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Bhopal: la culpa fue de los indios.

El 3 de noviembre de 1984 una nube de gases tóxicos escapó de una planta de producción de pesticidas en la ciudad de Bhopal, India. Cerca de 500.000 personas fueron expuestas a los gases y entre 3000 y 5000 de ellas (siempre la guerra de cifras) murieron en los tres días que siguieron al incidente. No sabían lo que habían inhalado. Las fotos de la época. Asfixiados, quemados por dentro, sin párpados. Más de 50.000 personas sufrieron secuelas graves como consecuencia directa. La incidencia en las generaciones que nacieron después aún está en estudio.

TIME magazine
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De eso hace 30 años. Menos mal existen los aniversarios en números múltiplos de días. Así uno recuerda, vuelve y mira, se pregunta qué ha pasado. Se da cuenta que no ha pasado nada o no mucho.
La planta pertenecía a la Union Carbide, la misma multinacional que durante muchos años produjo las pilas Eveready y Energizer (las del conejito) . Desde el 2001 la Union Carbide pertenece al

grupo Dow, que ha hecho todo lo posible por desvincularse de la tragedia de Bhopal insistiendo en que en el momento de la adquisición, la Union Carbide era ya una compañía limpia, generosa al punto de que el dinero de la venta de sus interese en India se había destinado exclusivamente a la construcción de un hospital en Bhopal. Allí se tratan quienes se enferman tomando el agua de los pozos aledaños a la ahora desmantelada fábrica, que aún están contaminados.
Más aún, Dow insiste que la Union Carbide sólo era propietaria de la mitad de las acciones en la planta de Bhopal. La otra mitad pertenecía al gobierno de la India y a “numerosos inversionistas”. De las diversas campañas y comunicados de prensa financiados por la Dow, uno infier

e sin mucho esfuerzo, que la culpa del desastre fue de la “mitad india” , que fue negligente con el montaje de la planta, que no implemento un plan de emergencia ni capacitó a los pobladores de los barrios cercanos a la planta, muchos de ellos formados portugurios, que no hizo mantenimiento los equipos que habían producido media docena de incidentes y tres muertes antes de la tragedia, que contrataba trabajadores que incluso habrían saboteado los equipos para dañar la reputación de la compañía.
La “mitad americana” por supuesto, ignoraba todo lo que ocurría. Los ejecutivos de Houston fueron engañados en su buena fe por los tercermundistas.
Eso es lo que nos dice Dow.
Foto EPA

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Hay que creerles. Sería inauditoque una compañía produzca, explote o trabaje con materiales peligrosos en un país pobre. Jamás la tentación de reducir costos y maximizar beneficios los llevaría a preferir países donde las regulaciones laborales permiten horarios de trabajo ilimitados, los salarios son más bajos, los sindicatos no existen y las reglamentaciones de seguridad son ligeramente más flexibles.
La culpa es de los Indios.
Warren Anderson debería haber ido a la India para explicarlo. Era el máximo responsable de la Union Carbide cuando ocurrió el desastre. La India solicitó durante diez años que fuera a rendir sus descargos y luego duró diez años más pidiéndolo en extradición. En algún momento los habitantes de Bhopal cogieron la costumbre de hacer marchas para pedirle al gobierno americano que lo enviara. En algunas de las fotos se ven pancartas que dicen “Les damos a Osama si nos dan a Anderson”.
Pero ya no importa, los dos están muertos. Osama en el fondo del mar y Anderson en un cementerio de Florida. Anderson murió de viejo.
Que Anderson estaba requerido por las autoridades de India no nos lo dice la Dow.
Olvidan cosas así. Olvidan que cuando los periodistas Dominique Lapierre y Javier Moro quisieron hablar con responsables de la compañía, nadie dio oficialmente la cara, pero varios ex-empleados entregaron informes que probaban la negligencia de los dueños americanos de la planta. Olvidan decir que está confirmado que la compañía (la limpia Dow, no la sucia subsidiaria Union Carbide) pagó al grupo de inteligencia privada Stattford para “monitorear” a varios de los activistas indios y extranjeros que militan para que la investigación sobre el accidente de Bhopal llegue algún día a alguna parte.
Olvidan también decir que cuando la presión pública terminó por volver “impopular” la guerra en Vietnam, Dow fue la única compañía que continuó produciendo Napalm.
Pero esos son olvidos involuntarios. Yo no dudo de la buena fe de Dow, la culpa de la tragedia fue de esos indios mugrosos y descuidados.

 

 

 

Foto Simone Lippi
Foto Simone Lippi

 

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