Se lo presto si me lo devuelve

Publicado el prestosidevuelve

Insaciable

He decidido estudiar literatura.

En un mundo de realidades artificiales e inteligencias ajenas. En medio de un desarrollo tan veloz que ignora el tiempo.

Y así, como los dispositivos móviles han ignorado las horas y los días, quise yo ignorar este presente que parece intruso y me he propuesto alejarme de lo que me agota para recobrar energías y consumir palabras con el mismo apetito con el que un indigente pudiera comerse un plato de espaguetis.

He decidido estudiar en otro país.

En una ciudad de murallas invisibles, como Medellín, donde hay que fingir sonrisas, es difícil encerrarse en la fantasía. Además, siempre he preferido sentirme anónima y tocar con sutil ligereza la cotidianidad de los extranjeros, la vida diaria de quienes, justo ahora, mientras yo escribo, estarán perdiéndose en la medianoche de sí mismos.

Elegí España. Por la fascinación que me crea ese acento de “eses” y de “ges” tan remarcadas, por las calles Madrileñas que han aparecido en mis sueños sin aún haber pisado esa ciudad que ya creo conocer tanto.

Y en contra de todos, hasta a veces de mi misma. He decidido huir. Para abrir más mis ojos, para inyectarme más versos… para poder, como bien lo decía un artículo que leí hace poco… buscarme en los libros, encontrarme en las películas y perderme en mi utopía para llegar al abismo y entonces, tirarme sin miedo y con la confianza plena de que tarde o temprano, me nacerán las alas.

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