El exviceministro de Agricultura preparó estas palabras para el homenaje este viernes 29 en la Javeriana a Mario Rivas Mena, director en Kroll Colombia.
Javier Pérez Burgos es economista e historiador egresado de la Universidad de los Andes, con una maestría en Economía de la misma institución y un doctorado en Planeación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
Su enfoque profesional se centra en impulsar el desarrollo rural sostenible y la inclusión económica de las comunidades locales.
El chocoano Mario Rivas Mena, un ingeniero industrial javeriano, llevará a la escuela de negocios número uno del mundo, la Sloan School of Management del Massachussetts Institute of Technology (MIT), realidades económicas de Tumaco, Buenaventura, norte del Cauca, Chocó, Urabá y Zona Bananera del Magdalena.
Mario Rivas es magister en finanzas de la Universidad de los Andes, con una destacada trayectoria en EY en Luxemburgo, Medio Oriente y Chile.
Este viernes 29, de 6:30 pm a 8:30 pm, recibirá un homenaje organizado por la Fundación Color de Colombia con el apoyo de la Pontificia Universidad Javeriana.
Mario Rivas Mena, por Javier Pérez Burgos*
Hay distancias que no se miden en kilómetros.
La que separa a Quibdó del Massachusetts Institute of Technology-MIT, por ejemplo, no se cruza con un simple tiquete de avión a Boston. Se cruza con décadas de disciplina, con familia, con comunidad, y con una pregunta que pocos se hacen: ¿cómo hago para que el camino que estoy abriendo sirva también para que otros lo recorran?
Esta noche estamos aquí porque Mario Rubén Rivas Mena —ingeniero industrial javeriano, hijo del Chocó, esposo, padre, líder— se convirtió en el primer afrocolombiano admitido al MBA del MIT Sloan School of Management, la escuela de negocios número uno del mundo.
Pero antes de hablar de ese logro, permítanme contarles quién es Mario.
Mario nació en Quibdó en enero de 1984. Estudió aquí en Bogotá, en la Javeriana, donde se graduó de Ingeniería Industrial en 2007. Y aquí mismo —en su trabajo de grado— profundizó en la iniciativa inicial de lo que veinte años después se convertiría en el vehículo de su misión: la Fundación Color de Colombia, que empezó como una revista de nicho y hoy es una plataforma para ampliar la participación del talento afro en la sociedad y la economía del país.
Desde entonces, Mario ha hecho lo que muchos sueñan y pocos sostienen: salió, se formó, escaló, y volvió.
Hizo carrera en EY —de analista a Senior Manager—, primero en Colombia, después en Luxemburgo, donde nació su hija Emma; luego en el Medio Oriente — donde nació su hijo Ismael—; y más tarde en Chile. Hizo su Maestría en Finanzas en los Andes y cuenta con múltiples certificaciones en el mundo de las finanzas.
Hoy es Director en Kroll Colombia, profesor del Externado, fundador de AYSA Capital y Aspen Fellow del programa Liderando a Colombia 2050, donde nos conocimos. En 2019 fue reconocido como Afrocolombiano del Año en el sector privado.
Esa es la hoja de vida. Pero esa no es la historia.
La historia es que Mario podía haberse quedado en Luxemburgo. Podía haberse quedado en Dubái. Podía haber elegido un MBA como salida personal y nadie lo habría juzgado. Pero Mario no es de los que escogen lo fácil. Y por eso esta noche está aquí, en su casa, antes de irse al MIT con una pregunta distinta: ¿cómo traer capital catalítico a las regiones que el mercado normalmente no ve?
Tumaco. Buenaventura. El norte del Cauca. Chocó. Urabá. Esos son los nombres que Mario va a poner sobre la mesa en las aulas del MIT. No como geografías de la carencia, sino como geografías de oportunidad. Va a llevar un modelo, alianzas productivas entre grandes empresas y pequeños agricultores, y va a gestionar, con el ecosistema de emprendimiento del MIT, una parte del Laboratorio de Oportunidades de Inversión Industrial de Alto Impacto Social.
En otras palabras: Mario va a un MBA no para irse, sino para volver mejor preparado a hacer lo que ya venía haciendo desde los 23 años, cuando entregó su tesis de pregrado.
Y esto, queridos amigos, es lo que hace que esta noche sea especial. Porque no estamos celebrando solamente a un colombiano excepcional. Estamos viendo, en tiempo real, cómo se construye un puente entre el capital, las instituciones y las oportunidades reales de este país.
Estamos viendo a un hombre del Chocó —en un país donde el origen muchas veces decide el techo— recordarnos que el techo no está donde nos dijeron que estaba. Mario, tu historia ya es importante. Pero lo que viene importa más.
Te vas a MIT cargando algo más pesado que una mochila académica: te vas con tu familia, con el nombre de tu comunidad, y con el de un país que necesita más Marios. Que te vaya bien. Que vuelvas pronto. Y que cuando vuelvas, encontremos aquí —en este tipo de recintos y en este país— el coraje de poner el capital donde tu visión lo está pidiendo.
Buen viento y buena mar, querido Mario.
*Este texto fue actualizado con la versión final de las palabras pronunciadas.
Fundación Color de Colombia
La Fundación Color de Colombia fue creada en 2006. Nuestra misión es promover el reconocimiento, la movilidad social y la integración de la población afrocolombiana en la sociedad y el desarrollo sostenible.
Tenemos tres líneas de trabajo estratégicas: 1) Reconocimiento, cultura e integración (en la nación colombiana); 2) Educación de calidad y equidad (desde primera infancia); y 3) Empoderamiento económico y calidad de vida.
Ayudamos a cuidar un legado de más de 200 años, que viene desde antes de los protagonistas negros y mulatos (“de color”, como se decía oficialmente en la época) de la guerra de independencia de Colombia y recorre dos siglos largos contribuyendo a construir este país.
Nos sentimos herederos de la experiencia de los colombianos negros en la modernidad nacional.
Cuando la colombianidad se gestó, los descendientes de africanos ya estaban aquí y ayudaron a crear la nueva nación, que se convirtió en nuestra patria, a la que amamos tanto, así no hayamos recibido el trato debido (nuestra relación emocional con Colombia).
Con Martin Luther King en “Yo tengo un sueño”, creemos en el ideal de “una nación donde no se juzgue por el color de la piel, sino por el contenido del carácter”. Así, no creemos que el color de la piel defina la esencia de las personas.
Con Nelson Mandela, creemos en el ideal de una “sociedad democrática y libre, en armonía racial y con igualdad de oportunidades”.
Tenemos el ideal de una Colombia desarrollada capitalista con amplias clases medias negras integradas a la sociedad y al poder (en sus distintas dimensiones), por mérito igualitario.
Creemos en la modernidad con diversidad, no en la diversidad sin modernidad.
Creemos en una doble conciencia, de colombianos y racial/étnica, en ese orden y con pluralismo.
Creemos en la corresponsabilidad individual, familiar y colectiva, en ese orden y con esfuerzo.
Nuestra estrategia es prestar servicios al “décimo talentoso” a cambio del compromiso de servir con eficacia y alto impacto a la mayoría de la población afrocolombiana y al país.
En suma, representamos la otra visión de la cuestión afrocolombiana, no la que es más conocida, pero sí la más antigua, de siglos.
En 2026 cumpliremos 20 años de sostener una antorcha que también sostuvo el Gran Almirante de la Nación, José Padilla, zambo o mulato héroe naval de la guerra de independencia contra la Corona española.