personas, entre ellos, magistrados y ex magistrados, el Fiscal y los ex fiscales, el Contralor y los ex contralores, la Procuradora y los ex procuradores, el Registrador y los ex registradores, el Defensor del Pueblo y los ex defensores, los ministros y los ex ministros suelen tener sus propios candidatos para las altas cortes, por lo que los “magistrados” de la sala administrativa del Consejo Superior de la Judicatura se convierten en el centro del poder judicial del país y de contera (como dicen los juristas), en el retrete donde se vuelve estiércol la dignidad de las corporaciones que antes encarnaban la dignidad de la justicia en Colombia.</p>
<p>12. La comisión de acusaciones de la Cámara de Representantes es responsable de la impunidad de la que gozan las altas dignidades del Estado. ¿Quién vigila, investiga y juzga al Presidente, al Fiscal General, al Procurador General, al Contralor General y a los magistrados de las altas cortes?</p>
<p>13. Es lamentable que los magistrados de Tribunal Superior de Distrito Judicial, quienes sí tuvieron que aprobar un concurso de méritos y prepararse intensamente para ejercer su cargo, vean menoscabado su prestigio moral por personajes muchas veces venidos de la nada, que terminan gobernando el poder judicial en Colombia.</p>
<p>Si yo fuera el ministro de justicia, pensaría que la reforma a la justicia tiene que ocuparse de los hechos que abordan este contexto y muchos otros de los que la comunidad académica le podría agregar.</p>
<p>En los próximos días estaremos ofreciendo una propuesta, ojalá, con la ayuda de los lectores.</p>
<p>Amigo lector, si usted fuera el ministro de justicia, ¿qué incluiría en la reforma a la justicia?</p>
<p>siyofuera777@gmail.com</p>
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        <author>José Ricardo Mejía Jaramillo</author>
                    <category>Si yo fuera</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93360</guid>
        <pubDate>Wed, 25 Jan 2023 14:37:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si yo fuera el ministro de justicia de Colombia (Primera parte: Diagnóstico)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">José Ricardo Mejía Jaramillo</media:credit>
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        <title>Si yo fuera mi hija</title>
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        <description><![CDATA[<p>María Celeste, nunca pierdas la ingenuidad de los niños, ni la frescura de las frutas y como los buenos vinos, permite que el paso del tiempo te venga muy bien. Si yo fuera mi hija María Celeste, que hoy tiene trece años, seguiría amando a mi madre y a mi padre y a pesar de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><strong><em>María Celeste, nunca pierdas la ingenuidad de los niños, ni la frescura de las frutas y como los buenos vinos, permite que el paso del tiempo te venga muy bien.</em></strong></p>
<p>Si yo fuera mi hija María Celeste, que hoy tiene trece años, seguiría amando a mi madre y a mi padre y a pesar de sus imperfecciones; aceptaría que son seres humanos comunes y corrientes y que nada los distingue de los demás mortales, salvo quizás ese amor indestructible que sienten por mí y el deseo de que pueda realizarme y ser una persona feliz.</p>
<p>Si yo fuera mi hija, aprendería a respirar profundo y a meditar, y practicaría un arte marcial. Me alimentaría sanamente, caminaría muchísimo, bailaría de todo, andaría en bicicleta y en patines, y más que a nadar, aprendería a fluir en el agua para que mi vida fluya de igual modo.</p>
<p>Me concentraría en el estudio, el arte y el deporte no competitivo. Sería disciplinada en semana, indisciplinada los sábados, y perezosa los domingos.</p>
<p>En vacaciones madrugaría más para hacer cosas diferentes, visitaría familiares y amigos que no veo con frecuencia, pasearía y buscaría conocer muy bien Medellín, mi ciudad natal.</p>
<p>Todos los días al dormir y al despertar repetiría mentalmente y si es posible de viva voz: yo soy saludable, sabia, dichosa, feliz e inspiradora, y mis deseos se cumplen espontáneamente cuando son para mi bien.</p>
<p>Me aceptaría como soy, agradecería a Dios y al Azar ser la persona que soy, y el haber disfrutado estos años del amor y la compañía de mi padre y de mi madre; el haber heredado de ellos un carácter comprensivo y amable, una gran sensibilidad por los más débiles y un deseo profundo por que las cosas mejoren para ellos.</p>
<p>Si yo fuera mi hija, seguiría leyendo como lo he venido haciendo y empezaría a ocuparme de algunas obras clásicas como La iliada, La odisea, Las mil y una noches, La divina comedia, Don Quijote de la Mancha, Hamlet, Humano demasiado humano, La montaña mágica, Siddhartha, Cien años de soledad, El hacedor, y trataría de memorizar el primer capítulo de Memorias de Adriano.</p>
<p>Si yo fuera mi hija, seguiría siendo auténtica, de una sola pieza, para así poder encontrar en el camino las mejores personas con quienes compartir mi vida.</p>
<p>Si yo fuera mi hija, evitaría albergar miedos y rencores en mi corazón; esos sentimientos lo dañan todo. Sería consciente, eso sí, de que la naturaleza humana es difícil y de que los grandes amores y las amistades incondicionales son más frecuentes en la literatura y en el cine que en la realidad, pero vale la pena arriesgar para encontrarlos.</p>
<p>Si yo fuera mi hija, siempre me situaría en el aquí y el ahora, buscando ser testigo silenciosa de mi propia vida, y con frecuencia guardaría silencio apagando la radio interior para conectarme conmigo misma. Así me sería más fácil identificar mi verdadera vocación y la profesión con la que ojalá sea feliz ayudando a los demás.</p>
<p>Si yo fuera mi hija empezaría a soñar, desde ya, con una vida libre e independiente, lejos de los religiosos, los políticos, los comerciantes y los militares. Todos ellos son admirables, dejan a sus familias la mayor parte del tiempo para salvar a la sociedad de los vicios que ellos mismos siembran. La sociedad los necesita, pero mejor si uno logra estar lejos de ellos.</p>
<p>Si yo fuera mi hija sería egoísta y me concentraría en amarme a mí misma, en ser feliz yo misma y dar amor y felicidad a los demás. Buscaría una pareja saludable que busque lo mismo que yo: salud física y mental, alegría en el corazón y mucha sabiduría; una pareja con quien poder amarnos, hablar, bailar, cantar y reírnos sin medida.</p>
<p>Por último, si yo fuera mi hija María Celeste, entendería que la sabiduría es aprender por experiencia ajena; en consecuencia, tomaría nota de frases y sentencias como estas: conócete a ti mismo; nada en demasía; el pasado está muerto; crea y cree solo lo que te convenga; cuando el dinero alcanza para todo, no sirve para nada; si tienes dinero y no tienes tiempo es como si no lo tuvieras; la belleza y la inteligencia se pueden convertir en una maldición; las cosas no te aman; la sonrisa es contagiosa; llora sólo a solas o con un alter ego, nunca en público; la felicidad está dentro de ti, no en otra parte, ni en otra persona; darle trabajo a alguien no es ningún favor; si te da pereza, es posible que sea bueno para ti; si lo vas a hacer, hazlo bien; si lo imaginas, lo harás; todo problema tiene solución; los maestros no lo saben todo; la prostitución, la mendicidad y el hurto ocultan muchos problemas; debes cuidar tu cuerpo, es tu mejor amigo; el destino del avaro es la soledad y la tristeza; la verdadera virtud es la sencillez; estás donde tu atención está, eres tu atención; si eres de oro, el oro no te deslumbrará; el ejercicio físico también es bueno para el espíritu; el secreto de la tecnología consiste en saber desconectarse; las dudas pueden estar en tu mente, jamás en tu corazón; debo practicar la virtud así nadie me vea, yo siempre me veré; la verdad no cabe entera en ningún libro; e iría ampliando este listado.</p>
<p>Amigo lector, te deseo muchas felicidades en esta Navidad y en Año Nuevo y te pregunto ¿tú qué harías si fueras tu hijo o tu hija?</p>
<p>siyofuera777@gmail.com</p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/si-yo-fuera/si-yo-fuera-mi-hijo-pablo">&#8220;Si yo fuera mi hijo Pablo&#8221;</a><br />
Por Julio Roberto Arenas</p>
]]></content:encoded>
        <author>José Ricardo Mejía Jaramillo</author>
                    <category>Si yo fuera</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93062</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Dec 2022 13:21:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si yo fuera mi hija]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">José Ricardo Mejía Jaramillo</media:credit>
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        <title>Si yo fuera un lector anónimo</title>
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        <description><![CDATA[<p>Si yo fuera un lector anónimo buscaría incrementar la felicidad exclusiva que sólo puede brindar el saborear las palabras. Aumentar el disfrute singular que ofrece la degustación de la expresión escrita. Algo que se hace posible no sólo en la lectura, sino también en el ejercicio de escribir.  En los procesos mediante los cuales les [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Si yo fuera un lector anónimo buscaría incrementar la felicidad exclusiva que sólo puede brindar el saborear las palabras. Aumentar el disfrute singular que ofrece la degustación de la expresión escrita.</p>
<p>Algo que se hace posible no sólo en la lectura, sino también en el ejercicio de escribir.  En los procesos mediante los cuales les damos forma a nuestros pensamientos, ideas y sentimientos.  En la concreción precisa de las expresiones que escribimos; dándonos cuenta de que la palabra escrita, fuera de todo cuestionamiento, tiene vida propia.</p>
<p>Reconociendo la solidez de esos aspectos, sin ninguna duda, siendo un lector anónimo, me matricularía con toda certeza, en el Taller de Literatura Creativa que conducen los escritores Julio César Londoño y Betsimar Sepúlveda.</p>
<p>Debo confesar que nunca fui propenso a participar de este tipo de actividades.  Muy probablemente esa actitud se debía a que conocí a muchas personas que se la pasaban de taller en taller sin poder encontrarse en la escritura, y sin hacer de ese instrumento  un medio para elevar su espíritu.</p>
<p>Sin embargo, con el mismo énfasis, debo confesar que agradezco el haberme matriculado en el taller.  No me arrepiento para nada y sin reservas lo recomiendo.  Me dejé convencer por Julio César Londoño, en especial  por sus estupendas columnas sabatinas de El Espectador.  Esa precisión expresiva, ese bordado del lenguaje que emplea, esa coherencia y ritmo que le imprime a su narrativa.</p>
<p>A manera de ilustración, es de ver lo misteriosa que es la vida: permitió que un suceso trágico como la actual pandemia, hiciera que este taller antes reservado sólo a las personas que vivían en la ciudad de Cali -dado que era presencial- se volviera virtual y se extendiera a personas del resto del país y de varios países del mundo. Hemos tenido participación de colegas desde Brasil, Canadá, España, Panamá y Suiza.  Tendremos participación ahora de personas desde Estados Unidos.</p>
<p>A partir del pasado febrero, los sábados entre las 9 am y la 1 pm se convirtieron en una fiesta para los más de 50 participantes que hicimos parte de la actividad en el primer semestre de 2021.  Una fiesta cuyo principal protagonista es la literatura universal a través de sus más grandes exponentes, cuidadosamente seleccionados por los profesores y muchas veces también a través de textos sugeridos por los participantes, muchos de los cuales tienen un altísimo nivel.</p>
<p>Más que un taller de escritura se trata de un auténtico centro de pensamiento, donde compartíamos ideas, perspectivas, desarrollos y escenarios sobre hechos de la historia y la actualidad.  A partir de las perspectivas múltiples, surge la riqueza y el esplendor de nuestro aprendizaje.</p>
<p>El taller se ocupa principalmente del cuento, el ensayo, la crónica, la crítica literaria y, por supuesto, la poesía.  Julio César Londoño con imaginación, creatividad, cordial sentido del humor y una gran sutileza nos permite acceder a los elementos distintivos de cada uno de los géneros, excepto el de poesía.</p>
<p>Para esto último -para abordar los versos, las estructuras poéticas y los ritmos propios que emergen de secretos recodos- contamos con la orientación de Betsimar Sepúlveda.  Ella, con la musicalidad de su voz y con su gran sensibilidad, nos encausa por el mundo de las emociones, las tensiones, el placer y el dolor.</p>
<p>El desarrollo conceptual nos permite iniciarnos en el camino de la escritura a quienes no hemos tenido esa experiencia.  Es una actividad de introducción y de perfeccionamiento a los ya iniciados en ese mundo maravilloso de poder transformar una página en blanco en algo inolvidable para quien pueda leerla.</p>
<p>El arte de jugar con palabras nos permite sentirnos lejanos descendientes de Homero, Virgilio, Dante, Cervantes, Shakespeare y Borges, a quienes considero los verdaderos Dioses del Olimpo de la Literatura Universal de todos los tiempos.</p>
<p>Nos permite hacernos parientes ya más cercanos de personajes como Wilde, Dickens, Proust, Camus, Yourcenar, Kafka, Mann, Pessoa, Neruda, Cortázar, Gabo, Rulfo; y si se quiere hermanos díscolos de los famosos que, estando vivos, hoy se venden en las librerías del mundo.</p>
<p>El Taller de Escritura Creativa de Julio César y Betsimar nos permite conocer con más profundidad ese maravilloso universo de la literatura.  Todo un espléndido medio para ser mejores seres humanos.  Todo un magnífico instrumento para tener perspectiva auténtica, para con nosotros mismos, para con los demás.</p>
<p>El Taller de Escritura es una actividad creativa que nos hace estar en permanente evolución.  Y ahora, esa evolución lo espera también a Usted, amigo lector.</p>
<p style="text-align: left;"> Si  usted  amigo  lector  desea  hacer  uso  de  esta  invitación,  puede contactarse   vía  WhatsApp  al  311 3019819  o  al  301 3208470,  e-mail:    <a href="mailto:jclondono53@gmail.com">jclondono53@gmail.com</a>.</p>
<p>Este escrito fue construido en colaboración con el compañero del Taller Giovanny Efraín Reyes.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-85521" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/08/taller-literatura.jpg" alt="Taller de Literatura" width="1280" height="1280" /></p>
]]></content:encoded>
        <author>José Ricardo Mejía Jaramillo</author>
                    <category>Si yo fuera</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=85520</guid>
        <pubDate>Mon, 09 Aug 2021 13:06:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si yo fuera un lector anónimo]]></media:description>
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