Reencuadres

Publicado el Manuel J Bolívar

Conversaciones adultas

Me temo que Alejandro Gaviria fracasará en su intento de llegar a la presidencia. Está proponiendo abrir conversaciones adultas —o sea, hablar con la verdad— con los colombianos, y eso, de pronto, es un vano esfuerzo. Una loable intención y una mala estrategia electoral. Nuestro proceso de infantilización como ciudadanos avanza desbocado gracias a los populistas y extremistas de ambos colores, a la pestilencia de las redes sociales y a la mala educación. Los votantes, de aquí y del mundo, hemos dado muestras de que preferimos los candidatos aduladores y mentirosillos.

Sin embargo, cautiva su propuesta. Sin importar en qué termine la candidatura. Su propósito ya es por sí solo una novedad y un reto para sus competidores.

De Gaviria conocemos sus posturas en ciertos temas a través de su ideario, ensayos, artículos y declaraciones. Sin duda, para algunos, son incómodas, discutibles e incompletas.

        • El Estado no es el solucionador de todos los problemas sociales .
        • El cambio social no es cuestión de todo o nada, es cuestión de más o menos. No consiste en sustituir un modelo corrupto que ya no puede mejorarse por otro perfecto que ya no habría que mejorar.
        • Los ideólogos de izquierda desconocen el progreso social; los ideólogos de derecha, el avance moral. 
        • El odio, el miedo y la rabia no son las únicas emociones posibles en la política. La compasión, la esperanza y la serenidad también tienen cabida.
        • La improvisación carismática no puede sustituir al conocimiento pragmático.
        •   La corrupción tiene origen en el diseño del Estado y en la cultura cívica.
        • La economía de mercado y la libre empresa son esenciales para el bienestar general.
        • El modelo económico tal como funciona hoy no es garantía de progreso para todos. No debe generar valor exclusivamente para sus accionistas.
        • En Colombia el éxito económico y social no reflejan tanto el esfuerzo o el talento como las circunstancias en que se nace y crece. 
        • El Acuerdo de Paz sienta las bases programáticas y establece una agenda reformista a mediano y largo plazo en el campo. 
        • El glifosato no acaba con los cultivos ilícitos y afecta la salud pública.
        • El sistema de salud colombiano es de los mejores del mundo por su cobertura; en cambio, su calidad es deficiente debido a la combinación de abusos de las EPS, los jueces, los pacientes, las farmacéuticas y la corrupción. 
        • Deben protegerse los derechos a una muerte digna y a la interrupción voluntaria del embarazo. 
        • La Fuerza pública está obligada a respetar los derechos humanos.

En fin. La lista continúa.

Es valiente la intención de Gaviria al plantear con franqueza estos asuntos. Poner sobre la mesa sus convicciones y el resultado de sus estudios académicos confronta creencias y actitudes arraigadas en la cultura política colombiana. Y conociendo su trayectoria como ensayista y funcionario se sabe que no es una persona condescendiente con quienes lo escuchan. Elude la retórica y no habla por agradar. 

Pero ¿qué es una conversación adulta? Voy a presentar lo que presumo, —o lo que deseo—, sea.

Los especialistas en el tema señalan que hay tres tipos de conversaciones. Nivel 1, la transaccional: que se reduce al típico intercambio de información; no crea espacios; su objetivo es convencer, dar instrucciones, emitir órdenes; el que habla, escucha para defender su punto. Pretende el éxito del hablante. Es efectiva para entablar con equipos y comunidades consideradas de bajo nivel de desarrollo (competencias, compromiso). No es necesario dar ejemplos: así nos hablan los caudillos.

El Nivel 2, la posicional: es una especie de intercambio de poder que crea espacios acotados, agendas preestablecidas; escucha al otro para fortalecer el propio punto de vista; cuando formula preguntas ya tiene las respuestas; el emisor tiene la razón. Habla para aceptar o rechazar. La caracteriza el síndrome de ganar a toda costa. Es efectiva ante grupos y comunidades a los que se considera de mediano desarrollo. Ejemplo: lo estamos viviendo.

El Nivel 3, la transformacional: es una especie de intercambio de energía. Busca compartir y descubrir; es una forma de investigación; se exploran perspectivas de otros, aúna esfuerzos, crea espacios emocionales de confianza y optimismo; busca el éxito mutuo; se dialoga para promover conexiones. Las preguntas se formulan para generar y cocrear respuestas. Es una modalidad efectiva con grupos y comunidades percibidos con alto desarrollo. 

Quiero suponer que las conversaciones adultas que propone Gaviria son de Nivel 3. Inclusive en la introducción a «Un ideario en 60 puntos», con el cual lanzó su precandidatura, se lee que no están escritos en piedra y que «…están sujetos a revisión con el tiempo, la conversación y el aprendizaje diario». De cumplirse esta promesa, entraríamos a una nueva era de diálogo social. 

Estamos en una en la que la mayoría de los funcionarios habla dos idiomas y no escucha en ninguno —empezando por el presidente—. Pasaríamos a otra en la que surgiría una renovada  plática democrática, donde «la palabra bella y razonada no es un adorno lujoso, sino la cadena que engarza la sociedad de hombres libres» (I. Vallejo). 

Hay que apostar a que esta última sea el pilar de la futura gestión del Estado y los otros candidatos se sintonicen en la misma onda. Elevaría la vara de la campaña electoral y tal vez entonces …y solo tal vez… podríamos comenzar a creernos el cuento de que Colombia tiene futuro.

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