De cuna humilde en Tumaco, llegó a ser uno de los mayores expertos en ingeniería hidráulica y navegabilidad fluvial en Colombia. Por Justo Alí García Blandón y Carlos García Blandón “Don Waltercito“, como le decíamos sus hermanos, dejó una honda huella familiar y profesional. Había nacido el 11 de julio de 1967 y murió, prematuramente,…
De cuna humilde en Tumaco, llegó a ser uno de los mayores expertos en ingeniería hidráulica y navegabilidad fluvial en Colombia.
Por Justo Alí García Blandón y Carlos García Blandón
“Don Waltercito“, como le decíamos sus hermanos, dejó una honda huella familiar y profesional. Había nacido el 11 de julio de 1967 y murió, prematuramente, el 11 de septiembre de 2026, por un cáncer gástrico.
Desde muy temprana edad, Walter sabía lo que quería para su vida y la de sus hermanos. Creció en un hogar muy pobre en cuanto a lo material, pero inmensamente rico en amor y felicidad.
Una madre cabeza de hogar sin escolaridad y con necesidades económicas, doña Hilda Blandón, y tres hijos, Walter, Justo Alí y Carlos Hernán. Doña Hilda tuvo en su hijo mayor, Walter Enrique, un apoyo fundamental desde temprana edad. Nuestro primer hermano, William Fernando Hernández Blandón, estaba con los abuelos maternos.
Con solo dos años más que su hermano del medio y tres del menor, se convirtió en una figura paterna, protectora y un gran ejemplo a seguir.
Todavía recordamos que a los 4 años de Carlos y a los cinco de Justo, cuando Walter con 7 años ingresó primero a la escuela, nos transmitía lo que aprendía, letras, números y hasta rondas didácticas, con lo cual aprendimos a leer casi a la par con él.
Walter manifestó su frustración con la pobreza en los libros y el aprendizaje. Fue muy inteligente y comprometido a transmitir sus conocimientos y objetivos de la vida con sus hermanos.
El respeto que tuvo por su madre se lo infundió a sus hermanos menores. Llevaba una máscara de hombre serio y gruñón, pero la expresión más clara de ternura para todos los que se tomaban un minuto para conocerle.
Fue siempre un símbolo de admiración, orgullo y autoridad, un verdadero líder natural para sus hermanos, que seguimos sus directrices sin vacilación.
Walter Enrique García Blandón se graduó en 1985 del Instituto Técnico Nacional de Tumaco, como bachiller técnico y logró sobresalir como el mejor Icfes de su colegio con 308 puntos, siendo declarado el mejor bachiller.
Un orgullo de nuestra madre que veía reflejado con justicia el fruto de su sacrificio en la realización de su hijo.
Walter ganó un cupo en la Universidad Nacional de Colombia, sede de Bogotá, donde se graduó como ingeniero agrícola en 1991 y luego cursó una maestría en recursos hidráulicos.
Siguiendo su camino, Justo Alí se graduó de biólogo marino y Carlos Hernán de ingeniero mecánico.
Walter Enrique García Blandón en el centro; a la izq, Carlos Hernán García Blandón, y a la der. Justo Alí García Blandón, hijos de doña Hilda Blandón.
Walter hizo una meritoria carrera profesional dedicándose fundamentalmente a la consultoría en el área marítimo fluvial, con su empresa WEG Ingeniería, con la que hizo parte de proyectos de consultoría en los puertos importantes en Colombia mediante estudios, diseños e interventorías.
Últimamente realizó la prefactibilidad del puerto de aguas profundas de Tumaco, Nariño, y en consorcio los estudios y diseños de la profundización en dos fases de 17 y 18 mts del puerto de Buenaventura, uno de los proyectos más necesarios hoy para nuestro país.
También estuvo al frente de una de las consultorías técnicas y batimétricas más complejas destinadas a formular soluciones definitivas para los problemas de sedimentación y navegabilidad en el canal de acceso sobre el río Magdalena.
E igualmente fue representante legal del Consorcio Navegabilidad para el desarrollo de los “Estudios y Diseños para la Infraestructura Fluvial en el departamento de Guainía”.
Walter Enrique deja una enorme huella en cada persona que se llamaba familia, amigo o protegido. Su alegría, compasión, respeto, integridad, amabilidad y dedicación fueron características reconocidas por todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Por el resto de nuestras vidas te vamos a extrañar, mi hermano del alma.
Fundación Color de Colombia
La Fundación Color de Colombia fue creada en 2006. Nuestra misión es promover el reconocimiento, la movilidad social y la integración de la población afrocolombiana en la sociedad y el desarrollo sostenible.
Tenemos tres líneas de trabajo estratégicas: 1) Reconocimiento, cultura e integración (en la nación colombiana); 2) Educación de calidad y equidad (desde primera infancia); y 3) Empoderamiento económico y calidad de vida.
Ayudamos a cuidar un legado de más de 200 años, que viene desde antes de los protagonistas negros y mulatos (“de color”, como se decía oficialmente en la época) de la guerra de independencia de Colombia y recorre dos siglos largos contribuyendo a construir este país.
Nos sentimos herederos de la experiencia de los colombianos negros en la modernidad nacional.
Cuando la colombianidad se gestó, los descendientes de africanos ya estaban aquí y ayudaron a crear la nueva nación, que se convirtió en nuestra patria, a la que amamos tanto, así no hayamos recibido el trato debido (nuestra relación emocional con Colombia).
Con Martin Luther King en “Yo tengo un sueño”, creemos en el ideal de “una nación donde no se juzgue por el color de la piel, sino por el contenido del carácter”. Así, no creemos que el color de la piel defina la esencia de las personas.
Con Nelson Mandela, creemos en el ideal de una “sociedad democrática y libre, en armonía racial y con igualdad de oportunidades”.
Tenemos el ideal de una Colombia desarrollada capitalista con amplias clases medias negras integradas a la sociedad y al poder (en sus distintas dimensiones), por mérito igualitario.
Creemos en la modernidad con diversidad, no en la diversidad sin modernidad.
Creemos en una doble conciencia, de colombianos y racial/étnica, en ese orden y con pluralismo.
Creemos en la corresponsabilidad individual, familiar y colectiva, en ese orden y con esfuerzo.
Nuestra estrategia es prestar servicios al “décimo talentoso” a cambio del compromiso de servir con eficacia y alto impacto a la mayoría de la población afrocolombiana y al país.
En suma, representamos la otra visión de la cuestión afrocolombiana, no la que es más conocida, pero sí la más antigua, de siglos.
En 2026 cumpliremos 20 años de sostener una antorcha que también sostuvo el Gran Almirante de la Nación, José Padilla, zambo o mulato héroe naval de la guerra de independencia contra la Corona española.
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