Umpalá

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Respondiéndole a Ricardo (O sea a mí)

Carolina Vanegas, un amiga que vive en Montréal, un municipio cercano a Quebec en Canadá (¿Dry?) y a quien también conocíamos por estas tierras como «la parcera», escribió en mi muro de Facebook esta larga respuesta a mi anterior entrada en el blog. No estoy de acuerdo con todo lo que dice Carolina, como tampoco estoy de acuerdo con todo lo que yo digo, pero en otras cosas sí que coincidimos. Piensa ella, pienso también, que no todas las ideas que no son las nuestras son opuestas a las nuestras y como si sigo escribiendo los voy a aburrir diciendo que sí que el debate es constructivo y todas esas cosas que ya saben, los dejo con Carolina, señalando solamente que el día que la conocí dejó caer un petaco con 24 botellas de cerveza Kronenbourg.

(pd: si quiere póngale título)

Desde ese mediodía en el que esos muchachos masacraron a doce personas lo he visto asumir la defensa de los caricaturistas y de la revista, pero también lo hevisto alzarse contra la religión y lo sagrado y los ofendidos. Y me he dado cuenta que, a diferencia de un montón de otros casos y situaciones, son varios los puntos en los que disiento con usted en cuanto a su lectura de estos hechos y sus causas.

A usted la tragedia le tocó de cerca, mucho más cerca que a muchos de nosotros, a usted le mataron a sus colegas, le atacaron a su gremio, en su ciudad, Charlie Hebdo es una revista que usted conoce y lee y por eso entiendo, como lo había dicho usted hablando de otro personaje en una de sus entradas anteriores, que de pronto se exceda en momentos de rabia. Pero lo que no le entiendo es que diga que “la lógica de simpatizar con los asesinos, que es al parecer la que ejercen quienes no profesan admiración por la revista, quienes no son Charlie, o quienes simplemente no le reservamos a la revista el lugar del corazón que usted le reserva, equivale a justificar a los que mataron a Jaime Garzón […]”. Cuando se empezó a especular sobre causas y motivaciones se levantaron voces que hablaban de islamofobia, de irrespeto al que es diferente, de marginalización de comunidades enteras, y que pretendían que había una explicación tras la matanza, que seguramente no era producto de la violencia fortuita de hombres entrenados; y eso no es lo que equivale a una justificación. Además, en ninguna de las que eran informadas y sensatas percibí simpatía por los asesinos. Seguro, por ahí vemos a gente diciendo que ellos se la buscaron porque el imperio, porque qué alzados, porque Allah. Pero ellos no son los que nos conciernen.

Los que salieron a marchar el domingo son los que se sintieron afectados de una u otra manera por la tragedia. Le creo que allá estuvieran muchos (aunque no todos) de los que se movilizan contra la megaminería y demás, pero no creo que esa sea una “cierta idea amplia de la izquierda”, y menos “humanista”, y mucho menos que Charlie haga parte de ella. Charlie se burla y critica a todas las religiones, como se ha dicho hasta la saciedad, y lo hace siguiendo la centenaria tradición satírica francesa, como también lo han repetido todos, pero aunque se haya posicionado contra los horrores de la religión, el colonialismo, y el racismo, lo hizo desde su posición de francés privilegiado observador de injusticias, no siempre se puso en el lugar de los que sufrieron, en el lugar del que representa en sus ilustraciones, en el lugar del otro. Creo que afirmar lo contrario es darles crédito por algo que no buscaban. Al respecto, la mejor frase que he leído es la siguiente (sacada de un artículo de opinión de un admirador de la revista): “we diminish (the cartoonists’) sacrifice if we give their actions shelter in another kind of piety (than ridicule) or make them seem too noble, when what they pursued was the joy of ignobility”.

Las divisiones son evidentes desde hace un buen tiempo en Francia, y Charlie seguramente sí ayudo a contribuir en eso. Ellos son libres de caricaturizar al que sea pero deben asumir que sus publicaciones enajenan a un buen número de los millones de musulmanes “de verdad” -los que siguen las enseñanzas de su religión sin afectar la integridad del de al lado, esos que también dicen defender los que hoy gritan haut et fort que son Charlie- en una república que pretende que sus ciudadanos no se identifiquen públicamente con su raza o religión y que entrona una laïcité en la que parecen no caber estos millones, y con esto no quiero decir que tengamos que cambiar a toda Francia y sus tradiciones con el objetivo de acomodar, quiero decir que ésa es una realidad que Francia evita enfrentar. (Además,desde que estuve de intercambio allá pensé que Francia no era un país laico: un país que todavía celebra y oficialmente le da estatus de día feriado a la Ascensión, al Pentecostés, y al Día de todos los santos es un país católico o de tradición católica, ¡no laico! Pero bueno, eso ya viene siendo otro tema).

Es desproporcionado tomar las armas contra los lectores, los vegetarianos, los metaleros o cualquier otro grupo de gente que ejerza su oficio, hobby, la actividad que sea, en paz. En eso estoy de acuerdo, y en eso han estado de acuerdo todos los que tienen dos dedos de frente y han opinado sobre el tema. Cuando usted dice que reaccionaría si “alguien argumentara en Internet que leer está mal”, dice también que se siente concernido porque siente la necesidad, grande o pequeña, de asumir la defensa de “leer” usted mismo. Lo mismo que sucede, a un mayor o menor grado, con un nivel de tolerancia más o menos elevado, con alguien a quien le dicen que su dios o sus rezos o su religión están mal. (De hecho, chistoso ver como se desdibuja la línea entre “los libros”, “los que leen” y “los lectores”).

Es difícil definir en qué consiste una ofensa, (¿en qué momento entre “respondería si tengo tiempo” y “tomaría las armas” diría usted que se siente ofendido?). Al igual que el problema de que “lo sagrado” sea diferente para todo el mundo,“una ofensa” se emite y se percibe de formas distintas. Usted habla de las vacas, de Fidel, del espagueti volador, de una cierta idea de familia; déjeme preguntarle si usted cree que la libertad de expresión tiene un valor sagrado para usted. Y si usted ha reaccionado tan duramente a los hechos porque le mataron a conocidos suyos, colegas, pero también porque le atacaron (de la forma más vil) la libertad de expresión.

Usted dice que si pedimos que nadie se burle u ofenda o hiera las creencias de otros tendríamos que quedarnos callados y estáticos. Pues en base a lo anterior yo creo que usted levanta su voz de protesta en contra de los armados por las obvias razones de que mataron gente, y porque le ofendieron y le hirieron su creencia de que la libertad de expresión no tiene límites. Antes de decir que el no respeto a las creencias de los otros inevitablemente y con papel protagónico nos dio tantas cosas buenas, debería considerar la posibilidad de que en el que sospecho que es su caso, el de alguien a quien le atacan la sagrada y no negociable libertad de expresión, defenderla no es un retroceso. Defenderla y blindarla contra ataques y ofensivas es lo que equivaldría a un avance. Por supuesto que le doy gracias a Iggy Pop, canto Orgasmatron a todo pulmón, y no podría concebir mi vida sin los avances de la liberación femenina, pero el que se burla u ofende o hiere no es siempre es el bueno, y el burlado u ofendido o herido el del lado equivocado.

Creo que meter en el mismo costal que los asesinos a quienes no compartimos el valor que le da usted a las caricaturas y a la revista y decir que le ponemos “peros” a la libertad de expresión es injusto. Uno de sus comentarios recientes que más me sorprendió fue que “si alguien habla mal del ateísmo, siento que están hablando mal de una idea y no de una persona”, habiendo dicho unas semanas atrás que si las mujeres decíamos que nos sentíamos ofendidas con acciones o actitudes de los hombres, era todo lo que bastaba para pararlas, que un hombre no tenía nada que refutar. ¿Por qué me sorprendió? Porque usted reconoce que los hombres son el grupo dominante y las mujeres el dominado y por ende sólo les corresponde a ellas poner sobre la mesa qué es lo que encuentran ofensivo de ellos. Al igual que las mujeres, muchos musulmanes han dicho de buena fe que se sienten heridos por Charlie. Y no creo que tenga que entrar en la discusión sobre si ellos son los dominados o los dominantes. Cuando se habla de los musulmanes y de lo que es cercano para ellos les corresponde a ellos mismos expresar lo que se sienten. Dejémoslos a ellos decir lo que tienen que decir; no asumamos su posición ni hablemos por ellos.

“No apruebo la masacre de los indígenas de América, pero quién los manda a ofender con ídolos las creencias de los conquistadores”, también dijo usted hace poquito. Por supuesto que no apruebo la masacre, ni muchas de las cosas que pasaron hace 500 años. Pero dígame acaso cómo hemos evitado el completo exterminio. Lo hemos evitado porque hemos venido reconociendo que las creencias de los indígenas son tan dignas de existir como las nuestras y las de cualquier otro. Si las creencias con las que usted no comulga no merecieran respeto, ¿cedemos ante la presión de una minera canadiense que con la aprobación de Ingeominas quiere extraer oro en un área del Vaupés que los Macuna han defendido principalmente porque lo consideran un territorio sagrado? ¿condenamos a los descendientes de los Aztecas porque después de cinco siglos no hemos visto una prueba de que los niños sacrificados le hayan dado alegría al dios de la lluvia? ¿les imponemos nuestra cosmovisión a los que todavía resisten? Las creencias religiosas de los pueblos originarios hacen parte esencial de su identidad, lo han dicho ellos, no nosotros; y eso, gústenos a nosotros o no. (Un poco con respecto a esto, pero aplicado a zonas urbanas multiculturales, Talula posteó una entrevista de Zygmunt Bauman que me pareció que da en el punto, el viejo dice que “Un multiculturalisme superficiel, une (fausse) fascination pour la diversité ont envahi nos vies” y que nos encontramos entonces en un “système qui reconnaît la légitimité de cultures différentes de la nôtre, mais ignore ou refuse tout ce qu’elles comportent de sacré et de non négociable. Ce manque d’un respect authentique s’avère profondément humiliant”).

Ya que también habla de punk le cuento que los punkeros de la difunta miroiterie (le sorprenderá saber que ellos son abiertamente amigos de los adoradores de Allah) fueron los primeros en anunciar su ausencia el domingo de la marcha. El booker dijo que sentía que presenciaba “Un terrorisme fondamentaliste religieux et un terroisme laïcard… La liberté de culte comme la liberté d’expression sont des valeurs laïques et on les oppose, et on les détruit sous nos yeux…”. La que servía cerveza a veces y tenía la cara llena de piercings escribió: “En fait c’est foutu. Des dizaines d’années à nous battre, prendre sur nous, pédagogiser au quotidien et à long terme, lire, écrire, faire, défaire, refaire contre le racisme, l’islamophobie, l’antisémitisme, le sexisme et toutes les formes d’offenses posibles –dont CH était un porte-plume de premier plan. Tout ce travail aujourd’hui n’est plus audible –ou du moins il l’est encore moinsqu’hier, il sera encore moins audible demain (refiriéndose a la marcha) […]”. Por eso le digo que no todos los que se mueven contra la megaminería y demás estaban ahí, ni los locos ni los de Food not bombs etc.

Pero bueno, ya escribí más de lo que tenía pensado. Me queda la impresión de que no nos indignamos por la violencia, ni por los muertos, ni siquiera por la ofendida libertad de expresión, pues peores cosas han pasado estos días en distintas latitudes y las mismas puertas no se abrieron. Mi intención con esto era exponer puntos sobre por qué no es incompatible no ser Charlie y creer que las ofensas se pueden arreglar con métodos diferentes al Kalashnikov, ni inconciliable no creer en Dios y respetarles las creencias a los demás.

En twitter: @LaCaroVand

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